Nota de autor:

¡Hola de nuevo a todos y todas! Siento mucho la tardanza en la publicación de un nuevo capítulo, pero se me estaba haciendo un poco largo de hacer, por eso lo he cortado y al final en la otra nota de autor explicaré un poco más como irá a partir de éste capítulo.

Por otra parte pido disculpas en la publicación del horario de clases de Harry, el cual lo puse en Word como una tabla y la página al parecer no reconoce el formato.

Otra de las cosas del capítulo anterior que puede que no haya gustado es la decepción que Harry sintió al ver las clases y lo que se esperaba de ellas. En próximos capítulos haré que entienda que no todo puede ser de color rosa o dorado.

Esa decepción servirá para enseñarle más paciencia y otros factores que a lo largo de la historia son importantes.

Si bien es cierto que tenía previsto que Harry pasara segundo y tercer año en Hogwarts, creo que para tercer año no va a estar, dado que va a necesitar tiempo para el Wizengamot y otras cosas.

Sin más me despido hasta abajo, que publicaré otra nota de autor explicando lo que dije en ésta.

Un cordial saludo a todos y a todas y muchas gracias por leer y poner el comentario, se agradece de verdad.

CAPITULO 24

Así pues Harry pasó su primera semana en Hogwarts en las clases con sus nuevos compañeros de estudios y Sarah la segunda semana, un poco menos preocupada por su aprendiz, pero más aburrida en el sentido que ella no podía hacer nada y veía poco a Harry.

Aparte del hecho de explorar el castillo o ayudar a los profesores y maestros en las vigilancias nocturnas, para que ningún estudiante estuviera fuera de sus dormitorios.

El fin de semana se anunciaba con un poco más de acción, porque serían los dos únicos días en los que Sarah y Harry entrenaran juntos y se pusieran al día.

La noche del viernes llegó a Hogwarts con un visitante inesperado para la escuela y para Harry, el cual miró con el ceño fruncido, como el jefe de magos del Wizengamot, Titus Ollivander, se dirigía hacia la mesa de los profesores y a la silla un poco más alta del director Powell.

Muchos se preguntaban qué haría el hombre allí, Harry se preguntaba si había pasado algo importante para que viniera él y no mandara una lechuza o incluso pidiera a sus propios elfos mandar una carta.

Se le vio hablar con el director Powell durante unos minutos más, hasta que éste le ordenó algo a Severus en el oído.

Ambos, hechicero y Druida abandonaron el Gran Salón, justo cuando los postres estaban por aparecer.

El profesor Snape bajó las escaleras y se dirigió directamente a Harry, para tener una palabra con él.

- Señor Potter, el director y el jefe de magos, desean tener una palabra con usted en el despacho del director. Acompáñeme.- Dijo Severus con un tinte de curiosidad en su voz, algo que no fue desapercibido por nadie.

Asintiendo con la cabeza, Harry se puso de pie y le dijo a sus amigos cercanos, que los vería después, algo que no estaba del todo seguro de poder ser.

Siguiendo al profesor de pociones, salieron del gran salón y se dirigieron hacia las escaleras móviles, para ir al despacho de Maestro Powell.

Cuando llegaron a la gárgola, el profesor Snape dio la contraseña, que casualmente le hizo sonreír a Harry.

La contraseña era Albion, grande y fuerte. Algo que Harry estaba seguro de que sería así en el futuro.

Subiendo las escaleras con tranquilidad y parsimonia, el profesor Snape llamó al despacho del director. Esperando pacientemente a que les dieran la entrada, Harry cuadró sus hombros y cogió su báculo con fuerza, esperando lo peor.

Con un sonoro delante del director Powell, ambos pasaron dentro, encontrándose con Sarah Ó Conaill allí, sentada en una silla.

Con el ceño fruncido, Harry se dirigió a estar en el lado de su maestra y le lanzó una mirada preocupada.

- Tranquilo, Aprendiz Emrys, no estáis en ningún tipo de problemas.- Dijo el director con una sonrisa cómplice.

Harry suspiró un poco aliviado e invocó una silla para poder sentarse él, para la charla informativa que tendría lugar.

Mientras tanto Titus miró de Sarah a Harry con el entrecejo fruncido y también invocó una silla un poco cómoda. Una vez sentado, Titus se dirigió directamente a Harry.

- Temo Emrys, que esta visita no es de ámbito cordial. Se te necesita en el Wizengamot.- Dijo yendo directamente al grano y sin dar ningún tipo de rodeos.

Harry se limitó a asentir con la cabeza y esperó a que Titus continuara. Viendo que éste se limitaba a mirarlo con una ceja arqueada, Harry se aclaró la garganta y le pregunto a qué se debía la reunión del Wizengamot.

- Principalmente es por el señor Percival Weasley. El juicio tendrá lugar éste sábado a petición de su padre Arthur.

- Extraño, Maestro Ollivander. Pensé que Arthur Weasley era un mero trabajador del ministerio de magia, sin ningún tipo de poder dentro.

- Ciertamente, pero tiene contacto con los aliados de Dumbledore.

- Entiendo.- Dijo Harry pensando en lo que diría a continuación. – Tengo la sensación que su juicio no es lo único, ¿Verdad?- Preguntó a Titus con una mirada casual, pero en el fondo sabía la respuesta.

- No, Emrys, no. También se reúne el Wizengamot de emergencia para tratar la posible vuelta de Dumbledore a las costas inglesas.

- ¿Qué?- Preguntó incrédulamente Harry.

- Quiero decir, la ICW está presionando a Bretaña mágica para que se le dé un indulto a Albus Dumbledore y se le permita quedarse en Bretaña.- Soltó la mala noticia de sopetón, dejando un aura de incredulidad y pesadumbre en el despacho del director.

Harry estaba pensando furiosamente en lo que implicaba que Albus volviera a Inglaterra. Él sabía que paulatinamente iba a volver, más que nada porque Voldemort se alzaría nuevamente, el cómo no lo sabía, ni el cuándo para el caso.

- Aunque me gustaría no ser portador de más malas noticias, Dumbledore antes de su marcha de Bretaña, dejó ciertas negociaciones con el Wizengamot y los ministerios francés y alemán para el resurgimiento del torneo de los tres magos, Emrys. Eso quiere decir, que tal vez tengas que estar fuera de Hogwarts por más de dos días. He ahí el problema que se nos presenta.

- ¿Cuál? No veo que problema tendría para salir de la escuela.

- El problema, Aprendiz Emrys.- Intervino el director, reclinándose hacia adelante en su asiento. – Es que estás en el año TIMO y puede que algunos maestros y profesores no… aprecien que te vayas sin más.

- Entiendo.- Dijo Harry, pensando las palabras que iba a decir con cuidado. – Sin ánimo de ofender, director Powell, pero esta semana que he estado dando clases, al menos las que se dan siempre, han sido un poco decepcionantes.

- ¿Qué quieres decir?- Intervino por primera vez Sarah con una ceja levantada y muy curiosa.

Harry suspiró y pensó en que podría decir para que ninguno se sintiera ofendido.

- Quiero decir que podría tomar todos los TIMOS que he escogido, más los de Herbología y Astronomía sin ningún tipo de problema ahora mismo. Salvo Alquimia y Nigromancia, que sería un poco más problemático, al haber estado poco tiempo estudiando ambas asignaturas, el resto no tendría dificultad alguna.- Dijo Harry muy seguro de sí mismo. – Aunque si a los profesores les preocupa, podríamos buscar una solución plausible para todos.

- ¿Y cuál propones, Emrys?- Preguntó Titus con una sonrisa, pues imaginaba cual sería la respuesta, aunque no fuera plausible de momento.

- Fácil Maestro Ollivander. Seguir con las clases, pero por correspondencia. Pediré a uno de mis elfos domésticos que traigan los apuntes de mis compañeros de clases y los ejercicios pedidos por los profesores y maestros. Aparte de Maestro Flamel, que me está enseñando en sus ratos libres como fabricar elixires ya.- Terminó sonriendo Harry.

El director y Sarah se miraron durante unos momentos, decidiendo internamente la idea de Harry. Por si sola la idea no era mala, tenía su mérito, pero seguramente habría profesores como McGonagall que no se tomaran a bien la falta de Harry en sus clases.

- Me temo Emrys que habrá que pedir permiso a los jefes de las cuatro casas. Si bien tu situación es diferente, debido a que eres Señor del Wizengamot y se te requiere, las formalidades hay que respetarlas.

- Entiendo perfectamente, director Powell.- Dijo Harry cabeceando ligeramente en su dirección. – Mientras tanto, supongo que no habrá problema en que vaya el fin de semana a la mansión, para preparar el juicio del señor Weasley.

- Ciertamente, estoy deseando con que nos sales esta vez y cómo vas a solucionar la venganza de sangre que tienes contra la familia.- Terminó dando por zanjado Director Powell, enviando a Harry y Sarah en su camino para que hicieran el equipaje.

Cuando Harry salió del despacho del director, con Sarah en el remolque, Titus y el director suspiraron de alivio en el que Harry no hubiera perdido los estribos.

- Te juro Titus que pensé que iba a haber una tormenta eléctrica o algo por el estilo.

- Y yo también, pero al parecer nos equivocamos.

- Sois un poco dramáticos, me parece.- Dijo Severus arrastrando las palabras. – Por mí tiene permiso el Señor Potter para ir a donde quiera. Sus clases de pociones son muy avanzadas, incluso para el año en el que está y claramente se aburre en mis clases. Si no fuera porque le doy permiso para investigar nuevas pociones, creo que se dormiría en el aula.- Terminó el profesor con una cara en blanco.

- Te lo agradezco Severus, es importante para todos que Dumbledore no llegue a las costas.- Dijo el director agradecido de la compresión del profesor hosco. – Por cierto, podrías avisar a los demás jefes de casa de que se presenten aquí, para informarles del asunto.

