CAPÍTULO 24. Ultimátum.
NI SAILOR MOON, NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.
Se encontraba en el elevador de ese gran edificio, se notaba intranquilo, se sentía inseguro, por su mente pasaban millones de preguntas e infinidad de respuestas y en el fondo sabía que esta vez no tenía soluciones para nada. ¿Cuál era la urgencia? Había recibido un memo demasiado breve y críptico que no le permitía idear una solución o al menos pedir una prórroga, tenía demasiados problemas en la cabeza, por tanto, agregar otro le era demasiado catastrófico. El camino al último piso le pareció eterno, en realidad no eran tantos pisos, pero en esta ocasión sentía tanto miedo que no quería llegar y bajó del elevador.
Acomodaba su siempre impecable traje rojo, su pie derecho estaba en constante movimiento, hacía ejercicios de respiración para tranquilizarse, sus manos le sudaban. Le pidió una pastilla de menta a la secretaria de forma coqueta, sello de la personalidad de Seiya Kou. Aclaró su garganta, movió más rápido el pie, intentaba recordar un momento en el que se hubiese sentido así y no pudo recordar nada.
Lo más parecido a esa ansiedad fue un momento en que su corazón se le detuvo, el momento en el que se juró no volver a enamorarse.
El cielo gris era lo único que podía observar después de encontrar a Usagi llorando en la azotea. En su pecho estaba el cosquilleo que le pedía abrazar a esa pobre chica, se detuvo a escuchar todo lo que ella quería decir o gritar pues no podía más.
Sabía que su novio estaba estudiando en el extranjero y que estaba becado, la presión de la distancia y el poco contacto estaban afectando la relación. Seiya esperaba que no funcionara más, quería estar con la rubia y hacerla feliz; él se había enamorado e intentó olvidarla saliendo con su actual novia. El amor que sentía por Tsukino era mucho más fuerte de lo que creyó, al no verla en la última clase salió corriendo a buscarla.
La lluvia empezaba a golpearlos, en ese momento Seiya tenía la boca abierta y una mirada de dolor, ese dolor que sientes cuando la persona que amas no te corresponde, además se agudiza cuando simplemente no lo notan.
-¡Te extraño Mamoru!
La punzada en su pecho se extendió, sintió coraje o quizá odio. No estaba seguro de lo que sentía por el novio de Usagi, él jamás la haría sufrir de esa manera. La forma tan desconsolada de llorar de la chica lo perturbaba pues no comprendía la razón de seguir con ese sujeto. Claramente no la quería, por algo no le respondía las llamadas y muy rara vez le enviaba una postal. Estaba muy claro, el tal Mamoru la engañaba, desgraciado.
Seiya se hincó y puso las manos sobre Usagi, la chica levantó la mirada para verlo.
-¿Y no puedo reemplazarlo?- sonrió.
-¿Qué?
-Déjame reemplazarlo.
Seiya sacudió su cabeza, no debía pensar en ella, no en ese momento. Además, la respuesta no le causó miedo, la mejor palabra para eso era dolor, suspiró y se dijo a sí mismo que ya había pasado demasiado tiempo como para seguir recordando ese momento tan claramente.
-Al menos ella parece ser feliz con él- murmuró.
-¿Disculpe señor?
-No, nada. ¿Sabe qué necesitan?
-Lo siento señor, sólo sigo órdenes.
-Taiki debe amarte, eres eficiente y nunca cuestionas nada. Mientras que yo, no soy tan alienado como tú.
La chica lo miró preocupada, tomó el teléfono para avisar a su jefe que su cita había llegado. Con esa mirada supo que aquel memo recibido no era para felicitarlo o algo positivo ¿sería este su funeral?
Maldito Vincent al final si le había mandado la cuenta a Taiki por las horas extra o… Esmeralda había descompuesto el bendito micrófono. Siendo eso claro que tenía una solución, él mismo pagaría los daños. Pediría que le descontaran de su paga y listo, eso sí, era seguro su hermano lo regañaría.
-Señor Kou, ya puede pasar.
-Muchas gracias preciosa.
Caminó a la imponente puerta de su hermano, giró a ver a la secretaria pues sentía su mirada penetrante, esos ojos marrones lo miraban con pesar. El chico le dio su mejor sonrisa y movió su mano para quitar seriedad al asunto para que regresara a su trabajo.
-No pasa nada. Si me mata, tú serás la cómplice querida.
-No diga esas cosas- dijo riendo.
-Así me gusta, te ves más bella con una sonrisa en el rostro.
La mujer regresó a su trabajo sonrojada, el hermano de su jefe era tan guapo y lindo que esperaba no fuera nada más que un regaño. Mientras tanto Seiya ya estaba frente al picaporte, lo tomó, retuvo aire en sus pulmones, después lo soltó para armarse de valor y al fin enfrentar a Taiki.
-¿Quería verme señor?
-Cierra la puerta Seiya. Sabes que por ser mi hermano te quiero mucho ¿no? Siempre tendrás mi apoyo en cuestiones personales y fuera de la oficina no te cuestiono nada de lo que haces. Pero el día de hoy somos jefe y empleado, no quiero que lo tomes personal por favor.
-Sé la diferencia entre la casa y la oficina, así que deja de dar largas. ¿Qué hace Yaten aquí jefe?
-Si así lo deseas te trataré como al resto de mis empleados. Hoy Yaten nos acompaña porque él es el encargado de la publicidad e imagen de la compañía.
Las palabras de Taiki iban cargadas de ira contenida, la mirada era más fría que de costumbre. No era por el estudio de grabación, algo más pasaba.
-No entiendo señor.
-Toma asiento Seiya. Abre el folder que tienes frente a ti y lee la hoja que amablemente Kakyuu nos trajo desde su oficina.
Seiya comenzó a leer el papel, sus ojos se abrieron de la impresión. Su incrédula mirada se dirigió a su hermano menor y después al mayor.
-¿Te das cuenta del lío en que tu artista nos metió? Esta empresa la construí con mi familia, es lo que más amo en el mundo por el significado de perseverancia y trabajo al que me sometí. Dijeron que un trío de estrellas pop jamás tendría el suficiente éxito o visión para sacar una compañía disquera a flote. Este edificio es resultado de un sueño, sudor y lágrimas. No voy a dejar que por tu culpa y la de esa estafadora alguien más quiera intentar destruir mi sueño, mi trabajo y mi vida.
-Debemos hablar con él señor y explicarle que nosotros no tenemos nada que ver.
