3 años después...


Era una tranquila mañana de invierno, donde cristalinos copos de nieve bajaban del cielo nublado, cubriendo con un manto blanco los techos, las calles y a los rostros tallados en piedra de los siete Hokage en la enorme montaña que cubría gran parte de Konoha, ya que encima se podían ver enormes edificios que indicaban, con su sola presencia, el desarrollo tecnológico que afloraba en la aldea y en el mundo.

En la Mansión Hokage, sentado frente a su escritorio lleno de carpetas, documentos, y un computador con el constante aviso de que se ha recibido un nuevo mensaje, Naruto suspiró, cansado.

Apoyó su espalda en la silla, mirando el techo, entre serio y aburrido.

Estaban en tiempos de paz, por lo que el desarrollo tecnológico estaba avanzando de tal forma, que el Hokage temía levemente que las tradiciones y el significado de ser un "ninja" comenzaran a perderse, especialmente en la nueva generación...

¿Quién hubiera pensado que el progreso también podría causar un daño en la cultura...?

Suspiró y levantó el documento con el que había estado trabajando. Era su consentimiento, como Hokage, de aprobar la opción de trasladar en primavera a un grupo de personas seleccionadas y con su consentimiento, para que sean los representantes de Konoha para la pequeña colonia que se estaba construyendo en Uzushiokagure para los humanos. Así habría mayor interacción entre ambas razas.

Solo faltaba que la Tsuchikage le diera el visto bueno a esta planificación, ya que era la única de los cinco Kage que aun pensaba que era demasiado pronto para que un grupo de humanos viva junto a los Yokai. El Raikage era de la misma opinión, pero consideraba que lo mejor sería aprobar esta opción en tiempos de paz.

Naruto no pudo evitar sonreír al comprender que, durante esos tres años, las reuniones entre los Daimyo y los Yokai representantes estaban dando frutos. Incluso, el año pasado, se había invitado a los cinco Daimyio a Uzushiokagure, donde quedaron maravillados al ver que aquella isla era completamente natural, con un ecosistema que se había recuperado rápidamente de la mano de los Jashinistas.

Aun así, no todo iba de perlas.

Los Yokai, aunque aceptaban la presencia de humanos, aun eran reacios a permitir que se instalaran en la isla postes telefónicos, un puerto, o cualquier medio tecnológico, así que la única forma de comunicarse con los shinobi que residían temporalmente en aquel lugar era a la forma antigua, o a la forma de Sasuke: aves mensajeras.

Sin contar el incidente de hacia unos meses, en el que se había envuelto la representante de los Yokai de Konoha, Natsumi, por culpa del hijo del Daimyo, Ichiro…

El buen punto de vista que habían tenido los aldeanos de Konoha sobre Natsumi había caído muy bajo… Fue un tiempo muy difícil para la Yokai, y claro, obviamente para Kurama. Ambos habían logrado resolver el problema antes de que el propio Daimyo de Hi no Kuni decidiera parar las negociaciones de paz, a pesar de que le tiene una gran estima a la pelirroja.

Pero eso no paso. Habían logrado limpiar el nombre de Natsumi, y que a Ichiro se le prohibiera salir del Palacio del Daimyo durante cinco años.

Según Kurama, el arresto domiciliario no bastaba para perdonar a ese tipo, pero Naruto lo tranquilizó recordándole que, al ser un noble, lo único que podían demostrar es enseñarle al pueblo la verdad, para que no caigan en los errores que deseaba Ichiro.

Naruto se estiró, aun algo pensativo.

Existían diferencias entre humanos y Yokai, pero estas, de a poco, comenzaban a romperse. Era un proceso delicado, pero uno que estaba comenzando.

El Hokage sonrió, relajándose un poco más... hasta que tocaron a la puerta, dándole un buen susto.

-Con permiso- Shikamaru entró a la oficina, llevando una carpeta amarilla. Se quedó algo extrañado al ver que Naruto tecleaba rápidamente en la computadora- Mira, pareces muy ocupado- se le acercó, sonriendo de lado.

-B-Bueno, claro- asintió Naruto, sin poder creer que estuvieron a punto de pillarlo de vago- Esta semana tenemos las visitas de los otros cuatro Yokai Representantes, además de Kazuma-osan, Rakku-chan, Kameko-chan y de los Biju-le recordó- Fue mucho el papeleo para que los otros Daimyo permitieran la visita, así que intento avanzar con esto-dattebayo-

-Ya veo. Firmaste la petición de Seiya sobre el traslado de personas a la primera colonia humana- Shikamaru tomó el documento, leyéndolo- No puedo creer que un tipo como él tuviera esa idea-admitió.

-¿Qué opinas de ella?- le preguntó Naruto, dejando de teclear.

-Bueno, es algo apresurado, pero si lo piensas, lo mejor será hacerlo ahora que los Daimyo están de buena- confesó el Nara, dejando el papel en la mesa-La idea de ser conocidos como los Daimyo que participaron activamente en las relaciones de paz entre humanos y Yokai le son muy prometedoras-

-Je. Eso puedes decirlo por los otros, pero el nuestro lo hace por Natsumi-chan- sonrió Naruto- Según él, es la nieta que nunca tuvo-dattebayo-

-Je, ya me imagino-Shikamaru miró por la ventana los copos de nieves que caían desde el cielo-

-Sí. Hubieras visto los regalos que mandó cuando se enteró de que ella tuvo...- pero entonces estornudó, extrañando a Shikamaru.

-¿Un resfrío, o Kurama hablando de ti?- sugirió su mano derecha, algo divertido.

-Nunca me he resfriado...- le recordó algo ofendido el Hokage- Así que puede ser Kurama... o Bolt-

Al escuchar el nombre del hijo de su amigo, Shikamaru lo miró, algo serio.

-Deberías dejar por hoy el trabajo- le sugirió, tomando su atención.

-Sabes que tengo mucho papeleo. Si lo dejo hoy, mañana será el doble, y ahí sí que no podré ir a casa mientras están despiertos los niños-dattebayo- le recordó- Pero Bolt aún no comprende eso...-

-Así son los niños- Shikamaru volvió a mirar por el vidrio, sonriendo de lado- El mío es más perezoso que yo, pero sé que más listo-

-Sí... respondió Naruto, volviendo a teclear.

-...- Shikamaru lo miró de reojo, y suspiró- Los cachorros de Kurama cumplen un mes hoy, ¿no?-

Eso detuvo al Hokage, quien, soltando un suspiro resignado, se apoyó nuevamente en el respaldar de la silla, más cansado que antes.

-Deberías tomar un descanso y pasar a la pequeña celebración. Por algo hiciste todo ese papeleo para permitir que los otros representantes, los amigos y familiares de los padres pasen la semana en Konoha- le señaló Shikamaru, sin poder evitar sonreír al ver lo cansado que estaba su amigo.

-... Yo... Yo le dije a Kurama que haría lo posible para que, al menos, Kazuma-osan conociera a sus bisnietos... Pero que después yo tendría mucho trabajo y no iría-dattebayo. Él lo sabe y comprende mi situación, Shikamaru. Si envío un clon, él puede llegar a considerarlo un insulto a los cachorros y ahí se enojaría conmigo-suspiró el rubio, restregándose los ojos, cansado.

-Lo sé, lo sé...- suspiró el Nara, consciente que su amigo quería ir, pero no tenía tiempo para eso- Al menos les compraste un regalo-

-Bueno, acabo de mandar a un clon a comprarlo-admitió Naruto, restregándose la mejilla, algo incómodo- Planeo darlo cuando llegue en la noche-

-Ya veo- sonrió Shikamaru- Bueno, a lo que venía- le tendió la carpeta que traía- Hinata me pidió que te la trajera. Se te quedó en casa en la mañana-

-Ah, sí. Si, si- Naruto la recibió algo aliviado- Son el registro de misiones de los nuevos gennin. No se me debió haber pasado-dattebayo-

-Bueno, lo recuperaste, así que no hay problema- sentenció Shikamaru, comenzando a irse.

Naruto sonrió, y, al extrañarse que habían unas pequeñas marcas en la superficie de la carpeta, frunció el ceño y la abrió...

-¡¿QUÉ ES ESTO-DATTEBAYOOOOOOOOO?!-resonó en toda la Mansión Hokage.

Shikamaru se volteó de golpe, sorprendido.

Naruto estaba con cara de muerto viviente, horrorizado al ver que el contenido en la carpeta eran hojas rotas por rasguños...

Shikamaru, al ver el estado de las hojas, parpadeó, para después sonreír rascándose la cabeza.

-Te la han hecho de nuevo-

-¡ESTA ES LA CUARTA VEZ!- Naruto se levantó, indignado- ¡Le pedí a Kurama y a Natsumi-chan que mantuvieran a los cachorros lejos de mis cosas...! ¡Este registro me tomó toda la noche-dattebayo!-

-Lo siento, pero tendrás que hacerlo de nuevo. No pienso enseñarles a los Jounin el juguete de unos pequeños zorros- aseguró Shikamaru.

-¡¿D-DE NUEVO?!- lo miró horrorizado Naruto, para después sentarse en blanco, totalmente conmocionado.

-No empieces...- suspiró el Nara, restregándose el cuello- Otro problema más- sentenció.


Residencia Uzumaki.

