Un dolor sin respuesta, Pocas dudas resueltas.

-He Dumbledore espera.- caminaba por el pasillo realmente distraída, su ropa era completamente Muggel algo que le extraño.

Se fijó en que en las manos llevaba unos papeles que iba leyendo muy atentamente, acababa de pasar por su lado y lo había ignorado por completo.

Es por eso que había acabado llamándola.

Pero al parecer ni siquiera lo había escuchado.

Decidió que lo mejor era acercarse a hablar con ella.

-Oye ¿no me escuchas?- se puso delante de ella.

-¿Qué?-

-Te estoy hablando desde hace un rato.-

-Tal vez será que yo no quiero escucharte.-

-¿Qué demonios te pasa últimamente?-

-No es asunto tuyo.-

-Si que lo es, has roto tú relación con Remus, y estas muy extraña desde que os atacaron en casa de Lily.-

-No te interesa, déjame sola necesito seguir leyendo.-

-¿El qué?-

-Creo que ya te he dicho que no…. ¿Qué estas haciendo? devuélvemelos ahora mismo.-

Lo miraba enfadada, sus ojos estaban que echaban fuego, pero él se percató de que además tenía un brillo un poco asustado, como si el que él tuviese esos papeles fuese peligroso por algún motivo.

Se fijó en estos y vio el mapa de una casa, una casa que se le hacía extrañamente familiar.

Estaba seguro de que la había visto en incontables ocasiones, pero aun no conseguía ubicarla, al menos hasta que se fijó en la parte de arriba que estaba escrito exactamente a que casa pertenecía.

Abrió sus ojos color café sorprendido, mientras que ella le quitaba las hojas sin que él se resistiera.

-¿Por qué conoces la casa de Sirius?-

-No la conozco.- mintió ella.

-¿Entonces ese mapa?- dijo este.

-Regulus me lo facilitó, no creo que te tenga que dar explicaciones, así que si no te importa Potter yo me voy.- le resultaba difícil decir el apellido de este, pero estaba segura de que sino lo hacía así acabaría metiendo a Harry en más problemas.

Se fijó un momento en James, y se dio cuenta de que su aspecto era un poco deplorable.

-¿Qué te ha pasado?-

-La verdad es que llevo desde ayer sintiéndome mal, pero eso no es importante.

¿Qué has estado haciendo?, ¿necesitas ayuda?-

Esa segunda pregunta la dejo sorprendida, dio dos pasos para alejarse de él y le dijo:

-No quiero tú ayuda tengo toda la que necesito, discúlpame pero tengo prisa.- pasó por su lado, y él le agarro la mano:

-Espera tengo algo que decirte.-

-No quiero escuchar tonterías, disculpa pero tengo cosas muy importantes que tratar con Severus.-

-¿Snape?- sintió como James apretaba el agarre en su brazo.

-O venga ya déjate de tonterías, además pareces olvidar que él y yo somos de la misma casa, ¿Quién te dice que yo no me parezco a él?-

-Yo se que no es así.- dijo James aun sin soltarla.

-No entiendo que te hace pensar eso, así que suéltame.-

Ninguno de los dos se fijó en que ya no estaban solos en ese pasillo, Lily acompañada por Remus acababan de aparecer por una de las esquinas.

Al parecer estaban hablando sobre algo que Madame Pomfrey le había dicho a Lily, pues esta había tenido que ir a verla, pues desde el día anterior no se sentía nada bien.

-No se por que si dejas que él te ayude y yo no.-

-Porque no me eres útil para nada.- dijo esta enfadada.

-¿Y para que te puede ser útil Snape?-

-¿Qué te importa?, ¿acaso vas a ayudarme si sabes lo que pretendo?-

-¿Por qué no lo intentas acaso Snape no lo sabe?-

-Él me ofreció su ayuda y yo la acepte encantada al igual que Regulus.-

-¿Y por qué no aceptas la mía?-

-Por que tú no querrías ayudarme.-

-¿A qué?-

-Voy a enfrentarme a Voldemort para salvar a Harry.- dijo esta mirándolo desafiante.

-¿Vas a sacrificarte por ese miserable?- no supo como fue que había pasado pero los papeles estaban en el suelo y su mano había cruzado la cara de James completamente, tenía los dientes apretados y con gran enfado le dijo:

-No vuelvas a hablar así de él, más quisieras en toda la vida que te queda parecerte a él, afrontar todo lo que ha tenido que afrontar, o sentir lo que a sentido.-

-Acabas de pegarme para defenderlo.-

-Vaya lo has notado, creía que no veías mucho más que a ti mismo y tus tonterías.-

Remus y Lily se habían quedado estáticos en el sitio mirando pero sin ser vistos lo que allí sucedía.

-A ti si te veo.- dijo este mirándola fijamente, Remus apretó con fuerza sus puños, y apartó la mirada hacía otro lado, pero al hacer eso se fijó en que Lily tenía los ojos muy abiertos, y le estaban brillando.

-No me interesa esta conversación.- dijo esta nerviosa se dispuso a coger los papeles del suelo, cuando James se le acercó más.

-Pero tengo que decírtelo.-

-No digas nada, tengo prisa.-

-Yo te quiero.- Remus se quedo helado cuando vió a Lily llevarse una mano al pecho y de sus ojos volvían a salir lágrimas dio un paso hacía ella.

