Disclaimer: None of this belongs to me. Thanks to the beautiful Josie, for letting me translate it. Los personajes perteneceN a Stephenie Meyer y la historia pertenece a tufano79, solo me pertenece la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction
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Capítulo Veinticinco
POV Bella.
Me desperté la siguiente mañana sintiéndome extrañamente refrescada. Mis pesadillas normales no asaltaron mi subconsciente. En vez de eso, tenía unos sueños muy románticos sobre el hombre que había pasado el día conmigo ayer. Miré el reloj, viendo que eran pasadas las once. Me levanté y me duché de nuevo, queriendo asegurarme de que mi cabello no fuese un completo nido de rata. Decidiendo dejar que mi cabello se secara naturalmente, fui abajo a tomar el desayuno. Comiendo un poco de yogurt y cereal, revisé el clima y sería brutalmente caluroso hoy. Arrugué mi nariz, sabiendo que tendría que utilizar shorts. El mundo estaría expuesto a mi pálida piel.
Buscando en mi clóset, encontré algo que era cómodo, pero con estilo. Me coloqué mis shorts blancos de Bermuda junto con una camisa sin mangas con color degradado desde el verde hasta el azul marino, con pliegues. Colocando mi cabello en un moño suelto, me coloqué zarcillos colgantes junto con el mismo brazalete grueso que utilicé cuando salí con Alice. En el baño, traté de hacer que mis ojos hinchados y mi rostro con manchas luciera normal. Cuando todo estuvo listo, lucía bastante decente. ¿A quién tratas de impresionar? Edward es tu amigo. Probablemente él no quiere lidiar con tu marca especial de demencia. ¿Por qué haces el esfuerzo?
Dios, mi voz interna era una perra mordaz. Cállate.
Entreteniéndome por la casa, limpié la cocina y demás, esperando a que Edward llegase. Poco después de la una, mi timbre sonó. Me apresuré a abrir, viendo a un Edward recientemente afeitado, con shorts.
—Hola. —Sonreí—. Vaya… Pensé que yo era blanca.
—Calla —gruñó—. El vello tiende a camuflar la palidez. Uso, la mayor parte del tiempo, jeans o caquis. Es solo cuando la temperatura sube a más de treinta cuando utilizo shorts. O cuando corro durante el verano.
—Bueno, nosotros los pálidos debemos quedarnos juntos —dije, tendiéndole de vuelta su teléfono—. Al menos tus brazos están bronceados. Yo solo soy fantasmagórica.
—Siento diferir —dijo Edward, envolviéndome en un abrazo. Suspiré con satisfacción—. Creo que luces adorable. —Me sonrojé y dejé salir una nerviosa risita—. Primera parada, celular, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —dije, deslizándome en mis zapatos Toms tejidos a crochet y tomando mi cartera. Me ofreció su brazo mientras caminábamos fuera de la casa, esperando pacientemente mientras que yo colocaba seguro a la puerta. Caballerosamente, Edward me ayudó a subir a su auto—. ¿Cómo logras conseguir lugares tan increíbles para estacionar? Siempre que conduzco hasta acá, ¡nunca hay lugar!
—Tengo buen karma para estacionarme —bromeó, cerrando la puerta. Trotó por el frente del auto y se subió al asiento del conductor—. Ahora, ¿dónde buscarás un nuevo teléfono?
—AT&T1 —respondí—. Conseguiré un nuevo número, nuevo plan telefónico y todo. Afuera lo viejo y bienvenido lo nuevo.
Edward asintió, arrancando del lugar y navegando por las calles con experticia. Luego de diez minutos, aparcó frente a una tienda AT&T. Entramos y pasé por el proceso de conseguir un nuevo número telefónico, un plan muy detallado e incluso una línea local para mi casa. Salí de la tienda con un nuevo iPhone 5S y todos los accesorios para éste. En su auto, me dejó cargarlo mientras comenzábamos nuestro tour por Chicago.
