N/T: Crepúsculo es de Stephenie Meyer y la historia de direwolfy
DECISIÓN PRECIPITADA
Me tumbé boca abajo sobre el saco de dormir a la espera de que me cayera el mundo encima.
"Tan melodramática como siempre" rio Seth por lo bajo.
Ojalá me enterrara allí mismo una avalancha. Deseaba de todo corazón que sucediera. No quería volver a verme el rostro en un espejo en mi vida.
Leah arqueó una ceja. Tenía que admitir que la Bella sobrecargada de emociones a veces se ponía chistosa.
No me avisó ningún sonido. La mano fría de Edward salió de la nada y se deslizó entre mi pelo enmarañado. Me estremecí llena de culpabilidad ante su contacto.
—¿Te encuentras bien? —murmuró, con la voz plena de ansiedad.
—No. Quiero morirme.
"Seth tiene razón" rio Emmett "Acaso tu muerte no invalidaría todo el punto del triángulo amoroso, resultando en dos chicos descontentos… y tampoco creo que tú termines muy bien que se diga"
"La única solución que sería realmente mala es aquella que no hace feliz a nadie" resopló Alice "Se llama consenso"
—Eso no ocurrirá jamás. No lo permitiré.
Gruñí y luego susurré:
—Tal vez cambies de idea.
"Nunca" gruñó Edward.
—¿Dónde está Jacob?
—Se ha ido a luchar —mascullé contra el suelo.
Se había marchado del campamento con alegría, con un optimista «volveré» mientras echaba a correr. Iba encorvado cuando atravesó el claro, temblando ya mientras se preparaba para cambiar de forma. A esas alturas, la manada ya estaría al tanto de todo. Seth Clearwater, yendo de un lado para otro fuera de la tienda, había sido un testigo íntimo de mi desgracia.
Seth puso los ojos en blanco "De verdad piensas demasiado en las cosas. Aunque entiendo por qué mi presencia hizo las cosas más incómodas para ti y lo siento"
"No seas ridículo" musitó Bella "Si alguien debería disculparse soy yo por hacerte presenciar todo eso"
Edward se quedó en silencio un buen rato.
—Oh —exclamó al fin.
Todos hicieron una mueca dándose cuenta que Edward debió de haberse enterado de todo del punto de vista de Seth, y por ende del de Jacob.
Cuando oí el tono de su voz, temí que la avalancha no cayera lo suficientemente deprisa. Le clavé la mirada y estuve bastante segura, debido a sus ojos desenfocados, de que estaba atento a algo que yo hubiera preferido morir antes de que llegara a sus oídos. Dejé caer la cabeza de nuevo contra el suelo.
Me quedé paralizada cuando Edward se echó a reír entre dientes, de mala gana.
—Y yo pensaba que estaba jugando sucio —comentó con renuente admiración—. Me ha hecho quedar como el santo patrón de la ética
Charlie frunció el ceño "¿Así que fue un juego para ti?" preguntó en un tono acusatorio.
Jacob se encogió de hombros sin hacer contacto visual "No fue tan simple"
—su mano acarició la parte de mi mejilla que quedaba al descubierto—. No estoy enfadado contigo, amor. Jacob es más astuto de lo que yo hubiera creído jamás, aunque hubiera deseado que no se lo hubieras pedido, claro.
—Edward —barboteé contra el áspero nailon—. Yo... yo... esto...
—Anda, calla —me silenció sin dejar de acariciarme la mejilla con los dedos—. No es eso lo que quería decir. Es sólo que él te habría besado de todos modos, incluso aunque tú no hubieras caído en sus redes, y ahora no tengo una buena excusa para partirle la cara. Y de verdad que lo hubiera disfrutado.
"¿Qué?" demandó Rosalie "¿Acaso no aprendiste nada de la última vez?"
"Pedir permiso primero" musitó Jacob con un tono extraño.
"¿De verdad la hubieses besado sin su consentimiento?" preguntó Nessie en voz baja.
Jacob se encogió de hombros "No lo sé. Ahora pienso que no. Peor en ese entonces, estaba convencido que lo haría. Es difícil, decidir"
—¿Caído en sus redes? —mascullé de forma casi incomprensible.
—Bella, ¿realmente te has creído que él es así de noble, que habría desaparecido en el esplendor de la gloria sólo para dejarme el camino expedito?
Jacob resopló. Entonces, la reacción decepcionante de Edward le había molestado, peor ahora estaba contento por su autocontrol. Lo último que quería es que bella hubiese salido lastimada por su causa.
Elevé el rostro con lentitud hasta encontrarme con su mirada paciente. Su expresión era amable y tenía los ojos llenos de comprensión, más que del rechazo que me merecía.
—Sí, claro que le creí —murmuré entre dientes y después miré hacia otro lado. A pesar de todo, no sentía ningún tipo de ira contra Jacob por hacer trampas. No había espacio suficiente en mi cuerpo para contener nada aparte del odio que sentía por mí misma.
Jacob hizo una mueca.
"La dramática Bella aparece de nuevo" rio Seth.
Edward rio de nuevo, con suavidad.
—Eres tan mala mentirosa, que te cuesta creer que los demás puedan tener ni una pizca de esa habilidad.
Esme puso los ojos en blanco "¿Y no podías hacerle entender las cosas sin insultarla?"
"Eso era lo que ella necesitaba escuchar" dijo Edward encogiéndose de hombros.
—¿Por qué no estás enfadado conmigo? —susurré—. ¿Por qué no me odias? ¿O es que no te has enterado de toda la historia todavía?
—Creo que ya tengo suficiente con una cierta comprensión general de los hechos —comentó restándole importancia, casi con humor—. Jacob es capaz de crear imágenes mentales muy vividas. Apuesto a que ha conseguido que su manada se sienta tan mal, al menos, como yo. El pobre Seth tiene náuseas, pero Sam le está poniendo ya en vereda.
Sam sonrió ligeramente "Seth no era el único afectado"
"Tú no te puedes quejar" bufó Jacob "He visto mucho más de Emily de lo que hubiese deseado"
Cerré los ojos y sacudí la cabeza, experimentando una honda agonía. Las cortantes fibras de nailon del suelo de la tienda me arañaron la piel.
—Simplemente eres humana —me cuchicheó, pasando con lentitud su mano por mi pelo.
"Considerando el contexto, no es mucha excusa" indicó Alice.
—Esa es la defensa más penosa que he oído en mi vida.
—Pero es la verdad, Bella, eres humana; y por mucho que yo desease que no fuese así, él también lo es... Hay huecos en tu vida que yo no puedo llenar y lo comprendo.
—No es verdad. Precisamente eso es lo que me convierte en un ser tan horrible. No es un problema de huecos.
—Tú le quieres —susurró con dulzura.
El intento de negarlo hacía que me doliera cada célula del cuerpo.
—Pero a ti te quiero más —le dije. No podía decir ninguna otra cosa.
