Track12- Manda una señal-Maná
DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a JK Rowling, la canción es de Fher Olvera y definitivamente yo no hago dinero con ninguna de las dos cosas.
ADVERTENCIA: Jumm. Again, el siguiente capitulo contiene escenas subidas de tono y pues se supone ke no debería leerlo un menor (yo diría ke no debería leerlo nadie XDD).
CAPÍTULO VEINTICINCO
"Manda una Señal"
POR: TlalGalaxia
-Me sorprende que hayas aceptado…- dijo Draco tomando un sorbo a su taza de café.
Ginny se acomodó en su silla tomándose su tiempo antes de contestar. Estaban en la cocina del departamento de él y el sol afuera aún brillaba detrás de las pocas nubes que lo ensombrecían.
-La última vez que hablamos dijiste que tú y yo teníamos una historia. Y me gustaría escucharla.
-¿Crees estar lista para escuchar la verdadera historia?
-Creo que sí.
-Entonces te sorprenderá saber que no inicia precisamente donde crees…
"Te quiero, sí te quiero
Voy andando como fiera tras tus pies, amor"
Draco Malfoy recordaba perfectamente la primera vez que la había visto tal como si fuera ayer a pesar que hubieran pasado trece años. Estaba en la librería del callejón Diagón y ahí estaba esa niña de cabellera roja como el fuego y sus ojos castaños profundos. Era tierna, una niña linda pero se notaba a simple vista que tenía carácter y que era mucho más fuerte de lo que aparentaba.
Y entonces su padre había abierto la boca.
-Es una Weasley, hijo, no la mires demasiado.
Pero a pesar de sus actitudes para ella y su familia y que siempre intentaba complacer a su padre, la idea de olvidarse de ella no parecía estar funcionando del todo. Y no era solamente por su rivalidad con Potter, y no era solamente porque la niña estaba enamorada del zopenco de las gafas y el rayo en la frente. Sino porque Potter no se daba cuenta de lo que tenía en frente por estar siempre inmiscuido en sus cosas y con sus amigos. Nadie se daba cuenta que la niña lo miraba con añoranza y que rogaba con que al menos una vez él se dignara a mirarla.
-Y tú sí lo notabas…- sonrió Ginny de manera ácida.
-Dijiste que me escucharías,- replicó Draco un tanto molesto.
-Lo siento…- se espabiló ella.
Entonces lo dejó hablar acerca de las veces que la buscaba con la mirada en la mesa de Gryffindor. Y no porque se sintiera atraído por ella sino porque había algo que la hacía distinta a las demás niñas que jamás hubiera conocido. O tal vez era solo que ella no tenía ojos para nadie más que no fuera Harry Potter, su enemigo jurado.
"Te veo y te deseo pero tú tienes tu dueño y no te puedes zafar"
Y entonces al pasar los años por fin ella se había hecho novia de él. Entonces él había puesto los ojos en esa que ahora era una joven hermosa en toda la extensión de la palabra. Ahora que su semblante y sus actitudes eran más sueltas y temía menos mostrarse ante el mundo. Porque él había necesitado que ella se volviera obvia para descubrir lo que él hace mucho tiempo sabía.
"Los días se pasan sin ti"
Claro que para él los sentimientos aún eran muy confusos. En esa época había estado bajo el yugo opresor de su padre y sus sentimientos jamás habían ido más allá debido a que no tenía tiempo para pensar en ellos. Pero luego la guerra había terminado y Harry le había ayudado a salir bien librado a pesar de todos los errores que había cometido. Y él estaba agradecido… pero ella, la chica del cabello rojo y ojos profundos seguía con aquel. Seguía viéndolo solo a él.
"Las noches se alargan sin ti sin tu amor sin tus besos"
Y entonces se habían convertido en una pareja estable. Luego Hermione y Ron se habían casado y todo mundo decía que los siguientes debían ser ella y Potter. De pronto todo mundo le ponía de apelativo aquel con el que ella siempre había soñado mientras que a él solo le había quedado la curiosidad por aquella joven de mirada traviesa y carácter dominante.
"Ay! Si tuvieras libertad a tu lado estaría amor
Hey! Dame, dame una señal cuando seas libre mi amor"
Y entonces de pronto ella fue libre. Entonces ella había corrido a él para decirle que Harry le había dicho que no estaba seguro acerca de ellos. Y él había estado dispuesto a escuchar.
-No podía hablar con Ron o Hermione,- aclaró Ginny interrumpiendo su relato mientras recordaba esa época,- ellos siempre estarían del lado de Harry, Neville nunca había estado en una relación y Luna… bueno, en ese tiempo Luna no tenía oídos para nada ya que estaba con Estéfano.
-Recuerdo al tipo,- sonrió Draco,- claro que no por eso te voy a creer.
-¿Qué quieres decir?
-¿En realidad viniste a mi solo por eso?
Ginny guardó silencio, como considerando la posibilidad de contestarle o no.
-Ya que estamos siendo honestos…- le dijo luego de un largo suspiro,- está bien, tienes razón. No lo hice solo porque nadie más estuviera de mi lado.
-Lo sabía.
-Lo hice porque tú siempre habías sido el antítesis de Harry y creía que si él llegaba a enterarse le dolería en lo más profundo ¿Qué querías que hiciera? Yo sabía que te gustaba y que no te negarías…
-¿Tan obvio era?- sonrió él amargamente.
