Capitulo 24
Okey.
Esta situación era bien rara. Y pensar que hoy iba a ser un día bueno después de que Edward me hubiera dicho que me amaba. Bueno, no lo había dicho exactamente con esas palabras, pero me lo había insinuado con su enrevesada frase, creo. Y luego, mientras esperaba a que Bree fuera a buscar el coche me encontraba con Ángela y Jessica, otra cosa buena. Las había echado de menos, pero, no sabía si me lo parecía a mí por haber estado tanto tiempo sin verlas, no se comportaban para nada como las personas que conocía. Además de que no sabía qué demonios hacia Bree parada detrás de ellas, con cara de enfado.
Trague saliva y mire la extraña expresión en el rostro de Ángela. Parecía como si la hubieran obligado a tragarse un limón a la fuerza. Jessica al menos había dejado de mirar a Edward, en serio si hubiera continuada habría acabado dándole una patada a la cara. ¿Acaso no sabía que no se debía mirar a los maridos de las demás? Bueno, estaba claro que no sabía que era mi marido porque no les dije nada de mi repentino matrimonio. Pero de todas formas, ya no era tan repentino, ya había pasado un mes, creo.
-Edward, ¿puedes explicarme que pasa? –le pregunte, girando el cuello para mirarle.
Jessica y Ángela me agarraban muy fuerte y me estaban clavando las uñas. Edward tenía el mismo aspecto que Ángela y no se molesto en contestar, solo fulminaba con la mirada a mi amiga. Porque me daba a mí que hoy no iba a ser un día bueno y sin desagradables sorpresas.
-¿Alguien tiene la amabilidad de decirme algo? Aunque sea no –insistí, poniéndome nerviosa por momentos-. ¿Edward?... ¿Bree?... ¿Ángela?... ¿Jessica?
-Bueno, ya que nadie dice nada, te lo cuento yo, pequeña aprendiz –dijo Jessica, encogiéndose de hombros-. Ángela se acostó con cierto hombre pelirrojo con una mirada baja-bragas y de ojos verdes que le juro amor eterno y luego le dio la patada –contesto a mi pregunta Jessica, sin darle demasiada importancia-. Ángela era virgen así que imagínate el trauma que lleva. Cualquier otra ya lo habría superado. Aunque ya sabes cómo es nuestra Angie, que te voy a contar yo.
-¿¡Qué?!
Vale. Había que mantener la calma.
Edward se había acostado con Ángela. Nada raro. Cada día cientos de personas se acostaban entre ellas. ¿Por qué no iban a hacerlo mi marido y mi mejor amiga? Me reí un poco, asimilando esa información…. ¡Edward se había acostado con Ángela! Jadee horrorizada y mire el rostro de mi mejor amiga, que había entrecerrado los ojos. Entonces era cierto. Oh, no. ¡Oh, no! ¡OH, NO! Me gire hacia Edward y le mire acusadoramente.
-Puto –dije. Me sorprendió que mi voz sonara calmada-. Eres un asqueroso puto, Cullen. Tienes suerte de que me estén sujetando o te ibas a enterar –continué hablando, con una calma sorprendente. Supongo que eso era bueno. No estaría bien montar una escena en mitad de la calle abarrotada.
-Isabella… –comenzó a decir.
-No, Isabella nada. ¡No me hables! ¡No te atrevas maldito putón desvirga-rubias!
-Isabella, yo no fui. No la he tocado jamás en mi vida.
-¿Ah sí? ¿Tú no fuiste? Claro que no –dije con burla, elevando ligeramente la voz-. Ángela se desvirgo sola. ¡Toda una hazaña teniendo en cuenta que no tiene polla!
Me sorprendió como mi lenguaje por momentos se iba volviendo obsceno.
-Lamento discrepar contigo Bella, pero yo no estaría tan segura –comento Jessica-. Creo que Ángela es hermafrodita.
Me gire a verla con rabia.
-Cierra tu maldita bocaza –chille.
-Bree spiegaglielo tu che a me non creder –dijo Edward en ese idioma que a mí me parecía bonito. Fruncí el ceño al distinguir el nombre de Bree.
-E tu cosa credi che a me credera? –le contesto Bree en el mismo idioma, poniendo un tono burlón. Mire hacia ella, para verla rodar los ojos.
-Merda, soltanto diglielo e basta! –le grito Edward.
-Non so se hai vosto Eddie, ma non mi piace dire bugie. Figuriamoci se lo facessi con la mia bambolina –Bree fruncio el ceño.
-Cosa?!
-¡Hablen claro! –les ordene, también gritando-. No se crean que se pueden poner a discutir delante de mis narices en chino –me queje-. Aquí la única que puede hablar raro y estar indignada soy yo.
Estaba claro que estábamos montando un espectáculo los cinco parados en mitad de la acera gritando. Pero supongo que eso sería normal en Chicago, porque la gente pasaba sin dedicarnos más que una mirada.
-Tu bene avresti potuto andare al letto con quella bionda, dopo di tutto te e Tony avete lo stesso viso. Incluso anche io mi sarei confusa se non fosse perché Tony e molto piú bello di te –continuo hablando Bree, ignorandome.
-Smettila di dire stronzate! Sai che odio le bionde! Senti lascia stare, gliego dico io.
-Tss, e per questo che Tony e molto più bello, perché non sta tutto il giorno amaro. Sai cosa ti andrebbe bene? Una gomma, così tì calmi un po.
-¿Sabe Edward lo caliente que me pone cuando habla en otro idioma? –me susurro Jessica. La mire enojada y le di un pisotón-. ¡Ay! No seas bruta, llevo tacones –La ignore. Aquí la única que estaba caliente era yo, caliente de rabia. Ahora mismo tenía ganas de darle una torta a Edward, y con lo de torta me refería a un bofetón en su cara de cerdo. Un bofetón que le dejara sin cabeza.