—Entonces, señorita Swan, creo que necesitamos comenzar por lo básico. ¿Tienes hambre?
—Un poco. Comí algo en el desayuno —respondí, arqueando una ceja.
—Yo muero de hambre. Fui a correr esta mañana y podría comer una vaca. O una cabra. ¿Alguna vez has escuchado de la taberna de Billy Goat? —preguntó, su frente fruncida por encima de sus lentes de sol.
—¿No es ese el lugar donde gritan "Hamburguesa con queso, hamburguesa con queso"? —respondí, imitando el tonto acento.
—Compartes mis gustos. Si me hubieses mirado como si estuviese loco, te habría llevado de vuelta a casa —bufó Edward—. Necesito una "hamborguesa con queso, hamborguesa con queso". —Encendió el auto y condujimos hasta el centro de Chicago. Aparcó el Mustang en un estacionamiento, ayudándome a salir del auto. Sostuvo mi mano mientras caminábamos la corta distancia hasta la taberna de Billy Goat, cerca de la Tribune Tower y el Edificio Wrigley. Sosteniendo la puerta para mí, entramos. Estaba lleno y lucía como una cafetería—. ¿Qué quieres?
—Probablemente sea un sacrilegio pedir algo que no sea una hamburguesa con queso —dije, mirando el menú. Él rio, envolviendo su brazo a mi alrededor mientras unas personas nos empujaban hacia el frente—. Quiero una y un contorno de papas fritas. Si tienen Coca-Cola light, beberé eso, sino, limonada.
Él asintió.
—¿Me das una hamburguesa con queso con papas fritas y una light, y una hamburguesa triple polaca con papas y una Coca-Cola?
El chico le cobró y yo saqué mi dinero. Edward me dedicó una mirada severa, pasándole su dinero al cajero. Mordí mi labio, colocando el dinero de vuelta en mi cartera. Recibió la factura y fuimos a sentarnos con nuestras bebidas. La comida llegó y Edward prácticamente salivaba encima de su comida.
—¡Ven con papá! —canturreó alegre, tomando su hamburguesa.
—¿Necesitan un momento a solas? —pregunté, riendo por lo bajo.
—No he comido una de estas en años —replicó—. Amo comer. Lo adoro. Soy todo sobre comida. Si estoy hambriento, me pongo de mal humor. No es bonito. PERO, no puedo comer así todo el tiempo. Por eso es que entreno como loco. Ya que estamos en un fugaz recorrido por Chicago, pensé que estaría bien si yo despilfarraba. Lo siguiente es Garrett's Popcorn.
—¿Todo lo que haremos hoy está relacionado con tu estómago? —bromeé.
—No —dijo, rodando sus ojos—. Hay más en Chicago que solo comida, pero justo ahora, mi hamborguesa, hamborguesa me llama. "¡Edward! ¡Cómeme!" —chilló, haciendo que el pan se moviera.
—Entonces, adelante —dije, tomando un mordisco de la más deliciosa, pero grasienta hamburguesa que he comido en mi vida. Pero estaba taaaaaaaan buena. Gemí, sonando como una zorra, pero oh mi Dios, moriría e iría al cielo de las hamburguesas.
—¿Negarás mi genialidad? —Edward sonrió, limpiando su rostro—. ¡Este lugar es la maldita bomba!
—Creo que estoy enamorada. —Arrullé a mi hamburguesa, besándola.
—Estoy herido, Swan. —Hizo un puchero. Reí, tirándole una papa a él, pero de verdad, estaba enamorada de mi hamburguesa. ¡Ñam!
1 AT&T: es una compañía estadounidense de telecomunicaciones. Provee servicios de voz, video, datos, e internet a negocios, clientes y agencias del gobierno.
¡Y lo prometido es deuda, linduras! Pero me siento extraña. Normalmente recibo 10 rr por cada capítulo, pero en este casi recibo 30. Comenzaré a presionarlas¿
¿Alguien más adora a estos tórtolos?
¡Nos vemos el domingo!
