Aquí está el último capítulo. Estoy a punto de llorar. Gracias a todos por apoyar este fic, sus comentarios significan mucho para mí. Gracias a todos los que lo siguieron en silencio por tomarse el tiempo.
Aquí aparecen algunos personajes nuevos. Gracias por seguirme y espero que apoyen Amor Forzado: LUMM, mi nuevo fic.
Me despido, besos y abrazos
Jenni.
Estaban en diciembre, eso quiere decir que Hermione ya tenía 6 meses de embarazo, Ginny había cumplido siete meses días atrás, cuando se casaron ya tenía tres, después de la luna de miel les contaron la verdad y todos estaban felices.
El embarazo de la castaña había sido muy simple, los únicos efectos secundarios fueron su obsesión por comer jalea de piña con salchichas y su necesidad por estar cerca de Draco, que no era nada comparada con la necesidad del rubio por estar cerca de ella.
No la dejaba salir sola a ninguna parte. Se sentaba junto a ella por horas en su oficina en el ministerio. Accedió a dejarla trabajar en paz cuando ella lo petrificó. Se había rehusado a dejarla leer libros sobre el embarazo (recordando su traumática experiencia) y llegó al extremo de comprar todos los disponibles en las librerías de Hogsmeade y el callejón Diagon.
Ahora que estaba en su licencia por maternidad (adelantada debido a su estúpido esposo veela, como ella decía) él se dedicaba a acompañarla a pasear por los jardines de la casa, cocinarle (embutidos con jalea), leerle y hablarle a su hija o hijo.
Ni siquiera la abstención podía arruinar su buen humor. Llevaba un par de semanas de no estar con ella, pero no porque no quisiera, sino porque no quería hacerle daño.
Estaba terminando de abrocharse la camisa, esperando a que ella saliera del baño cuando escuchó un grito de frustración. Aquí vamos.
-¿Qué pasa amor? – preguntó llenándose de paciencia.
-No voy a ir – respondió enojada. Se acercó y se recostó en la puerta sabiendo que tardaría tiempo en sacarla de ahí – No quiero que nadie me vea así.
-¿A qué te refieres? – decidió jugar el papel de tonto.
-¡A QUE SOY UNA BALLENA! – la histeria con que lo dijo hizo que Draco no pudiera evitar reír. Error - ¿¡Te parece gracioso?! ¡LÁRGATE Y DÉJAME SOLA!
-No voy a ninguna parte sin ti – replico serio. Si ella lo echaba como Luna solía hacerle a Zabini se tiraría de la torre de astronomía – No estas gorda, estas embarazada Granger.
-¿Si no estoy gorda porque no me queda nada? – cuando la dulce voz se quebró la situación perdió cualquier gracia que le quedara. No le gustaba escucharla llorar
– Voy a entrar.
Sin darle un segundo abrió la puerta y la encontró sentada en la taza del baño con un vestido de verano sin abrochar. Se arrodilló frente a ella y acunó el compungido rostro entre las manos. Ella se mordió el labio para intentar en vano ahogar un sollozo. La abrazó con ternura, intentando reconfortarla.
-Estoy horrible – se quejó sonando abatida.
-No es cierto, estás hermosa – se separó de ella para que pudiera ver la sinceridad en su rostro.
-Estás mintiendo, ya ni siquiera me tocas – le reprochó sonrojándose.
-¿Es por eso? – Definitivamente para ser la bruja más lista de su generación, a veces era muy ingenua – Sigues atrayéndome como antes, pero no te quiero lastimar.
-¿En serio? – sus enormes ojos cafés se iluminaron con esperanza y no pudo evitar sonreír. Adorable
-Por supuesto – le aseguró besándola con ganas, para no dejar lugar a duda - ¿Vamos? – le pareció ver un flash de preocupación atravesar la linda cara. Con la varita adaptó el vestido a su nuevo y provocativo cuerpo.
-Vamos.
-¡NO! – sobre su cadáver. Se giró hasta encontrar a Harry y Sirius, que tenían la misma expresión - ¡Di lo que quieras Granger pero no lo permitiré!