-Te la stai cercando, Bree, te la stai cercando... –siseo Edward.
-No. Tu te la stai cercando se non la smetti di arrabiarti, cosí muoiono le persone giovane e...
-Zitta! –le grito Edward.
Bree levanto las manos al aire en señal de rendición, mostrándome brevemente la visión de unos cuchillos para luego volver a bajarlas rápidamente. Me gire para ver a Edward, que me miraba serio. Espere a que continuaran hablando, probablemente urdiendo una mentira en la que de seguro diría que jamás se acostó con Ángela.
-No me acosté con ella –me dijo serio. Por fin me hablaba claro-. Te lo juro por mi vida. Joder, rubia díselo –le grito Edward.
-… –Ángela se mantuvo en silencio, haciendo una expresión aun mas enojada. Su silencio fue suficiente para mí.
-Ya claro. De seguro le has dicho a tu hermana que respalde tu mentira –replique, haciendo una mueca-. No creas que me tragare nada de lo que digas.
-Isabella, Edward te está diciendo la verdad –intervino Bree-. Te lo juro por mi vida yo también. No negare que es un mentiroso asqueroso que puede hacer que te tragues cualquier gilipollez. Cuando tenía seis años me dijo que se comía un globo y luego saltaba desde el tejado podría volar como Superman y yo voy y me como un globo, asqueroso, y salt…
-Bree –le interrumpió Edward.
-Lo siento. A lo que íbamos. Es un mentiroso pero ahora no está mintiendo. Anthony fue el que se acostó con la rubia tonta –me explico.
Mire a Bree sorprendida. Era la primera vez que Bree me llamaba por mi nombre y ponía esa expresión como de… persona normal. Y si me lo juraba por su vida, pues entonces tendría que ser cierto. Suspire aliviada, calmándome repentinamente, al comprender que entonces Patito había sido el desvirgador de Ángela, y caí en la cuenta de que si no me hubiera dejado llevar tal vez me hubiera dado cuenta en el acto. Porque vamos, Patito me dejo bien claro su preferencia por las rubias.
Mire a Edward ligeramente arrepentida y me obligue a decir:
-Lo… siento.
-Me debes más que una disculpa por desconfiar de mi –siseo entrecerrando los ojos-. Suéltala ya Ángela –le ordeno.
-Dile que le echas un polvo y ya ves como se soluciona todo –me susurro Jessica-. O si no dile que el polvo se lo hecho yo.
-Un polvo en el callejón ese y estamos en paz –le propuse, señalándole el lugar en cuestión con un gesto de barbilla. Jessica no iba a ponerle un dedo encima.
-¿Qué? –Edward me miro sorprendido, como si me acabaran de salir cuernos.
-Esto, quería decir que sí, que te la debo –me corregí, pateándome mentalmente por mis ganas de sexo loco. Tenía que controlarme y no hacer caso a Jessica. Mire a mis captoras y enarque una ceja-. Bueno, ahora que toda esta claro y que Patito te desvirgo, Ángela, ¿me cuentas de qué les conoces? Porque supondrás que enterarse de que tu cuñado se follo a tu mejor amiga, sorprende a cualquiera. Bueno, no sé si sorprende a cualquiera, pero a mí sí. Y mucho.
-Trabaje con ellos –fue sus seca respuesta. Vaya, con lo amable que había sido conmigo desde siempre y ahora se comportaba de esta forma. Su agarre se hizo más fuerte e hice una mueca. Se estaba comportando de manera un poquito odiosa.
-Entonces eres una mafiosa –deduje, tratando de soltar mi brazo de su agarre, sutilmente. Bueno, no, de sutil nada, estaba dando tirones para que dejara de clavar las uñas.
-No, es una asesina profesional –me contradijo Jessica-. Mata por dinero y yo también.
Me reí un poco.
¿Una asesina profesional? Nada raro. ¿Por qué me estaba volviendo a poner nerviosa? Ángela seguía siendo Ángela, y Jessica seguía siendo Jessica, que se ganaran la vida matando no tenia porque ponerme histérica, ¿verdad? Edward también se cargaba personas, ya le había visto en acción, bueno no, había visto en acción a Robert, pero era lo mismo. Mi risa subió de volumen un poco más. No había porque volver a ponerse histérica. Claro que no.
¿¡Pero qué dices?! ¡Te están agarrando como si fueras un pavo de Navidad a punto de ser cocinado!, chilla la vocecita molesta.
No, claro que no, replique.
Sí, claro que sí. ¡Por Dios, te iban a matar!, replico la vocecita. Si sumas uno y uno sale que estas casada con ese sádico al que han confundido con el desvirgador. Y que mejor manera de joderle que cargándose a la tonta de su mujer. ¿Crees que te han agarrado porque si? Abre los ojos, por favor.
-¡Ay, Dios! ¡Ibais a matarme! –grite, abriendo mucho los ojos-. ¿¡Se puede saber qué clase de amigas sois?!
-No, Bella no te iba… –comenzó a decirme Ángela, sonando amable, pero la interrumpí dándole un rodillazo a la tripa. Primero actuar a lo bruto y luego si me había equivocado disculparme. Me solté de su agarre y mire a Jessica, lista para pegarla también pero me soltó y levanto las manos al aire. Mierda, me hubiera gustado pegarle a ella también.
-¡Ustedes son unas guarras de mierd… –la frase se atraganto en mi boca cuando me resbale con mis propios pies mientras me alejaba de ellas a toda prisa-. Aaah….
….
Abrí los ojos para encontrarme con los dorados ojos de Bree clavados en mi.
-Vaya, Muñequita, por fin despertaste –canturreo.
-¿Qué… que me paso?
-Te viniste abajo como un tronco talado mientras insultabas a esas –me explico-. Fue en plan, ¡tronco va! Por poco Eddie no te coge a tiempo. Bueno, no te cogió a tiempo y te diste contra el suelo, así que de seguro te dolerá la cabeza un poquitín.
