COLEGIO HOGWARTS: DD GENERATION

25.- La Casa de los Gritos
Octubre

El mes anterior había sido agotador, desde el cambio de la habitación común a una propia hasta las constantes juntas que debía realizar con su compañero de condena… porque ser Premio Anual a pesar de ser un gran honor, también parecía una condena… claro, sin olvidarse de lo pesado que Jack se había puesto a lo largo del mes anterior, incluso había tenido el descaro de utilizar una poción multijugos para tomar la forma de ella misma un fin de semana y escurrirse dentro de la habitación; lo comprendía bien, Jack extrañaba sus acercamientos anteriores, las salidas que habían estado haciendo juntos a Hogsmeade, las sesiones de estudio, los besos furtivos en los pasillos al final del día o bien del almuerzo y el juntarse en el árbol a leer… bueno… ella era la que leía, Jack usualmente se entretenía haciendo copos de nieve, lanzando algunas bromas de forma disimulada a los chicos que osaran acercarse y cuando todo estaba oscuro o el patio muy desierto, la abrazaba solo para oler su cabello y sembrar besitos aquí y allá por sus mejillas y su cuello… desde que habían vuelto a la escuela todo aquello había debido quedar en el olvido, ella era el ejemplo a seguir, si bien podía tener un novio, parecía ser que no debía pasar de darle la mano, nada de besos, nada de abrazos, nada de susurros traviesos al oído como le gustaba hacer a Jack para molestarla… no sabía bien que hacer, no quería terminar su relación con él pero la directora había sido muy clara con respecto a lo que se esperaba de ella… si Jack se colgaba de una rama solo para dejarse caer de cabeza y besarla en los labios, ella no podía congelarlo ni abofetearlo, debía comportarse más madura que eso y llamarle la atención, bajarle puntos o darse la vuelta e ignorarlo, no importando si moría de ganas por devolverle el beso o convertirlo en un muñeco de nieve.

Aquel día en particular había sido algo más relajado a pesar de todo, era jueves, la escuela era un alboroto total a causa del juego de Quidditch programado para ese fin de semana, no era para menos, Slytherine vs Gryffindor era un verdadero clásico, solo desplazado por los enfrentamientos Gryffindor vs Ravenclaw desde que los buscadores de ambos equipos fueran tan controversiales, eran rivales acérrimos, eran entrenador y alumna, eran novios y a saber si eran algo más después del Festival Vikingo/Escocés de aquel verano en particular… de Jack no había visto más que sus blancos e inconfundibles cabellos al pasar en ambas horas de comida, las clases habían sido tranquilas y no parecía necesario hacer ningún tipo de reajustes con los prefectos, todo tranquilo.

-¡ELSA! – Gritó su hermana menor mientras entraban al gran comedor.

-¡Anna! ¿sucede algo? – Preguntó la mayor de las Arendalle mientras acomodaba sus libros en un bolsillo oculto en su capa.

-No… si… bueno… más o menos -Comentó la castaña mientras apartaba a su hermana hacia un rincón de la enorme sala- has estado muy distante estos días.

-He estado ocupada, te lo expliqué antes de que comenzaran las clases.

-Si, lo sé… me lo explicaste a mí, solo olvidaste explicárselo al idiota de tu novio.

-¿Hizo algo? – Preguntó la platina más sorprendida de lo que pretendía.

-Ha estado cada vez más y más molesto, empezó siendo sarcástico pero ahora… incluso nos mira feo si nos reímos de los chistes de Hiccup.

-Lamento estarles causando estos inconvenientes Anna – Contestó la platina sinceramente apenada – pero no puedo hacer mucho, esto de ser Premio Anual exige más de lo que pensaba.

-Pues tendrás que ver como lo arreglas… Mérida y Finley están igual que siempre, sigo sin comprender porque ustedes dos no pueden volver a la normalidad y punto.

-Algún día – Dijo Elsa en un suspiro – podré contarte bien todo esto porque, aun no lo termino de comprender.

-Bueno… – Contestó la menor en un tono más tranquilo – mientras tanto, habrá que ayudarlos a buscar una solución, tú estás agobiada y muy ausente y ese idiota de un humor digno de un dementor, a este paso terminará saboteando el partido de Quidditch del domingo… o el festejo de los ganadores, aun si se trata de su propia casa.

-¿Y ustedes ya intentaron hablar con él?

-Créeme, hemos intentado todo lo que se nos ha pasado por la cabeza.

Ambas hermanas suspiraron con desgano al mismo tiempo mientras se encaminaban cada una a su mesa correspondiente y despidiéndose por señas.

