Capítulo 25

"Epílogo: Finales y Comienzos"

Los niños terminaban de lavar los platos de la cena y sus padres estaba ordenándolos en la enorme alacena de la cocina; la comida había estado abundante y los pequeños devoraron todo con una rapidez inusual para seguir escuchando el relato que tanto les había cautivado, no sólo por las aventuras descritas en él sino porque todo aquello había ocurrido de verdad casi un siglo atrás y sus protagonistas no eran personajes ficticios o desconocidos sino sus propios ancestros... Pronto los tres salieron de la cocina y se dirigieron de nuevo a la sala donde los niños de inmediato tomaron el enorme libro en sus manos y se lo llevaron a su padre, quien se estaba sentando en un sillón, para que terminara de narrar la historia.

"Vaya, veo que realmente están interesados" – dijo el hombre con orgullo.

"¡Hai!" – respondieron los niños.

"Bueno, ya no le daré más largas" – añadió el padre para luego retomar la lectura.

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Shougo y Misanagi reconstruyeron la Residencia Amakusa con la ayuda de Sanosuke, Shouzo y Sayo e incluso Misao, Aoshi, Ren, Haita y Vacuum colaboraron junto con algunos miembros del Onniwa Banshu y varios ninja del clan Sanada. Sin embargo, el cristiano y su esposa no tenían ganas de vivir en la ciudad; ellos eran personas de campo y no se terminaban de adaptar al bullicio de la gente; al final, de mutuo acuerdo decidieron dejarle la casa de Kyoto a Sagara y a Magdaria y comprar una residencia en las montañas para tener un refugio lejos de la civilización. Poco tiempo después decidieron crear un dojo para la enseñanza de artes marciales, mayormente Ninjutsu porque Amakusa no terminaba de decidirse si enseñar abiertamente el Hiten Mitsurugi, después de todo, era un estilo de pelea muy secreto y abrirlo de repente pudiese terminar siendo un error. La pareja, no obstante, pasó mucho tiempo entrenando juntos y tratando de fusionar sus estilos de pelea; y, al eventualmente, lograron crear un arte híbrido al que llamaron Full Ryu (aunque ese estilo nunca se enseñó en el dojo) Misanagi empezó a tomar clases particulares y a recibir lecciones del cristiano dando muestras de que tenía una enorme facilidad para las lenguas y al final terminó volviéndose experta en idiomas por lo que muchas veces servía de traductora para organismos gubernamentales. Adicionalmente, Shougo ayudó a Megumi, el Dr. Genzai y Shouzo a ampliar el consultorio donde trabajaban en la ciudad de Tokio con el fin de atender a más personas porque con el crecimiento de la población en la capital, las instalaciones se estaban quedando pequeñas

Poco tiempo después de la mudanza de Shougo y Misanagi a las montañas nació Koji quien desde pequeño mostró ser muy vivaz y un prodigio para las artes marciales; sus padres estaban encantados con sus progresos y decidieron convertirlo en el primer discípulo del recién formado Full Ryu por lo que el pequeño usaba la Ninhotou de su padre y la Kodachi de su madre, la primera en el cinto y la segunda en la espalda.

Respecto a os 88 seguidores cristianos que esperaban en Holanda, una vez que el país estuvo estable y con el gobierno plenamente en funciones en la capital; Shougo hizo la solicitud formal de que les permitieran volver, la cual fue concedida considerando su aporte durante la guerra. Pocos meses después, los cristianos estaban en Japón y terminaron formando un pequeño pueblo en las montañas no muy lejos de la casa de Mutoh aunque el cristiano no aceptó retomar el liderazgo; eventualmente, en el país se permitió la libertad de culto y las personas de Shimabara nunca más sufrieron persecuciones.

Sayo y Sano decidieron crear una pequeña escuela en la residencia que les había dejado Shougo porque la casa era demasiado grande para ellos solos. La cristiana ejercía como maestra y aunque el número de alumnos era pequeño, al menos servía para darle vida al recinto durante el día y hacer dinero para subsistir; adicionalmente, Sanosuke consiguió, gracias a la influencia de Saito, trabajo como oficial de seguridad en una de las dependencias del gobierno aunque siempre que iba a Tokio evadía pagar su deuda alegando que los Meiji se retrasaban con los pagos. Poco después nació Magdaria quien colmó de alegría a sus padres, la pequeña tenía los cabellos de Sagara y los ojos vivaces de la cristiana además de su inteligencia, pero, para pesar del guerrero, la chiquilla no sentía ningún tipo de atractivo por las artes marciales y nunca supo lo que era participar en una pelea.

