Capítulo 25

Emma

-"Buenos días, señorita Swan", habló como si fuera yo la equivocada

-La única equivocada, quieres decir Emma

-Da igual, Ruby- dije sentándome en el sillón del cuarto de Hope con la pequeña en los brazos

-Necesitáis resolverlo, de verdad, las dos os equivocasteis, pero tú fuiste un poco dura, ella te pidió disculpas, y aquí entre nosotras, la bruja rubia ya se está marchando

-Ok, Ruby, ahora vamos a cuidar de la pequeña. Cuando se despierte, le darás un baño, después el desayuno- dije caminando hacia el baño con Ruby –Sabes bañarla, ¿no?

-Ya te dije que he cuidado de la hija de Ashely, así que sí sé- dijo poniendo a la pequeña en el cambiador y quitándole la ropita. Llené la bañera y me quedé mirando cómo Ruby bañaba a Hope. Tras el baño, que fue tranquilo, fuimos a darle el desayuno. Ruby se las estaba apañando muy bien, Hope era adorable, quería pasar la mayor parte del tiempo en el suelo, así que fuimos a la zona de juegos. Nos sentamos en los enormes pufs y nos quedamos mirando a la pequeña dando pequeños pasos con las manitas apoyadas en la pared.

-La abuela me está hablando, eso es tan bueno, Emma

-Estoy feliz de verdad por ti, Ruby

-Gracias. En serio, echaba tanto de menos a mi abuela. Yo entiendo que ella no aceptara mi relación con August y lo del bar, pero, yo necesitaba estar sola, ¿entiendes?

-Sí, lo entiendo, Ruby

-Kristen terminó con Ariel

-¿Cómo?

-Sí, hace unos días. Ariel estaba muy triste, incluso llorando

-Ya sabemos el porqué

-Por eso no puedes estar enfadada con Regina más tiempo, Emma. Esa mujer va a atacar, ten en cuenta lo que te digo

-Atacar, Ruby hablando así parece que somos animales

-Pero ella lo es, no confíes en ella

-¿Lily ha aparecido por allá?

-No. Ni ella ni tu ex

-¡Qué pequeño es el mundo!

-Es verdad, rubia. Pero mira, ahora estás con Regina, os queréis, así que no te preocupes del resto del mundo. Aprovechad. Sed felices y tened muchos bebés

-Estás loca, Ruby- dije riendo

-Vas a empezar en la facultad, ¿verdad?

-Sí, la semana que viene

-Emma, la vida te está dando oportunidades, no las dejes pasar. Eras bailarina, niñera y ahora vas a trabajar con Regina Mills y encima a estudiar en una de las mejores universidades de Canadá. Y eso sin contar que tienes de novia a Regina Mills. ¡Dios, ellas son tan hermosas!

-¿Ellas?

-Las Mills

-Espera, ¿Zelena también?

-¿No es una Mills?

-¿Tú no eres…bueno…hetero?

-Pensé que tú también lo eras, ya que saliste con Jones

-Ok. Esto no me lo esperaba

-Me gustan las personas, Emma. Y Zelena es muy guapa, no lo voy a negar. Mirar no es hincarle el diente

-Bien que te gustaría, ¿no?- la miré sonriendo y ella se mordió el labio

Por la tarde

-¿Diga?

-¿Emma Swan?

-Sí, ¿con quién hablo?

-Soy Victoria, la abogada de Regina, la que se encargará de su caso

-Ah, sí. ¿Necesita algo?

-Sí, necesito el contrato donde se dice que le pediría quince mil por la cancelación. ¿Me lo puede mandar mañana? Déselo a Regina y también una copia de sus documentos. Resolveré esto lo más rápido posible

-Ok, ¿tendré que ir al club? ¿Aunque esté en proceso?

