Gracias a AlbusR y alypotter por los reviews dejados últimamente. Por supuesto que no pienso dejar esto a medias, aunque creo que les debo una disculpa a todos mis lectores por haber dejado pasar tanto tiempo sin actualizar. Sin embargo, les pido que me comprendan, ya que estaba en el último semestre de mi carrera y la verdad apenas y tenía tiempo de leer. Sin embargo, les recuerdo que pueden checar otras de mis historias para entretenerseb (tenía que meter un comercial XD). También gracias a Facudauria y a Nitmi por agregar esta historia a sus favoritos y a sus alertas.
Espero que continuen algunos de mis otros lectores como NedStark88, M Abularach, AlvoPotterSaga1, soderita o Louis Talbot. Es hora de descubrir que va a suceder con Justin después de lo acontecido en el capítulo pasado
25. Último día
—Ahora creo que el examen fue un lindo regalo de cumpleaños comparado con esto —comentó Peter en el Gran Comedor a la hora de la cena.
La noticia sobre lo sucedido con los Slytherin de segundo curso y el profesor Longbottom ya se había propagado por todo Hogwarts. Nadie había visto a Justin y a Bush desde el incidente, pero pocos alumnos en Hogwarts tenían dudas sobre cual sería su destino. A pocos les interesaba lo que fuera a ocurrir con Bush, pero después de la popularidad que Justin había adquirido en los últimos meses muchas chicas y algunos chicos parecían preocupados por lo que le fuera a pasar.
—Si lo expulsan es seguro que tendremos oportunidad para ganar la copa de quidditch —comentó un chico de Gryffindor de los últimos cursos.
—¿Cómo puedes decir eso? —inquirió su amiga—. Los Slytherin no me caen bien, pero ese chico Jacot se merecería la copa, sobre todo después de como se comportó con Wood.
—No pueden expulsarlo —susurró William sin quitar la vista de su plato.
—William —le dijo Rose poniéndole la mano sobre su hombro—. Yo tampoco quiero que lo expulsen, pero...
—Si lo hacen, me iré con él a estudiar al extranjero —dijo el chico firmemente mientras levantaba la cabeza.
—Eso no será necesario —susurró una voz en su oído.
William se sobresaltó inmediatamente, volteando rápidamente la cabeza. Estaba seguro de haber oído la voz de Justin, y a juzgar por la cara de Rose, no había sido el único.
—¿Qué les sucede? —inquirió Albus, quien estaba del otro lado de la mesa.
—Juraría... —empezó a decir Rose, pero la interrumpió nuevamente la misma voz en susurros.
—Los espero enfrente de los lavabos de Myrtle la Llorona.
En ese momento William y Rose sintieron como una presencia desaparecía detrás de ellos.
—Debe ser su capa invisible —susurró William antes de ponerse de pie.
—¿Capa invisible? —cuestionó Peter en voz alta, con lo cual varios alumnos de Gryffindor voltearon hacia él—. ¿De qué está hablando?
En ese momento Albus sintió un pisotón sobre él.
—Auch —expresó con dolor.
—Lo siento —le dijo su prima inmediatamente—. No era para ti.
—Auch —expresó en esta ocasión Peter—. No era necesario que me patearas.
—Tengo mis dudas acerca de lo que es necesario en ti —le contestó Rose mientras se ponía de pie—. Vamos.
—¿A dónde? —preguntó Albus mientras también se ponía de pie.
—A la biblioteca —respondió evasivamente la chica Weasley, con lo cual esperaba que sus amigos entendieran que solo quería despistar a los demás. Quizás ligaran lo de la capa invisible y la biblioteca con alguna tarea de investigación.
—¿Crees que voy a dejar mi cena a medias por ir a la biblioteca? —cuestionó el chico Thomson con incredulidad.
—Pues entonces quédate —le dijo la chica antes de apresurarse detrás de William, ya que éste se encontraba ya por la mesa de los Ravenclaw.
Albus se apresuró igualmente, y una vez fuera del comedor, pero aún detrás de William, decidió interrogar a su prima.
—Ahora sí, ¿me van a decir que es lo que sucede?
—Creo que Justin quiere que lo veamos en los lavabos de Myrtle la Llorona —contestó Rose mientras subía las escaleras.
—¿Crees? —cuestionó Albus mientras volteaba a ver a William, quien cada vez iba más rápido y prácticamente los obligaba a ellos a correr—. ¿De qué se trata esto? ¿Intuición de gemelos?
—No, es que más bien... —comenzó a decir la chica Weasley.
—¡William! ¿Por qué demonios corres?