-¿Leíste lo que dice? El individuo ese nos acusa de complicidad por el abuso de confianza que esa mujer hizo. No me voy a ocupar de los asuntos legales de Esmeralda, en adelante mi prioridad es mi empresa.
La ira de Taiki iba en aumento, Yaten pudo notarlo y por primera vez tenía que tomar un papel que jamás tomaba con sus hermanos. Debía ser el hermano sándwich, el mediador y la cabeza fría.
-No es así de simple Seiya, sé que es el peor escenario y creo que podemos solucionarlo. Por favor Taiki hay que tener la cabeza fría, debemos estar tranquilos.
-NO ME JODAS YATEN, ESTE IMBÉCIL NOS METIÓ EN UN GAN PROBLEMA. ESMERALDA NO ES MI PRIORIDAD.
-No podemos dejarla sola es parte de esta empresa- replicó Seiya.
-Así es Taiki, nos guste o no Esmeralda trabaja para nosotros. Debemos ayudarla, no me agrada la idea, pero es lo mejor y debes creerme.
-¡Voy a defender a mis trabajadores decentes y no a los estafadores! Supe que tuvo problemas con Tenoh en una grabación hace dos semanas.
-Eso no es del todo cierto.
-¿Qué pasó ese día Seiya?
-Esmeralda tenía problemas en la grabación y pidió la ayuda de Tenoh, ella llegó y la puso en su lugar. Todo se solucionó.
-¿Qué te parece si te despido y contrato a Tenoh? Que ocupe tu lugar Seiya, es lo mejor.
-Señor eso es una exageración.
-Hermano no puedes correr a Seiya- Yaten lucía preocupado.
-Cierra la boca Yaten. ¿Cómo es posible que la nueva se haga respetar y tú no?
-Tenoh le dijo que era mujer, creí que Esmeralda no querría trabajar más con ella.
-¿No quiere trabajar con Tenoh?
Seiya pudo notar la sonrisa de Taiki, esa que significaba el fin de Esmeralda en la disquera y él no lo permitiría.
-Pero la obligue a hacerlo, no me interesa lo que quiera, estoy cansado de su actitud.
-Te encanta arruinar mi día, estaba a punto de correrla.
-Vende bien, es popular. ¿Bajo qué argumentos lo harías?
-Está a prueba Seiya, ¿lo olvidas? Esmeralda firmó una carta en la que acepta eso. Es lo mismo que harás ahora.
-Es demasiado jefe, ya todos mis proyectos pasaban por su "filtro".
-Por eso contratamos a Tenoh, pues tú piensas con la cabeza que traes entre las piernas.
Taiki le acercó un papel a Seiya, los dos se miraban con mucho coraje.
-Entiendo.
El chico leyó el papel, sacó la pluma que siempre llevaba en su traje y firmó.
-Una falla más Seiya y te vas de esta empresa. El más mínimo incidente, hagan una tontería y los dos se van. Te lo suplico Seiya, dame el gusto de correrte.
-No le daré el gusto señor.
-Lo harás, no te mientas.
-No te lo permito Taiki, estoy cansado de que me trates como un idiota.
-Eres un idiota, por eso te trato así. De otra forma hubieras corrido a esa mujer desde su primera tontería y las veces que estuvimos a punto de hacerlo, viniste a llorar.
-Es porque vende bien y a la gente le gusta. El imbécil acá es otro, empiezo a creer que Esmeralda tiene razón al decir que la odias por no querer acostarse contigo.
Taiki se levantó de su asiento bruscamente, mientras el chico de mirada azul se cuadraba frente a él.
-¡Suficiente! Esta no es una plática entre jefe y empleado, es una pelea personal. Que no se les olvide que ambos están donde están gracias al otro. Fue un trabajo en equipo, a los tres nos importa la empresa Taiki, sé que Seiya está preocupado pues simplemente debes verlo. Y tú Seiya, deja de portarte como un niño y aprende a reconocer tus errores, sé que quieres a Esmeralda y por eso reaccionas de esa forma, no es momento de dividirnos señores. Intentaremos ser tolerantes con ella, tienes razón vende y no podemos darnos el lujo de perderla. En especial porque Michi no está y le prometimos que va a descansar un año- dijo Yaten.
Los chicos miraban a Yaten asombrados, él siempre se alejaba cuando ellos se peleaban y no era porque no le interesara. Simplemente quería ser neutral entre ambos y no meterse en problemas con sus hermanos, a pesar de ser explosivo con los demás, era muy amable con sus hermanos. Era la primera vez que estaba enojado con ellos y lo sabían.
-Malditos inmaduros, es hora de terminar su "junta" de pacotilla. Bendito espectáculo el que dan, par de orangutanes.
-Tiene razón, ya puedes irte. Yaten y yo pensaremos en una estrategia para salvar la reputación de la empresa.
-Con su permiso.
Seiya caminó a la puerta y así poder salir de esa oficina pues se sentía asfixiado.
-Fuiste demasiado lejos Taiki, él no está bien y tú jodiendo con lo mismo.
Yaten miraba indignado a su hermano mayor, negó con la cabeza y suspiró.
-¿Crees qué no me duele ser así con él? Es mi hermano, nuestro hermano. Necesita reaccionar, es muy buena persona y esa mujer abusa de él. Quiero que te ocupes de llegar a un arreglo con los medios para que no hablen del asunto.
-Los medios amarillistas querrán un jugoso pago para dejarlo pasar. Te recuerdo que no somos parte de la mafia para hacer eso o amenazarlos. Necesitamos otra solución y rápido, así que trabajemos.
-De acuerdo, que Tenoh nos preste dinero.
-Excelente idea Taiki.
-No seas tonto, lo dije de broma.
-Lo sé, no hablo de pedirle dinero a Haruka. Pero el ministro de defensa nos puede ayudar, él tiene buena relación con los medios así sean amarillistas. No se pueden negar a hacerle un favor a una de las familias más poderosas e influyentes en Japón.
-¿Qué? Yaten eso suena a ser mafioso.
-No, la familia de Haruka es cercana a la familia imperial. El ministro de defensa quiere a Michi y estoy convencido de que no dejará desamparados a los mejores amigos de su nuera.
-Yaten no quiero que uses a Michiru, no lo haremos.
-Pediré una cita con él y yo se lo pediré directamente. No mandaré a Michi, lo juro.
-Sacar una cita con Ryunosuke Tenoh, claro. Te la darán por ser una ex estrella de pop y dueño de una compañía disquera.
-En la que también trabaja su hija, no dejará que se ensucie su nombre al trabajar con una bola de delincuentes.