Kenshin, Kaoru regresaron a Tokio y encontraron que la ciudad estaba mejor de como ellos esperaban aunque había muchas labores de reconstrucción que realizar; el Dojo Kamiya se encontraba algo afectado, pero por suerte no era nada que pusiera en peligro su estructura y en poco tiempo la escuela de Kendo estaba reabierta; la fama de Kaoru y Yahiko luchando contra la Sociedad sirvió como publicidad y pronto Kenshin, quien ayudaba con la logística, tuvo que cerrar las inscripciones por falta de espacio físico mientras planificaban ampliar las instalaciones. Meses después nació Kenji quien vino a completar el cuadro familiar, Himura no podía expresar con palabras lo que significaba para él el nacimiento de su hijo; ahora sí sentía que sus días de asesinatos habían terminado y ahora sólo deseaba dedicarse a su labor de padre, mientras que Kaoru sabía que ya nadie les iba a poder dañar su felicidad. El niño desde pequeño quiso aprender Kendo y su madre decidió enseñarle el Kamiya Kasshin Ryu aunque Kenshin poco a poco fue cediendo ante sus temores y decidió traspasarle el Hiten Mitsurugi Ryu, después de todo, era su sangre...

Yahiko consiguió trabajo con Tae en el Akabeko y se volvió un experto espadachín del estilo Kamiya Kasshin. Más tarde se casó con Tsubame quien casi cae muerta de un infarto el día que se lo propuso. Eran tales los progresos de Miyoujin que Shougo decidió regalarle su espada Toledo para que la probara y la adaptara su estilo (dado que ese sable era recto como la Shinai) por lo que Yahiko se convirtió en el primer Samurai, de acuerdo a los registros escritos, en usar una espada occidental; sin embargo, nunca hirió de gravedad a nadie, la maestría que tenía era tal que no necesitaba matar al rival para derrotarlo. Su hija Miyoko fue discípula del estilo de su padre y con los años heredó su espada; fue conocida como una guerrera formidable y temible.

Megumi y Shouzo continuaron junto al Dr. Genzai en sus labores médicas; gracias a la ampliación del consultorio pudieron empezar a atender mayor número de pacientes y su reputación como excelentes profesionales se extendió de tal modo que incluso de localizaciones remotas como Akita y de la antigua capital llegaban pacientes para ser curados por ellos. Los dos enamorados se casaron y siempre llevaron una vida llena de dicha que se completó con la llegada de su hijo Shiro, en honor a Shiro Amakusa, quien fortaleció mucho más sus lazos; el niño aprendería con el tiempo los Kanryu de su padre, pero prefirió dedicarse a la medicina como su madre.

Misao y Aoshi decidieron reconstruir la base de los Onniwa Banshu y llevar al grupo a cumplir un nuevo rol en los tiempos de paz que corrían por lo que luego de plantear varias posibilidades y de convencer a Haita de la estrategia, tanto los Onni como los Sanada terminaron formando parte del departamento de inteligencia del gobierno Meiji y sus líderes pudieron abandonar las armas y dedicarse a llevar una vida apacible en el campo. Shinomori y Makimachi decidieron probar suerte con una granja y años después se convirtieron en uno de los principales surtidores de aves de los restaurantes de Kyoto. Luego nacería Nakomi quien dedicó su vida a los animales sin mostrar interés por las labores de espionaje.

Una vez que Soujiro estuvo completamente recuperado de sus heridas, Omasu decidió abandonar al grupo e irse con el Samurai para volverse una Rurouni a su lado. Los dos pasaron en resto de su vida juntos y de forma errante vagando por todos los caminos del país. Ambos necesitaban sanar muchas heridas, sobretodo Seta quien necesitaba enmendar su corazón lleno de heridas, producto de tantos años suprimiendo sus emociones, para poder dedicarse a formar una relación con esa Ninja quien poco a poco se había sabido meter en su vida. Eventualmente llegaría una niña llamada Akane quien aprendería el arte del Ninjutsu de su madre y el estilo Tenken de su padre para luego heredar sus armas; se dice que continuó como vagabunda y que se volvió una luchadora de la justicia.