-Ya veo –La nuca me dolía, pero no mucho.
Mire a mí alrededor, para ver donde estaba. Volvía a estar de vuelta en la mansión, exactamente en el salón. Tumbada boca arriba en el sofá con mi cabeza apoyada sobre el regazo de Bree. Nada preocupante, teniendo en cuenta que Bree bien podría haberse aprovechado de mi situación y haberle dado por disfrazarme o algo peor. Moví mis pies para recibir una queja por parte de una voz familiar. Levante un poco la cabeza para encontrarme con Ángela. Mis pies estaban apoyados sobre su regazo.
-¿Qué haces aquí? –le pregunte, alarmada-. ¡Maldita amiga, has venido a por mí! –grite, apartando los pies encima suyo y apresurándome a sentarme-. ¿Qué clase de psicópata eres?
-Deja de decir tonterías, Bella. No iba a matarte –Ángela hizo una mueca y yo entrecerré los ojos. Ya, claro, no me iba a matar-. Edward y yo hemos llegado a un acuerdo satisfactorio para los dos. Me deja liquidar a Anthony si no vuelvo a mostrar mi cara frente a ti jamás.
-¿Qué?
-Un buen negocio. Si vas a preguntar por Jessica te digo que esa perra ha decido pasar las vacaciones con no-se-que hombre en la playa y que pasaba de mi compañía, como si me importase –Ángela rodo los ojos-. Me dijo que te dijera que si llegabas a la gran M que le enviaras un mensaje. Y que tu marido era violable.
Mis mejillas se sonrojaron bruscamente. La gran M, tal y como me explico Jessica, aquel día en el bar mientras me impartía clases de seducción era… era la gran mamada. Y no, todavía no había llegado a eso. Que Edward me lo hiciera estaba bien. Bueno, solo me lo había hecho una vez de momento, pero eso no significaba que en el futuro, un futuro muy cercano, no hubiera más gran M. Así que por el momento me iría mentalizando en eso. Sacudí la cabeza para volver a centrarme en el tema de la inminente muerte de Patito.
-Ángela, ¿en serio que quieres hacerle daño a Pati… digo Anthony? –le pregunte-. El es una buena persona. No digo que no haya sido cruel por su parte jugar con tus sentimientos. Pero el es bueno.
Ángela me miro de manera oscura y yo me arrepentí de haber abierto la boca.
-El no es bueno. En. Absoluto. Y no, Bella, no quiero hacerle solo daño. Quiero que sufra. Que sufra mucho –Ángela se fue inclinando hacia mí mientras hablaba-. Y le voy a hacer sufrir mucho, tanto que deseara una muerte rápida.
-Hey, rubia. Ya estas alejándote de mi Muñequita –le advirtió Bree-. Que Eddie haya dicho que no te mate, no significa que le vaya a hacer caso.
Ángela retrocedió de golpe y me miro frunciendo el ceño.
-Bueno, Bella, aclarado lo de ese perro. ¿Qué tal tu vida? Por lo que veo te va bien… casada. ¿Pensabas decírmelo en algún momento? Comprendo que no me dijeras nada cuando desapareciste aquella noche en el cumpleaños de Jessica, pero eso no es lo que hacen las amigas.
Mis mejillas enrojecieron de vergüenza. En ningún momento le dije nada. Pero la vergüenza desapareció cuando considere que ella tampoco me había dicho nada acerca de su vida secreta de asesina. Me enfade con ella. Y pensar que creí que la conocía después de tantos años juntas.
-Bien. Todo va bien –mentí, desviando la mirada a un lado-. De perlas. Ya sabes, como los matrimonios normales y aburridos.
En absoluto nada iba bien. Si teníamos en cuenta que mi suegra me quería en daditos. Al igual Edward, cada vez que le daba un brote psicótico. Y de que tenía miedo de encontrarme con Esme. La malvada de Esme de seguro ya tendría un nuevo plan de entrenamiento listo para mí. Bueno, ahora que Edward estaba aquí tal vez pudiera suplicarle que me echar una manita y le dijera a Esme que no mas entrenamientos, ¿no? Aunque pensándolo mejor, no estaría de más saber defenderme. Me había resultado más o menos útil contra esos tíos que me persiguieron.
-Me alegro de ver que estas bien. Ya no tengo que preocuparme, el te cuidara –dijo Ángela, sacándome de mis pensamientos. Ya se parecía más a la Ángela que conocía, y me pregunte cual de sus dos facetas era la real-. Ahora si me disculpas me voy a fumar. Estar de nuevo aquí me trae desagradables recuerdos.
Dicho esto se puso en pie y abandono el salón. ¿Ángela fumaba? Fruncí el ceño, al final resultaba que hasta mis mejores amigas pertenecían al lado oscuro. Suspire. ¿Qué sorpresa más me esperaría a la vuelta de la esquina? ¿Qué Charlie también fuera un asesino encubierto de policía? ¿O Renee fuera una proxeneta traficante de drogas? Bueno, que Renee fuera una traficante de drogas no me sorprendería mucho, la verdad.
-Bueno, Muñequita, ya que estamos las dos solas bien podríamos hablar acerca de tu vestuario –dijo Bree a mis espaldas.
-¿Vestuario? –me gire para encararla.
-Sip. Vestuario. Ya que nos vamos a Irlanda tenemos que comprarnos ropa –me dijo como si fuera obvio-. Ropa bonita.
Oh, Bree al final si venia a Irlanda. Por lo que deduje de su seca respuesta acerca de ranas cagando sandias y de poner un pie en otro lado, creí que no se vendría.
-¿Vas a venir en serio a Irlanda?
-Claro. Mi presencia será suficiente castigo para Esme –me explico.
-¿Suficiente castigo? –¿De qué estaba hablando?
