Capítulo 25
No había tiempo de bajarse del caballo, así que Kagome desenvaino su espada y con la punta tomó el medallón, después lo tomó con su mano pero en eso, emergió una luz blanca del mismo medallón y los envolvió tanto a Inu como a Kagome haciéndolos desaparecer, dejando a la niña sin un juguete y la araña sin una presa.
Tanto la princesa del fuego como Inu cayeron en algo acolchonado que les había amortiguado la caída, la joven abrió los ojos enormemente al ver lo que estaba en frente de ella, Inu hizo lo mismo, ambos se miraron uno al otro y se levantaron al mismo tiempo.
-¿Dónde estamos, Kagome? – preguntó Inuyasha
-En el hogar de Sango – respondió aun sorprendida Kagome
El hogar de las hadas y magos, era dentro de un árbol, pequeñas casas colgantes al igual que puentes, algunas hadas pasaban volando a un lado de ellos y se les quedaban viendo, Kagome e Inuyasha comenzaron a caminar, había una pequeña cascada y un lago que rodeaba todo el mundo.
Pequeños hombrecillos hacían flechas con una hoja de árbol.
-Que ingenuos – comentó Inuyasha susurrándole al odio
-¡Cállate! – Ordenó la princesa del fuego – Te van a oír
Pero su orden llegó muy tarde, ya que un hombrecillo se acercó a ellos, era de cabello aguamarina y tenia dos plumas de color rosa, sus ojos negros, sus cejas eran largas y delgadas, tenia alas mas grandes que cualquier otra criatura que habitara allí, su armadura era de acero y del mismo color de su cabello, llevaba una espada hecha con una hoja de árbol, además ese hombrecillo llevaba una corona sobre la cabeza, lo que hacia suponer que era el líder del mundo mágico.
-¿Quiénes son ustedes? – Su pregunta no fue amigable pero tampoco dulce - ¿Y como llegaron aquí?
Al instante un grupo de hombres y hadas los rodearon por completo, Kagome e Inu miraban hacía ambos lados y alguno los apuntaban con lanzas, Inu quiso reír cuando observó las puntas de las lanzas ya que eran de una hoja de árbol, Kagome subió un poco mas la mirada, no solo los apuntaban en tierra sino también hacia arriba, ya que había algunos hombres con unos arcos.
-Hice una pregunta – dijo el hombrecillo llamando la atención de la joven guerrera - ¡Responda!
-¿Quién es usted? – preguntó Kagome
El líder del mundo mágico hizo una mueca, nunca le gustaba que le contestaran con otra pregunta.
-Mi nombre es Menomaru – respondió finalmente aunque seguía molesto – Y soy el líder de este mundo, ahora díganme ¿Quiénes son y como llegaron aquí? – pero su tono seguía siendo hostil
-Mi nombre es Kagome…
Pero antes de que pudiera seguir con su presentación, Menomaru la interrumpió
-¿Qué haces con ese medallón? – Preguntó señalando el medallón que llevaba Kagome en sus manos - ¿De dónde lo has obtenido?
Era el medallón de Sango, era un objeto que se consideraba valioso entre los que vivían en ese mundo, con el podían entrar y salir por eso lo cuidaban como su propia vida evitando que cayera en las manos equivocadas, si alguno de ellos lo perdía tendría un castigo muy severo.
-Esté medallón es de una amiga – comentó Inuyasha ya molesto
-¿Un caballo que habla? – Menomaru arqueó una de sus largas y delgadas cejas –Nunca había visto eso antes. Extraño
-¿Extraño? – dijo Inu confundido – Extraño tú y todos ustedes
-Inu – lo regañó la joven guerrera – Mas respeto, recuerda que estamos aquí por Sango
-¿Sango, has dicho? – interrumpió el líder del mundo de las hadas sin prestarle atención al insulto de Inu
-Así es– asintió Kagome – Estamos aquí. Es nuestra amiga y hemos venido por ella
-Escucha – Menomaru se cruzó de brazos y esbozó una media sonrisa – En este mundo no tenemos amigos como ustedes, aquí, así que es mejor que regresen por donde han venido, pero no sin antes de entregarme ese medallón que tienes en tus manos – alzó una mano para que Kagome le entregará el objeto
Pero simplemente la joven frunció el cejo, no se iría sin Sango, todos sus esfuerzos por llegar a ese mundo de las hadas no se iban a venir abajo por alguien que se decía ser su líder, si tenia que negociar para llevarse a su pequeña amiga, así lo haría.
Kagome bajó del caballo – No me interesa quien eres, pero una cosa si te voy a decir, no me iré sin ella
-¿Se te olvida que estas en mis dominios? – dijo Menomaru sacando su espada de hoja – Puedo dar la orden de que sean arrestados y llevados a un calabozo
Kagome esbozó una sonrisa, si hacían eso ellos corrían en un peligro ya que cuando terminara el efecto de la pócima recuperarían su estatura y destruirían ese mundo, pero también podrían quedar atrapados.
-No querrás eso – la joven guerrera negó con la cabeza – Seamos civilizados ¿Quieres? Tú quieres que dejemos este mundo, pero yo quiero a mi amiga. Así que si me la entregas me iré y no sabrás nunca de nosotros
Menomaru se llevó una mano al mentón, en su mente pasaron un y sin fin de pensamientos, tal vez podría utilizar a esa joven y a un caballo que hablaba para conseguir su propósitos, si ellos atrapaban a ese mal nacido de Mukotsu, él les daría lo que estaban pidiendo, solo si conseguían traerlos, si no, les quitaría ese medallón y pasarían el resto de sus vidas en el calabozo siendo esclavos.