Saito poco a poco fue escalando posiciones dentro de la policía y pronto fue nombrado el Jefe de la misma en todo el país; el lobo se había dado cuenta que la única forma de ejecutar su Aku Zoku San era tener el control de todo el departamento. El nombramiento de Hajime fue recibido con cierto temor por sus colegas porque todos sabían que dentro de la institución había mucha corrupción y que el lobo no iba a parar hasta erradicarla sin importar cuántas cabezas rodaran... literalmente. Tokio en principio trabajó como apoyo de seguridad en algunos organismos, pero luego del nacimiento de Shinji decidió quedarse en casa para dedicarse al cuidado de su hijo; después de todo, Saito ganaba suficiente para los tres. El pequeño con el tiempo aprendería el estilo Shinsen de su padre y sería tan despiadado como él en la labor de aniquilar todo lo malo...

Takashi y Claudia pasaron por Holanda, Inglaterra y al final se radicaron en Rumania; la pareja decidió comprar una cabaña en el bosque no muy lejos de Bucarest y allí se entregaron a la vida del campo sin más preocupaciones que las relacionadas a su sustento. Entre los dos trabajaban la tierra y comerciaban con los habitantes de los alrededores lo cual les daba ingresos suficientes para estar tranquilos. Tuvieron dos hijos, Misato y Akira, quienes estudiaron en la capital rumana y terminaron siendo reconocidos científicos. Ninguno de ellos volvió a poner un pie en tierras niponas...

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El Dojo Kamiya vivía un revuelo debido a la cantidad de gente que había en él y a los preparativos que se estaban haciendo en su interior; varias mujeres iban y venían llevando trastos y alimentos mientras que los hombres estaban haciendo algunas reparaciones menores; por 5to año consecutivo iba a tener lugar la reunión de todo el grupo y eso tenía a los presentes muy animados. La idea vino de Misao quien casi por chiste sugirió que anualmente hicieran una fiesta para conmemorar el fin de la Sociedad del Dragón Negro y de paso tener un motivo para que todos los involucrados se reunieran; y, para su sorpresa, la idea tuvo una excelente acogida, de hecho, antes de que pudiera reaccionar ya habían acordado que el primer año sería en el Aoia, luego en el Dojo Kamiya, seguidamente en la Residencia de los Amakusa en Kyoto, nuevamente el Aoia y ahora este año la residencia de Kenshin y Kaoru sería la sede.

"Esta es la parte más tediosa" – dijo Megumi al tiempo que veía el montón de alimentos esperando ser cocinados.

"Pero al menos así podemos conversar sin que se metan los chicos" – dijo Sayo divertida.

"Vaya, vaya, si al final la 'santa' es la que peor se porta de nosotras" – comentó Misanagi.

"No sean malas conmigo, sólo quiero divertirme" – respondió la cristiana apenada.

"Claro y ya nos conmoviste a todas" – se burló Misao.

"¿No creen que deberíamos empezar a cocinar?" – preguntó Kaoru.

"Vaya, miren quien nos va a dar clases de cocina" – comentó Megumi con sarcasmo.

"No se metan con ella, me han dicho que sus habilidades son mucho mejores ahora" – añadió Omasu.

"Sí, ahora sus comidas matan más rápido y sin dolor" – indicó Misao – "Al mejor estilo ninja"

"No sean crueles chicas, la pobre Kaoru se va a deprimir" – dijo Tsubame al ver que a la esposa de Himura se le salían las lágrimas.

"¡Orden en la cocina!" – exclamó Tae con autoridad – "No se les puede dejar solas ni un momento"

"¿Se puede saber en qué están perdiendo el tiempo?" – inquirió Tokio con faz seria.

"Ya llegaron los generales aguafiestas" – susurró Misao.

"¿Y a Ustedes quién las nombró Jefas?" – preguntó Megumi.

"Ya las escucharon, a trabajar" – dijo Kaoru sintiendo que tenía refuerzos.

"¡Traidora! Te has puesto de su parte, no lo puedo creer" – indicó Sayo cruzándose de brazos.

"¿Es que no han escuchado? ¡A cocinar!" – ordenó Tae.

"Vamos panda de inútiles, muevan esos traseros" – añadió Tokio casi sin poder contener la risa.

"¡Hey! Mas respeto, hay guerreras aquí" – se quejó Misanagi.

"Y con muy mal genio además" – añadió Misao.

"Chicas, chicas, ya es suficiente" – trató de calmar Omasu.

"¿Hay guerreras aquí? ¿Dónde? No las veo" – se burló Takagi.

"Ya verás lo que te voy a hacer" – dijo la ex líder Sanada encarando a la esposa de Hajime.

"Si no se quedan quietas no podré comentarles los últimos chismes que han llegado a mis oídos" – empezó a decir Okon.