—Sí, ya lo sé, claro, pero... cuando te abandoné, Bella, te dejé desangrándote. Jacob fue la persona que te puso los puntos para curarte. Eso os ha dejado una huella a ambos. No estoy muy seguro de que esta clase de puntos se disuelvan por sí mismos. Y no puedo culpar a ninguno de los dos por algo que yo convertí en una necesidad. Soy yo quien debe aspirar al perdón, pero aun así, eso no me eximirá de las consecuencias.
Jacob sacudió la cabeza sorprendido. Definitivamente había subestimado a Edward. Casi deseaba que el libro fuese de la perspectiva de Edward, pero sacudió la idea de su mente. Aunque ya no le molestaba Edward, no deseaba examinar la psicología de los vampiros, especialmente en los días cunado Bella parecía comida.
—Ya sabía yo que encontrarías alguna manera de culparte a ti mismo. Por favor, déjalo ya. No lo puedo soportar.
—Entonces, ¿qué quieres que te diga?
—Quiero que me llames por todos los nombres malos que conozcas y en cada lenguaje que sepas. Quiero que me digas lo disgustado que estás conmigo y que me vas a dejar, de forma que yo pueda suplicar y arrastrarme de rodillas para que te quedes.
"Masoquista" dijo Seth entre tosidos.
—Lo siento —suspiró—. No puedo hacer eso.
—Al menos deja de intentar que me sienta mejor. Déjame sufrir. Me lo merezco.
"Desafortunadamente ese un deseo que Edward no te va a cumplir" rio Esme.
—No —insistió él, en un murmullo bajo.
Asentí con lentitud.
—Vale, tienes razón. Continúa comportándote de ese modo tan comprensivo. Probablemente, eso sea mucho peor.
Se quedó en silencio unos momentos y sentí cómo la atmósfera se cargaba con una nueva sensación de urgencia.
—Es inminente —afirmé.
—Sí, dentro de unos cuantos minutos. Sólo me queda tiempo para decirte una cosa más...
"¿Últimas palabras?" resopló Emmett.
Edward le fulminó con la mirada "No las últimas. Nunca las últimas"
Esperé. Cuando al fin comenzó a hablar, seguía haciéndolo en susurros.
—Yo sí puedo ser noble, Bella. Así que no voy a hacer que escojas entre los dos. Sólo sé feliz, y de ese modo toma lo que quieras de mí, o nada en absoluto, si eso te parece mejor. No dejes que ninguna deuda que creas tener conmigo influya en tu decisión.
Seth rio "Por laguna razón, creo que esta declaración es mucho más efectiva que todo el melodrama de Jake"
Edward sacudió la cabeza "Mis palabras son ciertas. Jacob lo pudo haber visto como un juego, pero nunca fue un juego para mí"
"Lo sé" le aseguró Seth "Pero aun así ganaste"
"¡Oigan, no soy un premio o algo así!" exclamó Bella.
Golpeé el suelo, alzándome sobre mis rodillas.
—¡Maldita sea, para esto de una vez! —le grité.
Sus ojos se dilataron sorprendidos.
—No, no lo entiendes. No estoy haciendo que te sientas mejor, Bella, es lo que pienso de verdad.
—Ya sé que lo piensas —rugí—. Pero ¿es que no vas a luchar? ¡No empieces ahora con lo del noble sacrificio! ¡Pelea!
—¿Cómo? —me preguntó y sus ojos de pronto parecieron muy antiguos, cargados de tristeza.
Salté sobre su regazo, arrojando mis brazos a su alrededor.
—No me importa si hace frío aquí. No me importa si huelo a perro. Hazme olvidar lo espantosa que soy, ayúdame a que le olvide. ¡Haz que olvide mi propio nombre! ¡Pelea de una vez!
No esperé a que se decidiera, ni a darle la oportunidad de decirme que él no estaba interesado en un monstruo cruel y despiadado como yo. Me apreté contra él y aplasté mi boca contra sus labios fríos como la nieve.
—Ten cuidado, amor —masculló bajo la urgencia de mi beso.
—No —gruñí.
Con dulzura, apartó mi rostro unos centímetros.
—No me tienes que probar nada.
"No creo que sea eso lo que quiere hacer" rio Emmett.
—Ni lo pretendo. Dijiste que podría tener lo que quisiera de ti y esto es lo que deseo. Lo quiero todo —anudé mis brazos en torno a su cuello y me estiré para alcanzar sus labios. Él inclinó la cabeza para devolverme el beso, pero su boca fría se volvió más indecisa cuanto más se intensificaba mi impaciencia.
Seth gruñó "Entiendo que se amen y todo eso, pero en serio ¿era ese el momento adecuado?"
Bella se lo quedó mirando "¿Escuchaste eso?"
"Cada uno de los detalles" siseó Seth ruborizándose al recordarlo.
Mi cuerpo tenía sus propias intenciones, y me arrastraba con él. Como de costumbre, movió las manos para sujetarme.
—Quizá no es el mejor momento para esto —sugirió, demasiado tranquilo para mi gusto.
—¿Por qué no? —refunfuñé. No había manera de luchar si él iba a adoptar una actitud racional; dejé caer los brazos.
—En primer lugar porque hace frío —se inclinó para coger el saco de dormir del suelo y me envolvió en él como si fuera una manta.
—No es verdad —le interrumpí—. El primer motivo es que te muestras extrañamente moralista para ser un vampiro.
Él se rio entre dientes.
—De acuerdo, te doy la razón en eso. Pongamos el frío en segundo lugar. Y en tercero..., bueno, porque la verdad, cariño, es que apestas.
Arrugó la nariz.
Yo suspiré.
—En cuarto lugar —murmuró, bajando la cabeza tanto que pudo susurrar cerca de mi oreja—. Lo haremos, Bella. Cumpliré mi promesa de corazón, pero preferiría que no fuera como respuesta a Jacob Black.
Bella suspiró preguntándose lo que Edward ha de haber estado pensando en esos momentos. Aunque pensándolo bien, tal vez no quería saberlo.
Me encogí y enterré el rostro en su hombro.
—Y en quinto...
"Quinto, la lucha estaba a punto de empezar" rio Edward antes de añadir "Y sexto, Seth estaba considerando seriamente estampar su cabeza contra un árbol"
Bella le sonrió en son de disculpas al joven lobo quien musitó algo acerca de arruinar su inocente mente
—Está siendo una lista muy pero que muy larga —cuchicheé.
Se echó a reír.
—Sí, pero ¿quieres escuchar lo de la lucha o no?
Mientras hablaba, Seth aulló de forma estridente fuera de la tienda.
Todos se tensaron en un instante.
El cuerpo se me puso rígido al oír el sonido. No me percaté de que había cerrado la mano izquierda en un puño, y se me habían clavado las uñas en la palma vendada, hasta que Edward la cogió y me abrió los dedos con ternura.