-Lo siento…- dijo ella con seriedad,- sabía que mis sueños se desmoronaban por una duda y vi la oportunidad de actuar…
-Por supuesto,- contestó él luego más relajado,- ¿Crees que me gustarías sino fuera porque ya sabía todo eso de ti?
-¿Lo sabías?
-Yo también vi la oportunidad de actuar…
flashback
-Así que tú y Potter se dieron un espacio…- había dicho Draco Malfoy con una sonrisa de galán conquistador cuando estaban en el viejo café al que solían asistir todos como amigos. Solo que esa vez solo estaba ellos dos.
-No es gracioso…- había contestado ella dándole vueltas a la taza de café nerviosamente.
-Yo no dije que lo fuera, solo señalo lo oportuno de la situación.
-¿Oportuno?
-Justo acabo de quedarme sin mi cita.
Ginny admiró esos fríos ojos grises. Ese descaro y esa desfachatez eran solo dignas de él. Draco siempre había sido muy arrogante y se creía que todas se morían por él. A Ginny siempre le había gustado restregarle en la cara que ella no era una de esas.
-¡Qué halagador!- había reído ella a todo pulmón.
-¿A qué le tienes miedo?- había inquirido él,- ¿A enamorarte de mí? ¿A que pueda probarte que soy mucho mejor que Potter y luego no puedas olvidarme?
-Los únicos que deberían temer en este momento son tú y tu orgullo.
-¿Sabes que en este preciso momento te has vuelto mucho más irresistible que nunca?
"¡Ay no lo puedo soportar!
No me quiero derrumbar"
Ginny había que no, pero luego que sí. Posiblemente por el reto, por herir el orgullo de un Malfoy o por darle celos a Harry. Pero ella había dicho que sí y Draco había sido presa de su propio juego y sin saberlo, posiblemente ella también.
-Sabía que no eras el tipo de mujeres que se convertía en la típica esposa y ama de casa,- continuó él siguiendo con el hilo de la historia,- lo cual era lo que Potter quería para ti. Siempre fuiste más arriesgada, siempre has sido más que solo eso y merecías algo mejor.
-Y con algo mejor te refieres a ti mismo…- rió ella incrédula.
-¿Quién mejor que yo?- inquirió él con ese tono engreído que tanto le caracterizaba.
"Mándame un mensaje una señal
Manda una señal, mi amor
Manda una señal, amor"
Y podría decirse que Draco tuvo éxito en lo que se proponía, pero al mismo tiempo fue un fracaso total. Lo que sí era cierto era que había sembrado la duda en esa cabecilla pelirroja acerca de si era Harry o no el indicado a elegir. Luego de seis citas de cosas que nunca había experimentado con Harry, pos supuesto que tenía sus dudas.
Seis citas solamente. Seis citas en las que habían compartido cosas que Ginny jamás había imaginado en Draco. No tenía idea que en esa cabeza pudieran existir cosas que no fueran solo sexo. Que él la escucharía maravillado al hablar de su visión de la vida y que concordaran en tantos puntos como con nadie más lo había hecho. Además, él era un hombre creativo que se desvivía por hacerla sentir bien y especial. Pues a pesar de ser un mujeriego, o tal vez precisamente por eso, era evidente que sabía como tratar a una mujer y comportarse como un caballero. Claro, eso era cuando no le entraba la pedantería o lo petulante, pero incluso eso había empezado a parecerle adorable.
En la primera cita la había llevado a cenar a un costoso restaurante. Ginny, viniendo de una familia de escasos recursos, no estaba acostumbrada a ellos, pues Harry a pesar de tener dinero, tampoco disfrutaba mucho de ellos. Podría decirse que había sido uno de los momentos más embarazosos de su vida intentando decidir con qué cubierto comer la ensalada o la carne y si la servilleta iba en el escote de su vestido o en sus piernas, como Draco le había indicado entre risillas que la apenaron, pero a la vez le parecieron lindas en él pues rara vez lo veía sonreír de esa manera.
Cuando fueron a bailar en la segunda cita, le había sorprendido lo habilidoso que él era en todos los bailes de salón. La manera en que él la conducía haciéndola sentir como una princesa y cómo en ningún momento había intentado propasarse. Por momentos, Ginny comenzaba a considerar la posibilidad de tomárselo en serio, hasta que Draco mostraba esa actitud fría y estirada que la hacía retractarse casi al instante.
Luego, la tercera cita había sido un paseo en bote. Un punto en contra de Draco, pues Ginny odiaba navegar y los barcos desde que era una niña. Siempre se mareaba cada que se subía a uno a pesar que se tratara solo de una lancha, todavía le daba náuseas recordar el trayecto del tren a Hogwarts el día que había ingresado a la escuela. Así que la mayor parte de la jornada, ella se la había pasado verde y con la cabeza clavada en la orilla del lujoso barco perteneciente a la familia Malfoy. Claro que Draco había hecho sus puntos positivos ese día diciendo que estaba feliz de conocer algo nuevo y tan importante de ella.