Mientras la cena transcurría, Elsa estuvo observando hacia la mesa de Slytherin y la de Gryffindor, la mesa de los valientes se notaba bulliciosa, de un ambiente festivo justo al centro de la misma, el grupo se encontraba haciendo de las suyas, chistes, comentarios, retos, no podía saberlo, aunque estaba acostumbrada a ver aquel bullicio lleno de camaradería donde aquellos jóvenes de sexto grado se juntaban… Jack no estaba ahí, comía en la mesa de su casa en completo silencio, con el semblante lúgubre y sentado al final de la misma, incluso los chicos de su casa se habían mantenido alejados del albino, al parecer su molestia era ya tan notoria, que el chico había preferido aislarse y el resto de la escuela opinaba que era lo mejor, ella no sabía qué hacer, simplemente no estaba segura… podría ir y… ¿decirle qué? ¿consolarlo porque no podían estar juntos como a finales del año anterior? Eso solo complicaría las cosas, Jack era un tipo exigente, tenía que admitirlo, usualmente dejaba que todo se hiciera según ella lo deseaba pero, apenas había algún contacto, un beso, un abrazo, un roce de cuerpos, y salía a luz el pretensioso adolescente dispuesto a darle tanto como ella deseara y exigiendo siempre su atención… definitivamente Elsa Arendalle se encontraba en una encrucijada.

-Elsa – La llamó la voz de su compañero en desgracia - ¿Pasar algo?

-Es Jack, nunca lo había visto así Finley.

El alto y rubio escocés observó en dirección a la mesa de la serpiente, encontrándose con que el aludido había terminado su comida y se retiraba con un aura tan oscura a su alrededor, que parecía uno de esos magos que habían seguido al innombrable.

-Tal vez no deber ser tan estricta con él.

-¿A qué te refieres?

-Transformar su cuerpo como tú fue original y arriesgado, él querer hablar contigo… ¿tal vez?

-Rompió las reglas.

-Y aprender una pócima difícil, bajarle 10 puntos fue exagerar.

-Él no debió entrar en mi habitación… ¿qué tal que la directora se hubiera enterado?

-Él llevar un gran disfraz, yo verlo entrando y pensar que eras tú.

-No lo alabes Finley… entonces…

-Hablar con él si volver a entrar a tu habitación, buscar alguna solución, si entra en tu habitación escuchar, no bajar puntos.

-Se supone que tengo que aplicar las reglas.

-¡Ser tu novio!

-Tú no tienes estos problemas, por eso te parece tan fácil aconsejarme.

-Yo hablar con Mérida cuando llegar la carta, nosotros encontrar solución antes de volver a escuela, ¿tú hacer lo mismo?

-Pues… no pero… tú ganas, solo espero que no se le ocurra visitarme ahora… y que quiera hablar…

Un rato después Elsa se quedaba rezagada en su mesa, observando como poco a poco se iba vaciando el enorme Comedor Escolar, cuando estuvo sola se levantó de nuevo y comenzó a caminar con desgano, siguiendo el camino que con el paso del mes ya se le hacía familiar, al menos esta última semana no se había encontrado frente a la estatua de Rowena Ravenclaw cuando se dirigía a su habitación.

El retrato de una joven de piel blanca como la leche, con ensortijados cabellos negros como ébano y ojos grises era lo que ocupaba el campo de visión de Elsa cuando terminó su recorrido, Avelinda dejó de lado su lectura, se encontraba retratada en una enorme biblioteca que no pertenecía a la escuela, observó a Elsa con algo de confusión antes de levantarse de su asiento y acercarse.

-¿Elsa? – Preguntó la chica del retrato – Justo acabo de dejarte pasar hace un rato.

-Lo siento Avelinda, salí de nuevo, olvidé mis libros en el Comedor – Contestó la chica ocultando su fastidio mientras sacaba los libros de la capa - ¿Ves?

-Bien… ¿contraseña?

-Copos de chocolate – Recitó la platina con un poco de desgano mientras observaba el retrato moverse para convertirse en una puerta – Disculpa que te moleste tanto Avelinda.

-Está bien, he custodiado esta puerta para estudiantes más extrañas que tú, no te preocupes.

Elsa prefirió no indagar, después de todo, tener un retrato como puerta y contraseña podía ser peligroso, se convertían en testigos y cronistas de la historia.

Arendalle ingresó a su habitación con cautela, sus sillones azul pastel estaban vacios, su cama de blancas sábanas con copos de nieve plateada seguían tan ordenadas como las había dejado por la mañana, el dosel azul con los diminutos cuervos de su casa en las partes de abajo también seguía atado a la pared.

Elsa se acercó entonces a su librero, acomodando los libros que había sacado de la biblioteca para el trabajo del fin de semana, verificó un par de cosas en su pizarrón de corcho y se quitó la capa, dejándola pulcramente doblada sobre la silla del escritorio, soltándose el cabello y quitándose los zapatos para detenerse frente a la puerta de su baño, tomó aire sabiendo de antemano lo que se encontraría y abrió la puerta para revisar.

