De nuevo por aqiu, ya que os habeis portaado tan bien en cuanto a rw pues no os hare esperar para este cap más. por cierto fanfiction esta dando ciertos problemas a la hora de los comentarios por lo que si alguno/a no ve su nick en los agradecimientos es porque no me ha llegado dichos review, quisiera agradecer por ello a ChalieKM (me alegra que te parezca tierno el personaje de emma, y bueno menos mal que acerté con la musica n.n)que al no verse en los agradecimientos me mando un pm para saber si me habian llegado y decirme que estaba pendiente de la historia, asi que bueno muchas gracias.

vamos a los agradecimientos , mayeli85espero el cap te guste, es mas largo que los anteriores, gencastrom09 me has hecho reir, si se que Regina tiene tambien sus puntos, evazqueen te confienso que hace no mucho me dio por verme betty la fea, la versio colombiana (mis tvnovelas favortias son colombianas tienen un increible sentido del humor ademas de que la personalidad de los personajes tiene algo de logica) bollera si es un insulto aunque depende de quien te lo diga, si te lo dice una amiga puede ser en broma, o insulto pero no echo en si con maldad o para hacer daño, como ves todo depende de quien te lo diga y porque, en el caso del personaje de Regina es un poco de ambas, ella no le diria eso a alguien aquien no conociera, se lo dice a su amiga porque es su amiga, algo asi como lo de buga y lencha en paises latinoamericanos, kykyo-chan mi inspiración te ha escuchado y aqui esta el otro cap, Love Girl si kat y ruby son mucho, no se como me dio por unirlas fue un momento de debilidad XD, ya viste el nombre robin y ya te subistes por las paredes?, 15marday aqui veras como se da todo, y si Regina esta perdidisima XD, me alegro oque te gustara esa frase.

pd si alguien ha dejado algun mensaje y no s elo ha mencionado es que no me ha llegado, asi que puede decirme por mensaje n.n vamos al cap...


Capítulo 25


Otro día normal se cernía sobre Regina, una mañana corriente, un día usual, eso se repetía, ese endemoniado móvil la observaba día y noche también, como retándola. Lo echaba de menos más bien la echaba de menos, ya había pasado una semana, una entera, siete días con sus siete noches, y su mal humor iba en aumento.

No podía describirlo con objetividad, pero se sentía acorralada, por un lado extrañaba los buenos días de su anónimo, junto a todas esas palabras de consuelo que solían sacarle una sonrisa, o sus citas no citas, o solamente hablar con el…ella de lo que le gustaba y lo que no.

"hasta sus quejas, añoro" pensó antes de tomar un baño caliente, tenía la esperanza de que esto la relajaría, pero lo cierto es que no podía dejar de darle vueltas al asunto, el pecho le dolía y no sabía porque, parecía un ataque de ansiedad.

Para colmo de males, era día festivo, ¿cómo se le ocurre a la humanidad hacer un día festivo cuando necesitas trabajar para olvidar? Un largo suspiro salió de sus labios, mientras se vestía. Quería despejarse, no le apetecía cocinar, y quería salir con su hija de paseo, mínimo dedicarle tiempo después de trabajar tanto, aunque no por los motivos correctos.

Deseaba ir a su restaurante favorito "la princesa encantada" pero temía encontrarse con Emma aunque no creía que así fuera, pues se supone que ella ya no trabaja allí, además su anónimo le dijo que no podía estar allí y por ello cambiaron su medio de comunicación. "encima ahora huyo, como si yo tuviera la culpa" pensó mientras se probaba una serie de vestidos, finalmente se decantó por uno blanco, y una chaqueta azul marino. Llamo a Katherine para que la acompañara, ya que esta igual tendría su día libre.

Y allí estaban a las dos de la tarde en aquel restaurante que tanto había logrado atraparla. Katherine se sentó en frente de madre e hija, Regina no supo explicarlo pero se puso en el lugar de siempre, las palabras de su anónimo la atraparon sutilmente, "solemos repetir los mismo patrones." Recordó con nostalgia, pidió lo de siempre y a su hija la dejo elegir, aunque acabo pidiendo lo mismo que su madre, Katherine se divertía mirándolas. Bella las atendió, lo que nadie imaginaba es que Emma entraría por la puerta como si fuera a quemar el local, vestía un pantalón negro y una camisa azul marina abotonada, con una coleta y unas gafas. No miro hacia ningún lado fue directamente a donde estaba Bella, quien se sorprendió al verla, y la saludo alegre, pero la rubia tenía un carácter hoy que podría matar con solo mirar.

