CAPÍTULO 24
-Blaine, tómatelo con calma. ¿Estás seguro de que quieres regresar? -Kurt observó a su compañero ansiosamente mientras Anderson caminaba por el pasillo hacia su habitación. Aunque el otro Needler se movía con esa tranquila arrogancia, Kurt pensó que aun podía detectar cierta rigidez en el modo de andar de su compañero.
-Relájate ojos azules, ha pasado un mes completo y me estaba muriendo por salir de esa endemoniada enfermería desde el momento en que me pusieron allí. Estoy bien. Kurt asintió mientras se mordía el labio para evitar decir nada más. Aun así, mantuvo su entrenada mirada en la delgada y musculosa figura a su lado, listo para ofrecer ayuda si Anderson llegara a mostrar la más mínima señal de necesitarla.
Había pasado un mes entero desde el tiroteo, uno de los mejores y de los peores meses en la vida de Kurt. El mejor porque estaba otra vez con el hombre al cual, ahora podía admitirlo a sí mismo y a todos los demás, amaba. Incluso le había enviado un info- video a Brittany, diciéndole que no tenía que esperarle porque había encontrado a alguien más. No le había dicho exactamente quién, pero creía que ella podría sacar sus propias conclusiones, ya que no había estudiantes ni personal femenino en La Academia.
En cuanto a sus padres, había decidido que se lo diría a su debido tiempo. De todas maneras se enterarían pronto si los vídeos de noticias seguían indagando cómo se tripulaba un Needle. Ya había especulaciones, porque todo el mundo tomó un nuevo interés en la tecnología que había salvado al planeta. A Kurt realmente no le importaba qué salía a la luz o quién sabía lo que ocurría entre un piloto y su artillero una vez que estaban encerrados en el Needle volando en el espacio profundo.
No, mientras tuviera el amor de Anderson para sostenerlo, ellos podrían soportar cualquier tormenta juntos. Pero aun si estaba deleitándose en el retorno de su compañero, había sido el peor mes de su vida también. Eso se debía a que en el minuto en el que Anderson estuviera completamente recuperado sería transferido de La Academia al Cuartel General de la Flota en el lado lejano de Marte. Ya se encontraba extrañando al alto Needler, preguntándose cómo iba a lidiar con los celos, sabiendo que Anderson iba a volar con otro hombre. Trataba de apartar esos pensamientos fuera de su cabeza y concentrarse solamente en estar con su compañero mientras aun lo tenía.
Durante la recuperación de Anderson se había saltado clases para estar con él, pasando interminables tardes en la enfermería, hablando y jugando a las cartas, como si ambos tuvieran que conocerse nuevamente. Aunque lo que más le gustaba a Kurt era cuando Anderson tomaba su mano, miraba dentro de sus ojos y le decía a Kurt exactamente qué le iba a hacer en cuanto se recuperara. Tuvieron más que alguna sesión de masturbación cada vez que el técnico médico estaba fuera de la enfermería, pero no era lo mismo que poder ducharse, dormir juntos y cuidar de su compañero, en lo que a Kurt concernía.
Extrañaba terriblemente todas esas cosas pero no podía evitar comprender que una vez Anderson estuviera lo suficientemente bien para regresar a su viejo dormitorio donde tendrían privacidad para ese tipo de actividades, estaría lo suficientemente bien como para ser transferido a la Flota. Durante semanas trató de no pensar acerca del inevitable día en el que ocurriría la transferencia, pero ahora no podía evitarlo. Anderson estaba de pie y listo, de camino a la que solía ser su habitación.
Kurt suponía que era su habitación nuevamente, ya que Anderson había abandonado su habitación temporal, no es que fuera a haber mucha diferencia. No había duda alguna de que al siguiente día no estaría. Kurt comenzó a sentir una profunda tristeza en algún lugar cercano a su pecho. Una vez que Anderson se marchara no lo vería más durante dos años hasta que él se graduara y se uniera a la Flota. ¿Y quién sabe qué pasaría en todo ese tiempo?
-Bueno, aquí estamos -Kurt frenó en seco frente a la familiar puerta plateada que llevaba al dormitorio. Se dio cuenta de que estaba abrumado por sus emociones, miedo de que esa noche fuera la última que pudiera pasar con su amante, deseo al recordar que al fin tendrían privacidad y una ligera ansiedad al pensar en alguna de las fantasías que el alto y marcado Needler le susurrara durante los largos días y noches que pasaron en la enfermería, mientras se recuperaba.
