Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.
La historia es una adaptación del dorama "Full House"
Advertencias: AU. Contiene OoC .
Gracias a quienes comentaron la primera vez: skylar, Anónimo, AkiraMatsumoto, IchirukiLullaby, Dokusho, chik-yinyang, Haibara21, stephanie Za, Darisu-chan, Alejandrasegovia, Goshy.
Gracias: Desaid, Yarumisanchezmontano, rukia14kurosaki, jailys-sama, Kraha, KattytoNebel, Nessie black 10 Frany H.Q, Adenisse, Kinverlins, Darkdan-sama, kurosaki skydark.
CONTRATO DE AMOR
CAPÍTULO 25.- EMOCIONES.
La mañana estaba fresca e Ichigo disfrutaba de la brisa marina mientras corría por la playa, también gozaba del hermoso paisaje que brindaba la salida del sol y de los cantos alegres de los pájaros que se posaban sobre las palmeras o árboles cercanos.
Ese día amaneció muy alegre y lo reflejaba con la gran sonrisa que adornaba su rostro. No sabía exactamente porque estaba feliz, tal vez porque había pasado una alegre navidad junto a su familia o porque la mañana era hermosa o quizás simplemente porque sentía la seguridad de que Renji ya no intentaría llevarse a su pequeño tazón de arroz, pues desde hace días ellos ya no se veían.
Cuando regresó de correr se quedó en el jardín contemplando la inmensidad del mar y pensando que hacer con respecto a Rukia.
Ella lo miraba a través de la ventana de la cocina y se sorprendió al verlo sonreír, pues eran muy pocas las veces en las que lo veía contento, así que se acercó a él para preguntarle el motivo de su alegría.
―Ichigo ¿Por qué estás tan de buen humor? ― preguntó Rukia cuando salió al jardín.
―Por nada en especial. ―contestó Ichigo estirando los brazos hacia atrás, pero sin dejar de sonreír. ― ¿Vas a hacer algo hoy? ―le preguntó.
―Pues tengo que ir a ver a Renji. ―Informó Rukia mirando hacia el mar, por lo que no vio cuando se le borró la sonrisa a Ichigo.
―¿Vas a tardar mucho? ―preguntó Ichigo enojado, pues no le gustaba la idea de que Renji y Rukia estuvieran juntos.
―No lo sé. ―le contestó ella volteando a verlo.
―Pues yo solo tengo que ir a una firma de autógrafos y a hablar con Yoruichi. ―comentó. ― Pero cenaremos juntos ¿entendiste? ―le preguntó Ichigo autoritario.
―¿Eh? ―preguntó confundida.
―Qué cenarás conmigo esta noche, así que no hagas planes con Renji. ―le ordenó Ichigo y entró a la casa.
Rukia no entendía porque la invitación tan repentina, pero le alegró saber que esa noche cenaría con Ichigo fuera de casa.
La mañana trascurrió con normalidad, después de desayunar Rukia se puso a limpiar la casa e Ichigo descansaba cómodamente en un sillón de la sala. Por la tarde estaban en el baño terminando de alistarse para salir.
―Rukia, en el comedor te dejé la dirección del restaurant donde cenaremos. ―le dijo Ichigo desde la puerta. ―nos vemos a las siete y no te vayas a perder. ―le dijo sonriendo. Rukia se enojó y le aventó lo primero que tuvo a su alcance, la pasta de dientes, pero Ichigo con un movimiento rápido cerró la puerta y evitó que le pegara. ― ¡Adiós! ―gritó desde afuera.
Bajó las escaleras y salió de la casa.
―¡Tonto! ―le gritó Rukia, pero una sonrisa se asomó en su cara.
Después de terminar de arreglarse y de tomar la dirección del restaurante, Rukia salió rumbo a las oficinas de Renji.
IOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOI
Renji estaba tras su escritorio firmando varios documentos, pero no lograba concentrarse pues su pensamiento se centraba en Rukia y en tratar de entender porque si su matrimonio era falso se había embarazado de él.
―Señor, aquí le manda el presidente estos documentos para que los cheque. ―le informó su secretaria, sacándolo de sus pensamientos.
―Sí gracias. ―respondió Renji tomando la carpeta negra con los documentos.
―Señor ¿Le pasa algo? ―preguntó la secretaria después de observarlo unos segundos. ―Es que lo veo muy desanimado. ―agregó al ver la confusión de Renji.
―No es nada, sólo es cansancio por el trabajo. ―le respondió él.
