CAPÍTULO XXV

LA GESTA DE VENUS

(Hace un milenio. Palacio Tritón)

La mañana comenzaba a llegar y con ella el momento de la amarga despedida. Amara yacía de pie en el balcón, en uno cuantos minutos tendría que despertar a su amada para tristemente despedirse de ella.

Hacía tres meses que mantenían aquellos encuentros tan clandestinos y hasta el momento nadie había sospechado de ellos.

Finalmente la rubia se acercó hasta el lecho, sentándose al lado de la mujer que dormía, "Nerissa", con gran pesar en el corazón la llamo.

La hermosa reina despertó; "No te vayas por favor", suplico con los ojos llenos de lágrimas.

"Me llena de pesar tener que marcharme, pero prometo venir mañana a la misma hora", dijo mientras la abrazaba y las lágrimas resbalaban por sus mejillas, "Este es el momento más triste del día", murmuro a su oído.

"Sé que tú estarás conmigo en tu ausencia. Puedo sentirlo", la mujer dijo con esperanza.

"Ruega a los dioses porque así sea"

Entonces por el pasillo se escuchó aquel vocerío y las botas de los oficiales que presurosos se acercaban. En aquel momento Nerissa se estremeció. Parecía que finalmente habían sido descubiertas.

"Vete", su hermoso rostro reflejaba una profunda preocupación.

"No, que sepan que estoy aquí", valientemente se enfrentaría a ellos.

La hermosa mujer negó con la cabeza, "Si te encuentran aquí, estoy segura de que te asesinaran y eso sería peor que la separación. Vete, huye"

"Te amo." Amara se inclinó un poco para besarle los labios, "Adiós", salió por el balcón. Ocultándose entre los altos y oscuros muros para no ser descubierta.

Nerissa apoyo la cabeza sobre la almohada, fingiendo que dormía.

"Allí esta", aquella mujer grito tras la puerta.

La reina de inmediato reconoció su voz.

Súbitamente la puerta se abrió con violencia, dando paso a tres consejeros, dos oficiales, la rubia reina de Venus y a la hija del poderoso Cronos.

"¿Por qué interrumpen mi sueño?, ¿Que hacen aquí si no dado la orden de que entren?", pregunto mientras se levantaba y se vestía con una bata.

Venus y la Cronida yacían de pie junto a la puerta, mientas los dos oficiales y los consejeros inspeccionaban la habitación.

"¿Amara está aquí?", Plut pregunto. Había viajado desde la luna hasta Neptuno, porque la hermosa diosa de Venus le había dicho que ambas continuaban con su amorío.

"No, la reina Serenity nos separó", la Neptuniana camino hacia la rubia Venusiana.

"No mientas, sé que Amara está aquí. Han desobedecido las ordenes de la reina Serenity y sé que se han visto a escondidas"

"¿Qué pruebas tienes para asegurarlo?", pregunto enfurecida.

"Soy la diosa del amor, yo sé todo aquello que tiene que ver con él. El fuego de sus velas brilla con gran pasión y eso solo significa que no han dejado de verse"

Nerissa rió, "Sabes bien que tu coraje te ciega. Tu enojo nació cuando Amara me prefirió a mí, desde entonces has buscado separarnos. Pasa y revisa tu misma la habitación, si encuentras a Urano, puedes quedártelo", dijo confiando en que Amara ya habría escapado.

La rubia diosa ingreso en la habitación para revisarla. Desde el primer día Urano se había vuelto su capricho. Había jurado que si no era de ella, no sería de nadie. Aunque no pudiera estar con ella, se complacía en verlas separadas.

Plut negó con la cabeza, "Sus peleas no son nada bueno. ¿Porque no se dan la mano y hacen las paces?"

Venus en aquel momento se sintió humillada al ver que la rubia no estaba allí, girándose para con ella replico, "Jamás"

Nerissa no dijo nada más, sin fuerzas en sus piernas logro dejarse caer en la cama mientras escuchaba aquel griterío. Todo a su alrededor se había tornado confuso, "¿Pueden callarse?", grito mientas sentía que estaba a punto de desmallarse.

"¿Estas bien?", mirando como el color huía de las mejillas de la Neptuniana, la Cronida pregunto.