La cuarta cita no había sido más que una invitación a un café. Podría decirse que era la más sencilla de todas, de no ser porque en esa fue donde en verdad comenzaron a conocerse. Cuando Ginny le había dicho sobre su anhelo de convertirse en la mejor diseñadora del mundo mágico y que su secreto era que siempre transmitía sus sentimientos a través de sus diseños. A Draco le había parecido fascinante esa parte de ella y la parte de expresar sus sentimientos, pues él siempre había tenido problemas con eso. Y entonces él habló de sus sueños.
-Siempre quise ser un artista,- la había dicho en esa tarde nublada mientras bebían capuchinos calientes.
-¡Eso es interesante! Yo creía que tu sueño siempre había sido disfrutar de la fortuna que te dejaron tus padres…
-Eso también es bueno y no me quejo…- había contestado presuntuosamente. Ginny había fruncido el entrecejo así que Draco se había apresurado a corregir,- Padre siempre decía que el arte era para comprar y vender ganando mucho por eso y que eso de ser artista debía quedar para los débiles. Y un Malfoy jamás debía ser débil.
Ginny no había replicado a esa declaración pues no había encontrado una frase que creyera conveniente decir. Aún así, había alargado la mano a sobre la mesa para acariciar la suya. Draco había sonreído para ella una vez más.
-¿Sabes qué sería genial?- había continuado él sin soltar su mano,- si yo fuera pintor, seguro encontraría la forma de expresarme mejor. Utilizar los colores para decir lo que siento… las imágenes, las figuras…
-Estoy segura que lo lograrás si así te lo propones…- había sonreído ella inyectándole esa seguridad que lo había hecho sonreír a él también.
En la quinta cita él la había llevado a caminar por el parque. Ahí en ese lugar él había desnudado su alma un poco más ante ella platicándole que cuando era niño solía jugar en ese lugar en compañía de su nana.
-Mi nana era una mujer agradable,- le había dicho,- creo que es la única persona agradable que conocí en mi juventud y se me permitía hablar con ella.
-¿Y tus padres no venían aquí contigo?
-No…- había dicho él con un dejo de melancolía,- madre decía que odiaba los parques pues se ensuciaba la túnica al caminar por ellos. Y padre siempre estaba ocupado con sus negocios y sus cosas para tomarse el tiempo. Las pocas veces que lo veía me "instruía" sobre lo que debía ser un hombre Malfoy. Yo lo admiraba y quería ser como él… pero en el fondo siempre temía nunca llegar a ser tan bueno. De haber sabido lo que ese estúpido deseo me traería…
Draco se había sujetado el brazo que escondía la marca tenebrosa debajo de la túnica mientras la mirada se le perdía en el arrepentimiento.
-Todos cometemos errores…- le había dicho sujetándole el brazo en cuestión. Luego se lo había descubierto dejando el tatuaje con la calavera y la serpiente al descubierto,- además, yo creo que es sexy. Seguro es un buen gancho para las chicas…
La sonrisa de Ginny tras el comentario lo relajó.
-Como no tienes idea…- le había contestado él dándose esos aires de galán.
-Y ahí está de nuevo el Draco que conozco…
Y entonces había llegado la sexta cita. La cita que era la prueba de fuego, pues a pesar que nada hubiera pasado entre ellos en las primeras cinco, eso no quería decir que ninguno de los dos lo hubiera pensado en el transcurso de ellas. Que Draco no hubiera intentado besarla al final de todas y cada una de ellas y que Ginny se hubiera divertido de lo lindo haciéndose la tonta como que no captaba el mensaje o simplemente entrando corriendo a casa para no darle la oportunidad.
Pero antes de la sexta, algo había ocurrido. Justo antes de salir, Harry se había aparecido en casa de Ginny queriendo hablar con ella. Justo cuando Harry por fin se decidió a volver con ella, ignorando por supuesto su romance con Draco, con un anillo de compromiso en mano, entonces fue ella quien tuvo la duda.
Justo acababan de regresar de esa sexta cita en el restaurante italiano durante la cual ella había estado totalmente perdida que no había recapacitado mucho cuando él la había invitado a su departamento a tomarse una copa. El lugar era por lo general una ratonera para sus otras conquistas, pero Ginny se jactaba siempre de no ser como las otras y ser capaz de no sucumbir a los encantos del rubio platinado. Él, por su parte, aún negándose a ver todo lo que había sucedido durante las citas pasadas, disfrutaba jugando a que ella estaba al mando de la situación.
Y ahí estaba Draco haciendo planes para la cita número siete.
-Te va a encantar Escocia, el castillo de mi familia es acogedor y la vista es inigualable…
Pero la mente de Ginny estaba totalmente en otra parte.
-Creo que debemos terminar esto ahora,- había dicho ella mientras compartían una copa de borgoña escocés.
-¿Temes que vaya a propasarme? Te doy mi palabra de Malfoy a que no lo haré,- había dicho él ignorando a lo que ella se refería.
-Para lo que me sirve tu palabra de Malfoy…- había contestado como siempre lo hacía a la defensiva,- pero no me refiero a la cita en sí. Me refiero a esto que está pasando entre nosotros…
-¿Temes enamorarte de mi?- había sonreído él descaradamente,- solo han sido seis citas, aunque siempre sucede a la segunda con otras mujeres.
-¿Quieres dejar de ser tan engreído?- había renegado ella,- ¡Te estoy hablando en serio!