-Tú a quien amas no es a mí, además esto no… ¿qué pasa con Lily?-

-Lily, es una buena amiga, nada….- James se llevó una mano al pecho agarrándoselo con fuerza, Hermione estaba completamente sorprendida por lo que estaba pasando, pero sobre todo por lo que él le había dicho.

Acababa de decirle que la quería a ella y que Lily era tan solo una amiga.

No era consciente todavía de lo que esa declaración estaba ocasionando, al menos hasta que sintió la voz de Remus gritar.

-LILY, LILY ¿QUÉ TE PASA?- Se giró y se sorprendió al verlos a ellos dos allí, Remus estaba al lado de Lily completamente asustado, mientras que ella estaba llorando y se agarraba el pecho con fuerza.

Sintió una punzada en su propio pecho, se giró a mirar a James y lo vio exactamente igual a Lily.

¿Qué demonios estaba pasando allí?

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,….,…,….,….,…

De nuevo ese dolor insoportable como si alguien estuviese tirando de él con la fuerza más grande e irresistible del mundo, parecía reclamarlo alguien en algún lugar del mundo.

De sus ojos salían lágrimas mientras que a su mente solo venía la imagen de su madre.

Al parecer algo le estaba pasando a ella, pero no sabía el que, estaba claro que tenía que ver con su madre, aunque aun no sabía por que eso le influía a él de esa forma tan grande.

Solo podía haber una posibilidad, y no le gustaba nada de nada.

Se apretó de nuevo el pecho con fuerza, como queriendo retener su corazón dentro rezando para que no se parase, y deseando que Hermione sintiese no lo mismo que él, pero si un poco de su dolor, necesitaba que viese que no se encontraba nada bien.

Aunque no quería que ella se arriesgase a ir a ayudarlo, pero al menos podría ayudar a Lily, pero no sabía como hacerle ver que él quería que la ayudase a ella y no a él mismo.

Levantó su vista cuando la puerta del lugar donde se encontraba fue abierta.

-Veo que sigues con los mismos ojos desafiantes muchacho.-

-No cambiaran por más veces que vengas.-

-Que equivocado puedes llegar a estar, tal vez cuando este en mi poder alguien que sin duda te agradará ver cambies de opinión.-

-Ella no vendrá. Se que no lo hará, Dumbledore no lo permitirá.-

-Ella vendrá, lo vi en sus ojos, no te dejará solo, y ese será su peor error.-

Harry sonrió a pesar de que no estaba para eso, pues todo en él dolía, hasta ese pequeño gesto, pero sonrió no de alegría sino de pesar, pues él sabía muy bien que era verdad que Hermione iría a buscarlo, él sabía que lo haría, nunca había dudado de que Ron y Hermione irían hasta el fin del mundo para ayudarlo, y ella había ido 22 años al pasado.

Pero en esta ocasión era diferente, no contaban con Ron, nadie de la orden daría mucho por ellos, y Dumbledore no sabía mucho de ellos como para poner en peligro a gente de la orden para que lo ayudasen.

¿Sería esta la ocasión de Voldemort para matarlo?, lo único que lo salvaba era que ese Voldemort no sabía lo que Harry James Potter en su futuro haría.

O mejor dicho lo que estaría destinado a hacer, al igual que no sabía cual sería el resultado de verse las caras cuando solo tenía un año de edad.

-Esa sonrisa no te servirá de nada, yo voy a disfrutar viéndola a ella caer en mis manos por tú culpa.

Veras todo lo que haga con ella, serás testigo, aunque lo más seguro es que ya estés muerto para cuando ella venga.-

-¿No era que me matarías después de escucharme gritar o pedir clemencia?, por que si es así entonces estoy seguro.-

Una maldición le dio justo en el hombro derecho haciendo que cayera hacía atrás.

-Sigues desafiándome, ¿como es posible que lo hagas?-

-Tengo experiencia.- murmuro este por lo bajo.

Esa maldición le había dolido pero el extraño dolor que estaba sintiendo era aun más fuerte.

Intentó respirar hondo pues por alguna extraña razón no podía.

Cayó al suelo inconsciente mientras sentía que no podría volver a despertar.

La última imagen que vió fue la de su madre.

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…

-¿Qué ocurre?, ¿Qué te pasa Lily?- había caminado hasta ella y estaba justo a su lado intentando que ella le hablara.

-No se que me esta pasando es algo muy raro.-

-¿Por qué?-

-Es lo mismo que me paso ayer cuando me encontraste, el mismo sentimiento.- respiró hondo intentando coger aire, y se limpió los ojos pero no paraban de salir lágrimas de ellos.

-James, ¿Qué te pasa hermano?- Remus que estaba ahora mirando a James levantó la vista al escuchar la voz de Sirius.

-Es algo muy raro.- dijo este mirando a Hermione y a Lily.

-Vamos ahora mismo a ver a la señora Pomfrey, es lo mismo que te paso ayer, ya te dije que si te volvía a pasar ibas.-

-¿Ayer?- preguntó Remus.

-Si cuando me viste después de tu discusión con Dumbledore yo había ido a por una cura para él a la enfermería.- dijo Sirius y Remus miró a Lily y a Hermione.

