Capítulo 25: Feliz cumpleaños Hermione,


Hacia finales de marzo dejó de nevar por completo, el helado y crudo invierno estaba llegando a si fin, por suerte la temperatura había subido considerablemente, y el paisaje había cambiado bastante, la vegetación comenzaba a renacer y se preparaba poco a poco para la esperada entrada de la primavera,

Draco y Hermione terminaron ese segundo trimestre con mejores notas que el anterior, el castigo impuesto por el profesor Dawson dio buenos resultados, ya que ambos se aplicaron mas y aprobaron con notas altas cada examen de cada asignatura, y como el tiempo había mejorado mucho Draco siempre le proponía a Hermione salir cada fin de semana para relajarse y divertirse, obviamente tenía que comportarse con ella como un buen amigo y nada más, y aunque se moría de ganas por tenerla nueva mente en sus brazos y besarla, no había tenido más remedio que hacer el máximo esfuerzo por contenerse y no volver a tocarla ni hablarle de amor,

para Draco estaba siendo una etapa terriblemente dura, pues él nunca había estado tantísimo tiempo sin una mujer, y ya habían pasado cinco meses desde la última vez que la había hecho suya, ese hecho lo estaba matando, él siempre tenía cientos de chicas a su alrededor para saciarse dispuestas a mimarlo y consentirlo a su antojo, de hecho muchas llegaban a pelearse por entrar en su cama, pero él sólo la quería a ella, estaba dolorosamente enamorado de ella, y no se la podía sacar de su alma ni de su mente,

Draco no quería acostarse con ninguna otra mujer que no fuera Hermione, no quería besar a otras, no podía, su amor por ella lo atormentaba día y noche, pero la verdadera tortura era desearla como nunca en su vida había deseado a ninguna otra hasta arderle el corazón, la deseaba con locura, casi rozaba la obsesión, todo de ella le parecía hermoso, su suave cabello color caramelo, las delicadas ondas de su espesa melena que se enroscaban en las puntas, sus enormes pestañas negras, esos ojazos color miel que evocaban su profunda y dulce mirada,

Draco se derretía con una mirada suya, no lo podía evitar, sus labios lo habían embrujado con cada beso, eran cálida seda, se estremecía al recordarlos, mil veces los había saboreado y se había deleitado con el fogoso recuerdo del contacto de su cremosa piel, pensaba en ella todo el tiempo, en sus abrazos, en sus caricias, en la veces que le había hecho el amor,

todo aquello era desesperante, cada noche la tenía dormida junto a él con esos coquetos camisones que realzaban aún mas su esbelta y femenina figura, tenía a esa belleza a su lado y no la podía tocar, era suya pero no la podía tener, era su mujer pero no la podía poseer, y ese hecho lo mortificaba de una manera pasmosa, él, que era un gran amante, estaba acostumbrado a tener sexo si no cada día, bastante a menudo, y llevaba cinco mese ya de abstinencia que lo estaban haciendo pedazos.

Ese fin de semana estaban en la casa de su amigo Blaise, los había invitado a los dos a comer y a pasar el día, a Hermione no le caía mal, incluso se había dado cuenta de que era de lo más sincero con ella, pero con Pansy y Astoria era otra cosa, las dos sabían que no podían insultarla ni maltratarla en ningún momento, y no sólo porque las leyes lo penaran, principalmente le mostraban respeto sólo por ser la esposa de Draco, y porque sabían que él la defendería de cualquier ataque como era su deber,

ellas no creían que Draco realmente la quisiera, pensaban que él solo fingía para poder quitarse de encima a las inspecciones del ministerio que eran muy frecuentes en matrimonios mixtos, por lo que las indirectas e insinuaciones volaban a diestra y siniestra como puñales, y Hermione que quería llevar una actitud sosegada y tranquila en casa de su anfitrión, trataba con mucho esfuerzo y paciencia de sobrellevarlas, y mientras los chicos jugaban al billar, las chicas estaban sentadas a un lado tomando una copa y fingiéndose descaradamente una cuestionable cortesía,