Kagome lo miraba atentamente, si no tomaba una decisión rápido, terminaría el efecto de las pócimas que Naraku les había dado y se produciría una catástrofe.
El líder alzó su mano y Kagome por defensa se puso en guardia y tenso su cuerpo, pero se relajó cuando él ordenaba a sus hombres que bajaran sus armas, esto hizo que la joven arquera una ceja.
-Es mejor discutir este asunto en mi palacio ¿No crees?
Solo tuvo como respuesta de la joven un asentimiento de cabeza, así que Menomaru los guió hacia su castillo, los tres eran seguidos por varios guerreros, Inu miraba hacia atrás de vez en cuando y observaba a esos hombres que aun mantenían sus manos en la empuñadora de sus espadas por si ellos intentaban algo.
-Patéticos – dijo negando con la ceja
-Inu – lo regañó la joven guerrera
-Lo siento – susurró – Pero en realidad son patéticos ¿Creen que con esas armas se van a defender?
-Mucho mas de lo que te imaginas – esa fue la voz del líder, quien había escuchado los susurros del caballo – Y no hace falta que susurren, tengo un perfecto oído
-Pero como…- Inu no pudo decir ninguna palabra ya que Kagome le había dado un golpe en las costillas haciéndolo callar – Aush
Llegaron al castillo, pero antes de entrar por la puerta principal, Menomaru se dio la vuelta y observo a los dos intrusos.
-Los animales no pueden entrar al castillo – Informó el líder – Tú mascota se queda afuera
-¿Mascota? – Esto enfureció a Inuyasha y estaba a punto de hacerle ver que no era una mascota – Te demostrare que no soy una mascota
-Inu – volvió a regañarlo Kagome - ¡Ya basta! Espérame aquí
Inuyasha se vio obligado a quedarse afuera mientras observaba a Kagome entrar al castillo seguida de ese hombre, no le gustaba que se quedará sola, si algo le pasaba él no estaría para ayudarla, pero descartó todo eso ya que Kagome no era una mujer muy dócil y se sabía cuidar mas de lo que él creía.
Kagome fue guiada hasta la sala real, en donde se discutían los temas de interés del reino, en ella había una sala rectangular con varias sillas, estaba repleta de los guardias del castillo para evitar que alguien intentara dañar a su rey.
Menomaru tomó asiento el la silla real y le hizo ademán a Kagome de tomar asiento a un lado de él, la joven tragó saliva y por si las dudas mantenía su mano en la empuñadora de su espalda.
-No hace falta que tengas tu mano en la empuñadora de tu espada, tienes mi palabra de que nadie te hará daño
Kagome retiró la mano de su espada, avanzó con paso lento mientras observaba a un guardia que se le quedaba viendo, frunció el cejo ya que esté la observaba como algo extraño, pero no le dio importancia, apartó una silla y tomó asiento a un lado de Menomaru.
-Bien ¿De que quieres hablar? – preguntó la joven
En ese momento entró un hada con una bandeja, llevaba dos tazas y una cafetera, las dejo sobre la mesa y se retiró.
-¿Quieres un poco de té verde? – preguntó Menomaru
-No gracias- negó la joven – Será mejor que terminemos con esto ¿Qué quieres?
-Has dicho que quieres a tu amiga Sango – dijo el líder y Kagome simplemente asintió – Bien, pero para que la puedas recuperar, tienes que escuchar mis condiciones
-¿Tus condiciones? – eso no le gustaba en lo mas mínimo, nunca le había gustado que le dieran condiciones, era otro Naraku y eso le molestaba – Estoy harta de escuchar condiciones
-En ese caso olvida a Sango. Fue un gusto conocerte – se levantó de la silla, pero la voz de Kagome lo detuvo
-Está bien. ¿Cuáles son esas condiciones? – preguntó ya resignada
Menomaru esbozó una media sonrisa de triunfo, volvió a tomar asiento para explicarle las condiciones a esa mujer.
-Veras, solo tengo una condición y es que me traigas vivo a Mukotsu ¿Me imagino que has hablado de él?
-Así es- Kagome asintió - ¿Qué tiene que ver él?
-Ese hombre ha envenenado a mi gente, si quieres que te entregue a tu amiga, tú entrégame a Mukotsu y todos salimos ganando
Kagome se mordió el labio inferior, estaba a un paso de recuperar a su amiga y mas sin embargo no podía hacerlo, no podía pelear contra todos ellos ya que sus armas no eran superiores a la de ella, así que tendría que aceptar el trato … y ¿Si no lo hacia? ¿Si mejor luchaba con cada uno de esos guerreros y hadas? ¿Quién saldría realmente lastimado?
Continuara...
Hola
Bueno aquí con una actualización más, lamento la demora lo que pasa es que no me llegaba mucha inspiración, pero ya estamos de regreso.
¿Qué pasara? ¿Kagome se enfrentará con esos seres con tal de rescatar a su amiga?
Todo esto y mas, en las manos de mi socio y amigo Gold77, que por cierto, este fic ya esta casi en su recta final así que no se lo pierdan.
Nos vemos
Besos y Abrazos
P e r l a