-¿Y a qué se debe éste cambio tan súbito de decisión?
-Harry quiere volver conmigo.
Solo entonces Draco había conocido lo que era el miedo. Un miedo que no venía precisamente el que sentía un casanova al sentir que se le iba la presa. Había ocurrido algo durante esas seis citas que lo estaba haciendo comportarse de manera extraña y desarrollar sentimientos que jamás creyó haber sentido. Había descubierto que Ginny era una mujer que valía totalmente la pena e incluso el sacrificio de negarse a salir con otras mujeres y perder la oportunidad de seguir con eso para saber a donde lo llevaría era una posibilidad para la que aún no estaba listo.
"Te veo acorralada de unos brazos que no te dejan mover"
-¿Por fin ha entrado en razón el atolondrado de Potter?- había dicho él con desdén a pesar de sí mismo.
Y ahí estaba su naturaleza de Malfoy una vez más. Eso de ser educado para nunca rebelar lo que en realidad sentía. Los únicos sentimientos que en verdad podía expresar siempre eran la ironía, lo soberbia, el desprecio, el odio y toda sarta de sentimientos negativos. Hablar de amor no estaba en su repertorio, mucho menos rogar a una mujer pues se suponía que él estaba por sobre de eso.
-Dice que quiere casarse conmigo,- le había dicho ella inspeccionando su rostro en busca de una reacción que la convenciera de no hacerlo.
Pero Draco solo había atinado a ponerse de pie dándole la espalda y deliberadamente ocultándole esa expresión de frustración y coraje al apretar el vaso que habría quebrado de no ser porque se había contenido de hacerlo.
-Así que ha venido con la artillería pesada…- había declarado él con una sonrisa burlona dándose la vuelta.
Su expresión era tan trabajada y practicada a lo largo de los años que Ginny no encontró en esa frase o en ese rostro lo que estaba buscando.
-¿Eso es todo lo que tienes que decir?
-¿Y qué quieres que te diga?- había dicho él acercándose a ella y colocando el vaso en la mesita de café frente al sillón que ella ocupaba.
Luego se sentó en el otro extremo del mismo sillón.
-Sabes perfectamente que yo no soy de los que se casan… es decir, hemos salido por seis citas y apenas me dejas tomarte la mano. No se diga darte un beso…
Draco la miró de una manera tan sugestiva que no cupo duda de lo que implicaba en sus palabras.
-Contigo siempre ha de tratarse de sexo ¿No es así?- inquirió ella nerviosamente a pesar que intentó disimularlo.
-Bueno… nadie compra unos zapatos sin medírselos antes ¿No?
Y dicho esto minimizó su distancia en el mueble hasta llegar a un punto que era un tanto incómodo para ella. Ginny intentó hacerse para atrás pero ya estaba recargada en el posamanos. La tensión era tal que podía cortarse con un cuchillo.
"Te deseo y me deseas pero estás muy aprisionada, corazón"
Él sabía que si quería ganar la partida, debía mover sus piezas de inmediato. La miró de manera seductora como tantas veces había hecho con todas sus citas y ella se hizo pequeña en su lugar como un animalito asustadizo. Toda la fuerza que ella siempre profesaba abandonaba su cuerpo y se derretía ante esos ojos grises de hielo que parecían mirar a través de ella. Entonces Draco hizo un movimiento más, uno a jaque mate. Acercó sus labios a los de ella y la escuchó sollozar asustada al tiempo que cerraba los ojos a la expectativa. Esa sí que era una oportunidad que no podía desaprovechar.
Con la mano le recorrió la sedosa y larga cabellera despejándose el camino y la sintió vibrar ante su contacto. Se detuvo a escasos milímetros de ella, la fórmula era siempre la misma: hacer todo el trabajo, pero dejar que ella lo terminara. De esa manera se aseguraría que "se hubieran besado" y no que "él la hubiera besado a ella". Y entonces la respuesta no demoró en llegar. Como un ciervo perdido buscando su casa, Ginny cerró la distancia de ese beso que era obvio que ambos querían. Fuego y hielo se fusionaron entonces. Chispas derritiendo la nieve, él probando esos labios sensuales que sabían perfectamente lo que hacían y lo que querían, pero él no se quedó atrás.
Haciendo labor de fuerza y voluntad, Draco volvió a empujar el cuerpo un poco más hacia delante, Ginny lo dejó recargarla en lo que quedaba del mueble. Luego vinieron las caricias, caricias que ella respondió colocándole la mano en la mejilla y que él intensificó pasándole la mano por la espalda para ayudarla a voltearse del todo hacia él. Y luego fue la pierna, esa pierna que se acomodó en el sillón hasta acomodarse a un lado de las caderas de él haciéndolo notar esa piel que sobresalía pues la túnica se le había ido hacia las caderas. Los zapatos fueron los primeros en ser descartados volando en varias direcciones de la habitación.
Siendo un experto en esas artes, Draco comenzó a desabotonarle la túnica de la parte del frente mientras que intensificaba el beso. Sus labios parecían no tener suficiente, el sabor de ella era ardiente. Nada quedaba ya de la niña asustada al otro lado del sofá. Era evidente que ella lo quería tanto como él y él estaba dispuesto a tenerlo todo mientras aún tuviera la oportunidad.