La guio a la mesa del hombre que la esperaba, el estaba junto a una mujer de unos cuarenta años tal vez un poco más, pensó Emma al sentarse frente a ellos.

-bien, dispara tus escusas. -dijo mirando fijamente al hombre ignorando por completo a la mujer de al lado.

-Emma por favor cálmate, no te hemos propuesto nada del otro mundo, cualquier otro artista estaría contento- dijo el hombre de cabello negro corto y ojos azules, muy atractivo, algo que solía usar a su favor.

-mira Kilian a mí no me salgas con "Emma por favor"-hablo haciendo las comillas en el aire.

-Señorita Swan, yo soy una de las socias que poseen la galería de arte donde usted expone…-trato de explicar la mujer, que tenía un porte elegante y hasta seductor.

-mire señora, me importa muy poco quien sea usted, y seguro que a usted tampoco le interesa lo que yo piense, por eso acabamos aquí con la exposición, estoy cansada, ¡me niego a todo este circo!, he dicho que no pienso ir a las exposiciones ni reuniones, ni cosas que impliquen mostrarme en público en qué cabeza cabe que yo de una entrevista sobre mi obra, y que me tomen fotos ¿con que fin? ¿soy modelo o lo parezco? - Kilian estaba preparado para decir que si a esa pregunta- ¡no te atrevas! -amenazo Emma con el dedo.

-Señorita Swan, ¡cálmese! Hacer este tipo de cosas forma parte de su obligación, como pretende que vendamos sus obras si no pone de su parte-

- por favor ¡ya sacáis tajada de mis cuadros! - tomo aire antes de soltar su siguiente argumento- ¡hasta ahora no ha hecho falta prostituir mi imagen! - dijo perdiendo los nervios. -

- ¡Emma Exageras! - agrego Kiliam, que parecía horrorizado ante la comparación de la rubia.

-para ti a partir de hoy, Señorita Swan-

La cara de Kiliam palideció, esa mujer lograba sacarlo de sus casillas, con ese carácter siempre tan arisco, no podía negarlo Emma Swan lo dejaba sin aliento en más de un sentido, y la deseaba, trato de sujetar la mano de la rubia por encima de la mesa, esta pareció entender por dónde iba y le lanzo una mirada gélida que el hombre supo interpretar.

-Señorita Swan, nosotros nos llevamos un porcentaje, pero su obra se vendería a un precio superior si pudieran conocerla mejor, y para nuestra galería tener una mayor publicidad nos beneficiaria muchísimo, póngase en nuestro lugar. - expuso la mujer más mayor.

-pues mejor esperad a que muera seguro así la rentabilidad será muchísimo mas jugosa ¿no?- opino la joven que estaba aburrida del tema.

-Emma entendemos tu reticencia, pero tu nombre nos daría mayor publicidad, haría que más gente fuera a la galería, y ahí subirían las ventas, eres una artista a la que este mundillo quiere conocer, tu falta de contacto con los medios, ha hecho que se genere todo un numero de rumores que nos han favorecido, que te parecería solo dar una entrevista pero pediremos que no haya fotografías, ni descripciones físicas, si quieres tampoco saldrá tu nombre completo, buscaremos la revista que nos respete esto- aportaba Kiliam que parecía satisfecho con su nueva propuesta, la mujer a su lado parecía no estar muy conforme pero bajo sus hombros aceptando lo que decía su mejor empleado.

La rubia pareció finalmente rendirse.

-Está bien… pero quiero que se cumplan mis peticiones. - exigió la rubia que ahora si observo a Bella que estaba esperando si acercarse o no, Emma sonrió y bella lo interpreto como un sí.

La socia de la galería no daba crédito, Emma parecía la jefa, estaba aguantándose para no degollarla con la cubertería que había colocado la camarera.

-Señorita Swan, como se atreve a ponerse en este plan…- estaba preparada para arremeter, pero Kiliam agarro su hombro más fuerte de lo habitual.

