Niñera
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Me levante de mi asiento, el salón había quedado vacío de no ser por Kakashi-sensei y yo, siempre había perdido el tiempo durante las pruebas de conocimientos sin contestar más allá de mi nombre en aquellas pruebas pero todo cambiaba, a tres minutos de que acabara la prueba apenas había terminado la ultima pregunta. Me acerque al escritorio a dejar mis respuestas.
-Parece que esta vez se lo tomo enserio señorita Hyuga- tenía que ser cuidadosa con mis palabras, había pasado tanto tiempo coqueteando con él de forma tan indirecta que esta vez no quería que se confundiera.
-Quería un reto sensei, algo por mi cuenta.
-Es una lastima- suspiro –supongo que lo único que me queda ahora es la esperanza de que obtenga una mala nota ¿no?- sonreí de medio lado y salí del salón.
Sabía de sobra que aún con mi esfuerzo el no alcanzar una calificación aprobatoria era una posibilidad pero ignoraba ese punto, no me sentía segura de saber decidir, si eso llegaba a pasar, que era más importante pasar de la forma en que sabia o resignarme a repetir año, al final todo me llevaba a no estar a la altura de Itachi. Tenía miedo.
Me detuve a mitad de camino a la salida, cubrí mi boca y me trague las ganas de vomitar, llevaba toda la semana haciéndolo, de forma involuntaria claro, y en diferentes horas, por momentos podía contenerme pero no siempre. Neji no dejaba de insistir en llevarme al doctor y cada vez lo decía más molesto, agradecía que contara con tanto tiempo libre como Itachi de lo contrario ya me habría llevado a ver alguno a rastras, pero la simple idea de estar embarazada me aterraba, Mikoto-san dijo que un símbolo de pertenencia no era fácil de romper, pero, y si un bebe era lo suficientemente difícil para hacerlo, no quería, yo no quería alejarme de Itachi. La sensación de asco desapareció; era viernes y los exámenes se habían acabado era natural que la escuela luciera algo desierta, baje las escaleras del acceso principal, levante la vista y cruzando la acera un pelirrojo esperaba con rostro impasible, empecé a caminar con rapidez, ¿por qué me buscaba ahora? ¿Por qué no antes? ¿Por qué no nunca? Realmente quería dejarlo todo atrás y ellos seguían viniendo a mí ¡¿por qué?!
-Hinata- Sasori estaba a unos pasos frente a mí, di media vuelta y empecé a caminar pero me tomo de la muñeca.
-Ya no hago eso- intentaba que mi voz saliera lo más firme posible pero el nudo en mi garganta me lo impedía.
-Mas te vale- esas palabras me sorprendieron –aún así necesito que me acompañes.
No lo entendía… yo no podía procesarlo si no quería sexo ¿qué quería de mi entonces? Antes de que pudiera preguntar ya estaba en su auto con la pequeña cajita de pastillas en mis piernas mientras él conducía.
-Eres la única menor que tiene al alcance drogas como esa.
-No robare drogas para ti- pero que idiota.
-No te molesto robarlas para ti- me sentía indignada con este sujeto.
-No las robe son muestras, lo dice en la caja- tome el empaque y apunte con el dedo donde venía marcado –ves- eso fue estúpido de mi parte ya que él iba manejando y la vista no debía separarla del frente.
-Normalmente no me importa lo que la gente haga con su cuerpo y mucho menos si es alguien como tú- como yo –pero lo es para alguien más.
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De todos los fetiches que Sasori tenía solo uno es el que nunca pude satisfacerle y era quedarme tan quieta como una muñeca mientras él hacia su trabajo ahí abajo y ahora no era la excepción, el aroma a medicina y hospital me revolvían el estomago y el baño no olía mejor; me enjuague la cara con agua, no entendía nada y él no me daba alguna explicación todo era muy confuso, Sasori entro al baño de damas me tomo de la muñeca y me saco de ahí, caminamos por unos segundos y nos detuvimos en un consultorio.
-¿Entraras conmigo?
-Como dije, no me importa lo que te suceda- suspire, tome la perilla y abrí la puerta.