- Por supuesto director.- Dijo Severus saliendo del despacho, con su túnica hondeando detrás de él.

El director se quedó un rato pensativo en sus asuntos, hasta que Titus carraspeó señalando la chimenea y haciendo un ademán de levantarse.

- Por supuesto Maestro Ollivander, discúlpeme, estaba perdido en mis pensamientos.- Dijo mientras se levantaba hacia la chimenea para activar el Flú y que el Maestro de focos pudiera marcharse a su casa o al ministerio de magia.

- Gracias director Powell. Por cierto, antes de que me marche, su hermano le manda saludos.

- Devuélveselos de mi parte, y dile que tenga suerte en la recuperación de las mentes de los Longbottom. Emrys tuvo una idea magnifica al querer sanar a los padres del joven Longbottom.- Dijo con una sonrisa de afecto el director.

Cuando Titus se marchó de la oficina, el director se volvió a su asiento a esperar a los jefes de casa, mientras hacía el papeleo de los gastos del castillo y las inversiones que tenía.

Mientras que los jefes de casa iban al despacho del director a una reunión de emergencia, Harry y su maestra, Sarah se dirigían a los cuartos de ésta para discutir el asunto que requería la ausencia de Harry. Mientras caminaban por los pasillos a los cuartos de ésta, tanto Harry como Sarah iban en un silencio cómodo y meditativo.

Una vez llegados ambos a los cuartos, Sarah pidió un poco de té con leche y unas galletas para tomar tranquilamente. Una vez servidos el té y las galletas, Harry por costumbre, se quitó la túnica y la dobló con cuidado, poniéndola encima de una silla.

Quedándose con la camisa y los pantalones, apoyó el báculo encima de la silla que tenía su túnica y lanzó una sala de privacidad, usando la magia antigua.

Sarah lo imitó, quitándose la túnica también y lanzando la sala de privacidad. Sentándose ambos en las sillas, uno enfrente del otro, empezaron a servirse el té en completo silencio, pero con una sonrisa en el rostro ambos hechiceros.

La sonrisa de Harry era por motivos diferentes a los de Sarah, la cual sonreía porque una vez que estuvieran en la privacidad de la mansión Potter, podrían tener lo que no tenían en Hogwarts y desquitarse un poco.

También sonreía porque al fin podrían entrenar como era debido sin la intervención ajena de estudiantes o maestros, molestos.

Harry por su parte sonreía ante lo que se avecinaba en el Wizengamot. Si tenía suerte y el juicio de Weasley se resolvía pronto, tal vez podría sacar un par de proyectos de ley en los que estaba trabajando.

Antes de que los sacara, debería reunirse con la alianza para discutirlos. Estaba seguro que Madame Longbottom no le agradaría uno de ellos, el cual era la caza de muggles y el registro de los llamados "nacidos de muggles", algo que Harry no creía que existieran, que fuera más bien hijos o nacidos de generaciones de Squibs.

Otro de los proyectos, era darle la bienvenida a los Squibs nuevamente al mundo mágico, dándoles puestos de trabajo conformes a sus cualidades, como las de abogados, contables, Proxys en el Wizengamot, investigadores e historiadores. Es decir, aquellos puestos en los que no se precisase utilizar la magia activa, también como la fabricación de pociones y elixires.

Ahora podría cambiar un poco más le mundo mágico y hacer que creciera en su totalidad, si lograba convencer a aquellas familias que juntarse con los Squibs era buena idea, tanto como casarse con ellos, para tener descendencia mágica.

En el caso de los hechiceros y druidas, Harry pensaba que iba todo según lo acorde, pero que se necesitaba otro punto más para hacerse notar, es decir, Harry quería que hubiera un hechicero o druida como ministro de magia y al menos un par de hechiceros y druidas trabajando en el ministerio de magia.

De momento no había nada de eso, salvo por el brujo ocasional que se veía en un puesto de trabajo en el ministerio, pero no era suficiente para Emrys.

Mirando hacia Sarah, ésta fue a abrir su hermosa boca para hablar, pero Harry se le adelantó.

- Sé que esta semana pasada no he estado… muy, como decirlo, conforme con los estudios, pero no pude evitar, esperar más de lo que creía posible, después de gastar dos millones de galeones en la escuela.

- Lo sé Harry, pero tú tienes lo que muchos no han podido tener, y es el encantamiento para aprender de los libros y una muy buena Oclumancia, para ordenar todo ese conocimiento.

- Ahora lo sé y no creas que me arrepiento un poco de pensar que los maestros eran un poco mediocres. Lo que quiero decir es que con ésta salida, puede que me venga, hasta incluso bien, para replantearme otro año más aquí.- Dijo Harry un poco triste, pues Hogwarts, si bien no era su casa y hogar, era un castillo en el que se sentía a gusto y bien.

- Te entiendo, tienes responsabilidades que son difíciles, incluso para un adulto. Con el título de Emrys y la responsabilidad de llevar Albion nuevamente a nosotros, creo que estás un poco estresado.

- Sí, pero no solo eso. Se trata de los chicos y chicas.

- ¿Tus amigos?

- Sí, ellos son… un poco inmaduros, pero a la vez no.- Comentó con la mirada perdida por detrás de Sarah.

Sarah le hizo un gesto para que continuara hablando, el cual Harry apreció mucho.

- El problema es que yo no soy así, creo que tuve que madurar más rápido de lo esperado. Por eso cuando estoy con ellos y hacen o dicen alguna tontería de preadolescentes, me siento un poco incómodo y creo que ellos también.

- Es posible, pero tienes que entenderlos. Ellos llevaron una vida, más o menos tranquila y feliz. Para nosotros los hechiceros no es así y siempre hemos tenido que madurar antes de tiempo.

- Entiendo. Cambiando a cosas más alegres, es inesperado que la ICW obligue a Bretaña a dar cobijo a Dumbledore nuevamente.

- ¿Por qué?- Preguntó Sarah algo confusa.

- Porque la ICW no tiene jurisdicción en los asuntos del Wizengamot. Puede proponer en las reuniones internacionales que saquemos alguna ley nueva, para mejorar el estatuto del secreto, que es para lo que se formó la ICW, pero en lo referente a cómo se lleva el gobierno interno, no puede intervenir, sino, sería una declaración de guerra, por intento de conquista.- Explicó Harry con una sonrisa socarrona, algo que Sarah no entendía, dado que lo que exponía Harry era importante.

- ¿Por qué sonríes, Harry?- Preguntó Sarah sin poder evitarlo.

- Por el estúpido movimiento político que ha hecho Dumbledore. Cuando llegue la reunión del Wizengamot, pienso exponer que el Wizengamot es el único que puede gobernar Bretaña mágica y que ningún otro país extranjero o entidad puede intervenir, sin causar una declaración de guerra. Lo que muchos países miembros no quieren, es una guerra mágica internacional. Pues aunque no lo parezca, tenemos muchos aliados de Europa, que no están contentos con la ICW.

- Es un punto a tu favor.

- También será los proyectos de ley que voy a proponer. Pero eso mejor lo dejaremos para la reunión del domingo con la alianza. Éste sábado será el juicio de Weasley, tengo que pensar en algo que sacie mi magia, es decir, un castigo para la familia Weasley, que de ejemplo de ello.

- Ten cuidado, la venganza de sangre mezclada con la magia de la antigua religión, es peligrosa. Puede que la idea que tengas no sacie a la magia antigua y pida más.

- Cierto. No había pensado en eso. Creo que lo más sensato sería ejecutar a Percival Weasley por su error y decir al mundo mágico británico que tengo la intención de acabar con las vidas de todos los Weasley…

-¡Ni se te ocurra! Si haces eso tendrás mucha gente que te deje de apoyar Emrys.- Dijo Sarah exaltada.

Harry se quedó mirándola con la boca entreabierta durante unos momentos, pensando en lo que había dicho. Si no mataba a la familia, su magia actuaría en contra suya, perdiendo él la vida o la magia en sí, no entendía porque se ponía Sarah así, cuando no fue culpa de él que el tonto de Percival Weasley le lanzara aquella maldición en el tren.

Frunciendo el ceño, fue a preguntarle qué es lo que debería hacer, pero Sarah se le adelantó.

- Tal vez deberías darle otro foco, es decir, míralo de otra forma que no acabe en matar a una familia entera de magos. Yo te apoyaría en matarlos, son un poco… molestos por decir lo menos, pero acabaría con muchos de los que te apoyan, yéndose al lado de Dumbledore o a los neutrales, tales como Bones y Longbottom.

- ¿Y qué sugieres, entonces? Mi magia me pide que extermine a la familia, no que la deje en la pobreza, como los Malfoy hicieron.

- Tal vez, pídeles un juramento en su magia y vida, de no procrear más. Que su línea acabe con el último de los Weasley.

- Eso… sería una solución a la larga.

- Además, ¿No estás tan seguro que habrá una guerra mágica? Pues ellos seguramente se pongan del lado de Dumbledore, ahí es cuando puedes acabar con la familia entera.- Aconsejó Sarah sabiamente a Harry.

Harry lo pensó durante unos minutos, antes de asentir con la cabeza en señal que estaba de acuerdo.

Mirando la hora que era, Harry se despidió de Sarah para ir a la sala común y decirles a sus amigos que estaría ausente de Hogwarts por motivos del Wizengamot.

Pero antes de marcharse, con una sonrisa en el rostro, Harry se acercó a Sarah y le robó un beso casto.

Después de eso, se puso su túnica escolar nuevamente y recogió su báculo, listo para marcharse.

- Por cierto Harry… cuando estemos en la mansión, ya no tendremos la restricción de ocultarnos.- Dijo mordiéndose el labio inferior sensualmente. – Te espera una pequeña o grande, según como se mire, sorpresa.- Con eso dicho se dio media vuelta, indicando a Harry que se marchara.