Bolt, de once años, vistiendo solamente una chaqueta negra con una franja rosa, polera blanca, un pantalón negro, y su común collar atado a un tornillo, estaba en su habitación, recostado en su cama, boca arriba, miraba el techo, ignorando las voces alegres que se escuchaban en el pasillo.

Estaba entre molesto, celoso, y hasta amurado.

Ese día se cumplía un mes desde el nacimiento de los cachorros de Kurama… Eso, eso estaba bien… Pero ahora el Kyubi no pasaba tanto tiempo con él.

Primero había sido durante el embarazo de Natsumi, lo cual el asumió por su amiga Yokai, y ahora era porque tenía que cuidar a los cachorros, lo cual le gustaba. Le gustaba que al fin el zorro tuviera su propia familia… pero seguía siendo de la suya…

El rubio frunció el ceño, molesto consigo mismo.

Ya casi no aguantaba que su propio padre estuviera tanto tiempo alejado de la familia, pendiente de aldeanos que ni siquiera conocía, pero el sentir el mismo repudio a Kurama solo porque ahora era padre… No le gustaba comparar a Kurama con su papá.

El zorro, desde hacía cinco años, se había vuelto parte de su familia, y una parte importante para él, ya que, a diferencia de su padre, el Biju no lo consentía tanto, dándole más consejos sobre la academia o cosas así…

Para Bolt, Kurama era tan cercano para él como su padre…

Eran importantes, y, aun así… comenzaban a alejarse de él…

-¡ARG!- se tapó el rostro con la almohada, pateando al aire- ¡¿Qué me pasa-dattebasa?! ¡Sentimentalista idiota!-

Se detuvo al escuchar un ruidito, por lo que miró su mesa de noche, donde reposaba el videojuego que acababa de hacer el sonido, indicando que la carga estaba completa.

-¡Bien!- se sentó de una, agarrando el objeto- ¡Carga completa!- se alegró, y sacó un chip de la mesita- ¡Veamos si esto me ayuda a liberar el nivel extra!- se entusiasmó, insertando la tarjetita.

Ese chip era un regalo de Katasuke, un hombre que trabajaba en el Centro de investigaciones de Konoha por lo que era un subordinado de su padre. Le agradaba bastante, especialmente porque siempre le conseguía formas de desbloquear un nivel extra o un ítem especial en sus juegos. Así era más sencillo pasar los niveles que quería, de la forma que se le diera la gana.

Al ver que en la pantallita se veía la opción de jugar el nivel extra, sonrió, para después mirar algo molesto la puerta cerrada, ya que se escuchaban más voces animadas desde el otro lado.

Cierto… A Kurama no le agradaba Katasuke.

Bolt no lo comprendía. Natsumi, para aumentar la confiabilidad de los Yokai entre los humanos, había accedido a la petición de Naruto en presenciar los proyectos que tenía el Centro de Investigaciones de Konoha.

Al parecer, Katasuke logró llegar a un acuerdo con Natsumi para poder hacer que ella les enseñara como funciona un Fuinjutsu en especial, comenzando otro proyecto tecnológico.

Por lo que sabía, eso molestó mucho a Kurama, quien no le habló en mucho tiempo a Naruto por eso, e incluso estuvo de malas pulgas. Fue bastante extraño que no se enojara con Natsumi…

El niño no lo entendía. ¿Qué tenía de malo usar una técnica para el progreso? Además, Katasuke era un hombre bastante amable y bondadoso. Más que seguro, todo era a causa de que Kurama era un gruñón las 24 horas de la mañana, que aún no entendía como jugar un videojuego, y cuando lo intentaba, lo lanzaba por la ventana al salir en la pantalla Game Over…

Bolt frunció levemente el ceño, pensando que todos se estaban volviendo muy pesados.

Se recostó, y comenzó a jugar el nivel extra que obtuvo sin esfuerzo alguno, ignorando nuevamente las voces exteriores…


-¡Celebración-mite!- sonrió Kameko, mirando entretenida como Hinata y Sakura preparaban una deliciosa cena, mientras los invitados Kazuma, Rakku, Soyokaze, Shio, Hiromi, Seiya, y las tres Biju femeninas estaban en el salón.

Pájaro-chan dormitaba en el sillón, cansado por haber sido mordisqueado y tironeado por ciertos cachorros…

-¿Tienes hambre, Kameko-chan?- le preguntó Hinata, sonriendo maternalmente.

-¡Quiero ver los regalos~!- aseguró la rubia, señalando una esquina del salón, donde habían varias cajas envueltas en papeles de colores.

-No, chiquilla- negó Seiya, apoyando la espalda contra la pared, con su inseparable botella de sake en mano- Sabes que cumplir un mes de vida es una importante etapa en la vida que se vive, ninininini- le recordó.

-Lo she- Kameko infló un cachete,

-¿Seguras que no quieren ayuda? Sería mucho mejor- señaló Soyokaze, observando como Himawari y Sarada ponían la mesa.

-Nop. Estamos bien~- le aseguró Himawari.

La niña de diez años llevaba un chaqueta amarilla manga larga sin cremallera con un patrón similar a un pétalo, una falda con el mismo diseño, y unas cómodas medias largas negras.

-¿S-Seguras?- preguntó algo incómodo Shio.

-Estamos bien, Shio-san- le aseguró la joven Uchiha.

Sarada, de once años, seguía ocupando lentes de marco rojo. La Uchiha llevaba una blusa qipao roja sin mangas, con el símbolo de su clan en la espalda, unos pantalones cortos color claro, y unos calentadores de brazo negro que le llegaban un poco más arriba del codo.

-Aun no puedo creer que tantos aldeanos hayan enviado estos regalos- admitió Sakura, poniendo carne en la sartén, comenzando a freírla.

-Sí, también me sorprendió. Pero nunca me esperé que el Daimyo también mandara un presente- confesó Hinata, aun algo sorprendida con ese detallito.

-Bueno, hay que agradecer que el Daimyo de este país le tiene estima a mi nieta- suspiró Kazuma, rascándose la barba.

-Supongo que también es en disculpa por lo que hizo su hijo- mencionó Hiromi, colocando globos en el techo junto a Rakku, algo molesta al recordar eso.

-Idiotas hay en todos lados- sentenció Matatabi, mientras Kokuo y Saiken llevaban serpentinas para que ambas Yokai las colgaran.

-Al menos el asunto no llego a peor- admitió Kokuo, algo preocupada con ese tema.

-Sí… Si Natsumi-chan se hubiera visto en peligro…- meditó Saiken.

-Kurama-chan destroza el Palacio del Daimyo- le asegura Sarada.

-Sí~- asintió Himawari, de acuerdo con ella.

"Himawari… Sarada-chan… ¿Tan mal visto tienen a Kurama-san?" sonrió algo apenada Hinata, aunque no podía negar que en parte tenían razón…

-…- Kazuma frunció levemente el ceño, abriendo un ojo, serio.

-Bueno, la suerte siempre ha estado al lado de Natsumi-chan- recordó Rakku, queriendo animar al anciano- Y ahora es la primera de nuestro grupo que es madre. Emocionante, ¿verdad, Hiromi-chan?- le preguntó a la morena, quien frunció el ceño, incomoda.

-S-Sí… Mal por ella- bufó la joven morena.

-Hiromi- regañó Shio, sobresaltándola un poco.

-Que mal que Kuromi-kun y los demás no pudieron venir- comentó Soyokaze, intentando cambiar de tema.

-Naruto-kun intentó que ellos también vinieran, pero si llegaba un grupo más grandes que los Representantes Yokai, hubiera ocasionado un conflicto- recordó Hinata, en son de disculpa.

-Mirai-san no podrá venir porque tenía misión- recordó Sarada, poniendo los palillos- Pero dejó su regalo-

-Que mal. Yo quería hablar mucho con Mirai-chan- sonrió Rakku, inflando un globo.

-… Creo que Natsu-chan quiere llevar a sus hijitos a la isla- comentó Himawari, pensativa, colocando los vasos.

-Mm… Sí, algo me comentó… Pero creo que es muy pronto- admitió Kazuma, extrañando a la joven- A pesar de todo, aún hay Yokai que no les agradan mucho los mestizos… En lo personal soy de esos pensamientos… Pero estamos cambiando de a poco- le aseguró, haciéndola sonreír- Pronto, tal vez, tengan un lugar en Uzushiogakure si es que lo necesitan-

-… ¿Todo sea para evitar conflictos?- preguntó Sarada.

-Sí- sonrió Kazuma, asintiendo.

-Ninininini. Conflicto será el que hagan los tíos- se rió por lo bajo Seiya- ¿No las dejaron abandonadas, para acaparar a los sobrinos?- miró burlón a las tres Biju, que lo miraron algo fastidiadas.

-Es normal, después de todo, son la primera descendencia de un Biju- aseguró Matatabi, fastidiada, haciendo sonreír al pelimorado- La sola existencia de ellos es un milagro y una bendición-

-Ninininini. No te enojes tanto, señorita felina- sonrió Seiya- Sabemos cómo llegaron al mundo, pero puede tomarlo como quiera, a menos a que quiera que se le dé una oportunidad…-

-¡Arg! ¡Seiya, deja de tus estupideces!- Hiromi le dio un coscorrón- ¡Y más te vale no andar con tu porquería de sake cuando bajen los cachorros!-

-Con razón Shukaku dice que desearía ser el ejecutor que el guardaespaldas de Seiya- suspiró fastidiada Matatabi.