—Todo va a ir bien, Bella —me prometió—. Tenemos la habilidad, el entrenamiento y la sorpresa de nuestra parte. La lucha habrá acabado muy pronto.
Jasper asintió "Puede que se haya escuchado más larga, pero la pelea acabó en cosa de minutos"
Si yo no lo pensara así de verdad, estaría ahora allí abajo y tú permanecerías aquí, encadenada a un árbol o adonde fuera que consiguiera tenerte a buen recaudo.
—Alice es tan pequeña —me lamenté.
Alice hizo un mohín "Para tu información, peleé perfectamente bien y sin si quiera ensuciarme la ropa"
Él se rio entre dientes.
—Eso podría ser un problema, claro... siempre que hubiera alguien capaz de atraparla.
Alice sonrió de oreja a oreja.
Seth empezó a gimotear.
—¿Pasa algo malo? —le pregunté.
—Qué va, simplemente está enfadado por tener que quedarse con nosotros. Sabe que la manada lo ha confinado aquí para mantenerle apartado de la acción y protegerle. Está salivando de ganas de reunirse con ellos.
Puse cara de pocos amigos en la dirección adonde estaba Seth.
Seth puso los ojos en blanco "Solo porque tú no querías pelear, no significa que debas mirar mal a aquellos que sí queríamos participar en la pelea"
"Me asustaste" gruñó Bella "Pensé que algo había salido mal"
—Los neófitos han llegado al final de la pista, y todo funciona como si fuera resultado de un encantamiento, este Jasper es un genio.
Jasper arqueó las cejas. Él no consideraba el arte de matar a la gente de forma rápida y efectiva como una genialidad, pero que más daba.
También han captado el rastro de los que están en el prado, así que ahora se están dividiendo en dos grupos, como predijo Alice —murmuró Edward, con los ojos concentrados en algún lugar lejano—.
Edward sacudió la cabeza sonriendo "Una vez que se encontraron con el aroma de Bella, casi hasta olvidan que se debían dividir. Casi me da lástima por el tipo que estaba a cargo de ellos, tuvo que hacerlos dividirse en cuanto atrajo su atención"
"Idiotas" resopló Jasper.
Sam nos está convocando para encabezar la partida de la emboscada —estaba tan concentrado en lo que escuchaba que usó el plural empleado por la manada de forma habitual.
"Fue bastante raro escucharte hablar así" rio Seth.
"Ni que lo digas" dijo Jacob estremeciéndose.
De repente, bajó la mirada hacia mí.
—Respira, Bella.
Luché para hacer lo que me pedía. Podía escuchar el pesado jadeo de Seth justo fuera de la pared de la tienda e intenté emparejar mis pulmones al mismo ritmo regular, de modo que no terminara hiperventilando.
—El primer grupo está en el claro. Podemos escuchar la pelea.
Los dientes se me cerraron de forma audible.
Se rio una vez.
—Podemos oír a Emmett... Se lo está pasando genial.
"Obvio" rio Emmett.
Me obligué de nuevo a respirar a la vez que Seth.
Edward gruñó.
—Están hablando de ti —los dientes se le cerraron también de golpe—. Se supone que deben asegurarse de que no escapes… ¡Buen movimiento! Vaya, qué rápida murmuró con aprobación—.
Leah sonrió.
"Adictos a la velocidad" musitó Bella riendo por lo bajo.
Uno de los neófitos ha descubierto nuestro olor y Leah le ha tumbado antes de que ni siquiera pudiera volverse. Sam le está ayudando a deshacerse de él.
Charlie se estremeció sin poder evitarlo. A pesar de toda la evidencia, aún se le hacía difícil imaginarse a los jóvenes lobos como asesinos.
"Recuérdenme nunca enojarlos" le musitó a Billy quien rio a carcajadas.
A diferencia de Charlie, él no estaba atan perturbado por el asuntos, pero la aprehensión en su rosto mostraba el miedo de esperar algo que estaba a punto de suceder.
Paul y Jacob han cogido a otro, pero los demás se han puesto a la defensiva. No tienen ni idea de qué hacer con nosotros. Ambos grupos están fintando. No, dejad que Sam lo lidere, apartaos del camino —masculló entre dientes—. Separadlos, no les dejéis que se protejan las espaldas unos a otros.
"¿Les estás dando consejos o solo estás haciendo de comentarista deportivo para Bellas?" preguntó Charlie.
Edward se encogió de hombros "Lo último si fue mío, pero los lobos estaban pensando en la misma cosa, así que es difícil saber dónde terminan mis pensamientos y comienzan los de ellos"
Seth gañó.
—Eso está mejor, llevadlos hacia el claro —asintió Edgard.
Su cuerpo cambiaba inconscientemente de posición mientras observaba, poniéndose en tensión, anticipando los movimientos que habría hecho de hallarse presente. Sus manos todavía sostenían las mías y yo entrelacé mis dedos con los suyos. Al menos, él no estaba allí abajo.
La única advertencia fue la súbita ausencia de sonidos.
Todos se tensaron de nuevo, sabiendo que algo iba a pasar.
El ritmo acelerado de la respiración de Seth se cortó y como yo había acompasado mi respiración a la suya, lo noté.
Dejé de respirar también, demasiado asustada incluso para poner mis pulmones en funcionamiento cuando me di cuenta de que Edgard se había transformado en un bloque de hielo a mi lado.
Oh, no. No. No
¿Quién había perdido?
"¿Qué?" gritó Charlie. ¿No hubo pérdidas nuestras, verdad?
"Oh, Bella" rio Edward por lo bajo. Naturalmente sus primeros pensamientos no habían sido acerca dl daño a ella misma.
¿Ellos o nosotros? Míos, todos eran míos. Pero ¿en qué iba a consistir mi pérdida?
Tan rápido ocurrió que no supe con toda exactitud cuándo fue. De pronto se puso en pie y la tienda cayó hecha jirones a mi alrededor. ¿Era Edward él que lo había hecho? ¿Por qué?
Charlie palideció, entendiendo al instante lo que ello significaba.
Alguien estaba a punto de atacar a Bella.
Bizqueé, aturdida bajo la brillante luz del sol. Seth era todo lo que podía ver, justo a nuestro lado, con su rostro sólo a veinte centímetros del de Edward. Se miraron el uno al otro con concentración absoluta durante un segundo que se me hizo eterno. El sol relumbraba sobre la piel de Edward y enviaba chispas de luz hacia la pelambre de Seth.
"Eso suena raro" rio Seth, esperando sonriente el rememorar su momento de gloria.
Charlie lo miró extrañado, peor la emoción del chico pareció clamar un poco la preocupación del hombre.
Y entonces, Edward susurró imperiosamente:
—¡Corre, Seth!
El gran lobo aceleró y desapareció entre las sombras del bosque.
"¿Lo estabas mandando fuera de peligro, o era cuestión de estrategia?" preguntó Charlie receloso.