Con un gruñido por lo bajo, Harry se marchó, imaginando qué tipo de sorpresa le esperaría en la mansión.

Tal vez fueran a dar un paso más en la relación que tenían y lo llevarían al nivel físico. Tendría que pensar en las protecciones que utilizarían, tales como pociones anticonceptivas, aunque a Harry no le importaría tener hijos con Sarah, todavía era muy joven para ser padre.

Cuando Harry llegó al retrato de Sir Gaunt, se preguntó brevemente si el basilisco en la cámara de Salazar Slytherin le daría veneno y escamas suyas, incluso un poco de su piel mudada.

- Sir Gaunt.- Saludó Harry en Pársel al retrato.

- Buenas noches Señor Potter.- Dio una inclinación de cabeza el retrato, reconociendo a Harry. -¿Cómo se encuentra ésta noche?

- Estupendamente, Sir Gaunt. He recibido noticias acerca del Wizengamot y su próxima reunión. Por desgracia, me parece que tendré que ausentarme de Hogwarts un tiempo, para asistir a las reuniones.

- Es comprensible, eres un Señor. Quien no lo comprenda y no dé su visto bueno, es posible que se meta en líos con la casa Potter. Algo que no recomiendo.

- Por supuesto. Me preguntaba Sir Gaunt, sobre la cámara de Salazar Slytherin.

- ¿Y que sería lo que un joven como tú, se pregunta sobre dicha cámara?- Cuestionó el retrato con un poco de cautela. No fue el único que le hacía preguntas sobre la cámara de los secretos, hace más de cincuenta años, aquel joven inteligente y poderoso mago, llamado Riddle, si su memoria no le fallaba, ya intentó sonsacarle algo.

- Me preguntaba si el basilisco de Salazar, sería tan amable de prestarme un poco de su veneno y piel mudada.

- No te recomiendo que la busques, pues solo un descendiente de Slytherin puede controlar a su basilisco. Si bien tenemos un parentesco, los Potter y los Gaunt, no es lo mismo.

- Entiendo, así que solamente un Gaunt podría abrir la cámara sin sufrir una muerte, no vale que sea otro hablante.

- Exactamente Señor Potter. Además, creo que puede comprar su propio basilisco para recolectar los ingredientes que quiera.

- Puede ser, pero con la suerte que tengo, seguro que el basilisco que vaya a comprar, tiene más de un siglo.- Dijo riéndose, recordando cómo había conseguido a su familiar Bennu. – Es un placer hablar con usted, Sir Gaunt.- Terminó la conversación y su pregunta al retrato.

Éste con una sonrisa de satisfacción, al seguir el consejo que le dio, abrió el retrato para él, sin que diera la contraseña.

Cuando Harry entró en la sala común, rápidamente fue abordado por las chicas que le llevaron hacia el rincón donde se encontraban todos, bombardeándole a preguntas como: ¿Qué ha pasado? ¿Qué quería el jefe de magos? ¿No estarás en problemas, Harry? ¿Algo que quieras contarnos? Ese tipo de preguntas.

Harry levantó las manos apaciguadoramente en alto y pidió silencio a sus amigos y amigas, los cuales estaban todos preocupados, olvidándose rápidamente de las pequeñas disputas que tenían entre ellos.

- No ha pasado mucho, era algo que todos esperábamos tarde o temprano.- Comenzó las explicaciones tranquilamente, sentándose en su sillón favorito, el que está justo enfrente de la chimenea y el que tiene una serpiente rodeando los reposabrazos y cabecera del sillón. – El Wizengamot se reúne para dar juicio a Percival Weasley, ya que como todos sabéis está preso de momento en las celdas del ministerio. Otro de los asuntos que tenemos que tratar, es por desgracia, la posible venida nuevamente de Albus Dumbledore a nuestras costas.- En este punto se vio interrumpido cuando, no solo sus amigos se escandalizaron, sino que toda la sala común lo hizo así.

Algunos miraban con preocupación dibujada en sus rostros, otros con ansiedad. Los herederos que no sabían nada, pues sus padres no les habían contado aún, no podían creer que Potter lo dijera tan a la ligera, cuando era un asunto de extrema importancia.

- No os preocupéis. El Wizengamot no dejará que se salga con la suya. Otra de las cuestiones…

- Pero Harry, Dumbledore ha demostrado en el pasado que se puede salir con la suya.- Dijo una preocupada Celeste.

- Celeste, si digo que no os preocupéis, quiere decir eso, que no debéis preocuparos por nada. Es cierto que en el pasado se ha salido con la suya, pero ten fe en mí, tengo un as bajo la manga si decide volver, bajo imposición por la ICW. Como iba diciendo, por el otro lado, Dumbledore al parecer, dejó en negociaciones el resurgimiento del tornero de los tres magos, algo que tenemos que discutir muy, pero que muy a fondo en el Wizengamot.

- ¿Por qué? Nos podría dar fama mundial y además si un hechicero o druida es seleccionado, podría dar una buena impresión al mundo.- Preguntó Alphard con el ceño fruncido.

- Estoy de acuerdo con Alphard, Harry si el torneo es resucitado, Hogwarts es claramente la vencedora.

- Puede ser Theo, pero mira el lado negativo.- Intervino Cassiopeia.

- ¿Cuál? Para una cosa que hace bien el viejo manipulador…

- ¿No te das cuenta? Si Dumbledore quería resucitarlo justo ahora, es porque planea algo nefasto. Imagínate que le da por hacer alguna especie de ritual, en el que Harry entre.

- Eso sería imposible, Cassie. Nadie puede hacer un ritual, ni con mi sangre, pelo, magia, nada.

- ¿Y eso porque Potter? ¿Qué te hace tan especial?- Intervino Draco Malfoy desde el otro lado de la sala.

- Eso, mi querido primo segundo, no te interesa.- Contestó Harry con el ceño fruncido, pero pensándolo bien, tal vez decir delante de todos una de sus muchas fortalezas le vendría bien en el futuro. – Pero ya que eres tan insistente Malfoy, voy a saciar tu curiosidad. Soy inmune a los rituales que he mencionado, porque yo mismo hice un ritual druídico en el que me hacía inmune y el que utilizara mi sangre, pelo, magia o lo que sea, sin mi conocimiento y permiso, bueno morirá en un tremendo dolor.

- Hacer rituales de ese tipo son ilegales, iras a Azkaban por eso Potter.- Dijo triunfalmente Draco.

Para sorpresa del rubio la sala entera se rio de él en su cara, algo que no pudo soportar visiblemente, ya que su rostro adquirió un tinte rosado.

- Te equivocas Draco, los rituales por si no lo notaste, son legales. Como las artes oscuras.- Dijo Harry alegremente.

Volviendo su atención a sus amigos, les dijo que no se preocuparan por lo que fuera a pasar, dado que él y sus respectivos padres se encargarían de las eventualidades. También les contó misteriosamente, que tenía una sorpresa que dar a la alianza y que si ésta aceptaba, todos estarían un paso más delante de alcanzar las metas que se proponía.

Despidiéndose de sus amigos y prometiendo mandar una carta con Dobby cuando supiera algo de los casos Dumbledore y Weasley, Harry se fue a su cuarto a preparar el baúl para el día siguiente.

A la mañana siguiente Harry despertó temprano como siempre, se levantó un poco adormilado y fue a la ducha a prepararse para salir temprano de Hogwarts e ir a la mansión Potter, a prepararse para el día en el Wizengamot.

La noche anterior estuvo meditando en su paisaje mental, acerca de la sentencia que iba a proponer al Wizengamot hoy, cuando Percival Weasley fuera declarado culpable de todos los cargos.

Tenía claro que el chico Weasley tenía que morir, no había otra solución para apaciguar su magia, que palpitaba cuando de los Weasley se trataba.

Para su familia, en cambio, no tenían por qué morir en el mismo día que él, así que en comunión con su magia, planeo convencer al Wizengamot y a sus aliados, de que el clan Weasley al completo, incluyendo William Weasley, que estaba actualmente auto exiliado de Bretaña, juraran un voto en la magia y la vida de no tener descendientes más, es decir, que perdieran la oportunidad de procrear.

Si un Weasley procreara y tuviera hijos tras el juramento, ese Weasley y sus hijos morirían, por el juramento dado en el tiempo atrás.

Con esa muestra de "piedad" por parte de Harry, pues él era más defensor de tirarlos a todos a través del velo, salió de la ducha más relajado, pero aun así un poco preocupado por cómo la gente reaccionaría a la noticia de los Weasley.

Si bien es cierto que en un principio, en una muestra de soberana piedad por su parte, "habló" a su magia, intentando que la culpa de todo recayera en el culpable de todo el asunto, pero desgraciadamente, el juramento de venganza de sangre, se hizo contra la familia Weasley entera, de ahí a que todos tuvieran que pagar su parte justa.

Saliendo de la ducha y vistiéndose con túnicas cómodas, pues iba directamente a la mansión Potter a cambiarse en las que solía llevar al Wizengamot, dejó una nota para sus compañeros de cuarto, los cuales aún dormían plácidamente y no quiso despertarlos.

Cuando salió de la sala común con el baúl encogido y guardado, se despidió en Pársel de Sir Gaunt, al cual le dijo que estaría ausente durante unos días como mucho.

Harry se encontró con Sarah en el Gran Comedor, el cual no estaba lleno, dadas las intempestivas horas que eran, pero había profesores y maestros levantados.

El director Powell estaba entre ellos, el cual invitó a Harry a unirse a la mesa de profesores, pues el desayuno sería rápido.

Muchos de los profesores no estaban de acuerdo en compartir mesa con un estudiante, pero viendo el punto del director, que sería mucho menos trabajo para los elfos domésticos, aceptaron a regañadientes.

