¡Hola! Bueno, lo primero que quiero decir es que tengo un nuevo respeto por todas las personas capaces de escribir un buen partido de quidditch. ¡Es mucho más complicado de lo que parece! El que he escrito no es muy bueno, pero creo que está pasable. Le he dado como mil vueltas y me lo he leído tantas veces que creo que me lo sé de memoria, pero no sé cómo mejorarlo. Por eso he tardado tanto en escribirlo a pesar de que no es un capítulo muy largo, y ya ha llegado un momento en el que he decidido dejarlo como está y seguir con la historia porque la gente ya pedía que actualizase así que… Bueno, espero que os guste. Ya estoy escribiendo el siguiente capítulo. ¡Besos!
Todo el texto en negrita y los personajes pertenecen a J. K. Rowling
¡Empieza el partido!
- ¿No teníamos un partido de quidditch que jugar? - preguntó Harry desviando definitivamente la atención de Sirius.
- ¡Sí! ¡Es cierto! - exclamó Charlie con los ojos brillantes.
- ¡Vamos! - les metió prisa Wood yendo ya hacia la puerta.
- ¿Cómo demonios ha llegado allí tan rápido? ¡Si estaba sentado ahí hace un segundo! - exclamó Angelina levantándose ella también con Alicia y Katie.
- ¿Cuánto creéis que tardará en darse cuenta de que tiene que subir a la torre a coger su escoba? - preguntó Alicia divertida.
- Probablemente estará a medio camino hacia el campo de quidditch antes de pensarlo siquiera - rio Katie.
Poco a poco iban llegando todos hacia el campo de quidditch.
- ¿Y tú escoba, Oliver? - preguntó Fred con una sonrisa traviesa.
- ¿No me digas que no quieres participar? ¡Eso no me lo esperaba! - exclamó George llevándose la mano al pecho dramáticamente.
- ¡Mi escoba! - exclamó Wood parándose en seco horrorizado antes de darse la vuelta y volver a toda velocidad hacia el castillo -. ¡No os atreváis a empezar sin mí! - gritó por encima de su hombro sin dejar de correr.
Desgraciadamente, por no estar mirando hacia delante, no vio a Katie, quien venía riéndose con Angelina y Alicia. Solo tuvo tiempo de abrir mucho los ojos antes de chocar contra ella, mandándoles a los dos al suelo. Los demás se desternillaban de risa mientras los dos intentaban levantarse de la hierba, sonrojados hasta las orejas.
- ¡Wood! - exclamó Katie dándole un empujón para apartarle -. ¿De qué vas?
- ¡Perdona, Katie, solo voy a buscar mi escoba! - respondió él, echando a correr de nuevo hacia el castillo. Por suerte esta vez no se chocó con Harry, Ron y Hermione, aunque tuvieron que saltar a un lado para evitar ser arrollados como Katie.
- Idiota - dijo Katie sacudiendo la cabeza, pero sonreía divertida.
- Idiota sí que es - asintió Angelina de acuerdo mientras las tres chicas llegaban a la altura de los gemelos -. Mira que volver corriendo en vez de usar el encantamiento convocador.
Los ojos de los gemelos brillaron como cada vez que organizaban una broma y aparecieron idénticas sonrisas traviesas en sus rostros. Solo les faltaba frotarse las manos para parecer los malos de una película.
- Angelina, preciosa - empezó George sacando su varita y consiguiendo que Angelina se sonrojase un poco.
- Eres un genio - terminó Fred imitando a su hermano.
- ¿Por qué es un genio? - preguntó Harry llegando en ese momento con Ron. Hermione estaba yendo hacia las gradas con Neville y Luna. Ninguno de los tres estaba demasiado interesado en jugar al quidditch. ¿Verlo y animar? Sin problema. ¿Jugar? No tanto.
- ¡Accio escoba de Oliver! - exclamaron los gemelos levantando sus varitas por toda respuesta.
En un par de segundos vieron a la escoba salir de una ventana para dirigirse hacia ellos.
- Sabéis que os va a matar, ¿no? Os va a tener dando vueltas al campo durante el próximo entrenamiento completo - sonrió Harry sin apartar los ojos de la escoba que se acercaba a toda velocidad.
- Creo que va a merecer la pena - dijeron Fred y George sonrientes.
- ¡FRED Y GEORGE WEASLEY! - se oyó la voz furiosa de Wood. Todos miraron hacia arriba sobresaltados y la escoba se habría llevado por delante a los gemelos si Harry no hubiese alargado la mano instintivamente para atraparla cuando se acercó.
