Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephenie Meyer. La historia es toda mía.
Capítulo beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)
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Capítulo 24
POV Bella:
Me sobresalté cuando escuché tocar la puerta de la habitación de Thomas. Estaba empaquetando su ropa en las maletas. Ya había guardado mi ropa, y ya estaba por terminar la de mi hijo. Rosalie había dicho que volvería rápido a traerme lo demás, tal vez me ayudara a empacar la ropa de Julia.
—Pasa, Rosalie —dije pensando que era ella.
La puerta se abrió y yo volteé hacia ella. No era Rosalie quien había entrado, era Jacob y Victoria, su novia.
—Hola hermanita, ¿cuándo pensabas decirme que te habías peleado con Edward? —preguntó Jacob muy enojado.
—Jake, yo… —no encontraba las palabras—. No tenía cabeza para decirle a todo el mundo eso.
— ¿Todo el mundo? Solo éramos mis padres y yo.
—Los Cullen están muy sacados de onda también —le dije.
— ¡A mí me valen un comino los Cullen! —gritó.
—Bella, ¿cómo estas? ¿Y los niños? —habló por primera vez Victoria.
—Victoria, hola —la saludé—, hemos estado bien, ¿y tú?
—Bien, gracias. —Asentí.
— ¿Ahora cambiarás de tema radicalmente? —Jacob parecía muy enojado al realizar esa pregunta.
—Jacob, discúlpame por no haberles avisado antes, entiende que estaba mal y hasta ahorita estoy de humor para esto.
— ¿Empacas? —Apuntó hacia las maletas de Thomas.
—Me voy de aquí, Jake —le dije.
— ¿A dónde? ¿Por qué? Bella… —quiso hablar, pero no lo dejé, sabía lo que me iba a decir.
—Me voy a Seattle con Rosalie y Emmett, estaré una temporada allá. Me iré porque no quiero estar aquí, no quiero estar en el lugar en donde miro cualquier cosa y me acuerdo de él, no quiero estar en esta casa recordándome que nunca debí de haber salido de aquí —dije sollozando.
—No te puedes ir por él —fue lo único que dijo.
— ¿No? ¿Quién me lo va a impedir? Jacob, no vengas a asumir un papel que hace años lo perdiste, tú ya no eres mi hermano, no actúas como tal —le reclamé—. ¿Quieres que me quede aquí a sufrir? ¿Que me quede aquí porque siempre hemos vivido en esta casa? Jacob, nosotros no somos ni siquiera una familia. Te apuesto a que mis papás ni siquiera saben nada. Yo nunca les he interesado, ¿a qué viene ahora esta protección? Es muy tarde ya. Charlie siempre metido en su trabajo, ni un minuto nos dedicaba; Renée siempre por cualquier parte del mundo, menos en la casa; y tú —lo señalé—, tú siempre has hecho tu vida aparte. No me vengas ahora con reproches de tu parte queriendo tomar tu papel de hermano. Es mejor que tú te vayas por donde viniste, ¡no te metas en mi vida! Nunca lo has hecho, ¡no lo hagas ahorita! —le grité.
—Bella, cálmate, no grites —pidió Victoria.
—Victoria, tú no te metas, no tienes nada que ver en nuestra discusión —le dije. Ella solo se quedó callada.
—Tienes razón —apuntó Jacob—, nosotros nunca nos hemos interesado en la vida de cada uno. —Asentí—. Es mejor estar así. Tú puedes hacer lo que quieras con tu vida y con tus hijos, ya eres una mujer mayor.
—Miren, no digan cosas de las que se pueden arrepentir más tarde —terció Victoria.
—Ella así lo quiere. Quiere vivir separada de nosotros, como si no fuéramos de su familia —respondió Jacob.
— ¡Siempre ha sido así, Jake! No pueden venir aquí a decirme que tengo su apoyo, cuando en 23 años de mi vida nunca lo han hecho; no vengan con falsedades, yo no les creeré nada. —Una lágrima salió de mis ojos y estuve preparada para las demás.
— ¿Y yo tengo la culpa? —preguntó Jacob—. No, Bella, no la tengo. Si mis padres estuvieron alejados de ti, ni te imaginas de mí. Me mandaron a un internado para no batallarme, ¿quieres más? Yo aprendí a vivir solo con mi compañía no más, sin ningún amigo de la infancia. No hagas esto mas difícil de lo que ya es, por favor. Yo soy la única persona que tiene tu sangre, ¿por qué tenemos que separarnos en los peores momentos? Hagamos como que esto no paso, ¿sí? —me preguntó.