-Se hace odiar- confesó Saiken, con una gota en la cabeza.

-N-ninininini- el pelimorado se sobó la cabeza, bastante adolorido- Deja esos cambios de humor, señora- le pidió a Hiromi, pero sin querer la enfadó más y recibió un puñetazo que lo tiró encima de Soyokaze, haciendo que la mayoría cerrara los ojos por el impacto.

Ante el escándalo, Pájaro-chan despertó de golpe, bastante desorientado.

-Shannaro- suspiró Sarada, mientras Himawari sonreía, contenta.

-Hiromi-chan, como siempre, dejas las desgracias en tu camino- sonrió Rakku, tapando su boca con su trébol, mirando algo burlona a la morena.

-¡Cierra la boca, Rakku!- exigió ofendida la Yokai, haciendo que la pelicafé mirara para otro lado, divertida.

Matatabi negó con la cabeza.

-De nuevo…- Shio se tapó el rostro, algo fastidiado, ignorando como Seiya y Soyokaze estaban tirados en el piso, bastante mareados.

-Estos jóvenes…- suspiró Kazuma, alargando el brazo y agarrando a Kameko, quien había aprovechado la conversación para acercarse a los regalos e intentar abrir uno, solo para ser descubierta por el anciano.

-¡Solo una miradita- mite!- suplicó la rubia.

-Parece que todos los Yokai marinos son algo especiales- sonrió Sakura, mirando a Shio, quien volvió a suspirar.

-Soyokaze, ¿estás bien?- Kokuo se acercó al pelicafé, quien aún no recuperaba del todo el sentido.

-Lo siento… Kokuo-san…- se disculpó mareado el Yokai caballo.

La Biju lo miró, y no pudo evitar sonreír tiernamente…


En el segundo piso de la residencia había cinco habitaciones. Una era la oficina de Naruto, y el resto eran la habitación del matrimonio, Bolt, Himawari, y la de los zorros. Esta última era casi del mismo tamaño que la oficina, pero contaba con unos estantes llenos de los pergaminos de Natsumi.

Contaba con una alcoba, la cual tenía las ventanas cerradas, pero aun así se podía vislumbrar la caída de los copos de nieve.

No tenía una cama, pero si había con un gran futon redondo color verde, en el cual estaba recostada Natsumi en su forma zorruna, sonriendo, algo incomoda, frente a cinco Biju macho que tenía enfrente, y, sentado su lado, un muy fastidiado y malas pulgas Kurama, que observaba todo con un tic en el ojo.

La pareja de zorros había quedado en segundo plano, ya que los huéspedes estaban muy ocupados con…

-¿Onde ta el bebé~? - Son Goku se tapó el rostro- ¡Aquí ta~!- le hizo gracia a la pequeña zorrita que tenía al frente.

Era una cachorrita de pelaje naranja, con las patitas negras, la punta de la cola, y la piel de las orejas del mismo color.

La pequeña de ojos azul cielo parpadeó, curiosa, para después ladrar alegre, y comenzar a dar saltitos entusiasmados frente al Yonbi, quien se rió, satisfecho.

-¡Te gusta, te gusta~!- se alegró el mono- ¡Vamos, vamos~! ¡¿Otra vez~?!- preguntó, recibiendo un ladrido alegre por parte de su sobrina, que volvió a quedarse quieta frente a él, aunque esta vez movía entusiasmada su cola naranja- ¡Bien~!- se tapó los ojos- ¿Onde ta el bebé~?-

-¡Ya para con eso, mono!- Shukaku lo empujó con fuerza, haciéndolo rodar y chocar de frente contra la pared, para sonrisa incomoda de Natsumi, aunque Kurama hizo una mueca, molesto.

La zorrita parpadeó, extrañada.

-¡Oye~! ¡Fuyumi~!- la llamó el Ichibi, tomando la atención de la cachorrita- ¡¿Quieres jugar~?! ¡Yo sé que sí~!- le aseguró, haciendo aparecer en su mano un sonajero de arena.

Fuyumi ladró, entusiasmada, con toda su pequeña atención en el objeto de arena.

-Oye, Shukaku. No sé por qué criticaste a Son, cuando tú eres igual a él- lo quedó mirando Isobu, recostado en un sector de la habitación.

-¡Estaba acaparando toda la atención de la mandarina!- se defendió el mapache de arena, ignorando como la cachorrita, entusiasmada, le mordía uno de sus dedos- ¡No, no, no~! ¡Fuyumi, no muerdas a tu tío favorito~!-

-Shukaku, ella tiene ocho tíos, y nos acaba de conocer. Imposible que digas que eres su favorito- suspiró Gyuki, al lado de Chomei, quien lo miró.

-Gyuki, de nuevo- el escarabajo apuntó con su cola uno de los tentáculos del pulpo.

-¿Eh?- se extrañó el Hachibi, para bajar la mirada, encontrándose con un cachorrito de pelaje rojo, con parte de la boca y el vientre de un color blanco, y de ojos verdes con la pupila rasgada, que mordía y sacudía la punta de uno de sus tentáculos, haciéndolo suspirar.

-¡Inari, deja al Hachibi!-gruñó Kurama, sobresaltando al cachorrito, quien no había soltado su presa.

El pequeñín se quedó un rato mirando a su padre, para después comenzar a tironear con fuerza el tentáculo que mordisqueaba, haciendo suspirar a Gyuki.

-Lo siento…- sonrió incomoda Natsumi, mientras Kurama, fastidiado, se acercaba al pequeño y lo agarraba del pescuezo, sin lastimarlo, intentando hacer que soltara el tentáculo del Hachibi, sin resultado- Pero Inari tiene una manía con las colas… Solo a mí no me la intenta quitar- admitió.

-Suéltalo- le gruñó Kurama a Inari, quien, mirándolo desafiante, terminó por abrir la boca levemente, soltando el tentáculo.

-Bueno, gracias- Gyuki acarició su tentáculo- Jejeje. El pequeño tiene un buen agarre- le mencionó a su hermano menor, quien bufó, y llevó a Inari con Natsumi.

-Te quedas aquí y dejas de…- le comenzó a decir al soltarlo, pero el cachorrito ya se había ido, tropezando con sus propias patas.

-Déjalo, Kurama- le sonrió Natsumi, fastidiándolo- Están recién aprendiendo a caminar, así que es mejor dejar que paseen-

-Sí, que pasee y comience a morder colas- bufó el zorro.

Inari se acercó a Isobu, quien le sonrió, y le acercó una de sus colas, tomando la atención del cachorro.

-Vamos, inténtalo- le sonrió el Sanbi, aunque no fue necesario. Su sobrino ya intentaba dar saltitos para morder la cola, solo para caer con un tierno sonido.

-Aún no saben hablar- le comentó Chomei a Kurama, tomando la atención de su hermano- Podrán, ¿verdad?-

-Los Yokai comienzan a hablar a los seis meses- sonrió Natsumi- Pero comienzan a intentarlo ya al mes, así que pronto escucharemos más que un ladrido- aseguró, algo entusiasmada.

-Pero… ¿son Yokai?- Gyuki miró al Kyubi, quien frunció el ceño.

-Lo sabremos en seis años- murmuró serio el zorro- Se supone que a esa edad el cuerpo de los Yokai puede adoptar forma humana-

-¡Ya veo~! ¡Entonces Fuyumi pronto dirá que su tío favorito soy yo~!- sentenció Shukaku, agarrando a la zorrita naranja y haciéndole cosquillas con su mejilla, haciéndola ladrar, contenta.

-¡¿Por qué ella diría semejante estupidez?!- Son chocó cabeza con el mapache, sobresaltando a la cachorra- ¡Su tío favorito soy yo! ¡Fui yo quien se le acercó primero!-

-¡A ella le gusta jugar conmigo, mono idiota!-le aseguró Shukaku, gruñéndole.

-¡Con esa cara me sorprende que no la hagas llorar!-

-¡LO DICE EL CARA DE MONO!-

Pero ambos hermanos dejaron de chocar cabeza al escuchar un gemido, por lo que miraron a la zorrita en manos del mapache, que estaba gimiendo, con las orejas gachas, a punto de llorar.

-¡NO LLORES!- le suplicaron ambos tíos, pero ya era tarde.

Fuyumi comenzó a llorar.

-¡¿QUÉ LE HACEN A MI CACHORRA, MALDITOS?!-y, de un momento a otro, Kurama había agarrado a su hija y dado tales golpes a sus dos hermanos, que estos estaban en el suelo, con un enorme chillón en la cabeza.

-Mira que son bestias. Actuar así frente a una bebé de apenas un mes- negó Gyuki, mirándolos reprobativamente.

-Lo siento…- se disculparon ambos, llorando a mares.

-Tarados- sentenció Chomei.

Isobu suspiró.

Kurama miró molesto a sus dos hermanos, hasta darse cuenta que la cachorrita se le había soltado y escondido entre sus piernas, asustada.

Eso preocupó al Kyubi, quien bajó la cabeza y le dio un toque con su nariz a la asustada zorrita, quien lo miró y comenzó a restregar su espalda en el rostro del zorro adulto, pidiendo cariño.

-Fuyumi quiere mucho a Kurama- sonrió Isobu, ignorando como Inari estaba colgado a una de sus colas, después de haberla agarrado exitosamente.