-Sí. Vaya y no diga nada. Mañana mismo abriré el proceso y estará en las manos de él el lunes por la mañana. Así que este fin de semana usted irá, y ya la semana que viene veremos qué hacemos

-Ok, muchas gracias Victoria

-De nada, Emma. Qué tenga una buena tarde- colgó la llamada

-La pequeña está durmiendo, ¿qué hago ahora?- dijo Ruby entrando en mi cuarto

-Puedes descansar, o ir a hablar con tu abuela o quedarte aquí conmigo y aprovechar para colocar tus cosas

-Voy con mi abuela si no te importa

-Ok. Llévate el intercomunicador contigo

-Ya lo tengo aquí- salió del cuarto

Cogí mi móvil y comencé a hacer averiguaciones sobre el contenido de las materias de la facultad. Me quedé un rato ahí hasta que me dio hambre. Miré la hora y ya eran casi las seis de la tarde. Salí del cuarto, fui a la cocina y Granny no estaba, seguro que estaba ayudando a Ruby con Hope. Lo que yo consideraba una ruindad, no por Ruby, sino por haber sentido rabia hacia mí y nunca haberme ayudado en nada. Pero al menos ahora todo estaba bien. Cogí un poco de jugo de la nevera y me lo serví en un vaso, miré hacia el frente mientras me llevaba el vaso a los labios y Regina estaba parada observándome con aquella mirada que si fuera posible me penetraría hasta el alma, con aquel vestido negro ceñido y un escote bastante generoso en forma de V, los cabellos perfectamente peinados. Me olvidé del jugo completamente dejándolo en la mesa en cuando ella me habló

-Buenas tardes, señorita Swan- dijo con su voz ronca, apoyándose en la puerta que dividía el comedor de la cocina

-Buenas tardes, señora Mills-encaré sus ojos, ella vino hacia mí de manera veloz, me agarró el brazo y me arrastró hasta la pared más cercana, sentí su pesado aliento en mi cuello y enseguida sus labios en él, cerré los ojos con fuerza intentado controlarme y recordar que estábamos en la cocina. Precisamente ese día llevaba puesto unos shorts holgados que facilitaron la entrada de la mano de Regina, sentí su mano en mi intimidad, ella comenzó a masajear mi empapado sexo.

-Emma, ¿hasta cuándo vamos a estar así?- susurró en mi oído

-Regina…- dije jadeante –Alguien puede entrar en cualquier momento y vernos

-¡Qué les den! ¿Hasta cuándo vamos estar así?- dijo lentamente en mi oído, dándome un mordisco en mi oreja

-Esto es…golpe bajo- dije completamente jadeante y mojada, agarré sus brazos e incliné mi cuerpo, intentando forzar más el contacto entre su mano y mi intimidad. Se apartó un poco y me miró, aún masajeando mi vagina ya palpitante en su mano

-No me interesa si es golpe bajo o no, nunca he dicho que jugaba limpio- se acercó de nuevo a mi oído –Solo te quiero a ti, Swan. Te lo voy a repetir una vez más, ¿hasta cuándo vamos a estar así?- Regina me miró a los ojos, los cerré con fuerza y cuando los abrí, encaré los suyos, que estaban negros, devorando los míos.

-No es tan fácil, Regina

-Sé que no es fácil, Emma, no es fácil echarte de menos y no poder acercarme a ti, no es fácil tener que satisfacerme yo y pensar que tú podrías estar haciéndomelo y saber que estás bajo mi mismo techo, tan cerca, y sin poder tocarte o besarte. No es fácil querer decirte que te amo, y que tú no me hables. Sé que llevamos así un día, pero Emma Swan, te amo…¿me perdonas?- me quedé sin aire, era la primera vez que Regina decía que me amaba, miré sus ojos y estaban brillantes, pero aún negros por el deseo que estaba experimentando