Yo solo empecé a llorar. No era mucho por la discusión de Jacob y mía, si no porque ya tenía tantas cosas acumuladas.
— ¿Ya te desahogaste? Ahora ven y dame un abrazo.
Se acercó a mí y me extendió los brazos. Yo caminé hasta ellos y abracé a mi hermano. Yo amaba a mi hermano, ¿cómo pensaba vivir sin él? Ni loca.
—Te quiero, Jacob —le dije—, perdón por lo que te dije ahorita.
—No hay problema.
Tuve que convencer a Jacob de que tenía que irme de Forks, Victoria me ayudó. Cerré la última maleta que era la mía. Solo faltaba que Rosalie llegara pronto.
Bajamos a la sala con todo y maletas. Jacob y Victoria nos iban a acompañar hasta Seattle, ellos iban a ir hasta Salem, Oregón. No tardarían tanto, tuve que recomendarles ahí, querían ir hasta Florida. Tardarían horrores.
Me quedé boquiabierta cuando la puerta grande se abrió y vi a quienes no quería ver. Jane entró asomándose por la puerta y en cuanto me vio me dedicó una sonrisa. Esme ingresó después de ella y me volteó a ver.
— ¿Se puede? —preguntó cortésmente.
Ya están adentro, ¿para qué preguntan?, pensé para mí.
—Sí, claro —contesté. Jacob me volteó a ver.
—Esperamos no interrumpir —dijo Carlisle, que se encontraba tomado de la mano con Esme.
—No, claro que no —contesté.
— ¿Cómo estás, Bella? —preguntó Jane, se acercó hasta mí y me dio un beso en la mejilla.
—En lo que cabe bien, Jane, gracias —sonreí.
—Primero que nada, no venimos a abogar por Edward —advirtió Carlisle.
Esme sonrió penosa y yo solo solté una risita.
—Bueno, eso está bien —dije yo.
—Sí, mira Bella, tú eres como nuestra hija... —se quedó callado pensando tal vez que se había equivocado—. No, no eres como nuestra hija, ERES nuestra hija —dijo él remarcando la palabra 'eres'.
—Ustedes también son mi familia, nunca lo olviden por favor. Lo que pasó con Edward... —Suspiré—. Bueno, yo espero que eso no afecte la relación que había entre nosotros, pero nada cambiará las cosas. Yo no volveré con Edward, no por ahora tan siquiera —corregí—, pero sí quisiera que las cosas entre nosotros fueran igual como siempre han sido.
— ¡Bella! —Alice saltó a mis brazos, ¿de dónde había aparecido? —. Perdón Bella, perdóname —me dijo con ojos suplicantes—, actué como estúpida al decirte todo eso, no te lo creas, son mentiras. Yo actué cegada por el dolor que me causa todo esto y no medí mis palabras, ¿me perdonas hermanita? —Hizo un puchero.
¿Cómo no perdonarla? Alice era mi hermana, no biológica; pero eso no cambiaba nada las cosas. Era lo mismo como si Jacob me hubiera pedido perdón por hacer algo malo, aunque me hubiera lastimado y me hubiera dolido, al final lo perdonaría.
—Claro que te perdono, Alice. —Le devolví el abrazo.
—Te amo hermanita —me dijo sinceramente. Empezó a bailotear junto conmigo y todos se reían.
—Okay, ya entendí, Alice —reí.
—Bien. —Respiró hondo, me soltó, y sonrió a los demás.
—Bella, siempre serás nuestra hija —me dijo Esme—, aunque tú no estés con Edward…
—Bella va a volver con Edward —la interrumpió Alice.