-Ahora quieres usar a Tenoh, eres un gánster.
-Maldición, es lo único que nos queda. Si les llamó y les niego el dinero nos van a tener en sus manos, van a publicar lo de la demanda. Por el momento pudimos desviar su atención con las bobadas de Esmeralda y el romance de #Miharu.
-¿Es necesario que hagas el hashtag con las manos?
-Claro, nosotros lo iniciamos.
-Cómo sea, le vamos a deber una muy grande a los Tenoh. Que digo a los Tenoh, al gobierno y eso es peor.
-No, el gobierno será Tenoh. Los rumores apuntan a que Ryunosuke es el próximo candidato del partido al que pertenece para ser primer ministro.
-Vamos a perder a Michiru y no podremos correr a Esmeralda.
-¿Qué tiene que ver Michi?
-La he acompañado a ver muebles nuevos, al parecer Tenoh y ella planean vivir juntas. Buscan la casa perfecta y con eso una posible boda.
-En nuestro país no se puede Taiki.
-Claro que lo sé Yaten, pero en algunas prefecturas o en barrios como Shibuya y Setagaya hay "certificados conyugales" por llamarlos de alguna manera. No les reconocen como un matrimonio civil, pero les ayudan con los derechos hospitalarios o para comprar una casa en pareja.
-Ayuda en asuntos civiles, estoy de acuerdo. Pero lo dijiste hermano, no es un matrimonio como tal.
-Eso las ayuda.
-Mentira, no las ayuda del todo. Lo mejor para ellas es el koseki Taiki. Haruka simplemente "adopta" a Michi y listo, tienen todos los derechos de reclamar herencia, verse si están hospitalizadas, reclamar la pensión y demás.
-Sabes que Tenoh realmente adoptaría a Michiru ¿no? Así que no debes poner comillas con los dedos a esa palabra.
-Es injusto ¿no crees? Mientras nosotros podemos casarnos cuando se nos antoje, ellas deben hacer todo un circo.
-Vaya- Taiki estaba sorprendido.
-¿Qué? No me digas que te sorprende mi consciencia social.
-No, me sorprende que te quieras casar.
-Estás muy equivocado, dije que tengo la libertad de hacerlo y no es lo mismo a querer casarme.
-Claro.
-Es verdad, ustedes saben que yo me "casaría" después de mis años Clooney.
-A los 60 años. No se puede Yaten, deja de decir tonterías.
Taiki levantó una de sus cejas y miró a su hermano con fastidio, siempre decía tonterías. Sus reglas y la manera de salir con mujeres eran muy cuestionables.
-Se puede, estoy en mis veintes todavía puedo salir con chicas de 18 años a los 24 ¿cierto?
Yaten miró a Taiki que bufó.
-Entonces no contestes, pero sabes que puedo. A los 30 años empezaré a salir con mujeres de 18 años a los 29. A los 40 mi rango serán mujeres hasta los 35.
-No seas payaso ¿a los 50 tu rango serán mujeres hasta los 45?
-¡Qué asco Taiki! A los 40 las mujeres ya no son jóvenes, al contrario, son viejas. Cuando tenga 50 años estaré en mis años Clooney y eso significa que las chicas con problemas de falta de atención paterna saldrán conmigo por una razón.
-No quiero seguir escuchando Yaten, para ya.
-Sabes que son las chicas que me interesan, al actuar frío y distante les recuerdo a su padre. Debes aceptar que eso les atrae, les recuerdo que se deben esforzar si quieren tener mi atención. Pero a mis 50 años, no sólo seré un recuerdo, físicamente seré su padre y eso será mucho mejor pues se van a pelear por mí.
-Listo, este es mi límite de Yaten Kou. Sólo necesito verte una vez al día para no querer saber de ti por una semana.
Los chicos saltaron al escuchar una voz, miraron la puerta de la oficina y pudieron notar que Setsuna veía a Yaten con asco. Taiki había olvidado la cita que tendría con la mujer de mirada granate, su secretaria sabía que no necesitaba avisar de la llegada de Setsuna, pues junto con Kakyuu nadie más tenía tal privilegio de pasar directamente con el jefe.
-Es la verdad Set, yo no quiero compromisos y es por lo que simplemente voy a bares a ligar con chicas.
-Set tiene razón, es desagradable. Por favor ya no hables.
-Yaten no sigas.
-Vamos chicos, es normal. Apliquen la ley del limón para la cita que puedan tener.
-No lo haré- decía Setsuna.
-¿Qué es eso?
Setsuna puso los ojos en blanco, al parecer ese era el inicio de su infierno.
-Es bueno que preguntes Taiki. Al iniciar una cita, ambas partes tiene cinco minutos para decidir si continúan en ella o no. Utilizas cualquier excusa para cancelar la cita y te ahorras una velada horrenda.
-Algunas veces necesitas más de cinco minutos para saber si quieres otra cita hermano.
-¿De veras?
-Taiki dice la verdad.
-¿Están seguros?
-Claro- respondieron.
-Acepto el reto, no hagan planes el sábado en la noche. Yo les conseguiré dos citas y veremos si eso es cierto.
-Nunca te retamos- dijo Setsuna.
-Lo hicieron Meioh, lo hicieron. Me retiro, intentaré agendar una cita Taiki.
-Ya vete.
Yaten se levantó de su asiento y camino a la salida de la oficina. Se fue silbando muy quitado de la pena, al verlo salir del lugar Setsuna giró su rostro y se encontró con la mirada preocupada de Taiki.
-Lo siento Setsuna, Yaten es…
-Todo un personaje, espero que no me apliques la ley del limón.
-De ninguna manera, vayamos a comer.
-¿Problemas con Seiya?
-Muchos, pero no quiero hablar de eso en la comida.
-Es raro para mí el comer contigo.
-Siempre sales con él ¿no?
-Es mi mejor amigo y tú siempre estás ocupado.
-Estoy celoso de él.
-No deberías, yo no estoy celosa de tus salidas con Michiru.
-Me pidió un favor y ella tiene novia. De cualquier forma, soy yo quien debería estar celoso.
-¿Por salir a comer con tu hermano?
-No.
-¿De pasar más tiempo con él? Porque eso es inaudito.
-No, siempre que estás con Seiya, estás con Michiru. No hablo de eso, Seiya me contó que cuando conociste a Tenoh dijiste que era un hombre apuesto.
-Porque lo es, no voy a negar que es una mujer atractiva. Pero no lo dije en un sentido de atracción, reconocí que era guapa.