Emma la miro, como si viera a través de ella.

-usted lleva una galería, por lo que su cometido es promocionarla y también a sus artistas, lo entiendo, pero a mí no me interesa mostrar mi rostro, ni que se me conozca. para usted soy una artista con pretensiones, y lo soy, por desgracia no soy van Gogh pero me cortaría la oreja solo para no tener que soportar una de esas reuniones con conversaciones vacías que solo buscaran adularme o tratar de sacar información de mi vida o de mi persona que no estoy dispuesta a dar. – Emma acaricio el borde de su vaso- ¿su nombre es? - pregunto más por educación que por interés.

-Ingrid- contesto con más timidez de la que le hubiera gustado.

-bueno Íngrid permítame recomendarle el plato especial de la casa, las costillas la dejaran con ganas de más, mi madre es la dueña y también una de las cocineras de este local, imagino por eso Kiliam eligió este punto de encuentro ¿cierto? - el hombre asintió- en cualquier otro lugar mi reacción hubiera sido aún peor, bueno si me permitís debo retirarme, os dejo solos. - se levantó dejándolos sorprendidos.

- ¿siempre es así? -

-siempre.

-ahora entiendo porque te ha costado tanto convencerla en tantas cosas…-aporto la mujer.


Emma iba de camino a la cocina para reunirse con su madre quien la observaba con cara seria, desde fuera de allí.

La rubia lo percibió, un aroma "manzana" se giró y la vio, en el sitio de siempre, sentada, sus miradas se cruzaron, vio a una niña de refilón y a la amiga de Regina. Siguió caminando sin pararse, directa hacia donde se encontraba su madre.

- ¿esa no era Emma? -pregunto curiosa Katherine.

-Si-la morena seguía mirándola, no podía apartar la mirada.

- ¿quién es enna? -pregunto la niña

-Emma cariño. - la niña asintió.

La puerta del restaurante se abrió como si un viento frio hubiera decidido abrirla.

- ¡Emma!¡te matare! - aseguro una Ruby al borde del asfixie entrando por la puerta del local

Katherine pareció ponerse nerviosa de pronto.

Emma se dio la vuelta para mirarla con una sonrisa.

- que, en mi día libre, me dejes botada en medio de la calle, ¡no tiene nombre! - aseguro adentrándose en el local.

-por todos los santos Ruby, eres una escandalosa. - aseguraba su abuela que había sacado la cabeza por la entrada de la cocina.

Ruby ya estaba frente a la rubia, estaba tan ofuscada que no se percató de las miradas que se posaban encima de ella.

-kiliam- resumió Emma con un encogimiento de hombros.

Ruby lanzo su mirada al techo.

-no hay derecho, y ¿dónde está? -

La rubia apunto hacia la mesa donde estaba Kiliam escondiéndose. La pelirroja se permitió acercarse a la mesa.

-¿que? Así que terreno neutral para lanzar el arsenal- acuso la chica al hombre que se hacia el nuevo. -por cierto hola-dijo a la mujer que la miraba atentamente, Ruby sonrio con su carisma natural.

-Íngrid ¿tu? -respondió la mujer rubia de ojos azules.

-Ruby, la amiga de Jekyll-

La otra mujer no pudo evitar reír, mientras Emma bufaba desde su posición todavía cercana a la cocina, aun podía oír los comentarios de su amiga.

-espero se haya comportado, trate de calmarla, pero salió Hyde y el seguro de camarera no cubre estos supuestos. - sonrió la mujer antes de seguir mirando a Kiliam. - y lo tuyo no tiene nombre, mínimo avísame, para que no me pille el toro…- refunfuño Ruby que de tanto tiempo estar lidiando entre Kiliam y Emma había desarrollado una amistad algo particular con el hombre.

Volvió con su amiga que ahora se estaba disculpando con su madre por la pérdida de paciencia.

-bueno que ¿nos vamos? - pregunto Emma.

-claro si la gran dama desea acompañarme a la peluquería de una vez, que tengo unas cejas que podrían confundirme con un neandertal-

- ¡con razón no te reconocía! -agrego Emma asintiendo de acuerdo ante la afirmación de Ruby que le dio un pisotón.

