Los personaje de Amour, sucre, no son míos. Pertenecen a ChinoMiko
Sucrette pv:
Cuando llegamos a mi casa, me di cuenta que no había nadie. Vi una nota de mis padres, que tuvieron que hacer un viaje de negocios y mi tía tuvo una emergencia en el consultorio. Castiel entro a mi casa y se sentó en el sillón, yo lo mire
-No te voy a dejar sola dijo Castiel
-Tengo casi 18 años se cuidarme sola- le dije molesta
-No puedo creerte, tienes tendencias a meterte en problemas y no quiero que te pase nada- yo rodee los ojos y fui a la cocina.
Castiel pv:
Estaba sentado en el sillón de Sucrette viendo la televisión, cuando escuche un ruido viniendo de la cocina, me levante del sillón y fui a ver de dónde venía el ruido. Sucrette estaba pelando unas papas, yo me acerque a ella y se las quite de las manos
-Oye- dijo Su molesta, mientras empezaba a pelar las papas –No necesito que lo hagas por mi- yo levante la ceja
-Lo sé pero, teniendo en cuenta tus antecedentes, prefiero cocinarte yo- le dije. Sucrette me miro con el ceño fruncido, pero después salió de la cocina y se fue a sentar en el sillón, donde estaba sentado.
Su pv:
No entiendo porque Castiel quería hacer eso por mí, podría hacerlo perfectamente. Pero aunque no me guste admitirlo, Castiel tiene algo de razón, lo más probable que yo quemara las papas o hiciera un incendio. Mientras esperaba que estén las papas, sentí un olor agradable, me acerque a la puerta de la cocina y vi que eran las papas fritas, que Castiel estaba cocinando.
-¿Te olvidaste de algo, tabla de planchar?- me pregunto, yo rodee mis ojos y me acerque a él, decidí sacarle una de las papas que ya estaban cocinadas –No te vayas a quemar- me advirtió Castiel, yo sople la papa frita y me la comí. Lo admito, Castiel cocina mejor que yo
-No sabía que cocinabas tan bien- le dije, mientras me comía la papa frita
-Cuando uno vive solo, tiene que aprender a cocinar- dijo Castiel, mientras me daba otra papa frita y yo la aceptaba felizmente. Cuando Castiel había terminado de cocinar, nos sentamos en la mesa y empecé a comerlas. - No sabía que te gustaban las papas- me dijo mientras levantaba las cejas
-No me gustan- le dije – Pero tuve un antojo- Castiel sonrió
-Me parece que mi hijo tiene el buen gusto de su padre- dijo con una sonrisa
-O hija -le dije. Para ser sincera esta era la primera vez que hablamos del bebe, si Castiel era atento conmigo, pero nunca hablamos de lo que quería -¿Qué te gustaría tener?- me arme de valor y le pregunte
-No importa, si es mujer o varón, lo voy a querer igual- dijo con una sonrisa. Aunque ya me estoy acostumbrando de a poco, aun me sorprende que Castiel sea así de tierno conmigo. Desde que lo conocí me pareció el típico chico rebelde, que no sigue las reglas y que no le importa las opiniones de los demás, que me odiaba y creí que cuando sepa que iba a ser padre me iba a odiar más. Pero en vez de eso, cambio completamente, es más dulce y bueno conmigo. Admito que nunca creí que Castiel sea de esa forma, pero me gusta.