La secretaria no insistió, sabía que había algo más pero también sabía que su jefe no hablaba de sus problemas personales. Al salir de la oficina se encontró con Rukia sentada en la sala de espera y como ya la conocía la dejó pasar sin anunciarla.
―¡Hola! ―saludó alegremente Rukia cuando entró.
―Hola. ―habló Renji sin despegar su vista de los papeles. ―deja el borrador y vete. ―le indicó serio.
―¿Sólo lo dejo? ―preguntó Rukia, desconcertada por la fría actitud de Renji.
―Sí, más tarde lo revisaré. ―volvió a contestar de manera fría. Rukia dejó el borrador sobre la mesita de un lado y dio media vuelta para salir.
―Rukia. ― la llamó Renji sin despegar su vista de los papeles para que no se diera cuenta de su tristeza. ―Ahora no sé qué pensar de ti, estoy confundido, así que es mejor que hablemos luego. ―le mencionó. Rukia salió de la oficina triste, pues quería a Renji y le preocupaba su actitud con ella.
Él también se sintió mal al tratarla así, pero el dolor por saber que ya no tenía esperanzas con ella era más fuerte y tenía que pensar muy bien lo que iba a hacer. Él quiso volver al trabajo, pero una llamada telefónica lo interrumpió.
―Sí, bueno. ―contestó al teléfono. ―¿Quién es? ―volvió a preguntar molesto al no recibir contestación la primera vez.
―Renji, soy Senna. ―dijo tímidamente ella.
―¡Ah¡ Senna ¿Qué pasa? ― preguntó suavizando su voz.
―Si tienes tiempo me gustaría que nos viéramos hoy. ―mencionó Senna.
―Sí claro. ―le respondió Renji. Tenía trabajo y no se sentía con ánimos para hablar con alguien, pero Senna era su amiga.
―Te espero en la cafetería de siempre. ―informó ella y después de despedirse colgó el teléfono.
.
.
Renji tardó quince minutos en llegar al lugar acordado, ahí ya lo esperaba Senna sentada en una mesa junto a la ventana. Renji se sentó enfrente de ella y luego de saludarse, Senna puso sobre la mesa una cajita rectangular azul con un moño dorado.
―Es un pequeño obsequio de cumpleaños. ―mencionó Senna. ―no es nada importante, sólo un reloj.
―Gracias. ―dijo Renji tomando la cajita de regalo y sin abrirla la guardó en su saco.
―Pensé mucho para dártelo. ―comentó Senna con sinceridad, pues el regalo lo había comprado días antes del cumpleaños de Renji. ―Renji yo te amo. ―agregó ante el silencio de su acompañante.
―Senna…
―Déjame hablar. ―lo interrumpió ella. ―Al menos por hoy sólo escúchame. ―Renji estaba incómodo por la declaración de Senna, pues él únicamente la quería como una hermana, pero aun así decidió dejarla hablar. ― Alguna vez me dijiste que no te amo, que es sólo capricho, pero no es así, en verdad te amo. ―dijo Senna. ―Yo he sido feliz con el simple hecho de estar junto a ti, de verte sonreír aunque no fuera a mí y a pesar de que sabía que tú no me amas, nunca pude dejar de quererte. ―mencionó con tristeza, Renji la escuchaba atento. ― Siempre pensé que si me esforzaba un poco más lograría que te fijaras en mí, pero ahora comprendo que sólo me hago daño, así que aunque te siga amando, te tengo que dejar ir. ―le dijo Senna con los ojos llorosos. ―Pero gracias por tu generosidad, por tus regalos, por cuidar de mí, por hacerme feliz, gracias por todo. ―comentó con una sonrisa triste.
Renji permaneció callado mirándola, no podía decirle nada para hacerla sentir mejor, no cuando él estaba igual de deprimido. Ella se sentía triste pero también se sentía aliviada por haberse sincerado con él, tal vez ahora podía empezar a fijarse en alguien más.
―Senna yo…
―No digas nada, no es necesario. ―pidió Senna, estaba consiente que no había palabras para hacerla sentir mejor. ―Adiós Renji. ―Se despidió y se puso de pie.
Salió del local y subió a su coche, en el cual permaneció sentada y sin moverse por un rato y en donde por fin pudo dejar correr las lágrimas de dolor que había retenido mientras platicaba con Renji.
Él regreso a su oficina.
IOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOI
Mientras tanto en un centro comercial de prestigio, una multitud de personas se habían reunido con un sólo objetivo, conseguir un beso y un autógrafo de su actor favorito. Aunque ya se estaba terminando el evento, las fans no habían abandonado el lugar, ellas seguían ahí animando a Ichigo con gritos y aplausos.