Antes las palabras de la ninja todas las mujeres se detuvieron; Okon era una de las oficiales de mayor rango en el departamento de inteligencia del gobierno y siempre que se reunían traía información sobre nuevas armas, avances tecnológicos, proyectos de infraestructura, grupos subversivos, estrategias militares y muchas cosas por el estilo lo cual interesaba mucho a todas las demás; escuchar los anuncios de Okon se había vuelto una especie de Hobby para sus compañeras, incluso para las que nunca habían sido guerreras.

"Ya la escucharon, a callar y cocinar" – dijo Misao cambiándose de bando.

"Ninjas, no se puede confiar en ninguno" – dijo Sayo en voz baja, pero sin dejar de sonreír.

"Por cierto ¿Cómo le irá a los chicos con los niños?" – preguntó Omasu dubitativa recordando que Soujiro aún no se acostumbraba a su nueva faceta de padre.

"Si no se derrumba el edificio entonces todo está bien" – dijo Misanagi.

"Yo la verdad es que no me confío, pero bueno ya les toca" – dijo Megumi.

"Kenshin es muy amable con Kenji, es un buen padre" – dijo Kaoru con orgullo y todas las demás comenzaron a burlarse de ella.

Las risas no paraban en la cocina aunque pronto las mujeres se dedicaron a preparar la cena que era el acontecimiento central de la reunión; aunque, esas horas previas de compartir juntas, contarse intimidades, ver a sus maridos pasar un rato ameno y mirar a sus hijos jugar juntos merecían más la pena que la comida como tal; de hecho, eran esas pequeñas cosas las que motivaban cada año a no perder la tradición que habían creado... Fuera del dojo, los chicos mantenían una tensa calma alrededor de la partida de Shogi que enfrentaba a Shougo contra Saito.

"Hajime está perdido" – dijo Sanosuke con convicción.

"No se puede cantar victoria aún" – indicó Kenshin.

"Es casi un milagro que pueda ganar" – añadió Shouzo.

"El Rey de Amakusa no está completamente protegido" – indicó Soujiro.

"¡Ja! Ahora todos son expertos en Shogi" – dijo Yahiko.

"Si están tan seguros entonces redoblemos la apuesta" – sugirió Aoshi.

"Hecho" – aceptó Sanosuke.

"He capturado a tu rey, la victoria es mía" – dijo Saito justo después de escuchar a Sagara y haciendo un movimiento que dejó a todos boquiabiertos.

"¡Masaka! No otra vez, esto es increíble, justo cuando pensaba que no tenías escapatoria" – se lamentó Shougo.

"El Aku Soku Zan también aplica al Shogi" – dijo Saito solemne – "Vaya, creo que he ganado una buena suma hoy, luego de ese movimiento de Shinomori"

"Ya me arruinaste" – dijo Sanosuke.

"Aquí va el regalo de Tsubame" – dijo Yahiko.

"Vamos, vamos, sin rencores" – dijo Aoshi divertido.

"Cuando Megumi se enteré me va a matar" – dijo Shouzo entregando el dinero.

"Esto me viene bien para el siguiente viaje" – comentó Soujiro sonriendo de buena gana.

"Dabas más miedo cuando tu risa era fingida" – dijo Sanosuke – "Vamos Saito, sabes que no necesitas el dinero ahora que eres Jefe de la policía; me vas a dejar sin nada para el viaje de regreso" – terminó implorando Sagara.

"En esta reunión estamos sin títulos; además, un buen dinero extra nunca le viene mal a nadie" – respondió el lobo disfrutando hacer sentir al otro miserable.

Sanosuke iba a lanzarle un puñetazo cuando los niños llegaron gritando al lugar donde se encontraban; al parecer, Shinji con una escoba estaba aplicándole el Aku Zoku San al resto del grupo lo cual había generado una pelea con Kenji y Koji quienes también estaban armados con utensilios de limpieza.

"El mal debe ser exterminado de raíz" – dijo Shinji colocándose en la posición base del Gatotsu.

"No dejaré que dañes a gente inocente" – dijo Kenji adoptando la postura del Kuzu Ryuu Sen.

Los adultos no podían contener las risas al ver el espectáculo dado por sus hijos; definitivamente, se notaba que habían sido criados por grandes espadachines...

"Parece que nuestro duelo no quedará sin conclusión después de todo, Himura Battousai" – dijo Saito.

"Tu hijo jamás podrá derrotar a Kenji" – respondió Kenshin.

"Creo que estamos a punto de saber quién de los dos es mejor maestro" – añadió Hajime.

