DISCLAIMER: Los Personajes Que En Esta Historia Aparecen, No Me Pertenecesen, Son De La Genial Mente Escritora Stephenie Meyer. Ahora si he cambiado un poco la clasificación… espero les guste ^^

Italia addio

Mike POV

Quería darle una sorpresa. De verdad que quería. Pero habiendo llegado al hotel y al ver y sentir su fría bienvenida, no pude evitar pensar que algo pasaba.

En realidad no se ni donde había empezado a salir todo mal.

Bueno si se. Desde el inicio de todo este relajo de películas y desde que lo conoció a el. No lo voy a negar, pues tampoco estoy ciego. Digo, es el "hombre de moda" con el que todas quieren, pero eso no significa que… bueno… yo pensara que mi novia de 5 años también lo pensara.

En fin, ahora estoy en Italia, pero ¿Cómo llegue aquí? Bueno pues termine de filmar mi pequeña participación en una serie televisiva y me pareció un buen detalle "ir a buscar a mi novia", aunque eso significara atravesar el océano para buscarla.

¿Por qué?

La amo. No hay otra respuesta.

Es una mujer maravillosa, no me importa lo que se llegara a decir de ella, la conozco más que a mi mismo y comparto con ella afinidad de gustos, antes que nada es mi amiga. Pero últimamente…

Del total de las llamadas entre nosotros mas de la mitad yo las realizo (si no es que todas), ya no recuerda fechas importantes de los dos, no me habla de la misma manera… eso, créanlo o no, duele. Pero lo que mas dolería es saber… saber que ya no me quiere y aun así esta conmigo, preferiría que me lastimara con la verdad a que me alimentara la esperanza con mentiras.

Aborde el avión de las 3 am del aeropuerto de Los Ángeles, eh hice todo el trayecto solo para llegar a este lugar olvidado de dios donde ellos filman.

Gracias a los cambios de horario y todas esas cosas que solo confunden mi organismo y mis ciclos de sueño, llegue a Montepulciano a las 8 de la noche. Ya sabía en que hotel se hospedaba así que ahí me dirigí sin demora. Al llegar al hotel, en una de las esquinas del lobby, en una de esas clásicas salitas que siempre se encuentran en un hotel como estos, estaba ella, pero no estaba sola.

Avance hacia ella, pues lo único que quería, bajo el peso de la maleta que llevaba, era abrazarla fuerte contra mi y platicar a gusto y tendido de todo lo que nos habíamos perdido del otro. ¿Pero que fue lo que recibí? Esto:

Flash Back

Ella estaba sentada en un sofá largo, en una de las esquinas mas apartadas, a su lado se podía observar a un hombre, que si no mal recordaba era Masen. Había otro pequeño mueble de un asiento en el cual se encontraba una chica que si mi memoria no me fallaba se llamaba Rose o Alice, no recordaba muy bien.

Casi corro cuando la vi a lo lejos, pero decidí contenerme para no hacer una escena muy utilizada en películas baratas románticas.

Al llegar al lado de ellos deje cae mi maleta al suelo y extendí mis brazos para abrazarla. Perezosamente o eso me pareció ella se levanto del sofá y se acerco a mi. La tome de la cintura y la abrace con fuerza. Seguido de esto aparte mis manos de su cuerpo para dirigirla a su rostro y la bese… ¿Por qué diría la bese? Por que puedo jurar que era el único que besaba en ese momento.

Algo estaba muy mal.

Mi amor cuanto tiempo sin verte… me han parecido décadas — Le dije con casi un dejo de adoración… al fin y al cabo la amaba.

Mike — fue lo único que dijo… ¿¡Mike? ¿Donde quedaban los "a mi igual" y "te extrañaba tanto" de antaño?

En voz baja le dije al oído — ¿pasa algo? — ella negó con la cabeza y se dirigió hacia los otros.

Edward, Alice, no se si lo conozcan pero el es Mike, mi novio. — me dirigí hacia ellos y salude a Alice, que parecía tenia el rostro como congelado de alguien que ve a un fantasma; seguido me voltee para encarar a Edward. Tenía el rostro frío, casi inexpresivo, pero tenia un brillo casi maniático que me dio algo que pensar cuando lo mire.

Mucho gusto Edward, es un placer conocerte al fin después de oír tanto de ti — le tendí mi mano. El la tomo sin decir media palabra y me dio un apretón demasiado "efusivo" si es que no se podía llamar "quebrarme los dedos de la mano". Dio una cabezada y se tiro al sofá de nuevo y dirigió su mirada a lo lejos.