Él aprovechó un momento para checar su reloj y ver que todavía estaba a tiempo para llegar a su encuentro con Rukia.
―Ella fue la última. ―Informó Uryu después de que Ichigo se tomara una fotografía con una chica de cabello negro. Ishida en todo momento estuvo junto a él pasándole las fotos y playeras que le regalaba al público.
―Sí. ―contestó aliviado. Llevaba más de dos horas en el sitio y estaba ansioso por salir.
―Nos fue muy bien hoy. ―comentó Urahara muy contento al acercarse a los muchachos. ―Vinieron muchas fans y se vendieron casi en su totalidad los DVD´S de tus películas anteriores. ―informó. Ichigo e Ishida sonrieron por el comentario.
Después de que Ichigo les diera unas palabras de agradecimiento a las fans que lo seguían esperando, salió del centro comercial acompañado por Ishida.
―Ichigo, supe que Renji fue a tu casa. ―comentó el de lentes.
―Sí.
―¿Te ha dicho algo? ―preguntó preocupado, pues temía que Renji le hubiera contado que ya sabía sobre el contrato de él y Rukia.
―¿De qué? ―preguntó Ichigo.
―No, nada. ―respondió Ishida aliviado.
Ichigo no le dio mayor importancia al asunto, cuando estaba por subir a su coche recibió una llamada.
―Ichigo, soy Senna, necesito hablar contigo. ―él notó tristeza en la voz de su amiga. ―¿podemos vernos ahora en el bar de siempre?
Ichigo dudó en contestar, vio el reloj, apenas tenía treinta minutos para llegar con Rukia.
―Lo siento Senna, hoy tengo un compromiso con Rukia. ―informó el chico con pena.
―Está bien. ―respondió con la voz quebrada. ―Superaré esto sola. ―dijo con decepción.
―¿Senna que sucede? ―preguntó preocupado mientras el auto se ponía en marcha. Esta vez Uryu era el chofer.
―Me siento muy mal, quisiera morirme. ―respondió ella llorando. ―pero no quiero ser una carga para ti.
―Está bien, llegó en diez minutos. ―mencionó Ichigo recordando la promesa que le hizo a Senna y porque le preocupaba su estado emocional.
―Te espero entonces. ―dijo Senna y colgó. Ichigo volvió a ver su reloj. Esperaba que Rukia lo comprendiera por llegar un poco tarde.
―Uryu vamos a otro lado. ―indicó Ichigo guiando a Ishida hacia el bar. El chico de lentes tenía ordenes de no dejar sólo al chico.
IOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOI
Rukia ya había llegado al restaurante acordado.
Después de salir de la oficina de Renji, ella se dedicó a caminar por el parque y ver tiendas para pasar el rato, pero ya estaba cansada de estar parada y por eso decidió llegar temprano al restaurante.
―¿Tiene reservación? ―le preguntó una mesera.
―Si, a nombre de Ichigo Kurosaki.
―Acompáñame por aquí. ―le indicó la mesera y la llevó a su mesa.
A Rukia le agradó el lugar, trasmitía un ambiente acogedor con las luces tenues y la música de piano. Se dispuso a deleitarse con la música mientras esperaba a Ichigo, quien ya estaba en el bar con Senna.
.
.
―Ichigo, vi a Renji y le di su regalo de cumpleaños. ―comentó Senna, él la escuchaba serio. ―le di las gracias por todo lo que ha hecho por mí y le dije que lo dejaría ir. ―dijo con desánimo.
―Hiciste lo correcto Senna. ―le respondió Ichigo sinceramente, pues sabía muy bien como había sufrido todos estos años por él. Senna suspiró profundamente.
―Pero aun así me duele porque siempre imaginé una vida con él, viviendo juntos, cuidando de nuestros hijos, esperándolo cuando llegara de trabajar. ―comentó Senna.
―No te preocupes, de ahora en adelante lucha por ti y ya verás que pronto dejarás la tristeza a un lado y volverás a ser la misma Senna alegre de siempre. ―le comentó Ichigo con una pequeña sonrisa.
Mientras desde el fondo del bar Ishida los observaba con disgusto, por lo que llamó a Rukia para informarla de lo que estaba haciendo su esposo y aunque ella se molestó, decidió seguir esperándolo.
Cuando Ishida buscó con la vista a Ichigo de nuevo, se dio cuenta que ya no estaban ahí, angustiado por lo que Urahara o Yoruichi le iban a hacer cuando se enteraran que lo había perdido, regresó a su casa.