-Lamento estar más ocupado que antes, pero el problema con Seiya me absorbe.
-Descuida, es trabajo. ¿Qué dirán tus hermanos cuando se enteren?
-Que soy afortunado. ¿Qué dirá Kaioh?
-Que eres afortunado.
-Golpe bajo Set, fue un golpe bajo. Vamos a comer, ya tengo hambre ¿se te antoja algo?
-Comida francesa.
-Te estás cobrando todas juntas Setsuna.
Haruka y Michiru se encontraban en la casa de Makoto, las chicas habían ido a visitar a la nueva integrante de la familia Kino. Michiru no dejaba de felicitar a la joven chef pues la pequeña era muy linda y demasiado tranquila para ser una pequeña niña con apenas unas semanas de nacida. Makoto le comentaba lo difícil que era adaptarse a los horarios de la niña, pero que Nephrite le ayudaba mucho a pesar de ser él quien debía de levantarse temprano para conseguir los insumos más frescos para el restaurante.
Mientras ellas hablaban, Haruka cargaba a la niña que estaba sumamente cómoda entre los brazos de la rubia. La pianista mecía a la pequeña para dormirla y le cantaba la primera canción que le cantó, claro que en ese momento la pequeña estaba en el vientre de Makoto.
-Haruka se ve muy tierna ¿no crees Michiru?
-Demasiado, voy a tomarle una foto.
Michiru sacó su móvil para capturar el momento en el que la chica de mirada esmeralda le cantaba a la bebé.
-Todavía recuerdo que cuando Haruka cantó la canción, Mako se movió mucho creo que le gustó demasiado.
-Yo entré en pánico, pensé en que realmente me estaba enamorando de ella. Luego me angustié al pensar que quizá Haruka la cantaba para Mimi o alguien nuevo.
-Estoy segura de que fue la primera canción que mi amiga te escribió Michiru. Es claro que estaba enamorándose de ti en ese momento.
-Soy muy afortunada de salir con ella.
-No Michiru, estoy segura de que es el destino. No hay fortuna, es que su atracción fue natural y era obvio que se enamorarían.
-¿Tú crees?
-Sí, Haruka al fin encontró ese amor que tanto buscaba. Cambiando el tema radicalmente ¿es cierto que quieren vivir juntas?
-Buscamos casas, a Haruka y a mí nos había gustado una.
-¿Había?
-Así es, había. Lo que pasa es que el estacionamiento no tenía techo y la piscina era muy grande para el pequeño patio que tenía. Cuando vengan a la casa y queramos hacer una parrillada no podremos estar afuera y más en verano.
-Pero tiene aire acondicionado ¿no?
-Sí, es una ventaja es verdad. Pero si Mako o Kei quieren jugar no podrán.
-¿Piensan en nuestros hijos?
-Makoto, ustedes son nuestra familia y sabes que Haruka te considera su hermana. Por tanto, Mako es nuestra sobrina y tiene todo el derecho de correr por nuestra casa y patio, así como tener juegos en él para que se divierta.
-Ay Michiru, gracias son tan…
Makoto comenzó a llorar, la violinista le sonrió al verla. La mejor amiga de su novia estaba con las hormonas por los aires aún y eso le daba risa, estaba muy sensible y cualquier cosa la hacía llorar.
-No agradezcas nada, te queremos. Los queremos en realidad, además Usagi me comentó que ellos están haciendo la tarea para tener un bebé. Nuestro grupo crece y debemos adaptarnos a los cambios.
-Son tan lindas con nosotros y no hacemos nada para demostrarles cuánto las queremos.
El llanto de Makoto atrajo la atención de Haruka, de nuevo su amiga estaba demasiado sensible e intentó estar serena pues por momentos eso la desesperaba.
-Mako por favor no llores.
-Haruka, es que son tan amables.
-No lo digo por eso, la pequeña mocos duerme.
-¿Qué?
Preguntaron las chicas con el ceño fruncido, creyeron escuchar a Haruka ponerle un apodo a la bebé y la miraron de forma asesina. La rubia notó que a las chicas no les había agradado el sobrenombre, decidió corregir lo que dijo.
-Que la pequeña MAKO duerme.
-¿Dijiste Mako o Mocos?- dijo Makoto.
-Mako.
-Juro que yo escuche mocos al igual que Makoto.
-No, dije Mako.
-Seguro- respondieron.
-Qué sí… Sabes Mako, en cuanto la bebé pueda salir de la casa podrías ayudarnos a buscar una cocina.
-¿No se llevarían la de Michiru?
-En realidad decidimos que dejaríamos amueblados los apartamentos para rentar. Únicamente nos llevaremos mi recamara- decía la violinista.
-El costo de la renta será mayor y tendremos más entradas.
-Porque lo necesitan ¿no?
-No seas sarcástica Mako.
-Chicas ganan bien, además Haruka si tu padre es elegido como primer ministro podrás irte su casa y seguro él se compra algo mejor.
-No soy hija de papi.
-¿Tu padre es candidato para ser primer ministro?
Michiru estaba impresionada, su suegro era muy buena persona y responsable en su trabajo. Era un hombre con muchos valores, amplio criterio, educado, se preocupaba por cada individuo y lo mejor era que él podría hacer un cambio benéfico pues las cámaras de representantes y consejeros lo seguirían fielmente.
-Son rumores Michiru ¿no Haruka?
-No son rumores, ya le informaron que él será el sucesor- decía seria.
-De verdad.
Mencionaban las chicas sumamente entusiasmadas, cosa que hizo rabiar a la pianista. Sentía que ese acontecimiento cambiaría su vida y no quería salir de la hermosa tranquilidad en la que vivía, suficiente había tenido con los odiosos paparazzi cuando recién empezó su noviazgo.
-El primer ministro le informó que la Dieta Nacional quiere que él siga en el mando.
-¿Qué dijo su majestad imperial?
Preguntaba Makoto asombrada pues sabía que el tema no le gustaba mucho a Haruka, la gente la trataba con pinzas al saber que era hija de un político de alto nivel. La rubia siempre odió ese tipo de trato hipócrita, algunas veces odiaba tener que pertenecer al circulo de la socialité japonesa y su linaje era uno de los más respetados, por lo que no podía salvarse de ir a una que otra reunión de los altos mandos políticos o fiestas con la familia imperial. Eso sin olvidar las dichosas fiestas en lo clubes de la alta sociedad que tanto odiaba, Haruka era rebelde y odiaba ser hipócrita.
-Makoto, es obvia la respuesta del emperador.