Ruby iba junto a la rubia hacia la salida, hasta que la vio, la vio de sopetón, como si de un golpe de calor se tratase, la cara le cambio, paso de la sorpresa a la confusión "¿que debía hacer?" "cabeza Ruby, cabeza".

- ¿Katherine?- pregunto parándose en seco, haciendo que la rubia tuviera que parar aunque tuvo que agarrarla del brazo para que no siguiera de largo.

"maldita sea mi suerte" pensaba Emma que ya había empezado a sudar. "ni cabeza ni leches, genial Ruby, total plántale otro beso para quedarte saciada" pensó por su parte la Pelirroja.

-qué casualidad, mira que hoy es mi único día libre, me explotan de mala manera. -aseguro la rubia provocando la risa tanto en Regina como en Katherine, la niña las miraba con curiosidad. - holaaa- dijo saludando a la niña quien también saludo de la misma manera-

-cual explotación-negaba la rubia, que aprovecho para saludar a la pequeña también con la mano, como si ella también fuera una niña, pero evitaba mirar a la morena con tanto ahínco que sudaba más si era posible.

-¿tú eras Regina no?-pregunto Ruby desviando la mirada.

-si la muda es Regina, tengo conversación para rato-se quejó la rubia ante la actitud de su amiga, era ella la que estaba que quería esconderse debajo de la mesa, "por todos los cielos,! que es ella!" pensaba mientras seguía mirando a Ruby como si una alucinación se tratara.

-bueno no os molesto más- aseguro Ruby que se preparaba para irse.

"nooooo" pensaba Katherine.

"siiii, vamos vamos" rogaba Emma en su interior.

-porque no os sentáis con nosotros, creo es lo mínimo después de la fiesta, fue…fue divertida- Katherine enrojeció, y Regina seguía ida mirando hacia su amiga, pero sin verla realmente, estaba más pendiente de Emma que estaba cerca de Katherine.

-nos encantaría ¿verdad Emma? - Ruby pego un codazo a su amiga, que seguía con su cara de perro. "¿es que no piensa echarme una mano nunca?" meditaba con frustración.

-s..sí claro, pero ¿no decías que tenías el bigote de Hitler?-

La pelirroja se giró para darle otro pisotón.

-dije ceja, ¡cejaa! Y jamás hice tal comparación con ese personaje, cacho cabrona- protesto la pelirroja ofuscada.

Lo que no consiguiera esa chica no lo lograba nadie, allí estaban en el restaurante al que Ruby no quería ir supuestamente para no recordar el trabajo, lo que Emma no alcanzaba a comprender era el repentino interés de Ruby de querer a fuerza acompañar a ellas dos precisamente, a Emma le toco apechugar, había dos posibilidades, salir de allí, "la otra Emma lo hubiera ella" pero no ella seguía ahí plantada como vegetal, observando el descaro de su amiga, había un sitio junto a Katherine o bien poner una silla en el medio de Regina y Katherine, porque la mesa estaba pegada a la pared.

Lo tenía ya decidido, se pondría junto a la amiga de Regina y frente de la niña, "allá voy". Pero Ruby pareció saltar encima de la mesa porque que estuviera ya allí sentada no era humano.

-vamos Emma agarra una de las sillas, te toco pasillo. - decía Ruby divertida.

La rubia lanzo su peor mirada a Ruby quien la ignoro "hija de…" pensaba la rubia en lo que acomodaba la silla.

- ¿ya habéis pedido imagino? -pregunto Ruby.

Ambas mujeres asintieron, a lo que Ruby preguntaba, esta levanto la mano para llamar a Bella que fue rápidamente.

-dígame la especialidad- pidió Ruby en broma, sacando una sonrisa de Bella, - na a mí me puedes traer, un panin de carne mechada con queso por fisss- bella asintió- hecho con amor, díselo a la vieja- sonrió. – y un juego de piña. - concluyo Ruby.

-panin de jamón serrano con queso, el queso bien derretido, y una Pepsi- pidió Emma mirando a Bella aunque tuvo que girarse un poco en su silla para verla.

Katherine empezó a reir.

-Regina también aclara que lo quiere derretido, como si no fuera lógico. – dijo Kat.

- ¡no lo es! - aclararon tanto Regina como Emma. Y ahí fue, las miradas volvieron a cruzarse, Emma no se contuvo y sonrió provocando una sonrisa también de la morena.