-Oh, Muñequita. Eddie y yo hemos llegado a un acuerdo, él fue muy persuasivo así que… –Bree se encogió de hombros, dejando sin terminar la frase-. Esme se lo busco solita.
¿Esme se busco solita el que? Sacudí la cabeza y decidí que mejor no pensaba en eso. Lo único bueno de este día era la promesa de un viaje a Irlanda. Yo, que jamás había viajado fuera del país, me iba a Irlanda. Mis ojos hicieron chiribitas, pensando en lagos cristalinos y pinos altísimos cubiertos de nieve. ¿Por qué en Irlanda había nieve verdad? ¿Y lagos cristalinos? Haber si no me estaba confundiendo y resultaba que el Señor de los Anillos no lo rodaron en Irlanda. ¿Porque si lo rodaron allí, no?
-¿En Irlanda hay nieve, no? –le pregunte, para asegurarme-. ¿Y lagos cristalinos?
-No lo sé.
-¿Entonces como nos buscaremos la ropa? –Enarque las cejas molesta. Si no sabía que clima hacia allí acabaríamos comprando ropa que tal vez no nos sirviera-. Así no podemos ir de compras.
-¿¡Compras?! –chillo alguien a mis espaldas. Mire hacia atrás para ver a Alice parada en el marco de la puerta-. ¿He oído que te ibas de compras, Bella? –pregunto-. Oh, perdona la mala educación. Me alegro de que estés viva.
Y yo también.
-Aja, Bree y yo nos vamos de compras. Edward dijo que nos íbamos a Irlanda.
El rostro de Alice se ensombreció de golpe mientras miraba a Bree. ¿Se podía saber que pasaba ahora? Porque me daba a mí que las sorpresas desagradables no se habían terminado.
-Puta italiana –dijo, sin entonar.
-Perra americana –dijo Bree, sin entonar tampoco-. Por lo que se ve sigues sin crecer. Deberías beber más leche, querida.
No pude evitar estremecerme en cuanto escuche lo de querida. Lo había pronunciado igual que Elizabeth. Me aparte un poco de ella, por si acaso.
-Y tu deberías hacer un favor a la humanidad y colgarte, cariño –le replico Alice con dulzura-. Bella, ven conmigo, vamos a hacer tu equipaje –me ordeno.
-Esto….
-Ella se queda conmigo –Los dedos de Bree se enroscaron entorno a mi muñeca-. ¿Verdad que si? –Si decía que su mirada no daba miedo mentiría.
-No hables por ella, puta –Alice avanzo un paso-. Bella se viene conmigo, ya.
-Esto, yo…. Yo… –Mi cabeza voló de Bree a Alice. Y de Alice a Bree. Estaba claro que no se llevaban bien. Y me estaban utilizando para demostrarse la una a la otra cual e las dos era la mejor-. Yo me voy con Edward –dije, sacando mi mano del agarre de Bree y poniéndome de pie rápidamente. Era preferible estar con él que entre estas dos.
Hui por patas de allí. No pensaba quedarme ni un segundo más en esa habitación llena de malas vibraciones. ¿Se podía saber donde estaba Edward? Camine por los pasillos y me asome a la cocina. A lo mejor estaba allí. Nop, solo estaban Jasper y su hijo. Considere que en la cocina estaría a salvo con Jasper, el parecía normal.
-Hola Jasper –le salude, asomándome-. ¿Te importa si me escondo aquí contigo?
-Claro que no –Jasper me sonrió ligeramente-. Me alegra ver que estas aun viva. Emmett tendrá que pagarme, perdió la apuesta.
-¿Apuesta?
-Oh, sí. Emmett va a tener que pagarme –Jasper se rio-. Lo siento –se disculpo ante mi mirada reprobatoria-. No estuvo bien apostar por tu vida.
-No te preocupes, al menos tu apostaste por mi –le quite importancia, sentándome en la mesa y mirando como Jasper obliga a Goku a tragarse una cucharada llena de un mejunje verde.
No me sorprendía que no le gustara. Esa cosa parecía estar a punto de cobrar vida. Así que Goku hizo bien en darle un manotazo a la cuchara y hacer la cara a un lado, haciendo bufar a Jasper.
-Oye, ¿sabes porque Alice y Bree parecen estar de malas? –le pregunte, arrugando la nariz al ver como volvía intentar envenenar a su hijo con eso.
-Digamos que la hermana de Edward se toma demasiadas libertades con los demás –dijo Jasper, frunciendo un poco el ceño.
-Demasiadas libertades –murmure. ¿A qué se refería con eso? Le quite importancia y decidí que bien podríamos pasar a una cuestión más importante-. Oye, Jasper, antes escuche a Edward hablando y dijo que nos íbamos a Irlanda y que te encargaras tu. ¿Es cierto? –le pregunte, asegurándome por si acaso. No fuera a emocionarme y luego todo resultara un fiasco.
-Claro, ya está todo organizado. Solo queda deshacernos de pruebas y marcharnos de aquí cuanto antes –me dijo, metiéndole una cucharada de ese mejunje a Goku. Que se lo escupió de vuelta.
Tosí ocultando la risa, al ver como Jasper se limpiaba la cara.
- ¿Pruebas?
-Sí, pruebas –Jasper cogió el plato con el mejunje verde y fue hasta el fregadero done lo vertió todo. Me pareció ver a Goku suspirar aliviado y poner los ojos en blanco-. La policía nos está investigando. En especial Laurent Smith.
-Laurent Smith –murmure. El nombre se me hacia familiar. ¿Dónde lo había oído antes?
-No tienes que preocuparte, Bella, todo estará bien. Ese policía no tiene mucho que hacer, sobre todo si nos vamos antes. En cuanto Anthony vuelva mañana, desapareceremos. Mi familia ha accedido a recibirnos en su casa. Además, te encantara Belfast.
Jasper se volvió a acercar a su hijo con unas galletas de chocolate y se las dio.
-No le digas a tu madre que te las di –le susurro-. O estoy muerto.
