*Vía de destrucción celular programada o provocada por el mismo organismo, hace posible la destrucción de las células dañadas evitando la aparición de enfermedades.
Nadie consigue lo que quiere sin perder algo que ama.
Sale de la mazmorra, limpia sus lágrimas con el dorso de la mano, siente todo su cuerpo entumido y con dolor. no trae suéter, los dientes le castañean por el frío y no le importa, quiere huir, correr, olvidarse de Malfoy, Alden, Slytherin, Hogwarts.
— Ron —susurra entre sollozos.
No quiere olvidar a esa estúpida comadreja, se odia por ello. Él tiene la culpa. Corre tan rápido que sus piernas dejan de responder y cae sobre el deshielado césped. Golpea el suelo. Lo odia con todo su ser, si no fuera por él, ella estaría casándose con Malfoy, sus padres fuera de prisión, volvería la riqueza y recuperarían el honor… Se odia tanto por el hecho de que él le importe más que todo eso. Desearía que muriera y poder seguir su vida.
Siente algo caliente esparcirse por su espalda, abre los ojos para ver el abrigo que cuelga de sus hombro, no quiere levantar la vista, así que no lo hace, llora.
Él se arrodilla junto a ella— Hace frío —le dice.
Levanta la mirada para encontrarse con el rostro pecoso que la trastorna, quiere gritar y lo único que puede hacer es abrazarse a su cuerpo mientras solloza. Lentamente Ron le ayuda a levantarse sin soltarla, se miran, la brisa de la tarde remueve sus cabellos.
— Ron… Yo no quería...
El suspira— Lo entiendo.
Pansy lo suelta— Debes irte, ¡Malfoy te odia y te matará si te ve aquí! ¡Conmigo! —lo toma de la mano— Vamos, no te verá.
Él no se mueve— Pansy… Moriría tratando de probar que mi amor por ti es más grande que su odio —la sujeta de ambos brazos y la besa.
Se mantienen tan absortos en aquel beso lleno de deseo, esperanzas.
A lo lejos escuchan risas, hay personas que se acercan, sin embargo ellos no pueden soltarse, no quieren hacerlo. El viento sopla más fuerte, las nubes se hacen más densas y oscuras, un trueno puede escucharse… Ellos no le toman importancia.
— ¿Entonces tus padres están bien? —Pregunta Harry arrastrando una mochila.
Hermione sonríe, su cabello está mucho más corto que de costumbre, le roza la barbilla— Sí, es un proceso lento, sus recuerdos son confusos pero al menos saben de mi existencia.
— ¡Eso es maravilloso, Hermione! —dice Neville, quien camina junto a ellos— Perdí todo el curso para estar con mis padres y no hubo ningún avance.
La chica lo abraza, es mucho más alto que ella— Lo lamento Neville, al menos lo intentaste.
El alto chico sonríe y suspira.
Los tres se detienen en seco al ver la cabellera rojiza del pelirrojo sujeta por pequeñas manos que lo aferran a su cara. Los ojos de Hermione se humedecen sin llegar a llorar, Harry mantiene la boca abierta mientras que Neville decide seguir caminando.
Harry mira el suelo y sigue a Neville, la castaña sólo se queda ahí, ellos se separan sin abrir los ojos, saben que los miran, les importa y aún así no pueden hacer nada al respecto. Ron mira a su novia, su amor platónico, ella que ayudó a arruinar lentamente su vida.
Abre la boca para decir algo, las lágrimas se deslizan sin control por el rostro de la Gryffindor, da un paso.
Entonces el dolor lo envuelve.
Cae de espaldas, siente como si un sonido fuerte le llenara el cuerpo y todos sus órganos quisieran estallar empujando su piel hacia afuera, no puede respirar ni abrir los ojos.
Draco está ahí a un metro de él apuntando con su varita— ¡Crucio! —repite.
— ¡Expelliarmus! —Grita Neville detrás del rubio haciendo que su varita caiga lejos de él.
Hermione saca su varita— Accio varita —atrae la de Draco y le apunta.