-Aquí estamos -Anderson le hizo eco mientras le regalaba a Kurt su vieja y familiar sonrisa sarcástica-. Entonces, ¿vamos a entrar o estás esperando que te cargue a través del umbral, ojos azules?
-Sí, lo que sea -Kurt refunfuñó nerviosamente mientras la puerta se abría con un silbido. No sabía exactamente qué esperar, sólo sabía que ésta era la primera noche que iba a estar solo con Anderson desde la invasión Saudeber. Casi dos meses de tensión sexual se habían acumulado entre ambos, sólo ese pensamiento hizo sentir a Kurt como si un caleidoscopio de mariposas estuviera en su estómago.
La puerta se cerró y enfrentó a su compañero, inseguro de lo que iba a pasar a continuación.
-Al fin solos -Anderson se inclinó hacia delante y dejó caer sus brazos perezosamente sobre los hombros de Kurt. Inclinándose, apoyó su frente contra la de Kurt, mirándole a los ojos-. No sabes cuánto he esperado por esto -desabrochando la parte superior del cuello del uniforme de Kurt, le dio un beso lento y caliente en un lado de su cuello. Kurt sintió que se quedaba sin aliento y su pulso latiendo fuera de control. La boca húmeda y caliente en su garganta hizo que su polla se pusiera dura al instante y de repente todas sus preocupaciones de lo que podría pasar se esfumaron. Sabía exactamente lo que quería, estar desnudo con su compañero, sentir ese delgado y musculoso cuerpo presionado contra el suyo, sosteniéndole, dominándole, demostrándole que Anderson sentía por Kurt lo mismo que Kurt sentía por él.
-Dios, te extrañaba. Extrañaba esto -susurró Anderson contra su cabello y se inclinó para capturar la boca de Kurt con la suya. Kurt se derritió contra él, rindiéndose al beso completamente, de una forma que nunca pensó que fuera posible antes de venir a La Academia. Podía admitirse a sí mismo que los besos de Anderson le conmovían como los de Brittany nunca pudieron hacerlo. Que había estado esperando para entregarse, para ser sumiso, en vez del dominante en una relación, casi desde que nació.
Tanteando encontró el cierre del uniforme de Anderson y lo bajó por completo, exponiendo la gruesa polla de su compañero. Gimiendo suavemente de deseo se dejó caer de rodillas y miró a su compañero… su amante… su dueño.
-Estoy a tu servicio -murmuró ronco antes de tomar el largo y grueso eje en una mano y meterlo hambrientamente en su boca.
Anderson gruñó y enterró sus manos en los cabellos de Kurt, disfrutando del íntimo beso mientras Kurt giraba su lengua alrededor de la polla de su compañero y lamía con entusiasmo la cabeza, bebiendo el salado y amargo presemen que fluía de la punta. Folló gentilmente la boca de Kurt, murmurando expresiones de cariño y animo diciéndole a Kurt lo hermoso que se veía cuando chupaba su polla, lo buena que se sentía su boca alrededor de su verga. Pero antes de que Kurt pudiera sentir el chorro de semen en el fondo de su garganta, Anderson se detuvo. Apartó a Kurt con gentileza de su todavía dura polla y le hizo señas para que se pusiera de pie.
-¿Qué? ¿No te gustó? -Kurt miró a su compañero, confuso. Su mástil estaba duro como una roca y goteando presemen dentro de su uniforme y sus labios estaban hinchados de chupar la gruesa polla de Anderson. Y aun así no quería que terminara. No quería levantarse ni dejar de servir a su compañero hasta sentir los calientes borbotones de semen en su boca.
-Me encanta -Anderson lo besó a consciencia, disfrutando claramente de su sabor en la boca de Kurt-. Pero no es la forma en que me quiero correr esta vez. Quiero hacer algo más.
-¿Qué? -el corazón de Kurt estaba en su boca. Estaba seguro de qué era lo que su compañero quería. Ya había superado su encuentro la noche de la invasión, pero aún le daba un poco de miedo el contemplarse siendo follado nuevamente. Sabía que Anderson sería gentil, que no lo lastimaría si podía evitarlo, pero el recuerdo de aquel dolor desgarrador no lo abandonaba.
