Por cuestiones personales, me atrasé con la actualización, pero les tengo una sorpresita: Son dos capítulos que espero disfruten.

¡Gracias por el amor y los buenos deseos!


CAPÍTULO 25:

"Un Mundo de Cabeza"


.

Las noches se habían vuelto extremadamente largas para Kurt debido a que sólo dormía por periodos de pocos minutos, y eso cuando lograba conciliar el sueño. Lo que ocurría con Blaine ocupaba sus pensamientos, y es que se trataba de demasiadas cosas a la vez.

Por un lado estaba el hecho de decirle que había sido él quien realizó el pago, y no estaba seguro de cómo reaccionaría, aunque lo más probable es que fuera a molestarse.

También estaba el tener que explicarle lo ocurrido con el dinero tanto de sus padres como el propio... Rachel estaba en lo correcto, los Anderson eran los llamados a tener esa plática con su hijo, pero era evidente que no lo iban a hacer.

Y todavía tenía que sumarle lo de Benoît. ¿Cómo le explicaría que su ex había estado corriendo con todos los gastos durante medio año?

No lo iba a tomar nada bien, de eso no tenía la menor duda, sobre todo porque ellos se habían visto y hablado, y el francés no fue capaz de contarle la verdad.

Sería tan fácil permanecer en silencio y hacer de cuenta que nada sucedía, pero él no era así, detestaba la hipocresía. Además, le había costado mucho ganarse la confianza del ojimiel, no iba a hacer algo que lo llevara a perderla.

Sólo tenía que encontrar el momento para conversar con calma y usar las palabras adecuadas. No se trataba de disfrazar la verdad ni de hacerla menos fuerte porque no había manera de restarle importancia a lo sucedido, pero sí sabía que debía decirle de la mejor forma posible.

El ex artista ya ha pasado por demasiadas cosas, y él no quería ser el portador de malas noticias ni traerle más dolor y desilusión a su vida, por eso se sentía en una encrucijada, era como si estuviese cayendo en un vacío y no hubiese nada a qué aferrarse o algo que amortiguase la caída.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Blaine estaba guardando el recibo de pago que le había sido entregado días atrás y que había dejado en el cajón de la mesita de noche. Al colocarlo dentro del sobre donde tenía los demás, alcanzó a leer la palabra Hummel y lo sacó de inmediato.

Luego de revisarlo, comprobó que en el área en dónde indicaba quien había realizado el pago constaba el nombre "Kurt Hummel" y no podía entenderlo. No tenía ninguna lógica.

Empezó a examinar los comprobantes anteriores y en todos decía "Sres. Anderson". Entonces, ¿por qué en ese último aparecía Kurt y no sus padres?

Iba a averiguarlo y no descansaría hasta obtener las respuestas que necesitaba.

Tomó la computadora que Nancy le prestó e ingresó a la página del banco para revisar su cuenta.

Sus ojos se abrieron ampliamente y una extraña sensación lo invadió mientras revisaba todo.

¡No tenía dinero! ¿Cómo era posible que en su cuenta sólo hubiese unos centavos? Eso no tenía ningún sentido.

Analizó detenidamente cada transacción, los pagos mensuales figuraban puntuales, pero había algo más que llamó su atención, se trataba de transferencias a su cuenta, las cuales se habían estado realizando cada mes durante un largo periodo. ¿Por qué lo hacían? Y lo más importante, ¿quién?

Una serie de preguntas sin respuesta daban vuelta por su cabeza cuando otra duda asomó: ¿Por qué Kurt había pagado el nuevo mes? ¿Acaso sabía de su situación económica? Pero, ¿cómo?

Unos golpes en la puerta lo hicieron alertarse y bajó rápidamente la tapa de la computadora para esconderla debajo de una de las almohadas.

- Adelante. – Dijo tratando de mantenerse calmado.

- ¿Cómo está mi paciente favorito? – Preguntó el castaño al ingresar a la habitación, guiñándole un ojo y sonriendo de una forma dulce.

Blaine lo miró con seriedad. Quería respuestas, y las iba a conseguir a como diera lugar, por eso en lugar de empezar a gritar y exigir una explicación, respiró profundamente y trató de amortiguar la rabia y el desconcierto que reinaba en él.

La plática no duró mucho debido a que Kurt fue llamado a una junta, por lo que no pudo conseguir nada, y eso lo dejó más frustrado, sin embargo no se iba a rendir, tenía que llegar hasta el fondo del asunto.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

- ¿Te has dado cuenta de que Blaine está algo raro y distante? – Preguntó el médico a la ojimarrón mientras estaban en su descanso.

- Lo he notado serio y muy pensativo. Ayer le pregunté qué le pasaba y me respondió algo sobre no poder confiar en nadie.