Una mujer rubia y con bata blanca estaba en el escritorio revisando algunos papeles, apenas levanto la vista cuando me vio pasar.
-Lamento interrumpir pero…
-Toma asiento.
Camine asía la silla frente a su escritorio.
-Ahí no, ahí- señalo su camilla de revisión.
Camine con lentitud hasta ahí, me apoye en el banquito para poder llegar a sentarme, la mujer seguía hojeando los documentos, cuando se quito los anteojos y saco un folder del cajón del escritorio.
-¿Hace cuanto toma esas pastillas?- me ruborice.
-Hace un tiempo- la mujer me miro con seriedad.
-Tendrá que ser más específica señorita Hyuga- su tono era demandante.
-Unos dos años- la mujer suspiro, se levanto del escritorio con todo y folder.
-¿Con qué frecuencia tiene relación sexuales?- esto era incomodo –señorita Hyuga- lucia exasperada –sabe usted lo que es medicamento en prueba- asentí –las pastillas de la caja que tiene en las manos, no pasaron su periodo de prueba, eso quiere decir que es una droga no apta para el consumo ¿sabe por qué?
-Efectos secundarios- dije en voz baja.
-Según su expediente usted se ha presentado a consulta por malestar en el estomago y vomito frecuente- me miro –ahora, ¿con qué frecuencia tiene relación sexuales?
-No lo se- apretaba el dobladillo de mi falda con fuerza.
-Señorita Hyuga si no es honesta conmigo no sabré el daño que pudo tener su cuerpo en ese tiempo que la consumió.
-Mucha- escucharme decirlo me hizo sentirme asqueada por mi misma de nuevo, ¿tan horrible persona era?
-Esta bien Hinata- me abrazo –esa necesidad es parte de los efectos de las pastillas- me sorprendí –el vomito, ansiedad, sensibilidad en algunas áreas de su cuerpo, todo es parte de lo mismo, todo estará mejor una vez que terminemos la desintoxicación de su organismo.
La examinación continúo por parte de la doctora. Comencé a pensar en los tiempos y todo empezaba a tener más sentido pero ¿cómo es que llegue hasta aquí? Neji. Cada camino en el mar de mis hechos pasados me llevaban a él, una lagrima más salía de mis ojos, me sentí como si la vida me odiara, como si no fuera capas de obtener nada bueno ¿me odiaba acaso? Pero yo lo había aceptado, yo había hecho todo lo demás.
-Ya puedes levantarte Hinata- su voz y su carácter se había relajado desde hace rato –es lógico pero aún así voy a remarcarlo, debes dejar de tomar esas pastillas- acomode mi uniforme y baje de la camilla y la doctora Tsunade regreso a su escritorio –el cambio tan brusco te traerá problemas hasta que tu organismo se estabilice de nuevo, para aminorar esto vas a tomar un de estas pastillas cada dos días- saco de un estante la caja de pastillas nuevas a tomar. Hinata- me senté frente a ella –no son anticonceptivas ¿entendido?- asentí, seguía siendo extraño todo esto –bien vendrás una vez por semana para un chequeo hasta que decida que tu organismo volvió a la normalidad, cualquier cosa mis datos son estos- me dio su tarjeta –por ultimo agradeceré tu discreción con estas consultas. Eso es todo, te veré la siguiente semana.
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Sasori me llevo de regreso a la escuela, era el único lugar donde sabía que podía encontrarme, el camino fue en completo silencio, se que dijo que no le importaba lo que me pasara pero me había ayudado, yo entendía varias cosas ahora pero no comprendía como es que él supo de mi consumo por esas pastillas, pero realmente quería agradecerle.
-Ahora me debes un favor- sentí un cosquilleo en mi estomago, me estaba asustando –una vez bajes del auto tu y yo no nos conocemos- ¿eh? –sí tenemos que hablarnos en un futuro sería la primera vez que hablamos, ¿de acuerdo?- su rostro estaba serio, su voz era firme, no lo entendía pero…
-Si.
Baje del auto y Sasori siguió su camino, estaba algo perdida, desorbitada pero al final era lo que buscaba dejarlos a todos atrás.