-No lo que te imaginas -dijo Anderson gentilmente, leyendo el miedo en su rostro-. De hecho es lo opuesto -dando un paso hacia atrás terminó de quitarse su uniforme y botas, y permaneció completamente desnudo frente a Kurt. Había una pequeña y blanca cicatriz en el lado izquierdo de su pecho donde el disparo había entrado, aunque Kurt sabía que la cicatriz en su espalda era mucho más amplia. Inclinándose, Anderson lo besó nuevamente y luego se acostó boca abajo sobre el cobertor azul marino mirándole expectante.
-Uh, ¿Qué estás haciendo? -Kurt lo miró inseguro, preguntándose qué era lo que su compañero deseaba.
-¿Qué crees? Colocándome en posición para que puedas follarme -Anderson descansó su barbilla sobre sus brazos cruzados y le miró, el rastro de una sonrisa sarcástica jugando alrededor de la comisura de sus estrechos labios, pero sus negros estaban mortalmente serios.
-¿Qué? -era tan completamente inesperado que Kurt no tenía idea de qué decir. Estaba seguro de que estaba imaginando cosas-. Lo siento, pero ¿qué dijiste?
-Dije que quiero que me folles -Anderson separó sus muslos invitadoramente, sus ojos empañados mientras miraba a Kurt-; estoy a tu servicio, ojos azules. Tómame como quieras -duro y rápido, largo y lento- lo que necesites, de la forma que quieras. Sólo hazlo.
-Yo… Yo… -Kurt no estaba seguro de cómo manejar la situación. Una parte de él entendía que Anderson le estaba ofreciendo algo que probablemente nunca le hubiera ofrecido a nadie antes. Pero otra parte estaba aún confusa. ¿Realmente el otro Needler quería que él hiciera eso? ¿O estaba tratando de compensarlo por aquella noche en la que tuvo que tomar a Kurt por necesidad?-. No tienes que hacer esto, lo sabes -dijo al final, logrando recomponer sus pensamientos-. Me refiero a compensarme por lo de antes.
-Sí, tengo que hacerlo -Anderson lo miró fijamente-. Estuvo mal que hiciera lo que hice esa noche y quiero hacer las cosas bien entre los dos. Pero no es solo eso, ojos azules, te deseo dentro de mí. Y con toda honestidad te puedo decir que nunca me había sentido así por alguien. Te dije una vez que mientras estuviéramos en nuestra habitación éramos iguales. Así que esta es tu oportunidad de dominarme por una vez, ¿Me estás diciendo que no quieres?
-No dije eso -Kurt terminó de quitarse la ropa rápidamente, admirando la vista del largo y delgado cuerpo de su compañero acostado en la cama frente a él, como un festín visual. Podía imaginarse lo increíble que sería presionar su dolorida polla en el apretado interior de Anderson, sentir ese cálido y musculoso cuerpo temblando bajo el suyo mientras bombeaba dentro del otro Needler. Era una imagen caliente, una que lo tenía vibrando con necesidad, pero no estaba seguro de que eso se sintiera bien para él.
-Entonces… ven -Anderson le regaló otra invitadora sonrisa abriendo sus piernas un poco más-. Dejé el lubricante en el interior del aparador -agregó moviendo la cabeza en dirección al mueble que ambos compartían-. Estaba esperando que lo usaras.
-¿Esperando que lo usara? ¿Por qué no iba a usarlo? -Kurt lo miró confundido mientras conseguía el tubo del que Anderson estaba hablando. Sabía exactamente donde estaba, había revisado los cajones muchas veces cuando extrañaba a su compañero.
-Te lastimé cuando te follé -Anderson lo miró seriamente-. No quise pero lo hice. Y quiero que sepas que si necesitas lastimarme -solo esta vez- está bien. Tomaré el dolor con el placer de tenerte dominándome, ojos azules. Como dije, de la manera en que quieras hacerlo.
-¡Dios! -Kurt tiró el pequeño tubo en la cama y se sentó al lado de su compañero-. Blaine-dijo con suavidad-, no quiero lastimarte más de lo que tú quisiste lastimarme a mí. Yo solo… sólo quiero estar cerca de ti.
-Acércate entonces -Anderson le sonrió invitándolo-. Vamos Kurt, fóllame.