Ahí estaba, sentado con cara de molestia dentro de la tina con una peluca platinada reposando cuidadosamente sobre su rodilla, ¿de dónde había sacado eso?

-Jack… estoy cansada, realmente muy cansada, ¿era necesario que hicieras esto de nuevo?

El aludido solo la observó indignado y con los brazos cruzados, Elsa decidió dejar su lugar en el marco de la puerta y acercarse hasta quedar al pie de la bañera, observando al invasor que no le quitaba la vista de encima, esa mirada desafiante le estaba poniendo lo cabellos de punta pero ella era mayor, debía ser fuerte y sobreponerse a aquel infantil berrinche del albino.

-¿Jack? Prometo no correrte, lanzarte por la ventana o bajarte puntos, ¿podrías entonces decirme que sucede como una persona civilizada?

Él se negó a hablar, observándola sin apenas moverse, estaba realmente furioso, jamás lo había visto así, ni siquiera cuando cometió la insensatez de decirle que se preocupaba por él igual que por los demás… Elsa tomó aire de nuevo, nada de escándalos, eso lo tenía bien claro, agradeció haber dejado los zapatos en su pieza mientras metía los pies en la bañera para poder sentarse, el mueble estaba realmente helado, Jack había bajado la temperatura sin darse cuenta y Elsa no lo había notado antes porque, de cualquier manera, se sentía cómoda en el frío.

Ambos se quedaron callados, al principio se observaban, Elsa no pudo soportar aquella mirada acusadora por más tiempo y cambió de objetivo por el espejo que tenía colgado sobre su lavamanos, observando los detalles de flores plateadas meciéndose al viento que habían pintado en el marco de aquel espejo, haciéndolas parecer de cristal, en algún momento tuvo que reacomodarse, sacando los pies para dejarlos colgar fuera de la tina mientras ella recargaba su cabeza contra la pared de atrás, ni siquiera se dio cuenta al ponerse cómoda, que una de sus manos había comenzado a vagar despacio hasta llegar a un cuerpo ajeno.

-Esto es tortura psicológica y emocional Elsa – Soltó Jack de repente.

-¿Qué cosa exactamente? – Repuso la platina sin voltear a ver a su novio.

-Primero me rechazas todo el maldito mes, me bajas puntos y me tratas como si fuera un criminal cuando todo lo que quiero es afecto… ¡¿y ahora te pones a acariciarme la pierna?!

Elsa se convirtió en estatua en ese momento, despacio, nerviosa, con algo de miedo y el corazón latiéndole desbocado fue volteando hasta descubrir que, efectivamente, su mano derecha se encontraba posada sobre una de las rodillas del chico, el cual aunque seguía molesto, estaba haciendo lo posible por aguantar una sonrisa que intentaba brotarle.

-¡Lo siento! –Fue todo lo que la chica pudo decir con voz de ratón antes de retirar su mano como si Jack fuera inflamable, estaba roja por completo, no sabía como más reaccionar.

-Quizás me equivoqué – Dijo Jack repentinamente más tranquilo- no deberías ser el Premio Anual, no si tengo que entregarte completa a la escuela – Murmuró él mientras acercaba su mano a la que la chica había retirado.

-Jack, lo siento, debí hablar contigo cuando me llegó la carta en lugar de emocionarme tanto pero… es que yo… - Dejó de hablar cuando notó que el chico tomaba su mano para colocársela de nuevo sobre la rodilla, acariciando de paso el dorso de su mano - … no pensé que tendrían que cambiar tanto las cosas.

-Por eso es que he buscado formas de verte aquí, para que no te regañen, Finley me dijo lo de McGonagall pero… ¡ELSA NO PUEDES PRIVARME ASÍ DE TI!… no puedo volver a contemplarte solo de lejos, ¡me volveré loco antes de que acabe el año!

Elsa no pudo evitarlo, se arrojó a los brazos de su novio de cabellos blancos, besándolo primero con ternura y nostalgia, devorándolo después con desesperación, no estaba consciente de cuanto había extrañado el contacto con aquel chico que aprovechó el momento para recorrerle espalda y brazos con aquellas manos finas y heladas, podía sentirlo halándola más y más, abrazándola tan fuerte que dolía, estaban desesperados, en algún punto la cordura se hizo presente, obligando a ambos chicos a separarse lo suficiente para calmar la respiración, aflojando aquel abrazo lastimero que acababan de compartir, Elsa sentía sus ojos picar llenos de lágrimas mientras se refugiaba en el pecho de Jack, el cual no dudó en envolverla con sus brazos antes de peinarle el cabello despacio con los dedos.