-Ya te perdoné, Regina- se acercó de nuevo a mi oído

-Entonces, deja que te ame en mi habitación- apreté sus brazos con fuerza

-¿Y por qué no me amas aquí mismo?- ella sacó su mano de mis shorts y me cogió en sus brazos, crucé mis piernas alrededor de su cintura. Me colocó encima de la mesa y nos besamos. ¡Cómo echaba de menos sus besos, su toque en mi cuerpo! Regina se quitó la blusa junto con el sujetador y yo hice lo mismo, bajé la cremallera de su vestido y se deslizó por su cuerpo dejando ver la lencería azul marino. Regina me recostó sobre la mesa y me quitó los pantalones, besó mi barriga y fue descendiendo hasta llegar donde yo más quería. Deslizó la lengua sobre mi vagina y me penetró con ella, arqueé la espalda y me agarré a sus cabellos incentivándola a continuar. Con movimientos circulares y de vaivén llegué al orgasmo gritando su nombre. Solté su pelo, con la respiración descontrolada y con los ojos cerrados sentí a Regina que me sentaba de nuevo. La miré a los ojos, estaban hermosos, miré sus hinchados labios rojos, los mordí despacio y coloqué mi mano dentro de sus bragas, y como ya preveía, estaba tan mojada como yo, la acaricié por los alrededores

-No me tortures, Emma, siento falta de tus toques en mí- dijo apretando mi cintura

-Pero, ¿qué es esto?- escuché la voz de Zelena y saqué la mano rápidamente de dentro de Regina y esta se giró hacia delante completamente irritada

-¿Nunca escuchaste hablar de privacidad, Zelena?

-Sí, pero creo que os estáis comiendo en la cocina, literalmente, ¿no hermanita?- dijo riendo –Emma, cuñadita, sé que el sexo de reconciliación es bueno, pero ¿no te dio tiempo de llegar al cuarto?- yo no sabía dónde esconder la cabeza –Y Regina, ¿no te dije una vez que Emma tenía un cuerpo de escándalo? Ahora veo que tenía razón- cogí a Regina y la coloqué delante de mí -La señorita Lucas y yo hemos venido para enseñarle a preparar la leche de Hope, pues te estaba buscando y no te encontró, ahora entiendo por qué- entonces miré hacia el lado de Regina y vi a Ruby, toda sonriente y aguantándose para no estallar en carcajadas. Reviré los ojos, se iba a estar burlando de mí hasta no aguantar más.

-¿Nos podéis dar un momento, por favor?- dijo Regina ya irritada

-Creo que las que tenéis que marcharos sois vosotras, estamos en la cocina, y Granny ya está de camino para acá

-Zelena, tengo que vestirme, ¿me permites, por favor?

-Emma, querida, lo que tú tienes, lo tenemos todas

-Sí, querida hermana, pero lo que ella tiene me pertenece, y no quiero que nadie, aparte de mí, lo mire

-Deberías haberlo dicho antes, hermanita, ya lo he visto y mucho- dijo Zelena mordiéndose el labio

-Pensaba que eras hetero, Zelena

-Lo intento ser, Emma, pero después de esto me está difícil mantener la heterosexualidad- reviré los ojos y Zelena se acercó –Eres muy sexy, cuñadita- me guiñó un ojo y yo bajé la cabeza

-Zelena, para, ¿ok? Ahora, permite que Emma y yo nos vistamos

-¿Puedo girarme? Prometo no mirar

-Fuera Zelena- habló irritada y Zelena se retiró con Ruby riendo

-Daos prisa tengo que alimentar a mi hija- entrecerró la puerta. Regina me miró

-Te avisé, Regina Mills- dije levantándome de la mesa y cogiendo mi blusa

-¿Qué? ¿Quién fue la que dijo "ámame aquí mismo"?- se puso el vestido y se giró para que le subiera la cremallera. Ya vestidas abrimos la puerta y las dos seguían ahí encarándonos

-Señorita Lucas, no solo su amiga Emma es sexy, mi hermana también lo es, ¿no? Aún más que con esa lencería

-Ruby, si te atreves a responder a eso, te mato

-Si se atreve a responder a eso, señorita Lucas, la despido

-Estate tranquila, querida, tú eres mi niñera y no la de ella, no puede despedirte

-¿Tu niñera?- arqueé la ceja

-Digo, la niñera de mi hija. En fin, venga, señorita Lucas- se fueron a la cocina y yo a mi cuarto con Regina pisándome los talones

-¿Por qué no vamos a mi habitación, Emma?