-¡Estoy de acuerdo con Draco! – Sirius se paró a su lado y le puso la mano en el hombro - ¡No es aceptable! Ya es suficientemente malo que él te tocara – dijo señalando a la veela con la cabeza y un gesto de asco.
-¡Pero es el mismo doctor de Ginny! – debatió mirando suplicante a Harry. El Slytherin observó la reacción de Potter. Tampoco sabía.
-¿¡GINNY VIENE CON ÉL!? – la cara del elegido estaba más roja que un tomate - ¡GINEVRA POTTER VEN ACÁ Y EXPLÍCAME QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ! – la aludida venía entrando con un chocolate y se detuvo en la puerta, seguramente barajando sus opciones, con su avanzado estado no podía ni aparecer ni correr. Al parecer decidió hacerse la ignorante.
-¿Explicar qué? – dijo poniendo su mejor cara de niña inocente.
-¡Por qué no me dijiste que te revisa un hombre y no una mujer! – gritó pareciendo a punto de explotar.
-Primero que nada bájame el tono Harry Potter – puso una mirada atemorizante y caminó hasta él – Segundo deja la ridiculez, no hay nada de malo en ello – lo golpeó en el brazo enfatizando cada palabra.
-¡Es un hombre! – al parecer el shock lo había dejado estúpido.
-¿En serio? No me fijé – respondió con sarcasmo – Vamos a la casa, tenemos cosas que hablar, tú también Sirius, déjenlos resolver sus problemas – su voz no admitía reclamos. Ambos hombres asintieron – Adiós Mione, el doctor Roberts es genial… - su esposo bufó y paró para darle un codazo en las costillas - …pregúntale a Raquel o a Daph – se volvió y caminó hacia el pasillo.
-Gracias Gin.
-Hasta luego Malfoy – replicaron los hombres antes de salir – Sé fuerte.
Cuando se quedaron solos retomaron la discusión.
-¡No voy a cambiar de ginecólogo! – dijo sentándose en la cama.
-¡Soy una veela, estás embarazada y no puedo permitir que un hombre te toque! – conectó sus ojos con los de ella - ¡No puedo! ¿No entiendes que no lo controlo? – sentía su cuerpo tensarse por la amenaza. Ella suspiró y le dedicó un gesto de reproche.
-Está bien – se alegró de no tener que matar al infeliz del doctor – Pero yo elijo el nombre de Pila.
-Pero…
-Sin peros, ¿lo tomas o lo dejas?
-Lo tomo – selló el trato con un fugaz beso, necesitaba sentirla cerca, era tan indispensable como respirar.
En ese momento la puerta se abrió y un apuesto caballero de veintitantos años apareció. Su sonrisa era amable y Draco lo odió instantáneamente.
-Buenos días señora Granger, esta será nuestra primera consulta – el hombre se acercó a ella pero él lo bloqueó - ¿Usted es el padre veela verdad?
-Sí y lo siento, pero quiero volver con la doctora Meadows – respondió la ex Gryffindor miró a su esposa con amor, agradecido por su apoyo.
-Oh, bueno… - el desgraciado pareció muy sorprendido – Creo que ella está libre, la llamaré.
Sin despedirse y de muy mal humor salió del cuarto dejándolos solos.
-Te amo – dijo volviendo a su lado y robándole otro beso.
-Manipulador – le reprochó respondiendo con ansias.
-Disculpen la interrupción pero Patrick me dijo que me buscaban – en la puerta estaba una bruja canosa – ¿Cómo estás Hermione?
-Hola doctora Meadows – el rubio sintió su agrado crecer de inmediato – Este es mi esposo.
-Hola señor Malfoy – le dedicó una sonrisa amable - ¿Vienen a saber el sexo?
-Sí, también queremos una revisión completa, para asegurar que todo está bien – respondió sin darle oportunidad a Granger de que se echara atrás.
-Perfecto, acuéstate por favor y levántate la blusa – cuando obedeció la boca de Draco se secó, no importaba lo que pensara ella pero él la deseaba cada día más. La bruja empezó a pasar un gel por todo el estómago obligándolo a mirar hacia otro lado. No quería tener un accidente en público. Estaba concentrado en la pared cuando un sonido irregular captó su atención. Volvió la cara a la pantalla y se dio cuenta de que eran latidos. Tomó las manos de Granger abrumado por el sentimiento, ella tenía lágrimas en los ojos.