-maniacas- aporto Ruby sonriendo.

La niña rio ante aquella reunión, su madre le había cortado el panin en trozos muy pequeños para que lo comiera con cuidado.

-que tierno- dijo Ruby al ver la cara de felicidad de la niña mientras comia.

-de Mickey no dices eso- aporto la rubia cambiando así el tema, dándole luego un bocado a su panin, esto capto la atención de Regina.

- ¡es una rata! - protesto Ruby.

-te repito que es un hámster. - decía con una sonrisa

-hámster igual a rata- resumía Ruby.

-estáis locas-decía ahora Katherine.

Ruby le guiño un ojo.

"¿qué significa eso?" se planteaba Katherine que sonrió ante los cambios de tema que hacia Ruby.

-creo debo decirte algo, Eric fue a verme hará dos días, me aporreo la puerta como loco y preguntaba si había hablado contigo- conto Ruby a Katherine, que pronto abrió los ojos, miro hacia Regina esperando que no soltarla la lengua.

-corto con él, y ahora esta como alma en pena. - dijo la morena que se limpiaba la boca con toda la elegancia posible.

Ruby miro hacia Kat con una sonrisa genuina, se acercó a su oído.

-te dije que merecías algo mejor- susurro.

De nuevo esa sensación, Katherine no sabía cómo reaccionar, jamás había jugado ese juego, y si viera eso desde fuera juraría que Ruby estaba tratando de seducirla.

Regina se percató de esa repentina complicidad, su amiga se había sonrojado, Emma por su lado también lo había visto. Las dos espectadoras se miraron como si les hubiera caído la manzana de la sabiduría.

-vaya- murmuro Emma

-sí, vaya- musito la morena a respuesta.

-ya que nos hemos encontrado había pensado…-trato de hablar Katherine, todos en la mesa a excepción de la niña que estaba jugando con los restos de comida la miraron.

- ¿que habías pensado? -pregunto Ruby con su codo apoyado en la mesa y su rostro reposado en su mano, mirándola atentamente.

-la hermana de Regina se casa, y me preguntaba si queríais ir a la despedida de soltera, será en unos cinco días. - dijo Katherine causando que Regina le pegara un golpe por debajo de la mesa, pero que disimulo con una tos.

-aún no se ha casado- dijo Emma en voz baja, para que solo pudiera oírlo la morena que estaba más cerca de ella.

-no, sigue en proceso- murmuro en respuesta Regina que la miraba de reojo. Katherine miro hacia ellas para tratar de escuchar, pero su oído no dio para tanto ya que Ruby estaba emocionada a su lado.

- ¿también podre ir? -pregunto la niña que al oír fiesta de la boca de Ruby había imaginado algo con pasteles, aunque su imaginación tampoco estaba tan alejada de la realidad.

-no, tú con el abuelo- dijo Regina ahora acariciándole el cabello amorosamente.

el almuerzo termino, Emma se levantó silenciosamente y fue a la cocina a pagar la cuenta de la comida. Regreso a su sitio.

-bueno creo que es hora de pagar- dijo Regina que llamo a Bella.

-ya está pagado- hablo Emma.

La morena no comprendía a que se refería.

- ¿como? -

-fui y pagué- contesto Emma.

-no tenías por qué pagar. - protesto Regina con una rabia que no entendía.

-pero lo hice. - Emma se encogió de hombros, en lo que Ruby y Katherine se miraban ante aquella discusión sin sentido.

-pues no me parece bien, dime cuanto fue- dijo Regina frustrada.

-no.- Emma mostro su mejor cara de incredulidad.

-dímelo- exigió Regina.

-déjame pensar…no- una sonrisa que Ruby no conocía ilumino el rostro de Emma.

La morena se enfurruñó como una niña pequeña a la que han quitado su muñeco favorito. Finalmente se levantaron y abandonaron el local, pero Ruby no se despegaba de Katherine, y otra vez Regina y Emma se vieron empujadas a acompañar ahora a Ruby a la peluquería, pues Katherine también se vio "un bigote imaginario" pensó Emma frustrada.

- ¿a dónde vamos? -pregunto la niña que iba junto a su madre.