Pues esta estaba muy pensativa.

-¿Se puede saber que es exactamente lo que sientes Lily?- preguntó Remus.

-Como si me estuviesen quitando algo muy importante, siento como si poco a poco me lo estuviesen arrebatando.-

-Algo parecido siento yo, es extraño, pero cada vez que me pasa esto no puedo evitar llorar.- dijo James.

-Tenemos que hablar con Dumbledore para ver si él sabe que esta pasando aquí.- aportó Remus.

-Dumbledore, si esa sería una buena idea.- Sirius levantó a James con la ayuda de Remus y estaban por ir al despacho cuando escucharon la voz de Lily.

-Hey oye, oye, ¿qué te esta pasando?-

-Dios, no puede ser.- Hermione se apretaba el pecho fuertemente, y también estaba llorando.

-¿Tú también?-

-¿Qué esta pasando aquí?- preguntó Sirius exasperado.

….,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,…

Dumbledore se encontraba caminando por los pasillos de Hogwarts pensando aun en una manera de poder dar con Voldemort y ese joven.

Ahora se encontraba buscando a su supuesta sobrina por todas partes, necesitaba hablar con ella, pero no se encontraba en la sala de Slytherin ni en su cuarto, tampoco estaba en la biblioteca, ni en el gran comedor.

-¿Dónde se habrá metido esta chica?-

-¿A quien buscas?-

-Vaya Marta Mistarg, resulta que estaba buscando a mi sobrina a la que parece que se la a tragado la tierra.-

-Yo estoy buscándola también.- dijo Marta sonriendo.

-¿Es posible saber para que?-

-Para prevenirla de una cosita.- dijo esta mientras caminaba con su director por el pasillo.

-¿De qué?-

-Solo es algo que le interesa a ella a nadie más.- sonrió y cayó el resto del camino.

Los dos en silencio y en mutuo acuerdo la buscaron por los pasillos de Hogwarts, hasta que la encontraron a ella y los merodeadores, junto con Lily Evans.

Marta miró directamente a Hermione, pero Dumbledore frunció el ceño:

-¿Qué esta pasando aquí?-

-Profesor Dumbledore, íbamos ahora mismo a buscarlo.- dijo Sirius.

-¿Por qué?-

-No entendemos que esta pasando pero estos tres están muy raros.-

-¿A que se refiere señor Black?- Dumbledore se acercó a Lily y James, mientras que Marta caminó hasta Hermione.

-¿Qué les esta pasando?-

-Solo dicen que les duele el pecho que sienten como si les estuviesen quitando una parte de ellos mismos, y no pueden evitar llorar.- Remus se lo dijo todo muy serio y pensativo mientras se fijaba en como Marta se agachaba hasta la altura de Hermione y le hablaba, aunque él no podía escuchar lo que esta le estaba diciendo.

Hermione estaba realmente asustada, sus ojos estaban cerrados con fuerza mientras las lágrimas no dejaban de caer, a su mente había venido la imagen de Harry cayendo al suelo inconsciente, deseaba matar a Voldemort, aunque antes quería recriminarle a Dumbledore el no haber actuado para ayudarlo a él.

-¿Te ha dicho que te quiere?- Hermione al escuchar la voz de Marta tan cerca, abrió los ojos asustada, y se apartó un poco.

-¿Qué?-

-James Potter te ha dicho que te quiere ¿no es así?-

Ella simplemente asintió.

-¿Sabes lo que eso significa?-

-Es algo imposible ya se lo he dicho es… dios Harry.- Marta la cogió antes de que cayera contra el suelo completamente y le dijo:

-Piensa que lo que le esta pasando a Harry Potter es por eso, él puede llegar a desaparecer.-

-¿Qué estas diciendo?-

-Harry es hijo de James y Lily, pero él cree amarte a ti, si esto sigue Harry desaparecerá y con él todo lo que pudiera salvarnos.-

-¿Eso es entonces lo que nos esta pasando a todos nosotros?-

-A Lily y a James si, a ti es otro el motivo.- dijo esta y después le dijo:

-Habéis cambiado cosas de este tiempo, a esta altura James y Lily ya deberían de ser pareja, pero ambos se piensan enamorados de otras personas.

Amores imposibles para los dos, y ninguno el verdadero solo espejismo.-

-Se que no está bien, pero…-

-Debes de pensar bien lo que dices, o haces, no solo peligra la vida de Harry Granger, también peligran varías vidas más.- se alejó un poco de ella y le dijo:

-Recuerda lo que hablamos el otro día no lo olvides.-

Hermione la vio alejarse mientras seguía con su mano en el pecho, era algo tan extraño, sabía perfectamente que ese era el motivo.

Entonces ¿por qué le dolía tener que decirle a James que no lo quería?, ¿sería verdad que se había enamorado de él?

No podía ser así, ella no podía amar a James, él era prohibido como cualquiera de ese tiempo, ella no podía amar a James y tenía que evitar que fuese lo que fuese lo que estuviese pasando siguiera.

Se levantó de allí mientras que lloraba, nunca pensó que hacer eso le dolería tanto.

Cogió los papeles que estaban tirados por el suelo, y caminó hasta donde se encontraban los otros.

Dumbledore los estaba mirando sorprendido y sin entender nada de nada.