Las palabras calientes quebraron algo dentro del pecho de Kurt y de repente quería al oscuro y cicatrizado hombre como nunca había querido nada ni a nadie antes. Pero para tener a Anderson listo sabía lo que tenía que hacer. Dejando el tubo de lubricante donde había caído en el cobertor, se arrodilló y presionó su cara contra los muslos de Anderson. El aroma de su compañero, a picante y masculino almizcle, era fuerte allí. Kurt se sintió intoxicado por él y lamió la parte trasera de los testículos de Anderson, saboreando lo salado de su piel. Sintió el delgado cuerpo debajo temblar y oyó a su compañero soltar un largo suspiro. Ese sonido fue suficiente para mandar una oleada de lujuria a su polla, succionó los testículos de su compañero en su boca, uno a la vez, lavándolos suavemente con su lengua. Pero aun no era suficiente. Lo que quería más que nada era explorar a Anderson en la forma en que éste lo había explorado a él. Quería besarlo, probarlo, presionar su lengua profundamente en la entrada de Anderson. Otro gemido bajo por parte de su compañero fue todo lo que faltó para empujar a Kurt al borde. Inclinándose hacia delante arrastró su lengua lentamente, probando el salado y amargo sabor mientras apartaba los muslos de Anderson para alcanzar su objetivo. Mordisqueando delicadamente rodeó el apretado anillo de músculos con su lengua antes de colar la punta adentro, presionando hacia delante para entrar en Anderson lo más profundo que pudiera.
-¡Dios! -el largo y delgado cuerpo se estremeció bajo él mientras soltaba un ronco grito de placer. Deleitándose en el sentimiento de poder que le daba el hacer eso, Kurt presionó aún más, besando y lamiendo, abriendo a su compañero completamente a su ataque. Quería continuar para siempre, pero Anderson estaba retorciéndose bajo él, diciéndole a Kurt con un profundo gruñido que ya no podía aguantar más, que quería que Kurt terminara, que lo follara.
A regañadientes Kurt se levantó de su posición y se acomodó de rodillas entre las piernas de Anderson. Su compañero ya estaba listo sobre sus manos y rodillas, abierto y listo para aceptar la polla de Kurt donde su lengua había estado antes. Y Kurt estaba más que listo para follarlo. La cabeza de su polla estaba cubierta de presemen y pensó que moriría si no conseguía alivio pronto. Arrodillándose entre los muslos de su compañero, ajustó la encendida cabeza de su eje en la prieta entrada del cuerpo de Anderson y se preparó para follarlo.
Pero algo lo detuvo. Le gustaba la idea de estar dentro de su compañero, dominándole, tomándolo y descargando su semen en lo más profundo del cuerpo de Anderson. Pero no era ni de cerca tan atractivo como sería al revés. «Le deseo». Kurt lo entendió de repente mientras titubeaba entre los muslos de Anderson. «Le quiero, pero no de esta manera. Este no es el último recuerdo que quiero tener de él antes de que nos separemos. Esta no es la manera en que quiero recordar estar con él». De repente sabía lo que tenía que hacer.
Su vacilación no pasó desapercibida para Anderson. Giró su cabeza, la pregunta escrita en sus ojos.- ¿Estás bien, Kurt? -le preguntó, obviamente preguntándose por qué Kurt no continuaba.
-Bien -Kurt se retiró y se recostó en la cama al lado de su compañero, mirando a un Anderson todavía arrodillado-. Estoy bien, pero no puedo hacer esto. No quiero hacer esto.
-¿Por qué no? -Anderson se recostó a su lado, apoyado en un codo para poder estudiar el rostro de Kurt con su seria mirada ámbar.
-Porque esta no es la forma en que se supone que son las cosas entre los dos -Kurt acarició la mejilla marcada de su compañero, esperando que Anderson entendiera-. Nunca supe que estaba en mí el dejar que alguien me tomara, me dominara, hasta que te conocí -susurró mirando intensamente a Anderson-. Nunca supe que querría eso hasta que me lo demostraste, pero ahora, bueno, eso es todo lo que quiero. Yo quiero… quiero sentirte encima de mí. Dentro de mí. De ninguna otra manera.
Anderson frunció el ceño con seriedad. -¿Estás seguro de esto, ojos azules? La última vez que hicimos esto yo fui muy rudo contigo. Estaba seguro de que te tomaría mucho tiempo querer hacerlo otra vez, si es que lo querías otra vez.
-No, lo quiero -Kurt tragó fuerte, su corazón latiendo con fuerza en su pecho-. Estaría mintiendo si te digo que no estoy asustado a muerte, pero yo quiero, deseo sentirte dentro de mí. Tomándome. Montándome -respiró profundamente y miró dentro de los ojos negros de Anderson -. Fóllame Blaine. Quiero que lo hagas.