-a donde quitan los pelos a los monstruos. - respondió Emma.

Regina sonrió.

- ¿de verdad? -

Emma asentía segura de su respuesta.

- ¿monstruos como cuál? - pregunto la niña más interesada que se había acercado a Emma poniéndose ahora en el centro, entre Emma y Regina.

-monstruos como ellas-a punto hacia delante. -son criaturas realmente extrañas- aseguro.

La niña rio en alto.

-sí tia Kat hace cosas raras ¿es un monstruo bueno? -

-lo es, pero peludo…- seguía Emma.

-¡Emma! Deja de decirle eso a mi hija que se lo creerá de verdad- rio la morena.

-no le hagas caso…-hizo un gesto con la mano a la niña para que ignorara el comentario de su madre.- madres…- atino a decir Emma.

- ¡siii! - la niña rio. Y corrió donde estaba Katherine y Ruby a preguntarles si de verdad eran monstruos.

Emma había metido sus manos en los bolsillos de sus pantalones cuando la niña se adelantó.

-creo que Ruby y Kat están…-

-esperemos que se les pase, dan ganas de vomitar, sobre todo Ruby.- Aseguro divertida Emma.

-que va Katherine da más, ¿de verdad crees que se les pase? - pregunto Regina mientras seguía el paso de Emma manteniendo una distancia de seguridad.

-depende-respondió Emma.

- ¿de qué? -

-de que busquen-

Regina tomo valor para conducir el tema a donde llevaba tanto tiempo queriendo.

- ¿ya no quieres hablar conmigo? –

La rubia arrugo su frente ante tal posibilidad.

-nunca he dicho eso, más bien tu no querías hablar conmigo. -

-te mande el mensaje de que había llegado- agrego Regina como si fuera obvio que esperaba otro mensaje.

-porque yo te lo pedí. - Emma levanto su ceja mirando hacia ella, sin dejar de caminar.

-ya, pero yo esperaba un mensaje en respuesta-

El viento soplo, el cabello de Regina se ondulo con él y Emma pensó que era lo más hermoso que jamás había visto.

-yo también te he echado de menos- dijo Emma que seguía pendiente de lo que sucedía delante de ella, la niña ahora estaba hablando con Ruby.

La morena pareció congelarse, sus piernas dejaron de caminar, aumento el paso hasta estar de nuevo junto a Emma.

-yo no he dicho que te extraño. -

- ¿no lo haces? - pregunto con una sonrisa satisfecha.

-por supuesto que no- Emma perdió el brillo- bueno si, pero un poquito- añadió Regina haciendo con el pulgar y el índice el tamaño al que hacía alusión "¿Por qué me preocupa ponerla triste?" meditaba la morena.

Emma se sentía aliviada y de alguna manera con ilusión de nuevo, no tantas eso sí.

- ¿eso quiere decir que me perdonas? -pregunto esperanzada.

-si tú me perdonas a mí. - respondió Regina.

- ¿el qué? - cuestiono la rubia sin entender.

-mi reacción…fue un poco…dejémoslo en un pelín exagerada, y a mí me… me gustaría ser tu amiga. - agrego la morena mordiéndose el labio inferior.

-así que amiga. - Emma pareció sopesar los pros y contras, paro su caminata, haciendo que la morena también se parara, y alargo su mano- ¿amigas? - como si de un pacto se tratara.

-eres peor que mi hija. - aseguro dando de igual manera la mano.

-pero así me has echado de menos- agrego, soltando la mano tan rápida como había sucedido ese acto, aumento el paso.

-no es para que alardees-

Las relaciones son complejas, no quieres ver a esa persona que ha tirado la puerta de tu vida abajo, y cuando no hace el intento de entrar decides que lo mejor es que entre, el eterno juego del perro que se muerde su cola, somos tremendamente incongruentes con nuestras acciones, sobre todo cuando en nuestra vida se atraviesa alguien que puede llevarnos a un lugar completamente desconocido.

En el fondo sin esa pisca de riesgo nos sentiríamos desgraciados, pues esa pequeña chispa que consideramos por momentos insignificante en el fondo sabemos que si no se controla puede provocar el más terrible de los incendios, de ahí el miedo a acercarse demasiado.


Continuara…


pd: espero os guste, ya me direis.