Me gire (sobando disimuladamente mi mano) y le dije a mi novia — Mi amor que tal si vamos a tu habitación, estoy hecho polvo.

¿No tienes cuarto de hotel? — fueron las primeras palabras que oí pronunciar a Edward.

Una especie de ira por la intromisión de este misántropo hombre me enardeció y me hizo contestarle. — ¿Por qué habría de pedir una habitación si puedo pasar la noche con mi novia? — me sorprendí del tono de petulancia que tenia mi voz, además de que los puños del hombre se cerraron para luego relajarse de golpe. Se paro de golpe, dio las buenas noches a todos y se fue hacia las escaleras. Mejor, no quería tener otro incomodo momento en el ascensor.

Fin flash Back

Ahora dos horas después del "incidente" estábamos en la habitación de Bella. Había tomado una ducha y cambiado de ropa. Ella se había colocado en la cama y estaba viendo un programa de cocina. Esto me extraño… ¿de cuando a acá ella veía este tipo de cosas? Decidí no darle importancia y me acerque a ella.

La tome entre mis brazos y le di un suave beso en el cuello.

— No tienes idea de cuanto te he extrañado ¿ya te lo había dicho? — Le dije.

— Si en cuanto llegaste.

— ¿Te pasa algo? Estas actuando extraño… — pregunte, si tenia algo tal vez podría ayudarle ¿no?

— Algo así — Luego acomodo un mechón de pelo detrás de su oreja — No pasa nada solo un dolor de cabeza, estoy bien.

— ¿Estas segura? Te conozco bien y se que algo anda mal…

— Todo esta bien Mike, perfecto.

— ¿Segura?

— Si, ahora si me disculpas estoy agotada y quiero dormir, hasta mañana.

Se acerco a mí y me dio un pequeño beso en los labios, yo deseaba abrazarla, pero en seguida se recostó en la cama y dándome la espalda se acostó.

Me acomode de mi lado y apoye la cabeza en mi almohada… ¿algo podría ir peor?

Edward POV

Avanzaba, bueno mas bien zigzagueaba a la habitación de al lado. Lo que no había hecho el día anterior (emborracharme a morir) lo había cumplido el día de hoy, y gracias a los efectos del alcohol un millón de ideas estúpidas llegaban a mí; esta era una de ellas.

¿Quién se creía ese insignificante enano? ¿Cómo se atrevió a venir aquí? ¿Por qué arruino el momento? Pues ahora me desquitaría y frente a el.

Claro, no era estúpido, había elaborado bien mi plan. Antes de sumergirme en la incoherencia del alcohol, es mas desde el mismo momento en que "subí" por las escaleras, lo único que hice fue esperar a que todos se quitaran del lobby para efectuar mi plan.

¿Y ese era? Sencillo. Robar la tarjeta de acceso del cuarto de Bella. ¿Inteligente no? (Ok tal vez no, pero me importa un comino)

Avance a la recepción y para mi fortuna una delicada y hermosa señorita era la que atendía.

Efectúe todo el numerito: llegue con una actitud de seductor irresistible, me presente, charle unos 10 minutos tal vez, le sonreí unas 10 veces y luego a la petición, yo quería algo que había olvidado en la habitación de Bella y quería saber si me podía facilitar la tarjeta, al principio se negó, se resistió un poco, pero al final accedió. Cuando me la hubo entregado, me acerque y le di un beso en la mejilla, era lo mínimo que podía hacer. Cuando llegaba al ascensor note que la mujer estaba casi hiperventilando.

Llegué a la puerta y me recosté contra ella. Estaba algo mareado. Deslice una mano en el bolsillo de mis pantalones buscando la tarjeta; en la derecha; no, en la izquierda; tampoco, bolsillo trasero derecho; bingo.

Trate en vano abrir la puerta unas 3 veces pero la maldita hendidura donde se deslizaba la tarjeta se movía en todas direcciones y fue hasta la cuarta vez que lo logre (todo por que la detuve con la otra mano)

Abrí la puerta y con toda la elegancia que un hombre altamente alcoholizado puede tener cerré la puerta y avance por la habitación. He de decir que tal vez si no estaba del todo "lucido" en cuestión de mis pensamientos, mi cuerpo si lo estaba.