Anderson acarició su mejilla gentilmente con una mano, la ternura cubriendo su oscuro y marcado rostro. -No puedo pensar en algo que desee más que darte una larga, lenta y gentil follada, ojos azules. Si realmente quieres esto, yo también lo quiero.
Incapaz de responder a sus palabras, Kurt se volteó sobre su estómago y se acomodó sobre sus rodillas y manos. Separó sus muslos mientras Anderson se colocaba y esperó con los ojos cerrados en una anticipación que le quitaba el aliento.
-Relájate -Anderson acarició su espalda con dulzura, su larga y cálida mano sobre la columna de Kurt. —Vamos a tomárnoslo muy lento y tranquilo esta vez Kurt. Quiero que veas que no tiene que doler. Que se puede sentir muy bien dejarte llevar completamente.
-Está bien -Kurt trató de soltar la tensión de sus músculos pero no era fácil. Su mente continuaba repitiendo su primera vez, la sensación de la gruesa polla de Anderson embistiendo dentro de él en una dura estocada y el desgarrador estiramiento que le siguió. Ya había superado todo eso ahora, después de todo habían pasado meses desde eso. Pero aún… «Aún estoy nervioso», se dijo a sí mismo. «Pero no tengo por qué estarlo. Todo va a salir bien. Todo va a estar bien…».
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió a Anderson frotando el frío y pegajoso lubricante sobre su entrada. Kurt dejó escapar un jadeo mientras su compañero continuaba acariciándole mientras le proporcionaba un largo y lento masaje en el prieto anillo de músculos que guardaba su entrada. Se sentía tan bien que Kurt estaba ansiando dolorosamente ser penetrado para el momento en que dos largos y gentiles dedos entraron en él y se movieron como una tijera con cuidado buscando abrirlo más.
-¡Dios! -jadeó, incapaz de detenerse.
-Se siente bien, ¿verdad? -Anderson sonó divertido y excitado a la vez, mientras continuaba preparando a Kurt lentamente. Con su otra mano estaba acariciando la dolorida polla de Kurt y los apretados testículos, encargándose de que el placer fluyera sobre Kurt en olas mientras lo follaba con sus dedos.
-Se siente increíble -admitió Kurt-, pero Blaine, creo que no voy a aguantar si no me follas pronto. Por favor, te necesito dentro de mí.
-Y yo necesito estar dentro de ti, ojos azules. Solo quería estar seguro de que estabas listo para tomarme -Anderson añadió otro dedo mientras hablaba, abriendo a Kurt con gentileza mientras este gruñía.
-Estoy listo -suplicó, esperando que fuera cierto-. Por favor Blaine, ahora.
-Está bien -Anderson retiró sus dedos y se colocó detrás de Kurt, acariciando sus caderas y trasero con ternura mientras acomodaba su polla contra la entrada de Kurt.
Por un momento, cuando Kurt sintió la húmeda y directa prueba de la polla de su compañero presionada contra su entrada, no estuvo seguro de que pudiera soportarlo. Pero el sonido de Anderson murmurando tranquilizadoras palabras en su oído y el gentil toque de las manos de su compañero en su cuerpo lo ayudaron a dejar de temblar y aguantarse. «Estoy listo para esto. Quiero esto. Necesito esto». Se dijo Kurt con fiereza y supo que era cierto. Había nacido para ser dominado por el alto y marcado hombre que estaba, en este momento, presionando la amplia cabeza de su polla contra su trasero.
Nació para ser amado y acostarse con Anderson y solamente con Anderson, y si esta era la última vez que iban a estar juntos por dos años enteros, iba a ser el recuerdo que quería llevar en su corazón hasta que pudiera ver a su compañero nuevamente.
-Tranquilo Kurt, tómatelo con calma -Anderson estaba murmurando suavemente. Había logrado meter la cabeza de su polla en la prieta entrada de Kurt y estaba lenta y cuidadosamente presionando centímetro a centímetro dentro de su cuerpo-. Tómatelo con calma, ojos azules, ábrete y déjame follarte.