-Jack, no puedes volver a venir a mi habitación, por mucho que me extrañes.

-Eso es lo que no entiendo, nadie me ha visto entrar aquí.

-Avelinda me ha visto entrar dos veces sin salir primero… en algún punto empezará a sospechar y avisará a la directora.

-Podríamos escabullirnos en los pasillos de vez en cuando.

-Ya nos han visto haciendo eso Jack… no es correcto.

-Podríamos usar de nuevo la sala de los menesteres.

-Jack, no, estoy segura de que no somos los únicos estudiantes que conocen la ubicación de la sala.

-Me estás dejando sin opciones ¿sabes?

-Así es como me siento yo… sin opciones, así que deja de molestarte conmigo por lo que hago o he dejado de hacer, yo ya estoy lo suficientemente frustrada con todo esto como para que tú andes con mal humor por la escuela.

Ninguno dijo nada más, ambos se sumieron en sus pensamientos, al menos tenían el consuelo de permitirse estar juntos en ese momento, solo de pronto Jack se incorporó de golpe, empujando un poco a la platina en el proceso.

-¿Jack, qué haces?

-Se me ocurrió una idea pero… bueno… dame un mes, encontraré un lugar donde podamos estar juntos como queramos, lejos de McGonagall, o de la vista de los maestros y los demás alumnos.

-Jack, ¡por favor!

-¡Solo confía en mí! Buscaré algo, prometo que no será ilegal, en serio, vamos, tienes que aceptar.

-¡Pero Jack…!

-¡Por favor! – Suplicó el chico viéndola directo a los ojos con aquella mirada suplicante que ponía cuando realmente la quería convencer de algo - ¡Ándale! Solo dame la oportunidad, ¿si? Me comportaré, es más, ni siquiera me acercaré a ti si no es estrictamente necesario… bueno… hasta que encuentre un lugar, entonces…

-De acuerdo – Dijo la chica sintiéndose derrotada – Solo no rompas reglas, ninguna regla, no te metas en problemas y deja de andar con ese humor, ¡hasta Anna está preocupada por ti!

-¿En serio? ¿al fin me quiere la cuñada?

-¡En tus sueños Jack!

Ambos rieron un poco, intercambiaron unos cuantos besos aun dentro de la tina y finalmente, ambos salieron, deseándose buenas noches, entonces Elsa observó a su novio francamente divertida, Jack acababa de ponerse una capa negra, sin el símbolo de ninguna de las casas, cerrándola como si tuviera frío y doblando las rodillas lo suficiente como para quedar de la misma estatura que Elsa, luego, con más destreza de la esperada se colocó la peluca platina, la cual tenía una trenza francesa tejida desde arriba y cayéndole por un lado, el chico hizo algunos retoques , usó su varita para enchinar un poco sus pestañas y colorear ligeramente sus labios, infló un poco las mejillas y le dedicó una mirada bastante significativa a su novia mientras esta soltaba de golpe una carcajada.

-¿Cómo es que Avelinda te dejó pasar? Yo no me veo así.

-Es un pasillo oscuro Elsa, además – Jack dirigió la varita hacia su garganta, aplicando un hechizo imitador, mientras enderezaba su espalda y daba una vuelta despacio para luego comenzar a hablar con la voz exacta de la platina – somos hijos del invierno, olvidas, como dos copos de nieve, idénticos.

Elsa dejó de reír al escucharse en la boca de Jack, debía darle crédito, no recordaba haber leído nada sobre hechizos para imitar la voz de manera tan magistral.

-¿Cómo hiciste eso?

-Solo me concentro y… no no no, es mi hechizo, muchachita envidiosa, te advierto que si intentas indagar de más te bajaré un par de puntos – Respondió Jack con la voz de Elsa.

-Bien, bien, muy gracioso Jack, ¿no sería más fácil usar la poción multijugos?

-Tal vez, pero el día que la usé me sentí demasiado tentado a tomar un baño mientras duraba el efecto, no pienso pasar de nuevo por esa tentación.

-Ahora sí, -Dijo Elsa completamente sonrojada y molesta ante la confesión de Jack- ¡fuera de mi habitación y no vuelvas a pasarte por aquí!, ¿entendido?

-¡Claro!... ¿puedo decirle a Avelinda que me extraño tanto que voy a las mazmorras?

-¡NO!

Jack contuvo una carcajada mientras se abría paso hasta la puerta, Elsa estaba un poco en shock mientras aguzaba el oído esperando que Avelinda preguntara algo pero… nada, el retrato se abrió y volvió a cerrar sin apenas hacer ruido, Elsa observó entonces la hora, media noche sin duda, posiblemente la chica del retrato estaba tan profundamente dormida como ella debería estarlo a aquellas horas de la noche.