-Necesito un baño

-Podemos tomar uno, en mi cuarto

-Victoria me llamó, me dijo que tengo que darte esto para que se lo des a ella- dije sacando los papeles de mi armario –Tengo que ir mañana al club

-De ninguna manera

-Regina, tu abogada me ha dicho que esta semana tengo que ir y no decir nada a nadie. Estaba pensando que podrías venir conmigo- me acerqué a ella y abracé su cintura

-No, Emma, no quiero verte allí con todos aquellos hombres mirándote y deseándote

-Pero solo tú me tienes, Mills. Y tengo que ir, vamos, por favor, o tendré que ir sola

-Ok, Emma Swan, solo si duermes conmigo esta noche y también si te das un baño conmigo

-Está bien- fui a mi armario, cogí mi pijama, y subí al cuarto de Regina Mills donde sería amada la noche entera.

Regina

Lunes, podría ser un día como otro cualquiera si Emma Swan no estuviera sentada en una mesa frente a mí con una falda de cinturilla alta negra, blusa de vestir blanca con un discreto escote y zapatos de tacón, sus cabellos estaban recogidos en un moño con algunos mechones sueltos y unas gafas de pasta negra. Estaba jodidamente sexy, y yo estaba jodidamente excitada. Emma sería mi asistente personal, ya que mi anterior asistente estaba de baja por maternidad. Marcaría reuniones, vería contratos y también algunas cosas personales. Y para ser su primer día, le estaba yendo muy bien, preguntaba pocas cosas, y era bastante eficiente, y se mostraba de una forma muy profesional, dejando de lado que era mi novia. Lo sé porque cuando intenté darle un beso se apartó diciéndome que solo en casa. Reviré los ojos y volví a mi mesa para intentar trabajar. Pero era difícil. Así que salí del despacho y fui al de Zelena

-Realmente tienes razón- dije entrando en el despacho y sentándome en el pequeño sofá blanco

-Sé que tengo razón en muchas cosas, hermanita, pero ¿de qué estás hablando?

-Sobre mezclar lo profesional con lo personal. Zelena, estoy excitada- dije dejando caer la mano en el brazo del sofá

-Creo que a quien tienes que decirle eso es a Emma, no a mí

-Me acerqué a besarla y ella se apartó, diciendo que solo en casa

-Al menos ella tiene sentido común, ya que tú no

-Vale, Zelena. ¿Qué hago?

-Trabajar, Regina. Ve a trabajar

-No puedo entrar en mi despacho, ella está allí, tan sexy, tan atractiva

-Eso es problema tuyo, hermanita, no mío. Tú la contrataste, estaba muy bien siendo mi niñera

-Ok, Zelena- me levanté –Voy a resolver mi problema

-¿Cómo?

-Trabajando, Zelena

-¿Hablaste con Kristen?

-No, ¿por qué?

-Se mudo al apartamento nuevo el viernes

-Lo sé. Hablé con ella cuando llegué. Ella está bien, estamos bien, seguimos siendo amigas y socias

-Entendí, Regina. ¿Y cómo lleva que Emma sea tu asistente?