- ¿Cómo demonios ha llegado allí arriba tan rápido? - preguntó Alicia perpleja.
- ¡¿A QUÉ SE SUPONE QUE ESTÁIS JUGANDO?! - siguió diciendo Oliver, asomándose por la ventana. Harry le miraba estupefacto. Sabía que su capitán tenía unos buenos pulmones que ponía en uso en cada entrenamiento, ¿pero que se le oyese desde ahí arriba?
- Sonorus - musitó Fred apuntando a su garganta -. ¡BUENO, OLIVER, ESTÁBAMOS PLANEANDO JUGAR UN PARTIDO! - Ah, así tenía más sentido, pensó Harry distraído.
- ¡PERO ALGUIEN ES TAN LENTO QUE A ESTE PASO A LO MEJOR NO DA TIEMPO! - gritó George después de imitar el hechizo de su hermano. Las tres cazadoras, Harry y Ron tuvieron que taparse los oídos para no quedarse sordos. Aun así, después les pitaban los oídos.
- ¡Silencio! - exclamó Angelina de pronto apuntándoles con su varita mientras Oliver desaparecía de la ventana -. ¡¿Se puede saber qué pasa con vosotros dos?! ¿Pretendéis dejarnos sordos o qué?
- ¿De qué iba eso? - preguntó Charlie acercándose con Bill, ambos con una escoba en la mano. Una pequeña parte de Harry se preguntó de dónde las habrían podido sacar, pero decidió ignorarlo. Esto era demasiado divertido.
- Creo que el colegio entero os ha oído. ¿Qué le habéis hecho? - sonrió Bill divertido.
- Estos dos han mandado a Oliver corriendo a la torre a por su escoba y después la han traído aquí con el encantamiento convocador - respondió Alicia hablando más alto que de costumbre.
- Creo que no estaba contento - apareció Sirius con una enorme sonrisa -. James odiaba cada vez que le gastaba esa broma, pero picaba un montón de veces.
- ¿Tú crees? - preguntó Katie alzando una ceja y gritando también más que lo normal.
- ¿Qué os pasa a todos con lo de gritar? - preguntó Remus curioso. Él también tenía una escoba, como Sirius.
- Estos dos idiotas - dijo Angelina dándoles un golpe en la nuca a los gemelos - han decidido que sería buena idea ponerse a discutir con Oliver con un Sonorus a nuestro lado.
- ¡Auch! ¡Angie! - exclamó George cubriéndose la cabeza.
- ¿Cómo querías que le contestásemos sino a Oliver? - preguntó Fred.
- ¡Pues así no! ¡Y no me llames Angie! - dijo fulminando a George con la mirada.
- ¡Os voy a matar! - bramó Wood corriendo hacia ellos con la mirada fija en los gemelos. Fue a abalanzarse sobre ellos, pero Bill y Charlie le cogieron a tiempo.
- ¡Ua, Oliver! - exclamó Charlie sorprendido -. No puedes matarles. Te quedarías sin bateadores en el equipo de quidditch.
- No sería permanente y tienen todo el verano para recuperarse - bufó Oliver, entrecerrando los ojos.
- ¿Y el partido de ahora? - preguntó Bill alzando una ceja.
Todos se quedaron en silencio, aguantando la respiración.
- Solo se salvan por eso, pero el curso que viene van a lamentar haberme gastado esa broma - decidió Oliver. Resopló y se fue hacia el campo de quidditch.
- Creo que no tendríais que haber hecho eso - dijo Remus mientras todos miraban a la figura que se alejaba.
- Qué va. Las bromas que le gastamos a Oliver son con las que más nos reímos de todas las que les gastamos a los del equipo - sonrió George divertido.
- Y luego nunca cumple sus amenazas. Para el curso que viene se le habrá olvidado - dijo Fred, encogiéndose de hombros mientras todos echaban a andar también hacia el campo de quidditch.
- ¿Cuándo creéis que se va a dar cuenta de que se ha ido otra vez sin su escoba? - preguntó Harry, sonriendo divertido y levantando la escoba de Wood que aún sostenía.
Todos se pararon en seco y se giraron de golpe hacia él.
1... 2... 3 segundos de silencio antes de que estallasen en carcajadas.