- A mí también me ha estado diciendo esa clase de cosas y me tiene muy intrigado.

- ¿Crees que se haya enterado lo que está sucediendo?

- Lo dudo, no hay forma de que lo hubiese averiguado porque no le has prestado tu computadora.

- De hecho, dejó de pedírmela… Lo curioso es que es el mismo tiempo que tiene de estarse comportando así. Le preguntaré a Nancy, tal vez ella sepa algo.

- ¡Kurt Hummel y Rachel Berry son nuevamente amigos! ¡Es una de las mejores noticias!

Los dos voltearon al escuchar la voz que los estaba interrumpiendo y se sorprendieron gratamente al ver a la persona de pie frente a ellos. – ¡Elliot! – Exclamaron al mismo tiempo. A los pocos segundos estaban saludándose en medio de abrazos para después instalarse a conversar y ponerse al día con los pormenores.

- ¿Quién diría que terminarían trabajando en el mismo lugar y eso los llevaría a reconciliarse? ¡Sorprendente! Me alegro tanto de verlos así. Todos éramos muy unidos hasta que el idiota de Garret logró separarlos.

- No comprendía cómo después de todo el daño que le había hecho a Kurt, él seguía dándole oportunidades. Finalmente tuvimos esa pelea descomunal y cada quien siguió con su vida, pero el destino nos trajo hasta aquí. – Dijo la castaña con una sonrisa.

- ¡Estoy realmente feliz de saberlo! Una amistad como la de ustedes no podía verse destruida por alguien como él. Lo bueno es que quedó fuera de la vida de todos.

- Ni tanto. – Resopló el castaño rodando los ojos.

- ¿Por qué? ¿Lo has vuelto a ver?

- No sólo él, yo también, y me dan ganas de abofetearlo cada vez que está cerca. – Dijo Rachel con evidente molestia.

- ¿Cerca? ¿Por qué ese sujeto estaría cerca? – Miró a su amigo abriendo los ojos exageradamente. – Por lo más grande en este mundo, Kurt, prométeme que no volviste con él.

- ¡Claro que no! ¡Jamás! – Respondió de inmediato y agestado.

- ¿Entonces?

- Kenneth está trabajando aquí.

- ¿Qué? ¡No puede ser!

- Una broma cruel del destino.

- Pero tú y él…

- ¡Que no! Sé que en el pasado caí varias veces, pero después de lo último que sucedió, ya no. Mi corazón quedó completamente destrozado.

- Bueno, te había roto el corazón en otras ocasiones pero igual volvías con él. – Lo tomó de las manos. – Mi intención no es molestarte, sólo me preocupo por ti, sabes que te quiero mucho y eres demasiado importante para mí. Tú y yo tenemos una historia especial, y no quiero volver a verte mal.

- No tienes que preocuparte por eso, – intervino la enfermera – el corazón de Kurt le pertenece a otra persona ahora.

- ¿De verdad? ¿A quién? ¡Cuéntamelo todo!

- Sí, a mí también cuéntame. – Dijo el castaño mirando intrigado a su amiga.

- Esa persona tiene nombre y apellido y sus iniciales son B. A.

- Interesante. – Dijo el pelinegro con una sonrisa traviesa.

- Rachel, por favor. No es así.

- Elliot, ¿qué dirías si una persona te regala una rosa azul?

- ¿Le dio una rosa azul? – Ella asintió sonriente. – ¡Increíble! ¿Sabes lo que cuesta conseguirlas? ¿Y lo que significan?

- Lo sé. – Gritó ella emocionada.

- ¿Qué tienen ustedes dos con las flores y sus colores?

- Kurt, Kurt, mi querido Kurt. Una de las bellezas de las flores es el significado que tienen, y Rachel y yo siempre hemos sido fanáticos de ellas por eso. El tal B. A. al hacerte ese regalo te expresó que eres importante para él, mucho más de lo que imaginas. No le das a cualquier persona una rosa de ese color.

Alejandro me regala un ramo de ellas en cada aniversario.

- ¡Eso es tan romántico! – Exclamó Rachel feliz. – Me alegra tanto que sigan juntos después de todos estos años.

Los tres amigos siguieron conversando hasta que el descanso del médico terminó. Acordaron salir a cenar juntos, aunque sin la chica porque ella ya tenía un compromiso previo.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Con algo de recelo, Kurt fue a buscar a Blaine, esperaba encontrarlo de mejor humor o por lo menos que le dijese lo que le estaba sucediendo para poder ayudarlo, pero fue recibido por el mismo rostro serio y por momentos agestado de días pasados.

- ¿Qué sucede? Te he notado raro toda la semana.

