Capítulo 24. Un enfrentamiento mortal.
Mientras Kikyo se dirigía a la aldea, en la choza de ellas Shippo cuestionaba a Kaede.
- Kaede, ¿tan malo es el poder de Kagome?
- Shippo no es que sea malo, es solo que muchos monstruos desean ese poder, recuerdas la historia de Midoriko, ese es el final que Kikyo quiere evitar a toda costa.
- Ya entiendo Kaede, tienen razones de sobra para preocuparse de tal modo, pero estaré con ustedes. Juré proteger de ustedes y principalmente de Kagome así que no duden que lo haga, aunque muera en el intento.
Kagome se encontraba fuera de la choza, escuchando la conversación entre sus tíos, mientras una lágrima corría por su mejilla, se hacía la misma pregunta una y otra vez.
«Porque tener un poder tan grande, si en lugar de que pueda ayudar a alguien, solo causa problemas, quisiera que este poder desapareciera para siempre... Solo quiero que mi mamá y mis tíos estén bien, solo eso quiero...»
- Desearía no tener estos poderes! - habló Kagome en voz alta, para ella misma.
- ¿En realidad deseas eso? ¿Yo puedo ayudarte? - dijo una voz femenina a Kagome.
- ¿Quién eres tú? ¿Cómo podrías ayudarme? ni siquiera me conoces.
- No te conozco pero podríamos ser amigas y podría liberarte de ese poder.
- Tú... ¿En verdad podrías ayudarme?
- Claro que sí, ven conmigo y te ayudare - la joven mujer le ofrecía a Kagome su mano para que la acompañara.
- ¿Pe...¿Pero?... ¿Cuál es tu nombre?
- ¡Kanna!
Esa fue la respuesta de aquella joven mujer de cabellos blancos y mirada impasible. Kagome no se había dado cuenta que la que se encontraba ante sus ojos era una mujer demonio y Kaede quien se encontraba en la choza no pudo percibir su presencia ya que esa mujer llamada Kanna, era un espíritu que representaba a la nada...
Kikyo cada vez caminaba más a prisa, tenía un mal presentimientos, sabía que ya era muy tarde y la barrera de protección para la aldea aún no estaba activada, temía tanto por Kagome y los aldeanos, a pesar que sabía que Shippo y Kaede estaban protegiendo la aldea algo alertaba a Kikyo.
«Que me está sucediendo, Kagome hija, llegaré pronto a tu lado... ¿Qué es esta extraña sensación?, tal vez el entrenamiento de Kagome me dejó así, pero no me siento segura... Kaede, ¡protege a mi hija!...»
Kagome aún no estaba segura de ir con Kanna, algo la hacía dudar; pero quería saber si existía alguna manera de deshacerse de ese poder, Kagome se encontraba tan confundida, entonces sin pensarlo estaba entregándole su mano a Kanna quien no reflejaba en su rostro emoción alguna, pero sin duda estaba festejando una victoria segura, pero justo en ese momento antes que Kagome pudiera tomar la mano de Kanna, una flecha proveniente del bosque se atravesó entre ambas manos, evitando así que Kagome tomara la mano que le estaban ofreciendo.
- Kagomeee!...¡aléjate de ella!
Kaede y Shippo, quienes se encontraban en la choza escucharon aquel grito y corrieron fuera de la choza para ver que sucedía, tal fue la sorpresa de ambos al ver Kikyo apuntándole a una joven mujer de tez blanca, ojos de un negro intenso, cabellos blancos y parecía de la edad de Kagome.
- Mamá! Ella es una amiga, ella me dijo que puedo ayudarnos a desaparecer el poder de mi interior.
- ¡No Kagome!, ella no es tu amiga, ella es un demonio.
Al escuchar esto Kagome se quedó helada, no era posible, ella no era un demonio, como podía ser un demonio si le había ofrecido ayuda, ¿o acaso no quería ayudarla?
- Kagome ven aquí. - dijo Kaede mientras la tomaba por el brazo y la llevaba hacia la choza.
- Señora Kikyo yo me encargo, por favor. - decía Shippo a Kikyo.
- ¡NO Shippo!, yo me haré cargo.