Fred y George se apoyaron el uno en el otro para no caerse de lo fuerte que se estaban riendo, pero acabaron en el suelo de todas formas. Charlie se agarraba el estómago y a Bill se le cayó su escoba mientras las tres cazadoras lloraban de la risa. Ron puso una mano en el hombro de Harry, riéndose como no se reía desde hacía mucho, y Harry trataba en vano de contener la risa, pero era imposible al imaginarse la cara que iba a poner Oliver cuando se diese cuenta.
- Oh, M-Merlín... - intentó decir Fred, pero no pudo con todas las risas.
- Eso... Eso ha sido... - George tampoco estaba teniendo mucho más éxito que su gemelo.
- ¿Épico? - sugirió Ron mirando divertido a su mejor amigo, que tenía los ojos brillantes de diversión. O podía ser por las lágrimas de risa que amenazaban con escapársele, pero eso contaba como diversión, ¿no?
- Absolutamente brillante - dijo Bill, agachándose para recoge su escoba, todavía riéndose por lo bajo.
- Eso no ha estado nada mal, cachorro - dijo Sirius revolviéndole el pelo. Harry le apartó la mano sonriendo. Era la segunda vez que le llamaba así y era... raro..., pero le gustaba. Ese era un apodo que no le importaba, no como el niño que vivió.
- No vamos a dejar que se olvide de esto en mucho tiempo - dijo George poniéndose en pie.
- Tenemos material para chantajearle para mucho rato - dijo Fred limpiándose las lágrimas.
- Esto es muy divertido, sí - dijo Charlie reemprendiendo el camino hacia el campo. A este paso no iban a jugar nunca -, pero yo creía que teníamos un partido pendiente.
Todos se apresuraron a alcanzarle. Por un momento se les había olvidado cómo había empezado todo esto.
Al llegar vieron a Oliver esperándoles, claramente incómodo. Obviamente se había dado cuenta de que le fallaba su escoba.
- Toma, Oliver - se la dio Harry haciendo todo lo posible para no echarse a reír de nuevo, pero no podía esconder una sonrisa de oreja a oreja. Oyó risitas a su espaldas consiguiendo que el capitán se sonrojase. Parecía que no todos habían podido contener la risa.
- Bien, vale. ¿Cómo vamos a hacer los equipos? - preguntó queriendo cambiar de tema desesperadamente.
- ¿El equipo de Gryffindor actual contra los demás? - propuso Alicia después de unos segundos.
- No sé si lo veo justo - dijo Bill con el ceño fruncido -. Lleváis dos años entrenando juntos y esta sería la primera vez para nosotros.
- De todas formas - intervino Ron -, tenemos un problema. Solo somos doce. Nos faltan dos jugadores.
- ¿Y si jugamos solo con dos cazadores por equipo? - dijo Katie encogiéndose de hombros -. No será lo mismo, pero...
- No hace falta - dijo Harry con una sonrisa -. ¡Dean! ¡Seamus!
Se había fijado que llevaban un rato mirándoles con anhelo desde las gradas.
- ¡Tenéis aquí vuestras escobas, ¿verdad?! - preguntó a voz en grito. Los dos chicos se sentaron más erguidos y asintieron rápidamente -. ¡Bajad, necesitamos gente!
- ¿Qué tienen todos los chicos que hace que se comuniquen gritando? ¿Tanto cuesta acercarse? - Angelina puso los ojos en blanco exasperada.
- Como si tú gritases menos - rio Alicia mientras los gemelos usaban el encantamiento convocador de nuevo para traer las escobas de los dos chicos.
- ¿Podemos jugar? - preguntó Dean esperanzado.
- Necesitamos dos jugadores - fue toda la explicación de Ron.
- Daos la vuelta - advirtió Remus.
- ¿Qué? - los dos obedecieron confundidos justo a tiempo para levantar los brazos y coger las escobas que se dirigían hacia ellos.
- Vale, ya tenemos catorce jugadores. ¿Cómo nos dividimos? - siguió Charlie impaciente.
- ¿Y si vamos eligiendo? Dos capitanes y ellos van escogiendo un jugador cada uno - sugirió Alicia -. Es lo que se me ocurre que sea más justo.
- ¿Y quiénes van a ser los capitanes? - preguntó Bill.
- Harry y Charlie - respondió Ron como si fuese obvio -. Todo esto empezó porque queríamos ver quién de los dos era mejor buscador. Ellos deberían elegir.
- Yo no... - empezó Harry totalmente rojo -. Oliver es el...