"Estrategia" afirmó Edward "Un hay forma de que Seth hubiese simplemente corrido por alguna otra razón"
¿Habían pasado dos segundos completos? Me habían parecido horas. Me sentí aterrorizada hasta el punto de las náuseas por la certeza de que la cosa se había torcido en el claro y había ocurrido algo horrible. Abrí la boca para pedirle a Edward que me llevara allí y que lo hiciera ya.
Todos en el cuarto se quedaron viendo a Bella, incrédulos.
"¿Qué?" preguntó Bella "Pensé que habían lastimado a alguien, o algo peor. Perdónenme si me tomó un poco más de tiempo notar lo que estaba sucediendo"
"Eso no es lo que me extraña" resopló Jacob "Es el hecho que hayas dicho que querías ir allá"
Ellos le necesitaban y también a mí.
"AL contrario" discutió Carlisle "si te hubieses aparecido, nos hubiese distraído a todos"
Si tenía que sangrar para salvarlos, lo haría. Moriría por ello, como la tercera esposa.
Nessie se estremeció.
"No hubiese ayudado a nadie con tu sacrifico# dijo Alice.
Todos asintieron en acuerdo.
"Como si necesitáramos que nos salven en primer lugar" dijo Emmett haciendo una mueca "De verdad debes sacarte esas ideas de la cabeza. Edward tenía razón, nunca debiste haber escuchado esas historias en primer lugar"
"Definitivamente" musitó Edward.
No tenía ninguna daga de plata en mis manos, más seguro que encontraría una forma...
Pero antes de que pudiera decir ni una sílaba, sentí como si me hubiesen sacado el aire del cuerpo de un solo golpe. Como las manos de Edward nunca me habían soltado, simplemente quería decir que nos estábamos moviendo, tan rápido que la sensación era como de caerse de lado.
Me encontré de pronto con la espalda aplastada contra la escarpada falda del acantilado. Edward se puso delante de mí, en una postura que yo conocía muy bien.
El alivio me recorrió la mente al mismo tiempo que el estómago se me hundía hasta las plantas de los pies.
Le había malinterpretado.
Alivio: no había sucedido nada malo en el claro.
Horror: la crisis estaba teniendo lugar aquí.
Emily rio por lo bajo al entender el modo de funcionamiento de la cabeza de Bella.
Edward adoptó una posición defensiva, medio agachado, con los brazos adelantados ligeramente, una pose que me trajo un recuerdo tan duro que me sentí mareada. La roca a mi espalda igual hubiera podido ser aquella antigua pared de ladrillo de un callejón italiano, donde él se había interpuesto entre los guerreros Vulturi, cubiertos con sus mantos negros, y yo.
Con la excepción de que Victoria es mucho menos peligrosa que cualquiera de los Vulturi, pensó Jasper a la vez que expandía un sentimiento de calma por el cuarto.
Algo venía a por nosotros.
—¿Quién es? —murmuré.
"Creo que puedo adivinar" dijo Charlie. Por supuesto. Victoria había sido la responsable por el batallón, pero nadie había dicho nada acerca de ella apareciendo en media pelea.
Las palabras salieron entre sus dientes con un rugido más alto de lo que yo esperaba. Demasiado alto. Eso quería decir que ya no había posibilidad alguna de esconderse. Estábamos atrapados y daba igual quién escuchara su respuesta.
—Victoria —contestó, escupiendo la palabra como si fuera una maldición —. No está sola. Nunca tuvo intención de participar en la lucha, pero seguía a los neófitos para observar. Cuando percibió mi olor, tomó la decisión de seguirlo por pura intuición, adivinando que tú permanecerías donde yo estuviera. Y ha acertado. Tú llevabas razón, detrás de todo esto siempre estuvo ella y nadie más que ella.
Jacob gruñó por lo bajo.
Victoria estaba lo bastante cerca para que él pudiera escuchar sus pensamientos.
Me sentí aliviada otra vez. Si hubieran sido los Vulturi, ambos estaríamos muertos.
Edward arqueó las cejas "No sé si me agrada lo que estás insinuando aquí"
Pero con Victoria, no teníamos que ser los dos. Edward podría sobrevivir a esto. Era un buen luchador, tan bueno como Jasper.
"No estoy seguro acerca de eso" resopló Edward "Y de verdad espero que no hayas creído que los hubiese dejado lastimarte y después irse"
Si ella no traía a otros consigo, podría abrirse camino hasta volver con su familia. Edward era más rápido que ninguno. Sería capaz de hacerlo.
Todos en el cuarto sacudían sus cabezas.
"Deberías conocerlo más como para saber que eso nunca pasaría" resopló Jacob.
Bella se encogió de hombros "Prefería que se salvara él"
"¿Y pensaste que no podría con ellos?" bromé Edward.
Me alegraba mucho de que él hubiera hecho marcharse a Seth, pero claro, no había nadie a quien el lobo pudiera acudir en busca de ayuda.
Seth hizo una mueca "¿Qué crees que soy? ¿Picadillo?"
Victoria había sincronizado perfectamente su actuación. Al menos, Seth estaba a salvo; no imaginaba al enorme lobo de color arena cuando pensaba en él: sólo veía al desgarbado chico de quince años.
Seth hizo otra mueca.
El cuerpo de Edward se movió, de forma infinitesimal, pero me permitió saber hacia dónde mirar. Observé las sombras oscuras del bosque.
Era como si mis pesadillas caminaran a mi encuentro con la idea de saludarme.
Dos vampiros se deslizaron con lentitud dentro de la pequeña abertura de nuestro campamento, con los ojos atentos, sin perder nada de vista. Brillaban como diamantes bajo el sol.
Jacob resopló, haciendo que Bella le eche una mala mirada "Lo siento Bella, pero me es difícil tomar en serio a unos terribles monstruos que brillan como si tuvieran escarcha"
"¿Sabes que es lo chistoso?" rio Edward "Escuché cosas así en las mentes d los neófitos. A ellos les habían dicho que morirían si los tocaba la luz solar, peor que había unos cuatro días en el año donde el sol brilla desde un ángulo indirecto que los hacía brillar en vez de quemarse. Y coincidentemente, ese se trataba de uno de esos días"
Jacob se le quedó mirando incrédulo "¿Y se creyeron esa basura?"
Edward se encogió de hombros "Algunos más que otros. Los neófitos no son conocidos por su ingenio y son bastante fáciles de impresionar"
Apenas pude echar una ojeada al chico rubio; porque sí, era sólo un chico, a pesar de su altura y su musculatura, y quizá tenía mi edad cuando le convirtieron. Sus ojos, del color rojo más intenso que había visto nunca, no retuvieron mi atención, y pese a ser el que estaba más cerca de Edward, y el peligro más cercano, casi no le vi...
... porque a pocos metros y algo más atrás, Victoria clavó su mirada en la mía.
Todos se tensaron ante la mención de la peligrosa pelirroja.