Los niños corrieron el uno contra el otro y antes de que sus sables improvisados chocaran una lluvia de agua les cayó encima; sin que nadie se diera cuenta, Koji y Nakomi habían llenado varias cubetas con el vital líquido para intentar calmar un poco los ánimos... Los dos duelistas al sentirse empapados por el fluido detuvieron su carrera y terminaron riendo de buena gana junto con los otros niños; después de todo, la inocencia no había salido de sus corazones y en un país donde la paz reinaba no hacía falta hacerles perder su infancia.

"Tou-san ¿Falta mucho para comer?" – preguntó Magdaria ansiosa mientras se acercaba a Sanosuke.

"Vaya, veo que tu hija ha heredado tu apetito" – dijo Shougo.

"Esperemos que al menos ella no continúe la deuda del Akabeko" – añadió Kenshin.

"Debería arrestarte por eso" – completó Saito.

"Pues si no me hubieras quitado mi dinero hoy le habría pagado a Tae" – respondió Sagara.

"Muy buena respuesta, muy conveniente al menos" – indicó Soujiro.

"Yo creo que Tae hace años que rompió ese papel" – señaló Aoshi – "Nadie en su sano juicio espera que le pagues" – concluyó.

"Lo siento papá, no pude derrotar a Kenji" – dijo Shinji apenado.

"No te preocupes, al menos él tampoco te derrotó a ti; ya tendrás tiempo de enseñarle un par de cosas" – contestó Saito.

"¡Hai!" – respondió el niño.

"En tus sueños" – dijo Kenji.

"¡La fabulosa comida que hemos preparado está servida!" – dijo Tae con orgullo.

"Ya es suficiente de riñas por hoy, vamos adentro que es hora de comer" – señaló Himura.

"Agradézcannos la cena a Tae y a mí, porque las holgazanas con las que estamos sólo perdieron el tiempo en sus chismes" – señaló Tokio provocando que las demás se le fueran encima – "Si no me sueltan va a correr sangre, yo sigo siendo una gran guerrera" – amenazó la esposa del lobo aunque no tardó en comenzar a reír.

Justo en ese momento entró al Dojo el Dr. Genzai acompañado por otro individuo que sostenía un extraño aparato y le hizo señas a los demás para que se acercaran.

"¿Qué se supone que es esa cosa?" – preguntó Sanosuke contrariado.

"Es una cámara fotográfica" – dijo Magdaria con resolución.

"Tenía que ser la lista de la clase" – dijo Shiro a modo de burla.

"Tiene mucha razón jovencita" – respondió el hombre – "¿Y sabes para qué sirve?" – preguntó.

"¡Para hacer dibujos instantáneos sin usar pincel!" – contestó la niña.

"Vaya, nunca lo había pensado de esa forma, pero es una manera muy lógica de verlo" – respondió el recién llegado.

"Él es Yves Yamamoto, el hijo de un buen amigo mío, y acaba de llegar de Europa" – indicó el Dr. Genzai.

"¿No es el hijo de tu amigo de la infancia el que se casó con una francesa?" – preguntó Megumi.

"Exactamente, él es el hijo de Kenichi y casualmente acaba de regresar de un viaje de placer por París" – corroboró el médico.

"Ahora entiendo tu nombre" – indicó Shougo – "Yves es muy usado en Francia" – señaló.

"¡Hai! Mi madre insistió en que tuviera un nombre occidental para que le recordara su tierra. Es un placer poder conocerles" – dijo Yves sonriendo

"¿Y para qué es la cámara?" – preguntó Yahiko aún sin entender del todo el artefacto.

"Desde niño siempre fui aficionado a la pintura y cuando me enteré por mi madre de que existían las cámaras siempre quise tener una, por eso aproveché el viaje que hice a París para adquirirla y el Dr. Genzai me pidió que viniera a estrenarla tomando algunas fotos de la reunión... si no les molesta claro" – explicó Yves.

"No te preocupes, no hay ningún problema... eso sí, tendrás que hacer varias porque son muchas las que vamos a pedirte como recuerdos" – señaló Sayo de forma amable.

Pronto todo el grupo estuvo reunido junto con sus hijos y la primera foto de Kenshin y sus amigos fue tomada seguida de muchas más, las cuales quedarían como recuerdos imborrables de que al final la amistad triunfa por encima de todas las adversidades cuando las personas dejan el orgullo a un lado y siguen su corazón...

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"¿Entonces estas fotos se tomaron aquel día?" – preguntó Shougo curioso.

"Algunas de ellas" – respondió su padre.

"Por cierto, al final ¿Quién se quedó con el título de Hiko Seijuro XIV?" – inquirió Shougo.