- No se puede confiar en nadie, porque quien menos te esperas, te miente, te oculta cosas, te desilusiona. Las personas pueden ser tan falsas, hipócritas.

El castaño sintió un nudo en su garganta y su estómago dio un vuelco ante esas palabras. ¿Por qué Blaine había dicho eso? Haciendo acopio de sus fuerzas y tratando de sonar tranquilo, se dispuso a averiguarlo.

- ¿A qué se debe eso?

- Que en quienes más confías terminan traicionándote o haciendo cosas a tus espaldas. ¡Eso es detestable! ¡Estoy tan cansado de esa clase de personas!

- Comprendo, pero sigo sin entender por qué lo dices.

- Kurt, – lo miró fijamente a los ojos – ¿tú serías capaz de engañarme de alguna forma?

- Claro que no. Nunca.

El pelinegro frunció el ceño y giró la cabeza hacia un costado mientras se agestaba completamente. – ¿Y si tuvieses que decirme algo muy difícil? ¿Qué harías?

- No entiendo a qué viene todo esto, pero te puedo asegurar que jamás te engañaría, ni traicionaría tu confianza. Si ocurriese algo grave, buscaría la forma de decírtelo y el momento indicado para hacerlo. Tal vez podría tomar algo de tiempo, pero siempre te hablaría con la verdad. – Se acercó y lo tomó por la barbilla para hacerlo girar la cabeza. – Siempre seré totalmente honesto contigo.

- Mentiroso. – Dijo en voz baja y empujó la mano que lo sostenía.

- ¿Blaine?

- Vete por favor.

- ¿Por qué? Se suponía que íbamos a almorzar juntos.

- No quiero comer, no contigo al menos.

- No me voy a ir. No hasta que me digas qué te sucede. Has estado actuando de esa manera tan extraña y diciendo cosas sin sentido. ¿Recuerdas la promesa que nos hicimos? Siempre vamos a apoyarnos y ser la fortaleza del otro.

- O sea que tu insistencia únicamente se debe a esa promesa.

- Mis promesas jamás las rompo, y si te pregunto no es sólo por eso sino también por lo mucho que me importas. Me duele verte mal, ya sea que estés triste o enojado, si no estás bien, yo tampoco.

La expresión en el rostro del ojimiel se suavizo un poco ante esas palabras. – ¿Por qué?

- Porque te quiero, y al menos yo, siempre me preocupo por las personas a las que quiero.

- Me enteré de algo que me tiene consternado. – Mencionó decidido.

- ¿Qué cosa?

- ¿Recuerdas cuando Susan me entregó la notificación por falta de pago?

La sangre de Kurt se heló al escucharlo… ¡No era posible que lo hubiese descubierto!

- Sí, me acuerdo.

- Mis padres nunca pagaron, pero alguien lo hizo. Por eso sigo aquí.

- ¡Oh!

Eso no podía estar pasando. No era esa la forma en la que el castaño quería tener esa conversación. El momento no era idóneo, aunque al parecer, a veces las cosas llegan solas y cuando menos se esperan.

- Me intriga saber quién pagó por mi estadía. – Aunque detestara hacerlo, mintió sólo para intentar obtener información. – Mis padres están descartados por completo, eso es definitivo. Yo había incluso recibido la notificación para dejar el centro, pero después me vinieron a informar que el pago se había llevado a cabo y que podía permanecer aquí.

Mientras seguía hablando, observaba cuidadosamente los gestos y movimientos que Kurt realizaba y notó que lucía nervioso. – Alguien se hizo cargo de eso, y voy a llegar hasta las últimas consecuencias para averiguarlo.

El castaño cerró los ojos por varios segundos y realizó una respiración profunda. Se aclaró la garganta y miró de frente a Blaine. – No tienes que hacer ninguna cosa extrema para saberlo.

- ¿Por qué? – Había una evidente molestia en su voz.

- Porque fui yo el que lo hizo.

- ¿Qué? – Preguntó sorprendido porque no esperaba que le dijese la verdad.

- Yo pagué el mes.

- ¿Por qué lo hiciste?

- Porque necesitas seguir aquí por un tiempo más. Todavía no estás listo para irte.

Blaine desvió la mirada, trataba de analizar todo, pero por un momento su pensamiento estuvo nublado y sintió como sus ojos iban llenándose de lágrimas.

- ¿Cómo supiste que ellos no iban a pagar? – Su voz sonó débil, y aunque no fue de su agrado, no pudo evitarlo.

Es una larga historia. – Buscó una de las sillas de madera y la colocó frente a donde estaba el pelinegro, se sentó y lo tomó de las manos. – No era como quería decírtelo, pero no hay forma de seguirlo postergando.