-…- el zorro no le dijo nada, solo cerró los ojos, dejando que su cachorra se restregara en su mejilla, gimiendo asustada.

-Vamos, Fuyu-chan, no llores- Natsumi intentó levantarse, pero desistió de inmediato, tomando la atención de Kurama.

La cachorrita se percató que su mami había hecho un movimiento, por lo que se le acercó torpemente. Inari también se dio cuenta de lo mismo, y de inmediato soltó la cola de su tío tortuga, y se acercó dando saltitos a la Yokai.

Ambos hermanos se subieron al futón, acurrucándose en el pelaje de Natsumi, ladrándole levemente, queriendo hablarle. La madre sonrió, y lamió a sus cachorritos, haciendo que se acurrucaran en su pelaje.

-Idiota- Kurama se acercó a Natsumi, acariciándole la mejilla con la suya- Si no puedes moverte, no lo hagas-

-No es que no pueda. Es que aún estoy algo incomoda- admitió la zorra de pelaje rojo puntas negras, sin poder evitar disfrutar el cariño.

-Bueno, es natural- sonrió Gyuki, tomando la atención de la pareja- Tuviste trillizos, ¿no?-

-Y más encima primerizos- Isobu asintió con la cabeza, de acuerdo- Es natural que aun estés cansada, a pesar de que pasó un mes desde el parto-

-Bueno… Nunca esperé tener tres sorpresitas-sonrió Natsumi- Pero si he podido con Kurama, podré con mis tres tesoros-

-¿Qué me quisiste decir?- la quedó mirando el zorro de nueve colas.

-Hablando del tercero… ¿Dónde está el llorón?- preguntó Shukaku, aun en el piso, al igual que Son.

-Solo lo vimos antes de que se ocultara- recordó el mono, pensativo.

-Ah, Yoko está aquí- Natsumi miró a su espalda, haciendo que, al rato, un pequeño zorrito se asomara, algo temeroso por ver a tantos seres extraños.

A diferencia de sus hermanos Inari y Fuyumi, quienes eran muy parecidos a la madre, Yoko era prácticamente idéntico a su padre. Tenía orejas largas, pulgares en sus patitas delanteras, y hasta el mismo patrón de pelaje negro alrededor de los ojos y la oreja. Lo único que lo diferenciaba de su progenitor era el hecho que tenía solo una cola, bastante esponjosa, y su pelaje era de un color marrón oscuro.

Eso sí, sus ojos eran idénticos a los de Kurama: Ojos rojos con una pupila rasgada. Pero, como diferencia, tenían el brillo de inocencia que alguna vez tuvieron los del Kyubi, antes de perderse a causa de la avaricia humana…

Yoko miró nervioso a los extraños seres con cola, gimiendo levemente.

-Mira, se va a poner a llorar. Es un llorón, igual que el padre- se rió por lo bajo Shukaku, ganándose una mirada asesina de parte del zorro de nueve colas.

Yoko volvió a gemir, por lo que se ocultó nuevamente en la espalda de su madre, acurrucándose en su pelaje.

-No tengas miedo, Yoko- le sonrió Natsumi, lamiéndolo.

-Shukaku, te lo diré aquí y ahora: Idiota- lo miró algo molesto Gyuki.

-¡¿Qué?!- se ofendió el mapache.

-Yoko es tímido, no tiene nada de malo conque lo sea- aseguró Isobu- Tal vez no son capaces de hablar, pero deben de entender o comprender lo que les decimos por nuestro tono de voz, genio-

-Idiota- sentenció Chomei.

-¿¡Y cómo querían que lo supiera?! ¡Nosotros aprendimos a hablar a los días de nacidos!- se defendió el Ichibi.

-Ninguno de mis cachorros es un Biju, idiota- le gruñó Kurama, agarrando al tímido Yoko del pescuezo, para dejarlo con sus hermanos.

-Eso te lo creo con Inari y Fuyumi- admitió Son- Pero no con Yoko- le aseguró, serio.

Eso hizo que el Kyubi lo mirara de reojo, entre serio y enojado.

-¿Qué…?- Natsumi movió sus orejas, extrañada

Mientras, los tres pequeños cachorros se miraron unos momentos, moviendo sus orejas y narices. Después de reconocerse mutuamente, le ladraron débilmente a su madre, tomando su atención. Ella les sonrió, y se acomodó, permitiéndoles amamantar.

Kurama se percató de eso, por lo que los miró, observando como sus cachorros movían levemente sus patitas, acomodándose, al mismo tiempo que tomaban la leche materna de Natsumi.

No pudo evitarlo. Sonrió…

Siempre sonreía cuando los veía amamantar. El verlos alimentarse le daba una buena señal de que serían sanos.

Los demás Biju también sonrieron al ver la escena. Incluso Son, quien se rascó la cabeza.

-Son mis hijos…- le dijo Kurama, tomando su atención- Eso es lo que vale. No me importa lo demás… La vida me permitió tener cachorros, así que los cuidaré de todo y de todos-lo miró, enojado.

Al escucharlo, Son bufó, divertido.

En cambio, Gyuki lo miró, entre pensativo e incómodo…

Natsumi, aun extrañada por lo de recién, se distrajo cuando Inari dejó de amamantar, con toda su boca llena de leche, por lo que el mismo cachorro se relamió, haciéndola sonreír.

-Eres un buen niño, Inari- le aseguró, lamiéndole la cabeza, haciéndolo sonreír.

Inari ladró divertido, y, bajándose del futón, comenzó a correr, deteniéndose en medio de la habitación, ladrándoles a sus hermanos. Fuyumi dejó de amamantar, relamiéndose los labios. Miró al zorrito rojo y ladró, moviendo contenta su cola. Bajó y siguió a su hermano, comenzando a jugar con él a las mordidas.

Yoko, en cambio, los miró, y continuó amamantando, aun asustado por la presencia de los Biju, sintiéndose seguro junto a su madre, quien sonrió, y apoyó el mentón en sus patas, sabiendo que aquel cachorrito era el que más comía de entre los tres.

-Es totalmente diferente a ti. Tú ya te hubieras puesto a hacer un desastre- le aseguró Son a Kurama, cruzándose de brazos.

-¡Voy a echarte si sigues!- gruñó molesto Kurama, haciendo sonreír a Natsumi

-Aun así, tienen mucho entusiasmo- sonrió Gyuki, observando como Inari y Fuyumi se perseguían por el lugar.

-Es verdad- sonrió Chomei, hasta que, sin querer, Inari tropezó con sus patitas, rodando por el piso, por lo que lo detuvo suavemente con su cola- Pero son algo torpes- señaló.

-Sí- sonrió Isobu, hasta darse cuenta que Fuyumi se le acercó, intentando subirse a su caparazón. Eso hizo sonreír al Sanbi- Venga, arriba- la agarró con una de sus colas, y la subió.

La zorrita naranja ladró contenta, algo sorprendida de lo dura que era la espalda de aquel ser, por lo que comenzó a olfatearlo entusiasmada, para después acurrucarse en él, bastante cómoda.

-Bien, creo que ya sabemos quién es el tío favorito- sonrió Gyuki, dejando en blanco a Son y a Shukaku.

-¡¿La tortuga?!- se quedaron sin palabra ambos hermanos.

-Deben de gustarle los sitios tranquilos, a pesar de su entusiasmo- comentó Chomei, ignorando como Inari mordisqueaba la punta de su cola.

Natsumi sonrió, y se dio cuenta que Yoko la miró tímidamente, dando a entender que había tomado suficiente leche, pero seguía temeroso. Ella le sonrió maternalmente, y acercó su nariz a la carita de su cachorro, quien comenzó a restregar su cabeza en ella, disfrutando el cariño dado por su madre.

El Kyubi los miró un rato, hasta notar que habrían la puerta.

-¡¿Cómo están~?!- preguntó Himawari, entrando a la habitación, seguida de Sarada.

Al ver a las dos niñas, los tres cachorritos levantaron la cabeza.

Inari soltó la cola de Chomei, y fue corriendo con Himawari, al igual que Fuyumi, quien, después de bajarse con ayuda de Isobu, se dirigió torpemente hacia la Uzumaki.

-¡Ina-chan~! ¡Fuyumi-chan~!- Himawari se sentó, dejando que los cachorritos le dieran mordiscos suaves, la lamieran, y ladraran, contentos.

-Je, mira como te quieren- Gyuki se acercó a la niña, quien se reía divertida por todo el cariño que estaba recibiendo.

Sarada los miró sonriendo, hasta darse cuenta que Yoko estaba sentado frente a ella, mirándola moviendo la colita.

-Hola, Yoko- la Uchiha se sentó, permitiendo que el pequeño zorrito marrón se subiera a su regazo, y se acurrucara en él.

-¿Con la pulga también?- Shukaku se acercó a Sarada, mirando extrañado a su sobrino, quien recibía cariño por parte de la joven.

-¿Y más encima el llorón?-se extrañó más Son Goku.

-Bueno, es natural que los cachorros sean apegados a estas dos- bufó Kurama, tomando la atención de sus hermanos- Al fin y al cabo, desde que tienen memoria conocen a Sarada, porque su madre viene casi a diario por los chequeos- recordó, algo fastidiado.

-¡Y a mí porque siempre estoy~!-sonrió Himawari, abrazando a Fuyumi, quien le lamía la mejilla con un gran entusiasmo- ¡Con mamá ayudo a Natsu-chan a cuidarlos!-

-Sí, es un alivio- sonrió Natsumi, haciéndola sonreír.