"Estoy bien, es solo que me he levantado rápidamente", con una sutil sonrisa en los labios finalmente se dio cuenta de que tenía un secreto que ocultar.


(Palacio Tritón. Presente)

La vida de ambas mujeres era perfecta, habían logrado la unificación de dos reinos que anteriormente habían sido divididos por un amor prohibió.

Esa mañana ambas soberanas se encontraban desayunando frente a las playas del principal mar de Neptuno. Las jóvenes mujeres que pasaban por allí disimuladamente sonreían a la soberana de Urano, quien cortésmente les devolvía el mismo gesto acompañado de una mirada seductora.

"Veo que lo disfrutas ¿Son bonitas?", una celosa mujer de cabellos aqua cuestionaba.

"Son bonitas, pero mi esposa es la mujer más hermosa", respondió atrapando su nariz entre sus dedos.

"Lo sé... fui yo quien te atrapo", sonrió para ella.

Entonces un joven oficial se acercó a ellas y entregándoles dos sobres, se retiró.

"Dos cartas"

"¿Quién las envía?", pregunto Haruka un tanto desconcertada.

Michiru la giro. Descubriendo el símbolo real de la luna en ella, de inmediato el miedo la invadió, "La envía la reina Serenity"

"¡Vaya!, ¿Qué querrá?", la rubia examino la otra, descubriendo que también provenía de la luna, solo que con fecha diferente.

La hermosa reina de Neptuno se armó de valor, abriéndol para darle lectura; "Estimada princesa Kaiousei, me es muy grato informarle que está invitada a la fiesta de cumpleaños de la princesa Serenity que se llevara a cabo en el palacio de la Luna, la misma se efectuara el día 30 del sexto mes y del presente año lunar... del mismo modo le informo que los entrenamientos serán reanudados", la aguamarina leyó en voz alta.

"Pues esta dice algo muy diferente... Ha sido de mi conocimiento que usted reina de Urano y la ahora reina de Neptuno, han contraído matrimonio. Es de suma importancia que discutamos sobre el asunto... atentamente, la reina Serenity", Haruka arrojo el sobre sobre la mesa. "Seguramente buscara la forma de invalidarlo"

"No puede. Tenemos que ir. Recuerda que te dije que si la reina me exiliaba por amarte, que lo haga, Por nada renunciare a ti"

"Conmigo puede hacer lo mismo. Mientras estés conmigo nada importa", Haruka beso sus labios.

"Y ahora debemos ir a reparar nuestros equipaje y el de Hotaru también. Partiremos al amanecer"


(Palacio de la Luna. Tres días después)

El transporte proveniente de Neptuno arribo. Los guardias reales se aproximaron para abrir la puerta y ayudándolas a descender, las dos mujeres y la pequeña niña pisaron la luna, "De vuelta al lugar donde nos conocimos", Michiru sonrió, sujetándose al brazo de su amada.

"Y yo que pensaba en no venir. Cuando Plut me dijo que la princesa de Neptuno vendría, finalmente me decidí a hacerlo"

"Si no lo hubieras hecho, ahorita no estuviéramos felizmente casadas", la aguamarina beso su mejilla, comenzando así a caminar rumbo al palacio.

"O quizás sí, de cualquier forma yo hubiera ido a Neptuno, allí te hubiera conocido y te hubiera raptado en mitad de la noche"

La Neptuniana rió un poco, "Me raptaste llevándome a Urano"

"¿Disculpa?, tú huiste conmigo", Haruka sonrió agradeciendo aquel temerario acto.

"La mejor decisión de mi vida", respondido besándole la mejilla.

"¡Mercurio!", la más pequeña de todas las princesas corrió al ver a la princesa del planeta de grandes lagos.

"Hotaru, me alegra que hayas venido, estas más grande", la princesa se inclinó para abrazarla.

"Urano, muchas felicidades por tu coronación", la princesa que bate el rayo en los cielos estrecho su mano.

"Gracias Júpiter"

"Neptuno, que gusto verte", la belicosa diosa se acercó a la hermosa soberana. Dibujando una sonrisa en sus labios.

"Gracias Marte. También me alegra mucho verte"

Marte beso la mejilla de la chica de ojos azul profundo, "Urano, recuerda que tenemos un duelo que llevar a cabo", sonrió para la rubia.