Cuando el desayuno terminó Harry y Sarah se dirigieron a los terrenos acompañados por el director y la profesora McGonagall, que aún estaba en sus funciones como subdirectora.

- Emrys, suerte en el Wizengamot. Espero que todo salga bien.- Dijo el director con una sonrisa y tendiéndole la mano, para que la estrechara.

Harry sonrió de vuelta y le estrechó la mano gustosamente. Con un asentimiento de cabeza hacia el director, Sarah cogió por los hombros a Harry se fueron con un ligero "pop" característico de la aparición conjunta.

Cuando finalmente aparecieron en la zona permitida para las apariciones de la familia y sus invitados en la mansión Potter, Harry y Sarah se dirigieron al salón de los retratos, dónde Dobby estaba esperándolos con un té con pastas.

- Gracias Dobby.- Dijo Harry sonriendo al elfo que con tanto esmero cuidaba de su Maestro.

Cogiendo la taza y echándose el té con el azúcar, lo removió mientras que Sarah hacía lo mismo.

- Estuve meditando anoche, Sarah, sobre lo que me dijiste de los Weasley.- Comentó Harry casualmente. Sarah le miró a los ojos en busca de una mejor elaboración, por lo cual Harry con un suspiro continuó. – Lo mejor que pude llegar en comunión con mi magia, fue castigar severamente a la familia Weasley. Es decir, al chico Weasley, pediré que sea lanzado a través del velo de la muerte, en el departamento de misterios.- Comunicó su decisión a Sarah, la cual inhaló con un poco de fuerza ante tal perspectiva.

- ¿Estás seguro?- Preguntó Sarah.

- Sí, lo estoy. Para el resto de la familia Weasley, les daré a elegir entre dos opciones. Una es obvia, la muerte.- En ese sentido paró para ver la reacción de Sarah, la cual tenía una mirada en blanco. – Y la otra es que hagan un juramento de sangre, en la magia y por sus vidas, de no tener más descendencia ninguno del clan Weasley. Es lo único que puedo hacer para apaciguar mi magia.- Terminó Harry de explicar su meditación del asunto a Sarah, la cual se veía un poco triste, de que una familia tuviera que hacer tal cosa, por la estupidez de uno de sus miembros e incluso por la estupidez de todos sus miembros, podía decirse.

- Me parece bien, pero ¿Por qué me lo cuentas?

- Me pareció importante contártelo. Además creí que estabas en contra de que diera muerte inmediata al clan entero.- Dijo Harry con una ceja levantada.

- Bueno sí, pero eso lo dije porque me preocupo por ti y por las repercusiones que pueda tener ciertos actos.

- Entiendo. No debes preocuparte, si bien aprecio eso, confía en mí cuando digo que lo tengo todo bajo control.

- Eso espero. Sobre Dumbledore…

- Sobre ese tema, también creo tenerlo controlado. Diré al Wizengamot o mejor dicho, les recordaré que la ICW no puede meterse en nuestra forma de gobierno. Aparte iremos a Gringotts, para que les recuerden que tengo poder político también en el extranjero.- Dijo Harry con una sonrisa maliciosa.

Los retratos de la mansión observaban a su descendiente y heredero con expresiones diferentes.

Sus padres, por ejemplo, variaban desde orgullo a pena, pero no pena por él, sino pena por la familia que estaba a punto de ser destruida por la estupidez de uno solo, aunque Lily tenía sentimientos encontrados, cuando Dobby informó a los retratos que su Maestro estaba debatiéndose en un sueño profundo y lleno de pesadillas, imbuido por el tercer hijo de los Weasley.

Ignotus tenía dos sentimientos, orgullo por su descendiente y enfado de que hubiera decidido estudiar nigromancia sin consultárselo antes. Ese enfado se daba a ver ahora, pues estaba mirando a Harry directamente a los ojos e intentando transmitir el sentimiento sin decir palabra alguna.

- Sé lo que vas a decir a continuación, Ignotus. Que no debí haber estudiado o elegido la optativa de Nigromancia. Estoy de acuerdo contigo.- Dijo sorprendiendo al retrato a más no poder, pues se pensaba que iba a discutírselo vehementemente.

- Me sorprendes Harry, pené que ibas a rebatirme la razón.

- No tienes por qué sorprenderte. Ya me avisaste sobre que el tema era peligroso y difícil de estudiar. Si te sirve de consuelo, el profesor de nigromancia me da clases teóricas solamente. Y se quedará así durante este año.

- No me sirve mucho de consuelo, la verdad. Pero supongo que es mejor que nada.- Dijo dando un asentimiento de cabeza y llamando a Dobby.

- Dobby, ahora puedes liberar la sección que te pedí a ti y los otros elfos, bloquearais. Creo que es… imperativo que Harry estudie mejor de lo que le puedan ofrecer en Hogwarts, el arte de la nigromancia.

- Como ordene, Maestro Peverell.- Dijo Dobby desapareciendo y reapareciendo al instante, informando que estaba hecho. Con otro "pop" el elfo desapareció a hacer sus funciones e Ignotus se quedó mirando a su descendiente.

- No puedo prever como saldrán las cosas, pero te pido que tengas cautela cuando estudies este arte. Te encontrarás cosas que jamás imaginaste ver y que asustarían hasta el más valiente de los hombres.- Dijo con un tono lúgubre y susurrante. – Una vez que comiences con ese estudio, me temo que no hay vuelta atrás. Deberás terminar, hasta el final, incluido el ritual de paso que te convertirá en nigromante.

- ¿Cambiaré?- Preguntó un poco preocupado Harry.

- No, no cambiarás. Si haces lo que te diga sin rechistar y quejarte. El hacerte nigromante no cambia nada del aspecto físico, si es lo que te preocupa. Lo que sí que te dará es la sensación de más poder, que es por eso que deberás mejorar aún más tus escudos de Oclumancia.- Terminó de contar Ignotus a Harry, el cual asintió con la cabeza nada más y se volvió a Sarah.

Pensando en las siguientes palabras, pues necesitaba un favor de ella y no en el sentido sexual, la miró con mucha atención.

- Necesito un favor Sarah.- Dijo mirando y observando atentamente a su maestra, la cual se incorporaba con una sonrisa sobre su rostro.

- Vaya Harry, no has tardado en pedir, pero crees que tenemos tiempo…

- No es ese tipo de favor, me temo.

- Imagino Harry, solo te tomaba el pelo un poco. Aunque estoy decepcionada… pensé que ahora que estamos en la intimidad de la mansión, serías un poco más cariñoso.- Dijo haciendo un pucherito que a Harry le encantó, demostrándolo con una sonrisa afectuosa.

- Sí, ahora que estamos aquí puedo ser más cariñoso contigo, de lo que somos en Hogwarts, pero creo que antes deberíamos hablar sobre… los asuntos urgentes en el tema Albion.- Sarah en ese momento se puso seria, pues Harry no solía mencionar esa palabra adrede.

- ¿Albion? ¿Qué pasa con Albion?- Preguntó preocupada en el extremo.

- Que estamos un paso más cerca de conseguirlo.

- ¿Cómo?- Preguntó, ahora sí sorprendida de lo que escuchaba.

- Si los planes que tengo, salen como deberían salir, entonces el cómo no es importante, sino el cuándo.- Dijo Harry misteriosamente, haciendo que Sarah diera un bufido muy poco femenino y rodara los ojos.

- Por supuesto Harry, pero ¿Me lo dirás? ¿O tendré que sonsacártelo?

- Mmm… creo que podría imaginar cómo me lo sonsacarías.- Dijo juguetonamente.

- Tal vez te lo sonsacaría de otra manera que no fuera de esa que te piensas, como por ejemplo, castigándote sin besos ni caricias, durante digamos, un año.

- No serías capaz.- Dijo rotundamente y sabiendo que no hablaba en serio.

- Pruébame.- Fue lo único que dijo Sarah, con la cara seria, evitando que se mostrara emoción alguna.

Harry lo pensó detenidamente, mirando a Sarah a los ojos y el rostro, ladeando la cabeza. Minutos pasaron, hasta que por fin Harry sonrió de medio lado.

- Está bien, te lo contaré. El cuándo sería dentro de un año, expulsando al ministro de magia Fudge del despacho. Y colocando un Maestro del Concilio en su lugar. En el lapso de ese año, muchos miembros del Concilio e incluso de nuestra comunidad, se infiltraran en el ministerio de magia, como trabajadores en todos los departamentos, haciendo una vez más la unidad de nuestro pueblo con los magos. Cuando eso pase, pediré un voto de no confianza contra Fudge, el cual me será concedido inmediatamente, dada la recuperación de los Longbottom. Factor clave ese.

Cuando eso pase, y para cuarto año que sea nombrado Maestro por el Concilio, daré la buena noticia de que creo saber dónde exactamente se encuentran las ciudades de Camelot y Avalon.- Le contó Harry con una sonrisa traviesa en la cara, la cual no pudo quitar durante el rato que Sarah tenía la boca ligeramente, entre abierta.

Sarah estaba en Shock, Harry su Aprendiz acababa de revelarla la noticia más impactante e importante del siglo. La creencia de donde se encontraban las ciudades más importantes para los Druidas y Hechiceros del Concilio, aparte del hecho de que todavía había más.

También le dijo que tenía planeado quitar al actual ministro de magia, una vez que los hechiceros y druidas se metieran a trabajar en el ministerio de magia, lo cual era ya un hecho. Después dijo que iba a colocar un ministro que fuera druida o hechicero, algo que daría un golpe de estado sin derramamiento de sangre, seguramente el público no se quedara quieto ante tal asunto, pero de nuevo la sorprendió con el nombramiento de los Longbottom y su pronta recuperación.