-Ya veo- sonrió Gyuki, hasta darse cuenta que Inari volvía a morder uno de sus tentáculos, haciéndolo suspirar.

-Sarada, ¿ya es hora de bajar?- preguntó Chomei, acercándose a la niña.

-Sí, todo está listo- sonrió Sarada, rascando detrás de la oreja a Yoko, haciendo que el pequeño se pusiera panza arriba, sacudiendo su patita inconscientemente, disfrutando de la caricia.

-Entonces, bajen- sentenció Kurama.

-¡Al fin!- Son se estiró, retirándose al igual que Shukaku, Chomei e Isobu.

Gyuki lo intentó, pero terminó arrastrando a su sobrino, haciéndolo suspirar.

-Este enano…- Kurama, algo harto con la manía que tenía su cachorro, volvió a agarrarlo del pescuezo, dándole tal susto que este soltó de una el tentáculo de su tío.

-Vamos, no te enojes tanto con él- pidió Gyuki, sobándose el tentáculo- ¿Y por qué lo agarras así?-

-¿De qué hablas?- lo miró fastidiado Kurama, sin soltar a Inari.

-Ah, bueno. Solo me extraña que lo agarres por la boca- se explicó Gyuki, algo incómodo.

-Sé que Kurama puede agarrarlos con su mano- respondió Natsumi, levantándose con cuidado, y bajando del futón, observada por el serio Kyubi- Pero le pedí que, en lo posible, intente actuar como un zorro normal durante la infancia de los niños, y un zorro normal no tiene pulgares-

-Tsch- bufó su pareja, ignorando como Inari se rascaba la oreja- Bueno, agarrarlos así me permite caminar sin problemas, además que no pierdo de vista a estos diablillos-

-Y te ves sumamente tierno~- le aseguró Natsumi, fastidiándolo.

-… Ya veo…- sonrió Gyuki- Bueno, por ahora sus dientes son muy débiles- aseguró-

-Tsch- el Kyubi bufó, mirando fastidiado al cachorro que sujetaba, quien miraba muy concentrado los tentáculos del pulpo.

-Kurama-chan- lo llamó Himawari- ¿Puedo llevarlos~?- pidió, entusiasmada.

-A Inari hay que tenerlo bien sujeto- bufó el zorro, pero se quedó incomodo cuando su mocosa comenzó a usar su Técnica secreta: Ojitos de cachorrito-… Está bien, llévate a Fuyumi- aceptó de mala gana, haciendo sonreír a su pareja.

-¡Sí~!- se alegró la niña, y, con la contenta Fuyumi en brazos, se retiró, seguida de Gyuki.

-¿Puedo llevar a Yoko?- pidió Sarada, levantándose con el zorrito en brazos, saliendo de la habitación con ellos.

-Si- sonrió Natsumi, sintiendo como su pequeño cachorro se veía muy tierno acurrucado en los brazos de la pelinegra.

-Mientras no se te caiga- bufó Kurama.

Sarada sonrió contenta, y bajó de las escaleras.

La pareja de zorros la miró irse.

-Me sorprende que no seas tan aprensivo- le comentó Natsumi a Kurama, extrañándolo- Cuando estuve embarazada, sí que lo fuiste~-le recordó divertida, sonrojándolo de golpe- No permitías que nadie se me acercara. Ni siquiera a Ogra-san a la hora de los controles médicos-

-Porque eres una idiota- bufó el zorro, ofendiéndola, ignorando como Inari sacudía sus patas, queriendo que su padre lo soltara-En cambio mis mocosas son lo suficientemente aptas para cuidar a mis cachorros-

Natsumi, a pesar de sentirse aún ofendida, sonrió, contenta.

-¡Onii-chan!- escucharon a Himawari, por lo que se voltearon, para verla frente a la habitación de Bolt- ¡Es hora de bajar!- sonrió, contenta por la ocasión y porque Fuyumi le lamía el mentón, sin dejar de mover alegre su colita.

-Voy…- recibió una desanimada respuesta de su hermano, extrañándola.

Al ver eso, Kurama suspiró, preocupando un poco a Natsumi.

-Mocosa, acompaña a Natsumi- le pidió el zorro, dejándola más extrañada- Ella aun no puede bajar bien- le recordó.

-¡Oki~!- sonrió la niña, acercándose a la Yokai roja, quien, después de mirar algo preocupada a su pareja, decidió bajar las escaleras junto a Himawari.

Kurama las vio irse, y sin tocar, como era su costumbre, abrió la puerta de Bolt, entrando a la habitación, para ver al rubio tirado en la cama, sin despegar los ojos de su videojuego.

Al verlo, Inari comenzó a ladrar, sobresaltándolo.

-¡GHA!- se sentó de una, para ver sorprendido a sus dos huéspedes- ¡Kurama, toca antes de entrar-dattebasa!- le reclamó, ofendido.

-Aun no llega el día en que me vengas a dar órdenes- le aseguró Kurama, subiéndose a la cama, soltando a Inari, quien, torpemente, se acercó a Bolt, olfateándolo.

El rubio sonrió, y, dejando la consola en la mesa, agarró al cachorro, dejándolo frente a su cara, para comenzar a ser lengüeteado por él, causándole risa.

Kurama los miró un rato, y sonrió de lado, bajándose de la cama.

-Vamos, mocoso. Tenemos una celebración- le recordó el zorro.

-¡L-Lo sé!- dijo entre risas el rubio, dejando a Inari en su regazo, quien comenzó a morder juguetonamente su mano-Je, lo sé…-sonrió, pero después miró algo indeciso al Biju-… ¿Papá vendrá?-

Kurama se extrañó más en no sorprenderse de la pregunta, que de esta misma.

-No, no vendrá. Está muy ocupado- bufó el zorro, sentándose, restándole importancia al asunto.

Al escucharlo, el niño frunció el ceño, algo molesto.

-¡P-pero esto es por tus hijos!- le señaló, haciendo que Kurama frunciera levemente el ceño- ¡¿No puede llegar temprano ni siquiera por tus hijos-dattebasa?!-

-Cuida tu lengua, mocoso- lo calló el zorro-Sé perfectamente que mi Jinchūriki vendría si pudiera a la celebración del primer mes de vida de mis cachorros. No necesito que me lo digan. Pero él no puede venir, así que zanjado el asunto-

-¡Pero no es justo!- Bolt se levantó, haciendo que Inari saltara a la cama, asustado- ¡¿Cómo puedes estar tan contento con esto?!-

-No lo estoy, pero sé que así es la realidad- gruñó Kurama, molesto con la actitud que estaba tomando su mocoso.

-¡No es correcto!-

-¡Bolt!- lo calló el Kyubi, asustándolo un poco- ¡¿Por qué no lo entiendes?! ¡A veces, las cosas no resultan como queremos! Las cosas cuestan, pero hay que aceptarlas como tal, y dejar de intentar culpar a otros porque no resultan-

-¡Yo no hago eso!-se defendió el niño.

-¡Culpas a tu padre por cosas que él no puede controlar!- gruñó el zorro, haciendo que Bolt mirara para otro lado, molesto.

Kurama miró serio al niño, consciente que él no era así en realidad, pero, con la constante ausencia de su padre, comenzaba a sentirse abandonado, culpando a Naruto de aquello.

Sentimiento que, según Kurama, era alentado por el maldito de Katasuke.

Aquel hombre estaba acostumbrando a Bolt a obtener todo fácilmente, haciendo que el rubio comenzara a pensar que todo se obtenía sin esfuerzo, por lo que el trabajo de su padre también debía ser así, y el hecho de que no pasara tiempo con ellos era porque no se esforzaba en lo absoluto para eso…

El zorro frunció el ceño, serio.

Aun recordaba como aquel hombre había convencido a Natsumi para que prestara su conocimiento sobre Fuinjutsu con respecto al sellado de técnicas, y la reutilización de estas, para un proyecto llamado Kote, que sería un arma shinobi que permitiría usar técnicas selladas de todo tipo sin gastar chakra.

Lo que le molestaba tanto al Kyubi, era que aquel humano le había dicho a Natsumi para que participara era que, si fue capaz de enseñarle ese tipo de Fuinjutsu a un peligroso hombre como el líder de los jashinistas, entonces no tendría problemas para enseñar la teoría y base de la técnica a los humanos con los que quería entablar paz… Y, así, nadie sabría ese pequeño secreto con respecto a la Representante

Le hervía la sangre al recordar como Natsumi, después de aquello, le había confesado que las memorias que había descartado de Ryusei habían regresado… lastimándola…

Y, ahora, ese asqueroso hombre ya comenzaba a dañar el juicio de su tan preciado mocoso…

-Solo…- suspiró, tomando la atención del niño- Solo baja, ¿quieres?- le pidió, acercándose a la cama y agarrando a Inari, quien estaba algo temeroso por lo sucedido- Mis cachorros cumplen un mes de vida, y me gustaría que también participaras en esto-lo miró, serio.

-… Pensé que no te gustaban estas cosas cursi…- murmuró Bolt, aun algo molesto.