- Capitán del equipo de quidditch de Gryffindor - terminó él con una sonrisa divertida -. Pero ninguno de estos equipos va a ser ese así que no tengo por qué ser capitán.
- Pero... - protestó.
- Venga, Harry. Hasta te dejo empezar a elegir. Si empezamos eligiendo guardianes, te dejo que te quedes con Wood - sonrió Charlie confiado.
Harry entrecerró los ojos. Así que quería jugar así, ¿eh? Bien, pues vamos a jugar.
- Elijo a Ron - declaró dejando a todos sorprendidos. Incluso Ron le miró como si no le hubiese oído bien.
- ¿A Ron? - repitió George en shock.
- ¿Como guardián? - aclaró Fred con los ojos como platos.
- Sí - asintió Harry decidido.
- ¡Pero Oliver es genial como guardián! - exclamó Katie perpleja.
- Y Ron también - la contradijo.
- ¿Mejor que Oliver? - preguntó Bill señalándole con el pulgar.
- No sé si mejor. Oliver es estupendo, pero Ron también lo es - insistió Harry testarudo, sonriendo de medio lado y cruzándose de brazos.
- Pero…
- Es mi elección. Quiero a Ron en mi equipo - Harry no pensaba dar su brazo a torcer. Ya verían la sorpresa que se iban a llevar.
Todos miraron de Harry a Ron y vuelta a empezar. Los dos chicos compartían sonrisas traviesas (aunque la de Ron era bastante más nerviosa que la de Harry, quien no dudaba ni un poquito de su elección). Eran sonrisas que escondían secretos que solo ellos conocían, como llevaba pasando toda la lectura.
Incluso Oliver se removió incómodo al darse cuenta de que su buscador estrella prefería a otro como guardián. Pero bueno, también era cierto que Ron era el mejor amigo de Harry y a este no le debía de haber gustado que Charlie menospreciase a Ron.
- Allá tú. Yo me quedo con Wood - dijo Charlie, encogiéndose de hombros como si no le importara. En realidad, su confianza flaqueó durante un segundo -. Volvemos a jugar juntos, Oliver - sonrió chocándole los cinco.
- Ahora bateadores - dijo Bill.
- Fred - dijo Harry en seguida.
- George - Charlie no pensaba dejar que tuviese a los dos gemelos. Eran mortíferos esos dos juntos.
- Sirius - replicó Harry enviándole una sonrisa a su padrino.
- Remus. ¿Eras bateador, verdad? - preguntó Charlie mirándole con ojo crítico.
- Y muy bueno. Casi tanto como yo, aunque él no estuvo en el equipo - dijo Sirius sabiendo que su amigo no haría justicia a lo que era capaz de hacer.
- Nos quedan los cazadores - dijo Harry mirando a los seis que quedaban -. Angelina.
- Bill. No entiendo por qué nunca te metiste en el equipo con lo buen cazador que eras - comentó Charlie sacudiendo la cabeza.
- Tenía otras cosas más importantes - Bill se encogió de hombros -. Tu turno, Harry.
- Alicia.
- Katie.
- Dean - eligió Harry, sabiendo, aunque nunca se lo diría, que Dean volaba mejor que Seamus.
- Y yo me quedo con Seamus - terminó Charlie.
- ¡¿Pensáis empezar de una vez o queréis que os traigamos el té para que sigáis charlando ahí abajo?! - preguntó Tonks a voz en grito desde las gradas.
Se había reunido con Hermione, Neville y Luna en las gradas y poco después habían llegado Percy, Ginny y los señores Weasley. La pequeña pelirroja había querido participar en el partido, pero sus padres habían pensado que era demasiado pequeña, estando solo en primero, para jugar partidos. Sobre todo, no la habían dejado por lo que había sucedido el día anterior. Después de la cámara... No, era demasiado pronto para que se fuese volando por ahí.
- ¡Estábamos haciendo los equipos! ¡No seas impaciente, Nymphadora! - respondió Charlie.
- ¡Pues empezad ya de una vez! ¡Por aquí nos estamos aburriendo! ¡Y no me llames Nymphadora! - incluso desde esta distancia podían ver cómo el pelo de la metamorfomaga se volvía rojo de rabia.
- ¡Todos al aire! - exclamó Charlie y catorce escobas se elevaron rápidamente.
Una sonrisa enorme se dibujó en el rostro de Harry y salió disparado. Dio una vuelta al campo lo más rápido que le permitía la escoba. Merlín, cómo había echado de menos volar...