-¿Son dos latidos? – inquirió estudiando el sonido y la imagen, la medibruja asintió.
-Son gemelos – se mareó al instante – Una niña y un…
Todo se volvió negro.
A comienzos de marzo, muy cerca de la fecha del parto de Hermione todos estaban en la casa de los Malfoy (Draco había conseguido cambiar su opinión) los padres de la pareja, los Weaslys, Sirius, Lupin, Tonks, Teddy y todos sus amigos. Estaban celebrando dos ocasiones importantes: el primer mes de vida de James Sirius Potter y el compromiso de Theo y Raquel. Ron y Daphne se habían casado en enero y Dean y Rose lo harían en seis semanas.
Nicoletta era una enorme bebé de casi siete meses se llevaba muy bien con Teddy, que era dos años mayor que ella. El pequeño metamorfo siempre la estaba siguiendo, para molestia de Zabini.
-No entiendo porque siempre está pegado a ella – Luna y Ginny rodaron los ojos - ¿No tiene nada mejor que hacer?
-Creo que a mi hijo le gusta Nicky – bromeó Lupin, pero se ganó una mirada asesina del italiano.
-No seas tonto Blaise – lo regañó Luna – Son muy pequeños.
-Si tú lo dices – concedió sin parecer convencido.
-¿Estas lista para recibir a Olga y a Sol? – preguntó Rose dirigiéndose a la castaña – Dicen que un parto doble no es tan distinto de uno regular.
-Eso espero – Draco puso un gran plato de ensalada en la mesa – Disfruten la comida.
-¿Por qué sólo hay salchichas y puré? – Ron estaba decepcionado y no lo escondió.
-Porque Mione no deja que use elfos y él no sabe hacer nada más – respondió la señora Granger. Todos rieron, incluyendo a Lucius.
-Si no quieres no comas – dijo Hermione ofendida – Está muy bien amor, pero creo que paso.
-¿Por qué? – si ella quería otra cosa, buscaría la manera de conseguirla.
-Porque desde la mañana tengo contracciones y creo que ya es hora de ir a San Mungo.
-¿¡QUÉ!? – todos en la mesa se pusieron de pie.
-No creí que fuera buena idea decirle desde la primera, no habría tenido paz y me hubiera hecho todo más difícil – alzó los hombros como queriendo decir "no importa" - ¿Nos vamos?
Sabía que se estaba comportando de manera irracional pero no le importó. Intentó llamar la atención de Hermione pero ella lo ignoró y continuó leyendo una revista. Le gritó a todo el personal e incluso hechizó a un par de practicantes. Raquel y Daphne (que estaba muy embarazada) llegaron uniformadas para hacerse cargo de asistir a Meadows en el parto, pero a la última no se lo permitieron. Escuchó a sus invitados llegar, seguramente después de comer. Le dieron palabras de aliento pero no les prestó atención.
-¡AAAAAAH! – por primera vez desde que comenzó a dilatar Hermione gritó. Se apresuró hasta ella y sujetó la pequeña mano - ¡No tendremos más niños! – amenazó furiosa - ¡AAAAAAH!
-Tranquila hermosa, ya va a pasar – sentía un dolor en su pecho, enorme y profundo.
-Si te desmayas otra vez ¡Nos divorciamos!
Sacó a todos de la habitación, para darle espacio a su esposa. La labor fue larga y dolorosa. No recordaba exactamente qué pasó pero cuando llegó el momento de pujar ella lo hizo valientemente, no se quejó más.
Dos horas después tenían a las gemelas en sus manos.
-¿No tendremos más niños? – preguntó acariciando el rubio cabello de Olga.
-Claro que sí, pero no pronto – respondió ella dándole un beso a Sol - ¿Cambiamos? – depositó a la que estaba alzando en los brazos de Hermione y recogió a su otra bebé – Creo que tienen el gen dominante, mira sus ojos.
-¿No todos los niños nacen con los ojos claros? – recordaba haberlo leído en ese libro infernal.
