CAPÍTULO 25

James despertó con una sensación extraña. Le dolía todo el cuerpo de haber estado durmiendo medio apoyado en unos barrotes. Sacudiendo la cabeza se dio cuenta de lo que le había inquietado. Kate no estaba ahí dentro.

Se levantó torpemente. Tenía el cuerpo entumecido. Y miró hacia fuera de la jaula.

Ni rastro de ella.

Kate- llamó

No hubo respuesta.

No había que alarmarse- pensó- Quizá había ido a ducharse o a buscar algo de fruta para desayunar.

Joder! Por qué no le había avisado?- pensó empezando a cabrearse. No soportaba el hecho de que estuviera por ahí sola. Ya no había monstruos pero la selva era peligrosa. Había jabalís sueltos y puede que hasta osos polares. Y ella no llevaba ni siquiera un arma. Mierda! No podía haber esperado? Tanta hambre tenía?

Llamó a Miles por el walkie.

Tío, dónde coño estas?- dijo

Remando jefe. Estoy cerca- contestó una voz fatigada al otro lado.

Cuánto tardas?- dijo impaciente

Calculo que unos diez minutos- dijo Miles

Pues date prisa!- dijo James enfadado.

Vale, tío! No hace falta que me des las gracias por remar como un idiota durante dos horas!- contestó Miles.

Kate!- gritó ahora James

Y si ella había huido de allí porque se arrepentía de lo que había pasado aquella noche? Ella le dijo que lo amaba, vale. Que siempre lo había amado. Pero Kate era impredecible. Era muy capaz de haber dicho aquello y desaparecer de su vida al día siguiente.

Él no le había dicho nada de lo que sentía. No fue capaz de confesarle que él también la había esperado, que la había buscado. No pudo darle explicaciones de lo que Juliet había significado en su vida. Era incapaz de decir en voz alta que se sentía despreciable por haber engañado a esa mujer que se entregó a él sin pedir nada. La culpa que pesaba sobre él por no haber sido sincero era demasiado grande.

Quizá debió haberlo hecho. Puede que ella pensara que lo que había pasado entre ambos no había significado nada para él. Es probable que se sintiera herida por haberle abierto su corazón, por haber destapado su alma sin recibir respuesta por su parte.

Maldita sea! Dónde estaba? Tenía que salir de ahí como sea.

Kate!- gritó desesperado tirando de las rejas

Sawyer!- escuchó decir a Kate acercándose con Miles- Qué te pasa?- dijo mirándolo extrañada

Qué me pasa? – dijo furioso- Donde coño te has metido?

He ido a buscar algo de comer- dijo ella sin entender el enfado de él

Y no puedes decírmelo? Me dejas aquí tirado como un imbecil?- contestó él

Oye, relájate, quieres?- dijo ella

Vaya- dijo Miles- Pensé que al menos habríais arreglado vuestras diferencias durante la noche, pero veo que no.

Cuántas veces tengo que decirte que este lugar es peligroso para andar sola por ahí?- dijo él mirándola furioso.

Por eso has traído un arma, verdad?- dijo ella enfadada

Chicos, chicos, calma- dijo Miles intentando interceder.

Cállate y sácame de este puto agujero!- dijo James

Dios mío, Sawyer, eres insoportable- dijo ella

No haber venido- dijo él

Miles cogió el revolver que había traído y disparó a la cerradura. Inmediatamente James salió de allí y echó a andar hacia el muelle.

Larguémonos de aquí- dijo cabreado. Y esta mierda de jaulas hay que tirarlas abajo.

Mejor habría que ponerles unas cortinas- pensó Kate sonriendo.

Subieron a la lancha y engancharon la canoa en ella. No era seguro, según James, dejarla ahí. James iba sentado atrás, manejando el motor. Kate y Miles iban delante. Ella disfrutando la travesía, Miles con el gesto descompuesto.

Siento no haber podido venir anoche- dijo Miles disculpándose- Creía que me moría. Nunca he soportado ir en barco o cualquier cosa que se le parezca.

No tiene importancia- dijo Kate sonriéndole- Estuvimos bien, verdad James?- dijo mirándole con una sonrisa burlona.

Sawyer se quedó sin saber qué contestar.

Anda, ven aquí- dijo indicándole a Kate que se sentara junto a él- Tienes que aprender a manejar este trasto. Puede que algún día te sea útil.

Kate se sentó a su lado pero en absoluto estaba escuchando todo lo que James le estaba diciendo. Se dedicó a poner la mente en blanco y oír su voz tranquila y grave, a mirar sus ojos azules como el mar, a observar sus manos deslizarse sobre el timón.

Sawyer seguía explicándole con paciencia cómo se arrancaba el motor, dónde estaba el depósito de gasolina, qué tenía que hacer para girar, hasta que se percató de que ella no estaba haciéndole ningún caso. La miró y vio como ella lo miraba sonriendo con el gesto de una niña inocente que jamás ha roto un plato en su vida.