Kurt gimió y trató de no apretarse alrededor del eje que estaba entrando en él, sabiendo que Anderson estaba haciendo las cosas tan lenta y cuidadosamente como era humanamente posible. No estaba sintiendo tanto dolor como aquella vez, pero aun sentía la sensación de ser extendido, de ser abierto y llenado, lo cual se sentía antinatural y extraño para él. Pero a pesar de lo extraño de la situación, comprendió que también se sentía bien. Estaba bien abrirse a sí mismo y dejar que Anderson lo follara. Estaba bien abrirse a sí mismo para otro hombre. Estaba bien rendirse.
-Te amo, Blaine -jadeó, mientras sentía hasta el último centímetro presionado profundamente dentro y supo que Anderson había llegado hasta el fondo-. Dios, te amo demasiado Blaine.
-Yo también te amo, Kurt -Anderson tenía una mano en sus caderas y la otra continuaba acariciando firmemente su polla-. Amo estar contigo. Amo besarte y probarte y tocarte. Amo follarte.
-¡Dios, entonces fóllame! -de repente Kurt no podía esperar más. Se inclinó hacia delante de manera que dos o tres centímetros del grueso mástil abandonaron su cuerpo y embistió contra Anderson, gimiendo por lo bajo mientras sentía la amplia cabeza frotarse duramente sobre aquel punto dentro de él, enviando fulminantes rayos de placer a través de todo su cuerpo.
Anderson pareció entender que el periodo de ajuste había terminado, que Kurt se había acostumbrado a su polla enterrada profundamente en su cuerpo y quería más. Apretando su mano en las caderas de Kurt, se retiró y empujó hacia delante, clavándose lo más profundamente que pudo, acomodando su polla deliberadamente para frotar contra ese punto dentro de Kurt una y otra y otra vez.
Kurt estaba perdido en una bruma de placer. Esto no era nada comparado con la primera vez que Anderson lo había follado, cuando había resentido cada una de las estocadas y había sentido un dolor desgarrador en cada embestida. Esta vez todo era placer, un placer tan intenso que no sabía cómo podía soportarlo. Pero cada vez que pensaba que se iba a correr podía sentir la mano de Anderson cerrarse alrededor de la base de su polla y apretaba sin misericordia, sosteniéndole, impidiendo su orgasmo e impulsando el placer a un plano más alto. Parecía que iba a continuar para siempre, se dio cuenta de que estaba echándose hacia atrás sin vergüenza alguna para encontrarse con las embestidas del otro hombre dentro de su cuerpo, jadeando y suplicándole a su pareja que lo follara más duro, gimiendo que necesitaba correrse, necesitaba correrse ya…
-Entonces córrete -susurró Anderson en su oreja finalmente. Con una última y dura embestida se enterró tan profundamente como pudo dentro del cuerpo tembloroso de Kurt mientras este lo sentía palpitando y llenándolo completamente con su semen. Al mismo tiempo los largos dedos de Anderson le acariciaron desde la base hasta la punta, dándole a Kurt permiso para correrse. Kurt lo hizo con un grito bajo, explotando en la mano de su compañero mientras se perdía a sí mismo en el placer de ser completamente tomado y domado a consciencia. De haber sido dominado.
Kurt suspiró felizmente mientras se enroscaba en la cama, enfrentando a su pareja. Se sentía genial, un poco dolorido tal vez, pero nada como la última vez. Principalmente disfrutaba del sentimiento de estar cerca de su amante y sintiéndose completamente hecho polvo, pero en el buen sentido.
-Mmm, valió la pena esperar -Anderson murmuró contento. Acomodó uno de los cabellos de Kurt fuera de su frente-. Sabes, te ves igual que el primer día que te vi en el corredor. Creo que tu cabello finalmente creció después de ese desastroso corte.
-Nunca pensé cuando te vi por primera vez estampando a Karofsky contra la pared y actuando como un arrogante gilipollas de clase alta, que alguna vez ibas a ser mi compañero -Kurt sonrió restándole veneno a sus palabras-. O que yo querría hacer lo que acabamos de hacer con otro hombre.
Anderson lo besó con gentileza. -Es duro admitir para ti mismo que quieres lo que tenemos. Pero una vez lo haces comprendes que todo lo demás es un sustituto barato. Por eso le dije a Rachel que la boda se cancelaba.
-¿Lo hiciste? -Kurt lo miró con los ojos muy abiertos-. Hombre, imagino que estaría muy molesta. Aunque, ¿por qué lo hiciste? Pensé que ella sabía todo sobre ti y estaba bien con eso.