La chica se colocó delante de James y le dijo:

-James respecto a lo de antes, lo siento mucho pero yo a ti no te quiero.-

James levantó la vista rápidamente y se levantó del suelo antes de que ella se diera la vuelta.

-Estas mintiendo, y yo ya te he dicho lo que siento, no me voy a rendir.-

-Pues tienes que hacerlo, yo no soy para ti.-

-¿Qué quieres decir?-

-Quiero a otra persona, ¿es que no lo entiendes?-

-Es mentira.-

-No, no lo es, yo no te amo.- se giró para irse de allí mientras que Remus y Sirius los miraban, ambos sabían lo que ella había gritado el día anterior.

James que no estaba dispuesto a dejarla irse, caminó hasta ella, le dio la vuelta y quedaron frente a frente.

-Yo te amo a ti.- acortó la distancia y la beso.

Como siempre que se besaban unos ojos verdes aparecieron en la mente de ambos.

Y un grito de Lily hizo que James se separara de Hermione y girara a mirarla a ella.

Al ver que se había desmayado, soltó a Hermione y corrió hasta ella.

Ese fue el momento que Hermione estaba esperando, se fijó en como James cargaba a Lily en sus brazos, y cerró los ojos dolida.

No él no la amaba.

Corrió lo más que pudo hacía su sala común deseando alejarse de todos ellos, sabía que eso tenía que ser así, pero dolía mucho.

Cuando llegó a esta, se fue directamente a su cuarto, y al entrar en este se encontró con que Snape y Regulus estaban allí esperándola con un montón de libros alrededor de ambos chicos.

Los dos estaban discutiendo sobre algo que ella no lograba escuchar.

-¿Qué pasa?-

-Pues que hemos encontrado lo que estábamos buscando.- dijo Snape contento.

-Mejor dicho ha robado un libro donde se encontraba lo que estábamos buscando.-

-¿Dónde lo encontraste?- pregunto esta acercándose a Snape.

-En la sección prohibida.- dijo este sonriendo.

-Pero si yo busque en toda esa sección y no encontré nada.- pensó esta mientras recordaba que ella, Ron y Harry lo habían buscado casi por toda la biblioteca y no había ni rastro de nada que tuviese que ver con los Horcuxes.

-Pues no debiste buscar muy bien la verdad.- dijo este.

Hermione lo miró ofendida, sino fuera por que no era el mismo Snape que ella conocía.

-Bueno el caso no es ese, el caso es que robo el libro.- dijo Regulus.

-Bueno eso no es tan malo, lo vamos a devolver pero tenemos que leernos todo esto.-

-¿Y en cuanto tiempo tenemos que descubrir eso?- preguntó Regulus asustado al ver el libro.

-Tranquilo no creo que tengamos que leérnoslo todo solo me interesa un apartado de todo este libro.-

-¿Solo un apartado?- preguntó Snape un poco curioso.

-Si, el de cómo destruirlos.- sentenció esta mientras cogía el libro y comenzaba a inspeccionarlo.

-¿Por qué solo ese apartado?-

-Es que tengo un asunto personal que resolver.- dijo esta y les sonrió a ambos.

-Bueno y ya solo nos queda decirte que ya hemos encontrado de quien es esa casa que nos describiste.-

-¿De quien?- preguntó curiosa.

-Pues de Lucius Malfoy.- dijo Snape.

-Lucius, era de esperarse.- murmuró esta por lo bajo.

Aunque aun no entendía como esa casa podría tener una alarma muggel.

Sonrió al darse cuenta de un pequeño detalle.

-Si esa es su casa, tal vez hay este uno.- sonrió abiertamente.

Después de hablar un poco más con ellos, y de que cada uno aportara ideas para el plan que ella tenía decidió echarse un rato a dormir.

Cuando se despertó sentía que estaba muy cansada, todo el cuerpo le pesaba como si le hubiesen estado lanzando maldiciones continuamente.

Se frotó los ojos con cansancio y se levantó, se acercó a la ventana y al ver que ya era de noche, caminó con cuidado hasta salir de su cuarto, llegó a las escaleras que llevaban al cuarto de los chicos y las subió.

Buscó el cuarto de Harry y entró.

Al entrar se sentó en la cama de este y miró todo a su alrededor.

Era extraño ver todo de verde y plateado cuando estaba acostumbrada a su amarillo y rojo.

Gryffindor, el valor.

Esa era su casa, esa era su verdadera casa, y sin embargo se encontraba en otra casa diferente.

Se sentía ajena a esa casa a ese cuarto, y más ahora que estaba vacío.

Se acercó al baúl de Harry y lo abrió, vio algunos libros que le habían prestado, y algunas plumas, pergaminos y botes de tinta.

También había algún que otro uniforme, y alguna que otra capa.

El equipo de quiddich de Slytherin, pero no había rastro de ninguna cosa de los regalos que ella o Ron le habían echo, ningún jersey de la señora Weasley, el álbum que Hagrid le había regalado nada.

Sacó algunas cosas, y se encontró con una fotografía, dada la vuelta, la cogió y se encontró con una foto de James, Sirius, Remus y Peter, mirando al lago, los cuatro hablando tranquilamente, como si nada.

James sonreía y cogía y soltaba la Smich distraídamente.