Su pelo de color anaranjado era más brillante de lo que recordaba, parecido a una llama. No había viento, pero el fuego alrededor de su rostro parecía hacerle titilar un poco, como si estuviera vivo.
Tenía los ojos negros por la sed. No sonreía, como siempre había hecho en mis pesadillas, sino que apretaba los labios en una línea tensa. Había una sorprendente cualidad felina en el modo en que acuclillaba el cuerpo, como una leona a la espera de la oportunidad para atacar. Su mirada salvaje e inquieta fluctuaba entre Edward y yo, pero nunca descansaba en él más de medio segundo. No podía apartar sus ojos de mi rostro más de lo que yo podía apartar los míos.
Emanaba tensión de un modo que parecía casi visible en el aire. Podía sentir el deseo, la pasión arrolladora que la tenía bien aferrada en sus garras. Supe lo que estaba pensando, casi como si yo pudiera oír también sus pensamientos.
Estaba tan cerca de lo que quería, el centro de toda su existencia durante más de un año, ahora estaba tan cerca...
Mi muerte.
Bella sitió a su hija estremecerse por lo que la atrajo con más fuerza contra su costado y comenzó a acariciar su cabello.
Su plan era tan obvio como práctico. El chico rubio y grande atacaría a Edward, y ella me liquidaría tan pronto como Edward estuviera suficientemente distraído.
Sería rápido, porque no le quedaba mucho tiempo para juegos, pero también definitivo. Algo de lo que no sería posible recobrarse. Algo que ni siquiera la ponzoña de un vampiro podría reparar.
Edward gruñó por lo bajo, confirmando que esos mismos habían sido los pensamientos de Victoria.
"Suena como un buen plan" sonrió Seth "Es una lástima que consiguió más de lo que había deseado"
Ella tendría que detener mi corazón. Quizá lanzando una mano contra mi pecho, hasta aplastarlo.
"Detente" gruñó Charlie.
Edward estaba literalmente estremeciéndose del coraje.
O cualquier otra cosa parecida.
Mi corazón latió con furia, ruidosamente, como si quisiera ofrecer un objetivo más obvio.
A una inmensa distancia, lejos, más allá del bosque oscuro, el aullido de un lobo hizo eco en el aire sereno. Como Seth se había marchado, no había forma de interpretar el sonido.
El chico rubio miró a Victoria por el rabillo del ojo, esperando una orden.
Era joven en más de un sentido. Lo supuse porque el brillante iris escarlata no duraba mucho tiempo en un vampiro, y esto quería decir que sería muy fuerte, pero poco ducho en las artes de la pelea. Edward sabría cómo deshacerse de él. Y sobreviviría.
Victoria proyectó su barbilla hacia Edward, ordenando al chico, sin palabras, que atacara.
—Riley —dijo Edward con voz dulce, suplicante. El joven rubio se quedó helado, con los ojos dilatados por la sorpresa—.
Charlie hizo una mueca, reconociendo el nombre como uno de los chicos que habían desaparecido en un principio.
Te está mintiendo, Riley —continuó Edward—. Escúchame. Te miente del mismo modo que mintió a los otros que ahora están muriendo en el claro. Tú ya sabes que ella los ha engañado, porque te ha utilizado para ello, ya que ninguno de vosotros pensó jamás en ir a socorrerlos. ¿Es tan difícil creer que su falsedad también te alcance a ti?
La confusión se expandió por el rostro de Riley.
"¿A qué juegas?" preguntó Jacob "No te iba a escuchar"
"Tenía que tratar" suspiró Edward "Solo era un niño. Esperaba al menos confundirlo lo suficiente de modo que no estuviese loco por morir por ella"
Edward se movió unos cuantos centímetros hacia un lado y Riley compensó el movimiento de modo automático ajustando de nuevo su posición.
—Ella no te quiere, Riley —la voz de Edward era persuasiva, casi hipnótica—. Nunca te ha amado. Victoria amó una vez a alguien que se llamaba James y tú no eres más que un instrumento para ella.
Cuando dijo el nombre de James, los labios de Victoria se retrajeron en una mueca que mostraba todos sus dientes. Sus ojos continuaron clavados en mí.
Riley lanzó una mirada frenética en su dirección.
—¿Riley? —insistió Edward.
Éste volvió a concentrarse en Edward de forma instintiva.
—Ella sabe que te mataré, Riley. Quiere que tú mueras, para no tener que mantener más su fachada. Sí, eso sí lo ves, ¿verdad? Ya has notado la renuencia en sus ojos, has sospechado de esa nota falsa que se percibe en sus promesas. Llevas razón. Ella nunca te ha querido. Todos los besos y todas las caricias no eran más que mentiras.
La gente en el cuarto se miraba, incómoda. Era difícil no sentir simpatía por todos aquellos a los que había engañado Victoria.
"Siempre me pregunté si era cierto lo que le dijiste o solo querías distraerlo" inquirió Seth.
"Oh, era todo cierto" gruñó Jasper con la mirada oscura.
Edward trasladó su peso de nuevo unos cuantos centímetros más hacia el muchacho y se apartó otros tantos de mí.
La mirada de Victoria se ajustó al espacio que se había abierto entre nosotros. No le llevaría más de un segundo matarme, y sólo necesitaba el más pequeño atisbo de oportunidad para hacerlo.
"Tal vez, pero en ese mismo lapso de tiempo, ella estaría muerta" dijo Jasper "Estoy seguro que su vida era más importante que la venganza por lo que siempre escapaba antes de que algo salga mal"
"Bueno, no correrá más" musitó Edward.
Riley volvió a cambiar su posición esta vez con más lentitud.
—No tienes por qué morir —le prometió Edward, con los ojos fijos en los del muchacho—. Hay otras formas de vivir distintas a la que ella te ha enseñado. No todo son mentiras ni sangre, Riley. Puedes seguir un camino nuevo desde ahora. No debes morir por culpa de sus engaños.
Jasper suspiró. Sabía por experiencia como terminaría esto.
Edward deslizó un pie hacia delante y hacia un lado. Ahora había medio metro entre él y yo. Riley se retrasó algo más de lo necesario para compensar el avance de Edward. Victoria se inclinó hacia delante, sobre sus talones.
—Es tu última oportunidad, Riley —susurró Edward.
El rostro del joven vampiro mostraba verdadera desesperación mientras escrutaba a Victoria en busca de respuestas.
"Me siento mal por el chico" suspiró Emily "Está tan metido en las mentiras y su confusión que no se da cuenta que lo están guiando a su muerte"
"Un vampiro asesino menos en el mundo" respondió Jacob automáticamente aunque su mente pesaba al pensar en todos los que habían muerto ese día. La mayoría había sido vampiro por corto tiempo, y no eran tan mayores que él mismo.