Sonreí cuando Goku comenzó a mordisquear la galleta.
-¿Y allí hay nieve y lagos cristalinos? –le pregunte.
-Algún lago cristalino sí que hay, pero nieve no mucha. No diré que no nieva, pero solo en pocas ocasiones. Eso sí, llueve mucho.
-Ya veo –Entonces nada de nieve. Y mucha lluvia. Al menos cuando vivía en Forks tenía asegurado que nevera, y que lloviera también, prácticamente todos los días.
Deje a Jasper con Goku después de decirle que mejor si hacia algo de provecho y decidí que bien podría ir haciendo las maletas. Si nos íbamos a ir en cuanto Patito volviera, que seria a lo sumo mañana, entonces ya tendría que empezar. Aunque no tenía del todo claro que ropa debía empacar. No importaba. Llenaría la maleta hasta los topes y luego la cerraría. Nada de comerse el coco. Pase con cuidado por enfrente de la puerta del salón, donde Alice le gritaba obscenidades a Bree, y esta hacia lo mismo, amenazándole con un dedo. Lo único que logre distinguir entre tanto grito fue el nombre de Goku y puta italiana sinvergüenza.
Subí al segundo piso para ver como Esme venia hacia mí con paso rápido y el rostro enrojecido.
-Esme –murmure, poniendo expresión enojada. Y preparándome para correr muy lejos.
-No me vengas con esa cara. Estoy cabreada. Ya tengo bastante con soportar a la hija de Elizabeth y al cabrito de su hermano –siseo, pasando a mi lado sin detenerse-. Haz tus maletas y deja de vaguear. Oh, mejor no. No vayan a acusarme también de que te quiero matar –me grito, desapareciendo por un pasillo.
Suspire aliviada. No había dicho nada de continuar enseñándome. Eso era bueno. Alguien allí arriba me quería, cuando le venía en gana claro. Entre a mi cuarto para ver a Edward agachado bajo la cama, con una maleta abierta sobre la cama.
-¿Qué estás haciendo? –le pregunte.
-Tú qué crees –Se asomo y comenzó a tirar pistolas a la maleta. ¿Debajo de la cama donde había dormido todos estos días estaban todas esas cosas? Fruncí el ceño. No debería escandalizarme. Eran mafiosos.
Me senté sobre el borde de la cama mirando como tiraba más y más armas a la maleta.
-¿Es cierto que le has dicho a Ángela que puede hacer lo que quiera con Anthony? –le pregunte.
-Sí. La rubia lo mata y se acabaron mis preocupaciones. Ya no la volveré a ver jamás.
-¡Pero eso está mal! No puedes hablar en serio –le chille.
-Isabella si has venido a joder vete por dónde has venido –me ordeno, poniéndose en pie y cerrando la maleta.
Le mire haciendo una mueca. ¿No podía ser dulce? ¿O al menos intentarlo? Cerdo, estaba claro que si sabia serlo y no quería hacerlo, ya me lo había demostrado cuando me dijo que no me cortara mas el pelo. Bien, pues no me lo cortaría mas, me lo raparía. Se podía ir con su dulzura a la mierda.
Al día siguiente.
Estaba completamente nerviosa. Patito volvía. Volvía para recibir una muerte programada por Ángela con el consentimiento de Edward. Nada más saltar de la cama y tropezar con una maleta que se encontraba en mi camino, corrí abajo para encontrarme con que la mayoría ya había terminado con su equipaje. Cuando pase por delante del que era el cuarto de Emma, la hija de Rosalie, vi como la niña metía lo que parecía ser una granada a su mochila de la escuela. De la sorpresa casi me choco contra Rosalie.
-Bella, hazme un favor y ve a recoger la munición de la sala de armas –me pidió, entrando al cuarto de su hija.
-C-claro –barbote.
Baje abajo para ver como Carlisle y Esme tiraban todo su material de tortura en mochilas pequeñas. Carlisle me vio y me pidió que les echara una mano. Y eso hice durante unas cuantas horas, para luego irme en cuanto Esme comenzó a mirarme más de la cuenta y murmurar que tenía que continuar enseñándome a defenderme.
Emmett, que en ese momento bajaba por las escaleras con la maleta de su hija al hombro, me vio y me sonrió.
-¿Qué, Bella? ¿Nerviosa por la ejecución? –me pregunto.
Le mire con los ojos entrecerrados. Hasta Emmett sabia de eso y no se comportaba como debería. Como un familiar preocupado.
-¿Qué clase de familia deja que maten a un miembro suyo sin mostrarse enojados? –le increpe.
-Bueno, Los Vulturi y… nosotros. Somos un ejemplo de familias a seguir, ¿no crees? –contesto a mi pregunta, sonriendo.
Sacudí la cabeza y mascullando entre dientes me encamine al despacho. Donde seguro estaría Edward todavía. Me sorprendió que estuviera con el móvil pegado a la oreja ladrando órdenes. ¿En serio que no había dormido? ¿Qué clase de persona no echaba al menos una cabezadita? Estaba claro que había que darse prisa y empacar todo para salir huyendo de aquí cuanto antes, pero al menos uno podía echarse una siestecita, ¿no? Estos mafiosos además de estar como cabras no respetaban las horas de sueño. Normal que su mente fuera tan mal.
Jasper estaba inclinado sobre la mesa metiendo papeles a la trituradora, sin parar de destruir pruebas, miro por encima de su hombro y me saludo.
-Buenos días a ti también, Jasper.
-Por favor dime que Alice no ha hecho más de diez maletas –me suplico.
-Lo siento –me disculpe. Cuando pase por delante de su cuarto estaba claro que había demasiadas maletas, sobre la cama, en el suelo, afuera del cuarto. Y Alice parecía no haber terminado, pues había mas maletas sobre la cama medio llenas de ropa y otros ``objetos´´.