Mientras Sirius le estaba contando algo que al parecer era interesante pues Remus lo escuchaba un poco sorprendido.

Se dio cuenta de que en esa foto no solo estaban ellos cuatro a lo lejos se la veía a ella con Lily caminando hacía el lago ambas hablando y con libros en las manos.

Se preguntaba cuando le habían podido sacar la foto sin que ninguno de ellos se diera cuenta de nada.

La volvió a girar y se fijó en que detrás había algo escrito.

Pero no le resultaba fácil leerlo, así que después de un momento lo dejo de intentar.

Soltó la foto en la cama y siguió mirando dentro del baúl, se encontró con un pergamino muy bien doblado.

Lo cogió curiosa, y lo desdoblo.

En este estaba escrito.

"En la cueva: el relicario.

En la casa de los Gaunt: El anillo.

No se donde se encuentra: El diario.

No se donde se encuentra: el objeto de Gryffindor o Ravenclove.

Con Voldemort: la serpiente.

No se donde se encuentra: La copa de Huffelpaf."

Hermione enseguida se dio cuenta de que se trataban de los Horcuxes.

Miró la pagina completamente sorprendida de ver el relicario tachado.

Entonces se acordó de lo sucedido hacía unos días en Hosmeade, cuando Dumbledore le había dicho que había encontrado al chico inconsciente y herido en el camino que lo llevaba de Hosmeade a Hogwarts.

Buscó con ansias en el baúl pero no encontró nada.

-Dumbledore, él debe de tenerlo, pero ¿cómo se lo pido?-

Se levantó de la cama, y decidió ir directamente a hablar con el director no podía dejar que él tuviese ese objeto y menos ahora que se había propuesto destruirlos todos antes de ir a por Harry.

Cogió la foto y todo lo demás y las volvió a guardar menos la lista que se la guardo ella en el bolsillo del pantalón.

Salió del cuarto y bajó a su sala común, miró que tuviese su varita en la chaqueta y al ver que si que era así, terminó de bajar las escaleras.

-Ya era hora, creíamos que te habías olvidado.-

-Tranquilo que no, Regulus conseguiste eso que te pedí.-

-Si, Sirius me la dio me costo lo mío que me la dejará, y más ahora que James Potter y Lily Evans están en la enfermería.-

-Bueno yo tengo que ir primero a hablar con Albus Dumbledore de un asunto, no tardaré mucho esperadme donde os dije.-

-Esta bien, pero recuerda que tenemos que estar aquí por la mañana temprano.-

-Si lo se, no me tardaré mucho.-

Caminó fuera de la sala común de Slytherin mientras veía a Snape y a Regulus cubrirse con la capa de invisibilidad de Harry, bueno de James en ese tiempo.

Iba distraída pensando en varias, cosas, y deseando que Harry estuviese bien, ella no quería que a él le sucediese nada, y mucho menos por su culpa, iba tan distraída que tropezó contra alguien cayendo contra una de las paredes, aunque antes de darse en la cabeza la habían sujetado con fuerza.

-Vaya no em esperaba que fuese precisamente mi sobrina una de las que rompiera las reglas de no andar a estas horas por los pasillos de Hogwarts.- la voz tranquila y calida de Dumbledore se hizo escuchar.

-Yo necesitaba hablar con usted urgentemente.- dijo esta una vez estuvo completamente de pie, y equilibrada.

-Bueno puedes acompañarme a la enfermería era allí a donde me dirigía ya que madame Pomfrey me hizo llamar, al parecer le preocupa algo, y ahora que James y Lily están dormidos me pidió que fuese para hablar.-

-Esta bien.- dijo esta siguiéndolo por el pasillo de camino a la enfermería.

Al llegar ambos entraron, Madame Pomfrey al principio se preocupo al ver a Hermione pero después de asegurarles ambos que ella estaba en perfectas condiciones decidió que hablaría con Dumbledore.

Mientras ambos hablaban en el despacho de la enfermera, ella se acercó a la cama de Lily y la miró, una triste sonrisa se reflejó en sus labios y con cuidado y en voz baja le dijo:

-Siento todo lo que te esta pasando, es mi culpa, no debería de haber pasado nada de esto, y no debería de haberme fijado en esa persona precisamente, se que es prohibido para mí, pero cometí un error y créeme que lo estoy pagando.- sonrió de nuevo fijando su vista en James y después la volvió de nuevo a Lily y le dijo:

-Como me gustaría poder hablar con vosotros, dos, me encantaría deciros tantas cosas, y así poder hacer algún bien para él, creo que se lo merece, ha pasado por mucho hasta ahora, aunque creo que esto es la gota que derrama la gran jarra que siempre tiene que estar al borde.

Me encantaría que supierais lo que no puedo deciros, que pudieras saber que esa persona es algo muy importante para ambos, me gustaría que antes de marcharnos vosotros dos le pudieseis decir todas esas cosas que nunca pudo escuchar, todas esas palabras y caricias que solo tú podrías llegar a darle.