"Ja, ja, ja, la verdad nadie... algo que no les dije fue que poco tiempo después de la partida de Takashi, el ex Daimío le envió una carta a Himura donde le indicaba que no tenía intenciones de volver a Japón y que él junto a Claudia habían decidido tener una vida tranquila lejos de todos, pero que meditara sobre las consecuencias que un gobierno débil y corrupto pueden traerle a un país"

"¿Y eso qué tiene que ver?"

"Pues si Claudia iba a tener una vida pacífica en las montañas ¿crees que estuviera interesada en heredar el título?"

"Bueno, en realidad no... ¿y los otros?"

"Kenshin nunca lo quiso, al menos eso fue lo que le dijo a Seijuro cuando aprendió el ouji y Shougo decidió dedicarse a crear su propia escuela de kendo junto con Misanagi por lo que tampoco se mostró muy interesado en reclamar tal honor"

"Yo creía que era por lo ridículos que se verían con esa capa" – señaló Sayo inocentemente provocando que los otros dos rieran de buena gana.

"Sí, creo que eso también tuvo mucho que ver en su decisión" – respondió el hombre divertido – "Pero si me preguntan qué es lo que yo creo, les diré que lo hicieron por respeto a su mentor. Si en algo coincidían los tres (Shougo, Claudia y Kenshin) era que ni en sueños hubieran podido derrotar a Seijuro en combate uno a uno por lo que quizás prefirieron que el título muriera con él como tributo, en lugar de que recayera en alguien evidentemente inferior"

"Tienes razón Tou-san, yo creo lo mismo" – indicó Shougo.

"¿Y los demás también tuvieron más descendientes? Porque nosotros no conocemos a ninguno que sea familia de los otros" – inquirió Sayo triste.

"Supongo que sí, ciertamente era imposible que los lazos se conservaran por tantos años, recuerden que de eso ha pasado casi un siglo y miren que se dice rápido; pero estoy seguro de que todos ellos tuvieron familias numerosas y que sus apellidos han llegado hasta nuestros días. Incluso, su madre y yo hemos podido tener algún contacto con personas ligadas a la familia Himura y a la familia Hajime" – dijo el padre tratando de animar a su hija – "¿Quién sabe y algún día te encuentras a alguno en la escuela? Bueno, es hora de dormir, ya se ha hecho tarde y mamá se va a molestar mucho conmigo si se entera de que no les llevé a la cama a la hora de siempre"

"No te preocupes Tou-san, no diremos nada, ¿verdad Sayo?" – indicó Shougo.

"Será nuestro secreto" – respondió la chica.

El padre pronto acostó a sus dos hijos y regresó a la sala para ordenar un poco; luego de acomodar los muebles y de limpiar la mesa tomó el libro donde estaba escrito el relato y mientras lo colocaba en su lugar en la biblioteca no pudo evitar imaginar cómo habría sido vivir esos años junto a sus antepasados en el Japón del siglo XIX... Finalmente, el hombre tomó su celular y llamó a su esposa.

"Hola mi vida ¿Qué tal el viaje?" – preguntó.

"Muy bien, ha sido muy fructífero, creo que podremos cerrar ese trato mañana mismo" – contestó la mujer emocionada – "¿Cómo están los niños? ¿Los llevaste temprano a dormir?"

"Están dormidos ya y pasamos la tarde muy animada"

"Seguro que te pusiste a contarles historias... nunca vas a cambiar ¿verdad?"

"Hay que tener ilusión en la vida y nunca se pueden olvidar las raíces; además, ellos son los que me piden que lo haga"

"Si no me molesta, al contrario. No por nada estoy casada con un descendiente directo de los Amakusa que defendieron a nuestro país hace ya casi 100 años"

"Tampoco es para tanto"

"¿No? ¿Cuántas mujeres pueden decir que su anillo de matrimonio le perteneció al mismísimo Shiro Amakusa de Shimabara y que su esposo, en pleno siglo XX, no sólo posee la espada de quien se hiciera llamar el Hijo de Dios sino que también domina el Hiten Mitsurugi Ryu"

"Supongo que tú... pero en estos tiempos donde las armas te matan a kilómetros de distancia, los estilos Samurai ya sólo quedan para los románticos como nosotros"

"Pues si te digo la verdad... me alegra ser romántica y haberme casado contigo"

"Entonces por enésima vez estamos de acuerdo"

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Un joven caminaba por medio del bosque con cara de verdadero fastidio; ya el sol se estaba poniendo y aún quedaban unos cuantos kilómetros para llegar al campamento donde le estaban esperando para iniciar la cena.