Sabia perfectamente lo que quería, quería mi regalo de cumpleaños y lo iba a recibir. Su habitación o la mía, daba igual.

Trate de hacer el menor ruido posible al entrar a su cuarto. Ahí estaban, ver la escena hizo que la sangre me hirviera. El le pasaba un brazo por la cintura. La imagen llegaba lentamente a mi cerebro y la procesaba con pesadez, pero a la vez sabía que quería partirle la cara con toda mi alma.

Llegue a su lado y me arrodille. Le di un suave beso en los labios y me separe de ella.

Abrió lentamente los ojos y estaba punto de gritar algo cuando le tape la boca con una mano y con la otra mano le hice una seña de "shhh".

Ella capto el mensaje y comenzó a salir de la cama, retirando lentamente la mano de Mike, pero como se tardaba demasiado yo la tome y la quite de ella de un golpe. Solo sentí que de pronto alguien me daba un golpe en la parte trasera de la nuca.

Mike ni se inmuto, ese imbécil tenia el sueño pesado por que literalmente había aventado su mano al otro extremo y el ni en cuenta.

Ahora si, a lo que me concernía.

La encare y ella tenia el rostro rojo (¿ira? ¿Rubor? Quien sabe) me cerque a ella y la tome en mis brazos, iba a besarla cuando…

— ¿Qué demonios crees que haces? — Me dijo en un tono tan bajo que tuve que acercar más mi odio a sus labios, con lo cual solo gane otra distracción pues ellos y su aliento toparon contra mi lóbulo, lo que causo que un escalofrío me recorriera y la apretara más contra mí.

— Vine por mi regalo — dije con la voz menos pastosa que pude.

— ¡¿Qué? Edward, te das cuenta de que estas ebrio ¿verdad?

— No te preocupes, a ninguna he defraudado nunca, este o no ebrio. — Dicho esto la coloque contra la pared y me presioné contra ella. Emitió un pequeño gemido que solo hizo que mis ganas de hacer lo que estaba a punto de hacer se incrementaran. Recorrí sus costados con las manos y ella ya había pasado sus manos por la parte trasera de mi cabeza.

Coloque mis labios contra los suyos e inicie el beso. No se si el estar ebrio, o el hecho de que lo que estábamos haciendo era en frente de su "novio", o simplemente por que me moría por hacerlo, pero se sentía tan bien

Capture su labio inferior entre mis dientes y lo mordí levemente, hasta que ella se quejo un poco. Eso seguro dejaba una marca, eso quería. Tome sus piernas y las coloque a mis costados. Ella entendió perfectamente y ejerció presión, quedando a horcadas sobre mí.

Casi imperceptiblemente efectuábamos un pequeño vaivén que solo me volvía loco.

— Ed… Mike esta aquí… — Murmuro contra mis labios. Gruñí un poco en respuesta. — Ed, no puedo hacer esto aquí… — Volvió a interrumpir.

— A mi no me importaría — Le dije.

— Pero a mi si — Y me empujo un poco.

— ¿Bueno quieres ir junto a él? Tal vez esta perspectiva no es la mejor y quiere estar en primera fila para apreciar el espectáculo.

— Muy gracioso — Y ahora si me aparto de ella. — Salgamos de aquí.

— ¿Y si se despierta? — PUTA. MADRE. ¿A mí qué carajo me interesaba? Ahora de seguro ella…

— Pues… ¿Salí por un vaso de agua? — Esa excusa ni yo la creería, pero no iba a contradecirla.

— Lo que vamos a hacer va a durar más de lo que tardarías en ir a tomar agua, bañarte, vestirte, comer y dormir juntos. — Le susurre al oído.

— No te creo —Me dijo de forma picara.

— Pruébame…

Salimos de la habitación. Antes de cerrar la puerta me pareció notar que Mike estaba en una posición distinta de cómo lo había estado hace 2 minutos, pero tal vez fuera el alcohol jugando trucos conmigo.

Apagamos toda luz que hubiese encendido (no recordaba haber encendido ninguna pero ahí estaban) y salimos al corredor.

Camino a mi habitación nos besamos. No podía apartar mis manos ni un centímetro de ella. La puerta de mi habitación, fiel a la costumbre estaba abierta. Casi la pateo cuando se atoro un poco en que tratamos de pasar juntos a través de ella pero Bella con delicadeza la hizo a un lado, evitando el escándalo que pude haber ocasionado.