Todas esas enseñanzas que él podría inculcarle, esa afición a las bromas tontas y divertidas, si supierais a que se debe esa ausencia de brillo en sus ojos verdes, ¿qué haríais si supieseis todo lo que yo se?, ¿qué pensaríais de él?, estoy casi segura de que estarías orgullosos ambos.-

Miró de nuevo a james y en un susurro casi inaudible murmuro:

-Os debo agradecer mucho, no solo yo todos, gracias a ustedes él esta con nosotros, gracias a ustedes yo lo conocí, me encantaría decirte que tú Lily eres mi ídolo lo diste todo ciegamente por él, por eso se que de verdad lo quieres se que amas a James, y se que te pertenece, y que debido a ese amor que tenéis él esta conmigo.-

Escuchó como la puerta del despacho se abría y se levantó de la postura en la que se encontraba para poder hablar ahora con Dumbledore en cuanto saliese.

-Bueno creo que ya podemos hablar ¿dime que es eso que querías decirme?- dijo este mientras veía como la enfermera salía de la enfermería seguramente a comer algo.

-¿Harry tenía algo el día que lo encontró en Hosmeade?- dijo esta sin rodeos.

-¿A que se refiere exactamente?-

-A un relicario con una S en la parte delantera.- dijo esta, ambos se miraban a los ojos mutuamente intentando descifrar las mentes de uno y de otro.

-Vaya me preguntaba cuanto tardarían en venir a pedírmelo.- dijo este sonriendo casi inconsciente mente.

-Entonces si lo tiene usted.- dijo ella esperanzada.

Dumbledore se giró mientras le mostraba una sonrisa un tanto calculadora.

-Así es señorita esta en mi poder.-

-Necesito que me lo dé es muy importante para nosotros.- dijo esta.

-Bueno se puede negociar.- dijo este.

-¿Negociar?- Hermione lo estaba mirando muy sorprendida por lo que el director estaba diciendo.

-Veamos yo tengo en mí poder algo que ustedes quieren, y yo quiero algo de información que solo ustedes tienen.- dijo este sencillamente.

-¿Me esta haciendo chantaje?-

-O no lo llame de esa forma, suena muy mal diga mejor que es un intercambio de favores, usted resuelve algunas de mis dudas y yo le doy lo que esta buscando.-

Hermione lo miró enfadada y le dijo:

-¿De qué exactamente son esa dudas?, ¿y cuantas quiere que resuelva?-

-¿Cómo de importante es ese objeto para ustedes?- dijo este ahora mirándola de frente desde una de las camas.

-Bastante.-

-¿Qué tal si usted me resuelve bastantes de esas dudas que tengo?-

-Le contestaré tres preguntas.- dijo esta.

-Veinte, ese objeto es importante.- dijo Dumbledore.

-Cinco.- dijo esta.

-Diez, o sino no se lo daré.- dijo Dumbledore sonriendo.

-Esta bien.-

-Por cierto si siento que me ha mentido en alguna de las respuestas dadas, el objeto en cuestión no le será entregado.-

-No mentiré.-

-Muy bien quite las barreras de su mente.-

-¿Qué?- dijo esta incrédula.

-Es la única forma de saber si me miente o no.- dijo este sin quitar su sonrisa.

Esta bufó enfadada con el profesor y comenzó a quitar las barreras de su mente, no se dio cuenta de que Dumbledore hacía desaparecer su sonrisa al parecer él no estaba muy convencido de ese trato.

-Empiece tengo prisa.- dijo esta enfadada.

-Su nombre real y el de su compañero, además de sus edades y si son de familia muggel o no.- dijo este sin titubear.

-Usted tiene que prometer que nada saldrá de aquí, además de que debe olvidarse de todo esto una vez nos hayamos ido.-

-Dígamelo.- dijo este sin más.

Ella cerró los ojos y contestó abatida.

-Hermione Jane Granger, dieciocho años, familia muggel.- después de esto abrió los ojos y los fijó en Dumbledore y dijo: Harry James Potter, diecisiete años, familia de magos.- se mordió el labio inferior, al parecer ya no podrían ocultar mucho más.

Dumbledore frunció el ceño, estaba claro que decía la verdad, fijó su vista en la cama de James mientras que volvía a mirar a Hermione, ¿qué tenía que ver ese chico con los Potters?

¿Habría otra familia de magos con apellido Potter?

-¿De donde salieron sus varitas?- preguntó este ahora.

Hermione suspiró de nuevo.

-De la tienda de Ollivanders.-

Eso no era posible, pero podía verla a ella comprando su varita allí, pero entonces Ollivanders le había mentido y si que había echo tres, pero ¿por qué hacer dos exactamente iguales?, ¿por qué mentirle?

-¿Dónde estudiasteis?-

-Aquí.- dijo esta ahora mordiéndose el labio inferior y bajando la mirada.

-¿Aquí?- ahora si que se había sorprendido, se levantó de la cama en la que se encontraba, en vez de resolver dudas estaba creando más, no los había visto en su vida hasta el día que los había visto enfrente de la casa de los Potters, y el sombrero seleccionador los había seleccionado, además de que ningún alumno los había reconocido.

Y no podía creerse que esa chica y ese chico hubiesen pasado desapercibidos durante tanto tiempo a sus ojos o a los de cualquiera de los profesores.

Ni Mcgonagall los había reconocido, además de que el chico se parecía demasiado a James Potter como para no haberlo visto antes.