"No lo he olvidado", contesto la otra con una mirada gentil, como agradeciendo por aquellas palabras que le dirigió cuando Michiru planeaba huir de ella.

De pie ante una columna, la hermosa diosa del amor en silencio las contemplaba, en su pecho aquel viejo dolor se avivo. La vergüenza también se había apoderado de ella. "Buenas noches", dijo acercándose a ellas.

"¿Qué quieres?", la rubia pregunto fríamente. Tomando con fuerza la mano de su esposa

"Más tarde, durante la fiesta quiero verlas junto con todas nuestras amigas", pidió cortésmente.

"No tengo nada de qué hablar", la Uranina contesto molesta. Con ira recordaba aquel sucio engaño.

"¡Urano!", la aguamarina la reprendió.

De pronto aquella tensa situación fue interrumpida por la rubia princesa de la luna, quien acercándose a Urano y Neptuno las abrazo.

"Felicidades por su matrimonio, escuche a madre y a Plut hablando sobre el mismo, me alegra que hayan podido casarse. Van a ser muy felices", Serenity estaba completamente feliz por sus amigas.

"Gracias", ambas respondieron.

Marte simplemente sonrío, desde un principio se había dado cuenta de aquello que ambas sentían la una por la otra, pero que la Venusiana había tratado de evitar.

"¿Podrán explicarme?", Mercurio no comprendía.

"¿Se... se casaron?, y yo que pensaba pedirle a Urano que saliera conmigo", Júpiter pensó en voz alta.

"Nos amamos tanto que lo hicimos en secreto. Pensamos que si no lo hacíamos de esa manera, alguien podría llegar para impedirlo", la deiforme respondió.

"En Neptuno no se negaron a nuestra unión", Michiru apoyo su mano en el pecho de su amada.

"Eso es grato para mi corazón, yo también soy muy feliz. Mi madre me ha permitido seguir viendo a Endimión"

"Que felicidad", Michiru expreso.

Serenity le dirigió una mirada a la rubia, "Necesito hablar con Michiru de cosas de chicas, ¿Puedo robártela un momento?", pregunto.

"Por supuesto", replico a la joven.

Mientras las jóvenes princesas platicaban con Urano, La aguamarina y la Selenita se alejaron un poco.

"Dime", la hermosa reina de Neptuno pidió.

"Hay cosas que con mis amigas no puedo hablar, tú eres una mujer que ama y es amada, tú entiendes a la perfección estas cosas del amor. Ni siquiera Venus lo entendería"

"El amor es maravilloso, ¿Verdad?"

"Lo es. Madre dice que si Endimión realmente me ama y me respeta, sabrá esperar a que yo sea mayor para poder unirnos en matrimonio"

"La reina tiene razón, si él te ama sabrá respetarte… hice esperar a Haruka hasta que me convertí en su esposa"

Serenity se sonrojo un poco, pero había cosas que quería saber sobre la nueva vida de su amiga, "¿Es diferente el amor de enamorados al de unidos por siempre?", pregunto ilusionada.

"Lo es", suspiro la aguamarina, "El amor madura y si… se hace mucho más profundo. Los secretos no existen y las cosas de dos se vuelven las de uno solo. El día que tú finalmente estés unida a ese hombre, comprenderás lo que mis palabras significan"

De pronto Plut se hizo presente, Urano la seguía, "Ustedes dos, la reina Serenity las espera en su oficina", ordeno.

"Ya vamos", Urano respondió y tomando con fuerza la mano de su amada, con paso cauteloso se dirigieron hacia ella.


(Oficina real)

Con confianza y firmeza ambas ingresaron en aquel lugar.

"Me alegra que hayan venido", la Selenita hizo una señal para que ambas mujeres tomaran asiento. Algo que ellas se atrevieron a desobedecer.

"Es un honor estar ante su presencia", Michiru dijo, convencida de que si tenía que renunciar a su trono en la luna, lo haría sin siquiera pensarlo. Renunciaría a eso y más para permanecer al lado de su amada.

"Quiero hablar con ustedes sobre algo que en secreto decidieron", dirigió una mirada a ambas.

"Nos amamos", Haruka respondió.

"Tenousei, yo no les voy a reprender. Estoy segura de que mi madre lo hubiera hecho, pero yo no lo haré, me alegra que hayan tomado esa decisión"

"¿Esta molesta?", Michiru pregunto sorprendida de sus palabras.

