—William, no pude protegerlos. —era lo único que balbuceaba la señora Elroy.

—¿A que te refieres tía? George ¿Dime que quiere decir mi tía en sus sollozos?

A George, se le atascaban las palabras en la garganta, se preguntaba cuál sería la reacción de Albert; si le reclamaría su descuido.

—William, la niña Candy, perdió a vuestro hijo. Su caballo tropezó en una zanja y le cayó encima golpeando su vientre. Todo este tiempo ha estado convaleciente, Tom Stevens no nos permite acercarnos a ella, el Señor White perdió la cordura porque pensó que su hija moriría. Hasta corrió a Pamela, la tenemos trabajando con nosotros.

—Tengo que verla ahora mismo, ¡No tenía que montar! ¡Ella debía quedarse en su casa! —dijo Albert con furia, sintió resentimiento contra Candy por la pérdida del bebé.

—William ¿Qué dices? lo que necesita Candy en estos momentos tan difíciles, es que la consuelen, si vas a reprocharle su proceder no la veas ahora, es mejor que te calmes, podrías herirla con tus palabras, debes tratarla como vaso frágil.

Cuando regresaron Candy y Tom a la finca White, los criados lo llamaron aparte, para decirle en secreto, que William Andrew llegó a visitar a la señora Candy.

«Tengo que planear mi siguiente paso, no puedo equivocarme» pensó Tom.

Candy fue a la habitación de su papá. Lo vio demacrado, sin brillo en sus ojos. Se sentó a su lado y le agarró la mano, para hacerlo reaccionar.

—Papito, ¿No recuerdas quién soy?

El señor White no emitía palabra alguna. Tom entró sin llamar, parecía el amo y señor de la propiedad.

—Candy, temo platicarte lo que me dijo el doctor cuando atendió tu aborto.

Ella le puso toda la atención.

—No creo que haya otra cosa peor que perder a un hijo —expresó Candy.

—Lo peor es quedarse estéril, el médico dice que tu matriz quedó inservible.

—Eso no puede ser cierto —Candy lloró desconsolada.

Tom no se acercaba para alentarla, prefería ver a la distancia su obra maestra, la vida destrozada de la mujer que creía amar.

«Prefiero verla muerta antes qué compartida, iré con el médico, el tendrá que reafirmar lo que le dije; de seguro William no querrá desposarla, cuando se entere que no le dará más hijos, es un machista querrá llenarla de críos y al saber de su esterilidad la repudiará».

La señora Elroy mandó a Albert a que tomara un baño, que cenara y que descansara, de seguro que sus pensamientos se le aclararían, creyó que con eso estaría más tranquilo para hablar con Candy al día siguiente. Mandó a que le pusieran unas gotas en su té, para que cayera en un sueño profundo y despertará despejado.

Al amanecer Tom salió a visitar al médico local, lo sobornó con un caballo y un toro semental, este aceptó, pues Tom lo obligó.

Durante la ausencia de Tom en la finca White, Albert llegó para ver a Candy; ella le daba la comida a su padre en la boca, con mucho amor.

—Señora Candy, ha venido a visitarla el señor William Albert Andrew, le anunció la aliada de Tom.

Candy de la impresión dejó caer el plato de sopa, Albert al escuchar el ruido, se acercó, temía que Candy estuviera en apuros.

El entró sin pedir permiso. Ella se levantó, por la impresión de verlo en el umbral de la puerta, ambos se quedaron inmóviles, como estatuas de yeso.

Ella no corrió a abrazarlo, ¿cómo le diría que perdió al bebé, y que quedó estéril?, aunque él estaba obligado a dar más explicaciones, no le daría tiempo a que le reprochara nada, lo correría de su casa, así sería menos doloroso el enfrentamiento entre los dos.

Hola chicas les prometí una actualización del fin de semana y cumplí, no lo subí antes porque me tocó cantar como solista en la Iglesia, estuve estresada con los ensayos, pero fiuuu, ya pasó y pude agarrar la compu.