El último botón cedió dejando en descubierto ese sostén de encaje color negro. Se apartó un poco de ella intentando contener sus deseos que en ese momento le parecían incontenibles. Luego la miró a los ojos como pidiéndole permiso, pues a pesar que él era un casanova también tenía sus detalles como caballero. Entonces ella comenzó a desabotonar la de él mientras que no dejaba de clavarle la mirada por demás sugestiva. Ese era un sí definitivo.
Llevados más bien por el impulso y por el deseo, ambos se pusieron de pie y él le sacó la túnica por la cabeza, luego dejó que ella hiciera lo mismo con la de él dejándola acariciarlo mientras lo hacía. Draco supo que ella nunca había estado con otro hombre que no fuera Harry y estaba dispuesto a demostrarle que las cosas podían ser mucho mejores con él. Así que la sujetó en ese abrazo constrictor que la envolvió en ola de pasión y lujuria. Acarició su espalda a lo largo y ancho terminando en sus muslos que ayudó a trepar a sus caderas. Sus labios buscaron los suyos una vez más, luego él hizo un recorrido hacia su cuello que prolongó hacia sus hombros bajando de paso los tirantes de su sostén. Casi sin darse cuenta, él ya lo había desabrochado y ella se apartó un poco para quitarlo de en medio deseosa de sentirlo por fin piel con piel.
Draco contempló su dorso desnudo y acarició sus senos mientras se hundía en un beso aún más profundo que el anterior. Ginny jugaba con su lengua y con sus brazos estremeciéndose cada vez que él acariciaba un nuevo punto de su piel. Entonces él sintió que ya estaba listo y se sentó en la orilla del sofá trayéndola consigo para sentarla en sus rodillas sin dejar de besarla y acariciarla. Ella echó la cabeza hacia atrás invitándola a probarla aún más. Draco acercó sus labios a sus senos y comenzó a pasar su lengua alrededor de ellos y después enfocándose en sus pezones. Ginny apretó los dientes y los labios sabiendo que no podría detenerse hasta llegar hasta el final. Sin duda estaba lista y ella lo sabía.
Enderezando el rostro ella estaba dispuesta a decirle que debían continuar, que ya no podía más y que quería sentirlo de una vez. Pero entonces algo más distrajo su atención apartándola de pronto de sus deseos. Una mujer de pie en el marco de la puerta los contemplaba más bien en estado de shock casi incapaz de moverse. La mano de Draco en ese entonces intentaba arriesgarse penetrando en los confines de sus bragas, pero Ginny le tomó la mano deteniéndolo. Draco abrió los ojos de pronto casi pasmado por tremenda interrupción.
-¿Quién es ella?- había dicho Ginny contemplando la mujer que en ese momento se dio cuenta que había sido descubierta.
Draco giró la cabeza y contempló entonces a Maggie simmons, la mujer con la que había tenido un par de citas casi por compromiso justo al mismo tiempo en que habían sucedido las que había tenido con Ginny. No tanto porque buscara algo serio con ella, sino, pues como había dicho, Ginny no daba pauta para nada y él siempre debía tener a alguien con quién satisfacer sus necesidades.
-Yo…- había atinado a decir Maggie sabiendo que estaba en una de las situaciones más embarazosas en las que estaría en toda su vida.
-Maggie…- había dicho Draco buscando las palabras que la sacaran en ese mismo instante de su casa para tal vez poder continuar donde se había quedado.
-Se que ayer me dijiste que no debía venir hoy pues ibas a estar ocupado…
-¿Ayer?- Inquirió Ginny poniéndose de pie y buscando rápidamente la túnica del suelo para cubrirse el dorso.
-No, espera…- había intentado disculparse Draco,- no es lo…
-¿Lo que parece?- volvió a reclamarle la pelirroja fúrica.- ¡No puede ser! ¡No puede ser!
Exclamaba ella una y otra vez metiéndose la túnica a pesar de no haberse colocado aún el sostén. Luego comenzó a abotonársela mientras miraba en todas direcciones en busca de sus zapatos.
-En verdad lo siento…- decía Maggie también por cada vez que Ginny exclamaba un "no puede ser"
-Maggie,- le había dicho él ácidamente,- ¿Quieres largarte ya? Hablamos después.
Maggie había asentido como si se tratara de una sirvienta desapareciendo instantes después por el marco de la puerta. Ginny justo acababa de encontrar su otro zapato debajo de la mesita del café y se disponía a marcharse.
-Espera,- le había dicho Draco sujetando su mano al vuelo,- primero deja que te explique.
-¿Y qué me vas a explicar? ¿Qué la chica está loca y obsesionada contigo y se lo inventó todo?
-Bueno… sí hay algo de cierto en ello…
-¡No me digas!- había exclamado ella deshaciéndose de la mano que la apretaba,- ¿Y tú te decías mejor que Harry? No te mereces siquiera besar el suelo que él pisa.
-Eso es injusto y hasta tú lo sabes. Potter no es ningún santo aunque mucho quieras ponerlo en un pedestal ¡Y ella no significa nada para mí!
-¡¿Y yo sí?!
-¡Claro que sí! Lo que acaba de ocurrir entre nosotros…
-Es otra experiencia que pensabas almacenar en tu lista de conquistas.