.
.
Ichigo y Senna platicaban en el coche estacionado afuera de la casa de ella.
―El haber dejado ir a Renji es muy placentero para mí, lo debí haber hecho antes. ―mencionó la chica tratando de sonreír, él no le respondió pues la conocía bien y sabía que mentía.
―Es mejor que entres y descanses, para mañana te sentirás mejor. ―le aconsejó Ichigo.
―Pero si entro ahora, volveré a estar sola. ―le respondió Senna. ―por favor quédate conmigo, no quiero estar sola.
―Pero Senna, yo…
―Por favor. ―pidió entre lágrimas. ―prometiste no soltar mi mano y estar siempre conmigo cuando te necesitara. ―añadió.
Ichigo aceptó entrar con ella y la acompañó hasta su cuarto. Aquel sitio que junto con Renji visitó muchas veces cuando fueron niños.
Ella se acostó en la cama y él se sentó en un sillón frente a ella.
―Gracias Ichigo, sin ti no sé lo que haría. ―le dijo ella sonriendo ligeramente. Ya no lloraba pero sus ojos seguían hinchados y rojos.
Y mientras la veía quedarse dormida Ichigo se preguntaba por qué ahora el dolor que sentía siempre que la escuchaba hablar de Renji había aminorado.
Después de unos minutos y comprobar que estaba profundamente dormida, se levantó del asiento, apagó las lámparas de noche y salió del cuarto y de la casa.
Ya era tarde pero iría al restaurante, tenía la esperanza de que todavía pudiera cenar con Rukia.
IOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOI
Cuando Ichigo llegó al restaurante eran ya las diez de la noche. Ya había pocas personas dentro, cinco parejas y dos mesas con un grupo de amigos. Desde la puerta de cristal le fue fácil distinguir que Rukia ya no estaba ahí.
Se enojó consigo mismo por dejarla plantada. Buscó en los alrededores pensando que todavía podría encontrarla, pero su búsqueda no tuvo éxito.
Resignado y arrepentido subió a su auto y regresó a casa.
.
.
La luz de la sala y cocina estaban encendidas, pero Rukia no se encontraba en la primera planta, suponiendo que estaría dormida, subió las escaleras y tocó a la puerta de la chica.
―Rukia. ―llamó pero nadie contestó. Con preocupación abrió la puerta despacio, por la luz que se filtró distinguió que la cama estaba vacía.
Temeroso entró al cuarto y prendió la luz, volteó a ver el armario. Ahí seguía la maleta de Rukia. Lo que le indicaba que no se había ido, pero entonces ¿Dónde estaba?
La buscó en la segunda planta pero tampoco la encontró. Salió al balcón que daba a la playa y se recargó del barandal. No podía distinguir bien por la oscuridad, pero le pareció ver algo moviéndose en la orilla de la playa.
Así que bajó a la cocina a buscar algunas cosas y luego salió hacia la playa.
Sus sospechas fueron ciertas, Rukia se encontraba parada mirando el mar, la brisa nocturna jugaba con su cabello negro. Ichigo con cautela se acercó a ella. Era el mismo sitio al que habían ido en navidad.
La chica lo había esperado en el restaurante por tres horas, incluso cuando supo que estaba con Senna. Pero después comprendió que él no llegaría. Le dolió mucho esta nueva decepción, así que prefirió regresar a casa, esta vez no lo esperaría más.
Al llegar a casa se sintió sola y sabía que de quedarse ahí lo esperaría hasta que llegara, así que salió a la playa para caminar.
―¿Por qué siempre lo haces? ―le preguntó dolida. Los ojos violetas seguían fijos en la inmensidad del mar. ―¿Por qué siempre me dejas esperando? ―preguntó volteando a verlo. En su rostro no había enojo, sino decepción.
Lo que era peor para él. Guardó silencio por no tener las palabras para disculparse.
―Sé que no soy nada para ti. ―agregó Rukia viéndolo a los ojos. ―pero no hagas promesas que no pienses cumplir. ―le pidió.
―Rukia, la próxima vez que vaya a llegar tarde me aseguraré de llamarte y decírtelo. ―comentó él de forma sincera. ―Es que no estoy acostumbrado a que alguien me espere, por lo que me es difícil devolver las llamadas o dar explicaciones de porque llego tarde, pero de ahora en adelante lo haré. ―aunque era difícil para él aceptarlo, lo hizo porque quería que su relación con Rukia mejorara. ― Y no es cierto que seas alguien que no me importe. ―agregó para sorpresa de la chica.