El mundo había quedado atrás, ahora solo era Bella y yo en mi habitación… nuestra habitación. Sí, me gustaba como sonaba así.

Al cerrar la puerta volvimos a conectarnos, toda la impotencia que había sentido al ver como la habían abrazado sin que pudiera hacer algo, se había transformado en una pasión avasalladora.

— Te quiero — Musite contra sus labios.

— Y yo a ti — Dijo entrelazando sus manos en la parte trasera de mi nuca.

Era una lástima haberme emborrachado tanto, no podía ver con total nitidez todas las facciones de su rostro, pero podía esforzarme. Su suave y delgada mandíbula, su tersa y firme piel, el contorno de los labios que delineaba con mi lengua; sus dos hermosos ojos chocolates, su pequeña y delicada nariz, todo lo que ella era y representaba era perfecto para mi, y estando en este estado o no, pensaba aprovecharlo, vivirlo.

Permanecimos juntos parados en medio de la sala besándonos tanto tiempo que hubo un momento en que ambos perdimos oxigeno que paramos y apoyamos nuestras frentes. Conté cada una de sus respiraciones. Me parecían lo más hermoso que había oído.

— Te quiero — Me dijo de nuevo.

Sentí que mi corazón bombeo tan fuerte que se había descolocado. La atraje a mi pecho. Nuestras respiraciones se fundieron en una sola. Casi se me había olvidado la cuestión de mi regalo. Tenía tanta paz en mi interior teniéndola junto a mí que lo demás y el mundo no significaban nada.

— Déjalo — le dije de pronto — No vuelvas con el por favor. — Casi sonó como un ruego pero no me importo.

— Necesito volver esta noche con él.

— No vuelvas nunca, quédate conmigo.

— Edward…

La mire a los ojos. — Nunca te he forzado a decidir, ni lo hare, pero quiero que por favor elijas, deseo que me elijas. — acerque mi rostro al suyo. — Te amo. Sé que es poco o tal vez no lo suficiente, pero es… es lo único que me mantiene ahora, siento que comparto contigo más cosas que con nadie. Tal vez sea el alcohol el que creas que me hace decir estas cosas, pero de verdad… necesito que me elijas, que seas mía, no quiero compartirte, quiero poseerte, deseo salir a la calle y gritar a todos "esta hermosa mujer es mía". Anhelo tanto que sean solo mis brazos los que te den calor. Deseo tantas cosas que solo serán capaces si me elijes a mí.

— Edward habíamos llegado a un acuerdo…

— Y un cuerno el acuerdo; Bella, me has acompañado a mi habitación, has dejado a tu novio en tu habitación, te has besado conmigo un millar de veces sin estar en escena, me has dicho que me quieres, dime si eso no es una especie de compromiso.

— Te dije cero ataduras.

— Muero por atarme a ti — Le dije mientras la rodeaba mas con los brazos.

— ¿Volveremos a empezar Edward? Habíamos tomado una decisión.

— Decisión que se jodió cuando tu noviecito vino a Italia por un gesto de galantería barata.

Se aparto de mí. Me miro a los ojos y lo siguiente que dijo me partió el corazón de nuevo, aunque estaba ya tan roto en los últimos días que no importo demasiado.

— Fue un gesto, galante o no, lo tuvo. Tu también los has tenido y nadie te ha dicho que sean baratos o algo así.

— Defiendes sus acciones.

— Lo hago pues es el menos culpable de lo que pasa aquí.

— Lo que pasa aquí está mal entonces.

— Creo que en eso concordábamos desde el principio.

— Mi amor es… — Respire hondo y rectifique lo que iba a decir — Ya te he dicho un millón de veces lo que mi amor por ti significa y poco ha cambiado tu parecer. Lo defiendes, perfecto. Le tienes compasión por lo que está pasando, maravilloso. Pero ¿te digo algo? Sigues estando aquí conmigo. Sigues regresando a mí. Lo único que te pedí desde el principio fue: quédate conmigo, se mía, nada más, nada que no fuera compartido, nada que no sintieras. Bella, abre los ojos, te dañas, nos dañas. Si quieres volver con el adelante, no te lo impediré, pero recuerda esto. Yo te esperare. Mas si llego a faltar en mi espera, si llegase a flaquear en mi lucha por tu amor, espero que entiendas que aguante lo suficiente y que hice todo lo que estuvo en a mi mano para lograr convencerte.