-Normal. Sobre todo porque Emma es mi asistente, no la de ella. Voy a trabajar- salí del despacho y fui al mío. Ni tengo que decir que mi tarde fue difícil. En primer lugar por aguantarme y no lanzarme sobre Emma y hacerle el amor encima de mi mesa, y después por ver a Kristen entrando en mi despacho

Flasback

-Regina- Kristen entró en mi despacho –Aquí están algunos papeles que hay que firmas, después llévaselos a Dalavú- dejó de hablar y miró hacia la mesa que tenía detrás, viendo entonces a Emma Swan –No sabía que habías transformado tu despacho en un motel para traerte a tus novias- Emma la miró a ella y me miró a mí

-Kristen, tenle respeto a Emma, es la última vez que lo digo. Emma es mi novia, sí, pero ahora también es mi trabajadora, mi asistente personal

-¿Sabes que va contra la ley de los hospitales enrollarte con trabajadores, no?- me preguntó girándose hacia mí

-Sí, lo sé perfectamente, pero antes de ser mi trabajadora, Emma ya era mi novia, o mejor dicho, es. Y quiero que aprenda las cosas del hospital ya que está estudiando en la facultad y pronto trabajará aquí

-Pero Regina…

-Ya he hablado con Victoria sobre eso y si le dices algo a ella, Emma puede denunciarte, y no se lo impediré

-Te está volviendo contra mí, ¿no?

-No. Lo único que ocurre es que quiero que respetes a Emma y si no lo haces, ella puede denunciarte, aún somos amigas, pero no voy a aceptar que menosprecies a mi novia. Y puedes tratar las cosas con la señorita Swan al igual que lo hacías con Ginnifer

-Todo bien, señora Mills, Dalavù está esperando los documentos- suspiré y ella salió del despacho

-Perdóname por esto- dije acercándome a la mesa de Emma y cogiendo su mano

-Está bien, ya imaginé que sería así. Pero gracias. ¿Y de verdad puedo denunciarla?

-Sí, si realmente fuera necesario- ella me sonrió

-Ahora voy a trabajar. Con permiso, señora Mills- dijo cogiendo una carpeta y marchando hacia los archivos

Fin del flasback

No se llevaban muy bien. Estaba metida en un lío, intenté hacer lo mejor para Emma y no pensé que sería tan difícil tenerla cerca y aún más tan cerca de las provocaciones de Kristen. Ahora, aguántate Regina.

-Señorita Swan, ¿puede dejar estos papeles en la recepción? Entrégueselos a la señorita Delavù. Davina Delavù

-Claro- cogió los papeles de mis manos y salió. Me quedé mirando para aquel trasero maravilloso moviéndose de un lado a otro mientras caminaba hacia la salida. Me perdí en mis pensamientos

Flasback

Llegamos al club, Emma fue derecha al camerino y yo me senté lo más cerca posible del escenario. Algunas chicas se acercaron a mí, ofreciéndome algo de beber, y yo no quise. Tras un rato, Emma apareció, vestida con una minúscula falda blanca y un sujetador del mismo color, sus cabellos sueltos por encima de sus pechos. Agarró la barra y descendió por ella, con la luz de neón se podían ver también sus braguitas blancas. Hombres y mujeres gritaban cada vez que ella descendía y se movía sinuosamente. Gracias a los cielos su show acabó y se fue al camerino y yo la seguí.

-Has estado maravillosamente perfecta, como siempre

-¡Qué susto, Regina!- me dio un piquito –Acabo de cambiarme, y nos vamos- dijo entrando en el baño.

-¿Señora Mills?

-¿Sí?

-¿Kristen está bien?

-Sí, ¿por qué la pregunta? ¿No estabais saliendo juntas?

-Ya no, terminó conmigo sin darme explicación alguna, pensé que había sucedido algo

-No que yo sepa, señorita.

-Gracias- la pelirroja salió encaminándose al escenario. Luego, un muchacho entró y me miró de frente

-¿Qué hace usted aquí?