- Draco, amigo mío..., tienes que admitir que ya no estas a mi altura, jajajaj, te he superado..., ¡vas a perder! jajajaj... -

- la partida aún no ha terminado Blaise, no alardees de lo que no has conseguido -

- jajajaja, no le pidas peras al olmo Draco, ya sabes lo presumido que es este... – comentó Theo,

- ¡oh, ya estamos con tus mariconeces Theo!, jajajaj, habló el que no es capaz de ganar a nada - contestó Blaise,

- ¡capullo!, al menos yo he ganado lo que tú no has sido capaz -

- ¡piérdete Theo!, solamente te he dejado el camino libre porque ya no me interesa -

- ¿me he perdido de algo? - preguntó Draco curioso,

- ¡y una mierda! - soltó Theo irritado,

- ¿se puede saber de qué habláis? - volvió a preguntar Draco,

- de Parkinson - respondió Blaise,

- ¿Parkinson? -

- ssssssshhhhhhttttttt, ¡baja la voz idiotaaaaa! - le espetaron los dos,

- ¿qué pasa conmigo? - preguntó la aludida,

- na-nadaaaaaaa... - contestaron algo nerviosos los chicos,

- ¿nada?, ¿y porqué mencionáis mi nombre? -

- pues..., porque..., porque tú..., porque confiamos en tu criterio, a ver..., emmm...,¿quién crees que va a ganar?, ¿Blaise, Draco, o yo? -

- jajajja, pero que mentiroso eres Theo - afirmó Astoria - ¿desde cuándo nos preguntáis a nosotras por vuestros estúpidos entretenimientos?, lo que ocurre Pansy es que están hablando de ti..., estoy segura -

- lo que pasa es que les estaba comentando que el fin de semana pasado estuvimos en las tres escobas, ¿verdad chicos?, y estuvo bastante bien... - dijo Theo intentando arreglarlo,

- claroooo - mintieron ambos,

- ya..., no soy idiota Theo - le dijo Pansy con cierta ironía,

- los hombres siempre están hablando de las mujeres que se llevan a la cama Pansy..., ya deberías estar acostumbrada, en fin..., no les prestes atención -

- solamente nos hemos acostado unas cuantas veces, no es para tanto Astoria, ni tampoco me voy a impresionar si lo comenta con sus colegas..., lo raro sería que no lo hiciera jajajaja - se rieron las dos, y en la mesa de billar un poco mas en silencio seguían charlando los chicos,

- ¿te estas tirando a Pansy, Theo? -preguntó Draco,

- solo porque a mi ya no me interesa, jajajajajja - respondió Blaise,

- ¡púdrete Blaise!, ella está conmigo porque yo la tengo mas grande que tú, jajajaja, y claro..., ella lo sabrá..., y me habrá elegido por eso -

- jajajajaja, sois los dos un par de capullos - se mofó Draco,

- ¿¡a si!?, ¿¡lo dices porque tu mojas cada día!?, claro..., con una mujer en tu cama todos las noches... ¿así quién no? -

- ¿qué pasa Draco?, jajajajaja, ¿porqué pones esa cara?, ¿acaso tu mujer te tiene a dieta? jajajajajaj -

- ¡cállate Theo!, yo no hablo de mi esposa -

- tío..., somos tus amigos, puedes confiar en nosotros, ya lo sabes, ¿qué ocurre?, ¿problemas en el paraíso?, jajajjaa... -

- ya he dicho que no voy a hablar de mi intimidad con mi mujer Blaise, y menos teniéndola a tres metros de distancia -

- mira tío..., si tienes una esposa es para disfrutarla todos los días, es la única ventaja que tiene el matrimonio, y si ella no te está atendiendo como debe..., haz que lo entienda - afirmó Theo,