Recuperación que a la comunidad de magos no pasaría por alto, ya que ellos fueron una familia importante en el Wizengamot y la misma comunidad durante siglos. Eso ganaría la opinión del público, lo más seguro. También lo más seguro es que San Mungo, pidiera los sanadores que estuvieron involucrados en la curación de los padres del joven Neville.

Con la integración en San Mungo y el ministerio de magia, la comunidad mágica cambiaría radicalmente el pensamiento de que los Druidas y Hechiceros eran oscuros y el mal. Por supuesto quedaban las diferentes criaturas mágicas que los magos aborrecían, tales como Veelas, licántropos, vampiros, etc.

No podía pensar en que planeaba hacer para que los demás seres sintientes mágicos se unieran a la nueva y creciente nación de Albion.

- Impresionante.- Fue lo único capaz de decir Sarah, justo antes de lanzarse a sus brazos y besarle apasionadamente, algo que Harry no se esperaba pues parecía sorprendido al principio, pero después devolvió el beso con pasión también.

- No es que me queje por esto, pero todavía no he terminado de contarte como he descubierto la manera de encontrar ambas ciudades mágicas. Aparte del hecho, de a qué viene el beso.- Dijo Harry con el entrecejo fruncido.

- Esto es porque quiero y te quiero. También es por demostrar que cumples tus promesas y harás crecer nuevamente Albion.- Dijo Sarah intentando explicarse lo mejor que podía, dada la situación y la excitación que sentía en el momento. Excitación por la antelación de saber que la "utopía" como algunos de los magos aliados de Harry llamaba, estaba cada vez más cerca.

- Sigue contándome Harry.- Pidió Sarah desde el regazo del chico.

- Bien, como te dije, contaré al Concilio la forma en que creo saber cómo encontrar las dos ciudades antes mencionadas. Lo cual el Concilio estará más que satisfechos con el Albion renacido y moverán la capital de Albion a Camelot o Avalon. Creo que sería mejor Camelot, dada su postura como fortaleza.

Pero para encontrar ambas ciudades, antes debo hacer un pequeño ritual y mejorar al nivel superior mi Oclumancia, la cual estoy trabajando duramente. Dentro de mi mente he creado otro paisaje mental, el cual estará conectado con el principal, pero vacío de momento. Cuando llegue la hora de hacer el ritual de la mente, para desbloquear el núcleo mágico que todo hechicero tiene, me dará la oportunidad de no solo hacer magia con el núcleo mágico y coger un poco de la magia elemental, la cual nos referimos como la magia de la antigua religión. Sino que seré capaz de hacer magia a través de la magia ambiental del planeta.

Como bien sabes, el planeta está lleno de líneas ley, que nos da nuestra magia y nos dota de nuestro poder. Una vez que eso esté echo, iré a Stonehenge contigo, pues necesito de tu ayuda, para cuando utilice el encantamiento de conocimiento, sobre el mismo Stonehenge.

- ¿Por qué?- No pudo evitar interrumpir a Harry con una mirada preocupada.

- Porque sencillamente Stonehenge es un constructo mágico que lleva milenios ahí y no solo se me pasara el conocimiento de donde están ubicadas las ciudades, sino que se me pasará todo y cuando digo todo, es todo el conocimiento que ha tenido el constructo que una vez, nuestros antepasados construyeron. Por eso necesito tu ayuda. Lo más seguro es que caiga inconsciente durante al menos una semana, en la cual todo ese conocimiento… no todo ese poder del conocimiento, estará colocándose en mi segundo paisaje mental, que es Avalon.

Cuando eso pase, daré a conocer las ubicaciones y nuestro gobierno se pasará allí, una vez que limpiemos y organicemos todo.

- ¿Limpiar?

- Claro, supongo que la fortaleza y la isla necesitan de limpieza, tras haber estado inactivas durante siglos.

- Viéndolo así, no puedo decir que no.

- Por eso es que creo que al año que viene, no voy a ser capaz de ir a Hogwarts.

- ¿Qué? ¿Por qué?- Preguntó algo confusa.

- Porque necesitaré de todo el tiempo del mundo y un poco más, para hacer política en el Wizengamot. Los aliados nos apoyaran, pero no en todo.- Respondió Harry seriamente. Es por eso que creo que hablaré con el profesor Snape para quitarme de algunas asignaturas, tales como encantamientos y artes oscuras.- Anunció Harry a Sarah y los retratos.

- Si se me permite el consejo, Harry.- Pidió palabra Ignotus a su descendiente.

- Por supuesto Ignotus, tu consejo siempre es bienvenido, tal como el resto de ascendientes míos.- Dijo Harry, haciendo sonreír a los retratos.

- Mi consejo para ti, es que no te quites de asignaturas, pero que no te examines de los EXTASIS en Nigromancia. No estás preparado para ello.

- Entiendo, y es algo que respeto en tu opinión. Tranquilo, no tenía interés en examinarme de esa asignatura, dado que dudo que el profesor quiera enseñarme más de lo que estamos viendo actualmente.

- Bien, me alegro, porque aquí en casa aprenderás lo que te enseñe y serás convertido en Nigromante.- Finalizó Ignotus con una sonrisa.

- Yo no estoy de acuerdo en que te quites asignaturas, Harry.- Intervino su madre y Sarah no pudo estar más que de acuerdo con ella.

- ¿Y eso?

- Eres más que capaz de examinarte en los TIMOS y EXTASIS sin tener que estudiar lo suficiente para ello. Ten en cuenta que los TIMOS los harás en Hogwarts y los EXTASIS en el ministerio de magia. No tienes por qué preocuparte, cariño.- Dijo Lily amablemente, a lo que muchos de los retratos estaban de acuerdo.

- Tu madre tiene razón Harry. No debes preocuparte por eso, es más creo que es mejor que te examines de todo y no dejes caer ninguna clase. También pienso que debes advertir a tus aliados magos y amigos para que lo fueran asimilando.- Dijo con dulzura Sarah, la cual entendía la carga de su Aprendiz.

Echando un tempus se dieron cuenta que tenían que prepararse para la sesión del Wizengamot se emergencia, por lo cual decidieron levantarse con mucha renuencia de donde estaban sentados e irse a preparar.

Algo más alegre Harry por haber compartido esa información con Sarah, pero mucho más estresado por la avalancha de trabajo que se le acercaba, su fénix Bennu, no pudo evitar enviarle un trino mental para que se calmara.

Acordándose de que llevaba a Bennu consigo mismo, decidió sacarlo para que fuera a estirar las alas y a cazar al aire libre.

Con un fogonazo y otro trino alegre, el fénix se fue volando a cazar y volar libremente, mientras que su amigo y maestro estaba en la reunión del Wizengamot.

Terminándose de preparar y desencogiendo el baúl que tenía guardado en sus túnicas, Harry se vistió con las túnicas de gala guardadas para la ocasión.

Saliendo al pasillo se encontró con la vista hermosa de Sarah, la cual le guiñó un ojo y se puso al día con él.

- A dónde vamos primero, a la casa de los Black o al ministerio directamente.- Comentó Sarah a Harry.

- Por mucho que me gustaría ir a ver a Regulus antes de entrar en las cámaras del Wizengamot, creo que sería mejor ir al ministerio primero.- Contestó Harry indicando que fuera primero Sarah en entrar en la red Flú.

Una vez que ambos estaban en el atrio del ministerio de magia, se podía observar cómo los empleados iban llegando, incluso algunos de los Señores y Señoras de dicha cámara.

Harry divisó a Madame Bones, la cual estaba hablando alegremente con Señor Gaunt, McKinon, Blue y White. Saludándolos con una inclinación de cabeza, se dirigió hacia ellos lentamente.

En el camino se encontró con otros Señores, los cuales le daban el visto bueno a su vestimenta y su acompañante. Ellos sabían que allá donde iba Harry, iba su maestra, pues era necesario en el aprendizaje de cualquier cosa.

Señor Malfoy saludó a Harry con una inclinación cortés de cabeza, la cual Harry devolvió cortésmente también.

- Señor Potter, me alegra ver que se ha recuperado de… sus lesiones.- Dijo Señor Malfoy arrastrando las palabras a una distancia prudente de ambos hechiceros.

- Gracias Señor Malfoy. No fue tanto como una lesión. Aunque creo que está familiarizado con la maldición que se utilizó en mi contra.

- En efecto. Algo de lo más oscuro que hay en el mundo y una sentencia de muerte fija.

- Salvo en mi caso.

- Me pregunto cómo fue posible.

- Se debe gracias a mi Oclumancia, sobre todo, pero también se debe a mi fuerza de voluntad por volver a mis seres queridos y amigos.- Dijo Harry con la cabeza en alto.

- Por supuesto Señor Potter, tal hazaña es digna de elogio. Veremos qué más puede hacer en el futuro. Me despido de usted, nos veremos dentro.- Dijo Señor Malfoy, dando otra inclinación de cabeza a Harry, mientras se daba media vuelta a saludar a otro Señor.

Harry fue directamente después de eso a saludar a sus aliados que se encontraban mirando a Harry especulativamente.

- Buenos días a todos.- Dijo tentativamente Harry.

- Harry, me alegra que estés entre nosotros otra vez, cuando Corvinus mandó carta a casa diciendo lo que te había pasado, no pude creerlo, pero cuando dijo que en una semana estabas completamente recuperado, menos me lo pude creer.

- Vaya, gracias Salazar.

- No me malinterpretes, me alegro que estés bien, tanto es así con mi esposa.

- ¿Dónde está, por cierto?

- Está por llegar. Ha estado viendo la tienda un poco. ¿Cómo te sientes?

- Bastante bien de salud.- Dijo Harry agradeciendo de corazón la preocupación de Salazar y los demás, que expresaron más o menos lo mismo que Señor Gaunt.

Estuvieron hablando durante un rato entre todos ellos, de cosas tribales, hasta que las esposas que actuaban como Proxys para los asientos Ravenclaw y Gryffindor aparecieron y saludaron afectuosamente a Harry.