Tiró de la escoba hacia arriba y subió y subió y subió...
- ¿Hasta dónde piensa ir? - preguntó Bill, mirando hacia la pequeña figura que era Harry, varias decenas de metros por encima de ellos.
- No sé - respondió Charlie, haciéndose sombra con la mano para intentar verle mejor.
- Tú espera - dijo Ron con una sonrisa divertida. Los del equipo de quidditch de Gryffindor y Ron miraban tranquilamente hacia arriba, sabiendo lo que iba a hacer Harry y deseando ver las reacciones de los otros.
Oyeron a Harry soltar un grito de alegría mientras empezaba a acelerar en una caída en picado que les puso los pelos de punta a muchos.
- ¡Harry! - exclamó la señora Weasley llevándose las manos al pecho.
Pero Harry no escuchó los jadeos sorprendidos de los presentes, solo siguió acelerando contra el suelo. Aun así, era mejor no asustarles demasiado antes de empezar siquiera el partido. Cuando le quedaban casi diez metros para chocar con el suelo, enderezó la escoba bruscamente y se puso al nivel del resto de jugadores.
Más de uno iba a hacer un comentario sobre lo que había hecho, pero la sonrisa de pura felicidad que tenía en el rostro les hizo callarse. Era increíble lo relajado que estaba sobre la escoba a pesar de que casi les había dado un infarto a algunos.
- ¿Empezamos? - preguntó Harry mirando a Charlie.
- Eh... ¿Sí? - contestó él sacudiendo la cabeza para superar el shock. Merlín, cómo volaba este niño...
Percy se acercó hasta el centro del campo con la caja de las pelotas levitando tras él mientras Ron y Wood se dirigían a los postes. Soltó las bludgers y la snitch, que dio un par de vueltas en torno a los jugadores con los ojos de ambos buscadores clavados en ella antes de desaparecer de la vista.
- Preparados... Listos... ¡Ya! - exclamó Percy lanzando la quaffle con todas sus fuerzas hacia arriba.
- ¡Empieza el partido, señoras y señores! - se oyó la voz de Lee Jordan sobresaltando a muchos.
- ¡¿Y ese cuándo ha llegado?! - exclamó Sirius sorprendido, sin dejar de perseguir una bludger con el bate en alto.
- ¡Y Angelina sale disparada hace Wood en posesión de la quaffle! ¡Vamos, Angelina! ¡Se la pasa a Alicia Spinnet! ¡De vuelta a Angelina! - comentaba Lee como si fuese un partido de verdad -. ¡Se acercan Katie y Seamus dispuestos a cortarle el paso!
Angelina miró rápidamente alrededor, pero Alicia estaba demasiado lejos.
- ¡Y un pase estupendo a Dean Thomas! No sabemos qué tal es como jugador este chico. Esquiva a Seamus y se la pasa a Alicia. ¡Madre mía, ¿de dónde ha salido ese Weasley?! Bill Weasley intercepta el pase y vuela en dirección contraria.
Bill sonreía de oreja a oreja. Merlín, había echado de menos jugar al quidditch..., pensó mientras giraba bruscamente hacia la derecha para evitar una bludger lanzada por Sirius.
- ¡Le lanza la pelota a Katie! ¡Se la pasa a Seamus! Seamus tiene que pasársela a Bill de nuevo para evitar a Alicia y Weasley sale otra vez hasta los postes. Esquiva a Angelina y ya no hay nada entre él y los postes excepto Ron. ¿Conseguirá pararla?
Ron agarró la escoba entre sus piernas con tanta fuerza que se le volvieron los nudillos blancos. Harry le había elegido a él antes que a Wood. Confiaba en él para parar la quaffle y le había defendido cuando los demás básicamente habían dicho que era malísimo como guardián comparado con el otro chico. Él no quería que esa confianza fuese infundada, pero sabía lo bueno que era Bill. No sabía si podía pararla.
- ¡Ánimo, Ron! ¡Tal y como practicamos este verano! ¡Puedes hacerlo! - oyó gritar a Harry.
Su mejor amigo estaba suspendido en el centro del campo, habiéndose detenido cuando escuchó el comentario de Lee, y le miraba a los ojos con una pequeña sonrisa. Le estaba prestando su completa atención a pesar de que Charlie seguía dando vueltas como un halcón en busca de la snitch y parecía tan seguro de las habilidades de su guardián que todos los nervios de Ron se disiparon. Sabía lo que tenía que hacer.