-Sí, pero no con el tono exacto de su padre – eso solo significaba una cosa. Mierda - ¿Qué te pasa Draco?
-Que un día su sangre veela se despertará y perseguirán a unos chicos que caerán rendidos porque míralas. Son hermosas – Los mataré – Y si ellas quieren… tú sabes – no podía ni siquiera pronunciar las palabras – Ellos lo harán.
-No creo que debas preocuparte por eso desde ahora – recomendó su mujer rodando los ojos.
-Tienes razón, cuando llegué el momento las encerraré.
-¡Malfoy!
Siete años después estaban todos reunidos como cada sábado en la casa de los Potter, para desayunar juntos.
La familia Zabini llegó primero con tostadas francesas para todos.
-Hola Draco – saludó el italiano.
-Blaise – se dieron un "abrazo masculino" y pasaron al comedor.
Blaise y Luna tenían dos hijos. Nicoletta que iba a cumplir ocho años en agosto e Ivo de cinco años, el mayor problema de la pareja es que Teddy seguía pegado como chicle a Nicky, la ahijada de los Malfoy, para preocupación de Zabini que ya imaginaba la horrible petición de mano.
Después llegó la prima de Granger y Nott, caminaron lentamente y entregaron su fruta para compartir.
Theo y Raquel también tenían su propia familia. Alexandra de cinco años y Raúl de tres, en cuatro meses nacería un nuevo niño: Abraham, que sería el segundo ahijado de la pareja veela. Se saludaron y pasaron a esperar a los demás.
Cuando llegaron los Potter y los Weasly los gritos no se hicieron esperar.
Ginny y Harry eran los orgullosos padres de tres niños: James Sirius de siete años, Albus Severus de seis y Lilly Luna de cuatro. Draco no estaba muy feliz con James, Sol siempre estaba cerca del chico y a él parecía encantarle.
Pusieron en la mesa un enorme plato de pancakes de banana.
Weasly y Daphne acababan de llegar de su viaje de aniversario. Entraron con sus tres retoños: Julio, dos meses menor que las gemelas, Marian de tres años y Rose de dos. Después de abrazar a todos se sentaron a la mesa, deseosos de comer. Weasly había jurado mantener a Raúl y a Daniel lejos de sus hijas menores, que parecían admirarlos muchísimo.
Crabbe y Goyle arribaron con sus esposas, Adriana y Batilda, unas chicas hermosas que habían conocido trabajando en las empresas del rubio. Dos modelos muy amables pero un poco tontas. De todas maneras se amaban y estaban planeando tener niños pronto.
Por último aparecieron Pucey y Nazareth. Llevaban apenas tres años de casados pero ya iban por su segundo bebé. Daniel, el primogénito, tenía tres años (se comieron el pastel antes de la boda) y Mery venía en camino.
Después del desayuno fueron a la sala a hablar.
Draco bufó cuando tocaron ese tema de nuevo.
-¡Por lo menos no te desmayaste cuando escuchaste el corazón de Scorpius! – apenas Harry lo dijo todos los hombres soltaron la carcajada. Marian que estaba en brazos de su tío se unió al alboroto.
-No sé de qué hablas si el doctor Roberts tuvo que petrificarte cuando nació James – le echó en cara la pelirroja meciendo a Raúl Nott. Draco aprovechó para reír con fuerza.
-¡Oh por favor! – Daphne estaba cansada de la misma discusión, sacó un biberón para alimentar a Rose y decidió ponerle fin – El único que pasó los partos sin problemas fue Zabini y sólo porque tenía que cuidar que Luna no lo matara. Son unos buenos para nada.
-¡Hey! – se quejó Ron ofendido – Gracias por lo que me toca.
-Te amo pero consideré el divorcio seriamente, no dejabas de gritar – él le dedicó una mirada de reproche, ella sólo rio.
-¡Papá! – Sol entró en el comedor corriendo y se echó en los brazos de su padre. Ella y su hermana eran una copia de su madre con los ojos, la piel y el cabello del mismo color del de su padre. Eran preciosas. Ella tenía una personalidad muy parecida a la de Draco, pero con el amor por lo académico de Granger.