Neville se mantiene firme, Draco ríe con ironía— Vas a pasar el resto de tu vida en Askaban, con tu asqueroso padre —dice entre dientes. Mira a Pansy— Tu también.
La gryffindor se acerca a Ron inconsciente e intenta cargarlo aunque resulta demasiado pesado para ella, cuando Pansy quiere ayudar, Hermione grita que no lo toque.
— No te atrevas —dice con firmeza.
Draco camina hasta Pansy sin que el chico deje de apuntarle, Ron puede escucharlo más le es imposible abrir los ojos, el dolor aún se esparce por su cuerpo.
— ¡No! —grita la chica, parece que su garganta se desgarrara.— ¡Ron!
Él la escucha, no puede hacer nada, el mundo oscurece y pierde la poca conciencia que le queda.
Ron
Ron
Ron
— ¡Ron!
Despierta.
Se exalta, quiere incorporarse, el dolor que aún le recorre el cuerpo se lo impide. Llueve, aún está nublado, por algún motivo sabe que es otro día. La enfermería está iluminada, tiene vendajes en la cabeza, no está seguro de nada. Quiere ver a Pansy, preguntar por ella, pero no hay nadie cerca, no se puede mover demasiado y la garganta arde como para hablar. ¿Dónde está, que le pasó? ¿Qué pasó con Malfoy?… Escucha voces.
¿Nevile?
— Me alegra que hayas encontrado a alguien, igual de extraño que tú, Luna —dice el chico. Sonríe encantadamente—. Aunque se haya ido.
Ella suspira— Y a mi me alegra que hayas vuelto. Aunque tus padres no.
El Gryffindor mezcla algunas plantas en un mortero— Al menos aprendí mucho, hasta podría ser maestro… —ríe— o algo así.
Hermione y Harry irrumpen en la enfermería, ella corre hasta la camilla donde Ron finge dormir y solloza, el niño que sobrevivió permanece de pie con las manos en los bolsillos.
— Estará bien —dice Neville, acercándose a la castaña—. Malfoy no sabe hacer un crucio… adecuadamente —termina dudoso.
La castaña lo mira y sonríe con agradecimiento, él pone una mano sobre su hombro.
—Molly está furiosa, Arthur también —suspira Harry—, hace un rato vinieron por Draco, lo pondrán en una celda.
Hermione se pone de pie— Lo dices como si fuera algo malo...
Luna se acerca a ellos— Siempre es malo que alguien termine herido, aunque sea Malfoy.
Las fosas nasales de la leona se expanden y aprieta la mandíbula— ¿Ahora estás de lado de ellos? —encara a la rubia— Despierta Luna, Nott también te abandonó porque a ellos no les importa nada más que su bienestar —le da la espalda y se dispone a salir.
Harry la observa— L-lo siento… Es que… Esto —señala a Ron—, ella no se siente bien —sale tras ella.
Luna mira el vacío, sin la ensoñadora expresión que siempre tiene. Neville está en silencio, le acaricia un hombro sin decir nada. Ella lo mira y le sonríe. Él chico simplemente vuelve a su mortero, luego lo toma y sale de la enfermería. La ravenclaw se sienta en la cama en un lado del adormilado pelirrojo.
— Ya se fueron —suspira con inocencia— ¿Escuchaste, Ron? Ya puedes abrir los ojos —le toca la frente.
El pelirrojo abre los ojos, ella lo ayuda a sentarse, aún no puede hablar. Poco a poco intenta tragar saliva, siente que su garganta se va despejando aunque todavía está inflamada.
— Duele… —es lo primero que sale de la boca del pelirrojo.
Luna saca su varita y hace flotar un vaso hasta el chico, luego conjura agua y lo ayuda a beber— ¿La maldición, Hermione, Pansy? —lo mira— ¿Qué de todo?
Ron cierra los ojos y recarga su cabeza en la pared— Todo —susurra.
Luna se pone de pie— No te preocupes, todo estará bien. Solamente estuviste inconsciente un mes —antes de que Ron pueda gritar, ella ríe—, es broma, es broma —pone sus manos en su pecho— cálmate o te pondrás peor… Sólo fueron dos días.