¿Cómo habían acabado las cosas así? ¿Dónde carajo estaba mi regalo? Mierda, estar borracho perjudica seriamente las cosas, y en mi caso me hacia hablar de más.

Bella POV

Regrese a mi habitación. Había contenido las ganas de llorar ante las palabras de Edward, las más sinceras que había oído jamás. Las más dolorosas que esperaba escuchar de él. Las más apasionadas que alguien me podía haber dicho.

Parada en medio del recibidor me sentía fuera de lugar. Tenía la impresión (la maldita voz gritaba en mi cabeza) que este no era el lugar donde debería estar.

Mis labios se sentían un poco inflamados y el inferior estaba algo adolorido. Tal vez dejaría una marca pero increíblemente ahora no me importaba.

No quería entrar en mi habitación. Eso implicaba ver a Mike ahí, ignorante de lo que había pasado, e inocente de todo esto. El no cargaba culpa de lo que el corazón podía hacer, y en esta ocasión muchos o tal vez pocos saldrían heridos, todo dependía de mis decisiones.

Cuando me adentre a la oscura habitación note que Mike se hallaba sentado al borde de la cama y contemplaba algo. Era una pequeña caja. Al notar mi presencia, se aseguro de guardarla (o eso me pareció en la oscuridad) y me encaro.

— Es muy tarde. ¿Dónde habías estado?

— Me sentía algo acalorada, y un poco mal desde la tarde.

— ¿el dolor de cabeza?

— Algo así.

Su gesto fue triste entonces. Alzo una mano y palmeo la cama.

— Acuéstate, es tarde.

Y obedecí.

Emmett POV

¿Por qué me parecían mis últimas horas?¿Por qué estaba tan tenso? A sí, lo recuerdo ahora, algo que sonaba así como 20 horas de plazo para una apuesta, ninguna noticia o chisme reciente de algún paparazzi, y yo usando un ridículo y estúpido bikini.

Me sentía como un preso a horas de su inyección letal.

Estaba en una pequeña cafetería, en el centro de la cuidad. No estaba solo.

Jasper estaba frente a mí y sostenía una especie de revista. Parecía una de esas revistas que solía tener la enana desde que comenzamos con estas películas, pero en Jasper no cuadraba.

— Whitlock, deja en paz tu revista de lencería pervertido. — Le dije en broma.

Alzo la mirada de su "revista" y me dirigió una mirada tipo (me dio miedo admitir) Emmett — Casi aciertas oso, pero no, no es lencería. — y se sumergió de nuevo en su "lectura"

— Si no es lencería pero casi acierto ¿entonces qué es?

— Trajes de baño, bikinis — Alzo de nuevo la vista, como evaluándome. — Tu color de piel es claro, tal vez un bikini rojo combinaría bien y no te quedaría del todo ridículo.

Mis nervios se alteraron de pronto. ¿Cómo podía cantar victoria si el plazo aun no acababa?

— Jasper ¿te gustaría que yo trajera un catálogo de maquinas para rasurar? Esto es intimidación ¿sabes?

— Pensándolo mejor ¿Qué te parecería un estampado de flores?

Le dirigi una mirada malvada y enloquecida, casi estuve a punto de tomar un avión con vuelo directo a Italia para hacer que esos dos se besuquearan o algo y así raparle el pelo a este pequeño hijo de…

—… debes de aceptarlo, ninguna noticia ha llegado, es como si ya se hubiera acabado el plazo, ellos salen de Italia al medio día de hoy. Bueno por ahí todavía sigue siendo noche pero…

Casi ni escuchaba sus "razones", en mi mente se formaban imágenes mías, una tijeras (de esas entrenadoras con puntita redonda para ponerlo más nervioso), una botella de crema de afeitar y una navaja. A la chingada las maquinas rasuradoras. Si era necesario haría un maldito fotomontaje para quitarle ese pelo.

—…ya sabía desde el principio que ganaría, era obvio Emm, sabes que no pueden demostrarlo abiertamente.

— Jasper… si conservas tu pelo no será lo mismo con tu lengua si sigues hablando, me has puesto de los nervios.

Se rio, fue una carcajada tan… tan mía. Y eso no lo hacia tranquilizador.

— Emmett no te pongas así, al fin y al cabo tu mismo sugeriste esta apuesta.

"Cuando pensé que podía ganarla" me dije a mí mismo.