Ella se le quedó mirando confundida. Pero enseguida le sonrió cálidamente.
―He traído de cenar. ―anunció Ichigo enseñándole una bolsa de plástico negra. Necesitaba relajar el ambiente. ―Al menos tendremos una bella vista. ―agregó.
Rukia asintió y ambos se sentaron en la arena. Ichigo sacó un par de sopas instantáneas que para ese momento ya se habían enfriado un poco.
―Es la segunda vez que como estas cosas aunque no me gusten. ―expresó Ichigo mirando su comida.
―Es tu culpa por llegar tarde. ―reprochó divertida la chica de ojos violeta.
―Es que Senna se sentía mal. ―informó Ichigo. Rukia dejó de sonreír y miró al cielo, el cual estaba nublado, por lo que las estrellas no se veían y la luna apenas y se asomaba en el firmamento.
―Te preocupas mucho por ella. ―comentó Rukia sin reproches.
―Es mi amiga. ―respondió él.
―¿Estás enamorado de ella? ―preguntó Rukia.
Pero él no pudo contestar porque de improviso comenzó a llover. Ichigo se puso de pie y tomándola de la mano, la ayudó a levantarse. La guio al interior de la casa con prisa.
IOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOI
Esa mañana había amanecido nublada y con frío.
Después del desayuno Ichigo leía un libro en la sala cuando Rukia bajó de su habitación arreglada.
―Iré a ver a Orihime y Uryu. ―anunció ella.
―Te llevaré. ―dijo él colocando el libro en el sillón y poniéndose de pie.
No quería que saliera con ese tiempo tan feo. La noche anterior se había mojado y si volvía a hacerlo seguramente se enfermaría.
―Está bien. ―aceptó ella.
En ese momento sonó el teléfono de la casa e Ichigo se acercó a la mesita de la esquina para contestarlo.
―Hola Senna. ―saludó él y Rukia se preocupó. ―¿quieres que nos veamos hoy?
Rukia se dio la media vuelta al escucharlo, pues estaba segura que él cancelaría su salida con ella para ir a encontrarse con Senna.
Así que sin que Ichigo se diera cuenta ella caminó a la puerta que daba a la terraza.
―Lo siento Senna, pero hoy saldré con Rukia. No quiero que se moje porque puede enfermarse. ―le contestó ante la insistencia de la chica de verse para comer.
Cuando colgó el teléfono buscó a Rukia pero ella ya se había marchado. Se quedó preocupado por ella.
IOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOIOI
Rukia no pudo llegar a casa de Orihime, no cuando se sentía tan mal. Así que fue a un parque para pensar un rato.
Recordó varios de los momentos felices que pasó con Ichigo, aquel cumpleaños en la pista de patinaje, cuando le regaló la grabadora, la celebración de navidad y la noche anterior en la playa.
Pero en lugar de sonreír y alegrarse, el dolor incrementaba en su pecho. No pudo detener las lágrimas, porque todos esos momentos le dolían, porque sólo eran una ilusión de lo que jamás pasaría.
Su amor no sería correspondido. Ichigo no dejaría de pensar en Senna, no dejaría de correr a su lado cuando la necesitara olvidándola a ella.
Y ella era una tonta, porque a pesar de todo lo esperaría, porque lo seguiría amando. La lluvia comenzó y ella dejó que sus lágrimas se fundieran con aquellas gotas de agua fría.
Cuando la lluvia se hizo más fuerte, se puso de pie y caminó en busca de un refugio. Primero intentó cubrirse bajo un árbol pero se seguía mojando y luego de recorrer medio parque encontró una cabina de teléfono en donde por fin se pudo resguardar de la lluvia.
.
.
Ichigo al ver lo fuerte que llovía se preocupó más y sin importarle mojarse o enlodarse salió a recorrer los alrededores de su casa buscando a Rukia.
.
.
Rukia temblaba de frío dentro de la cabina, pues estaba toda empapada y no tenía forma de regresar a su casa ya que no tenía sombrilla. Después de pensarlo mucho decidió hacer una llamada.
―¿Puedes venir por mí? Estoy en una cabina telefónica en el parque de Karakura. ―pidió Rukia cuando atendieron al teléfono.
―Iré de inmediato. ―contestó la voz del otro lado del teléfono.
Ella se recargó en una pared para esperar a quien había llamado, no tardó mucho tiempo cuando un joven con paraguas se acercó a la cabina. Ella le sonrió al verlo.
Gracias por leer y ojalá les guste este capítulo.
Saludos.