Michiru y Makoto se vieron atónitas ante la respuesta de Haruka, porque ella jamás llamaba a su amiga de esa forma. Era obvio, la pianista no estaba para nada contenta con el nombramiento de su padre.
-Cariño ¿por qué te desagrada tanto la noticia?
-Sí Haruka, deberías estar feliz por tu padre.
-¿Feliz?
-SÍ- dijeron al unísono.
-No lo estoy, mi padre es viudo y por tal razón no habrá una primera dama chicas. Los reflectores caerán sobre mí, pero eso no es lo peor pues seguramente tendré que salir cada que él deba de hacer visitas y deba ser acompañado por su familia directa.
-Creo que te estás precipitando Haruka- decía su novia.
-¿Tú crees?
-Claro que sí, relájate. Michiru tiene razón, seguramente lo hará el viceprimer ministro.
-Mi padre me jodió la vida.
-Qué dramática- le recalcaban las chicas.
-Ustedes no conocen a mi padre, será sumamente estricto con mi imagen pública. Ya saben que soy una mujer gay y ese no es el problema, pero voy a tener que cuidar lo que digo, lo que hago y lo que pienso.
-Mi amor deberás ayudar a tu padre en eso, no es mucho.
-Michiru esas peticiones se van a extender a ti por ser mi pareja y vivir conmigo. ¿Podrás vivir siendo por todo lo que dure su mandato?
-Haruka eres mi mejor amiga, de verdad exageras.
-Claro, me olvidaba de ti. Eres la hija adoptiva de Ryunosuke Tenoh, todos te conocen y has aprendido a comportarte entre esos hipócritas empresarios y políticos. Seguramente amarás cundo tu hermoso restaurante familiar esté lleno de esas personas y debas hacer cambios a tu menú ¿no es fantástico Makoto?
Las chicas se veían con cierto temor, Haruka estaba siendo demasiado directa con sus palabras. De verdad odiaba saber el futuro de la vida política de su padre y lo que eso representaba para ella, Michiru estaba angustiada por esa actitud, acarició el rostro de su novia para que su mirada regresara a ella.
-¿Acaso olvidas que soy parte de esa sociedad hipócrita? Soporté 16 años viviendo junto a ellos, tres años o seis no son la gran cosa.
-Michiru yo…
La violinista puso su dedo índice sobre los labios de la rubia para que guardara silencio y la dejara hablar.
-Apoyaremos a tu padre cariño, será difícil y agotador por momentos, pero lo haremos.
-Así es Haruka, tu padre nos necesita unidos como la familia que somos. Deja de pensar en ti por una vez.
-Claro, yo debo apoyarlo con su sueño mientras que él no apoyó el mío.
-¿De qué hablas?- decía Makoto.
-Haruka ¿estás enojada por eso?
-Creo que sí.
-¿De qué hablan?
-¿Haruka no te contó nada?- decía asombrada.
-No, tú eres a la única persona que le conté. Eso era un "asunto familiar" y sabía que Mako pensaría lo mismo que mamá.
-Ay ustedes y sus secretos. ¿Me vas a contar?
-Quería ser parte de la Fuerza Aérea de Autodefensa, papá y mamá no quisieron. Yo contaba con el apoyo de mi abuelo y ni así pude hacer que mi padre cambiara de parecer.
-¿Querías ser militar? Haruka sabes lo que eso significa, los demás te verían como…
-Es la misma cara que Michiru puso, es que sus prejuicios son tan grandes que piensan que las Fuerzas de Autodefensa son unos malditos criminales. Les aseguro que ni los yakuza tienen tan mala reputación, entiendo que hubo muchos errores y que la visión cambió gracias a ese acontecimiento. No todos los militares son unos desgraciados chicas, el mayor ejemplo en mi padre.
-Haruka sabes que no es cómodo para los demás hablar del tema y esas son las cosas que deberás evitar cuando el señor Tenoh sea primer ministro.
-Mako por favor, odio que el tema se hiciera tabú.
-Porque es incómodo.
-Dios mío, son tres países los involucrados en la alianza y sólo uno sigue cargando con el estigma.
-¿Así lo ves? Ignorar nuestra responsabilidad en esos actos tan atroces contra la humanidad- decía Michiru.
-No, yo sólo digo que debemos aprender de esos errores para no volver a cometerlos.
-El tema es muy incómodo Haruka, por favor cambiemos ya el tema.
-Concuerdo con Makoto.
-Yo sólo digo que dejamos que el estigma lo cargara un solo país.
-En oriente nosotros cargamos con el estigma y en occidente quien piensas que se llevó la peor parte. Quiero aclararte que a mí no me interesa el pasado pues ambos países cambiaron, me preocupa tu seguridad me llena de orgullo que quieras ayudar a tu nación en momentos de conflicto o por desastres naturales. Lo que me da miedo es que te podría perder en cualquier momento.
-Es cierto Haruka, yo prefiero tenerte en casa cantándole a mi hija que sabiendo que estás en alguna misión.
-Son unas manipuladoras y no importa porque las amo… De acuerdo, apoyaremos a papá.
-Genial- dijeron.
-Pero tengo una duda… ¿Cuándo conoceré a tus padres Michiru?
Michiru abrió tanto los ojos que sentía que se le caerían en cualquier momento, en realidad no se había detenido a pensar en ese pequeño problema. Mentira no era un pequeño problema, era un enorme problema.
-Tampoco nos has comentado a qué se dedican.
-Bueno, pues…
¿Qué diría? Ese tema era el más incómodo para la chica de cabello aqua, le daba tanta vergüenza al hablar de su padre que su mente se nublaba cada que la familia Kaioh era el tema de la conversación.
-¿Qué hacen mis suegros?
Sintió una gota fría de sudor comenzar a caminar en su rostro, Makoto levantó una ceja y miró a Haruka que estaba expectante a la respuesta.
-Mako, te traje unos cupcakes.
Salvada por la pastelera, Haruka giró su rostro para ver a Ranko que llegaba con una dulce sonrisa. La pobre no se había percatado de que la pareja estaba en aquella sala junto con su amiga y al verlas la linda sonrisa desapareció. La pianista miró a Michiru que no sabía cómo actuar y hablaron telepáticamente.
-"Debemos irnos Michiru"
-"Tienes razón cariño, acabamos de perturbar a la señorita Fujioka"
-"Es incómodo"
-"Demasiado"
Haruka se levantó de su lugar y se dirigió a su mejor amiga para dejarle a la niña.
-Nosotras nos retiramos Mako, las vemos luego.