- ¡ya vale!, ¿de acuerdo?, os lo digo a los dos -

- solo dinos una cosa, ¿te está negando tu derecho o qué? - preguntó Blaise,

- no puede negarse Draco - le indicó Theo - es su deber estar dispuesta, todas las mujeres firman en el acta matrimonial satisfacer a sus maridos, están obligadas a ello por ley -

- cierto, mira..., es más, puede negarse todo lo que quiera, pero tú tienes la última palabra, y si a ti te apetece hacerlo, ella tiene que aguantarse y abrirse de piernas, al final eres tú el que decides si pasa o no - comentó Blaise,

- no pienso obligarla -

- pero es que no la estas obligando Draco…, - aclaró Theo - sólo estás ejerciendo tu legitimo derecho, incluso..., en el hipotético caso de que la tomaras por la fuerza, y ella te acusase, ningún tribunal la escucharía, porque resulta que ella firmó complacerte cuando se casó contigo, sí o sí está obligada a aceptarlo, así como tú estás obligado a mantenerla, ella está obligada a concederte sexo cuando tú se lo pidas -

- ya he dicho que no la voy a obligar, no soy un violador -

- jajajjajajaj, que marica te has vuelto Draco... - dijo Blaise burlonamente - esa chica te ha hechizado..., ¡te ha achicharrado el cerebro!, jajajjaa..., ¡te digo que no la estarías violando, hombre...! no te enteras tío..., ¡que es tu derechoooo! -

- ¡bueno ya está bien!, ¡estáis hablando de mi esposa! -

- lo que tú digas tío, pero no es justo que te tenga así, ella tiene que ceder, es su obligación - puntualizó Theo - y si como tú dices, no la quieres forzar..., pues búscate a otra que te de lo que ella te niega -

- ¡claro tío!, ya es hora de que tengas mas mujeres, ¿qué es lo que te está pasando?, ¡este no es mi Draco! – comentó Blaise,

- aaaaaaaa, jajajajajajjaja, ¡ma-ri-qui-ta!, ¡ma-ri-qui-ta!, ¡ma-ri-qui-ta!, jajajajajajja – se burló Theo,

- ¡te voy a romper la nariz Theo!, haznos caso Draco, olvídate de ella y no le ruegues más..., busca otras chicas, tú eres el experto ¿no?, bueno..., me parece que ya no jajajaja -

- ¡iros a la mierda! -

mientras tanto las chicas...,

- Hermione..., aquí entre nosotras..., ¿de verdad crees que vuestro matrimonio llegará a buen puerto? -

- Pansy..., querida..., no seas pájaro de mal agüero... - comentó Astoria

- es igual..., podemos hablar con libertad ¿no? - respondió Hermione

- por supuesto... - aclaró Astoria - nos interesa mucho tu opinión... -

- pienso que somos muy jóvenes y que tenemos mucho camino todavía por delante, sólo el tiempo podrá decir lo que el futuro nos depara -

- si..., ya, pero no has respondido a la pregunta, yo te he preguntado si crees que Draco y tú llegaréis a ser un matrimonio feliz y convencional... - dijo Pansy,

- pues a mi entender, la mayoría de las parejas que se casan tan jóvenes acaban divorciándose - analizó Astoria,

- ¡Astoria!, jajajja... - le llamó la atención Pansy,

- no lo digo yo, lo dicen las estadísticas, y yo lo veo lógico, la gente al crecer cambia, y ya no ve un objetivo compartido con aquella persona con quien se casó siendo adolescente -

- cierto..., sobre todo por ti Hermione, ¿qué edad tienes?, ¿dieciséis no? -

- igual que vosotras -

- no, nosotras estamos a punto de cumplir dieciocho, igual que Draquito..., jajaj - aclaró Astoria,

- verdad..., aún no entiendo como es que llegaste tan pronto a Hogwarts, ¿como es que te dejaron entrar tan pequeña? - preguntó Pansy,

- en realidad a finales de este mes cumplo los diecisiete, Draco y yo solo nos llevamos seis meses -