"No entiendo cómo en pleno siglo XXI, en la era de la informática y las telecomunicaciones aún tenemos que seguir queriendo cocinar con leña" – se preguntó enfadado – "No sé por qué le hice caso a Sayo de venir a celebrar mi graduación como médico aquí" – añadió – "Qué curioso, ahora que lo pienso, supongo que las historias que me contaba mi padre ocurrían en lugares como éste, en medio de la nada y lejos de la civilización... Es bueno saber que aún existen sitios donde no se siente el paso del tiempo" – concluyó.

El joven seguía absorto en sus reflexiones cuando escuchó ruidos cerca de donde se encontraban; al principio pensó que eran sus amigos, pero pronto se dio cuenta de que aquello que oía parecía una revuelta; y, sus sospechas quedaron confirmadas al sentir el ruido característico del choque de sables, lo cual despertó su curiosidad para investigar un poco... Luego de dar algunos pasos el espectáculo que se alzó ante él le dejó helado; una mujer se estaba enfrentando a varias personas en una encarnizada lucha, aunque pronto se dio cuenta de que era ella quien tenía el control porque los demás caían uno a uno sin tener la menor posibilidad de herirla siquiera; no obstante, pronto un sujeto vestido con ropas antiguas le hizo frente.

"Veo que realmente eres tan buena como me habían dicho. Será un verdadero honor enfrentare y será aún mejor enviarte al otro mundo Shigure-dono" – señaló el hombre.

"¿Shigure-dono? ¿Qué clase de persona usa el 'dono' estos días?" – se preguntó el joven que espiaba.

La mujer no respondió y pronto el otro se abalanzó hacia ella desenvainando su sable con real intención de asesinarla; no obstante, Shigure detuvo sus embestidas aunque no sin cierta dificultad. Era evidente que este sujeto no era igual a los otros, o por lo menos sus habilidades con la espada eran muchísimo mejores; de pronto el hombre dio un salto hacia atrás y arrojó su sable al suelo.

"De verdad que eres una excelente espadachín" – dijo mientras sacaba dos Kodachi de su espalda – "Pero me temo que no tendrás oportunidad ante los estilos legendarios... Kodachi Nitou Ryu. ¡On-myo Hatsushi!"

La mujer quedó francamente sorprendida al escuchar las palabras del otro y esa impresión la sacó de concentración por lo que no pudo leer la técnica en su totalidad. La guerrera casi por reflejo detuvo la primera Kodachi, pero cuando vio la segunda ya era tarde y la misma se clavó en su brazo derecho lanzándola contra un árbol que tenía detrás lo cual la dejó casi noqueada... Una vez que el hombre vio el resultado de su ataque, se apresuró a tomar la Katana que previamente había arrojado al suelo y se acercó a Shigure para terminar el trabajo.

"Jamás debiste venir a buscar esta espada"

El joven se debatía en si intervenir o no; después de todo no conocía de nada a la mujer ni al otro sujeto y no podía estar seguro de quién era el bueno o si alguno de ellos era bueno; no obstante, algo en su interior le decía que debía ayudarla por lo que luego de dar un suspiro, el chico sacó la espada que llevaba en su cinto y mirando al cielo se dispuso a poner manos a la obra.

"Más de un siglo después esta espada volverá a entrar en combate... espero que resista... por suerte hay luna llena esta noche" – empezó a decir – "Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Rai Ryuu Sen!"

El sujeto fue tomado por sorpresa ante la técnica y, antes de que pudiera siquiera pensar, su visión se tornaba negra y la espada caía de sus manos, señal que tomó el otro para completar su plan.

"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Do Ryuu Sen!"

El ataque impactó de lleno al hombre quien cayó al suelo inconsciente. El joven rápidamente se dirigió a la mujer quien estaba aún más sorprendida si aquello era posible.

"¿Se encuentra bien? Déjeme llevarla a un hospital, esa herida no se ve bien y acá no tengo los medios para atenderla" – dijo el guerrero.

"Estilos antiguos... leyendas... Masaka... Ryozanpaku" – fue lo único que atinó a decir Shigure antes de caer inconsciente.

"Perfecto... ahora cómo le explico yo esto a mi hermana y los demás" – se preguntó el joven mientras se echaba a la mujer al hombro para sacarla de ese lugar.