—Cállate, Alice. Nosotros no podemos presionar a Bella, son sus sentimientos y aunque Edward no le haya sido infiel en su relación, ella aún se siente traicionada —le explicó Esme. Me volteó a ver de nuevo—. Como te decía, Bella, aunque tú no estés con Edward, nosotros nunca te vamos a dejar abajo, nosotros somos tu familia y siempre respetaremos tu lugar. Si Edward en un futuro se llega a casar o simplemente juntarse con alguien, esa mujer no será nada para nosotros. La respetaremos como la mujer de Edward, por él solamente; pero tú siempre tendrás el lugar de su esposa, como mi hija, como mi nuera que siempre lo serás, como la madre de mis nietos, esos lugares tú te los ganaste y nadie te quitará de ellos. Te estaré eternamente agradecida por haberme dado unos nietos tan hermosos —sonrió—, todos lo estaremos. Siempre tendrás nuestro apoyo, nunca dudes en recurrir a nosotros. Yo no estoy molesta si quieres o no volver con Edward, sé que la decisión que tú tomes será por tu bien, y será la mejor opción aunque a mi hijo le duela.
—Esme, yo… no sé qué decirle. —Suspiré—. Es muy lindo lo que me dijo y muchísimas gracias por su apoyo, usted es como la madre que siempre he deseado. —Una lágrima salió de mis ojos y Esme me abrazó—. Yo la quiero muchísimo a usted, y sinceramente no me gusta tener que hacer esto, separarme de las personas que yo amo, pero es lo mejor, yo lo sé. Le estaré muy agradecida siempre por todo lo que usted ha hecho por mí, ha sido como una madre para mí; sé que usted debería estar en mi contra por causar esto, pero ni siquiera yo lo comprendo. Estoy perdida.
—No, no lo estás. Nosotros estamos aquí para apoyarte en todo lo que necesites. Si algo se te dificulta, nunca dudes en recurrir con nosotros —me dijo.
Me separé de ella y la miré a los ojos.
—Gracias, Esme, muchas gracias por todo.
Después de dos horas de hablar y hablar al fin llegó la hora de despedirse. Carlisle me dijo lo mismo que Esme: lo mucho que yo significaba para ellos. Él estaba de mi lado, me sorprendí por eso ya que lo normal sería que apoyara a su hijo; pero él no lo hacía, él se lo advirtió hace muchos años, le dijo que no se mezclara con ese tipo de mujeres, él no le hizo caso y tarde o temprano vendría la consecuencia. Jane dijo lo mismo, aunque se quedaba en el bando de Edward. Ella trataba de comprenderme, por qué yo no le perdonaba y volvía con él, si al final de cuentas no había sido durante nuestro matrimonio. Era la misma pregunta que yo me hacía, ¿por qué no podía hacerlo? Una parte de mí me decía que dejara todo esto y volviera con Edward, con el amor de mi vida. Pero mi otra parte, la que sí tenía que obedecer, me decía que no lo hiciera. ¿Por qué? No lo sé. Tal vez algo mejor me esperaba y esto solo sirvió para hacerme más fuerte. Tal vez el destino tenía algo mucho mejor para mí. Tal vez tenía a un hombre que me amara por sobre todas las cosas y le importara un comino si tenía hijos o no. Tal vez Edward no me amaba lo suficiente. Tal vez mintió. Tal vez nunca me amó. Tal vez yo solo había sido un juego, un entretenimiento para él. Tal vez nunca debí aceptar ese maldito contrato que me unía con él. Tal vez si yo le hubiera hecho caso a Jacob jamás hubiera terminado aquí. Tal vez podría haberme ido de viaje con Jacob cuando un día anterior me lo había propuesto. Tal vez nunca debí de haber salido de mi recámara ese día. Tal vez… Tal vez… Tal vez. Tal vez nunca me hubiera enamorado de él si hubiera seguido todo lo que yo presentía, pero esta vez no me equivocaría. Yo seguiría con lo que quería porque estaba un 98% segura que saldría bien todo, así que le apostaría a la suerte esta vez.
Rosalie y Emmett llegaron media hora más tarde con mis bebés. Ellos sonreían mucho, les deseaba de todo corazón que tuvieran un hijo, pero la enfermedad de Rosalie tal vez se lo impedía.
— ¿Lista? —preguntó Rosalie.
Emmett tomó una maleta mía y yo cargué a Thomas.
—Ella nunca ha estado lista, solo preparada —bromeó Emmett.
—Ja, ja —me reí sarcásticamente—. Sí, Rosalie, ya quiero irme de aquí —dije con una voz motivadora.
—Bien —sonrió.