- ¿en serio?, valla..., pues..., habrá que hacerte una fiesta ¿no Astoria? -

- no gracias, os lo agradezco pero... -

- está decidido - finalizó Astoria - ¡eh chicos!, Hermione cumple diecisiete para finales de este mes, ya no queda casi nada, ¿porqué no le organizamos una pequeña recepción? -

- emmm..., te lo agradezco Astoria pero no, pensaba... -

- Astoria..., ¡me lo has estropeado! - dijo molesto Draco - verás cariño..., pensaba darte una fiesta sorpresa - le dijo a acercándose a ella,

- ¡ups! - se tapó la boca Astoria,

- Draco..., muchas gracias..., no hace falta -

- bueno..., ya no va a ser una sorpresa..., pero vas a tener tu fiesta, de hecho ya te la estaba organizando -

- ¿a si...? -

- ¿¡a si!? - preguntaron con cierta molestia las chicas,

- si, y estáis todos invitados -

- ¿todos? - preguntó Blaise,

- todos, la semana que viene recibiréis vuestras invitaciones, ¡y por cierto Blaise, deja de darle a las lechuzas tantas golosinas!, están engordado mucho..., ¡se pondrán obesas y no podrán volar! -

- jajajajajaj, eres un inútil Blaise - se burló Theo - tienes que darles algo de frutos secos, o..., un poco de pollo -

- es una lastima que tu padre rompiera nuestro compromiso Draco...- dijo Astoria con todo el descaro del mundo - la ley de alianza de paz es la más injusta que conozco... -

- Astoria, tu no conoces ninguna ley de ninguna clase - la ridiculizó Theo - jajajajaja,

- ¡imbécil! - respondió ella irritada,

- Astoria no seas impertinente - le dijo Blaise - además,

¿parece que Draco y Hermione están felizmente casados, no? -

- así es, y así seguirá siendo - enfatizó Draco - espero que podáis asistir -

- por mi no hay problema - comentó Theo,

- cuenta conmigo Hermione - le dijo Blaise amistosamente,

- gracias chicos - agradeció Draco a todos,

Ni Astoria ni Pansy contestaron a la invitación de Draco, no les había hecho gracia y no pensaban ir, no podían expresarle a Hermione abiertamente todo el desprecio que sentían por ella, pero estaba latente en el ambiente y todos sabían perfectamente que la odiaban, ella por su parte no tenía interés en volver a encontrárselas, pero para su desgracia esa batalla no había hecho más que empezar.

...

Dos semanas después llegó el cumpleaños de Hermione, Draco se había estado rompiendo la cabeza con el regalo perfecto para ella, tenía que ser algo único, algo que le encantara y que no olvidara nunca,

él quería sorprenderla y hacer que se sintiera dichosa a su lado, pero ya la conocía muy bien, y sabía que no le agradaría una enorme celebración en la mansión con lujosos obsequios y cientos de invitados que además ni conocía, por lo que decidió prepararle una pequeña fiesta en Hogsmeade en las tres escobas, había reservado el salón esa tarde solo para ellos y los invitados, había encargado una comida informal y una deliciosa tarta con sus diecisiete velas,

dentro de los invitados, para su asombro, le confirmaron que irían tanto Pansy como Astoria, que irían acompañando a Blaise y a Theodore, Draco también invitó a Diana y a Brian con quien estaba algo distanciados, pero sabía que ella estaría muy contenta de verlos, así que no le importó que estuvieran,

Hermione sabía de sobra que Draco le preparaba algo, y cada día le repetía que no hacía falta que se molestara, y que prefería quedarse en el castillo tomando una merienda con él y charlando a gusto antes de estar rodeada de gente que seguramente no la apreciaba nada, cosa que en parte era cierta, pero él no la escuchaba y seguía adelante con los preparativos.