Con cada fracción de la información que estaba recibiendo, Blaine sentía más lágrimas luchando por ser liberadas, pero al mismo tiempo la rabia y la impotencia crecían y había una mayor opresión en su pecho.

- ¿POR QUÉ NO ME DIJERON? ¿POR QUÉ SIGUEN TRATÁNDOME COMO SI YO FUERA…?

- Cálmate. Sé que no es nada fácil de asimilar lo que te estoy diciendo, pero ponerte así no…

- ¿CALMARME? ¿CÓMO PUEDO CALMARME? ¡HE VIVIDO EN UNA MENTIRA! ¿TIENES IDEA DE LO MUCHO QUE CAMBIA MI VIDA ESTO?

Y TÚ… ¡ERES PARTE DE TODA ESA RED DE HIPOCRESÍAS!

- No lo soy. Entiendo que ahora estás ofuscado, pero no confundas las cosas.

- ¡LÁRGATE! ¡NO QUIERO VERTE!

- No te voy a dejar solo en ese estado. No importa si quieres gritar, aventar cosas… Lo que te ayude a desahogarte, pero voy a estar a tu lado.

- ¡NO TIENES NADA QUE HACER AQUÍ! ¡LÁRGATE!

- ¡No me voy a ir!

- ¿POR QUÉ INSISTE EN QUEDARTE? ¡DÉJAME EN PAZ!

- ¡NUNCA TE DEJARÉ SOLO! ¡ENTIÉNDELO!

- ¿POR QUÉ? ¡MALDITA SEA!

- PORQUE ERES TODO PARA MÍ.

En ese instante Blaine no pudo más y empezó a llorar, pero Kurt sabía que era un llanto de dolor y rabia, su rostro y sus ojos lo reflejaban a la perfección.

- ¿Todo?

- Estoy absolutamente enamorado de ti.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Aunque los planes iniciales habían sido ir a un restaurante para cenar, Elliot se encontraba en ese momento en el departamento de Kurt hablando de lo que le había ocurrido en la tarde.

No importaba el tiempo que hubiese pasado sin que se vieran o hablasen, entre ellos dos existía un lazo especial y jamás se ocultaban nada, así que ahí estaba el ojiazul contándole toda su historia con Blaine Anderson.

- Creo que necesito tiempo para asimilarlo. Todo es tan fuerte… Empezando por la forma en que su vida cambió.

Yo era fan de Blaine, y lo último que supe… que todos supimos fue que se estaba recuperando luego del accidente. Nunca se informó más nada a los medios o a los fans. Y de pronto enterarme de todo esto es… No hay palabras.

Estoy totalmente impactado. No sólo se trata de alguien a quien admiraba mucho, estamos hablando de un gran ser humano que ha estado padeciendo de distintas formas por tanto tiempo.

Y es tan increíble como el destino los reunió a ustedes dos. Me refiero a que eran dos piezas rotas y frágiles que al juntarse no sólo se han ido curando sino que formaron una nueva pieza completamente sana y perfecta.

- Me dio un escalofrío por todo el cuerpo al escucharte. Nunca lo había visto de ese modo. Es más, no me había dado cuenta de que lo que sentía por él iba más allá de una amistad, hasta ese momento.

- Tienen que hablar.

- Lo sé. Hay tanto que todavía debo decirle.

- Y él a ti, estoy seguro. Aunque no entiendo por qué si le habías afirmado que no te ibas a ir, al final lo hiciste.

- Porque me lo pidió. No fue una exigencia, sus ojos me dijeron que necesitaba que me fuese. Es de ese tipo de cosas que no requieren palabras para ser expresadas.

- Tu celular está vibrando en la mesa, Kurt.

El castaño desvió la mirada hacia donde reposaba su dispositivo y se levantó a cogerlo, sus ojos se ampliaron al ver el nombre en la pantalla. – Es él. – Dijo con emoción y nerviosismo al mismo tiempo antes de contestar la llamada.

- ¿Qué quería? Fue una conversación muy corta.

- Quiere que hablemos por la mañana.

- ¿Te dijo acerca de qué?

- No, pero su tono de voz era bastante serio.

- Lo que sea que venga, pon tu corazón en ello y deja que sienta el amor que le tienes.

- Estoy nervioso. No quiero que se aleje de mí.

- No te adelantes a los acontecimientos.

- Tienes razón, pero no es fácil no sentir este miedo. No quiero volver a sufrir, mi corazón está demasiado agrietado y no lo soportaría.

- Algo me dice que eso no volverá a suceder.

- Eso espero.

- Dime una cosa, Kurt. ¿Lo quieres o lo amas?

- Ah… Yo…