Emmett terminó de subir todas las cosas que nos llevaríamos. Todas las maletas se encontraban ya arriba, los accesorios y juguetes de los niños. Emmett se había traído la cuna de los niños de la casa de Edward, le agradecía eso porque eran especiales para mí. Agarré los papeles importantes y los guardé en un folder dentro de mi bolso junto con las joyas, dinero, chequeras y cosas de valor. Todo estaba listo ya, no tenía nada que hacer aquí. Lo único que quedó en la casa fueron los muebles.
— ¿Volverás pronto niña Isabella? —preguntó Sulpicia.
—No creo, Sulpicia —le dije con toda honestidad—, cuida mucho la casa por favor —le pedí.
—Claro que sí. —Me abrazó e hizo algo que me congeló totalmente. Ella me dio su bendición con tanto fervor, igual como lo había hecho Esme hace unas horas—. Que Dios te bendiga mi niña —sonrió.
—Gracias —le devolví la sonrisa.
—Ya déjense de despedidas —murmuró Emmett—, no te irás para toda la vida, Bella.
—Cierto —dije perspectiva.
Manejamos hasta la casa de los Cullen. No quería ir allí, pero Emmett debía recoger unas cosas que Carlisle le entregaría.
—Bájate, Bella —me pidió Emmett.
—No, Emmett, arregla eso y nos vamos —le dije.
—Emmett, no insistas, Bella no quiere bajar, no la presiones —comentó Rosalie.
—Está bien, está bien —replicó el oso gigante de Emmett.
—De acuerdo —sonrió ella—. Bella, ¿te molestaría si te quedas aquí?
—No, claro que no —dije yo.
— ¿Te molestaría si llevo a los bebés para que Edward se despida de ellos? —volvió a preguntar y evitó mi mirada porque sabía mi respuesta, pero ¿qué tenía de malo que Edward los viera? No era la última vez, pero sí tenía pensado que fuera por mucho tiempo.
—No, claro que no —volví a repetir.
—Genial.
Ella se bajó tomando a Thomas; y Emmett bajó a Julia.
—Ahorita venimos —dijo este.
—Bien —dije una vez que se fueron.
Ellos caminaron hasta la puerta y la abrieron así como si nada. La casa se veía muy tranquila, casi sin gente. De repente, Alice y Jasper salieron de la casa abrazados. Atrás de ellos venía Leah y Jane. ¿Leah? ¿Qué hacía ella aquí? Que yo recuerde ella estaba en Phoenix, ¿qué no? Diablos, no sabía ni dónde estaba. Ellos cuatro se acercaron a la camioneta, ¿qué querían? ¿Despedirse? Eso haría que me doliera más aún. Volteé a ver a la puerta de nuevo y vi que Esme y Carlisle venían.
—Hola, Bella —dijo Leah. Se había recargado en la ventana del auto.
—Hola, Leah —le contesté el saludo—, no sabía que estabas aquí.
—Sí, bueno, si nada de esto hubiese pasado… de todos modos estaría aquí para el bautizo de los niños. Quería conocer a mis sobrinos, son muy lindos —comentó ella.
—Sí, son muy buenos niños —dije yo.
—Te vas a ir —supuso muy bien.
—Sí —susurré.
—Mira, Bella, yo no estoy de parte de Edward, ni de la tuya. Ustedes ya son personas mayores y como tal pueden hacer lo que se les plazca, pero tan siquiera deberías darle la oportunidad de que hable, si después de eso aún sigues segura que lo mejor es irte, adelante —dijo ella—, eres libre de hacer lo que quieras.
—Gracias, Leah, pero no tengo nada que decirle a Edward.
—Pero él sí, dale la oportunidad de que te explique bien las cosas —me pidió.
—Leah… no… —Negué con la cabeza—. No quiero verlo.
— ¿Acaso crees que yo no lo he tratado, Leah? —intervino Alice.
Todos se encontraban ahí.
—Está bien, no presionaremos a Bella —terció Jane.
—Bien —dije yo.
— ¡Bella! ¡Bella! —alguien gritó mi nombre desesperadamente. ¡Diablos! Reconocería esa voz aunque me cortaran las orejas.
— ¡Cálmate, Edward! —Emmett se le puso al frente para detenerlo, pero este lo empujó, ¿de dónde sacó tan fuerza?