Carlisle apreció adivinar los pensamientos del lobo y le dijo "Hiciste lo correcto. Llora la muerte de los inocentes y si tienes que culpar a alguien, está Victoria"
—Él es el mentiroso, Riley —intervino Victoria y se me abrió la boca de puro asombro al escuchar el sonido de su voz—. Ya te advertí acerca de sus truquitos mentales. Tú sabes que te quiero.
Su voz no era el salvaje gruñido gatuno que parecía el más idóneo para su figura. Por el contrario, resultaba dulce, agudo, con un toque de soprano, casi como el de un bebé. El tipo de voz que va acorde con rizos rubios y chicle de color rosa.
Jacob resopló.
No tenía sentido que saliera de entre sus dientes desnudos y relucientes.
Riley apretó la mandíbula y cuadró los hombros. Sus ojos se vaciaron de todo tipo de confusión o de sospecha y de cualquier otra clase de pensamiento. Se tensó para atacar.
El cuerpo de Victoria parecía temblar de tan agazapada como estaba. Sus manos se habían convertido en garras a la espera de que Edward se separara sólo un centímetro más de mí.
El gruñido no procedió de ninguno de ellos.
Una forma similar a la de un mamut de color tostado cayó sobre el centro del claro, arrojando al suelo a Riley.
"¡Buena Seth!" sonrió Jacob.
Seth le devolvió una gran sonrisa, obviamente satisfecho consigo mismo.
—¡No! —gritó Victoria, contrariada, con su voz de bebé aguda por la incredulidad.
A un metro y medio de mí el enorme lobo arrancó algo de cuajo y lo separó del cuerpo del vampiro rubio.
Sue hizo una mueca al escuchar esa descripción de su hijo.
Un objeto blanco y duro chocó contra las rocas al lado de mis pies. Me deslicé a un lado para apartarme.
Victoria no desperdició ni una sola mirada en el chico al cual había jurado poco antes su amor. Tenía los ojos aún fijos en mí, llenos de una decepción tan feroz que le daba un aspecto desquiciado.
—No —repitió entre dientes, mientras Edward comenzaba a moverse hacia ella, bloqueándole su acceso hasta mí.
"Sabía que estaba acabada" explicó Edward con una extraña satisfacción.
Riley estaba de nuevo de pie, con una apariencia contrahecha y demacrada, pero aún capaz de lanzar un perverso golpe hacia el hombro de Seth. Oí cómo se partía el hueso.
Hubo un ruido de dolor proveniente de Sue.
Seth se retiró y comenzó a girar sobre sí mismo, cojeando. Riley avanzó las manos de nuevo, preparado, aunque me parecía que le faltaba parte de una de ellas...
A pocos metros de esta pelea, Victoria y Edward fintaban.
En realidad no daban vueltas, porque Edward no iba a permitirle adquirir una posición más cercana a mí. Ella se deslizaba hacia atrás, moviéndose de un lado al otro, intentando encontrar un hueco en su defensa. El seguía su juego de piernas con agilidad, acechándola con perfecta concentración. Comenzaba a moverse justo una fracción de segundo antes de que ella se moviera, leyendo sus intenciones en sus pensamientos.
"Por eso pelear con él es un fastidio" rio Emmett, rompiendo momentáneamente la tensión del cuarto.
Seth embistió a Riley de costado y volvió a arrancarle algo que provocó un horrísono y chirriante alarido de dolor. Otro gran trozo blanco y pesado cayó en el bosque con un golpe sordo. Riley rugió de furia y Seth saltó hacia atrás, extrañamente ligero para su tamaño, mientras el neófito lanzaba un golpe hacia él con la mano destrozada.
Victoria se abrió camino en zigzag hacia el extremo más lejano del pequeño claro. Estaba dividida: sus pies la empujaban hacia la seguridad, pero sus ojos mostraban su ansia al clavarse en mí como si fueran imanes, atrayéndola hacia mi lugar. Podía ver cómo luchaban en su interior el deseo ardiente de matar contra el instinto de supervivencia.
Edward también podía ver esto, claro.
—No te vayas, Victoria —murmuró en el mismo tono hipnótico de antes—. Nunca tendrás otra oportunidad como ésta.
Ella le mostró los dientes y siseó en su dirección, pero parecía incapaz de alejarse de mí.
—Siempre podrás huir luego —ronroneó Edward—. Tendrás mucho tiempo para eso. Es lo que haces siempre, ¿no? Ese es el motivo por el que te retenía James. Le eras útil, pese a tu afición a los juegos mortales. Una compañera con un asombroso instinto para la huida.
Charlie frunció el ceño "¿Era ese su don o algo así? ¿Escapar?"
Edward asintió, haciendo una mueca "Exacto. Y en esos momentos, sus instintos le decían que corra lejos y nunca regrese, pero su corazón… no concordaba"
El no debería haberte dejado. Bien que le habrían venido tus habilidades cuando le cogimos en Phoenix.
"Au" musitó Jasper. Obviamente después de eso Victoria decidió quedarse.
Un rugido brotó entre los dientes de ella.
—Sin embargo, eso fue todo lo que significaste para él. Es de tontos malgastar tanta energía vengando a alguien que sintió menos afecto por ti que un cazador por su perro. No fuiste para él nada más que alguien oportuno. Yo lo supe.
Edward esbozó una sonrisa torcida mientras se golpeaba la sien con un dedo.
"¿Era eso cierto?" preguntó Nessie frunciendo el ceño.
Edward sacudió la cabeza "Nunca dije que jugaría limpio" dijo encogiéndose de hombros "Y tampoco me arrepiento de ello"
"No creo que te haya creído" resopló Jasper.
"No lo hizo" afirmó Edward "Pero no buscaba eso, solo quería molestarla más para que sus pensamientos no sean claros"
"Funcionó" dijo Seth esbozando una sonrisa.
Con un aullido estrangulado, Victoria se precipitó contra los árboles de nuevo, fintando hacia un lado. Edward respondió y el baile comenzó de nuevo.
Justo entonces, el puño de Riley alcanzó el flanco de Seth y un gemido bajo se ahogó en la garganta del lobo gigante. Seth retrocedió con los hombros encogidos, como si intentara sacudirse el dolor.
Por favor, quise rogarle a Riley, pero no me funcionaron los músculos para abrir la boca o para expulsar el aire de mis pulmones. Por favor, es sólo un niño.
Seth miró ofendido a Bella mientras ignoraba las miradas preocupadas de los otros hacia él.
¿Por qué no habría huido Seth? ¿Por qué no lo hacía ahora?
Riley estaba cerrando de nuevo la distancia entre ellos, empujando a Seth contra la pared de roca donde yo me encontraba. Victoria pareció de pronto interesada en el destino de su compañero.
Edward resopló "Se preguntaba si Seth iría a por ella o por mí una vez acabara con él"
"No me sorprende" suspiró Bella.
"Debió haber notado que él no tenía esperanzas al lado mío" sonrió Seth, peor había algo de tristeza en su voz mientras recordaba al joven vampiro y el chico que él era en ese entonces.