La miró a los ojos, y se encontró con un montón de imágenes de ella el otro muchacho Harry, y abrió los ojos sorprendido, él mismo hablando con ellos, y ¿Arthur Weasley con once años?, pero si ese chico hacía dos años que había abandonado Hogwarts, esto cada vez le daba más dolor de cabeza.

Veía más y más imágenes de esos tres juntos, y a él mismo con ellos.

Apartó la mirada sin ser capaz aun de entender que estaba pasando ahí.

-¿Acaso borrasteis la memoria de todos los que os han conocido hasta este momento?- dijo este sin darse cuenta.

-No.- dijo esta sin más.

-Eso es imposible, yo no os recuerdo pero dices que estudiasteis aquí, nadie del colegio os conocía hasta este año, y no me creo que pasaseis desapercibidos.- dijo este.

-Usted me pidió que no le mintiese, así que no se queje, y como a podido comprobar no le estoy mintiendo en nada.-

-Muy bien, dices que comprasteis las varitas en Ollivanders, ¿estas segura de que Harry también la compró allí?-

-Si, completamente segura.- dijo esta.

-De nuevo no lo entiendo, Ollivanders es un viejo amigo mío no creo que me haya mentido respecto a las varitas, ¿así que como es posible que ese chico tenga esa varita si Ollivanders tiene una igual?-

-La compró en Ollivanders no hay ninguna duda, y a la vez Ollivanders no le ha mentido.- dijo esta.

-Entonces hicisteis un duplicado de la varita, es decir cambiasteis una por otra.-

-No.- dijo simplemente.

-Esto es imposible no entiendo nada de nada.- dijo Dumbledore desesperado, Hermione no pudo evitar sonreír era realmente sorprendente ver a Albus Dumbledore crispado y sin respuestas pero si con muchas, muchísimas dudas.

Dumbledore frunció el ceño al ver como Lily se movía en la cama tras comprobar que estaba dormida se sentó de nuevo en la cama y miró hacía el techo mientras pensaba en alguna pregunta más que hacerle ala chica.

-¿Por qué estaban heridos el día que los encontré enfrente de la casa de los Potter?-

Hermione lo miró y dijo:

-Nosotros estábamos en una misión, pero uno de mis compañeros hizo algo, y varios nos atacaron, cuando huimos del lugar por que nos superaban en número uno de ellos se agarró de mi túnica y se desapareció con nosotros, yo no me dí cuenta de eso, y estaba regañando a mi compañero cuando Harry y él gritaron mi nombre, me fijé en el lugar donde ambos miraban y no me pude mover la maldición imperdonable venía hacía mí, Harry se tiró contra mí, y mientras caíamos contra una estantería llena de pociones la maldición le dio a este en plena espalda.-

-¿Quién os ataco?- dijo este calmadamente.

-Los mortifagos.- dijo esta.

Dumbledore volvió a mirarla sorprendido, con tan solo diecisiete años ya estaban en misiones, y además habían luchado contra mortifagos, y él chico había vivido a una maldición imperdonable, vale que las pociones ayudaron en eso, pero era realmente sorprendente.

-¿Por qué os mandaron a vosotros?-

-Nosotros pedimos esa misión.- dijo esta.

-¿A qué organización pertenecen?-

-A la orden del fénix.- dijo esta y miró a otro lado un poco angustiada.

-¿A la orden del …?, pero que demonios, ¿quien os mando ir?-

-Profesor solo diez preguntas y ya las a agotado todas, ahora el objeto.-

-No lo tengo.- dijo este sin más.

-¿Qué acaba de decir?-

-Que ya no lo tengo.- dijo este mirándola ahora un poco enfadado.

-¿Qué quiere decir con que no lo tiene?, no me diga que lo ha perdido.-

-No es el caso, pero de todas formas, ¿de verdad piensa que si un horcux cae en mí poder lo voy a devolver a su dueño?-

-¿A su dueño?, ¿de que esta hablando?- dijo esta sin entender.

-Mire, se que no me ha mentido, pero el ver a su compañero con un horcux, me hace sospechar mucho de él, no se si sabrá que es una arte oscura realmente difícil, además de que tiene que haber matado a alguien para hacerlo, y ante esas evidencias me tendrá que comprender al decirle que no le daré ese objeto.-

-¿Acaso cree que es de Harry?- gritó esta sin poder creerse lo que decía Dumbledore.

-Él lo tenía ¿a no ser que usted?-

-Lo creía más inteligente profesor, déme ahora mismo ese objeto, lo necesito en mí poder ya.- dijo esta enfadada.

-Ya le he dicho que eso es imposible.-

-¿Y por qué?-

-Lo destruí hace dos noches cuando supe lo que era.- Hermione abrió los ojos sorprendida, y después sonrió abiertamente.

-¿Me esta diciendo que esta destruido?-

-Si.- dijo este sin más, y sorprendido por la reacción de ella, lo que menos se esperaba era esa gran sonrisa que brillaba en su rostro, y que ella lo abrazase y le plantase un beso en la mejilla mientras le decía.

-Gracias no sabe el favor que me ha hecho.-

-¿Qué significa esto?-

Lo siento me tengo que ir es importante, adiós.- dijo esta y comenzó a correr para salir de la enfermería y llegar donde Snape y Regulus.