La semana siguiente pasó en un suspiro, todo había vuelto a la normalidad, salvo por los rasguños que Jack tenía en una de las mejillas y en las manos, cuando Elsa preguntó, este contestó que había estado haciendo investigación de campo y nada más.

Para el siguiente fin de semana comenzó a esparcirse un rumor de lo más extraño, la Casa de los Gritos estaba más embrujada que nunca en la historia… Elsa y Finley habían decidido hacer oídos sordos, sin embargo, con el correr de los días, el rumor dejó de circular solo entre los chicos de tercer grado, ahora era el principal tema de conversación en las comidas, Bridget Weasley era la que más lo comentaba, según los rumores, ella y su novio se habían acercado a ver si aquello era verdad, estaban observando aburridos desde el cercado cuando súbitamente algo salió volando por la vieja y destartalada chimenea de aquella extraña casa, el sonido de cosas chocando contra las paredes no se hizo esperar, escuchaban martilleos, arañazos, cosas rompiéndose y estrellándose por todas partes, finalmente una de las tablas que cubrían las ventanas habían salido volando y un espectro fantasmagóricos de demoniacos ojos luminosos se había asomado por ahí, después de eso no se sabía nada puesto que la joven pareja había huido del lugar.

Elsa simplemente no daba crédito a lo que escuchaba, de entre todas las historias que había escuchado esa semana, la de la joven Weasley era sin duda la más disparatada, sin embargo, tanto se hablaba del tema en la escuela que tuvo que verificarlo.

-Rapy, hola –Saludó Elsa a la ojiverde luego de haberla esperado junto a la estatua de Rowena.

-¡ELSA! –Gritó la chica mientras saltaba para colgársele del cuello antes de detenerse en seco, quedando en una posición bastante cómica, misma que no tardó demasiado en arreglar- ¡Lo siento! Me dejé llevar, es que, bueno, ¡te hemos extrañado tanto aquí! Ravenclaw no ha sido lo mismo desde que te mandaron a esa habitación ¿sabes?

-¡No pensé que me extrañarían tanto! – Contestó la platina de forma sincera- En todo caso… necesito un favor, ¿has oído hablar de la actividad fantasmagórica en la Casa de los Gritos?

Más tarde, a la hora de la comida, Rapy, Mérida, Anna, Tooth e incluso Astrid y Bruthilda se encontraban sentadas en la mesa de Ravenclaw junto a Elsa comentando sobre todo el chismarajo que se había provocado recientemente.

-¿Pero alguna de ustedes ha visto u oído algo ahí? – Insistió Elsa luego de repasar las diversas historias que se comentaban en los pasillos.

-Yo no – Dijo Anna – Recuerdo la vez que fuimos en grupo, nunca en la vida me había aburrido tanto… salvo tal vez por la clase del profesor Binns.

-Concuerdo con Anna – Dijo Rapy sin pensarlo mucho – Historia de la Magia es ultra aburrida con ese maestro… y la Casa de los Gritos también me lo pareció aquella vez.

-Yo he pasado por ahí varias veces –Repuso Tooth – Pero no he notado nada extraño.

-Yo escuché los rumores –Comentó Mérida – Pero pensé que serían solo eso, después de todo, los de tercero estuvieron por primera vez en la aldea hace dos semanas, no me sorprendería que algunos quisieran llamar la atención.

-Nosotras fuimos a verificar la semana pasada en la mañana – Reportó Astrid mientras Bruthilda adoptaba la misma postura de importancia que su compañera de casa- No vimos nada ni escuchamos nada.

-Ni una triste rata siquiera –Comentó Bruthilda en el mismo tono que su compañera.

-Esto es extraño – Comentó Elsa – Pienso que deberíamos confirmar los horarios en que se han escuchado todos esos supuestos alborotos, ¿podrían ayudarme por favor?

-¡Claro que si! – Dijeron Anna y Rapy repentinamente entusiasmadas y con los ojos brillantes.

-¿No deberías dejar esto en manos de prefectura? – Preguntó Astrid repentinamente alerta.

-No es un asunto que afecte a la escuela por el momento, no hay necesidad de hacer uso de los prefectos para esto, preferiría que solo me ayudaran ustedes.

-De acuerdo – Contestó Mérida mientras se levantaba jalando del brazo a Anna – Comenzaré por preguntarle a Bridget, después de todo, Anna y yo compartimos habitación con ella.

-Yo me encargo de los niños de tercer grado que comenzaron con los rumores – Se apuntó Rapy de inmediato.

-Puedo ayudarte entonces Rapy, planeaba hablar con las pandillas de tercer año también – Mencionó Tooth

-Nosotras nos encargaremos del novio de Bridget – Repuso Bruthilda con una sonrisa maliciosa mientras ella y Astrid se levantaban.