"No. Conocí a Nerissa y a Amara, ellas mismas querían huir y hacer lo mismo, luego aquella batalla las separo para siempre. Realmente me complace que ustedes estén juntas", viejos recuerdos volvieron a su memoria. Aunque era muy niña cuando aquello aconteció, recordaba a la perfección los paseos en los que solían llevarla.

"Gracias", ambas dijeron.

"Dados los acontecimientos, no es necesario que continúen con los entrenamientos, eso las apartaría de sus obligaciones como soberanas de... ambos planetas. Tendrán mucho trabajo, pero sé que juntas podrán hacerse cargo"

"Así será su majestad"

"Solo hay algo que quiero pedirles y eso es que Saturno deberá permanecer en la luna"

Haruka y Michiru se quedaron mirándola no muy convencidas de aquella petición.

"No se preocupen demasiado, ella estará bien. Podrán visitarla cuando quieran, además supongo que lo que más quieren en este momento es privacidad", la reina se puso de pie y abrazándolas fuertemente, beso sus mejillas, "Ahora vayan a ocupar su habitación, las veré durante la fiesta"

Haruka y Michiru comprendían que deberían obedecer a aquella orden que la reina había dado, tendrían que separarse de su pequeña.


(Habitación Tritón)

Ingresando en la hermosa habitación Tritón, Haruka se dejó caer sobre la suave cama.

"Necesito dormir un poco", expreso tomando a su esposa de la mano para que se le uniera.

"¿Que querrá Venus?", Michiru se recostó a su lado, con la cabeza sobre el pecho de su amada.

"No lo sé, pero si es uno de sus trucos, nos vamos, ¿Entendido?", la rubia acariciaba sus cabellos.

"No lo creo, esta arrepentida de lo que hizo, ella misma me lo dijo"

"¿Hablaste con ella?, ¿Cuándo?", Haruka la miro extrañada.

"Antes de que nos fuéramos, ¡Vamos! dale una oportunidad", Michiru suplico,

La rubia beso su frente y viéndola a los ojos, exclamo; "Solo porque tú me lo pides"

"No eres tan mala como tú crees serlo... anda, descansemos un poco", la aguamarina cerro los ojos para dormir entre aquellos brazos.


(Esa misma noche)

La fiesta había comenzado, uno a uno los invitados arribaban y como era costumbre, el heraldo anunciaba a cada uno de ellos; "La reina de Urano y su esposa, la reina de Neptuno", Haruka y Michiru entraron del brazo, los asistentes se giraron para verlas, puesto que ya era del dominio público que ambas habían contraído matrimonio hacia solo un par de semanas.

Al verlas, Serenity y las demás princesas dirigieron sus pasos a su encuentro.

"¿Que bien se ven juntas?", Marte dijo sonriente.

"Gracias"

"No sé porque, pero la primera vez que las vi, supe que ustedes dos terminarían así como ahora, juntas", Serenity sonreía, "Espero que Endimión y yo seamos tan felices como ustedes"

"Por supuesto lo serán", Michiru contesto.

"Michiru, ¿Podría robarte a Haruka para un baile?, solo será un momento", Serenity se recargo en el brazo de la alta mujer de cabellos rubios, "No hay mejor regalo que bailar con Urano"

"Por supuesto", la reina de Neptuno rió un poco, viendo como Serenity se llevaba a Haruka.

"En cuanto regresen, todas ustedes deberán venir conmigo", la hermosa diosa del amor se acercó a ellas.

Marte se giró y confrontándola, hablo; "Venus, ¿Qué es lo que planeas?, ¿Quieres separarlas?, ¿Cuando aceptaras que perdiste?"

La hermosa diosa cerró los ojos y hablando con suavidad, respondió al cuestionamiento de la belicosa diosa; "No temas, pronto lo sabrán"

Júpiter sonrío para con Neptuno, "Era Urano de quien estabas enamorada ¿Verdad?"

"Si, al final vencimos a la cobardía y fuimos capaces de sincerarnos con nuestros sentimientos", suspiro profundamente.

Aquel hermoso vals concluyo, volviendo ambas jóvenes con el resto.

"Vamos a bailar", Haruka tomo la mano de su esposa.

"Espera, Venus tiene algo importante que decirnos", la miro con ojos suplicantes.