— En fin, yo sé que no eres un mal perdedor, y ya hemos apostado antes así si ta nervioso te pone un simple cátalo de bikinis, ok, lo guardo. Pero ten en cuenta una cosa oso, si te pone neurótico un simpe y tonto catalogo… ¿que será cuando te presente el bikini?

Casi lo atrapo cuando dijo esto, se estaba desternillando de risa, pero aun era más rápido que yo y huyo del lugar.

Maldición…

Yo mas bikini era igual a oso perdiendo su masculinidad en un gym.

La vida era injusta para las personas tan nobles como yo.

Bella POV

Viernes 22 de Junio del 2009. Nuestro ultimo día en Montepulciano. Partiríamos al medio día pero nuestras direcciones serian distintas. Había tomado la decisión (junto con Mike) de irnos a la estación de trenes que había en una parte de Florencia. Quería aplazar el tiempo antes de llegar a casa porque solo implicaría ver a mis padres, contarles "mis aventuras", y por lo tanto mentir otro tanto y fingir ante más gente, gente a la cual quería. Ya estaba cansada.

Me había levantado temprano, en realidad no había dormido bien. Más o menos cada hora despertaba. No soñaba, tampoco descansaba en realidad. Sentía una opresión en el pecho que no dejaba entrar mucho aire en mis pulmones pero que últimamente era mi compañía constante.

Había empezado a empacar mis cosas desde las seis am, pues como lo único que hacía antes de eso era observar el techo, me pareció una mejor idea aprovechar mi tiempo para no retrasarme luego.

Lo hice meticulosamente, casi imprimía mas concentración de la requerida a meter la ropa donde iba, se podía decir que pensaba (en realidad lo hacía adrede) y me enfocaba en ello para no pensar en nada más. No deseaba pensar en nada más.

Buh! Estas pensando en ello sin siquiera quererlo.

Silencie de golpe a la voz. Ya no quería ni oírla a ella. Aunque debía admitir que llevaba razón. Pensaba mucho. Sin darme cuenta pensaba en la situación.

Tome el teléfono. Llame a servicio a la habitación cuando acabe de arreglar mis cosas y pedí el desayuno. Mike seguía durmiendo. Era mejor, no hubiese podido conmigo si su mirada me escrutaba mientras daba vueltas por la habitación.

La comida llego, deliciosa y fresca fruta, un jugo de naranja, unos huevos, pan fresco, cereal, y otras cosas que en ese momento no me abrieron demasiado el apetito aunque sabía que debía comer. Regrese a la habitación y llame a Mike a desayunar.

Su mirada perezosa me lleno de una extraña ternura y culpa. No podía seguir así. Edward llevaba demasiada razón, pero este no me parecía el lugar y momento correctos para tomar mi decisión final.

Comimos en silencio, únicamente roto por Mike al preguntar si nuestros planes de ir en tren hasta nuestro siguiente destino antes de tomar nuestro avión a L.A.

La verdadera razón de nuestra separación del grupo era que no me sentía capaz de subir al mismo avión, sentarme junto a ambos y aparentar estar en calma. Era demasiado para mis nervios.

Así que el plan era el siguiente. La producción haría el favor de llevarnos a la central de trenes de Florencia y esperarían nuestro abordaje. Cuando nosotros nos fuéramos ellos partirían a el aeropuerto internacional de Florencia.

Las horas pasaron rápido. El momento llegaba a marchas forzadas. El tiempo pasaba como si el reloj se tragara los momentos.

Pregunte a Mike si tenía que empacar algo pero él me contesto que en realidad no había desempacado nada dado que solo había hecho en Italia unas cuantas horas.

Cuando volví a fijarme en la hora eran las 9 am. Era hora de partir rumbo a Florencia.

En el lobby se hallaba congregado todo el equipo de producción, aunque no viajaríamos con ellos. A lo lejos distinguí la figura de Alice y junto a ella unas 5 maletas… esperaba que no fuera lo que estaba pensando.

Mas allá, unos 3 metros más atrás de ella estaba el. Llevaba unos jeans deslavados y algo raídos y una playera cuello V blanca con una chamarra negra con gorro. Tenía puesto unos lentes negros y fumaba un cigarrillo. Hacía bastante tiempo que no lo veía fumar pero esa imagen me trajo recuerdos de Vancouver, Oregón y Washington.

En su espalda colgaba su inconfundible guitarra y en su mano tenía una pequeña maleta.