-Muchas gracias chicas, yo también iré a recabar información, en base a lo que cada una averigüe, organizaremos una expedición de solo chicas mañana a la casa de los gritos – Mencionó Elsa con un poco de emoción – Será más entretenido vigilar ese lugar si tenemos con quien conversar, ¿no creen?

Todas asintieron mientras se iban diseminando por el Gran Comedor, listas a buscar a los principales protagonistas de los avistamientos en la Casa de los Gritos.

Elsa preguntó a Flynn, quien a pesar de saber más cosas de las que debería, aseguraba no haber visto nada por ahí ni creer media palabra de los rumores, Hiccup la había llevado con un par de chicos de su casa que supuestamente también habían visto actividades extrañas en la casa abandonada, Jack solo se rió de ella mientras comentaba algo de llegar tarde a clases si se quedaba a comentarle todo lo que había estado escuchando al respecto.

Para la hora de la cena las chicas habían vuelto a juntarse, al parecer la actividad en la casa de los gritos se había dado en la mañana del sábado de hacía dos semanas, a medio día ese domingo, casi a la hora del regreso el sábado anterior y a la hora de la comida al domingo siguiente.

-Muy bien –Concluyó Elsa luego de pensarlo todo con un par de uvas en la boca- creo que haremos un laaaaaaaaaaaargo picnic frente a la Casa de los Gritos este fin de semana.

-Creo que me llevaré mis naipes – Soltó Astrid con desgano.

-Y yo un tablero de ajedrez mágico – Mencionó Mérida.

-Llevaré las piezas de mi hermano – Contestó Bruthilda- ¡A saber cuántas partidas vayamos a jugar!

El plan tomó forma luego de un rato, finalmente las chicas se despidieron y cada cual se fue por su camino para poder conciliar el sueño, después de todo, el día siguiente sería, sin duda, bastante aburrido.

El sábado por la mañana fue de lo más normal, apenas se terminaba el desayuno, los alumnos más grandes salían en tropel con rumbo a Hogsmeade, Elsa y las chicas salieron cargando algunas cosas en sus bolsas mientras se alojaban en un pequeño espacio cercano al cercado de la famosa casa, no eran las únicas, la mayor parte de los chicos de tercer año se encontraban ahí, excitados ante la posibilidad de ver algo raro o escuchar ruidos espeluznantes, Elsa alcanzó a distinguir a algunos de los chicos de cuarto grado a los que había dado asesorías el año anterior, un par de chicas de quinto grado se encontraban también ahí, encaramadas a las precarias tablas con algo de flojera e incredulidad mientras conversaban de cosas triviales, al parecer la casa se había vuelto un sitio de interés público y aun así, de la casa no salió ni un rechinido, ni se movieron las tablas de madera.

Decepcionados, poco a poco la multitud de jóvenes comenzó a desvanecerse mientras pasaba el tiempo, Elsa, Tooth y el resto de las chicas de sexto grado se encontraban cómodamente sentadas sobre un mantel de pic nic donde se habían estado turnando para jugar a las cartas, retarse al ajedrez mágico, leer viejos números de la revista Corazón de Bruja que había aportado Rapunzel y picar golosinas o beber cerveza de mantequilla y zumo de calabaza.

Era pasado del medio día, solo quedaban un par de chicos de tercer año apoyados contra la verja platicando sobre las asignaturas cuando, de súbito, un golpe sordo salió de entre las tablas de la vieja casa, removiendo el polvo y sacando a los dos jovencitos un susto tan atroz, que ninguno dudó en salir corriendo de la escena mientras juraban y perjuraban que no volverían a acercarse, las chicas por el contrario, aguantaron la respiración en ese preciso momento mientras agudizaban sus sentidos para observar hasta el más mínimo detalle.

-¿También escucharon eso? – Murmuró Tooth acercándose al centro del grupo.

-¿Qué creen que haya sido? – Susurró Mérida sin parpadear siquiera.

-Tal vez fue un… - Pero Astrid no pudo terminar con su explicación mágico/científica, un destello de luz había pasado por entre las tablas antes de que algunos rugidos atronadores se escucharan y las tablas de la casa comenzaran a sacudirse con locura, como si intentaran salir huyendo de lo que fuera que hubiera ahí dentro.

-Bueno – Dijo Bruthilda luego de tragarse el susto inicial- Esto es escalofriante.

-Preferiría no haber visto nada – Confesó Rapy mientras se ocultaba lentamente detrás de Mérida.