-Sabes Haru, no es necesario. Creo que debemos actuar como las personas maduras que somos ¿no creen? Es un gusto verla señorita Kaioh.
-Lo mismo digo señorita Fujioka.
-Vine a visitar a la pequeña y a Mako, horneé unos ricos cupcakes red velvet. Estoy segura de que los podrá comer señorita Kaioh, los vas a adorar Haru y Mako debes guardarle a Nephrite.
-Ranko aprecio tus palabras, pero creo que no es correcto imponerte nuestra presencia.
La pastelera le sonrió, negó levemente con la cabeza y caminó a la mesa de centro.
-Me hace feliz saber que mis sentimientos te interesan Haru. La verdad es que estoy muy contenta de verte tan enamorada, se nota en sus miradas y claro que me duele no ser la mujer a quien miras de esa forma. Pero yo no me voy a interponer en su felicidad, al contrario, las apoyaré en todas las decisiones que tomen chicas. No hay necesidad de actuar como niñas, somos adultas y Mako es nuestra amiga.
-Ranko.
-Ya Haru, no compliques las cosas cuando no ocurre nada malo. Mejor déjame cargar a la nena.
-Sí, claro.
Ranko se acercó a Haruka para tomar a la bebé en sus brazos, la rubia se veía tan bien cargando a un bebé que sintió ganas de llorar. El sueño más hermoso que tenía era formar una familia con la rubia, pero Makoto le había contado que Michiru había resultado ser la chica del paraguas amarillo y sus esperanzas de tener algo con la pianista habían quedado sepultadas. Sintió su corazón romperse en mil pedazos en ese momento y ese día al verlas juntas sintió que los fragmentos de su corazón eran pisados hasta ser pulverizados.
-¿No creen que es igual a Mako?
-Sí- respondieron.
-Al fin conocemos a la pequeña Mako y la verdad es que me moría por tener mi día libre. Ya quería conocerla en persona, Nephrite no deja de hablar de ella en el trabajo. Su móvil está tapizado por fotos de la pequeña, pero es más hermosa en persona. Usagi me comentó que ella y Mamoru visitaron al esposo de Ami para saber que no tienen problemas de fertilidad… Están locos, es obvio que tendrán hijos como conejos.
-¿Visitaron a Zoisite? Tienes razón, están locos- dijo la rubia.
-¿Creen que Minako y Kunzite se casen?
-Al parecer Mina se quiere casar con él, pero Kunzite dice que aún no se siente listo.
Michiru se animó a entrar en la conversación, no quería ser majadera con Ranko y menos al ver la tristeza que la chica cargaba. Había sido muy sincera al decirles que no se interpondría en su relación, pero eso no le quitaba el dolor que sentía. Makoto sonrió al ver que Michiru se estaba esmerando en tratar bien a su otra amiga y admiraba a Ranko al ser madura con el tema.
-Es uno de tus amigotes Haruka, deberías hablar con él- rio Makoto.
-Claro, hablaré este jueves con él.
Las chicas rodaron sus ojos, ya sabían por dónde iba la tirada.
-¿Insistes?
-Lo lamento, pero yo no estoy dentro del club de niños. Pídanle eso a Mamoru, Ernesto o a tu esposo… Malagradecidos.
-Es por Mina, es la felicidad de tu amiga Haruka- dijo Michiru.
-Me asombra tu egoísmo Haru.
-No creí que mi amiga fuese tan rencorosa.
-¡Dios, son un trio de manipuladoras!
Las chicas miraron enojadas a la rubia que fruncía el ceño.
-Le preguntaré las razones que tiene para decir eso y si me es posible voy a abogar a favor de la vida conyugal. No prometo más ¿está claro?
-Gracias- sonrieron.
-Cielos, que fácil es ceder con ustedes.
-Eres buena persona Haru.
La rubia bufó, en realidad eran tres contra una y decidió mantenerse con vida un día más. Las chicas hablaron un rato más, Michiru comió un cupcake. No notó que su cara reaccionó de forma positiva y el "mmm" que emitió fue escuchado por las otras mujeres. Ranko realmente era una excelente repostera y debía reconocerlo. Horas más tarde la pastelera se retiró del lugar, caminó a la salida y sintió el calor de una lagrima bajar a su mejilla.
-Buena suerte Haru… De verdad te amo.
Las chicas seguían hablando y viendo a la pequeña despertar para comer o para que le cambiaran el pañal. Haruka veía el amor que su amiga le profesaba a la pequeña, debía ser algo inexplicable y se moría por sentir lo mismo por un bebé. Makoto se veía sumamente hermosa junto a su bebé, el brillo que ahora la envolvía la hacía ver más madura y eso le encantaba ¿ella se vería así?
-Listo hermosa, ya no tendrás que llorar por la molesta popo.
Haruka y Michiru rieron por el comentario, la bebé sonrió al sentir la mano de su madre sobre su pequeño estómago. Los verdes ojos de su madre le hacían sentir protegida y el suave movimiento que le hacía le causaba cosquillas, giró un poco su cabeza para sonreírle a la voz que le cantaba. Junto a esa voz estaba una melena de color aqua, la niña movió sus manos y sonrió para esa persona, su casa estaba llena de personas singulares. Pero lo que ella realmente deseaba era ser cargada por aquellos fuertes brazos y recostarse en el pecho plano de esa persona. El sonido de un tambor la dormía lentamente, el calor de ese señor le daba paz y su aroma la hechizaba.
El recuerdo de su padre la hizo llorar, realmente necesitaba esos brazos. No quería a nadie más a su lado en ese momento.
-¡Qué pulmones tiene mocos!
-Perdón- dijo Makoto.
-Que Mako tiene buenos pulmones.
-CHOP.
-Ey.
-Te escuchamos Haruka Tenoh.
-Dije Mako.
-Sí claro.
-Dame a la niña, yo la duermo. Le cantaré.
-No es necesario Haruka, espera a Nephrite. No dejará de llorar hasta que su padre llegue.
-¿Soportas esos berridos hasta que llega Nephrite?
-No son berridos tonta.
-Cariño, cierra la boca o te doy un súper CHOP.
-La cierro para escuchar sobre tus padres. Ranko nos interrumpió hace unas horas.
-Es cierto Michiru.
-Claro… Miren el auto de Nephrite.
La puerta se abrió y el chico apareció con mucha prisa por la puerta, no se detuvo a saludar a las chicas. Corrió directamente al baño, se escuchó el sonido de las llaves del lava manos y después apareció en la sala.