Albus se quedó literalmente congelado. Acababa de oír la voz de Justin en un lugar que se encontraba entre ellos y William.
—¿Dónde estás? —inquirió el Jacot de Gryffindor mientras escaneaba el pasillo con su mirada.
—Aquí —contestó Justin mientras se quitaba su capa invisible—. Es en serio, ¿por qué corrías?
—¿Como que por qué? —cuestionó molesto William—. ¿Te das cuenta de lo preocupado que he estado pensando que seguramente vas a ser expulsado de Hogwarts?
—Pues no fui expulsado para tu información —le dijo Justin para después mostrarle brevemente la lengua—. Solo castigado.
—¡Oh, eso es genial! —exclamó Rose antes de lanzarse a abrazar a su amigo.
—Pues no tanto —contestó el chico mientras aceptaba el abrazo de su amiga—, considerando que voy a tener que trabajar acompañado del idiota de Bush.
—¿Cuál es su castigo? —inquirió Albus sonriendo ligeramente mientras su prima se separaba de Justin. A él tampoco le haría mucha gracia trabajar con Bush, pero creía que eso era preferible a ser expulsado.
—Tendremos que quedarnos durante las vacaciones de Navidad y ayudar a Hagrid en sus labores de guardabosques —contestó Justin mientras soltaba una ligera risita—. Supongo que tengo la ventaja de conocer a Hagrid, y también la satisfacción de que a Bush no le hizo ni un poquito de gracia el castigo.
—Me alegra que no te hayan expulsado —comentó William mientras esta vez era él quien le daba un abrazo a su hermano—. Aunque supongo que ahora si tendremos que quedarnos aquí para las Navidades.
—Bueno, ya estaba planeado, ¿no? —preguntó Justin—. Lo único malo es que la profesora Jonas me dijo que si volvía a quebrar otra regla, algo como romper narices, se encargaría de que fuera expulsado.
—Bueno, espero que ya no encuentres razones para golpear a Foster —comentó Rose mientras los gemelos se separaban. Aquello originó la risa de todos.
—Por cierto, ¿y Peter? —inquirió Justin.
—Se quedó en el comedor —contestó Albus—. Rose dijo que íbamos a la biblioteca para disimular, y como te imaginarás...
—No quiso venir —completó la idea el propio Justin—. Bueno, será mejor que vayan a buscarlo. Aún hay algo que hacer por su cumpleaños.
—Me siento nervioso —dijo el chico Thomson mientras sostenía su escoba.
Peter, Justin, William, Albus, Scorpius, Rose, Sandy y Alice se encontraban en los jardines del colegio, en una extensión de césped un poco alejada de los invernaderos donde podían practicar el vuelo, aunque solo Peter, Justin, Scorpius y Albus llevaban escobas.
—¿Esa es la escoba de James? —inquirió Rose perspicazmente a su primo.
Por toda respuesta Albus le dedicó una tímida sonrisa a su amiga.
—Bien Peter, tú eres el del cumpleaños —dijo Justin—. Enseñanos tu forma de volar.
—Okey, aquí voy —dijo Peter mientras montaba su escoba.
El chico Thomson dio una patada en el suelo para despegar, quizás con una fuerza excesiva. Se había acostumbrado a las viejas escobas del colegio, por lo que la ligereza de su Flecha Plateada Milenio lo tomó por sorpresa, elevándolo más allá de lo que tenía planeado.
—¿Qué significa ese grito? —inquirió divertido Justin—. ¿Me vas a decir que ya te amedrentaron las alturas?
—Solo me tomó un poco desprevenido —contestó algo apenado Peter mientras descendía un poco—. Solo necesito acostumbrarme a esta escoba. Tienes que admitir que tiene poco que ver con las escobas viejas del colegio.
—Es mejor, ¿no? —le preguntó Justin mientras Albus y Scorpius también se elevaban.
Peter no tardó mucho en acoplarse a su nueva escoba. En un momento más estaba dando arriesgados giros sobre ella, vueltas en campana y cosas así con bastante soltura.
—Deberíamos jugar algo —propuso Justin.
—¿Cómo qué? —inquirió Scorpius.
—Solo se me ocurre una carrera —comentó Peter—. O quizás un juego shuntbumps o swivenhodge.
—¡El shuntbumps es juego de niños! —repuso Justin con el ceño fruncido.
—Pues dejame recordarte que yo nunca lo he jugado —le dijo Peter.
—¿Cómo sabes de él? —inquirió Albus.
—Quidditch a través de los tiempos —contestó el chico Thomson—. Lo leí el año pasado cuando empecé a conocer el quidditch.
—Bien, estás fuera —dijo Justin mientras embestía a Peter.