— ¿Q-qué p-pasó? —su voz es muy ronca.
Ella piensa con un dedo en su mentón.
— Mandaron a Malfoy a Askaban esta mañana —dice Neville entrando de nuevo, no trae el mortero de porcelana en las manos sino una botella con un líquido púrpura, se lo ofrece a Ron, este lo toma—. Hay muchas personas intentando sacarlo de ahí…—suspira— Ron… Yo no sé que ha pasado desde la batalla, pero te vi...
Ron ha terminado de beber— Lo sé, estaba con ella, la estaba besando —quiere llorar—, no es la primera vez —mira a Neville a los ojos— Ni será la última.
El chico se levanta, asiente.
Luna sonríe— Yo me sentí igual por amar a Theo… —besa su mejilla y se acerca a su oído— No permitas que te digan de que forma debes amar —se separa— ¡Recupérate!
La mira salir, el dolor se esparce por su cuerpo nuevamente, se queja tan fuerte que Neville se acerca con otra botella esta vez con un líquido rosa que se ve más espeso, le ordena beber. No dice nada más, ni si quiera intenta sonreír, Ron se remueve entre las cobijas.
— ¿No te parece, cierto? —ríe— Qué yo me haya enamorado de alguien… como ella.
Neville le da la espalda— No es mi decisión juzgar nada, Ron —lo mira y sonríe.
El pelirrojo se mueve de tan manera que queda sentado al borde de la cama, se queja— parece que todos lo ven como algo malo… Ella me devolvió las ganas de vivir.
Nevile hace tanta presión con sus puños que rompe una de las botellas que acomoda en distintos estantes, no le da la cara a Ron, saca su varita y empieza a curarse.
— Dime que diablos pasa —exige el pelirrojo.
— Debes descansar — intenta ignorarlo.
— Neville… Por favor.
El chico se voltea y se recarga en el estante mirando su mano que está siendo curada lentamente— Ella se casó con Malfoy esta mañana, Ron… Antes que lo llevaran a Askaban. Dijo que era algo de niños, que jugaba contigo, y que tu te obsesionaste… —frunce el ceño y lo mira.
Ron trata de no llorar— ¿Quién te dijo eso? —ríe— ¿Fue Hermione? ¡¿Verdad?! Ella haría cualquier cosa por...
Neville le da la espalda— Yo la escuché. Se casó con él para protegerlo, Ron. Ella no quiere que él vaya a Askaban, no quiere perderlo… Yo no sé que pasa con todos, pero lo que sea, —sonríe— ya acabó ¿Cierto? Digo, era obvio que ustedes no podían… Terminar juntos —se vira— ¿Ron? —la camilla está vacía.
Corre hasta el pasillo fuera de la enfermería, no hay nadie, por la ventana al final del pasillo logra ver que la lluvia se ha convertido en nieve— ¡Ron! —lo llama, su voz hace eco en las paredes del castillo.
Desde que está a su cargo la enfermería, Neville intenta explicar lo que pasa con el comportamiento de su amigo pelirrojo, teorizan sobre pociones de amor, hechizos, veneno, sin tener certeza. Sabe la depresión por la que Ron pasa, lo notó desde que se despidió de todos, aunque parecía estar bien en aquel momento, se ha ido consumiendo hasta ser el ser sombrío que ha escapado de la enfermería.
Encuentra a Harry y a Hermione, les explica, ellos exclaman al unísono que no debió contarle nada, a pesar de no entender que es lo que pasa con él, saben que esa chica venenosa se ha vuelto importante en su vida. Es como si lo hubiese mordido una serpiente, antes de que sane deben extrae el veneno.
Lo buscan por las mazmorras, en los baños, en el comedor y en la sala común, cuando están exhaustos la nieve ha cubierto los terrenos de Hogwarts, la inmensa puerta que resguarda el castillo se abre de par en par con una brisa fría, los tres observan afuera, Hermione quiere llorar, niega con la cabeza, Harry le da su mano y se dirigen al jardín.