La esposa de Regulus pidió hablar con Harry un momento en privado, antes que la sesión comenzara, la cual faltaba unos diez minutos.

- Señora Black, ¿No sería mejor ir yendo a la cámara y luego cuando acabe la sesión, hablar? Estaría encantado de ir a su casa o de alquilar un despacho en el caldero chorreante.- Dijo Harry un poco nervioso y preocupado, acerca de lo que quería hablar la esposa de Regulus. Harry sabía que no podía posponerlo eternamente, pero aun así no podía evitar intentarlo.

-Claro Harry, pero no te creas que puedes evitarme para siempre.- Dijo Miranda en un tono un poco frío. Lo cual llevó a pensar a Harry que sabía de qué quería hablar y suponía que podría ser de Cassiopeia y su enamoramiento por él.

Harry asintió a la mujer de Regulus y dio un suspiro interno cuando se acercaron a los demás y se encaminaron todos a las cámaras del Wizengamot.

Sarah se fue por las otras puertas, para ir directamente a las tribunas de los visitantes, en la cual encontró a Rita Skeeter.

Pensando rápidamente en un plan que beneficiara a Harry, Sarah fue directamente a donde se encontraba la intrépida reportera.

- Buenos días, señorita Skeeter.- Saludó Sarah con una sonrisa un poco falsa, dándole la mano.

- Buenos días Maestra Ó Conaill. ¿Viene a ver la reunión?- Devolvió el saludo Rita, estrechándole la mano.

- En efecto. También me gustaría hablar con usted, acerca de un suceso que ocurrió en Hogwarts y que creo que es por eso que está aquí.

- Ah, sí. Imagino que se referirá a cuando…- Dijo mirando un pergamino que tenía al lado. – El señor Percival Weasley atacó al Señor Potter en el expreso de Hogwarts con esa maldición de pesadilla.

- En efecto. Solo quería dejar un par de asuntos claros, imagino que tendrá preguntas a las cuales le puedo contestar.- Dijo en un tono firme, el cual no admitía réplica.

- La verdad es que sí. Tengo unas cuantas de ellas. En primer lugar, me preguntaba si es cierto lo que dicen del Señor Potter.

- ¿Y qué es lo que dicen?- Preguntó Sarah, viendo como la reportera de cabellos rubios y rizados, se relamía los labios un poco, como si hubiera comido un dulce delicioso.

- Mi primera cuestión es, ¿El Señor Potter lanzó una venganza de sangre contra la familia Weasley? ¿Por qué? ¿Es cierto que casi mata al joven Weasley?- Preguntó cogiendo su pluma auto entintada y preparándose a escribir sus notas.

Sarah asintió para ella misma en las preguntas realizadas, ahora era cuando debía jugar el juego en el que su aprendiz y novio, era la víctima.

- De hecho, señorita Skeeter, es cierto lo de la venganza de sangre, pero todo tiene una explicación. El joven Weasley al lanzarle la maldición de las pesadillas a mi Aprendiz, no contó con el hecho de que él es un hechicero y su magia, al ser distinta a la de los magos, podía tener repercusiones en ese acto.

También no contó con que era extremadamente peligroso utilizar esa maldición, la cual se necesita una presencia en el sitio del que la lanza. Es decir, cuando mi aprendiz se quitó momentáneamente de esa maldición, atacó en defensa propia en contra del joven Percival.

En cuanto a la pregunta que me realizó de porque la venganza de sangre, imagino que tuvo que pasar algo realmente malo en su pesadilla para lanzarlo a toda la familia. Supongo que ellos en el sueño de Harry, le hicieron algo que él no podía perdonar. No sé el qué, pero las consecuencias de lanzar esa venganza ahí, se han manifestado de hecho en la vida real y por desgracia, usted sabe señorita Skeeter lo que eso conlleva.- Terminó Sarah, mirando hacia el frente.

Rita estaba embelesada en cuanto a la historia y la explicación de la Maestra de Harry. En cuanto terminó de explicar los motivos que tenía Harry para ello, se puso a escribir furiosamente en el pergamino, palabra por palabra. No era capaz Rita de ir en contra de Harry Potter, el cual seguramente podría hacer que acabara peor que el chico Weasley si escribía alguna mentira acerca de él.

Por otra parte ahora tenía más preguntas, dado que ella no sabía a ciencia cierta lo que conllevaba una venganza de sangre, ni mucho menos lo que era la misma.

- Pero Maestra Ó Conaill, ¿Qué es una venganza de sangre? Temo que no sé lo que es y tengo miedo de no poder informar a nuestros lectores.

- No se preocupe señorita Skeeter. Una venganza de sangre es cuando un mago, brujo, hechicero o druida, jura en contra de otro o una familia entera en este caso, cuando hace o hacen algo demasiado imperdonable en contra del que jura la venganza de sangre.

Normalmente las venganzas de sangre no requieren la muerte inmediata al que ha sido juramentada. Aunque claro está, todo depende del que lanza el juramento y su intención.

Dichos juramentos dejaron de estar en uso hace mucho tiempo por los problemas que acarreaban. Uno de los muchos problemas era que si no se cumplía el juramento, la persona en cuestión que lo lanzaba podría perder su magia e incluso a veces su vida.

Harry por el contrario ha llegado a un acuerdo con su magia para hacer cumplir el castigo. Por suerte el veredicto de éste juicio será emitido por mi Aprendiz, en calidad de su juramento.

- Entiendo, es fascinante. ¿Sabe de algún otro mago, brujo, hechicero o druida, que haya hecho algo similar?- Preguntó con curiosidad genuina.

- De hecho sí. La familia Malfoy también lo hizo con la familia Weasley. Creo que fue hace mucho tiempo, cuando uno de los bisabuelos o tatarabuelos del actual Señor Malfoy, hizo que su familia obtuviera la enemistad eterna con la familia Weasley, un distinto juramento de sangre, pero la misma cosa en el fondo.- Terminó de explicar Sarah, dando por zanjado el tema de los juramentos de sangre, para que Rita pasara a otras cuestiones importantes, como la reunión del Wizengamot que se venía a dar.

Mientras que Sarah estaba dando una entrevista con Rita Skeeter, improvisada y que beneficiara a Harry, el nombrado moreno de ojos verde bosque, con vetas doradas, se hallaba en su asiento hablando en voz baja con Regulus y Salazar, los cuales viendo que la sala empezaba a llenarse y el jefe de magos estaba en su posición, empezaron a ir a sus asientos correspondientes.

Ha Salazar le gustaba ver a su esposa en el asiento Slytherin, el cual levantaba muchas miradas de envidia por parte de los ex estudiantes de dicha casa. Era como un juego para él, ya que el miedo inicial a la opinión del público sobre el regreso de la familia Gaunt a la política y la sociedad, se había pasado en cuanto Harry dio su apoyo público a su familia.

Para Salazar Harry era como otro hijo, aparte de ser amigo de la familia. Sus propios hijos sabían eso y lo respetaban tanto, que para ellos era como un hermano más. Salazar apoyaba a Harry y lo apoyaría hasta el final, sea hechicero o no. Tenga los planes que tenga a la larga, para con la sociedad mágica, estaba seguro que él mismo entraría en ellos y al final, serían productivos para todos los involucrados.

El jefe de magos Titus Ollivander se puso sentado en su puesto y asiento, preparado para dar inicio a la sesión, aunque estaba todavía esperando a que el ministro de magia, Cornelius Fudge llegara, algo que no le gustaba en absoluto, pues el hombre corrupto ya había intentado acercarse a él con fines de corrupción y llevarle a su lado.

Parecía ser que no entendía lo que conllevaba la posición de Jefe de Magos, que era solamente una posición intermediaria en caso de empate entre todas las facciones políticas y más que eso, un mediador. Nada más. No tenía poder real en las cámaras ni voto, aparte del hecho de dar la bienvenida a nuevos Señores y Señoras, lo cual vio que tenía que hacer con un par de ellos.

El par que demostraron ser efectivamente Señores de su respectiva casa, se animaron gracias al poder que tenía Harry en el Wizengamot y solamente recogieron su título si entraban en la alianza Albion.

Como muchos de la alianza, siguieron el ejemplo de Harry para con sus finanzas e hicieron pactos y contratos con los gobblins de Gringotts.

Él mismo, con lo que ganaba de la tienda de focos, lo invertía en empresas del mundo mágico solamente, no se veía capaz de invertir en las muggles como Harry hacía.

Aunque Harry siempre decía que era como robarles algo que les pertenecía a ellos por derecho, dado que todo el dinero de empresas muggles en las que tenía acciones, lo convertía en oro, plata, bronce, diamantes, rubís, etc. piedras preciosas en sí, que en el mundo mágico valía mucho más que en el muggle.

De ahí que Harry fuera el chico, sino hombre más rico de Bretaña y empezara a ser uno de los cien más ricos de Europa, extendiendo sus inversiones por el continente.

Cuando por fin vio que la sala estaba llena y a la espera de su introducción, Titus se levantó de su silla y se dirigió al Wizengamot entero.

- Bienvenidos Señores y Señoras del Wizengamot. Hoy habrá una sesión de emergencia ante la insistencia de algunos de vosotros, para que se juzgue al señor Percival Weasley por el intento de asesinato en contra del Señor Harry Potter. Pero antes de eso demos una calurosa bienvenida a los nuevos Señores y Señoras del Wizengamot.- Dijo a todos que dieron un aplauso ligero a los mencionados, los cuales se levantaron de sus asientos y dieron una ligera inclinación de cabeza. – Una vez hecho eso, los interrogadores del acusado serán Madame Amelia Bones, Jefa del departamento de seguridad Mágica, Cornelius Oswald Fudge, Ministro de magia y Señor Black, proxy para la casa antigua y noble de Black.- Dijo haciendo que Harry desde su sitio se sorprendiera por el hecho. Sabía que era un proxy, porque su hermano Sirius era el mayor y hasta que no se recuperara y tomara el título de Señor Black, Regulus seguiría siendo el Señor sentado en el Wizengamot.