Los sonidos más allá de terminarse, comenzaron a aumentar, ya no solo se escuchaban rugidos y aullidos extraños, las paredes se cimbraban a la par que ruidos de muebles chocando contra las paredes salían de la derruida construcción, algunas nubes de polvo subían desde la chimenea junto con cenizas ardientes y entonces, un olor fétido inundó el lugar junto a un grito agonizante que les provocó un escalofrío severo a las chicas.

-No sé ustedes – Comentó Astrid mientras se metía los naipes de un jalón a la bolsa colgando de su cadera- Pero yo me voy antes de que esa cosa salga.

-También yo – Comentó Bruthilda mientras se paraba rápidamente dejando en el olvido las piezas rotas que había aportado para el ajedrez.

-A mí esto de los sustos no me gusta nada chicas, discúlpenme – Comentó Rapy tan velozmente como le fue posible mientras se iba siguiendo a las Slytherin que ya corrían lejos del lugar.

-Yo voy con Rapy, no sea que se lastime – Agregó Tooth siguiendo a la rubia.

-Hermana, ¿podemos irnos? – Pidió Anna seriamente asustada – Esto no me gusta.

-Yo también quisiera irme Anna pero… no debería durar mucho, ¿no crees?

Justo entonces, mientras Mérida tomaba de los hombros a Anna para infundirle un poco de valor, algo salió volando de la chimenea, algo obscuro y corpóreo, una de las tablas de la casa se zafó de su lugar y un espectro de luminosos ojos diabólicos se asomó por ahí, observándolas, las tres chicas se quedaron heladas en ese momento, aquello no podía ser cierto.

-¡LÁRGUENSE! – Ordenó una voz fantasmagórica y amenazante desde dentro de la casa, las chicas se levantaron de un salto y comenzaron a retroceder, sin quitar los ojos de encima del espectro - ¡HUYAN O MUERAN! – Rugió aquella voz nuevamente mientras una espesa bruma blanca comenzaba a salir de la casa.

-¿Crees que esto sea suficiente Elsa? – Murmuró Mérida temblando con Ana entre los brazos.

-Sip, es suficiente.

-¡CORRAN! – Gritó Anna mientras tomaba de la mano a su hermana y a su mejor amiga y echaban a correr, solo Elsa tuvo el valor suficiente para voltear atrás y ver como la tabla que se había caído se volvía a colocar de nuevo en su lugar, la casa seguía temblando, crujiendo y soltando unos terribles sonidos, pero nada más, incluso la bruma había desaparecido.

La semana siguiente a esa los avistamientos de la Casa de los Gritos se habían vuelto una cosa tan alarmante, que la directora se vio en la necesidad de prohibir a los alumnos acercarse a la dichosa casa, en junta con los Premios Anuales y los Prefectos comentó sobre la posibilidad de que alguien estuviera viviendo ahí dentro y hubiese fabricado toda clase de trampas y trucos para alejar a los curiosos.

-¿Y qué hacemos entonces directora? – Preguntó Nod con cierta curiosidad.

-Nada, no quiero que nadie se acerque a ese lugar, este fin de semana habrá trabajo, Elsa, Finley, organicen una campaña con los prefectos para mantener al resto del alumnado alejado de esa casa, pongan letreros, hablen a los alumnos y adviértanles, bajen puntos a los curiosos que se acerquen, lo más importante es mantenernos alejados.

-Pero profesora – Intervino Elsa - ¿Y si es un criminal o algo peor?

-No nos corresponde a nosotros indagar, somos un colegio, no el departamento de aurores.

Aquel fue un fin de semana de lo más ajetreado, pláticas casa por casa, la colocación de letreros, trampillas para los curiosos a cargo de Astrid, algunas bardas para bloquear los senderos que llevaban a la alejada casa y la organización de rondas esporádicas los siguientes dos fines de semana fueron parte del plan de contingencia, de no ser por Jack, quien se había mantenido de un humor realmente bueno, Elsa seguramente habría enloquecido.

El último fin de semana por la mañana, Elsa ni siquiera alcanzó a llegar al Gran Comedor, Jack la esperaba al final del pasillo con una enorme sonrisa de oreja a oreja.

-Buenos Días Majestad

-Jack… ¿qué haces aquí? ¿no deberías estar desayunando?

-Planeo hacerlo, solo que contigo.

-De acuerdo, charlar mientras desayunamos no puede hacernos daño, ¿no?

-Si, bueno… no planeaba desayunar aquí.

Elsa se detuvo cuando ambos llegaron a las escaleras, observando a Jack mientras trataba de adivinar a que se estaba refiriendo con exactitud, Jack debió haber escuchado el mecanismo de su mente ponerse a trabajar porque simplemente sonrió de forma enigmática antes de tomarla de la mano.

-Esto no rompe ninguna regla, en serio, además te gustará el lugar.