— Perdimos demasiado tiempo buscando adentro —suspira la castaña entre sollozos.
— No podíamos saber que iría a los jardines —dice Neville.
Harry se detiene— ¿Y a que parte exactamente? Puede estar en la cabaña de Hagrid o en el bosque —habla con desesperación— Sólo le pido a Merlín que no haga una tontería...
La chica se detiene en seco— Tontería… ¡Harry! —exclama y ambos corren. Neville los sigue.
La primera vez que George trató de quitarse la vida era viernes, fue en la torre de las lechuzas… Ron lo encontró, nadie más lo hubiese encontrado hasta el siguiente lunes que Hagrid subiría a alimentarlas.
Al llegar al borde de la torre, él está ahí… En el suelo, como si durmiese. Hermione grita con horror, se arrodilla a un lado de su cuerpo, Neville lanza chispas rojas con su varita hacia el cielo. Harry se recarga en la torre y llora. No hay nadie alrededor.
— Quédate conmigo —repite. Extiende su mano hacia ella, detrás de él parece que hay un manto blanco, está descalzo, despeinado, parece que la nieve en la piel no le hace daño, con la otra mano se apunta al cuello con una varita que ella no conoce, seguramente no le pertenece.
— Baja de ahí y hablaremos.
Las lágrimas se deslizan por las mejillas del pelirrojo, sólo trae puesta la bata con la que huyó de la enfermería, toda su apariencia es desquiciada.
Ron niega dos veces— ¿Te casaste con él? —susurra, la voz se le corta.
Ella intenta acercarse— No es lo que piensas.
— No mientas, no mientas ¡No mientas! —grita— Me… ¿Usaste?
— Lo que sea que Alden haya dicho, ya no es así —Pansy respira por la nariz, llora, quiere acercarse, teme que él haga algo.
Ron cierra la boca, intenta respirar— Alden no dijo nada… Ni Malfoy. ¿Q-que soy para ti? ¿Qué sientes por mi, Pansy?
Ella cierra los ojos— No me hagas esto, Ron… Por favor ¡Sólo baja de ahí de una maldita vez! ¡Por favor! ¡¿Que diablos quieres?!
— ¡Te quiero a ti! ¡Te quiero a ti! —llora— Te… Quiero… A ti.
No sabe que hacer, puede lastimarlo para que se de cuenta que ella no vale la pena, puede decirle la verdad, puede irse y dejarlo morir, así acabarían sus problemas… O puede amarlo. Con todo lo que es.
— Weasley… Yo no valgo la pena —aprieta los dientes—, mi lugar es con Malfoy… Por favor, no te hagas daño. Yo me iré de tu vida, lo prometo, para siempre —se acerca más—, me olvidarás, tendrás hijos, un empleo que te guste, una familia… Ron, por favor
Esta cerca de él, el chico se sienta y ella se acerca— Bésame —le pide, ella niega.
Pansy lo abraza, llora, Ron se acerca a su oído— Yo te amo.
El mundo se paraliza.
Un destello rojo sale de la varita del chico, su cuerpo se pone tan pesado, ella no puede sujetarlo, él cae desde la torre mientras ella grita su nombre. Mientras lo ve caer, él tiene los ojos cerrados. Y en un momento, Ron ya no está.
Cuando Pansy se acerca a la enfermería, Hermione llora desconsolada en los brazos de Harry Potter, algunos alumnos se han reunido afuera, se pueden observar lágrimas, expresiones de sorpresa. No hay nada que hacer, se corre la voz.
Ella abre la boca, no puede ser, Ron no puede estar muerto… No...
Antes de que cualquiera pueda notar su presencia, corre.
No sabe a dónde va, ni por qué, deja salir las lágrimas que se esparcen por su rostro, desea con toda su alma estar soñando, le duele el estómago, el pecho, la garganta, los pies, la espalda… Quiere desmoronarse y llorar, simplemente llorar, hasta que su cuerpo cruza con una puerta que se abre de par en par y la atraviesa. Cae al suelo, se queda boca abajo , solloza.
Una mano huesuda se extiende sobre su cabeza.
— Te esperaba…