El día en concreto Draco se levantó antes que ella y mandó a que le preparasen un exquisito desayuno, llevó la bandeja en la que estaba la comida y unas hermosas orquídeas, y se la acercó a la cama donde ella aún dormía relajadamente, cogió una de las flores y acarició su mejilla con los delicados pétalos, haciéndole cosquillas y despertándola suavemente,

- buenos días mi princesa... -

- mmm... – Hermione se estiraba en la cama,

- jajajja..., bella durmiente..., feliz cumpleaños preciosa, mira..., te he traído un buen desayuno para que empecemos fuerte el día -

- Dracooo..., muchas gracias, muchísimas gracias de verdad, no tenías porque hacerlo -

- ¿cómo que no?, es tu cumpleaños, para mi es muy importante, espero que no lo dudes -

- ¡waaaauuuwwww!, esto tiene una pinta deliciosa, ven siéntate conmigo, ayúdame, creo que no me lo voy a poder terminar todo -

- ya verás que sí, no te preocupes preciosa, lo compartiremos, ¿qué tal has dormido? -

- uuuuyyyy..., he dormido profundamente, no me esperaba que me trajeras el desayuno..., gracias... -

- mmm... - besó su mano - disfrútalo, este día es todo nuestro, y nos lo vamos a pasar genial, tú..., confía en mi -

- de acuerdo - le dijo besando a Draco en la mejilla,

Después de el rico copioso desayuno que compartieron, se ducharon, se arreglaron y se montaron en el carruaje en dirección al centro, estuvieron toda esa mañana de un lado para otro visitando los hermosos jardines botánicos que habían abierto esa semana, también fueron a la ciudad del futuro que inauguraban ese mismo día, era impresionante la tecnología que tenía, y lo que mas les impresionó fue que en el mundo muggle ya las usaran en algunos países solo que sin magia, les pareció increíble y a ambos les encantó.

Draco vio cierta nostalgia en su mirada mientras paseaban por uno de los florecidos parques, y quiso hacer que su día fuera verdaderamente especial, por lo que se le ocurrió algo,

- uuuuufff, pero que hambre tengo ya, ¿qué hora es? - preguntó Draco,

- pues..., son las doce y media, ¿no desayunaste suficiente? -

- ¿te apetece almorzar comida italiana? - le dijo con una preciosa sonrisa que la fascinó,

- jajajja..., está bien, es una buena opción, aunque es un poco temprano ¿no crees? -

- oh..., no te preocupes, tardaremos un buen rato en llegar al restaurante que tengo pensado,se que la comida italiana es una de tus favoritas, pero este sitio te va a gustar el doble, estoy seguro -

- la verdad es que me encanta..., ¿pero porque dices que me gustará el doble? -

- ya lo verás..., es una sorpresa - le dijo susurrándole al oído,

El viaje duró dos horas, Draco la llevó al mundo muggle, exactamente al restaurante italiano que más le gustaba, y al que había ido cientos de veces con sus padres y sus amigos, y más recientemente con Brian y Diana,

ella no se lo podía creer, realmente se llevó una gran sorpresa, nunca se esperó que Draco fuera capaz de ir por voluntad propia al mundo muggle, y mucho menos entrar a comer a algún sitio.

Se podía notar a leguas la felicidad que sentía en ese momento, instintivamente en un acto reflejo, ella lo abrazó y lo besó en la mejilla regalándole una radiante sonrisa y una significativa mirada de alegría y gratitud, él aprovechó el momento para corresponderla abrazándola más fuerte aún, depositando un suave beso junto a la comisura de sus labios, y oliendo el dulce perfume a rosas que llevaba ese día Hermione,

entraron y se sentaron en la mesa que ella solía ocupar con su familia cuando era niña, no era la mejor, pero era muy acogedora y le traía muchos bonitos recuerdos, estaba encantada con ese regalo, pues ella así lo consideraba, sobre todo teniendo en cuenta que Draco odiaba todo lo muggle.