Sin embargo, Peter logró sostenerse de su escoba. Soltó una risotada antes de dirigirse hacia Justin.
—Si van a jugar shuntbumps intenten hacerlo a un nivel bajo.
—Un metro de altura chicos —dijo Justin mientras él antecedía a sus amigos.
—¿En serio van a jugar eso? —preguntó Alice mientras los miraba con mala cara—. Ese juego es bastante bárbaro. Ni siquiera los muggles juegan algo que se parezca sus antiguas justas.
—No, ellos prefieren jugar a matarse con palitos de metal —dijo Sandy mientras ponía los ojos en blanco—. Por lo menos en las justas el objetivo no es matar.
—No creo que ninguno de ellos pueda contra Justin —comentó William—. Siempre ha podido contra cualquiera que se le ponga enfrente.
—Por cierto, ¿y Harry? —inquirió Rose a su amiga Hufflepuff.
—Dijo que quería irse a acostar —respondió la chica un poco preocupada—. Tengo la impresión de que ha estado actuando muy raro últimamente.
—¿Y eso? —cuestionó la chica Weasley.
—No tengo idea, pero sé está encerrando en sí mismo desde que lo castigaron y no quiere hablar de eso, al menos no conmigo —contestó la chica Smith.
—Quizás debería intentarlo algún otro de nosotros —opinó Alice—. Tal vez así decida hablar.
—Ay, ya me siento responsable —dijo William apesadumbrado.
—No es tu culpa William —dijo Rose.
—¿No? Entonces ¿por qué fue a raíz del castigo que le pusieron por andarme buscando porque yo me olvidé del tiempo mientras estaba encerrado en los baños de Myrtle?
Rose decidió que no valía la pena discutir con su amigo. Jamás lograría convencerlo. Las otras dos chicas parecieron estar de acuerdo con ella.
Mientras tanto, con los chicos que volaba, el primero en caer de su escoba fue Scorpius, derribado por Justin. Albus no tardó en caer mucho después por culpa de Peter, aunque estaba convencido que el chico Thomson no habría logrado tirarlo si no hubiera estado tan entretenido observando al chico Jacot.
Al quedar solo Peter y Justin ambos comenzaron a volar en círculos, intentando mantenerse siempre frente a su rival, aunque ninguno de ellos se decidía por atacar primero. Querían esperar para encontrar algún punto débil en la defensa de su rival.
—¡Eh, allá arriba! —les habló William—. Nos llegará el toque de queda si ustedes no se apuran.
Ambos chicos soltaron un grito de guerra antes de lanzarse el uno contra el otro. Justo al colisionar, ambos chicos encontraron una manera de golpear a su oponente y derribarlo de la escoba.
—¿Quién cayó primero? —preguntó Justin mientras se ponía de pie y las escobas aterrizaban a unos cuantos metros de sus respectivos dueños.
—Creo que fue al mismo tiempo —dijo Sandy.
—¿Qué? ¡Eso es imposible! —exclamó Justin—. Peter es más pesado que yo.
—La fuerza de gravedad atrae los cuerpos a la misma velocidad —le dijo William—. No deberías guiarte por el peso para la velocidad, especialmente en una distancia donde la fricción del aire tiene poco que ver.
—¡Pues entonces volvamos a jugar! —exclamó Justin mientras Peter se dirigía a por su escoba—. No pienso perder.
—No perdiste, quedaron empatados —dijo Alice poniendo los ojos en blanco.
—¡Felicidades Peter! —dijo William—. Eres la primera persona en empatar con Justin en un juego de shuntbumps. No te sorprenda que su orgullo se encuentre herido.
—Suerte de principiante —expresó Justin mientras resoplaba.
—¿Es en serio? —preguntó Peter con los ojos como platos—. ¿Justin nunca ha perdido o quedado en empate?
—No con anterioridad —contestó William—. Era el campeón de shuntbumps en la familia Jacot.
—Me siento grande —comentó el chico Thomson.
Al día siguiente el expreso de Hogwarts se llevó a los alumnos que irían a sus casas a pasar las Navidades por la mañana. El castillo se vació prácticamente, aunque hubo chicos como Alice, Justin y Andrew Bush que tuvieron que quedarse para cumplir los castigos que sus jefes de casa les habían impuesto. Otros como William y Henry McFly se quedaron para acompañar a sus amigos. Si bien no había mucha gente, si había más alumnos de los que se solían quedar por Navidad en Hogwarts.
Parece que a los chicos les va bien, ¿no? Esperemos que en las vacaciones les vaya igual ;) Aunque me temo que no se puede esperar eso con la Orden de Venus extendiéndose por Inglaterra :S