-… No lo hago por mí, lo hago por Inari, Fuyumi y Yoko- aseguró Kurama, tomando la atención de su hijo al escuchar su nombre- Son mis cachorros, Bolt, pero tú eres mi mocoso- lo miró, sorprendiéndolo un poco- Eso es diferente, pero no significa que no seas preciado para mi… Tú, Himawari y Sarada… No estaría aquí, con esta bola de pelos en la boca, sino fuera gracias a ustedes… A esta loca familia que aceptó de buena gana a un Biju- sentenció.

Bolt lo miró, sumamente sorprendido.

-No te obligaré a bajar… Pero, al menos, si vas a bajar, no lo hagas por tu padre… Hazlo por mí…- le pidió Kurama.

El rubio no pudo evitar sonrojarse por la petición de aquel que era como su segundo padre, por lo que miró para otro lado, abochornado.

-S-Si me lo pones así… dattebasa…- murmuró Bolt, rascándose la mejilla.

Kurama lo quedó mirando, fastidiado, y se fue de la habitación, sobresaltando al joven.

-¡¿EH?! ¡¿Qué es eso?! ¡¿No querías que fuera contigo-dattebasa?!- lo siguió Bolt, sonriendo molesto.

Kurama, con Inari bien sujeto por el pescuezo, sonrió de lado.


Lejos de Konoha, en un bosque cubierto de nieve, caminando entre las sendas en el mismo estado, Uchiha Sasuke se detuvo, ya que el cuervo negro al que seguía se posó en una rama, mirando serio un árbol.

-Sal – ordenó Sasuke, mirando en la misma dirección que el ave.

-Ah…- Momoka, con su capucha puesta, se asomó por el árbol, sonriendo divertida- Y yo que esperaba que, esta vez, tu hermanito no me encontrara- admitió.

-Aunque lo intentes, dejas un rastro que Nii-san puede seguir- le aseguró serio Sasuke- Estuviste viajando a otra dimensión, ¿verdad?-

-Siempre directo al grano…- suspiró Momoka, apoyando su espalda en el árbol y cruzándose de brazos- Sí, esta vez estuve medio año archivando información sobre mecánica- le informó- Si supieras lo que hacen los humanos con sus habilidades para construir objetos, pero, claro, son tan galanes que los usan para la guerra-

-Entonces, no has descubierto aun algo de las Dimensiones de Kaguya- sentenció Sasuke.

-Eres un galán, pero no un caballero- sonrió Momoka- El Castillo de Kaguya está bastante protegido, y, aunque no lo creas, mua no es una peleadora. Soy una Ermitaña. Investigo lo que puedo, y evito los problemas con mayor cautela-le recordó- Si quieres descubrir algo en ese mundo, te sugiero que muevas tu magnificencia y vayas directamente allí-

-Contaba contigo para que lo hicieras. Aún estoy siguiendo las pocas pistas que me quedan sobre aquel niño Uchiha que enterraste en Uzushiogakure hace 3 años-Sasuke frunció el ceño, serio.

-El problema de tu clan o de los humanos no me importa- sonrió Momoka- Hago todo para ayudarte, así que espero que mantengas tu promesa de proteger a mi hija. Estuve por ahí y me enteré que el hijo del Daimyo intentó manchar su imagen-mencionó, mirándolo seriamente, con sus ojos fucsia brillando peligrosamente.

-Naruto lo resolvió rápidamente, lo único que hice fue evitar que llegaran refuerzos de Ichiro- aseguró el Uchiha- Y no intentes criticarme. Eres tu quien oculta la ubicación de Ryusei-la miró frunciendo el ceño.

-…- Momoka lo miró, seria- Está bien, por ahora me conformaré con eso, pero solamente porque me derrites- sonrió de lado- Además, a Ryusei no lo encontrarán hasta que yo lo decida-

-O él haga un movimiento- sentenció Sasuke.

-Eres tan desconfiado que esos ojos crueles y files me derriten- aseguró Momoka, acercándose a Sasuke, quien la miró serio- Bueno, sino estuvieras casado lo intentaría- suspiró, restándole importancia.

-Sí intentaras algo, sería matarme- la contradijo Sasuke, haciéndola sonreír y voltearse-

-Piensa lo que quieras- suspiró la mujer- Bueno, aprovecha que estoy de buen humor. Estoy sumamente feliz porque me convertí en abuela-le aseguró, sonriendo de lado.

-A mí no me agrada la existencia de esos cachorros- le aseguró Sasuke, tomando su atención- Tienen sangre humana, Biju y Yokai en sus venas… Los tres tipos de criaturas que existen en nuestro mundo-

-.. Bueno, no negaré que pueden ser un peligro…- admitió Momoka, sonriendo de lado- El tema de los mestizos siempre ha sido una controversia para la madre naturaleza… Así que… Sí, lo he estado pensando bastante, desde que me enteré de que tengo nietos…- meditó, sin dejar de sonreír.

-¿Qué cosa?- Sasuke la miró, serio y desconfiado.

La pelirroja lo miró, sonriendo.

-Iré a contarle esta noticia a mi maestro-

Sasuke frunció el ceño.

-¿Al tal Zodiaco?- preguntó, serio.

-Sí. Su fuerte son las probabilidades, y por eso es un estratega de calidad- aseguró Momoka- Si le pregunto, él podrá sacar las probabilidades sobre si alguno de esos tres cachorros desatará el infierno en este mundo- sonrió- Solo tengo que contarle todo lo que sé sobre mi hija, y mi yerno, y click: tendremos el resultado-

-…- ¿Cómo sabrás dónde está?- le preguntó el Uchiha.

-No te preocupes. Sí él se aburrió de esa biblioteca submarina y fue a otro mundo, utilizaré el rastro de energía tridimensional para seguir los portales que se han abierto en ese mundo, para ver cuál uso mi maestro para irse- sonrió Momoka, dándole unas suaves palmaditas a su bolso remendado.

-… Sasuke frunció el ceño- Está bien. Investiga todo lo que puedas, mientras yo prometo tener un ojo en tus nietos, y seguir investigando a ese niño del sharingan puro-

-Bien, me parece lo correcto- sonrió Momoka, comenzando a alejarse- Ah… Veré a mi maestro de nuevo, después de tantas décadas. Ojalá le salga una sonrisa al saber que soy abuela, o tal vez ni le interese… Que hombre tan malo-

El Uchiha la miró irse, serio, y miró al cuervo que se posó en su hombro.

-¿Seguimos?- le preguntó.

Itachi asintió, por lo que ambos hermanos continuaron su camino…


Residencia Uzumaki…

La fiesta había terminado bastante bien. Los regalos recibidos por los cachorros fueron, más que nada, juguetes masticables. Aunque, para fastidio de Kurama, alguien había dejado un manual de crianza, para risa y burla de Bolt, Shukaku y Son.

Ocurrieron muchas cosas: A Seiya le quitaron el sake porque había intentado hacer que el curioso Yoko tomara una gota, Kazuma jugó bastante con Inari, Fuyumi dormitó en el pelaje de fuego de Matatabi, Bolt intentó competir con Son sobre fuerza, perdiendo, Natsumi conversó con sus amigas Hiromi y Rakku, y Kameko jugó mucho con Himawari, Pájaro-chan fue nuevamente perseguido y mordisqueado por los cachorros, para susto de Hinata, y Sarada recibió consejos de parte de Shukaku, Gyuki, Son Goku, Chomei e Isobu sobre las clases en la Academia, ya que, cuando fuera primavera, sería el tiempo de graduación de alumno a Gennin.

Claro, al ver que solo a Sarada le daban consejos para el futuro examen, Bolt se sintió bastante ofendido, siendo consolado por Saiken, quien le dio unos consejos, haciéndolo llorar de emoción y que la apapachara, haciéndola sonreír nerviosa.

De una u otra forma, todo fue de perlas.

Había anochecido y los Yokai y Biju habían tenido que retirarse, al igual que Sakura y su hija, ya que los tres cachorros de la celebración se habían dormido junto a Himawari.

En esos momentos, Bolt dormía a pierna suelta en su habitación, su hermana dormía en la suya, abrazando al desplumado Pajaro-chan y a un viejo peluche: Sapo-chan, y Natsumi dormía en su habitación, con sus tres cachorros durmiendo profundamente en su pelaje.

Kurama, en cambio, acababa de cerrar con su cola la puerta del cuarto, para bajar las oscuras escaleras, ya que Hinata se encontraba en la cocina, en el único lugar iluminado de la casa, lavando lo que quedaba de la cena.

La pelinegra estaba muy concentrada, por lo que, al principio, no se percató que Kurama estaba sentado en el umbral de la puerta.

Cuando cerró la llave de agua, se percató de la presencia del Biju.

-Ah, Kurama-san- le sonrió Hinata, secándose las manos- No lo había visto. ¿A Natsumi-chan le dio algún antojo?- preguntó.

-Tsch, ya pasó el embarazo- le recordó fastidiado Kurama, haciendo sonreír a la mujer.

Hinata, como él, recordaba perfectamente como la Yokai había pedido comida por los antojos cada dos horas… siendo un martirio para el Biju el buscar los ingredientes, y para ella al tener que cocinar.

-… Oye- la llamó Kurama-… ¿A qué hora… él vendrá?- preguntó, entre serio e incómodo.

Hinata lo miró algo sorprendida, hasta darse cuenta que se refería a Naruto… quien aún no llegaba del trabajo, por lo que ni siquiera pudo estar al final de la celebración.

-Naruto-kun vendrá pronto- le aseguró, sonriendo.