Pidieron unos apetitosos entrantes y mientras picaban algo y esperaban el primer plato, Hermione le contaba historias de cuando era pequeña, cosas bastante cotidianas y casi sin importancia, pero que para ellas tenían un gran valor sentimental, y Draco se mostraba atento y muy interesado en escucharla, hasta que habló él y la volvió a sorprender,

- me encanta esto..., no sé..., tiene algo..., especial, quiero que me enseñes el mundo muggle -

- ¿cómo dices?, Draco... -

- ¡sí!, ¡te lo digo en serio!, quiero conocerlo Hermione, todo esto me parece..., maravilloso, mira..., si te soy sincero, los dos sabemos perfectamente en qué ideología he sido educado, por lo que nunca he querido saber nada de este mundo, pero ya sabes lo mucho que he cambiado, tú lo sabes.. -

- si, definitivamente se podría decir que eres otra persona -

- exacto, y también sabes que rechazo mis antiguos valores abiertamente, ¡son una gran equivocación!, creo que eso de la supremacía mágica no son más que estupideces de viejos magos con mentes cerradas, este mundo es igual de magnífico que el mágico... -

- sssshhhhhhhht, ¡nos van a escuchar!, jajajja -

- jajaja ¡pues que nos escuchen!, ¡QUIERO CONOCER EL MUNDO MUGGLE! -

- ¡ssssssssshhhhhhhhht!, ¡Draco noooo! - en esas llegó el camarero con los primeros platos,

- ¿el mundo muggle? - preguntó el camarero - ¿se puede saber qué es eso del mundo muggle? -

- jajajjaa, Giovanny hola..., ¿cómo estás? -

- pues muy bien Hermione, gracias, ¿y tú?, ya no te vemos nunca por aquí... -

- si.., es que me he mudado, y estoy bastante lejos... -

- oh.., que pena, ¿y a cuánto estas de distancia más o menos? -

- más o menos hay dos horas si hace buen tiempo, pero si hay ventiscas o borrascas o nieva..., se puede tardar más, también depende del transporte que cojas - respondió Draco,

- claro, supongo que en tren no será lo mismo que en coche, ¿no?, ¿es más rápido el coche? - preguntó Giovanny,

- ¿coche?, pues..., creo que si, el tren es súper lento, creo que hay cuatro horas..., pero en carruaje... -

- Draco... - le llamó la atención, Hermione, preocupada,

- ¿carruaje? -

- si, por eso te decía lo de el tiempo, de hecho han habido veces que ha sido mejor no viajar, ni siquiera teniendo los mejores caballos... -

- emmm..., Draco... -

- ¿caballos?, ¿qué caballos?, aaahhh..., te refieres a los del coche, jajajja, claro, por suerte yo tengo, un doscientos caballos -

- ¡wwwaaaaaawwwwwww!, ¡valla...!, ¡qué pasada!, ¡menudo carruaje tendrás!, ¿¡doscientos caballos!?, debe de ser una pieza única, imagínate que carruaje Hermione... - dijo Draco,

- si, es una carrocería alucinante, la verdad es que no lo cambio por nada -

- ¡no, no lo hagas!, jajaja, ni por la escoba más rápida -

- ¿qué? -

- ¡emmm..., Giovanny,!, ¿me puedes traer un poco mas de vino tinto por favor? - preguntó Hermione para desviar el tema de conversación,

- enseguida - El camarero se retira y Hermione bastante nerviosa empieza a reprender a Draco que está mucho más tranquilo que ella,

- ¡Dracoooo!, ¿¡estás loco!?, ¡no puedes hablar de cosas mágicas en el mundo muggle!,¡aquí todos piensan que la magia no existe!, ¡tienes que ser mas cuidadoso! - le decía en voz baja,

- jajajajja, relájate encanto, sólo estaba bromeando inocentemente -

- ¡oh!, ¡que bonito!, y yo..., con los nervios matándome -

- jajajajajja, tranquilízate muñeca..., lo tengo controlado, ya sé que tengo que ser discreto -

- ¡prométeme que no lo vas a hacer más!, ¡si no, no te llevo a ninguna parte! -

- jajajjaa, ¿entonces estás dispuesta a enseñarme tu mundo?, te prometo..., que seré, bueno, jajajjaa, estás encantadora cuando te enfadas... -