-Espero a la señorita Swan

-¿August?- Emma salió ya vestida con vaqueros, botas, una blusa roja con la chaqueta del mismo color

-¿Sabes dónde está Ruby? No me coge el teléfono y se fue del apartamento

-Siento mucho August que lo vuestro haya acabado así. Pero Ruby no quiere hablar contigo, y le prometí que no te diría nada

-Ok, Swan. El show estuvo muy bien, mi padre quiere hablar contigo

-¿Ahora?

-Sí. Te está esperando. Y ve sola

-Ella no va a ningún sitio sola

-Este es su sitio de trabajo, señora

-Sitio que puedo cerrar en cualquier momento. No irá sola

-¿Ahora tienes guardaespaldas, Emma?

-No, tiene novia que es mucho mejor. Vete a hablar con tu jefe ya, Emma y vámonos- Emma subió al despacho del jefe y yo entré con ella

-Buenas noches, señor Gold, ¿quería hablar conmigo?

¿Y quién es ella, señorita Swan?

-Regina Mills- extendí la mano hacia el hombre y él me la estrechó

-Ya me estaba marchando. ¿De qué quiere hablar?

-Es algo privado, por favor, señorita Mills, ¿puede retirarse?- miré a Emma y ella me pidió que saliera, entonces me quedé esperando en la puerta. Desde donde estaba conseguí escuchar lo que decían

-Entonces, Emma, ¿de verdad vas a querer romper el contrato?

-Sí. La semana que viene lo resolvemos todo

-Está bien. Entonces, firma aquí- dijo pasándole un papel

-No, señor Gold, solo la semana que viene. La semana que viene firmaré y ya no vendré más. Ahora tengo que irme. Con permiso, señor Gold- salió y nos vamos juntas hacia el coche

-Hiciste bien en no firmar

-Victoria me dijo que no firmara nada ni dijera nada. Gracias, mi ángel- dijo dándome un beso, y nos marchamos a casa

Fin del flashback

-¿Regina?...¿Regina?

-Ah… disculpa, estaba pensando en otra cosa

-Me di cuenta- dijo mi rubia riendo –Bueno, ya es la hora, no te vayas a quedar trabajando hasta tarde, además dijiste que te tomarías vacaciones- dijo recogiendo su bolso

-Tengo que ayudarte aquí, y recordé que tengo un viaje y tú tienes que venir conmigo. Así que aplazaré las vacaciones

-Está bien. Pero, ¿y la facultad?

-Buscaremos una solución para que estudies on line

-Está bien. ¿Vamos?

-Sí, claro, vamos- salimos del despacho y pasamos por el de Zelena. Ella también estaba preparándose para salir

-Vamos Zelena- le dije a mi hermana. Las tres entramos en el ascensor y apreté el botón de la planta baja

-Los ascensores son tan sensuales, ¿no creéis?

-Zelena, ya, te estuviste burlando de mí días- dijo Emma mirando a mi hermana

-Solo pregunto, cuñadita, ya que las dos lo sabéis muy bien

-Ah, entonces, ¿quieres saberlo?- soltó el bolso en el suelo y detuvo el ascensor, me empujó contra la pared y puso sus manos en mi cintura

-¿Qué estás haciendo, Emma?- pregunté con la respiración ya pesada

-Enseñarle a tu hermana cómo es el sexo en un ascensor- me besó

-Hey, ¿te has vuelto loca?- Emma se apartó de mí y caminó hacia mi hermana, Zelena va retrocediendo y se quedó acorralada contra la pared

-¿No quieres saberlo, cuñadita? Entonces, ¿quieres participar?- Emma colocó la mano en la cintura de mi hermana y me di cuenta que estaba apretando, entonces sonrió y se apartó para volver a poner en marcha el ascensor

-La próxima vez que comiences con esas bromas espero que termines, Emma- dije arreglándome el cabello

-Para con eso, Emma Swan, no hagas bromas que no puedas aguantar- habló Zelena poniéndose el pelo a un lado

-¿Estás segura de que soy yo la que no aguanto?- el ascensor se abrió y salimos las tres caminando hacia los coches.