-… Lo sé…- murmuró Kurama, sin querer demostrar que realmente le hubiera gustado que su amigo estuviera presente en la fiesta de sus cachorros.

-Disculpe, Kurama-san- llamó Hinata, extrañándolo- Tengo… Tengo una duda-

-¿Y?-

-Este… Naruto-kun y yo hemos estado hablando, y me preocupa que… Que usted y Natsumi-chan se vayan de la casa- admitió la mujer, acercándose a él.

Eso sorprendió al zorro.

-Es que, como van a necesitar espacio para criar a Inari-kun, Fuyumi-chan y Yoko-kun, tememos que, en algún momento, ustedes deciden… irse- confesó Hinata, algo preocupada y triste respecto a eso.

-…- Kurama la miró, serio, y después bufó fastidiado, extrañándola- Mis cachorros, por su sangre Yokai, deberían estar de este tamaño como hasta los diez o veinte años- le mencionó, sorprendiéndola un poco-Así que no crecerán como gigantes ni nada por el estilo, por lo que no veo una razón para dejar esta casa-comentó, haciéndola sonreír- Además que los cachorros nacieron en este lugar, así que, por ahora, prefiero que se críen aquí-

-Kurama-san…- sonrió Hinata, sin poder evitar sentirse agradecida al escuchar que la familia no se dividiría en un futuro cercano.

-Tsch- bufó el Kyubi, algo avergonzado.

En eso, sus orejas se movieron al escuchar el sonido de la puerta principal abrirse, por lo que se asomó al pasillo junto a Hinata para ver entrando al hogar a un muy cansado Séptimo Hokage.

-E-Estoy en casa…- avisó Naruto, sin poder dar un paso más.

-Bienvenido, Naruto-kun- Hinata se le acercó, permitiendo que su marido se apoyara en su hombro- ¿Fue muy duro el trabajo?-

-Agotador…- suspiró el rubio.

-Voy a servirte un té para que te sientas mejor- le sonrió Hinata, retirándose al comedor.

-Gracias…- sonrió cansado Naruto, hasta darse cuenta que Kurama lo miraba serio.

-Pareces muerto viviente- le comentó el zorro.

-¡¿Qué clase de saludo es ese-dattebayo?!-le recriminó Naruto- ¡Por tu culpa fue que llegué tan tarde!- aseguró.

-¿Ah? ¿De qué hablas?- lo quedó mirando el Biju.

-¡Mi carpeta de informes fue usada como juguete por uno de tus cachorros-dattebayo!- explicó el rubio, dejando quieto al zorro.

-¿La que le pedí a Shikamaru-kun llevarte?- Hinata se asomó, algo sorprendida- Pero si se veía perfectamente-

-El interior había sido arañado y mordido… tuve que reescribirlo todo de nuevo…- Naruto se sentó de rodillas, cansado.

-N-No es mi culpa- Kurama miró para otro lado, incomodo.

-¡Claro que sí!- Naruto comenzó a zarandearlo, sobresaltando a Hinata- ¡Apuesto a que esta vez fue Inari! ¡Siempre es él el que se mete a mis cosas-dattebayo!-

-¡Arg, córtala, imbécil!- Kurama se soltó, molesto- Además ya regresaste, así que no le veo el maldito problema- bufó.

-… ¿Acaso no te molesta que no hubiera venido a la fiesta?- le preguntó Naruto, entre serio y dolido.

-…- Kurama lo miró de reojo, frunciendo el ceño- No me interesan las fiestas, lo que me importa es que al menos estés bien y hagas lo que tanto querías, Hokage- bufó, molesto.

-… Kurama…- murmuró sorprendido Naruto- ¡Eres el mejor-dattebayo!- le chasconeó la cabeza.

-¡ARG! ¡Que me dejes en paz!- el Kyubi volvió a soltarse, ya enfadado.

-Jejejeje- Naruto se rió rascándose la cabeza- Bueno, no pude estar con tus cachorros, pero estoy seguro que, al menos, les gustará esto- hurgó en sus bolsillos, extrañando al zorro- Ten- sacó una pequeña caja de madera negra, y se la tendió.

Kurama lo miró sorprendido, y agarró la caja, sintiendo que era bastante liviana.

-Idiota- bufó, subiendo las escaleras.

-¡¿EH?!- lo miró ofendido el rubio, pero el zorro ya había entrado a su habitación- Je, de nada- sonrió, satisfecho.

-A Kurama-san le gustó mucho el regalo- sonrió Hinata, siendo abrazada por Naruto.

-Sí…- sonrió su marido.


Kurama, al cerrar la puerta de la habitación, miró a Natsumi, quien bostezaba, somnolienta.

-¿Qué pashó?- le preguntó, extrañada.

-Naruto ya llegó- el zorro anaranjado se le acercó, y miró a los tres cachorritos que dormían profundamente. Incluso, Inari sacudía inconscientemente su patita- Hay que ver…- bufó.

Natsumi le sonrió, hasta percatarse que el Biju llevaba una cajita negra

-¿Y eso?- parpadeó, curiosa.

-El regalo de Naruto- Kurama se sentó, mirando el objeto.

-Jejeje. Recibimos muchas cosas- sonrió Natsumi, mirando una esquina de la habitación, donde habían puesto los regalos de los cachorros, que eran mayormente juguetes para morder.

-Tsch. Al menos con eso Inari ya no romperá los trabajos de Naruto- bufó Kurama, tomando su atención- Lo volvió a hacer, y por eso él llegó tarde-

-Upsi…- sonrió incomoda Natsumi- ¿Pero en qué momento lo hace?- miró curiosa al zorrito rojo.

-… Bolt lo lleva a la oficina de Naruto- suspiró Kurama, sorprendiendo a la Yokai- Debe de ser su pequeña venganza- negó con la cabeza, en desacuerdo.

-¿Y no lo regañas? Tú, el más aburrido de todos los tiempos- lo quedó mirando Natsumi, mirándolo sospechosamente.

-¿Soy el padre de Bolt? No. Ya le dije una vez que no llevara a Inari para eso, pero no escucha- Kurama abrió la caja negra, y, al ver su contenido, alzó las cejas, sorprendido.

-¿Qué es?- preguntó Natsumi, curiosa, y se sorprendió cuando Kurama sacó tres pañoletas, una de color verde, la otra azul claro, y la tercera roja. Cada una tenía un símbolo de Konoha de color dorado en la punta-Que bonito~- sonrió, moviendo su cola de la emoción.

-Una para cada uno, ¿no?- Kurama las tocó con detenimiento, dándose cuenta que eran de un material suave, así que no lastimaría la piel de los cachorros- Pero aún es pronto para que la ocupen-

-¿Eeeeeehhhhh?- lo miró decepcionada su pareja.

-Son muy pequeños- gruñó molesto el Biju, guardando las pañoletas en la caja- Cuando tengan un año se las daré- la dejó encima de una repisa, donde reposaba su banda de Konoha, y las dos únicas fotos en la habitación.

Una mostraba a un fastidiado y sonrojado Kurama abrazado por el cuello por Natsumi, quien, en su forma humana, con su cabello largo, posaba para la cámara. La otra, era una foto donde se apreciaba a tres pequeños zorritos recién nacidos, durmiendo profundamente entre el pelaje de Natsumi, quien los miraba sonriendo cansada, con Kurama observando a los cachorros.

Esa foto había sido sacada unas horas después del parto.

Kurama las miró un rato, tomando la atención de Natsumi.

-Jejeje. Esa vez sí que estuviste sentimentalista, apestoso- le comentó la zorra roja de puntas negras, fastidiándolo.

-Solo temía que algo malo ocurriera, ¿bien?- bufó el zorro- Ya he presenciado varios partos… pero uno en que nazcan… mis hi…- suspiró y negó.

-¿Aun no lo digieres?- se preocupó Natsumi.

-No es algo que se haga tan rápido- Kurama se le acercó, acercando su frente a la de su pareja- No soy el Hachibi-

-¡Cierto, eso me sorprendió mucho!- admitió Natsumi, sonriendo emocionada- ¡No puedo creerlo…! ¡Que Hiromi-chan y él vayan a ser padres…!-

-Tsch. No me lo esperaba- bufó Kurama, recordando como, durante la celebración, Gyuki había dado la noticia de que Hiromi estaba esperando un bebé… A un hijo.

Claro que la noticia shockeó a los Biju varones, incluyéndolo, a Shio, a Seiya, a Soyokaze y a Kazuma, mientras que los demás celebraron contentos el acontecimiento.

-Aunque eso explica porque Hiromi-chan tenía tantos cambios de humor- sonrió Natsumi- Ya quiero ver el huevo que va a poner, y cuando pasen los cuatro meses… ¡Seré tía~!- sonrió, entusiasmada- Voy a pensar en buenos nombres~-

-No- negó de inmediato Kurama, algo molesto- Eres pésima con ellos-

-¡¿AH?!- eso si la ofendió- Lo dices porque tu nombraste a Inari, a Fuyumi y a Yoko- infló un cachete, amurada.

-Son mejores nombres que los que les querías poner- aseguró el Kyubi.