Terminaron el delicioso almuerzo y Hermione le propuso a Draco dar una vuelta por el barrio, a lo que él accedió encantado, sólo algunos vecinos la reconocieron a medias, y ella entendió que había cambiado bastante, al igual que Draco se podía decir que era otra persona, y cuando pasó por la calle que daba a la casa de sus padres, no pudo evitar entristecerse,

cientos de recuerdos llegaban a su mente, y parecía que el tiempo no había pasado, que se hubiera detenido, pero la realidad era otra, ella ya tenía diecisiete años, ya casi había pasado un año desde la última vez que vio a su familia y a Harry, y a la familia de el que fue su novio, se preguntaba con nostalgia cómo estarían todos, que habría sido de sus vidas, y deseaba de todo corazón que estuvieran bien.

Draco notó nuevamente en ella esa desagradable sensación de tristeza, por lo que le pidió que se marcharan ya rumbo a la celebración de su cumpleaños en las tres escobas, a ella no le apetecía mucho, en ese momento no estaba de humor para celebraciones, el recuerdo de la perdida de su antigua vida la había ensombrecido, pero Draco le insistió y le dijo que ya estaba todo preparado, que sería algo sencillo y agradable, nada ostentoso, y que además para cuando llegaran ya estarían todos allí esperándolos.

Con poca ilusión y muy pocas ganas de tener que encontrarse a los arrogantes Slytherin de juerga en su fiesta, Hermione aceptó y se marcharon hacia el mundo mágico, tardaron en llegar unas tres horas, y por suerte el día era estupendo y despejado, sin una sola nube, dentro de poco comenzaría a salir el sol, se notaba que el invierno por fin se había marchado.

Draco y Hermione entraron en las tres escobas que ya estaba repleto de los invitados, como era de esperar Hermione no conocía a casi nadie, pero todos y cada uno de los invitados se les fueron acercando y la felicitaron entregándole el regalo que le habían traído, habían tenido que habilitar un espacio sólo para ordenar los regalos que ya iban siendo más de cincuenta, cosa que la tenía un poco anonadada,

no era algo formal, pero sin embargo ella podía notar que no estaba entre gente que de verdad la apreciaba, y estaba segura de que en realidad sólo lo hacían por asistir a una de las geniales fiestas que organizaba Draco,

a pesar de que no se sentía en su propio cumpleaños, Hermione no podía negar que aquella fiesta estaba siendo todo un éxito, no faltaba de nada, comida y bebida en abundancia de todas clases, la mejor música, y como no, casi se le olvidaba, los amiguitos de Draco,

Blaise se acercó a Hermione y la saludó dándole dos besos en las mejillas,

- feliz cumpleaños Hermione, estás guapísima - le dijo poniendo en sus manos un pequeño paquetito envuelto en tela de seda,

- muchas gracias por venir Blaise, y gracias por el regalo... -

- ¡oh!, no hay de qué, es sólo una tontería que vi la semana pasada, espero que te guste -

- no tenías que haberte molestado, para mi el regalo es que vengas... -

- jajajajja, adoro a tu mujer Draco..., ojala todas fueran tan dulces como ella -

- Blaise..., a ti lo que menos te interesa de una mujer es la dulzura..., Hermione ven, quiero darte yo también mi regalo -

- uffffff..., que montaña de regalos habrá ya..., gracias por todo Draco..., eres... - dudó un momento de lo que iba a decir,

- ¿qué? -

- un amigo maravilloso -

- gracias..., aunque..., esperaba que dijeras otra cosa, pero bueno..., supongo que el tiempo lo dirá todo ¿no? -

- ¿qué me quieres decir? - lo miró fijamente, y él desvió su mirada,

- ven conmigo -

Draco llevó a Hermione a la pequeña sala en la que estaban apilados todos los regalos, era una visión que la abrumaba, ella pensaba que nunca se acostumbraría a ese modo de vida tan lujoso frívolo, tan falto de tacto y de humanidad, sin embargo era curiosa la forma en la que empezaba a ver a Draco,

la guerra que estaba librando contra su corazón ya no le estaba resultando tan imposible, de hecho pensaba que hasta podría llegar a ser uno de sus mejores amigos, y aunque no podía engañarse a si misma ni a su alma, si que podía hacerlo con él, demostrándole que su amor y su afecto eran puramente fraternales.