- Pero.. señora Ki...
- Dije que yo me haré cargo Shippo, entra a la choza y vean que Kagome esté bien.
Shippo nunca había visto a Kikyo tan decidida ni había visto nunca una mirada como la de ese momento, Kikyo siempre tenía una mirada dulce y serena; pero en esta ocasión su mirada estaba cargada de odio, sus orbes estaban inyectadas de coraje se habían metido con lo más preciado para ella y eso tendría grandes consecuencias...
- Esta bien, Señora Kikyo por favor tenga cuidado.
- No te preocupes por mi Shippo… ve con ellas.
Shippo asintió con la cabeza mientras se dirigía hacia la choza, volteando a ver qué era lo que Kikyo haría, al entrar a la casita Kagome interrogó a su tío.
- Tío Shippo, ¿Dónde está mi mamá? ¿La dejaste sola con Kanna?
- si Kagome, tu mamá se quedó allá con la Youkai.
- Shippo, ¿por qué no te hiciste cargo tú?
- Lo intenté, pero ella no me lo permitió.
«¿Qué es lo que harás querida hermana?, Kagome está bien, pero si no hubieras llegado a tiempo, sería posible que ese demonio... Y los únicos culpables seríamos Shippo y Yo...
Kagome es nuestra responsabilidad cuando tú no estás y fallamos, ambos lo hicimos, ni siquiera pude sentir la presencia de ese demonio, como fue eso posible... »
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«Me juré a mí mismo que protegería a Kagome, si fuera preciso con mi vida y hoy...¡he fallado! Mi señor Naraku debe sentirse avergonzado de mí, no pude proteger a su hija, si no hubiera sido por la señora Kikyo yo...»
Se respiraba una gran tensión en el aire, Shippo se encontraba cabizbajo, con el flequillo cubriéndole el rostro y Kaede se encontraba perdida en sus pensamientos dejando escapar una lágrima que rodaba por su mejilla, Kagome al verlos así se sentía culpable por no haberse dado cuenta que Kanna era un demonio y no una amiga, dejó que el deseo por ser libre de aquel poder la cegara. Mientras tanto fuera de la choza se encontraba Kikyo apuntando con una de sus flechas a Kanna.
- ¿Cómo pudiste siquiera pensar que podrías llevarte tan fácilmente a mi hija?
- Debo reconocer que aun eres una poderosa sacerdotisa, no creí que pudieras sentir la presencia de "LA NADA"
- Esta vez te equivocas, porque no fue tu presencia la que me alertó, si no el amor por mi hija. Ahora entiendo porque mi hermana no se percató de tu presencia.
- Así es, Soy Kanna "ESPIRITU DE LA NADA"
- Precisamente en eso te convertirás Kanna... no debiste meterte con mi hija...¡Morirás! - las palabras de Kikyo estaban cargadas de coraje y odio.
- Tú tienes tus razones, yo tengo las mías sacerdotisa y no pienso rendirme, ¡el poder de tu hija será mío!
Diciendo esto último Kanna saco un espejo, pero su ataque fue demasiado lento, antes de que pudiera usarlo Kikyo lanzó una flecha purificadora, la Youkai no pudo esquivar el ataque que fue directo a su pecho donde Kanna sostenía el espejo, la flecha de Kikyo abrió una grieta en el espejo, de donde parecía salir una sustancia color carmesí, al instante de eso una lágrima de sangre recorrió la mejilla derecha de la Youkai. La expresión de Kanna no parecía mostrar dolor, ni agonía pero estaba muriendo... Kanna levanto su mirada hacia el cielo.
- Oka...saan!
Fue el susurro de Kanna antes de convertirse en nada...
El espejo o lo que quedaba de él se desvaneció junto con ella, Kikyo tenía la mirada pérdida en el lugar donde minutos antes había estado la presencia de Kanna, en ese pequeño y último respiro de vida Kikyo escuchó aquella palabra agonizante en los labios de Kanna...
- Kanna!... Mi Kanna...Juro que pagarán por esto - Una lágrima caía por la mejilla de una mujer de piel muy blanca y labios color carmesí.
CONTINUARÁ...