-Ella lo estaba, pero me di cuenta de que solo me casaría con ella por mis padres. Ellos seguían con la esperanza de que si tenía una esposa, cuando regresara a casa cuando estuviera de permiso, eventualmente tendrían nietos. Y yo decidí… ¿por qué debía importarme lo que ellos pensaran? ¿Sabes que mi padre ni siquiera vino a verme después de que Karofsky me disparara?
-¿No lo hizo? -Kurt frunció el ceño. Estaba seguro de que Anderson había tenido visitas familiares en los breves intervalos en que Kurt se iba a bañar y a conseguir algo para comer, pero aparentemente no.
Los ojos de Anderson eran fríos y duros. -No, sólo envió a mi madre para estar seguro de que lo iba a lograr. Él sólo vino cuando me gradué en primer lugar porque sabía que no se vería bien si no lo hacía. Y ahora se está haciendo en sus pantalones por el miedo de que el resto del mundo se dé cuenta de lo que ocurre aquí arriba cuando volamos. De que todos sus amigos y vecinos se den cuenta de que su hijo es un marica.
-Si te sirve de consuelo, estoy seguro de que mis padres tampoco van a estar precisamente contentos -Kurt suspiró-. Y se darán cuenta pronto de que algunos de los vídeos de noticias podrán develar la historia. Le envié a Brittany un info-video y le dije que no esperara por mí.
-¿Por qué? -Anderson lo miró intensamente.
-Le dije… que había encontrado a alguien más -Kurt desvió la mirada como si estuviera memorizando los anchos y planos músculos del pecho de su compañero-. Quiero decir, no tiene ningún sentido para ella esperarme por algo que nunca va a pasar, mientras yo estoy aquí esperando por ti… -suspiró-. Creo que por eso era que no quería admitir que necesitábamos tener una perfecta conexión la noche en que volamos contra las Langostas. Porque sabía que tú te ibas a ir tan pronto y yo no quería dar el último paso si tú no ibas a estar conmigo.
-Pero yo estoy aquí contigo -le recordó Anderson gentilmente, alzando la barbilla de Kurt para poder estar frente a frente.
-No por mucho tiempo -Kurt tragó fuerte, tratando de mantener la emoción fuera de su voz-. Ya estás mejor, así que te irás a la Flota y volarás con… con ese tal Jeremiah desde ahora.
-No, no lo haré -Anderson negó con su cabeza, una pequeña sonrisa jugando alrededor de su sensual boca-. Me quedo aquí contigo hasta que te gradúes y después tendremos una comisión en la Flota juntos. Si tú quieres, claro. -Sonó un poco ansioso, lo cual sorprendió a Kurt, porque el alto Needler estaba siempre muy seguro de sí mismo.
-¿Cómo puedes preguntarme eso? Claro que quiero que te quedes -dijo enseguida, buscando los ojos de Anderson con los suyos-. ¿Pero cómo?
Su compañero sonrió completamente ahora. -Bueno, ¿conoces al Capitán Godfrey, el que da la clase de Vuelo Básico?
Kurt asintió. -Uh-hu. Es más viejo que Dios. Me hacía dormir todo el tiempo.
-Bueno, esperemos que yo pueda mantener a la gente despierta mejor de lo que él podía -dijo Anderson secamente-. Él se va a retirar y me ofreció su trabajo -sólo hasta que te gradúes, claro. Y luego ambos podemos ir a la Flota. O a cualquier lugar, para lo que importa -se inclinó sobre Kurt y le dio un rápido beso en los labios-. Después de todo -murmuró-, no tenemos que estar subidos a un Needle para poder follarte.
-¡Dios! -Kurt lo besó a su vez, sintiendo su cabeza flotar por el alivio-. Entonces, ¿lo vas a aceptar? ¿Vas a permanecer aquí conmigo aún después de la manera en que actué?
Anderson lo miró con seriedad. -Creo que ambos tenemos cosas que dejar atrás. Pero sí, me quedo aquí contigo. Porque éste es el único lugar en el que quiero estar. Aquí, en nuestra cama, con mis brazos alrededor de ti, ojos azules. No quiero dejarte ir nunca.
-Nunca tendrás que hacerlo -le prometió Kurt. Entonces, en un repentino movimiento, los rodó a ambos, quedando a horcajadas sobre Anderson, sus duras pollas frotándose juntas como seda caliente sobre acero-. Ahora, ¿qué me dices de la segunda ronda, compañero?
-FIN-