Se acercaron a una mesa en la que había apartado de todos los demás, un paquete alargado y delgado envuelto con un bonito papel y un enorme lazo, era el regalo que Draco le había traído, - este es de mi parte, feliz cumpleaños amor mío - no lo pudo evitar, no se pudo contener y le dio un breve beso en los labios, que la hizo casi echarse a llorar,

era devastadora la forma en la que él con unas solas palabras, o una mirada o con aquel simple pero efectivo beso lleno de amor, derribaban con tan sólo un soplo, cada pesada y férrea barrera que ella construía alrededor de sus sentimientos para poder ir olvidándolo poco a poco, y se odiaba a si misma por ser tan débil ante él, tan vulnerable, tan receptiva a su presencia, pero para su intranquilidad, lo que sentía por él estaba firmemente mezclado y sellado en cada partícula de su espíritu, llenándola de los pies a la cabeza,

ella definitivamente lo amaba, era una pérdida de tiempo tratar de convencerse de lo contrario, pero tampoco quería echar por la borda todo el trabajo que había logrado, impidiendo que Draco la volviera a tener en sus brazos, eso era algo que no debía volver a pasar nunca, ella estaba decidida a ser "su amiga y nada más".

- ábrelo, te gustará, bueno..., eso creo -

- ¿qué es?, ya sabes que no hacía falta que gastaras más dinero en esto... -

- no, en este regalo si que no me he gastado un solo galeón, tú..., ábrelo -

Con mucho cuidado Hermione fue deshaciendo el lazo y abriendo el envoltorio sin romperlo, una vez abierto la cara de confusión que tenía hizo que Draco soltara unas buenas carcajadas,

- pero..., ¿esto?, esto es..., ¡es mi vieja escoba! -

- jjajajajaj si, la que tenías desde los diez años ¿cierto? -

- ¡Dracoooo, graciaaasss!, ¡no me lo puedo creer! - se lanzó a su cuello y lo abrazó, oh..., mi vieja escobaaaa..., ¡no sabes las ganas que tenía de recuperarla!, pensé que ya no la volvería a ver hasta que cumpliera los diecinueve..., muchísimas gracias Draco..., eres increíble, ¿pero cómo has logrado traerla? -

- me alegro de que estés contenta, hablé con Diana y me lo comentó, por cierto no han podido venir, están en Francia, parece que se van a casar en un par de meses y se van a vivir allí, pero te han mandado los regalos, estarán apilados junto al resto -

- Draco..., esta escoba me la regaló mi padre, le tengo mucho cariño, sin duda es el mejor de los regalos que podías hacerme..., muchas gracias - dijo dándole un beso en la mejilla y abrazándose a su pecho,

- en eso discrepo contigo, me alegro de que te haya gustado volver a tener tu antigua escoba, pero tengo un mejor regalo que éste... -

- ¿mejor que éste?, ¡imposible! -

- ¿quieres apostar? -

Hermione lo miró intrigada y él agarró con ternura su mano y la guió hacia fuera de la pequeña sala, pasaron por detrás de la cocina y pararon justo en frente de una puerta cerrada, Draco volvió a abrazarla y contuvo con todas sus fuerzas ese beso que tanto deseaba darle,

- esto es lo que de verdad necesitas, entra, yo te esperaré fuera, puedes estar ahí todo el tiempo que tú quieras, pero..., por favor..., no olvides que..., - Draco no fue capaz de terminar la frase,

- ¿qué ocurre? -

- nada..., entra, te prometo que te sentirás mejor -