Podía verla mirando de reojo, juzgando la distancia entre Riley y yo. Seth atacó de nuevo a Riley, que se vio obligado a retirarse y Victoria siseó.
Seth ya no cojeaba. Dando vueltas, se topó con la espalda de Edward, la cual rozó con la cola, y los ojos de Victoria casi se salieron de sus órbitas.
—No, no se volverá contra mí —le dijo Edward, contestando la pregunta que había surgido en su mente y usó su distracción para deslizarse más cerca de ella—. Tú nos has suministrado un enemigo común, nos has convertido en aliados.
"Que gran verdad" musitaron.
Ella apretó los dientes, intentando mantener concentrada su atención sólo en Edward.
—Míralo más de cerca, Victoria —murmuró él, tirando de los hilos de su concentración—. ¿De verdad se parece tanto al monstruo cuyo rastro siguió James desde Siberia?
"¿Qué siguió´?" preguntó Charlie recordando una conversación del libro pasado "¿Uno lobo de verdad?"
"Los llamamos los hijos de la luna" sonrió Alice.
"Eso creo" dijo Edward encogiéndose de hombros "Peor dada la historia de su tribu y otras historias que he escuchado, no estaría terriblemente sorprendido si se topan con algo completamente diferente. Siberia sería un lugar ideal para que un cúmulo de criaturas míticas se escondan por generaciones sin ser descubiertos"
Sus ojos se abrieron del todo, y después comenzaron a oscilar salvajemente entre Edward, Seth y yo, de uno en uno.
—¿No es el mismo? —gruñó con su voz de soprano, de niña pequeña—. ¡Es imposible!
"Consigue una vida" musito Jacob. De todas las cosas de las que se preocupa…
—Nada es imposible —murmuró Edward, con la voz suave como el terciopelo mientras se acercaba a ella centímetro a centímetro—, excepto lo que tú quieres. Jamás la tocarás.
Emmett sonrió.
Ella sacudió la cabeza de manera rápida y entrecortada, intentando evitar sus movimientos de distracción y evadirlo pero él se colocó en el lugar apropiado para bloquearla tan pronto como ella pensó el plan. Su rostro se contorsionó de pura frustración y después se agazapó aún más, como una leona de nuevo, y atacó de forma deliberada hacia delante.
Victoria no estaba precisamente falta de experiencia ni era una neófita dirigida por sus instintos, sino que resultaba letal. Como yo conocía la diferencia entre ella y Riley, sabía que Seth no hubiera durado tanto si hubiera estado luchando contra esa vampira.
Seth hizo una mueca "En serio, tu confianza en mí en grandiosa"
"Lo siento" le sonrió Bella.
Edward también cambió de posición, conforme se acercaron el uno al otro, y aquello se convirtió en una lucha entre un león y una leona.
El baile aumentó de ritmo.
Una danza similar a la de Alice y Jasper en el prado, una espiral borrosa de movimientos, sólo que esta danza no estaba coreografiada de modo tan perfecto.
"Porque Victoria no sabía que esperar" sonrió Edward.
Agudos crujidos y chasquidos reverberaban de la pared del acantilado, conforme alguien era desalojado de su lugar. Pero se movían tan rápido que no podía decir quién cometía los errores...
Riley se distrajo con ese violento ballet, con los ojos llenos de ansiedad por su compañera. Seth atacó de nuevo, arrancando de otro bocado un pequeño trozo del vampiro. Riley bramó y lanzó un tremendo golpe de revés que acertó de lleno en el amplio pecho de Seth. Su cuerpo enorme se elevó más de tres metros y chocó contra la pared rocosa sobre mi cabeza con una fuerza que pareció sacudir todo el pico de la montaña.
Los ojos de Sue se abrieron como platos "Por favor dime que estás bien"
"Obvio mamá" le aseguró Seth "Solo una pequeña advertencia, pretenderé que soy peor de lo que estoy en verdad así que Bella se va a preocupar y va a exagerar"
"¡Exagerar!" exclamó Bella "¡Estaba muy preocupada!"
Oí cómo se escapaba el aire de mis pulmones y salté fuera de su camino cuando él rebotó contra la piedra y cayó sobre el suelo a pocos metros de donde yo me hallaba.
Un bajo gimoteo se escapó de entre sus dientes.
Leah hizo una mueca. Pretendiendo o no, odiaba la idea de que su hermanito saliera herido.
Empezaron a caerme fragmentos agudos de roca sobre la cabeza, arañándome la piel desnuda. Una astilla de roca afilada me cayó encima del brazo derecho y la aferré irreflexivamente. Mis dedos se cerraron a su alrededor cuando se activaron mis propios instintos de supervivencia. Mi cuerpo se preparaba para luchar, sin preocuparse de lo poco efectivo que fuera el gesto,
Charlie frunció el ceño "¿Por qué tengo la idea de que tú ideas de pelea no son algo que apruebe?"
"Porque la conoces" suspiró Edward usando sus dedos índice y pulgar para pinchar el puente de su nariz.
Bella les mandó una pequeña sonrisa.
al no haber ocasión alguna para la huida.
Se me disparó la adrenalina en las venas. Notaba que la abrazadera me cortaba la palma
Todos se tensaron al entender lo que haría Bella.
y sentía las protestas de la fisura de mi nudillo.
Era consciente de todo esto, pero a pesar de ello no podía sentir dolor.
Detrás de Riley, todo lo que se podía ver era la llama fluctuante del pelo de Victoria y un borrón blanco. Los chasquidos metálicos y los desgarrones aumentaban de ritmo, lo mismo que los jadeos y los siseos horrorizados, lo cual dejaba claro que el baile se estaba volviendo mortal para alguien.
Pero ¿para quién?
"Adivina" dijo Seth sonriendo.
Riley se deslizó hacia mí, con los ojos rojos brillantes de furia.
"¿Tan suicida es el idiota?" preguntó Jasper ácidamente.
Miró hacia la montaña renqueante de pelo color arena que se encontraba entre nosotros y sus manos, destrozadas y rotas, se cerraron como garras. Abrió la boca del todo, con los dientes brillantes, como si se estuviera preparando para desgarrar la garganta de Seth.
Muchas personas palidecieron, incluso sabiendo como terminarían las cosas.
Un segundo latigazo de adrenalina me atravesó como un choque eléctrico y de pronto lo vi todo claro.
Seth suspiró, ahora entendiendo por qué Bella había sentido esa necesidad de interferir, aunque hubiese preferido hablar de su victoria sin ayuda alguna.
Ambas luchas se desarrollaban demasiado cerca. Seth estaba a punto de perder la suya y no tenía ni idea de si Edward ganaba o perdía. Ambos necesitaban ayuda. Una distracción. Algo que les diera una oportunidad.
Edward hizo una mueca.