Y así termina el relato de las aventuras de un grupo de valientes guerreros que no dudaron en arriesgar sus vidas para mantener la paz del Japón

Notas del Autor: Bueno, con este epílogo ya pongo punto y final a un proyecto, pero sobretodo a una etapa de mi vida; fueron muchas vivencias junto a amigos, colegas escritores y lectores las que viví durante todo este tiempo en que con gusto les narré las aventuras que en mi humilde opinión pudieron haber tenido nuestros queridos personajes de la serie Rurouni Kenshin (Samurai X) luego de la saga de los caballeros negros en el anime. Ciertamente no usé la línea del manga porque ello implicaba no poder contar con Shougo y Misanagi quienes, como habrán comprobado, fueron personajes centrales en esta historia; sin embargo, debo decir que la saga de la venganza es sencillamente genial y muy superior al anime luego de Shishio. De verdad es una verdadera lástima que nunca llevaran a TV ese arc como debe ser (Las Seisou Hen no cuentan por favor)

No me voy a extender en la despedida porque creo que ya dije bastante en el capítulo anterior así que mejor paso a contarles algunos detalles de este epílogo:

El shogi o ajedrez japonés es un juego de mesa (tablero) para dos jugadores perteneciente a la misma familia que el ajedrez y el xiangqi (ajedrez chino), todos ellos descendientes del juego indio chaturanga o algún otro tipo de pariente de juego cercano. Las piezas tienen movimientos muy parecidos al ajedrez que todos conocemos (incluso algunas se llaman igual) y la dinámica a grosso modo es similar (el objetivo es capturar al rey enemigo) Si desean tener más información al respecto les recomiendo que vayan a Wikipedia y luego a páginas más especializadas.

Para los que estén incrédulos sobre si en la época de Kenshin existían las cámaras de fotos les diré que "El primer fotógrafo fue Joseph-Nicéphore Niépce en 1826, utilizando una cámara hecha de madera fabricada por Charles y Vincent Chevalier en París" Además, en los años 1850, 1864 y 1865 se hicieron importantes avances en la técnica y los procesos de revelado por lo que es perfectamente posible que para 1880 – 1881 (período donde se desarrolla el relato) se pudiera contar con una cámara fotográfica en Japón (además Yves la trajo desde París según él mismo comentó)

Sobre la escena final, creo que es obvio que el joven es Shougo, el niño que en el año 1987 escuchó atentamente el relato de su padre, sólo que ahora está más mayor y recién graduado de la Universidad como médico (por eso él habla de que están en el siglo XXI y no en el siglo XX) ¿Es lógico que alguien en estos tiempos practique el Hiten Mitsurugi Ryu? ¡Por supuesto! Todos los que hemos practicado artes marciales ya sea Karate, Judo, Tae Kwon Do (mi caso), Aikido, Jujutsu, etc, saben que esos estilos son milenarios; incluso hoy en día se practica el Kempo que, según Watsuki, era usado por Aoshi Shinomori así como por el resto de los Onniwa Banshu, además del Ninjutsu y el kendo por lo que es perfectamente posible que el Hiten Mitsurugi Ryu así como los otros estilos hubieran sido pasados de generación en generación hasta nuestros días.

Una cosa más sobre esa escena final; si fueron cuidadosos en la lectura verán que en el último acto hay una especie de mini cross over con una serie (que a mi en lo personal me encanta) llamada History's Strongest Disciple Kenichi. Para los que no conocen este show, nuevamente les invito a .com/ para que lo bajen y lo disfruten, no se van a arrepentir, se las recomiendo con los ojos cerrados; la serie también fue llevada a la televisión, pero sólo la primera temporada que aunque es muy buena no se compara con la temporada actual del manga que aún está en progreso. Para los que conocen esta serie, la verdad desde que apareció Shigure (obviamente una de mis personajes favoritas junto con Kisara) siempre pensé cómo sería una pelea de ella con Kenshin, Saito, Shougo, Soujiro o algún otro de los personajes de Rurouni Kenshin; y, la verdad, este final pudiera ser el inicio de un fic de Kenichi que aún está tomando forma en mi cabeza. Si luego me decidió a escribirlo Ustedes serán los primeros en enterarse.

Finalmente, gracias a Watsuki-sama por crear esta serie, gracias a todas las personas que me han apoyado desde el comienzo, gracias a los lectores que dedican tiempo de su vida a leer mi trabajo y gracias a todas aquellas personas que de alguna u otra forma me han ayudado a lo largo de estos años, como dijera alguna vez Winston Churchill "Este no es el final, no es ni siquiera el comienzo del final, eso sólo el final del comienzo". Se les quiere y nos vemos en la próxima historia.