-Lo siento mucho pequeña, pobre de mi niña. ¿Sufres mucho Mako?
Neprhite tomó a la niña y comenzó a mecerla, le dio un beso en la frente y hablaba con ella.
-Papá lamenta mucho llegar tarde ¿volvías loca a mami? Sonríes latosa, que niña tan consentida tiene papá. Ahora ya que estás tranquila deja que salude a mamá y a tus tías como se debe.
El hombre le dio un beso a Makoto en los labios y le sonrió, después saludó a las chicas.
-Lamento ser tan grosero chicas. Es que mi tesoro se vuelve loca en la noche y sólo quiere que la cargue para dormir como se debe.
-No te preocupes- decían.
-Lo que este hombre hace es mal acostumbrar a su hija a estar en los brazos de las personas todo el santo día.
-Cielo es una bebé, está contigo todo el día y nuestro momento es en la noche. Como tú ya formaste un vínculo con ella desde hace nueve meses, te dan celos que mi nena los tenga conmigo.
-Y esto es todos los días ¿no le vas a contar a tu hija sobre tu día en el trabajo?
-Cierto. El día de hoy papá volvió locos a los meseros porque no dejó de hablarles de ti. En la cocina los chefs estaban cuchicheando que desean que tu mami regrese al trabajo, dicen estar cansados de que yo hable de ti. Están celosos porque ellos no tienen a la niña más hermosa del universo como hija, eres mi más grande amor y por eso…
-Nephrite es tan lindo.
-Sí Michiru, es un gran padre y cuando me llama para saber cómo estamos lo debo regañar o descuidaría el restaurante. Puede pasar horas hablando para preguntar por la niña o escucharla dormir.
-Tú no te quedas atrás Mako, ambos se ven muy distintos. Me alegra verlos así de felices, se lo merecen.
-Entonces Michiru.
-Claro Makoto… Bueno… Mi familia…
-¿Qué tienes?
-No me gusta hablar de ellos.
-¿Por qué?
-Cómo dices el círculo de la alta sociedad está lleno de hipócritas. Mi padre es uno de ellos, siendo honesta no me gusta ese lado de mi familia. A los 17 años me emancipé gracias a la fama que gané al lanzar mi primer álbum, decirles que soy gay fue el colmo para ellos. No me dejaron de hablar porque soy famosa y mi nivel económico es mayor que el de ellos.
-Lo lamento Michiru, sé lo que se siente. Sabes que papá cambió y seguramente ellos lo harán.
-Claro que cambian cariño, cuando les conviene. Cuando les hablé de Max estaban muy molestos y mi padre dijo que mancharía el apellido Kaioh… Mamá es la de la familia rica, papá es de una clase acomodada, pero enamoró a mamá y se hizo cargo de la compañía. Papá es ingeniero civil y claro tenemos una empresa de construcción, la cementera y demás.
-¿Odiaban a Max?- dijo Makoto.
-Sí, claro que la odiaban al conocerla fueron unos groseros. Él en especial, no la miraba, no le hablaba y mamá hizo el esfuerzo. Pero cambió al saber que Maxine era hija de Logan y Hanna McConell, entonces claro que quería que nos casaramos pues ella le prometió una fusión con su empresa.
Haruka y Makoto se quedaron sin palabras ante el relato de Michiru que lucía molesta al recordar los detalles de la relación con su familia.
-Cuando supieron que salía con Elsa papá estaba molesto, supo que trabajaba en el banco y listo. Claro le diría en que invertir y que no, por eso la quería conocer. No lo permití o estaría a nada de casarme con ella. ¿Y tú los quieres conocer? Yo no quiero presentarte a mis padres.
-Vamos a vivir juntas, creo que debo conocerlos.
-No… A menos que… En la entrevista que nos hicieron no mencionamos a tu padre, ni ellos lo hicieron, se enfocaron en tu carrera musical y saben que das clases.
-Podemos hablarles de mi padre si quieres.
-¡Qué no prestas atención!
-Sí, pero me parece que es algo que no podremos ocultar mucho tiempo Michiru. Podemos cenar los cinco juntos.
-¿Cinco?
-Tus padres, el mío, tú y yo.
-Kaito Kaioh es todo lo que odias de la alta sociedad, mientras Megumi Kaioh será la dama perfecta sé que ella no necesita ser lambiscona pues ella sí pertenece a ese círculo. Pero mi papá será tan interesado, ni siquiera le interesa ocultarlo y tu padre es igual a ti. Odia a la gente hipócrita e interesada, me da miedo pensar que crea que soy como él y termine oponiéndose a nuestra relación.
-No creo que el señor Tenoh crea eso Michiru, él sabe lo mucho que amas a Haruka.
-Bien dicho Mako, pero debo apoyar a mi novia en su decisión. Si ella piensa que no es lo mejor, no los conoceré.
-No es eso cariño, si quieres conocerlos lo harás… Bajo mis condiciones, no mencionaremos a tu padre por nada del mundo, diremos la verdad sobre tu carrera. De verdad no quiero que tu padre piense mal de mí.
-Le explicaremos a mi padre ¿te parece?
-Claro.
-Te juro que tus padres me amarán.
Michiru sonrió y afirmó, podría ser que Haruka convenciera a su madre, pero su padre no era un hueso fácil de roer. Lo más seguro es que haría sentir mal a Haruka con comentarios clasistas, no sabría sobre su verdadera posición económica y obviamente dejaría de hablarle. Ese era su castigo cuando dejaba pasar oportunidades que le dieran más beneficios al apellido Kaioh.
El móvil de Haruka comenzó a sonar y la rubia miró el aparato. Ese número le hizo suspirar, las chicas notaron la reacción.
-Señorita Ishii ¿en qué puedo ayudarla?
-Joven Tenoh lamento interrumpir, el ministro de defensa necesita hablar urgentemente con usted.
-¿Por qué me llama usted?
-Porque el ministro está en una junta, ya casi termina.
-¿Espero en la línea?
-Si es tan amable… Oh, casi lo olvido muchas felicidades.
-No es mi cumpleaños señorita Ishii ¿por qué me felicita?
-Ah… Por el nombramiento de su padre como sucesor.
-En ese caso felicite a su jefe.
-Ustedes son igual de serios, es la viva imagen del ministro. Por favor espere en la línea.
-Sí.
Las chicas miraban a Haruka para saber qué sucedía, Nephrite regresaba de a la sala con un radio comunicador de bebé miraba intrigado a la rubia.
-Es mi padre, curiosos.