"No me gusta ese pensamiento" musitó Charlie "Para nada"
Mi mano aferró la astilla de piedra tan fuerte que uno de los soportes de la abrazadera se rompió.
¿Tendría la suficiente fuerza? ¿Sería lo bastante valiente? ¿Cuánta energía haría falta para enterrar la piedra rugosa en mi cuerpo?
¿Le daría eso a Seth el tiempo necesario para volver a ponerse en pie? ¿Se curaría lo bastante rápido como para que mi sacrificio le diera alguna oportunidad?
Seth gruñó.
Con la punta aguda del fragmento me subí el grueso jersey hacia arriba para exponer la piel y después presioné la parte más afilada contra la arruga de mi codo. Allí tenía la larga cicatriz que me hice la noche de mi último cumpleaños, cuando derramé suficiente sangre como para captar la atención de todos los vampiros y dejarlos helados en sus sitios por un momento. Recé para que volviera a funcionar. Me envaré y aspiré un gran trago de aire.
Victoria se distrajo con el sonido de mi jadeo. Sus ojos, detenidos durante la mínima fracción de un segundo, se encontraron con los míos. En su expresión se mezclaban la furia y la curiosidad de una forma extraña.
"En ese momento, casi valió la pena" musitó Edward "Por primera vez Victoria entendió cuna poderosos puede ser un enemigo humano. Ella siempre te vio como la presa pero en esos momentos notó que te había subestimado"
No sé cómo pude escuchar ese pequeño ruido con todos los otros que reverberaban en la pared de piedra y me martilleaban el cerebro. El sonido de los latidos de mi propio corazón podría haber sido suficiente para haberlo ahogado. Pero en el mismo segundo en que miré a Victoria a los ojos, creo que fui capaz de oír un familiar suspiro exasperado.
Edward rio por lo bajo.
En ese mismo corto segundo, el baile se detuvo de manera violenta. Pasó tan deprisa que ya había terminado antes de que yo pudiera seguir la secuencia exacta de los hechos. Intenté captarlos como pude en mi mente.
Victoria había salido volando del borrón y había chocado contra un alto abeto, más o menos a la mitad del tronco. Cayó sobre la tierra ya agazapada para saltar.
De forma simultánea, Edward, del todo invisible por la velocidad, se volvió a sus espaldas y cogió al desprevenido Riley por el brazo. Me pareció como si Edward plantara su pie contra su espalda y tirara hacia arriba...
El pequeño campamento se llenó con el taladrante aullido de agonía de Riley.
Seth echó una mala mirada a Edward "Sabes eso no fue necesario"
Edward sonrió inocentemente "Sí lo fue. Necesitaba algo que tirarle y Riley era lo más cercano"
Seth resopló.
Al mismo tiempo, Seth saltó sobre sus patas y me ocultó la mayor parte de la visión.
Pero aún podía ver a Victoria. Y aunque parecía extrañamente deformada, como si fuera incapaz de enderezarse por completo, pude distinguir la sonrisa que atravesaba su rostro salvaje, la misma que aparecía en mis sueños.
Se agachó y saltó.
Algo pequeño y blanco silbó por el aire y colisionó con ella en pleno vuelo. El impacto sonó como una explosión, y la lanzó contra otro árbol, que esta vez se partió por la mitad. Volvió a aterrizar sobre sus pies, agazapada y preparada, pero Edward ya ocupaba su posición. Sentí cómo el alivio barría mi corazón cuando le vi de pie y en perfecto estado.
Victoria pateó algo a un lado con un golpe de su pie desnudo, el misil que había abortado su ataque. Vino dando vueltas hasta mí y me di cuenta de lo que era.
Se me encogió el estómago.
Bella hizo una mueca. Esa era afortunadamente una memoria que su mente humana había bloqueado por su seguridad, peor sabía que la imagen mental quemaría en su mente por siempre.
Los dedos todavía se retorcían. Aferrándose a las hojas de hierba, el brazo de Riley comenzó a moverse de forma convulsiva por el suelo.
Los humanos se vieron disgustados.
Seth estaba de nuevo dando vueltas en torno a Riley, mientras éste se retiraba. Caminaba de espaldas ante el licántropo que avanzaba, con el rostro rígido por el dolor. Alzó su único brazo a la defensiva.
Seth cayó sobre Riley y el vampiro perdió el equilibrio. Vi al lobo hundir los dientes en el hombro de Riley y luego tirar, saltando hacia atrás de nuevo.
Con un chirrido metálico que taladraba los oídos, Riley perdió su otro brazo.
Emily sacudió la cabeza. NO se consideraba una persona frágil o sensible en ese aspecto, pero se encontró a si misma deseando que Bella no hubiese descrito todo con tanta minuciosidad.
Seth sacudió la cabeza, lanzando la extremidad contra los árboles. El entrecortado ruido siseante que salió de entre sus dientes sonaba como una risita burlona.
Riley gritó con un lamento torturado.
—¡Victoria!
Ella ni siquiera se estremeció al oír el sonido de su nombre. Sus ojos ni siquiera hicieron el intento de moverse hacia su compañero.
"Obvio que no" musitó Jasper con una expresión que daba miedo.
Bella le miró preocupada, pero él no reaccionó.
Seth se lanzó hacia delante con la fuerza de una bola de demolición. El golpe les llevó a ambos entre los árboles, donde los chirridos metálicos eran acompañados por los gritos agónicos de Riley. Éstos cesaron de repente, mientras que continuaron los ruidos de trituración de la materia pétrea del cuerpo del vampiro.
Aunque no malgastó en Riley ni una mirada de despedida, Victoria pareció darse cuenta de que estaba sola. Comenzó a apartarse de Edward con una decepción infinita llameando en sus ojos. Me lanzó una corta mirada de anhelo y después empezó a retirarse más deprisa.
"Ni te atrevas" gruñó Charlie. Después de todo lo que le había pasado a su familia por culpa de Victoria ella no tenía derecho a escapar de la justicia ahora.
—No —canturreó suavemente Edward, con su voz seductora—. Quédate un poco más.
Ella aceleró y voló hacia el refugio del bosque como la flecha de un arco.
Pero Edward fue más rápido, como la bala de una pistola.
La agarró por la espalda desprotegida justo al borde de los árboles y el baile se acabó con un último y sencillo paso.
La boca de Edward se deslizó por su cuello como una caricia. El estruendo chirriante de los esfuerzos de Seth cubrió cualquier otro ruido, o no hubo ningún sonido distintivo que permitiera dar una imagen clara de violencia. Lo mismo podría haber estado besándola.
Edward se veía asqueado con la idea.
Y luego su ardiente maraña de pelo ya no siguió conectada al resto de su cuerpo. Las temblorosas olas anaranjadas de sus cabellos cayeron al suelo y dieron un salto antes de rodar hacia los árboles.
"Bueno" dijo Alice "Eso es todo"
Rosalie tomó el libro de sus manos y se dispuso a leer.