Harry esperaba que Sirius no tuviera inconvenientes a la hora de que su hermano menor siguiera en la misma posición, pues hasta ahora había hecho un trabajo encomiable a la hora de llevar a su familia nuevas riquezas y poder.

Regulus había conseguido lo que ningún Black hasta ahora consiguió, el verdadero poder y las verdaderas riquezas en oro y piedras preciosas, siendo una de las diez familias más ricas de Bretaña, al lado de los de la alianza Albion.

Harry salió de sus pensamientos en cuanto vio que por las puertas dobles entraba el acusado, Percival Weasley, con cara de pesadumbre. Previendo lo que le iba a pasar.

Harry sonrío para sus adentros, al menos habría un aliado menos de Dumbledore en Bretaña y esa familia se lo pensaría dos veces antes de asistir al viejo mago manipulador.

El juicio contra Percival Weasley se llevó a cabo con preguntas del tipo: ¿Por qué hiciste eso? ¿Qué motivos tenías para intentar asesinar al Señor Potter? ¿Sabías las consecuencias de tus actos, para con tu familia?

En esa última pregunta los demás Señores del Wizengamot prestaron atención a la contestación del joven, pues se sabía que los niños de magos eran instruidos en su cultura desde que podían razonar y una de las instrucciones que se daban era la evitación como la peste de que otro mago o en este caso hechicero, hiciera un juramento de venganza de sangre en contra de una familia entera.

Al ser la respuesta afirmativa, los demás Señores y Señoras estallaron en susurros de ira y furia en contra del chico.

Si no tenían claro de condenarlo por lo que hizo, ahora a sabiendas de que él sabía lo que hacía y a las consecuencias que se enfrentaba si salía algo mal, no tenían dudas en dar su veredicto.

Las familias que eran aliadas a Dumbledore y tenían aprecio al patriarca de la familia Weasley intentaron por todos los medios que disponían, que eran pocos, que el acusado se enfrentara a una cadena perpetua en Azkaban.

- Lamentablemente, Señores y Señoras. El acusado debe ser condenado por el Señor Potter, quien es el que tiene prioridad en este asunto. Todos sabemos cómo funciona una venganza de sangre, y no creo que quieran ustedes privar al Señor Potter de ejercer su derecho.- Intervino Regulus, recordando al Wizengamot entero lo que pasaría si privaban a Harry de condenar al chico Weasley.

El padre del chico, si no estaba más pálido que un fantasma y un vampiro, ahora era cuando termino de palidecer del todo y bien podría parecerse al barón sanguinario de Slytherin.

Harry levantándose de su asiento, agradeció a Señor Black por su recordatorio y dijo al Wizengamot entero lo que había pasado en el tren.

Es más se dispuso a dar fe de su testimonio dando una copia de la memoria que tenía cuando estaba sumido en la pesadilla inducida.

Por suerte el tribunal decidió que no era necesario ir tan lejos para el Señor Potter y que con la palabra jurada les valía.

Cogiendo el báculo y jurando que lo que decía era cierto, un destello de luz dorada selló el juramento y las esperanzas de Arthur Weasley que se hallaba en la mesa del abogado defensor.

- Entonces Señor Potter, ¿Cuál es su veredicto en contra del clan Weasley?- Pidió Madame Bones un poco temerosa ante lo que iba a pasar. Ella no sabía nada de la decisión tomada, es más ningún miembro de la alianza, salvo Sarah, sabía lo que iba a decir Harry.

- Madame Bones, mi veredicto para Percival Weasley, no es otro que la muerte por mi mano.- Dijo Harry, parando unos momentos para darle un poco de dramatismo. – Para el resto de la familia Weasley, me siento misericordioso y les voy a pedir, que hagan un juramento en su magia y vidas, para no tener nunca más descendientes. Es decir, que juren no procrear y tener hijos todos los Weasley restantes, junto con William, que se haya auto exiliado de Bretaña y prófugo de la ley.- Terminó Harry de pedir su veredicto y sentándose nuevamente en su asiento.

Un silencio sepulcral inundo la sala, provocando que si un alfiler cayera al suelo se podría escuchar sin ningún tipo de problema. Pasados unos minutos, Madame Bones recuperó la compostura ante la sorpresa que recibió ella y todos. Si bien podría parecer que no era nada misericordioso el veredicto de Harry, era justo que pidiera a la familia Weasley que jurara tanto en la magia como sus propias vidas, que no tuvieran más descendientes ninguno de ellos. Eso sería complicado, dado que si lo hacían, no solo se condenaban ellos mismos a muerte, sino que también al bebé que tuvieran y a la mujer con la que se casaran u hombre, en el caso de la joven Ginebra.

- Es apropiado y éste tribunal acepta su veredicto. La única pregunta que nos queda, es cuando piensa ejecutar a Percival Weasley por el intento de asesinato en contra de usted.- Pidió Madame Bones esperando que al menos permitiera a la familia despedirse de su miembro condenado a muerte.

Levantándose nuevamente de su asiento, Harry dijo claramente que en dos días para dar tiempo a la familia a salir de Hogwarts y venir de donde quiera que estuviesen, ya sea escondidos o trabajando, para poder despedirse de Percival, mientras tanto él se quedaría en la custodia del ministerio de magia.

- Por otra parte, para los miembros de la familia Weasley, quiero que juren el voto mañana domingo, ante todo el Wizengamot y la prensa mágica. Si decidieran romper ese voto mágico, ellos mismos se condenarían a muerte y a sus parejas correspondientes.- Dictaminó Harry sentándose nuevamente en su asiento, con una sonrisa de satisfacción que pocos pudieron ver.

Madame Bones asintió a su veredicto y el Jefe de Magos dio con el mazo en su pedestal para dar por terminado el caso y cerrar la sesión por un poco de tiempo, para que los Señores y Señoras tuvieran tiempo de descansar y almorzar.

La sesión continuaría una hora después, para dar discusión a temas que los miembros del Wizengamot propusieran y para discutir la imposición de la ICW sobre el regreso de Dumbledore y su perdón en Bretaña.

Después de almorzar sin ningún tipo de problemas e inconvenientes en la cantina del ministerio, Harry y los miembros de la alianza se dirigían nuevamente a la sala del Wizengamot.

Sarah que no veía mucho más de quedarse en las gradas de los visitantes, deseó suerte a Harry en las siguientes horas y se volvió a la mansión Potter a esperar noticias de Hogwarts, en cuanto al permiso especial que darían o rechazarían a Harry, de faltar más tiempo del previsto a las clases.

- Regulus, Salazar, Augusta, Miranda, Amanda, Amelia… todos los pertenecientes a la alianza Albion.- Empezó Harry con una sonrisa, haciendo reír a los nombrados. – Tengo un par de propuestas que hacer en el Wizengamot, antes de que continuemos. Sé que es de improviso, pero necesito que me apoyéis en esto. A la larga será muy beneficioso para todos nosotros y para Albion.- Pidió Harry seriamente a los que estaban escuchando. El resto serían informados por sus propios compañeros, que estaban sentados a los lados o cerca de los miembros de la alianza.

- Claro Harry, pero al menos dinos de que se trata, no nos dejes en suspense temporal.- Comentó Regulus sonriendo.

- Si Harry, a pesar de que es poco ortodoxo lo que pides, siempre te apoyaremos en lo que hagas. Para un futuro próximo, ten en cuenta a los demás e infórmanos de antemano.- Intervino Amelia con la aprobación de las mujeres.

- Aunque sea a altas horas de la noche.- Comentó Harry con una ceja levantada.

- Define altas horas de la noche.- Pidió Augusta.

- Sobre las doce o la una de la mañana.- Dijo Harry, haciendo que algunos levantaran unas cuantas cejas.

- No, mejor déjalo para el día siguiente o mándanos cartas a todos con tu propuesta. O envía un elfo doméstico con la propuesta o algo por el estilo.- Aconsejó Miranda a Harry.

Harry lo pensó durante unos momentos hasta que se le ocurrió una idea que para él era genial.

- Decidme, ¿Tenéis pensadero en vuestras casas? ¿Sería factible para vosotros comprar uno cada familia?

- La mayoría tenemos y los que no lo tienen no sería un problema hacerse con uno, ¿Por qué?- Preguntó Regulus curioso.

- Porque… se me ha ocurrido que os podría mandar un vial a cada uno con una imagen mía explicando las futuras propuestas para el Wizengamot, a través de una memoria copiada para todos.

- ¿Se puede hacer eso?- Intervino el Señor Blue.

- Sí, se puede. Pero es extremadamente raro.- Contestó Amelia. – Por mí no hay problema, si eres capaz de hacer eso, Señor Potter.- Apoyó Amelia la idea de Harry.

El resto también apoyó la idea, sobre todo porque contactar a altas horas de la noche con los miembros de la alianza, se vería un poco… mal educado, por decir algo, ya que por las noches, en la intimidad de las casas, a todos les gustaba estar tranquilos, a no ser que fuera realmente una emergencia.

- Perfecto, pues entonces prometo que la próxima vez haré eso. El caso es que anoche se me ocurrieron un par de cosas que podríamos hacer, para agilizar el proceso de transición.

- ¿Transición? ¿Qué quieres decir con transición?- Preguntó un preocupado Señor McKinon.

- Es fácil Señor McKinon, para que Albion pueda resurgir como nación, necesitamos que ciertas cosas tengan… suceso. Es decir, un nuevo ministro de magia, más trabajadores en el ministerio, con la fusión del Concilio en el gobierno, etc.- Dijo Harry susurrando al grupo para que los oídos indiscretos no oyeran nada y no se anticiparan a los planes de Harry.