Jasper suspiro y continúo con lo que hacía. Mire a Edward para hacerle un gesto de que viniera. El hizo una mueca e hizo un gesto de que me fuera. Yo fruncí el ceño y le hice un gesto de que más le valía venir o se iba a enterar. No espere a ver su respuesta y salí afuera.
No tardo en salir detrás de mí. Sonreí un poco. Me había echo caso. Supongo que eso era un gran avance. Teniendo en cuenta que ayer nos habíamos gritado como posesos. Todo por culpa de su falta de consideración hacia mí. ¿Se creía que le iba a dejar que continuara hablándome así?
-¿Qué? –me pregunto agresivo, probablemente esperando que comenzara a gritarle.
-¿En serio que vas a dejar que Ángela le haga daño a Patito? –le pregunte lentamente, mirándole acusadoramente-. ¡Es tu hermano!
-Si, por desgracia si lo es –Edward se encogió de hombros-. ¿Eso es todo? Creí que lo habíamos aclarado todo ayer, porque tengo mucho que hacer. Y estoy segura de que tú también –me siseo.
Le agarre del brazo y le clave las uñas en el.
-¿Qué hay de la fraternidad? ¡Por todos los santos bebes voladores, sois gemelos! No puedes decir esas cosas tan odiosas sobre tu familia. En serio, no puedes dejar que Ángela se salga con la suya. Ya sé que se merece vengarse y eso. ¿Pero matarlo? Eso es exagerado.
-Eso díselo a tu amiga. –Se soltó de mi agarre dando un tirón y se metió de nuevo al despacho. Cerrando la puerta en mis narices.
-¡Eres un cabrón desalmado! –le grite a la puerta cerrada.
-¡Y por eso me quieres! –me grito de vuelta.
-¡No inventes cosas!
-¡Haz algo útil y termina de empacar mis cosas! –Me aleje de allí indignada.
¡Su madre iba a empacar sus cosas! ¿Pero que se había creído don ``Cállate´´? Estaba claro para mí que le amaba, pero en ocasiones me daban ganas de golpearle hasta la muerte. Me corregía mejor, en ocasiones no, sino cada vez que habría esa maldita boca suya. Esa maldita boca caliente. ¡Mierda! ¿Por qué me ponía a pensar en su boca ahora? Tenía que controlarme.
El resto del día me lo pase de un lado a otro, mordiéndome las uñas. Me encontré con Bree a media tarde cuando entro arrastrando dos maletas y le increpe por Patito. Se limito a decirme que no tenía tiempo para eso, para luego pasar de largo gritando el nombre de Alice y que moviera su culo de duende ahora mismo ante su presencia. Ángela, que no se había ido en ningún momento, estaba sentada en el salón, con las piernas cruzadas y cambiando de canal. Me senté a su lado y la mire.
-No me digas que no le mate. Solo perderás tu tiempo y tu saliva –me dijo, antes de que pudiera abrir la boca-. El se lo merece.
-¿Pero no puedes solo perdonarle y ya?
-Jamás.
-¿Sabes que te estás comportando como una desesperada? –le insinué, atrayendo su mirada hacia mí-. Cualquiera otra chica habría continuado adelante con su vida y no guardaría tanto renco y…
-Bella, ¿me haces un favor? –me interrumpió.
-Si me dices que me calle te golpeare. Ya tengo bastante con esa dichosa palabra –le advertí.
Edward ya se había encargado de completar el cupo de callates ayer por la tarde, mientras me ordenaba a gritos que me diera prisa metiendo la ropa y que cerrara la boca cada vez que me quejaba, mientras le lanzaba gritos también a quien quiera que hablara con el por el móvil, para luego marcharse gritándome que si me veía durmiendo estaba muerta. En cuanto se marcho lejos de la habitación, no dude en dormirme. ¿Que se había creído? ¿Qué no iba a dormir mis necesarias ocho horas de sueño?
-Entonces no lo diré –Ángela apago la tele y se sentó de manera que podía mirarme sin tener que girar el cuello-. ¿Me das un abrazo?
-¿Un abrazo? –pregunte recelosa, echándome para atrás.
-Sí, un abrazo. Ya no te volveré a ver más. Y aunque creas que te estoy mintiendo te echare de menos –murmuro, haciendo una mueca de dolor-. Eres y serás mi mejor amiga. Aunque estés casada con ese demente.
-Tú también eres mi mejor amiga –dije, poniéndome sentimental y dándole un abrazo. ¿Por qué mi corazoncito se sentía raro?-. Aunque seas una asesina profesional.
La echaría de menos. Ella había formado parte de mi vida desde que puse un pie en Seattle. Era como mi hermana. Y estaba claro que no nos íbamos a ver más. Era comprensible que mi corazoncito se sintiera así. Hacia un mes que había comenzado una nueva etapa en mi vida aunque no me hubiera percatado por aquel entonces. Estaba casada y no me lo podía tomar a la ligera.
-Hace años que no lo soy –murmuro, sacándome de mis pensamientos-. Deje de matar hace bastante.
-Entonces si dejaste de matar, ¿por qué comenzar ahora? Piensa en que…
-Ya está aquí –dijo Edward, entrando al salón e interrumpiéndome.
Ángela se soltó de mi abrazo y se puso en pie, moviendo sus muñecas y los dedos, preparándolos para cometer una masacre.
-Te dejare claro unas cuantas cosas. Nada de pistolas, ni cuchillos, ni explosivos, pero puedes golpearle con cualquier cosa aquí presente. Tienes exactamente diez minutos para hacer cualquier cosa que se te ocurra. Y trata de no salpicarme o te vas a enterar.
¡Ay, no! Me puse en pie y me plante detrás de Ángela, que se había cruzado de brazos y murmuraba un como tu digas. Se acerco a la estantería y cogió el jarrón con fuerza para luego volver a su posición. Mire a Edward acusadoramente, que se puso a mi lado, sin mostrar ningún tipo de preocupación o remordimientos por lo que había hecho: traicionar a su hermano.