Haruka negó con la cabeza y sonrió, todos rieron por la respuesta de la pianista.
-Haruka, sigues en línea.
-Sí ministro ¿en qué puedo ayudarle?
-Puedes decirme papá o padre, no trabajas para mí.
-De acuerdo ¿necesitas algo papá?
-Ay Haruka… Necesito que desayunemos el día de mañana, debemos hablar sobre lo que representa este cambio en nuestras vidas. Pídele a Michiru que asista.
-Así será padre. ¿Dónde te vemos?
-En mi casa, mañana a las ocho de la mañana. Ni un minuto más, ni un minuto menos ¿entiendes?
-Sí.
-Hasta mañana Haruka, debo hablar con Makoto.
-Estoy con ellos en este momento.
-Entonces informales que ellos deben estar presentes Haruka. Hasta luego.
-Hasta mañana.
El rostro de la pianista se tensó, todos pudieron notarlo y esperaron a que la rubia quisiera hablar.
-Papá quiere vernos mañana a las ocho para desayunar. Hay que "hablar de los cambios" que tendrá la familia con su futuro cargo.
-¿Nosotros por qué?- dijo Nephrite.
-Porque Makoto es parte de la familia ¿crees que es razón suficiente?
-Sí.
-Pasaré por ustedes a las 7:30 y por ti Michiru pasaré a las…
-Te vas a quedar conmigo, vamos por tu ropa a tu apartamento y luego nos vamos al mío.
-Claro Michiru- sonrió.
Mientras las chicas hablaban con sus amigos en la casa de la chef y se ponían de acuerdo en lo que harían al otro día. Ryunosuke tomaba un vaso de coñac en su oficina, su secretaria lo miraba serena, conocía a su jefe y sabía que estaba preocupado.
-Ministro, no se preocupe por la reacción de su hija. La joven Tenoh es muy inteligente y sabrá que es una excelente oportunidad.
-¿Realmente crees que Haruka no me va a reclamar? Eres unos años más grande que mi hija Mikako, la conoces y me va a reclamar.
-Al principio no reaccionará de la mejor forma, se nota que está a la defensiva. Con el tiempo aceptará el cambio ministro.
-¿Te pudiste comunicar con mi hermano?
-El señor Tenoh y su cuñada asistirán, su sobrino y su esposa también confirmaron su asistencia. En realidad ministro, ese es el verdadero problema.
-¿Mi sobrino es un problema?
-La señora Hino, usted sabe que no le gustará el cambio. Sugiero que tenga en cuenta eso, tendrá miedo del trato del joven Jadeite con su padre. Lo mejor será que el señor Hino se quede en la cámara de concejales y el joven Jadeite tome lugar en la cámara de representantes, estará más calmada si sabe que…
-Qué trabajará con Haruka, tienes razón. No le ocasionará problemas a su matrimonio y el señor Hino estará tranquilo.
-Ministro, muchas felicidades.
-Espero no morir en manos de Haruka o Rei el día de mañana.
-La novia de la joven Tenoh la tranquilizará. Sabe ministro, pensaba en que lo mejor sería que yo le enseñe a su hija sobre la vida política.
-No corras antes de caminar, primero debe de ganar en las elecciones. Haruka me va a odiar y quizá Michiru lo haga. Les voy a complicar la vida por tres años.
-Claro que no, además su gobierno no será de tres años ministro. Con su permiso iré a organizar las cosas para que Haruka sea parte del partido.
-Ve a descansar. Nos vemos el lunes.
-Muchas gracias ministro.
Ryunosuke tomó una fotografía en la que aparecía su difunta esposa y una pequeña Haruka sobre los hombros del ex militar. El señor Tenoh sonrió, desde que empezó su vida política trabajó para volver a traer honor al apellido Tenoh, darle una buena vida a su familia y hacer a Haruka sentirse orgullosa de él.
-Sora nuestra pulga no estará nada contenta mañana. El linaje de nuestra familia ya no es militar querida, es el linaje político y Haruka debe empezar a aprender de él. Sabes que en ella recae el peso de la familia por ser mi primogénita, estoy seguro que la pulga será primer ministro algún día y pasará a la historia por ser la primer mujer que sea líder de estado en Japón.
CONTINUARÁ…
Hola de nuevo, lamento traerles esta amarga sorpresa de un doble capítulo en esta semana. La realidad es que debo invertir todo mi tiempo, dedicación y esfuerzo a terminar de redactar mi tesis. Debo decirles que no fue una buena idea mezclar a Kant y Mozart en una sola investigación y en estas 4 semanas que me quedan no podré concentrarme en nada más. Estimo regresar a actualizar en diciembre.
Como siempre les agradezco el tiempo que se toman al leer la historia y dejar sus comentarios. Hoy por falta de tiempo más que de ganas no haré más que un sólo comentario de la historia, pero antes de eso responderé los comentarios.
Vicky: De nuevo la primera y sí Michiru se merecía tirarle todos los dientes a la maldita Esmeralda, monstruo sin corazón, moral o respeto. Sí muere de envidia de la manera en que todos tratan a la violinista y por eso es un asco de ser humano. Mimi se lo merece por dejar así a Haruka y me alegra que te imaginaras la pelea.
No te preocupes, regresaré en esa fecha lo prometo pues mi intención es terminar la historia y por lo que siento falta poco para ello.
Kyoky: Por supuesto que la rubia es paciente, pero parece que las peleas hicieron que sus ganas de vivir juntas empezarán a surgir.
Sango-chani: Creo que la mayoría concuerda contigo, se merecía más de una cachetada. Esmeralda es un ser muy precario en cuestión de actitud, valores y respeto, necesita que la pongan en su sitio y sí, simplemente está loca.
Desire: Muchas gracias, ahora ya sabes la actitud de Ranko ante la relación, pero insisto el cambio en la vida familiar de Haruka podría tener repercusión en sus vidas.
Respecto al comentario de la historia, este final del capítulo lo que les responderá una gran duda que tienen, una razón poderosa qué va a cambiar la vida de Haruka. Todo por el momento pintaba bien para ella y su relación, pero... Makoto está feliz y Usagi ya hace la tarea, Yaten es un loco, Seiya está en problemas, Ryunosuke está a unos pasos de ser Primer Ministro y la verdadera bomba es la relación de Setsuna y Taiki.
Les deseo un excelente fin de semana, saludos a los lectores anónimos y a los que siempre dejan comentarios. Nos leemos pronto y no se angustien regresaré en diciembre palabra de honor. Por lo pronto ya pueden dejar volar su imaginación con sus teorías.