- Veo lo que quieres decir. Pero, ¿Crees que podremos…?

- Sí, lo creo. Muchas de las familias de las otras facciones, están cansadas de Fudge y querrán verlo salir de inmediato. También voy a proponer varias soluciones a lo de las criaturas oscuras, como los licántropos. Solo pido que tengáis paciencia y apoyéis mis ideas. Veréis que a todos nos beneficiará de una forma u otra.- Explicó Harry a los más cercanos, para que pudieran dar la noticia al resto de la alianza que no se encontraban en corrillo junto a Harry.

Después de hablar un poco más de lo que quería proponer, entraron todos de nuevo a la cámara y fueron a sus asientos, a prepararse para los cambios que iban a venir.

Harry se preparó para que cuando el Jefe de Magos Ollivander pidiera si había Señores para abrir temas nuevos, antes de pasar al resto de la sesión de emergencia, que era por supuesto el tema Dumbledore y el tema del torneo de los tres magos, que también implicaba a Dumbledore.

El jefe de magos se levantó de su asiento y dio por iniciado la segunda parte de la reunión, pidiendo a los miembros si tenían que exponer algo.

Aparte del hecho de que alguno expuso lo normal en todas las reuniones, acerca de las regulaciones de los calderos, de la red Flú, de los carnets de aparición, etc. nadie tuvo mucho más que exponer, excepto Harry, que pidió la palabra cortésmente.

- El Wizengamot reconoce al Señor Potter.- Dijo Titus observando con interés genuino que se traía entre manos Emrys ahora.

- Gracias Jefe de Magos, Señores y Señoras del Wizengamot, tengo el honor y placer de exponer ante vosotros y vosotras ciertas propuestas que espero que sean estudiadas atentamente y aprobadas.- Comenzó Harry mirando a todos los presentes y recibiendo el visto bueno de los aliados de Albion. – Para empezar debo decir que estoy gratamente sorprendido en cuanto a la integración de mis compañeros hechiceros y druidas en la comunidad mágica nuevamente. Esperaba poder ver mejores resultados que éstos que hay actualmente.

Actualmente solamente se ha contratado a un cinco por ciento de la población de hechiceros y druidas en el ministerio de magia. Estoy al tanto que el ministerio, San Mungo y Hogwarts, así como Hogsmeade tienen los recursos más que suficientes para contratar a mis… paisanos y gente, los cuales compartimos la magia de la antigua religión y costumbres.

Si bien estoy muy contento de que ya no se nos persiga como antaño, creo que ha llegado la hora de que ambas comunidades se fusionen, por decir una buena palabra. Con ello propongo donar por mí mismo al ministerio de magia, Hogwarts, San Mungo y Hogsmeade, un millón de galeones para las contrataciones requeridas.- Expuso la primera propuesta, la cual era claramente más empleo para la comunidad de hechiceros, druidas y brujos.

Harry no exageraba cuando decía que el cinco por ciento de esa población consiguió trabajo en el ministerio y otros sitios.

Parecía ser que muchos de los jefes de departamento no querían contratar a dicha gente por miedo o incluso por discriminación todavía.

Al donar Harry el dinero, cuatro millones de galeones, que para él podría ser más bien calderilla, la propuesta que hizo, fue al resto de los aliados a apoyarlo.

Los aliados mencionados estaban estupefactos, si bien era una propuesta, al pagar él mismo del bolsillo estaba diciendo claramente que le importaba poco la opinión de los demás, no la de los aliados sino, la de las demás facciones.

Como era de esperarse, uno de los primeros en reaccionar fue Regulus, al levantarse y apoyar la moción, contribuyendo a la donación de Harry, sino tan astronómica como un millón de galeones, él fue capaz de donar doscientos mil galeones a cada entidad nombrada.

Después de Señor Black, vino Señor Gaunt, el cual con el visto bueno de su esposa, apoyó también con la donación un poco más alta que Regulus, subiéndolo a quinientos mil galeones a cada institución.

Así uno por uno de todos los aliados de Albion fueron apoyando a Harry en la integración y "fusión" de la comunidad de hechiceros y druidas.

Titus observaba atónito como Harry había conseguido en un momento dicha integración sin tener muchos problemas con ello. Estaba seguro que el Concilio y la comunidad estarían encantados de oír de esto.

Sí, tendrían que crearse nuevos puestos de trabajo en todos los sitios nombrados, pues los callejones Diagon, Knockturn, Platinum y Aurum estaban a rebosar de tiendas y casi no cabían más.

Tenía curiosidad sobre cómo los problemas que vendrían, los solucionaría Harry. Por ejemplo Hogwarts no podía permitirse el lujo de más contratación, aunque este año hubieran doblado, casi triplicado en estudiantes nuevos de todos los años, aún los profesores que había se defendían ellos mismos.

Saliendo de su estupor, contó que muchos de otras facciones como la neutral, lo vio con buenos ojos y apoyó también la propuesta de Harry.

Harry por otro lado no había acabado con las propuestas. Esto solamente era el comienzo y si le apoyaban a partir de aquí, que era para beneficio del Concilio de todo el mundo, el cual tenía representantes de todos los países, bueno estaba bien, pero no tan bien todavía.

Una vez acabado el apoyo al primero de muchos proyectos que todavía faltaban, el Wizengamot estaba expectante con lo siguiente.

Solamente había un par de Señores, un ministro y una subsecretaria que consiguió colarse dentro, que no estaban para nada contentos con lo sucedido, pero no podían hacer nada, salvo por supuesto, el ministro de magia, podría desviar tanto oro donado al ministerio.

Esa idea se le acabó cuando la siguiente propuesta fue lanzada.

- Gracias a todos por vuestro apoyo. Estoy seguro que si las tornas hubieran sido al revés, no dudaríamos ninguno de los hechiceros y druidas en poner de nuestro dinero para apoyar a los magos y brujas de Bretaña.- Dijo agradeciendo a todo el Wizengamot por el apoyo, ser cortés con los Señores y Señoras no venía mal. – De hecho mi siguiente propuesta, es un voto de no confianza contra el actual ministro de magia, bajo los cargos de corrupción y robo al ministerio de magia.- Anunció Harry sabiendo lo que iba a desatar, tal pandemónium en el Wizengamot, el cual duró sus buenos diez minutos, hasta que el jefe de magos se puso en pie, con su varita y dio un estruendo para acallar a los miembros de dicho cuerpo.

- Señor Potter, por favor explique sus razones al cuerpo…- Comenzó pidiendo antes de verse interrumpido por los pocos que apoyaban a Fudge, gritando improperios contra Harry y las demás facciones que estaban ansiosas de ver al ministro salir de su posición, para poner ellos mismos a sus propias elecciones al puesto.

Con otro estruendo y otros buenos diez minutos para que la situación se calmara, Harry volvió a hablar, explicando lo que todos habían recibido, hace pocos días de Amelia Bones, jefa del DMLE.

- Como todos bien sabéis hemos recibido la notificación de los resultados de la investigación que el DMLE llevó a cabo contra el ministro y su corte. Por ello pido a Madame Bones que nos informe.- Pidió Harry a una Amelia un poco confusa, la cual se levantó de su asiento, una vez que vio a Harry sentarse nuevamente.

Amelia miró en torno a ella y cuando vio que los Señores y Señoras estaban una vez más en silencio, habló.

El discurso que dio fue sorprendente y revelador, en él se indicaba todos los chanchullos y evidencias que Fudge hizo en el ministerio. El robo a los departamentos, la corrupción llevada desde que fue elegido ministro, dio a conocer a los miembros que le apoyaron con oro, para que las leyes se aprobaran más rápido en el ministerio de magia.

También dio a conocer varios delitos menores contra familias de magos y amenazas de los subordinados de Fudge.

En definitiva toda la corrupción empezó a salir y salpicar a gente como: Theodore Nott, el cual cuando se llamó a su nombre pidió disculpas y dijo que si había cualquier medio que él pudiera hacer para emendar lo que hizo, que solamente fue un par de leyes que estaba interesado, sobre todo en su negocio de Whiskey de fuego, pagaría con honor.

Los siguientes fueron Lucius Malfoy, Vincent Crabbe, Gregory Goyle, Dolores Umbridge y la lista seguía y seguía con miembros de la comunidad mágica que pagaron por su salida de Azkaban cuando se hicieron los juicios de mortífagos.

Al parecer Regulus Black nunca fue llevado a juicio y nunca tuvo que pagar una donación a Fudge, algo que suspiró aliviado cuando su nombre no apareció en la lista.

Algunos de los nombrados, intentaron salir del lío, haciendo lo mismo que Señor Nott, lo cual el jefe de magos tuvo que intervenir y dar un receso de unos minutos para preparar la corte.

- A la revelación de los hechos, pido por favor que tengan paciencia. En media hora, sino menos, daremos a conocer una nueva corte para juzgar y condenar los actos que se indican.- Dijo Titus dando un martillazo con su mazo en el platito de madera, causando un poco más de revuelo y levantando una sala de silencio alrededor para decidir quiénes serían los interrogadores.

Nota de autor 2:

Bien, como dije arriba voy a explicar que los siguientes capítulos serán un poco más cortos en palabras que éste, ya que no me gusta hacerlos muy largos.

Si bien va a tratar todavía del Wizengamot y un poco de la relación de Harry con Sarah en la mansión Potter. Espero que gusten los siguientes capítulos.

Es cierto que dije que habría más acción, pero el juicio de Percy y el veredicto contra la familia Weasley tenía que pasar tarde o temprano.

También está el problema que se les presenta con la ICW y el torneo de los tres magos, que ya se verá en los próximos capítulos. Creo que es mejor dejar un poco de intriga.

Un cordial saludo a todos y todas.

Hasta el próximo capítulo.