-¿En serio que vas a dejar que mate a Patito? –volví a preguntarle por enésima vez.
-El se lo busco solo –me replico-. Así que haz el favor de callarte ya.
-Pero…
-Si no se lo carga una de sus ex de seguro se muere por el SIDA –me interrumpió-. Le estoy haciendo un favor.
Mis ojos se abrieron de golpe.
-¿¡Patito tiene SIDA?! –susurre alarmada.
-De momento no, pero a este paso le falta poco –murmuro Edward-. Retrocedamos un poco, de seguro la rubia me acabara salpicando.
Obedecí y retorcí mis manos. En nada Patito iba a morir. Ángela había dejado claro que no le iba a perdonar ni aunque se disculpase mil veces. Apreté los labios con fuerza y mi corazón se acelero cuando escuche como sus pasos se acercaban al salón. Quise gritar: ¡Huye Patito, te han tendido una trampa! Pero si lo intentaba, de seguro Edward me tapaba la boca, o peor aún, me noqueaba. No podía creerme que fuera un hermano tan malo. Y Bree, ni siquiera había mostrado ninguna preocupación. ¡Esta familia era de locos!
-Hey, Edward amor –dijo Patito, apareciendo frente a mostros con un bebe en brazos-. ¿A que no adivinas?
El bebe en cuestión iba vestidito con un traje a medida y sujetaba un sonajero entre sus regordetas manitas. Su pelo rubio se agito cuando giro la cabeza en nuestra dirección para mirarnos con sus ojos verdes. Unos ojos verdes terriblemente familiares.
-¡Te presento a Junior! –chillo Patito, emocionado, pasando de largo frente a Ángela sin prestarle atención y parándose frente a nosotros, sonriendo de oreja a oreja-. Resulta que tengo un crio desde hace un año. ¿Te lo puedes imaginar? Coge me llama una tía y me dice, hey tú, ven a recoger a tu niño. Y yo, claro, lo que tú digas, preciosa. Pero como me pillaba de paso le digo a John, nos paramaos y lo compruebo. Imagínate, Edward. ¡Somos papas! –continuo gritando.
-¿C-como que somos papas? –se las arreglo para preguntar Edward, retrocediendo un paso.
-Bueno, en sus datos, el hueco de madre estaba vacio así que puse tu nombre, nada importante –dijo Patito, encogiéndose de hombros-. ¿Verdad que se me parece? John dice que no, pero vamos, hombre, esa perfección solo pudo venir de mi. Por desgracia es rubio. Pero supongo que eso no será ningún problema, ya que las rubias son las tontas.
Oh, mi madre. ¡Oh, mi madre! ¡OH, MI, MADRE! ¡Esto era imposible! Mire a Edward para ver como su boca había formado una perfecta o y su cara había adoptado una expresión digna de una foto. ¿¡Patito había puesto como madre de su hijo a Edward?!
-Edward, esto… esto… –No encontraba las palabras para manifestar mi sorpresa. Levante un brazo y señale a Patito-. Esto… esto…
Ahora de seguro Edward se le adelantaría a Ángela y lo mataría.
-¡Serás hijo de puta! –le grito Edward-. ¡¿Como coño se te ocurre ponerme de madre, gilipollas?! ¿¡Pero a ti te funciona la cabeza, puto mierdas?!
-Hey, no digas insultos delante de nuestro bebé. Está claro que algún día ya los aprenderá, pero ahora no es el momento –se quejo Patito, mirando con el ceño fruncido a Edward-. Como madre, Edward, dejas mucho que desear, ¿lo sabías?
-Eso Edward –metí leña, conteniendo la risa. Tuve que taparme la boca con una mano para controlarme-. Mamá mala –le reñí, sacudiendo la cabeza.
-¡¿Que significa esto!? –chillo Ángela, atrayendo mi atención-. ¿De dónde sacaste a ese niño?
Me había olvidado de su presencia. Aunque, ¿cómo no hacerlo con semejante notición? Volví a mirar hacia ella, para ver como temblaba violentamente apretando con fuerza el jarrón. Patito la miro por primera vez, confuso, para luego mirarnos a Edward y a mí y decir:
-¿Quién es esta?
…..
…..
Hola hola a todos.
Lamento no haber publicado el Domingo, pero tenía muchas faltas de ortografía por corregir, así que lo siento, si alguien quiere liquidarme lo entenderé ^^
Pasando a darles buenas noticias. Ya se acabaron las clases, wiiiiiiiiiiii. ¡Y aprobé todas (por los pelos), así que 2º de bachillerato allá voy! Eso significa… ¡MÁS HORAS EN EL ORDENADOR! *Q* Que feliz voy a ser este verano.
Hala, dejando de contagiarles mi felicidad, pasó a contestar reviews:
Está claro que Bree no se va a ir a ningún lado. Ella y Alice tienen cuentas pendientes. ¿Por qué será? ¿Tal vez tenga que ver que su hijo se llame Goku? Una ya sospecha, pero, mmmmm, no diré nada. Mis labios están sellados y tendrán que seguir leyendo. Y sip, alguien acertó de lleno con mis malvadas intenciones, me gusta torturarlas mentalmente, haciéndose que se pregunte: ¿y que pasara en el siguiente capi? Jajajaja, mi maldad es de nivel Dios :P
Jessica esa una perra pero es Jessica, y con eso quiero decir que todas las cosas pervertidas que le explico a Bella están trastornado la mente de la pobre :D. Y Ángela, oooh, pobrecita de Ángela, no es culpa suya haberse quedado traumada, Anthony se pasó un poquitín. Ni siquiera la recuerda :P. Además de que ahora debe de estar el doble de traumada por cierto niño rubio de ojos verdes XD
Estaba claro que Anthony era un sinvergüenza y tenía que haber sido el culpable :P. Es que vamos, todas las pruebas apuntaban a él: le gustan las rubias. ¡Incluso tiene un hijo rubio! Jajajaja, dije que un bebe entre Bella y Edward, mmmm, pero no dije nada de Patito. ¿Qué? ¿Se quedaron en plan WTF? ¿Eso no se lo esperaban verdad? ¿Edward de mamá? Jajajaja. Si es que me gusta dar el mazazo cuando menos se lo esperan XD
Saludos a las nuevas lectoras y bienvenidas a esta loca historia. Solo les aviso de que tanta tontería no debería ser bueno para sus mentes, pero bah, ya que están aquí las invito a continuar leyendo las estupideces que se me ocurren :D. Sip, va a haber secuela, pero no pienso separar a Edward y Bella para volver luego a rejuntarlos, eso sería demasiado obvio y no me gustan las obviedades, además de que Bella se pegara a Edward como los chicles a Bree o es al revés (?