-¡Pero es que no es así!
-¿No lo es? ¿No han tenido Harry y tú una rivalidad desde el día en que se conocieron? ¡Y que mejor que follarse a la novia de éste para probarte a ti mismo que puedes ganarle en todo! ¡Si mira que soy una estúpida por no haberlo visto antes! Y pensar que por un momento…
Ginny lo miró con rabia y asco antes de darse la media vuelta y salir a prisa. Draco intentó seguirla pero entonces ella había desaparecido del departamento.
Al día siguiente Harry y Ginny habían hecho público ante sus amigos la idea de casarse. Todos estaban contentos y emocionados ante esa decisión, todos menos Draco que seguía lamentando haber perdido la oportunidad de probarle que estaba cometiendo un grave error al hacerlo así y por haberse dado cuenta hasta entonces que lo que podía formar con Ginny era algo más que una simple relación carnal. Pues hasta haberla perdido del todo es que había comprobado lo valioso de esas seis citas no estaba precisamente en ese momento antes de dejarla en su casa cuando esperaba el beso que no llegaba. Ahora que ella había tomado la decisión de regresar con Potter era que esas conversaciones daban vuelta por su cabeza y se daba cuenta que su conexión en verdad iba más allá.
"Y no viviré sin tu amor
Y no pararé hasta tener tu amor y tus besos"
Harry y Ginny no pensaban dejar pasar mucho tiempo entre la fecha del compromiso y la boda. Y a pesar de eso a nadie la parecía una boda apresurada pues era algo que todos se esperaban desde hacía tiempo. Pero Draco solo podía temer que llegara a concretarse.
"¡Hey! estoy viviendo sin vivir
Estoy muriendo sin poder morir"
Claro que estar seguro de eso le había tomado un poco de tiempo también. Pues entre que lo asimilaba y lo aceptaba había intentado engañarse a sí mismo con que en cualquier lugar y a la vuelta de la esquina podía encontrar a alguien más que fuera igual o mejor. Fue entonces cuando su patrón y su fijación por las pelirrojas había nacido. De una manera inconsciente siempre se aproximaba a las chicas de cabello rojo o de mirada profunda parecidas a las de Ginny. Intentaba tener citas con ellas, hablar de sus cosas y que ellas encontraran esa fascinación por la vida y la aventura que alguna vez había encontrado en Ginny. Pero todas le resultaban aburridas e insípidas. Así que no le quedaba más que llevarlas a su casa, acostarse con ellas y desecharlas al día siguiente.
"¡Hey! Dime, dime, tell me tu cuando seas libre mi amor"
Luego las dudas y miles de preguntas le rondaban la cabeza ¿Había sentido ella lo mismo que él? ¿Extrañaría ella tanto como él esas conversaciones y el sonido de su sonrisa como él extrañaba las de ella? Las imágenes de ella caminando por el parque y el sonido de su voz platicando de sus cosas se le venían a la mente casi igual que la imagen de su cuerpo desnudo en sus brazos y los besos y las caricias que habían compartido la última vez que habían tenido juntos.
Pero entonces el día de la boda había llegado inevitablemente.
"¡Ay no lo puedo soportar!
No me quiero derrumbar"
En un último acto de desesperación había ido a hablar con ella minutos antes de la ceremonia intentando persuadirla de no hacerlo. Pero ella estaba tan herida que no quería escuchar razones y no estaba dispuesta a escuchar que había dormido con Maggie Simmons antes de las seis citas y durante las primeras dos pero que él ya no estaba interesado y ella lo había buscado. No había manera que pudiera expresarse y poder convencerla que era ella a quien quería y que ni mil Maggies u otras mil pelirrojas la igualarían. Entonces tuvo que hacerse a la idea que tenía que hacerse a un lado a pesar que algo dentro de él le decía con certeza que ella sentía por él un tanto de lo mismo.
"Mándame un mensaje, una señal
Mándame tu luz amor
Manda una señal amor"
-Entonces regresé a mi vida de casanova,- le dijo casi dando por terminado su relato de lo que en realidad había pasado,- salía con mujeres que me recordaran a ti pero ninguna te igualaba en lo más mínimo. Me decepcionaba al encontrarlas una más aburrida y superficial que la otra. Todas ellas andaban tras de mi pues querían algo siempre. Así que yo tomaba lo que podía de ellas y luego las botaba. No estoy orgulloso de eso, pero es así como sucedió.
Ginny lo contempló terminar su relato con esa amargura que le indicaba que estaba diciendo la verdad.
-Y cuando viniste a mí porque Potter te había engañado… no te voy a mentir, me sentí feliz. Me complacía saber que descubrías que él no era tan perfecto como querías verlo y me llegaba entonces la esperanza que recordaras eso que nosotros podríamos tener y que se había quedado suspendido antes de la séptima cita.
"Vivir sin ti vivir
Estarse muriendo sin morir
Estar sin ti estar
Estarse muriendo sin morir"
-Pero seguías negándote a darme una oportunidad, seguías sin creer que yo pudiera amarte de la manera…
Draco se detuvo en ese momento. Para ese entonces el corazón de Ginny latía a mil por hora ante la expectativa de lo que estaba por decirle. Pero una vez más su orgullo Malfoy le impedía decírselo con palabras. Draco apretó los puños cerrando los ojos, luego se puso de pie para decepción de ella.
