Ambos fueron a ver a Aizen para informar de su excursión. Ichimaru estaba charlando animadamente con Tousen (bueno, el único que hablaba era el albino, siendo el otro un trozo de hielo) en el salón del trono, pero no estaba el castaño.
-¿Dónde está Aizen-sama?- preguntó Kaede.
-Convirtiendo hollow en Arrancar- contestó el negro, sin volver la cabeza- ¿Para qué le buscáis?
-Vamos al mundo real- respondió Grimmjow, con cara de desdén.
-¿Vais…?- Ichimaru miró a los dos Espada con curiosidad- ¿Los dos juntos?
El Sexto levantó una ceja.
-¿Y qué?- escupió, desafiante.
La sonrisa del ex shinigami se acentuó más aún.
-Nada, nada…
"¿Estará permitido que dos Espada tengan relaciones como la nuestra?", se preguntó Kaede, algo nerviosa. Parecía que el de cara de zorro se lo olía.
En ese momento entró Aizen.
-Vaya, vaya, el 6 y el 7… -sonrió el castaño- ¿Puedo hacer algo por vosotros?
-Verá, Aizen-sama- dijo empezó Kaede- , ¿Recuerda que me dio permiso para ir al mundo humano si me acompañaba otro Espada?
-Hmm… Sí, es verdad. Lo dije- contestó mientras se sentaba en su trono.
-Grimmjow me acompañará.
El ex shinigami miró al de pelo azul, sorprendido.
-¿Tú? ¿Te encuentras bien, Grimmjow?
Éste frunció el entrecejo.
-Por supuesto que estoy bien, de puta madre, ¿por qué no iba a estarlo?
Kaede cerró los ojos. ¿Por qué era tan brusco con su superior?
-Se me hace raro que hagas algo por alguien, nada más. Pero Kaede… lo mejor sería que no fueras al mundo real.
-¡¿Qué?! Pero ¿por qué?- protestó, indignada.
-No es seguro para ti.
-Pero…
-Déjalo, Gainsborough- aconsejó Tousen.
"Muérdete la lengua", le sugirió su voz responsable. "No tienes nada que ganar con esta discusión".
-Pero voy con…- ella desobedeció a su voz buena.
-No basta.
-Él me acompañó cuando fuimos a buscar Vasto Lordes.
-Cierto, y os las arreglasteis muy bien, pero…
-Para entonces sólo tenía mi shikai, pero ahora tengo el bankai y…
-¡BASTA!- vociferó Aizen, perdiendo la paciencia. Kaede pegó un bote- ¡No irás al mundo real aunque te acompañen todos los Espada, y no hay más que hablar!
La Séptima estaba clavada en el sitio. Nunca había visto a Aizen enfadarse ni un poco. El castaño pareció darse cuenta y se calmó.
-Lamento haberte dado falsas esperanzas. Te dije que te dejaría ir al mundo humano si te acompañaba un Espada, pero no contaba con que lo consiguieras. De ese modo estarías algo esperanzada, pero segura aquí, en Las Noches…
No podía creerlo. Los colores se fueron de su cara a la vez que el alma se le caía a los pies. Maldito desgraciado… Grimmjow la miró, inexpresivo, y se dirigió a Aizen:
-¿A qué viene entonces tanto entrenamiento si jamás la dejáis luchar? Es bastante ridículo entrenar a alguien para que consiga tanto nivel y luego…
-Lo sé, lo sé, gracias, Grimmjow. Su entrenamiento no será en vano. Cuando llegue el momento de usar su poder, lo usará.
-Está bien- intervino Kaede-. Siento haberos molestado, Aizen-sama- inclinó la cabeza-. Con su permiso…
-Hasta luego, Kaede- se despidió Aizen.
La cetra salió del salón, seguida del Sexto.
Cuando estuvieron algo lejos, la joven le dio un puñetazo a la pared, abriendo un boquete. Desde el agujero de la pared rota se veían algunas cabezas de Arrancar curiosos y asustados.
-¿Qué miráis, idiotas?- les espetó Grimmjow. Los Arrancar se dispersaron enseguida.
La torre 6 quedaba más cerca que la Sur, así que subieron al dormitorio circular del Sexto. Kaede se sentó en la cama, se llevó las manos a la cabeza y apoyó los codos en las rodillas.
-No puedo creerlo, no puedo… Hijo de la grandísima puta, cómo se atreve- mascullaba Kaede, sintiendo acudir lágrimas de rabia a sus ojos.
-¿Acaso piensas obedecer?
La Séptima levantó la mirada.
-¿De qué diablos estás hablando?
-Tch- él se metió las manos en los bolsillos- Me decepcionas, cetra. Pensé que eras más atrevida.
-¿Tienes algún plan, tío listo?- estaba irritada.
-No me subestimes, boba. Claro que tengo un jodido plan.
Se acercó a un armario y sacó una urna de cristal, cuadrada. La colocó sobre la cama.
-¿Qué se supone que es esto?- preguntó ella.
-Es una tamashi dokubo (en japonés 'celda del alma'). Podemos utilizar esto para despistar a Aizen. Sólo tenemos que meter un poco de reiatsu aquí dentro, y las paredes de la dokubo, hechas de un material especial, lo retienen y lo conservan. Te daré una. Llénala con tu reiatsu y déjala en tu torre. De ese modo, nadie notará nuestra ausencia si no nota nuestro reiatsu en Las Noches.
-Convenceré a Cirucci para que monte un poco de guardia.
-Buena idea.
Le trajo otra dokubo.
-Iré a buscarte a tu dormitorio a las 6 de la tarde, estate preparada.