Bill volaba totalmente concentrado. No tenía ninguna duda de que iba a marcar el primer gol del partido. Solo tenía al pequeño Ronnie en medio y él nunca había demostrado ser nada especial como guardián.
- ¡Bill se acerca a los postes! ¡Finta hacia la derecha, tira y... PARADA DE RONALD WEASLEY! - bramó Lee sonando tan sorprendido como el resto.
Bill miraba a su hermanito con los ojos como platos. Había estado tan seguro... Estaba convencido de que Ron había picado con esa finta, pero había aparecido de la nada golpeando la quaffle y mandándola a las manos de Angelina.
- ¡Bien hecho, Ron! - felicitó Harry, retomando la búsqueda de la snitch con los ánimos en alto. En ese momento la vio flotando un par de metros por encima de los postes de Wood.
Salió disparado sin dudar, sabiendo que Charlie estaba volando en dirección contraria. Estaba a punto de cogerla... Solo un poco más... Y tuvo que dejarse caer de golpe por culpa de una bludger. Para cuando volvió a mirar, la snitch ya no estaba.
- ¡Y Harry pierde la snitch gracias a una bludger bien colocada de George Weasley! - comentó Lee.
- ¡Buena esa, George! - Charlie había estado a punto de sufrir un ataque al darse cuenta de lo cerca que estaba Harry de coger la snitch.
- ¡Y sigue el partido! Dean está en posesión de la quaffle. Esquiva a Seamus y se la pasa a Alicia. Alicia va directa contra Katie y Bill. ¡Ha dejado caer la quaffle, señoras y señores! Y justo a tiempo para que la recoja Angelina, que vuela directa a los aros. ¡Tira y... GOL DE ANGELINA!
Harry seguía dando vueltas por el campo, esquivando a otros jugadores y a las bludgers. Charlie recorría el campo metódicamente, aunque estaba manteniendo un ojo sobre Harry. No se iba a volver a arriesgar después de lo de antes.
En ese instante, Charlie salió disparado hacia el campo del equipo contrario, con la vista fija en la base de los postes de gol. Harry se giró inmediatamente hacia donde estaba yendo, pero no podía ver la snitch. Ni siquiera un reflejo dorado. Nada.
Ignoró al otro buscador y siguió dando vueltas tranquilamente.
- ¡Parece que a Harry no le importa que Charlie haya visto la snitch! ¿Qué está haciendo? ¿Lo ha dado por perdido? - se oía a Lee, que sonaba tan confundido como los demás.
- ¡¿Qué demonios estás haciendo, Harry?! - exclamó Angelina al cruzarse con él.
- ¡Harry, la snitch! - gritó Dean, poniéndose de los nervios al ver cómo no hacía nada.
Harry les ignoró a todos.
- ¿Qué está haciendo? - murmuró Ginny perpleja -. ¡Charlie va a coger la snitch!
- Y nosotras vamos a ganar la apuesta - dijo Tonks felizmente -. No entiendo por qué trece personas apostaron por él si da la impresión de que ni siquiera sabe que debe atrapar la snitch...
- Qué poca fe tenéis en Harry - resopló Hermione, poniendo los ojos en blanco. Miró a su amigo con una pequeña sonrisa -. Si hay algo en lo que Harry jamás se equivoca es en quidditch. Si no está persiguiendo a Charlie, será por algo.
- Tú verás. Vas a perder la apuesta - la pinchó Tonks con una amplia sonrisa -. Es imposible que Harry... ¿Qué está haciendo, Charlie?
Charlie volvió a ascender al ver que Harry no le estaba haciendo caso.
- ¡Madre mía! Parece que Weasley había intentado una finta y Potter ha sido el único que no ha picado. Lo siento, Harry. Ya sabemos por qué eres el buscador más joven del siglo - dijo Lee por el megáfono, sonrojándose ligeramente. Parecía que aún no había aprendido a no dudar de Harry...
La única señal que hizo Harry de haberle oído fue una pequeña sonrisa, pero no dejó de dar vueltas en busca de la snitch.
- Era una finta... - musitó Tonks desinflándose.
- Os dije que Harry lo había hecho por algún motivo - dijo Hermione sonriendo triunfante.
El partido siguió durante varios minutos. Ron solo dejó pasar dos veces la quaffle y Oliver otras dos por lo que los equipos seguían muy igualados. El partido iba a tener que decidirse con los buscadores a este paso, pero bueno, esa era la principal razón por la que estaban jugando el partido.
