La decisión estaba tomada, la dejaría ir de mi lado, la dejaría ser feliz con aquel hombre, él era el indicado y yo tenía que hacerme a un lado, entre a su cuarto, tenía muchas maletas de viaje, empecé a llenarlas una por una, mientras mis lágrimas salían, pero la decisión estaba tomada, ella debía irse, la dejaría ir y cuando allá pasado los 5 años en su totalidad le daría el divorcio como habíamos estipulado, pero ella seria libre desde hoy, podría amar a ese hombre como desease, arreglaba sus cosas, mientras mire en la cama aquel primer peluche que le regale, era un pequeño oso morado, con un corazón en el pecho agarrándolo con las dos manos que decía "Te amo" , al verlo hay me conmoví, pero tal vez aquella pista era mi salvación, "ella tal vez sentía algo por mí y por eso dormía con aquel peluche", negué con la cabeza y puse aquel peluche entre las maletas, para que se llevara un recuerdo mío, aquel primer peluche que le había dado con mucho amor, guarde perfectamente bien su ropa en cada maleta, no importaba luego me compraría nuevas para salir de viaje, tome las maletas bien cerradas, las puse en la entrada y me senté a esperarla como siempre.
Recordaba las veces que había estado en mis brazos y había disfrutado de su hermoso cuerpo, recordando sus labios, aquellos besos que le robaba tanto como su libertad, ahora sería libre de amar a alguien que realmente le convenga, o más bien irse con aquella persona que tenía su corazón desde el momento en que se conocieron, se escuchó la puerta abrir, ella parecía feliz, pero al ver las maletas su expresión cambio a uno sombría.
¿te vas de gira?- pregunto extrañada.
No cariño – intentaba sonar fuerte, camine hacia ella – es momento de dejarte ir – le abrace.
Pero – fue callada por mis labios.
Gracias por todo, pero sé que a mi lado no eres feliz y jamás lo serás, he decidido dejarte ir, puedes irte - abrí la puerta, ella estaba en shock – eres libre mi querida mariposa – le di la pauta para que se retirara – puedes irte con Kamijo – esto último lo dije en un suspiro doloroso.
Sus ojos estaban llorosos, al ver la puerta y mi rostro salió corriendo de lugar en llanto, aquel llanto sabía perfectamente bien que era de alegría al poder irse con el siendo este también de agradecimiento por todo aquello que habíamos vivido juntos, la puerta se dejó cerrar ante su salida, sus maletas seguían en este lugar, realmente pensaba irse, no entendía nada, caí al suelo y mis lágrimas no paraban de llorar, al día siguiente la puerta volvió a sonar.
Disculpe- al ver quien era ya entendía la gravedad del asunto.
¿Qué se le ofrece? – pregunte sarcástico.
Vengo por las maletas (_ tu nombre_) – su mirada era llena de enojo.
Son estas que ve – dije retirándome, mientras otros jóvenes entraban por ella como si tratase de una mudanza.
Espera Hyde – tenía una sonrisa de medio lado y se acercó a mí – como dije esto no iba a durar – susurro a mi oído burlesco – tú no eres ni serás el hombre correcto para ella, eso te mereces y más por haberla lastimado – repuso – espero jamás te volvamos a ver – reitero feliz – te he ganado, ella me eligió a mí – dijo esto último como una puñalada para mí.
Los días pasaban, entre ensayos, refugiándome en el trabajo, mis compañeros sabían lo sucedido, no lo podían creer, mucho menos Tetsu, el alcohol me aclamaba de nuevo , en los días que pasaba en la casa, recordando su cuerpo mientras cumplía mis necesidades yo solo, como el hombre patético que era.