Se puede saber qué te hace tanta gracia?- dijo molesto

Tú- dijo ella sin dejar de sonreír.

Yo?- dijo él frunciendo el ceño

Si, tú y los cabreos que te coges tu solo- dijo

La hubiera besado allí mismo, para borrar esa sonrisita maquiavélica que tenía y para dejarla sin aliento, pero Miles estaba mirándolos con interés. Así que dijo:

Peor para ti si no te has enterado de nada.

Kate volvió a su sitio y se dejó envolver por la brisa de la mañana. Se sentía realmente bien esta mañana. Se había quitado de encima una carga que la oprimía desde hacía mucho tiempo. Había sido capaz de decir todo lo que sentía y eso la reconfortaba. James tenía un carácter del demonio, pero era a ella eso le parecía adorable.

James siguió manejando la embarcación en parte enfadado por la manera en la que ella conseguía siempre burlarse de él y en gran parte aliviado de que todo lo que había pensado al despertar fuera un error. Ni había huido ni le había sucedido nada malo. Debía hablar con ella. Quizá más tarde sería un buen momento. No podía permitir que volviera a escaparse de su vida. No ahora que había vuelto a ella. Necesitaba decirle que la amaba, a pesar de la culpa que sentía, a pesar del miedo de no ser lo mejor para ella, a pesar de todo la amaba y la necesitaba.

Y es que James tenía miedo. No era algo habitual en él. Había estado a punto de morir muchas veces, se había enfrentado a monstruos, fieras, tipos de la peor calaña, pero nunca tuvo el temor que tenía ahora. Todas las personas que habían significado algo en su vida estaban muertas. Sus padres, sus amigos, Juliet… Y se sentía responsable de esto. Meter a Kate en su vida era algo inevitable. No podía renunciar a ella. No otra vez. Y menos después de lo que le había dicho ella. Pero no podía evitar sentir miedo a que ella fuera la siguiente en esa lista.

Durante el resto del trayecto Miles les contó que Lapidus saldría hacia Los Ángeles de inmediato para recoger a los nuevos reclutas. Penny finalmente había encontrado a los candidatos adecuados y llegarían al anochecer.

Al fin!- dijo James- Necesitamos poner esto en marcha de una vez.

Hugo y Ben estaban preparando la bienvenida. Una sencilla cena donde se presentarían. Además había que revisar las cabañas y para eso contaban con la ayuda de Rose y Bernard, que finalmente habían accedido a trasladarse a Dharmaville bajo la promesa de que no iban a dedicarse a perseguir monstruos en la selva ni a explotar bombas.

Cuando llegaron a la isla principal se dirigieron a las viviendas donde estaban Ben y Hugo esperando.

Vaya! Pero si son Stan Laurel y Oliver Hardy en persona que nos dan la bienvenida- dijo James sonriendo.

A pesar de que generalmente Hugo se tomaba bien las bromas de Sawyer su rostro parecía preocupado.

Penny quiere hablar contigo- dijo Hurley

No dejáis ni respirar- dijo James resignado- Eh, pecas. Ve a descansar. Luego te veo- dijo con una sonrisa algo tímida.

No tardes- dijo ella devolviéndole la sonrisa.

Y se marchó hacia el centro de seguridad donde habían instalado los equipos de comunicaciones.

Kate se disculpó del resto y se dirigió a su casa.

Estaba rendida. El día anterior fue duro. Estuvieron prácticamente todo el día trabajando sin descanso. Y la noche fue deliciosamente agotadora.

Se quitó la ropa y la dejó tirada en el suelo del baño. Y se abandonó a una larga y reconfortante ducha.

Cuando se decidió a salir de debajo del chorro de agua se envolvió en una toalla y se miró al espejo. Se sentía mejor que nunca. Se veía hermosa, segura de si misma. Era el efecto que provocaba que el hombre que amaba se hubiera deshecho en atenciones con ella la noche anterior. Que la hubiera hecho sentirse como una diosa.

Miraba su reflejo en el espejo y veía a una mujer radiante, feliz, y sin un atisbo de tristeza, culpa o dolor en sus ojos.

Se vistió rápidamente pensando que debía hablar con él. No podía esperar más. No tenía intención de presionarlo, pero por primera vez en su vida necesitaba saber dónde estaban. Cuando se conocieron ninguno de los dos pensaba en el futuro. Ella huía de su pasado, y él buscaba al hombre que destrozó el suyo. El futuro no estaba en sus vidas. No hicieron nunca planes. Nunca hablaron del mañana.

Pero ahora era distinto. Kate sentía la necesidad de saber si James quería intentar algo. Ahora tenían toda la vida por delante. Ella no tenía que huir, y James había terminado con su pesadilla de niño. Era hora de mirar hacia delante. Y la prueba más importante de que había esperanza para ellos era Clementine.

No sabía qué iba a decirle pero salió de su casa para ir en su busca.