Cuando esta salió de la enfermería Dumbledore frunció el ceño.

-Cada vez entiendo menos de todo esto.-

-Al parecer son una caja de sorpresas, ¿y dime Albus has sacado alguna conclusión de tú charla con ella?-

-Mi querida Minerva, tengo tantas y tan descabelladas, que no doy con cual es la real, aunque unas más que otras me llaman la atención.- dijo este mientras que Mcgonagall salía de detrás de una de las cortinas.

Ambos se miraron una sería como siempre y otro con una sonrisa enigmática en el rostro, fijó su vista en las dos camas que había ocupadas enfrente de él.

-Y no podemos olvidarnos de todo lo que dijo antes de hablar conmigo, presiento que Evans y Potter tienen algo que ver con todo esto.-

-Yo creo que son parte importante de este misterio.- dijo Mcgonagall.

-Y yo, Minerva y yo.- ambos salieron de la enfermería cada uno pensando en sus teorías.

Mientras Hermione corría para reunirse con Snape y Regulus, y Mcgonagall y Dumbledore iban al despacho de este último, Dos personas en la enfermería abrían los ojos, una sorprendida, y sin moverse intentando grabarse en la mente todo lo que allí se había dicho, y la otra, se asomaba a trabes de una cortina que había estado ocultando su cama durante toda la noche.

Sonreía de manera muy fría y sus ojos azules brillaban con deseo, levantó la manga derecha de su pijama y frotó una marca que tenía en el antebrazo, a su señor le encantaría saber lo que acababa de averiguar.

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Uno menos, ahora iría a la casa de los Gaunt, y buscaría el anillo, con ese serían dos fuera, le quedaba tan solo un día y una noche para hablar con Marta de su proposición y en su cabeza solo había una duda:

-¿Qué pasaría dentro de un día?-

Giró por una de las esquinas encontrándose con las escaleras que la llevarían al tercer piso al pasadizo que la llevaría a Hosneydukes desde allí irían a la casa, agradecía mucho el que Harry se hubiese fijado en la dirección cuando había estado en el pensadero de Dumbledore el año pasado y había visto la casa.

Cuando llegó al lugar susurró:

-Severus, Regulus.-

-Aquí.- ambos se quitaron la capa de invisibilidad, y se descubrieron los dos se encontraban sentados en el suelo esperándola.

-Ya podemos irnos.- dijo esta sonriendo.

-Muy bien, ya hablemos con Bella, ya sabe lo que tiene que hacer.- dijo Regulus.

-Perfecto, andando no tenemos mucho tiempo.-

-Pues andando.- Hermione dijo la contraseña del pasadizo, y la bruja tuerta se abrió dejando paso a los tres con cuidado los tres pasaron por ese lugar.

En cuanto Hermione cerró la joroba una luz apareció en esa parte del pasadizo.

-Bueno tenemos que ir rápido.- dijo esta volviéndose y se quedo helada en el sitio.

-¿A dónde?- Remus tenía su varita en alto y enfocaba a Regulus y a Snape con ella, a su lado se encontraba Sirius sonriendo abiertamente.

-¿Qué hacéis vosotros dos aquí?-

-Me resultó muy raro que mi querido hermano me pidiera la capa de invisibilidad.- dijo Sirius sin más.

-Iros, esto no os incumbe.-

-Bueno Dumbledore hay dos opciones, o habláis, o tú tío se enterara de esta escapada.- dijo una tercera voz.

-Pettigriw.- no se dio cuenta de que había puesto un tono bastante amargo y cargado de odio al decir su apellido, pero Sirius y Remus si que se habían dado cuenta además de la forma en que lo miraba Hermione no era normal.

-Tú decides cual quieres.- dijo Remus.

-No os diré nada, y podéis decirle lo que queráis, me da igual.-

-No irás.- dijo Sirius.

-Si que iré, de eso no tengo duda, esto es más importante que cualquiera de vuestras estupideces quitaos de en medio.-

Snape y Regulus sacaron sus varitas y las pusieron en alto.

-Lo siento Hermano pero Hermione tiene asuntos que resolver.-

-¿Por qué no nos pediste ayuda a nosotros?-

-¿Acaso me ayudaríais?- pregunto esta.

-Si.- dijo Remus sin dudar.

-Si no nos dices en que, no podremos decirte si, si o si no, pero si mi hermano esta metido tengo derecho a saberlo.-

Hermione agacho la cabeza mientras pensaba en como salir de esa, Sirius y Remus, ellos eran fuertes, y además podrían ayudarla, pero ¿ponerlos en ese peligro?

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Bueno hasta aquí el capi de hoy, perdonar por la tardanza, pero es que hemos estado muy liados en mí familia, mi hermana se casa, y esto es un caos entre visitas de familia y los preparativos, además de mis estudios, el trabajo y cuidar de mí sobrino entenderéis que no me queda mucho tiempo libre.

Espero que a partir de la semana que viene se quede todo más tranquilo pues la boda es el día 23.

Bueno un beso a todos, espero que lo disfrutéis y perdonar de nuevo por la tardanza, espero que no me hayáis abandonado y que sigáis leyendo.

Gracias por los reviews e intentaré actualizar las demás historias en la semana, hasta la próxima espero vuestra opinión.

Buybuy y cuidaos.