-Pues yo sigo diciendo que les habrían quedado bien- sentenció Natsumi, y señaló con su cola a Inari- Bing- señaló a Fuyumi- Bang- señaló a Yoko- Panaberto Pecopon-

-Definitivamente no- gruñó Kurama, ofendiéndola- ¿Y qué demonios es ese nombre? ¿Pan... berto… pon…?- intentó pronunciarlo, pero era como un trabalenguas

-¡Críticos, nunca ven una buena obra de arte cuando la tienen en frente!- aseguró dolida Natsumi.

-¿De qué hablas ahora…?-

-¡Te aseguro que Hiromi-chan y Gyuki me dejarán sugerir un nombre!- prometió la zorra roja.

-Tsch. Omitiendo lo del nombre, esto significa que los Biju solo nos podemos reproducir con los Yokai, aunque al parecer solo tenemos mestizos- el Kyubi miró a sus cachorros- Al fin y al cabo, solo existen Nueve Biju-

Natsumi lo miró extrañada, y se percató que Yoko se movía levemente en sueños.

-Ya, ya, ya- lamió la cabeza del zorrito marrón, logrando calmarlo, haciendo que se acurrucara más.

-Es un hijo de mami- le aseguró fastidiado Kurama, acercándose.

-Entonces Fuyu-chan es hija de papi- le sonrió Natsumi, avergonzándolo- Se te pega todo el tiempo, ¿no?-

-No sé de qué me hablas- gruñó Kurama, mirando para otro lado, haciéndola sonreír.

-… Kyu-chan- lo llamó Natsumi, extrañándolo- Me quedé pensando en lo que dijo Son- admitió, algo confundida.

-Ese bruto puede decir muchas cosas- bufó el zorro naranja.

-Es que… él dijo algo sobre que aseguraba que Inari y Fuyumi no eran Biju, pero que Yoko sí- recordó, confundida, haciendo que una oreja del Kyubi se moviera, mientras este fruncía el ceño- ¿A qué se refería?-

-… Lo dice solo por su apariencia. Es el único que se parece a mí- le señaló, mirándola.

-Inari tiene tus pupilas, y Fuyumi tu pelaje, aunque sus ojos son los de Naruto- recordó la zorra roja.

-Tsch. Eso es por mi relación con Naruto. Como sus hijos nacieron con mis bigotes, uno de mis cachorros debía nacer con algo de mi Jinchūriki- admitió Kurama.

-Bueno, los tres tienen algo nuestro. Yoko también tiene algo mío- sonrió Natsumi.

-¿Tuyo?- extrañado, Kurama miró al zorrito- ¿Qué cosa?-

-Tiene el pelaje café por mi abuelo, ¿no?- sonrió Natsumi, contenta.

-…- el Kyubi la miró, serio, pero después miró para otro lado- Sí, tienes razón… Tal vez el bruto del Yonbi se imagina cosas-

-¿Verdad?- sonrió encantada la Yokai.

En cambio, Kurama sabía que ella se equivocaba.

El pelaje marrón de Yoko no era por Kazuma… Provenía de su mitad Yin…

No le gustaba para nada que su cachorro fuera idéntico a una de sus mitades, aunque lo único que lo reconfortaba era que tenía solo una cola, demostrando que no era un Biju…pero tal vez era lo más cercano a uno…

Suspiró, y miró a sus tres cachorros… a sus hijos…

-… Oye-

-¿Sí?- sonrió Natsumi, extrañada.

-… Lo siento-

La disculpa extrañó a la Yokai, especialmente porque el Kyubi tenía las orejas gachas. Ella, al notar que sus cachorros se estiraban, sonrió tristemente.

-…Ya pasó- le sonrió Natsumi.

-Pues para mí no. Fui un imbécil- murmuró molesto Kurama- No volveré a abandonarte, ni a ti, ni a los cachorros- la miró, serio.

Ante eso, ella sonrió tristemente, comprendiendo a lo que se refería el Biju.

Cuando se descubrió que ella, Natsumi, estaba embarazada… Kurama no lo tomó muy bien. Él había tenido la idea fija de que los Biju no podían tener hijos, y el hecho de que Natsumi estuviera embarazada de él… Lo enojó.

Se había ido de esa casa, intentando calmarse, ya que no sabía si los cachorros que pudiera tener Natsumi podrían ser peligrosos o no, y no quería actuar peligrosamente contra ella…

Fue algo muy difícil para Natsumi, y también para él, aunque no lo admitía…

Aunque, gracias a Naruto, Bolt, Himawari, Hinata y Sarada, todo logró resolverse, antes de que Natsumi decidiera regresar a Uzushiogakure al sentirse abandonada…

Eso… era algo que Kurama jamás iba a perdonarse… Su temor a lo nuevo casi le hace perder algo muy preciado…

-… Realmente… Lo siento…- se disculpó nuevamente, serio- Pude haberte perdido por mi imbecilidad… A ti… y a ellos…- miró a sus cachorros, y la miró a ella-… Lo siento…-

-…- Natsumi sonrió tristemente, bajando las orejas- Prometiste no volver a dejarme… A cuidarnos… Para mí, con que veas que fuiste tan malo como un político, es suficiente- le sonrió.

Kurama la miró serio. Acercó su rostro y besó a Natsumi, quien se sorprendió un poco, pero correspondió al gesto.

Habían pasado por muchas dificultades para tener una familia… Tanto a causa de otros, como por ellos mismos… Era un camino que fue bastante complicado, e iba a aumentar de dificultad a causa de que tenían que criar a los cachorros, pero lo harían… Juntos…

Kurama frunció levemente el ceño y se separó de Natsumi, quien tenía las mejillas sonrojadas.

-¿Qué pasa…?- preguntó su pareja.

El Biju no dijo nada, solo levantó una de sus colas, para mostrar como Inari estaba colgado a ella, mordiéndola como si no hubiera un mañana.

Natsumi parpadeó, y se rió, sonrojada.

-Maldición…- Kurama agarró con sus manos a Inari, haciendo que lo soltara- Este también es un hijo de mami-

-Al menos tengo dos pequeños y apuestos guardaespaldas- sonrió Natsumi, observando como su pareja dejaba al cachorro en su lomo- ¿Verdad, Ina-chan?-le sonrió a su hijo mayor.

Inari la observó, y ladró, contento.

-¿Y qué soy yo?- la quedó mirando Kurama, con una pisca de celos.

-No eres el caballero, por tu lengua- aseguró Natsumi, haciéndolo bufar- Eres mi rey-

Kurama se sonrojó de golpe, con su pelaje erizándose.

Inari lo miró, extrañado…

Su vida… Su pequeña, inocente y reciente vida sería bastante extrañada…


*antes de dar la despedida, quiero enviar un mensaje de disculpa a oristrong, como le prometí, porque mi comentario del cap anterior lo ofendió. No fue mi intención que se sintiera mal. Lo siento*

Este es, damas y señores, el final para Zorro de Konoha^^.

Espero les haya gustado el epilogo para esta historia, y, sin más preámbulos, les presento a Inari, Fuyumi y Yoko- señalo a los tres zorritos que miraban a la pantalla, curiosos.

Para salir de cualquier duda, Inari es el mayor de los tres, por unos cinco minutos. Su nombre proviene de la deidad sintoísta que está relacionado con los zorros^^.

Fuyumi, ah, esta pequeñita, me costó tanto darle un nombre. Lo hablé y conversé tanto con mi hermana como con Andrea-chan, la única lectora que sabía desde hace medio año de la existencia de estos pequeños, ayudándome o dándome consejos sobre estos. Incluso me dio una lista de nombres, pero decidí ponerle a la cachorrita Fuyumi, porque significa "Fruta de invierno", y ella y sus hermanos nacieron en invierno^^.

Por último Yoko, el menor de los tres. Nombre venido de YuYu Hakusho (nunca he visto la serie), específicamente del personaje Yoko Kurama, ya que Masashi Kishimoto dijo que se basó en la historia de Kurama y los Biju en esta serie. Así que, como el padre se llama Kurama, el hijo que más se le parece se llama Yoko. ¿Ingenioso^/^?

En fin, ha llegado el final de este fic, por lo que me gustaría despedirme y agradecer cordialmente a cada lector, tanto los registrados y los que no, los que comentan como a los que no, por todo el apoyo dado este año a la historia, que cumple un año el 15 de Marzo, esta semana :)

Sobre una secuela o no, tendré que pensarlo bien (aunque ya tengo pensado una trama y todo) porque quiero avanzar con Proyecto Iluminati, y comenzar mi fanfic de Medabots. Contando también la U (ya pasó la primera semana, y me dieron una prueba para el martes a las ocho de la mañana T-T)

Eso sí, tengo planeado un pequeño fic de unos capítulos sobre la vida de Kurama junto al Sabio y sus hermanos, cuando eran cachorros (es un pequeño proyecto, no sé cuándo podré comenzarlo, así que espero vuestra paciencia, y vuestro apoyo ^^)

Bien, solo me queda decir: ¡Gracias por leer, y no olviden comentar XD!

PD: espero les haya gustado la boda en el blog. Sé que fue corta, pero mua no tener tanto time^^' a causa de la prueba del martes, sorry - -'

PD2: subí unos dibujos de los tres cachorritos, para que vayan a verlo y me digan cuál es el más tierno^^

PD3: para los lectores de Proyecto Iluminati que ahora se preguntan si veremos a Momoka allí… Solo diré que ahora lo han confirmado… pero no diré cuándo, muajajajaja ¬v¬

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER, QUERIDOS LECTORES/AS XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD