…Alta Traición...
¿Quién era aquel hombre? El que llegó dando tantas órdenes y los puso en movimiento, para quitarse el polvo del tiempo que llevaban fuera del verdadero trabajo.
Las montañas de papeles no habían vuelto como la última vez, más sin embargo corrían de un lado a otro con lo que ellos creían eran absurdos pedidos de Robert. Pero comenzaron a ver en poco menos de una hora, verdaderos resultados e información muy valiosa, más de lo que podían imaginar.
No sabían si sentirse contentos porque aquel hombre estaba logrando maravillas con ellos, o sentirse preocupados de que los jóvenes se mostraran demasiado indiferentes al tema. Se sentaban siempre todos juntos en una de las mesas del comedor, a platicar de cualquier tema. Sabía que no trataban cosas sobre la alianza porque no tenían expresiones serias o preocupadas. Podrían decir que ahora en verdad actuaban como adolescentes normales.
-¿crees que tramen algo?-preguntó Sirius y su hermano negó
-estuvieran misteriosos o…serios-concluyó el Black
-pero, esos muchachos son maestros del disfraz. ¿Cuántas veces no han hecho lo mismo en nuestras narices?-siguió Sirius porque la verdad, esa fachada de despreocupación no lo convencía en absoluto.
-solo observa a Harry-agregó Regulus, los dos se quedaron callados con la vista en el joven Potter, platicaba con toda naturalidad con sus compañeros, e incluso lo veían sonreír. –Si estuvieran planeando cosas de guerra, no creo que estarían tan felices-concluyó
-tienes razón-apoyó Sirius con un pequeño suspiro –o quizás ya tenga el plan desde hace tiempo y están felices porque están muy seguros de que van a patear a la alianza en el…-la mirada de Regulus lo obligó a callarse
-no lo creo. Y ya déjate de dudas que te van a salir arrugas-
-¡mi hermosa piel no!-exclamó Sirius. Mitad broma y mitad verdad, su hermano solo rodó los ojos.
Salieron del comedor, tenían que terminar la actividad que les habían encargado y para eso debían ir a la biblioteca. Ese lugar que los Black no usaban más que para esconderse.
Los muchachos supieron en qué momento se volvieron a quedar solos, cuando desaparecieron las dos presencias merodeadoras, volvieron a estar un poco serios y mirando a Harry.
-¿Qué planes tienes compañero?-preguntó Ron dando una palmada en su espalda
-¿planes?-preguntó extrañado el ojiverde
-si, con los que acabaremos a la alianza-especificó el pelirrojo
-ah, te refieres a eso. Creo, amigo, que te estás confundiendo. Todos escuchamos que la orden del fénix junto con su nuevo "líder" iban a hacerse cargo de eso-todos lo miraron sorprendidos
-no puedes estar hablando enserio-intentó Hermione –sabes que la orden no podrá vencer a la alianza, ¡son demasiado fuertes!-
-ellos están convencidos de que si podrán-contrarió Harry
-eres increíble-regañó Ron de nuevo -¿piensas dejar todo en manos de la orden?-
-eso es lo que quieren-se excusó el ojiverde encogiéndose de hombros –es decisión de ellos-
-pero…no saben lo suficiente. No tienen el poder que se requiere-habló Hermione clavando su mirada en la de su amigo
-Hermione, Ron, ellos quieren hacer todo solos. No me interpondré en sus cosas, esta no es más mi obligación. Dejó de serla desde hace tiempo y no hice caso, yo no puedo contra la alianza y la orden del fénix no me necesita así que no me interesa saber nada más sobre eso-se levantó de la mesa muy tranquilo, con la conciencia completamente limpia a pesar de la declaración que había dado.
Analizaba el momento en el que había descendido en la cadena de mando. No estaba muy feliz con eso pero sabía que sería lo mejor para todos, un buen líder debía saber cuando decir no. Eso había aprendido con el paso de los años.
No tenía nada que hacer, como no estaba al mando de todo lo que se tenía que organizar, disponía de mucho tiempo libre. Suspiró fuertemente al pensar en eso, el no merecía tener tiempo libre y relajante. Su sentido de culpa se elevaba con el paso de los días, porque en realidad se sentía miserable por no haber terminado con Grindelwald cuando pudo. Esa había sido su única oportunidad, pero en cambio decidió encerrarlo en la prisión de Nurmengard para que el tiempo lo terminara. Que gran error había cometido.
Por esa simple decisión, Voldemort había regresado. Si, también lo habían hecho otros magos que eran de temerse, pero ellos ya llevaban mucho tiempo sin pisar el mundo de los vivos, en cambio Voldemort…su recuerdo seguía fresco en la mente de muchas personas.
¿Cuándo había dejado de ser un pensador y mago precavido? ¿Cuándo se había convertido en un ser tan vulnerable? No tenía ni la menor idea, pero lo que si sabía era que su vida era mucho mejor ahora que tenía lazos afectivos con su familia y la orden a quienes consideraba más que sus colaboradores, amigos. Antes, el ser frío y apartado lo hacían vivir aislado del mundo y sus sentimientos, que equivocado estaba.
¿Qué era ahora? No lo sabía. Si no era líder de la orden del fénix, no se consideraba un mago famoso, todavía no creía ser la cabeza de una familia ¿Quién era? Una pregunta tonta si se decía solo porque si. Pero él no tenía definido cual era su deber en este mundo. Siempre creyó que la vida se había ensañado con él y decidió salir adelante solo, sin nadie que lo detuviera o atara. En esos momentos llegó a pensar que su vida era perfecta.
¿Qué vida quería más? Aquella donde se llegó a especular que él era el mago más grande de todos los tiempos, superando a Merlín, o ahora, donde tiene a su familia y personas alrededor. No puede hacer cosas estúpidas, no puede despreocuparse por los demás porque lo que él haga los afectará. Hoy que su fama decaía al paso de cada día porque había sido eclipsado por el nuevo héroe del mundo.
Harry. Ese muchacho, siempre supo que el joven Potter lo superaba por mucho. Porque él si tenía tiempo de pasarla bien con sus amigos y aquellos a los que consideraba su familia. Vivió cosas desafortunadas pero aún así nunca se dio por vencido y siempre buscó la manera de seguir adelante.
Sentía un poco de envidia de esa vida, donde se podía decir que lo tenía todo. ¿Qué estaba pensando? Varias veces supo que su alumno se consideraba la persona más desafortunada en la tierra, y todo por culpa del destino.
Suspiró y negó lentamente con la cabeza. Odiaba el no tener bien definidas sus metas. El no saber a donde dirigirse o qué hacer. Admitía que extrañaba aquellos tiempos de reconocimientos y títulos, quién se imaginaría que la orden del fénix, en sus inicios solo había sido un truco para que su nombre volviera a los diarios.
Alguien necesitaba levantarse contra Voldemort, pero no precisamente tenía que ser él. De una manera muy poco ética, se las arregló para que corriera el rumor de que él había creado una organización secreta para acabar con Voldemort y así cuando esa meta se cumpliera, de nuevo tendría fama y títulos por doquier.
Un golpe seco le hizo despertar de sus distintos pensamientos donde buscaba definirse.
Había una lechuza negra parada en la ventana. Le permitió el paso y el animal de inmediato extendió la pata para que le quitaran el mensaje. Albus lo hizo, presentía de donde venía esa lechuza. Gellert.
Que tal Dumbledore:
Seguro tu extrañas tantos las pláticas que solíamos tener como yo. Piensas bien al imaginar que estoy resentido porque me dejaste a mi suerte en una cárcel, pero eso es pasado.
Recuerda que en tus constantes visitas a Nurmengard, seguíamos hablando de muchas cosas. Como lo eran nuestros planes de un futuro. Nos encantaba imaginar ese mundo a nuestra medida, el cual solo nosotros regiríamos.
Creo que hecho demasiado de menos esas visiones, y por eso te propongo un encuentro pacífico para recordarlo. Mis demás colaboradores no están enterados de esto así que te pido lo mismo. Arriesgo mucho con este encuentro casual pero tengo tantos deseos de recordar por qué éramos amigos.
Por favor, te espero a las 8 en punto. El sobre tiene adentro una pluma, la cual es un traslador que te llevará al destino acordado donde nos veremos.
GG
Más que sorprendido se encontraba estupefacto. Nunca imaginó que después de todo lo que había pasado en la cárcel y después de esa enemistad que ganaron con los años, todavía le quedara algo bueno a su viejo amigo. La verdad siempre confió en que un día, Gellert recobrara el sentido de la vida y así pudiera salir de Nurmengard, pero nunca pasó. Y aunque lo visitaba muy frecuentemente, parecía todavía un visionario.
Acarició su larga barba plateada mientras se preguntaba si en verdad estaba haciendo lo correcto. ¿Debía ir? Bueno, no tenía otros pendientes, además iría solo y no arriesgaría a nadie. Y lo mejor de todo era que si nadie se enteraba, sería un recuerdo más en su memoria. Le dio muchas vueltas al asunto, en verdad quería hacerlo. Gellert se había convertido en su casi hermano desde muy jóvenes y habían crecido juntos y con las mismas intenciones. Aunque al final cada uno hubiera tomado caminos separados.
Vio por la ventana, los rayos del sol se quería ocultar. Eran las 7 de la noche, solo una hora para ese ansiado reencuentro, donde no intervendría nadie. ¿Podía ser una trampa? Gellert siempre fue de palabra y si dijo que quería hablar de épocas pasadas, eso sería. Confiaba aún ciegamente en las promesas de Grindelwald.
-¿por qué los magos tenebrosos no pueden hablar de frente y en vez de eso andan mandando cartitas?-se preguntó Harry a sí mismo mientras arrugaba el papel que tenía en su mano derecha.
Caminaba como león enjaulado de un lado a otro de su habitación. Cuando había llegado se había topado con un peculiar sobre blanco con un fénix negro. Que contradictorio.
Lo abrió y se sorprendió de no reconocer la caligrafía:
Harry Potter
Es un gusto encontrar un mago de tu talla, alguien competente al fin. Toda mi vida he pasado tratando de buscar un verdadero reto y tú me los has planteado.
Tienes un valor incomparable y una fuerza que no se iguala. Claro, solo por mí. ¿Para que estar en bandos distintos cuando puedes estar conmigo? Juntos podríamos poner orden a la corrupción y a aquellos que no merecen llamarse magos por asesinar o robar.
Sea cual sea tu respuesta la espero con ansia. Me he tomado el atrevimiento de mandarte un traslador, aunque creo que serías muy capaz de aparecer donde yo dijera. Me gustaría que me dijeras qué te parece mi oferta, cara a cara.
No te preocupes por los demás miembros de mi organización, ellos no estarán presentes. Voldemort por su parte se regodea que por fin te venció. El cree que moriste aquella noche en el ministerio, pero yo se que no. Los diarios no han informado una noticia tan grande así que eso me da un punto a mi favor, pero Voldemort dice que no lo han hecho pues el ministerio quiere ocultar la verdad.
Basta de rodeos. Te espero a las 7:45 p.m.
GG
Se dejó caer sentado en su cama. ¿Qué más podía pasar? Nunca confíes en un mago tenebroso, eso había aprendido. Pero con Voldemort, Gellert era un tanto diferente. Tenía clase y era mucho más astuto, sabía por medio de Dumbledore que siempre fue un hombre de palabra, pero solo había sido vaga información y nadie se lo aseguraba. Se mordió el labio inferior, eran las 7:40. El traslador partiría en 5 minutos, con o sin él.
Obviamente podía ser una trampa, si Grindelwald sabía que no estaba muerto y Voldemort lo ignoraba, era porque tenía algo entre manos. Seguro a ese mago oscuro no le importaba lo que Voldemort dejara de hacer o creer, siempre se veía concentrado en su objetivo.
Detestaba admitir que algo le incitaba a ir. Quizás descubriría algo importante y de gran ayuda pero…¿a quién estaba engañando? Casi le gritaron en cara que no lo necesitaban ¿para que se preocupaba por ir? Solo a perder el tiempo o caer en una bien elaborada trampa. Suspiró fuertemente, él no le daba la espalda al mundo, aunque el mundo se la diera a él. –Maldito complejo Potter-
La pluma que se suponía era un traslador comenzó a brillar débilmente cuando solo faltaba un minuto. Se quedó parado frente a ella inmóvil. No sabía que hacer, no había decidido y el tiempo corría.
-¡Rayos!-
Lo tomó
Gellert esperaba pacientemente la aparición de su primer invitado, el show de esa noche sería inolvidable. Había puesto una pequeña mesa iluminada por una vela en el centro, dos tazas con té y unas cuantas cosas que tenía para divertir al muchacho.
Un destello azul apareció frente a él y luego sonrió complacido de tener a la persona que esperaba.
-justo a tiempo Harry-con la mirada le invitó a sentarse frente a él, Harry no dejó pasar por alto todo su entorno, era un gran avance el no estar rodeado de magos tenebrosos –me alegra que hayas aceptado-
-que romántico-ironizó Harry porque la reunión era alumbrada por unas velas, Gellert se hizo hacia atrás en su asiento
-te conozco muchacho, y si aparecías y yo tuviera mi varita en la mesa hubieras atacado. La única forma de alumbrarnos es por velas-explicó con tono de ofendido y Harry enarcó una ceja completamente desconcertado –empecemos ya-
-¿Por qué me quería ver?-preguntó Harry directo
-muchacho, quería poder darte información-habló Gellert
-a otro perro con ese hueso-pensó Harry
-no pienses que miento. Solo quería adelantarte que la tan famosa orden del fénix caerá y el mundo será destruido-hablaba tan tranquilo como si fuera un tema cotidiano
-ajá-respondió Harry completamente escéptico a esa idea
-sabía que no me creerías-admitió Gellert –por eso me tomé la molestia de traerte pruebas-
-¿pruebas?-
-¡si muchacho! Algo que puedas ver, oír y tocar. Algo más que simples recuerdos-
-¿y por qué piensa que me interesa lo que me quiere mostrar?-preguntó Harry a la defensiva mientras tomaba asiento frente al mago tenebroso
-para que veas que no puedes confiar en nadie-puntualizó Gellert y una sonrisa malvada surcó su rostro casi imperceptible antes de que volviera de nuevo a la normalidad
-se en quienes confiar-contradijo Harry decididamente
-no lo creo. Siempre hay que sospechar hasta del menos sospechado-Grindelwald se veía entretenido por el juego que tenía con el muchacho Potter, si lograba que las cosas salieran como él quería sería un paso gigante en su campaña de conquista al mundo, consultó su reloj. Faltaban 10 minutos.
-creo que estoy perdiendo mi tiempo aquí-dijo Harry mientras se levantaba, Gellert no hizo nada para detenerlo hasta que se dio la vuelta
-tu familia fue traicionada por uno de sus mejores amigos-comenzó con tono misterioso –era del que menos sospechaban y aún así los entregó en bandeja de plata-logró su objetivo haciendo al muchacho de ojos esmeralda detenerse y girarse un poco de mala gana porque lo estuvieran controlando de esa manera
-¿quiere decirme que hay otro traidor en nuestras filas?-preguntó Harry de brazos cruzados y expresión de fastidio
-en teoría todos podrían ser traidores-habló Grindelwald y subió los pies a la mesa con sus manos detrás de la nuca –todos podrían vender información para salvar a sus propias familias o por miedo-
-entendí lo que me quería decir-le cortó la inspiración Harry –usted está loco-de nuevo se iba a ir cuando la voz de Grindelwald lo detuvo
-hay un traidor en potencia. Uno más peligroso que cualquiera. Su traición significaría la derrota de su bando-el muchacho Potter suspiró
-¿me va a decir quién es o me puedo ir?-preguntó Harry
-la verdad está a punto de llegar. Me cité con él para tratar de convencerlo de unirse a mí-confesó el mago tenebroso sería una gran adquisición
-lamento decirle que nadie aceptaría ser parte de su grupo. Cualquier miembro de la orden primero moriría antes de convertirse al bando de la oscuridad-
-error-contradijo de inmediato Gellert –no solo tengas en cuenta cómo es la persona hoy. También debes investigar, como fue su pasado- Harry se quedó un tanto confundido por esa última declaración
-no va a poder convencer a quien sea, yo estoy aquí. De inmediato retrocederá-trató de desanimarle Harry
-si quieres ver quién podría traicionarlos, no debes dejarte ver por quien venga-dijo Grindelwald y bajó ambas piernas de la mesa pues solo quedaban unos minutos para recibir al segundo invitado –si quieres ver si es tan leal a la orden del fénix como tu presumes, te quedarás escondido y no hablaras hasta que se vaya o todo acabe-
El muchacho no sabía si eso era otra trampa. Lo que sí tenía demasiado claro es que no podía dejar pasar una oportunidad donde según Grindelwald le presentaría a un espía. Fuera verdad o no, no había mucho que perder.
-si aceptas esa condición debes esconderte ahora-le ordenó Grindelwald y el muchacho de ojos verdes rápidamente se colocó un potente hechizo de invisibilidad. Se movió de lugar para observar muy bien a quien llegaría si era cierto. Pero solo de pensar que cualquier miembro de la orden podría aparecer de un segundo a otro le revolvía el estómago y le intrigaba.
El reloj de Grindelwald dio las ocho en punto y una luz azul se hizo presente. Cuando la intensidad de esta disminuyó, la anciana figura de Albus Dumbledore se vislumbró perfectamente en la oscuridad.
Harry sintió que en ese momento se moría de pie. ¿El profesor Dumbledore? ¿Qué diablos pasaba? A lo mejor Grindelwald trataba de confundirlo y le haría creer que su director estaba ahí para entregar información. Se quedaría toda la plática que tuvieran de ser necesario para de inmediato desechar esa idea.
-gusto en verte Albus-saludó de mano el mago tenebroso
-igual Gellert-devolvió
-que respetuosos-bufó Harry en su mente
Pasaron a tomar asiento, uno de cada lado de la mesa y en ese tiempo no habían dicho absolutamente nada. El Gryffindor caminó sigilosamente para estar más cerca y escuchar mejor. Gellert le ofreció una taza de té a Dumbledore y los dos se trataban con una naturalidad increíble, como si no fueran enemigos a muerte. El solo pensar que él podía hacer algo similar con Voldemort su mente rechazaba esa imagen de inmediato.
-me alegra que no olvides por qué éramos amigos-sonrió Gellert
-eso es algo que nunca se acabará-confesó Albus –tu siempre serás mi único y mejor amigo-
-aunque las cosas hayan cambiado-completó el mago tenebroso
Se quedaron unos minutos en silencio admirando las estrellas, Albus fue el primero en suspirar:
-extraño esos tiempos donde compartíamos largos ratos de pensamiento, con una misma meta-
-no son tan lejanos-concordó Grindelwald –solamente son imposibles en estos tiempos-
Harry estaba completamente extrañado de la plática, si bien no era mala hasta el momento, era muy rara. Es decir, ¿Cómo dos enemigos a muerte se trataban tan bien?
-o sí podrían ser posibles-agregó el mago oscuro y de inmediato Dumbledore lo miró
-¿a qué te refieres?-preguntó
-no tenemos por qué estar en guerra-admitió mirando de nuevo las estrellas
-sabes que la forma en la visualizas al mundo deja mucho que desear en cuanto a las libertades-negó de inmediato Dumbledore –por eso tratamos de detenerte-
-desde que dejaste de visitarme en Nurmengard he cambiado-habló Gellert –hace 17 años dejaste de ir cada noche a platicar. Me sentí solo, y pensé que si quería seguir viéndote a diario, debía de cambiar- su voz sonaba muy en serio
-¿y que metas tienes ahora?-preguntó con curiosidad Dumbledore, más de la que a Harry le hubiera agradado, porque en los ojos de su director se veía un brillo de esperanza.
-de nuevo voy por el mundo. Pero solo por el de los magos-Gellert conectó su mirada con la de Dumbledore –los muggles no son de mi incumbencia y no puedo hacer nada por una raza inferior como esa, en cambio los magos necesitan un orden más estricto-al parecer al director de Hogwarts no se le hacía una muy mala idea
-eso es bueno para ti-le dijo. Harry palideció en su lugar y un escalofrío lo recorrió
-si. Mis planes no son tan…sádicos como antes-admitió el mago tenebroso –pero de que se debe imponer orden a toda costa es cierto-
-te será difícil, la orden del fénix siempre defenderá al mundo tal y como es-
-pueden cambiar-agregó Gellert y Albus frunció el entrecejo –sabes que siempre está abierta la opción de unirse a mi-le sugirió con esperanza en su voz
-ellos nunca se unirían a un mago tenebroso y le ayudarían a conquistar el mundo-contradijo Albus –primero morirían peleando-
-¡tú podrías convencerlos!-intentó Gellert parándose de repente con alegría –así todo sería más fácil-
-yo no estoy de tu lado-habló Dumbledore. Eso tranquilizó a Harry.
-sabes que yo siempre cumplo lo que prometo-le recordó –prometí mejorar el mundo y así será, contigo de preferencia. No quiero derrames de sangre y vidas perdidas, esa es mi nueva meta-
Albus parecía pensarlo y eso aterró a Harry
-¿sin más guerras?-preguntó
-en lo absoluto, me encargaría de la delincuencia-
-¿la corrupción?-
-todo el que tenga un cargo seguirá siempre y cuando el pueblo lo quiera, si no, lo cambiaré-
-tu serías un nuevo ministro-dijo pensativo Dumbledore y Gellert asintió -¿la pobreza?-
-haré todo lo que esté en mis manos para erradicarla por completo-
-¿la inseguridad?-
-aurores del ministerio patrullarán las calles-
Todo eso se escuchaba tan tentador, como un mundo perfecto. Pero conociendo a Gellert, podía ser todo una farsa aunque…ya había dado su palabra y eso lo hacía una promesa inquebrantable. Harry por su parte deseaba salir y sacar a su director de ahí.
-la sociedad no aceptará a un mago oscuro como ministro y dictador del mundo-concluyó Albus
-opinarán después de que vean de lo que soy capaz-le incitó Gellert –después de que vean que su vida es mejor, me aceptarán fácilmente-
En serio que Dumbledore lo estaba pensando, ¡sonaba tan perfecto!
-no puedo traicionar a mi orden-le dijo
-no la estás traicionando. Les estas dando una vida mejor-le corrigió Gellert
No, no. Harry se estaba casi comiendo las uñas del nerviosismo, esperando impacientemente la respuesta. Nunca creyó dudar de su director pero tenía un terrible presentimiento de que esto no terminaría bien. Gellert le tendió la mano a Albus y este la miró, como hipnotizado y pensando en eso. Oh no.
Todo estaba en silencio como si el mundo entero conspirara para la toma de ese decisivo momento. El viento dejó de soplar y las lechuzas de ulular. La luna se despejó en su totalidad quedando blanca y redonda como siempre, iluminando siniestramente la mano tendida de Gellert que simulaba ser un trato divino. Dumbledore dobló los dedos de su mano derecha, los abría y cerraba nerviosamente.
Empezó a levantar su brazo lentamente como si alguien pudiera impedirlo, pero obviamente no había nadie. Poco a poco se acercaba más al contacto, aunque nadie lo veía, Harry palidecía más a cada momento. Pronto estuvieron a solo centímetros y…
-hecho-
¡NO! ¡No podía ser! ¿Qué estaba pasando? Sintió un enorme vacío en su interior y que no tenía más motivos para estar ahí parado.
-mañana será un nuevo día-le sonrió Gellert complacido mirando las dos manos unidas –esta noche el mundo será como siempre debió ser-
-nuestro-completó Dumbledore
mienten si dicen que esperaban algo así...¿los sorprendí? pues otra sorpresa más:
2.-La alianza maldita está llegando a su fin...muajajaja...
3.-El final podría ser un espacio entre la próxima historia y esta así que...depende si quieren que siga cuando el final llegue.
4.-Debido a que admito que es un final completamente inesperado, se aceptan maldiciones de todo tipo menos asesinas.
Por último debo comentar algo: !Hay un foro!
sana diversión asegurada!!!!...el link está en mi profile, vamos que nada les cuesta dar una miradita.
oks oks..a lo del capi:
Ya hemos superado en reviews al secreto de merlín..hay que darle un buen final a la historia no? entre más comentarios dejen mejor!!!!!! demuestren que esta historia les gustó.
anypotter