-¿Qué pasa pequeña? – la alzó y la sentó en su regazo. Las hijas del grupo eran niñas consentidas de papi.
-James está siendo malo conmigo – dijo echándose a llorar.
-¡James Potter ven aquí! – al escuchar a su madre el chico bajó las escaleras con expresión confundida. Detrás de él venía Scorpius, una copia miniatura de la veela.
-¡James no hizo nada! – lo defendió su hijo menor – Sol quiere que le dé su perfume.
-Pero amor tú tienes el tuyo – interceptó Hermione sentándose junto a su esposo - ¿No te gusta?
-No es eso, pero no huele tan bien como el suyo – Draco sintió un escalofrío recorrerlo – Olga dice que el de julio es mejor pero yo no estoy de acuerdo. Quiero que me compres el de él.
-¿A que huele pequeña? – no quería escuchar la respuesta.
-Dulce y fresco – No. No. NO.
-¡Olga! – todos vieron extrañados como el amoroso padre llamaba a su otra hija pareciendo furioso y más pálido de lo normal. Ella bajó un momento después, con su característica paciencia.
-¿Me llamabas? – tenía la personalidad de Hermione pero jugaba Quidditch como el rubio.
-¿A qué huele Julio? – la niña la miró con gesto inquisitivo muy propio de un adulto.
-¿Qué pasa Draco? – Hermione estaba perdida.
-Nada. Responde amor – necesitaba saberlo.
-A flores y azúcar – se volvió hacia el pelirrojo - ¿Me puedes regalar esa loción para mi cumpleaños tío Ron? – él sólo asintió sin saber de qué hablaba.
-¿Scorp quién huele mejor? – Sol estaba buscando apoyo en su hermano de cuatro años.
-¡Lilly! – el rey de las serpientes exhaló para intentar despertar de su mal sueño.
-Suban, en un rato les llevaré pastel – ofreció Rose sintiendo la tensión.
-¿Qué pasa amor? – la castaña estaba muy preocupada.
-Voy a matar a Julio y a James – todos se quedaron en shock por la frialdad con la que lo dijo – Y Potter va a matar a Scorp.
-¿Por qué? – preguntó Goyle muy confundido. Crabbe, Batilda y Adirana se veían tan desconcertados como él.
-Porque así hueles tú para mí. Perfecto, mejor que cualquier otra persona – comentó pareciendo destinado a morir.
-Quieres decir que… - Harry se puso tan pálido como los Malfoy – Pero ¿Cómo lo sabes? ¿Lo sabrán ellos?
-Yo no lo sé – el elegido suspiró aliviado – La veela lo sabe.
Eran casi las once y Malfoy aún no llegaba a la cama. Se puso una bata y bajó a buscarlo. Abrió cada habitación o salón por el que pasaba. Lo encontró en el despacho.
-¿Draco? – él levantó la vista y sonrió con amor - ¿No piensas venir a la cama? – se acercó a él y se sentó en su regazo.
-¿Me extrañabas? – le preguntó entre besos.
-Claro, no he pasado una noche sin ti en años – le dijo abrazándolo más - ¿Qué te pasa? – él no había intentado quitarle la ropa.
-Estoy preocupado – a pesar de su expresión seria ella se rio, estaba segura de la causa – No es una broma.
-Amor tienes que dejar de pensar en eso, faltan muchos años para que su sangre veela despierte, si es que lo hace – lo besó de nuevo pero con más pasión – Subimos.
-No – la mirada traviesa que él le dedicó le calentó todo el cuerpo – Mejor nos quedamos aquí, no pienso esperar un segundo.
-Me parece perfecto – iba a botar todo del escritorio cuando vio un plano en un pergamino. Torre de la castidad – Draco Lucius Malfoy ¿¡Qué significa esto!?
-Te lo explico mañana.
-No, me lo…- se calló cuando el comenzó a hacer su trabajo para desatar la bata mientras besaba su cuello – De acuerdo, pero de esta, no te salvas – y sin esperar respuesta comenzó a quitarle la camisa.
Por última vez para esta historia les ruego, les suplico y les imploro que me dejen su review, criticas, comentarios o recomendaciones.
Los amo y gracias por estos meses.