Charlie vio la snitch en ese instante, volando en medio del campo. Harry estaba a la misma distancia un poco más a la derecha y la vio un segundo después. Ambos salieron disparados hacia ella y el resto de los jugadores, sabiendo que esto era lo que iba a decidir qué equipo ganaba, se quedaron quietos observándoles.
La snitch, como si sintiese que la había visto, comenzó a moverse hacia la izquierda, lo que le venía mejor a Charlie. Harry le iba pisando los talones, forzando a su escoba a ir más rápido.
De pronto, la pequeña pelota dorada se dirigió bruscamente hacia el suelo y los dos jugadores la siguieron sin perder ni un instante. Harry ya había conseguido alcanzar a Charlie y estaban codo con codo tratando de alcanzarla antes que el otro.
Charlie trató de empujar a Harry (ignoró la punzada de culpa al hacerlo porque esto seguía siendo quidditch aunque el otro buscador fuese como la mitad de pequeño que él…), pero para su sorpresa solo se encontró aire. Harry, viendo venir la maniobra, había rodado con la escoba para evitarle, sin perder nada de velocidad.
La snitch no cambiaba de dirección y estaban cada vez más cerca del suelo. Charlie miró de reojo a Harry, pero el chico tenía una cara de concentración y no parecía tener intención de frenar. Estaban descendiendo totalmente en vertical y solo les faltaban unos metros para estamparse.
Diez... Siete... Cinco...
Cuando quedaban tres metros Charlie enderezó la escoba, pero Harry siguió adelante sin frenar siquiera.
- ¡Se va a estrellar! - gritó Remus metiendo la mano en el bolsillo para sacar la varita, a pesar de saber que no conseguiría hacer un hechizo a tiempo.
Venga... Un poco más... Harry se estiró todo lo que pudo, alargó la mano y notó cómo se cerraban los dedos en torno a la fría pelota de metal. A un metro del suelo, Harry tiró con fuerza de la escoba y se niveló justo a tiempo para que le rozasen los dedos de los pues en la hierba.
El equipo de Harry estalló en vítores y descendieron a abrazarle.
- ¡Merlín, Harry, casi me das un infarto! - exclamó Remus intentando calmarse.
- Definitivamente mejor que James, vuelas mucho mejor que él - murmuraba Sirius, con los ojos como platos fijos en su ahijado. No sabía si unirse a los vítores o regañar a Harry por el susto que le había dado.
- Buena esa, Harry - felicitó Ron dándole una palmada en la espalda.
- ¡Harry! - gritó Hermione antes de arrollar a Harry por detrás con tanta fuerza que casi se van los dos al suelo -. ¡Ha sido fantástico!
- ¿Cómo...? ¿Cómo...? - balbuceó Charlie perplejo. Había bajado al suelo y miraba al chico completamente sorprendido.
- Es Harry. Aún no ha perdido nunca un partido de quidditch. Cada vez mejor, Harry - dijo Oliver con una enorme sonrisa. Ni siquiera estaba molesto por haber perdido el partido. Ver volar así a su buscador lo compensaba con creces.
- Creo que entonces hemos ganado una apuesta - dijeron los gemelos, alzando una ceja y mirando a los que habían apostado por Charlie.
- ¿Cómo has podido perder, Charlie? - refunfuñó Bill poniendo su parte en la mano extendida de Fred.
- Nadie dijo que volaba así de bien - se defendió Charlie -. Todavía no sé cómo ha podido hacer ese descenso en picado.
- Magia - respondió Harry con una sonrisa traviesa. Lo hacía por instinto. No se podía explicar.
- Lo que más nos ha sorprendido a nosotros - dijo George mirando a su hermano pequeño.
- Es el pequeño Ronnie - dijo Fred clavando la mirada en él.
- Cierto. ¿Desde cuándo eres un buen guardián, Ron? - preguntó Bill, intentando ignorar el hecho de que solo había conseguido meterle un gol a su hermano de todos los que había tirado. No, no le había herido el orgullo. Nop, para nada.
- Harry me ayudó a practicar este verano - explicó Ron sonrojándose.
- Eh, a mí no me metas - replicó Harry levantando las manos -. Solo estuvimos jugando uno contra uno y puedo contar con los dedos de las dos manos el número de goles que te metí en todo el tiempo que estuve en tu casa, y me sobran dedos.