-El día de la boda de Neville me preguntaste en dónde había estado todo ese tiempo…
-Dijiste que fuiste en busca de otro sueño que te apartara de mí.
-Pues sí…- suspiró él con las manos en los bolsillos,- verás… con el tiempo me he dado cuenta que siempre es inútil intentar distraerme con cosas que creo que me apartarán de ti. Ya te lo he dicho, salí con muchas pelirrojas, y tal vez está mal decirlo, pero creo que salvo tu madre, me he acostado con todas las pelirrojas del reino unido.
Ginny soltó una carcajada a pesar de lo patético de la declaración.
-Sí, lo se….- contestó él comprendiendo la razón de la risa y feliz de poder escucharla de nuevo,- ven, tengo algo que mostrarte.
Ella lo siguió hacia una de las habitaciones del departamento. Cuando llegaron a la puerta, Ginny lo reconoció como el cuarto que siempre estaba cerrado y que él había declarado era el cuarto de visitas, aunque él nunca tenía visitas, así que nadie nuca lo utilizaba, pues cuando ella había estado ahí con él, siempre habían dormido en la misma cama. Draco sacó una llave de uno de los bolsillos de su túnica y lo abrió para que ella pudiera pasar.
Ginny se paró en medio de la habitación y miró alrededor. El cuarto estaba lleno de pinturas de todos tamaños y en una infinidad de colores. Pronto se dio cuenta que no se trataba de cualquier tipo de pinturas pues su rostro aparecía tarde o temprano en todas y cada una de ellas.
-Draco, tú…
-Te dije que mi sueño era pintar para poder expresar mis sentimientos, así que anduve por todos lados con mis lienzos y mis pinturas bajo el brazo pintando todo lo que se me ponía enfrente. Al principio eran solo paisajes, pero por una extraña razón, a pesar que lograba darles el efecto necesario, sentía que siempre les faltaba algo. Me sentí frustrado las primeras veces, tanto que mis primeros bosquejos los destruí pues nunca estaba satisfecho. Entonces de pronto comprendí que si lo que quería era expresar mis sentimientos por medio de la pintura, pintar paisajes nunca sería suficiente pues siempre les faltaría algo.
Ginny contempló con cariño su nerviosismo al hablarle de sus obras.
-Faltabas tú, en todas y cada una de ellas me faltabas tú. A donde quiera que fuera y cualquier paisaje que viera, por muy perfecto que éste pareciera a simple vista… siempre faltabas tú. Y entonces comencé a pintarte. Al principio escondida detrás de un árbol, luego a tema de fondo mojándote los pies en el lago, en otras ocasiones tu sonrisa iluminaba las nubes… luego eras tú el tema principal de mis pinturas. Regresé al parque por el cual caminamos en una de nuestras citas y te pinté caminando bajo los árboles que recién florecían y las flores te caían sobre el pelo…
Mientras él hablaba, Ginny encontraba con la mirada el cuadro al que él se refería.
-No necesitaba verte para pintarte, pues tu imagen siempre estaba nítida en mi cabeza. Podía pintar esa mirada tuya con los ojos cerrados y tu sonrisa se encontraba entre el marfil y el carmesí de mis óleos. Podía escuchar tu voz con solo contemplar el lienzo en blanco y entonces comenzaba a pintarte y sin darme cuenta ya había hecho decenas de cuadros con tu imagen.
"Amor donde estarás manda un mensaje una señal"
Ella escuchó su declaración mientras el pulso le subía más de lo que podía sucederle a una persona normal. Casi sin darse cuenta sintió que las lágrimas le recorrían las mejillas. Entonces se volteó para mirarlo y notó que él también estaba llorando.
-¿Qué es lo que quieres de mí, Draco? ¿Qué es lo que yo puedo hacer?
Draco esperó antes de contestar. Con los puños apretados y la mirada clavada al piso intentaba tomar fuerzas para decir esa frase que siempre le costaba mucho trabajo decir.
-Solo quiero que sepas que es verdad lo que siento,- le dijo mirándola a los ojos,- que sepas lo que siento. Que me des esa séptima cita y otra más y otra más. Quiero que sonrías para mí, que me escuches y escucharte. Quiero poder abrazarte y que me dejes hacerlo sin pensar que lo hago con doble intención. Quiero que nos besemos una vez más, pues tus labios jamás los encontraré en otro lado y en verdad que no quiero ningunos otros. Y que te enteres que no te busco por perjudicar a Potter o para ponerte en una lista. La cual, de existir, enmarcarías en primer lugar por miles y millones de puntos antes del segundo lugar
Sin darse cuenta, Draco ya había acortado esa distancia y su rostro estaba tan cerda del de ella que podían escuchar y sentir sus respiraciones agitadas y los latidos de sus corazones que bombeaban como desquiciados.
-Quiero que me dejes hacerte el amor de la manera que mereces.- le dijo acariciando su mejilla y ella cerró los ojos al contacto,- Solo quiero que me ames como yo te amo.