— ¡Bella! —Edward corrió hacia la camioneta donde estábamos todos y Carlisle le puso una mano en el hombro para que no hiciera nada estúpido, creo yo.
—Bella —dijo con voz ronca—, bájate del auto, necesitamos hablar.
—Edward, cálmate —le advirtió Jasper.
— ¡Pues dile que baje a hablar conmigo! —le gritó Edward.
— ¡Cálmate ya, Edward! Te comportas como un hombre estúpido. —Esme le dio una cachetada a Edward y todos nos quedamos con la boca abierta.
—Bella… —Alice me volteó a ver con ojos más que suplicantes.
—Bien —contesté decidida.
Me bajé del auto y me puse frente a Edward. Este inmediatamente me abrazó, yo no hice nada para oponerme; hasta que él me soltó para besarme, volteé mi rostro a otro lado.
— ¿De qué quieres hablar? —le pregunté fríamente.
—De nosotros.
— ¿Cuál nosotros, Edward? Entre tú y yo no hay nada —le dije.
—Pero Bella… déjame explicarte por favor —me rogó.
— ¿Explicarme? ¿Qué cosa vas a explicarme? Ya me dijiste todo, ¿no? No hay nada más que explicar ya, entiéndelo.
—Por favor, Bella, dame una oportunidad para explicarte las cosas…
—Tú sabías donde estaba yo y no fuiste a hablar conmigo, ¿tuvo que pasar una semana para que pensaras en el pretexto que me dirías?
—Yo…
—No fuiste porque no querías, punto final. No quiero que me hables en tu vida, no quiero nada contigo. No me busques, ni llames, no te contestaré. Puedes ver a los niños, y será porque alguno de tu familia los traiga, mientras no. No quiero nada de ti, ¿entiendes?
—Bella… por los niños, vamos a hablar.
—No trates de chantajearme —le escupí en la cara sus palabrotas—, no hay nada más que hacer aquí.
—No trato de chantajearte —susurró.
—Entonces, déjame en paz, Edward, por favor.
—Déjame hablar…
—No hay nada que hablar, ya todo está decidido.
— ¿Regresarás? —me preguntó. Ni yo sabía la respuesta.
—Estaré un tiempo en la casa de tu hermano y de Rosalie. No viviré siempre ahí con ellos. Y creo que sí regresaré. —Una sonrisa se le curvo en el rostro y miré que los demás también lo hacían—. Pero lo haré cuando tenga una respuesta concreta para ti, mientras no.
Me di vuelta y entré de nuevo al auto. Rosalie y Emmett ya se encontraban ahí junto con los bebés, que reposaban en los asientos de atrás.
Manejamos hasta Port Angeles en un silencio vergonzoso.
—Fue muy valiente lo que hiciste, Bella —comentó Emmett.
— ¿De qué? —pregunté.
—De lo que le dijiste a Edward, ¿ya se te olvidó?
—No, ¿tú crees que estuvo bien? —volví a preguntar.
—Claro que sí, fue genial —intervino Rosalie.
Emmett y Rosalie chocaron sus manos como cómplices.
—Bien —susurré.
— ¿Pasarás la navidad con nosotros, Bella? —preguntó Emmett. Sé que quería distraerme y yo se lo agradecía.
—Claro que sí —contestó Rosalie.
—Aún no lo sé, no había pensado en eso —contesté—. ¿Qué día es hoy? —pregunté.
—Es 14 de Diciembre, faltan 10 días para navidad.
—11 —objetó Emmett.
—10 —discutió Rose.
—Navidad es el 25, no el 24.
—Es lo mismo, Emmett.
—Falta poco para Navidad. No sabía muy bien la fecha actual —murmuré sonrojada.
—No importa. Puedes estar con nosotros, Bella. Tus padres no están aquí, y Jacob y Victoria ya se fueron. Puedes pasártela con nosotros, ni modo que no lo celebres —dijo Rosalie.
—De acuerdo —contesté.
—Tenemos que comprar las cosas ya, aún no hemos decorado la casa, amor —Rosalie volteó a ver a Emmett.
—Háganlo ustedes —contestó él—, me da tanta flojera hacer eso.
Después de 4 horas de camino a partir de Port Angeles, llegamos a Seattle. La casa era muy grande solo para ellos dos.
—Qué bonita casa —murmuré.
—Gracias, yo la decoré —se acreditó Rosalie.