Todos miraron sorprendidos a Ron, haciendo que se ruborizase todavía más.
- ¿Por qué demonios no lo has dicho nunca, Ron? - dijo Percy confundido. Si a él se le daba bien algo, no le veía motivo para ocultarlo.
- No tenías fe precisamente en que pudiera pararlos. ¿O es que os habéis olvidado de que antes de empezar el partido todos pensabais que era un paquete y Harry había hecho una locura eligiéndome a mí antes que a Wood? - espetó Ron con más rabia de la que quería.
Llevaba años sufriendo los comentarios de sus hermanos, oyéndoles decir cómo no era un buen jugador, cómo el pequeño Ron no destacaba en nada… Ahora ya había estallado. ¿Cómo se atrevían a insinuar que era culpa suya por no haberlo dicho? No era fácil cuando todos se peleaban por no tenerte en el equipo.
- Yo sí te quiero en mi equipo, Ron - dijo Harry poniéndole la mano en el hombro para calmarle -. Siempre te quiero en mi equipo.
Ron sonrió. Era la primera persona que decía eso y, Merlín, sentaba bien oírlo. Tan bien como cuando lo había dicho antes del partido.
- A mí no me gusta jugar al quidditch así que no voy a estar en ningún equipo, pero para cualquier otra cosa, yo también te quiero conmigo - dijo Hermione ruborizándose ligeramente, igual que Ron. Pero ambos tenían sonrisas tan amplias que no les importaba lo que pensasen los demás.
- Lo sentimos, Ron - se disculparon los gemelos, por una vez serios. Habían sido los primeros en expresar su incredulidad antes.
- Da igual. Hemos ganado el partido - respondió Ron, encogiéndose de hombros.
Y por primera vez se dio cuenta de que sí que le daba igual. ¿Qué más daba que los demás no le quisiesen en su equipo? Ellos se lo perdían. Harry (y Hermione para cualquier cosa que no incluyese una escoba) sí le quería en el suyo y era su mejor amigo. El resto podían irse a paseo por todo lo que a él le importaba.
- Creo que deberíamos volver ya - intervino el señor Weasley, después de unos segundos en los que nadie supo qué decir. Ya no quedaba mucha gente fuera del castillo.
- ¿Ya? - dijo sorprendido Fred.
- ¿Tan pronto? - George hizo una mueca.
- Bueno, si no hubieseis tardado tanto en empezar, a lo mejor ahora tendríamos más tiempo - les recriminó Tonks.
- Pero... Pero... - balbuceó George.
- Vamos al castillo antes de que empiecen sin nosotros, anda - dijo el señor Weasley con una sonrisa.
Siguieron bromeando durante todo el camino hasta la entrada y ahí se separaron los que tenían escobas de los demás para subir a dejarlas a la torre.
- ¿Y si nos quedamos en la sala común? - propuso Fred con los ojos brillantes.
- Tendríamos un rato antes de que viniesen a buscarnos - sonrió George.
- Uhg, no gracias. Son capaces de empezar sin nosotros. Si no estuviese el hechizo de los libros, me apuntaría, pero no quiero que me pille de sorpresa - dijo Harry reprimiendo un escalofrío -. Ya es bastante malo sabiendo cuándo va a actuar.
- Sí, cierto - dijo Fred con una mueca -. Mejor vamos antes de que mamá pierda la paciencia.
Diez minutos después ya estaban por fin todos reunidos otra vez en el Gran Comedor pero no parecía que tuviesen intención de callarse pronto.
Luna había vuelto al sofá que compartía con Neville y Ginny al lado del sofá del trío de oro, pero el resto seguía en los mismos sitios de antes.
Dumbledore se puso en pie y se hizo el silencio en unos momentos.
- Bien, creo que ya hemos descansado lo suficiente - dijo el director dando una palmada -. Esta pausa ha durado más de lo previsto así que no vamos a poder terminar el libro hasta después de la cena. ¿Quién quiere leer ahora?
Hubo una pausa en la que nadie se atrevió a ofrecerse. Los últimos capítulos habían sido un poco… tensos.
- Yo - se oyó una voz.
No se sabía si estaba más sorprendido el Gran Comedor o el propio Neville por haberse atrevido a levantar la mano. Parecía como si no pudiese creer que esa palabra hubiese salido de su boca.
- ¡Excelente, señor Longbottom! - dijo Dumbledore, enviándole alegremente el libro volando con un ademán de la varita -. Cuando usted quiera, le estamos esperando.