Ginny abrió los ojos de golpe y se sintió perdida dentro de su mirada clara. De pronto no era una mirada de hielo sino los ojos de un hombre que justo acababa de desnudar el alma frente a ella y al cual le creía. Le creía pues eso era lo que quería y porque sabía dentro de su corazón que era verdad. Porque recordaba sus charlas durante esas seis citas y se aliviaba al saber que no habían sido mentira. Y porque algo dentro de ella le decía que ya no podía haber error, que ella también quería todo eso. Y que él podría ser ese hombre que tan neciamente había buscado en otro lado.
Rindiéndose al impulso, sujetó su rostro entre sus manos mirándolo así de cerca. Él esperaba ansioso por una respuesta.
-Yo también quiero lo mismo,- le contestó antes de besarlo tiernamente y rendirse en ese abrazo que la atrapaba pero del que ahora no quería y no querría escaparse.
"Y no, no pararé
No viviré sin ti amor
No!"
ESTOY EN VERDAD SORPRENDIDA ANTE LAS DIMENSIONES DE ÉSTE CAPÍTULO. CUANDO LO INICIÉ JURABA KE NO TENÍA MATERIAL PARA MÁS DE 3000 PALABRAS PUES ME PENSABA KE ERA UNA HISTORIA SENCILLA Y RÁPIDA DE CONTAR. PERO MIREN AHORA, KE CASI LLEGO A 7000 Y SE HA CONVERTIDO EN EL MÁS LARGO DE TODOS. CREO KE YA NO ME MORTIFICARÉ POR EL TAMAÑO DE ELLOS, PUES SIEMPRE ESPERO DECIR LO KE KIERO CONTAR Y PUES ESO BIEN ME PUEDE TOMAR 2000 COMO BIEN PUEDEN SER 10,000 JIJIJIJI. (SUSPIRO) OK, NO VOY A MENTIR, CONFORME MÁS ESCRIBO EL DG MÁS ME ENAMORO DE DRACO YO SOLITA (Y HASTA GINNY ME CAE MEJOR! XDDDD). NO SE DE DONDE HA SALIDO TANTA HISTORIA ENTRE ELLOS… SUPONGO KE ESTABA INSPIRADA JEJEJEJE. NO SE, NO SE… DÍGANME USTEDES MEJOR SI LES HA GUSTADO (KE LEERME A MÍ HABLANDO KE A MÍ SI ME GUSTA PUES SE OYE NERCISISTA… AUNKE ME SIENTO BIEN, PUES RARA VEZ ME SIENTO SATISFECHA CON LO KE ESCRIBO).
SUPONGO KE ES TIEMPO KE ME DESPIDA, PUES VAN A DAR LAS 5 DE LA MAÑANA Y NO ME HE DORMIDO ESCRIBIENDO XDD. Y PARA COLMO ESTOY EN PARCIALES Y YO DEBERÍA ESTAR CALIFICANDO O REDACTANDO EXÁMENES ¬¬.
BUENO, PUES MUCHAS GRACIAS POR LOS REVIEWS! KE MIREN KE AHORA LES HAN COSTADO MÁS TRABAJO PERO YO NO ME FIJO (AJA… NÓTESE EL SARCASMO). ALGUIEN DIJO EN EL REVIEW KE SE KERÍA PEDIR EL DOMINGO LUEGO DE MI ACTUALIZACIÓN EXPRESS DEL SÁBADO. PERO NOTEN LA RAZÓN POR LA KE ESCRIBÍ ESE DÍA. LA CHICA DECÍA KE KERÍA LEER ANTES DE IRSE DE VIAJE Y DIJE KE PORKE ME HABÍAN DADO TANTOS REVIEWS KE ME SENTÍ MUY PERO MUY MOTIVADA. NO ES KE 5 O 10 NO ME MOTIVEN (PUES NO HAY NADA KE ME HAGA NO KERER SEGUIR ESCRIBIENDO), PERO WENO… CASI CREÍA KE ESE CHAP NO LES HABÍA GUSTADO (OJITOS CERRADOS) O KE DE PLANO "MI SENTIDO DEL HUMOR" HABÍA SIDO TOTALMENTE NULO… AY! MEJOR NO ME DEJEN SOLA, PONGAN SU COMENTARIO KE LUEGO ME PONGO A PENSAR ESAS COSAS…
EN FIN, OJALÁ HAYAN DISFRUTADO (KE SE KE HAY UNOS FANS DEL FIRE AND ICE KE ESTARÁN MÁS KE ENCANTADOS) Y NOS VEREMOS PRONTO EN EL SIGUIENTE CHAP! MIREN KE YA FALTAN SOLO 3 PARA TERMINAR… CHAN CHAN CHAN CHAN!
POR CIERTO, LA SIGUIENTE CANCIÓN ES "Vientre de Cuna" DE MI ADORADO RICARDO ARJONA (AY KÉ ENVIDIA ME DIO EL COMENTARIO KE DECÍA KE LO HABÍA VISTO TARAREANDO LA CANCIÓN "Tarde"!! Y NADA KE ENVIDIA DE LA BUENA! ESO NO EXISTE. MALDITA!! TE ODIO!! JAJAJAJAJAJA! NO ES CIERTO… BUENO, UN POCO, PERO SOLO POR SER TAN SUERTUDOTA). SEGURO KE LA CANCIÓN LES HARÁ ILUSIÓN KE AMI TB ME LA HACE JEJEJEJE.
5 AM! UJ, ME BORRO
SILLA!