—Pues tienes muy buen gusto.
—Gracias —sonrió—, me alegro que estén aquí. Hacen falta niños en esta casa —dijo con semblante triste.
—Y hablando de eso… ¿no piensas tener hijos, Rosalie? —le pregunté, tratando de ser precavida con lo que preguntaba.
—Sabes que no lo hago por mi enfermedad. Pero, pasando año nuevo me checaré de nuevo —dijo.
— ¿Por qué? ¿Te has sentido mal? —pregunté.
—No, al contrario; no he sentido nada. Me siento mucho mejor.
—Bueno, entonces cuentas conmigo para acompañarte a tu revisión.
—Gracias —volvió a sonreír.
Nos acomodamos en nuestras habitaciones. Yo pedí quedar enfrente de las de Julia y Thomas para estar al pendiente de ellos. No me podía quejar, ellos eran muy amables conmigo. Rosalie hizo la expedición de la casa conmigo. Nos pusimos de acuerdo con Emmett en construir una casa del árbol para los niños. Era muy tonto ya que los bebés apenas tenían 3 meses de nacidos, ¿cómo iban a jugar? Nadie pudo quitarle esa idea de la mente, así que nos dirigimos a la ferretería a comprar todas las cosas necesarias. De nuevo salimos los tres a hacer las compras de la comida. Ayudé a Rosalie a hacer la comida. Conocí a Kimberly, la chica que se encargaría de cuidar a los bebés. Era una joven muy linda y simpática, confiable principalmente.
El día había sido muy cansador, quería dormir. Subí a mi nueva habitación y me senté en la cama para quitarme los Converse. Mi celular empezó a sonar y me sobresalté.
— ¿Hola?
— ¿Bella? Soy yo, Alice, ¿me borraste de tu lista de contactos?
—Alice, hola, ¿cómo estas? No te borré, solo que no me fijé en la pantalla.
—Bueno, estoy bien, gracias, ¿y tú?
—Bien, Rose y Emmett son muy buenos conmigo y los niños.
—Sí, lo sé, en una semana nosotros nos vamos para allá.
— ¿Nosotros?
—Sí, Jasper y yo.
— ¡Oh, claro! ¿Por qué en una semana?
—Edward está muy mal, nos quedaremos una semana con él.
— ¿Una semana?
—Sí, Jasper no puede descuidar los negocios de su familia. Además, mis padres, Jane, y Leah, se quedarán temporalmente en Forks, para cuidarlo. ¿Qué crees, Bella? Mira, no quiero preocuparte ni que te sientas mal, pero Edward cayó de nuevo en el alcohol.
—Es un idiotalcohólico —nos reímos.
—Sí, siempre lo ha sido. ¿Pasarás la Navidad con Rosalie y Emmett?
—Sí, ¿con quién más lo haré? Mis padres no están, y Jacob y Victoria se fueron de aquí ya.
—Nosotros estaremos allá, si quieres puedes venir con nosotros. De todos modos, Rosalie visitará a sus padres, y nosotros también lo haremos, nos encontraremos a fuerzas.
—Sí, buena idea. ¿Y si mejor nos juntamos todos aquí? Si quieres le puedo comentar a Rose.
— ¡Claro! Muy buena idea, le dices y mañana te hablo.
—Bien.
— ¿Y cómo están los niños?
—Alice, hace unas horas los viste, están bien.
—Okay, okay. ¿Oye, te puedo hacer una pregunta?
—Sí.
— ¿Seguirás con el mismo número de celular?
—De hecho, compré otro.
— ¡Ingrata! ¿No pensabas decírmelo?
—Claro que sí, Ali. ¿Tienes dónde apuntar?
—Sí, dime.
Le pasé el número de teléfono nuevo.
—Bien, entonces mañana te llamo.
—Claro, buenas noches.
—Adiós, duerme bien.
Colgué el celular y me desvestí para darme una ducha. Esa noche dormí como bebé, no soñé nada y eso era algo bueno.
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¿Que les parecio la discusion de Jake y Bella? Para mi fue genial!
Espero que les haya gustado el capitulo. Gracias a todas las que leen & dejan un comentario, una opinion. Gracias tambien a las que se mantienen en anonimato & no dejan nada : )
Besos & abrazos psicologicos!
Lullaby