Su cabeza volteaba en mi dirección y al notarlo trate de apartar la mirada, pero no sirvió de nada, a partir de ese momento sus ojos no se apartaron de mí.

Organizamos la caravana de transporte. Como siempre nosotros 3 estaríamos en un mismo transporte, pero en esta ocasión Mike iría con nosotros.

El camino de Montepulciano a Florencia no fue como aquel que compartimos Edward y yo al viajar a Pisa. No tuvo nada que ver. Los silencios compartidos en ese viaje fueron relajados. Cargados de amor y sin preocupación.

Ahora el aire era denso, cargado de tensión. Parecía que el primero en romperlo quedaría como el señuelo de todas las miradas, así que nadie se atrevía a ello.

Las imágenes de la Toscana no conseguían relajar la tensión, y menos aun el hecho de que Mike insistía en dejar su brazo alrededor de mis hombros, apretándome a su costado. No podía estar segura de la mirada de Edward gracias a los lentes que aun no se había quitado, pero estaba segura de que si los ojos fueran puñales a estas alturas Mike sería un milagro medico al permanecer vivo.

La estación central de trenes de Florencia era una construcción antigua y monumental que era imponente. Podía haber disfrutado viajando en ella si no fuera por el hecho de que quería abordar al tren lo antes posible para evitar un enfrentamiento que a cada minuto se hacía más latente.

Avanzamos. Los boletos del tren decían que debíamos abordar el andén 15-B en el área oeste de la estación.

Estaban cerca de unos baños así que aproveche una oportunidad y le dije a Mike que tenía que refrescarme, la verdad es que me sentía asfixiada.

Llegando al lavamanos abrí el grifo y en mis manos tome la mayor cantidad de agua posible y la pase por mi rostro. Mientras hacía esto oí como la puerta se abría y se cerraba, junto con un pequeño clic parecido al de los cerrojos.

Unas manos se posaron a mis costados y me envolvieron en un abrazo muy familiar.

Rápidamente me voltee.

— No podías irte sin despedirte ¿o sí?

— Edward ¿Qué demonios…?

Mis protestas fueron silenciadas por un beso. No se parecía a un beso de despedida, si a un beso de convencimiento.

Era… era como un beso manipulador, sin llegar a ser egoísta del todo, un beso persuasivo. Pero sobre todo muy posesivo.

— La próxima vez que nos veamos será para despedirnos por un mes, así que quiero que pienses bien lo que harás. Solo te pido una oportunidad. — Susurro bajo su aliento. — Elígeme a mí. Solo eso deseo.

Dicho esto soltó su agarre y avanzo hacia la puerta donde salió, dejándome sola.

Era cierto. Nuestro próximo encuentro seria en los MTV Movie Awards en California. Eso sería en una semana.

La semana seria larga pero a la vez muy corta por las decisiones que debería tomar, pero todo llega a su tiempo y debería afrontarlo. Por lo menos todos estarían ya ahí, bueno todos menos Rose y Jasper.

Salí del baño, Mike me pregunto por qué había tardado tanto y la verdad no se que excusa le di pero era tan vaga que cualquiera pudo haber notado la mentira. Mike sin embargo no dijo nada.

Nuestro tren partió de Italia en punto de las 11 am.

U.U

No hay excusa ni pretexto, lo se, pero hay varias nuevas y buenas noticias.

Ya tengo lap, con lo cual no dependo de la compu comunitaria.

Ya tengo internet inhalambrico, mayor facilidad para publicar.

Ya estoy en ello princesas y ya llegamos a la parte que ya keria llegar asi que espero que ya pueda escribir mas rápido.

Otra cosa es que este viernes me despido de mis bebos, osea dejo de trabajar por fin pa volver al descanso asi que ya tendre tiempo de nuevo.

Al parecer ya todo volverá a la normalidad asi que no se me echen al cuello xfisss

Eso si debo decir que hubo una temporada y por eso no actualizaba que la compu se X.X y fueron como 15 dias sin internet ni compu… x poco me volvi loca la vdd.

Muchos tenchus gemelis por el apoyo para este cap y a ambar patt por andarme arriando que sin las dos no lo habría publicado de vdd.

Eso de no tener reviews asi como antes como que le kita el sazon a la escritura T.T

Pero se agradece a las niñas preciosas que dejan aunque sea un "go on" en el botoncito.

Bye!

Hasta la próxima!

No se me estresen ok?

(K)