Está claro que Bella ha cambiado, y que Esme va a recibir. Todavía aun no sabe lo que es bueno, pero tenemos a Bree para enseñárselo. No voy a ser tan cruel y aquí les dejo la conversación de Bree y Edward traducida:
((-Bree, explícaselo tu que a mí no me va a creer.
-¿Y te crees que a mi si?
-¡Mierda, solo díselo y ya!
-No sé si te has fijado Eddie pero no me gusta mentir. Y mucho menos a mi Muñequita.
-¿¡Qué?!
-Tu bien podrías haberte acostado con esta rubia, después de todo Tony y tú tienen la misma cara. Incluso yo me confundiría de no ser porque Tony es más guapo.
-¡Deja de decir gilipolleces! ¡Sabes que odio a las rubias! Mira déjalo, ya se lo digo yo.
-Tss, por eso Tony es más guapo, no anda todo el día amargado. ¿Sabes que te vendría bien? Un chicle, para que te tranquilices un poco.
-Te la estas buscando, Bree, te la estas buscando…
-No. Tú te la estas buscando como no dejes de enfadarte, las personas así mueren jóvenes y…
-¡Cállate!))
Está claro que tengo que darle muchas gracias a mi profesora de italiano. Gracias Natacha por traducirme la conversación ^^
….
Y dejándoles un mini adelanto.
((-¡Joder, tienes un hijo Anthony! –grito Ángela, mirando al niño con los ojos desorbitados-. ¡Un hijo!
-Ariadna, cariño, te agradecería que no dijeras insultos delante de Junior –se quejo Anthony, frunciendo el ceño-. Todavía es demasiado pronto para los insultos, de momento le estoy enseñando las ventajas y desventajas de los condones. ¿Verdad que si, pequeñín? –musito Patito arrullando a su hijo que le golpeo con el sonajero en la cabeza-. ¡Ouch! Traduciré eso como que no te gustan mis explicaciones. Pero en serio, Junior, cuando vayas al asunto tienes que ponerte un condón, ya sé que iras todo emocionado, pero si no tienes cuidado…
-¡BASTA! –exclamo Ángela, interrumpiéndole-. Esto no está pasando. No te creas que porque me vengas con ese falso hijo no recibirás tu merecido.
-¡Ah! ¡Me ofendes a mí y a Junior! –se indigno Patito, poniendo una expresión horrorizada y estrujando contra su pecho al bebe -. ¡Nadie me dice que mi hijo es falso! –le grito-. Ya te estás largando de aquí, Amy.
-¡Me llamo Ángela! ¡Ángela! –chillo histérica-. ¡ÁNGELA!
-¡Como coño te llames me importa una mierda! ¡Fuera de aquí!
-¡No me grites, putero de mierda!
-¡No digas insultos delante de mi bebe, perra loca! –grito Patito-. Edward haz algo por tu hijo. No te quedes ahí parado. ¿Qué clase de madre eres?
-Esto es increíble, el Gilipollas se hizo padre antes que yo y el mundo no se acabo. Lo que hay que ver –mascullo Edward a mi lado, todavía con una expresión aturdida en su rostro-. Bien podría haber pillado el SIDA antes y haberse muerto en el acto –mascullo, haciendo una mueca-. Isabella vámonos de aquí. Ya he visto suficiente. Ángela date prisa y atraviésale con el jarrón. También al jodido niño. Considéralo un dos por uno.
Le di un golpe en el brazo mientras le seguía fuera del salón, donde Ángela le gritaba a Patito. Se suponía que los hermanos se deseaban lo mejor entre ellos. Y no al contrario. Ahora ya no estaba tan preocupada. Si Patito era padre, no creía que Ángela fuera capaz de dejar huérfano al pobre niño.
-Dejas mucho que desear –le sisee a Edward-. ¿Cómo le dices eso a tu bebe? –me burle-. Mamá mala.
-Cállate.
Sonreí ante su expresión enojada.
-¿Sabes? Patito tiene un hijo porque practica mucho. Tal vez tú también deberías. Los herederos no se hacen solos –le insinué, esperando que captara mi indirecta bien directa. Le mire para ver cómo me miraba sonriendo ligeramente. Oh, Dios, ¿eso que veía en sus ojos era una mirada pervertida?
-Isabella vamos a hacer el equipaje –me ordeno, cambiando el rumbo de su dirección y subiendo las escaleras.
-A la orden jefe –dije feliz, haciendo un saludo militar y trotando detrás de él.
69… ¡allá vamos!))
Espero no haberme olvidado de contestar a nadie. En fin gracias a todos por leerme.
Besitos.
(P.D: Me estoy imaginando sus caras, lo juro que me lo estoy imaginando y me descojono de la risa porque tendrán que esperar para saber que pasara, mujajajajajajajajajajaja…. Coff… cofff… ay, Dios, casi me atraganto. ¿Por dónde iba? Ah, sí: muajajajajaajajajajajajajajaja…. XD)