Haruka frunció el entrecejo, pero haciendo caso a su mujer, su actuar fue prudente, "¿Qué es eso que según tú están importante y quieres decirnos?"

"Me alegra que pongas un poco de confianza en mí", miro a la rubia, sintiendo como si el pecho se le desgarra por dentro, "Todas ustedes, síganme"

Ambas mujeres asintieron y siguiéndola junto con las demás princesas, Venus las condujo hasta una habitación que previamente había sido decorada con suaves velos y velas, además de que había sido perfumada por ella misma.

"Este es el templo de Venus en la Luna", hablo encendiendo una vela más grande con el fuego pasional de Marte.

"Es hermoso", Michiru estaba impresionada con tanta belleza.

Urano conocía el templo de Venus, aunque era muy diferente a este. El otro era un lugar al que no volvería jamás.

"Lo es... Urano... Neptuno, tómense de las manos"

"¿Qué es esto?", la rubia cuestiono no entendiendo que sucedía.

"Solo hazlo", Michiru entrelazo sus manos con las de su amada.

Venus sonrío dirigiendo la mirada a ambas; "Yo soy la diosa del amor y desde un principio supe lo que sucedería entre las dos. Sabía que entre ustedes comenzaría a entretejerse una historia de amor, la cual hoy nos ha reunido aquí. Sin embargo fui muy egoísta al intentar separarlas y ahora de eso me arrepiento, además de que comprendí que mi deber era unirlas.

Hace algunos días, estando en el hermoso palacio de Magallanes, entrando en el templo del amor que hace ya varios siglos fue erigido, descubrí que había dos velas que brillaban con singular viveza... esas velas representan el amor que ustedes dos se tienen. Entonces, al examinarlas más de cercas supe que ustedes dos habían contraído matrimonio, eso alegro y trajo paz a mi corazón... ahora las he reunido aquí porque su matrimonio no puede estar completo sin que ustedes reciban mi bendición"

Haruka escuchaba con asombro, Michiru comenzó a derramar lágrimas, al igual que las demás princesas.

Entonces la siempre hermosa diosa del amor tomo aquella botella de oro y vertiendo un poco de ambrosía y dulce vino en una copa de plata, volvió a hablar; "Hagan sus votos"

La rubia seguía sorprendida por aquel cambio tan repentino y viendo a la hermosa mujer de cabellos aguamarina, hablo; "Yo prometo que jamás derramaras lagrimas amargas por mi causa. Jamás la duda se apoderara de ti, porque tuyo es mi corazón, mi cuerpo y mi pensamiento. Eres tú la mujer a quien amo y por la que moriría. Jamás permitiré que alguna absurda discusión empañe nuestra felicidad. Te amo tanto que cada noche antes de dormir, tu nombre será lo último que pronunciare, entonces si el hado me sorprende mientras duermo, sabré que morí con tu nombre en los labios. Cada mañana de mi vida quiero despertar junto a ti, porque sé que así será, para siempre… en esta vida y en todas las venideras"

Michiru limpio sus lágrimas y aferrándose aún más a las manos de la rubia, respondió a aquellas hermosas palabras; "Así como tú lo has dicho lo digo, tuyo es mi corazón, mi cuerpo y mi pensamiento. Nada ni nadie podrá entrometerse entre nosotros y nuestra felicidad. Siento que te amo incluso desde antes de mi propia existencia, ahora comprendo que fue el destino quien se encargó de reunirnos. Te amo tanto que no existen palabras para describirlo. Cada día de nuestras vidas, despertare a tu lado y cada noche te besare, por si el hado me sorprende mientras duermo, sabré que morí con el último beso de tus labios y al amanecer nuevamente te besare, para que juntas comencemos un nuevo día lleno de amor y felicidad"

Júpiter lloraba, Marte aunque no quería hacerlo abiertamente, las cristalinas lágrimas recorrían su pálido rostro. Mercurio sonrojada contemplaba tan magnifica escena, Serenity por su parte ahora se refugiaba en los brazos de su amado que hacía poco acababa de llegar. Hotaru no entendía mucho, pero estaba feliz y emocionada por aquellas hermosas y aladas palabras.

Venus, con toda la tristeza que había en su corazón tomo la copa, entregándola a Michiru para que bebiera de ella, luego Haruka hizo lo mismo. Urano de inmediato sintió como el deseo por aquella mujer de cabellos aqua se apodero de ella, Michiru sintió lo mismo. Entonces Venus de su vestido extrajo un hermoso listón azul y sumergiéndolo en la ambrosía, dijo; "Este es mi regalo de bodas. En este simple pero hermoso listón de seda se encuentran todas las hermosas pasiones del mundo, el amor, el romanticismo, la pasión, la felicidad, la fidelidad, las dulces platicas de enamorados, las intimas platicas de alcoba, el perdón, la comprensión, la paciencia, la sensualidad, la sexualidad y mi bendición", así habiendo dicho, entrelazo el lazo a las manos de Haruka y de Michiru y en aquel instante desapareció; "Reciban mi bendición, ahora están unidas en el más sagrado de los matrimonios, porque lo ha llevado a cabo la diosa del amor y lo que ella personalmente une, nadie ni nada lo destruye", en ese momento la voz se le quebró, pero era fuerte y contendría el llanto.

Haruka y Michiru estaban completamente conmovidas por aquella ceremonia, la sinceridad en las palabras de la joven deidad hicieron que el odio que Haruka sentía hacia ella desapareciera casi por completo, Michiru por su parte comprendía esta estaba totalmente arrepentida por lo que había hecho aquella noche en la habitación de la rubia.

Entonces viéndose a los ojos, ambas mujeres se fundieron en un apasionado beso. Hotaru camino hacia a Urano y jalándola del pantalón para que esta se inclinara, lo hizo; "¿Qué sucede pequeña?", pregunto acariciándole el cabello.

La hermosa princesa sonrió, "Se parecerá a ti"


(Jardines. Esa misma noche)

Del brazo, la deiforme reina de Urano y la hermosa reina de Neptuno caminaban por entre los laberintos de aquel hermoso lugar. Aunque los jardines de la luna eran hermosos, estos no se podían comparar con los de Urano, que eran completamente impresionantes.

"Volvemos al lugar donde todo comenzó", la aguamarina dijo besando la mejilla de su amada.

"Es un lugar sagrado para ambas", la otra respondió con una sonrisa en los labios mientras sus fuertes brazos la rodeaban.

Michiru sonrió, "Mira, es una lluvia de estrellas", dijo completamente emocionada.

"Pide un deseo", la soberana de Urano pidió.

La mujer cerro los ojos para concentrarse en aquello que deseaba, luego los abrió para dirigirse a su amada, "No solo pedí un deseo, pedí varios"

"¿Qué es?", pregunto la otra aun con los brazos alrededor de ella.

"Uno de mis dos deseos es que siempre que renazcamos, volvamos a encontrarnos para amarnos", se paró sobre las puntas de sus pies para besarla.

"¿Cuál fue tú segundo deseo?", pregunto haciendo una pausa.

"El segundo deseo puedes cumplirlo ahora mismo", replico con una sonrisa en sus labios.

"¿Qué es?"

"Pedí que me hagas tuya aquí, en el jardín. Con las estrellas como testigos", tomándola por el cuello, unió sus labios con los de su amada.

"Entonces deja que cumpla ese deseo", la rubia replico a la petición de su esposa…


Notas de autor:

Una gesta es un acto heroico o algo que debe ser recordado por siempre. Lo que ha hecho Venus merece ser reconocido.

Quizás piensen que una tercera boda fue innecesaria, pero es la más importante. Su pacto finalmente ha sido sellado para la eternidad.

Si Venus en esta vida era mala, en la anterior fue peor. Al grado de dar aviso de aquello que hacían a escondidas. En esta vida ella se ha arrepentido de todo corazón, cosa que su antepasado no fue capaz de hacer. ¿Por qué creen que lo haya hecho?

Vicky, así mismo era la ropa interior. Hasta las rodillas.

Alexia 007, Venus sabe que ninguna de sus acciones podrían separarlas. Ahora debo decir que mi inspiración no tiene rostro ni un nombre. Simplemente llega. Ya son 25 capítulos y no me ha abandonado.

Lo bueno que este capítulo no tiene momentos divertidos, así que no hay peligro de manchar camisas.

Kyoky, ahora ha habido una tercera boda. Sera difícil gobernar ambos lugares, pero juntas podrán hacerlo.