-Jack

-Por favor Elsa, te mueres de curiosidad, vamos, déjame mostrarte.

Ella se dejó guiar hasta los pasillos que pasaban junto a la escalera que llevaba a su habitación, Jack sacó un mapa que llevaba oculto en el pantalón, observando cuidadosamente antes de comenzar a caminar por varios pasillos distintos, siempre consultando su mapa, dieron algunas vueltas en el castillo hasta que llegaron al patio con el sauce boxeador.

-¿Vamos a desayunar junto al sauce? ¿en serio? Esa cosa es peligrosa.

-No lo es tanto… no si conoces el truco.

-¿Truco? ¿qué truco? – Preguntó Elsa inquisitiva mientras Jack echaba un último vistazo a su mapa- ¿Y ese mapa qué? Pensé que te sabías el castillo de memoria.

-Lo conozco mejor que tú – Dijo el albino despreocupadamente mientras sacaba su varita y murmuraba algo tocando el mapa, cuya tinta comenzó a borrarse al instante mientras Jack lo doblaba y volvía a guardar en su pantalón. – Es hora, mira esto… wingardium leviosa

Una roca comenzó a flotar guiada por Jack, quien la utilizó para golpear una de las nudosas raíces del sauce para luego tomar a Elsa de la mano y correr directo al árbol.

-¡JACK NOS VAMOS A MATAR!

-¡Baja la voz y salta!

Elsa obedeció sin saber porqué, al poco rato ambos se encontraban metidos en lo que parecía un túnel debajo de las raíces del sauce, Jack iluminó el camino con su varita, aquel túnel era estrecho, debían ir uno detrás del otro a cuatro patas para poder avanzar, Elsa se sentía confundida, molesta y con el estómago vacío, también estaba sorprendida, el árbol no los había atacado como ella habría esperado que lo hiciera, para cuando llegaron al final del túnel se encontraron de cara con una puerta, Jack se incorporó, ayudando a la chica a incorporarse también, abrió la puerta y Elsa no pudo creer con lo que se encontró.

-¿Qué es todo esto Jack?

-Elsa… te presento el interior de La Casa de los Gritos.

La chica entró sin comprender el chiste, aquello parecía una casa normal, bastante vieja, eso era cierto, las paredes estaban en mal estado pero, por lo demás, los muebles se veían cuidados, la casa estaba limpia, no había ni un ápice de polvo, la habitación donde estaban era una sala, Elsa se acercó para encontrarse con varios ejemplares de libros en el estante junto a la chimenea, los sillones estaban remendados pero bien, había también un piano de cola negra, recientemente pulido según pudo apreciar Elsa, lamentablemente al tocar una de las teclas escuchó un sonido desafinado, la platina se dedicó entonces a recorrer el primer piso de la casa, había un comedor donde reposaba una cesta con comida, también había algunos platos y vasos en uno de los muebles, al subir por las escaleras Elsa se encontró con una habitación, carecía de cama, solo había un colchón mullido con las sábanas perfectamente alisadas, Jack apareció tras ella mientras observaba un biombo y un viejo ropero con algo de ropa en el interior.

-Intenté reparar la cama pero no pude, me falta habilidad – Se disculpó Frost mientras Elsa se sentaba en aquel colchón.

-¿Tú hiciste esto?

-Me llevó casi todo el mes, en especial con los curiosos de afuera.

-¿Pero y los ruidos? ¿los rugidos? ¿los temblores? ¿qué hay del espectro?

-Si, bueno, eso también me costó mucho trabajo, tuve que sacar algunos libros de la sección prohibida para poder poner esas protecciones.

-¿Protecciones?

-Logré espantarlas a ti y a McGonagall, nadie se acercará aquí o le bajarán 5 puntos según tengo entendido.

-¿Planeaste todo eso?

-No, bueno… solo quería mantener alejados a los curiosos, no podemos asomarnos por las ventanas, de hecho tuve que tapearlas también por dentro, al menos las que dan a los senderos, hay una ventana en la cocina y en la otra habitación que podemos utilizar, además del tragaluz del ático.

Elsa se quedó sin palabras, observando ahora el contenido del armario, ahora sabía a donde había ido a parar el uniforme y la ropa que le faltaban, Jack las había robado para ponerlos ahí, ¿Cuánto tiempo habría pasado planeando todo aquello?

La chica prefirió no averiguar, salió de la habitación para seguir inspeccionando, en la otra habitación había una mesa con naipes y un juego de ajedrez, el ático por otro lado estaba lleno de basura, muebles rotos, clavos oxidados, pedazos de telas y rellenos de almohadas y cojines.

-¡En verdad arreglaste el lugar! – Exclamó Elsa sorprendida al encontrarse con todos aquellos sobrantes, Jack solo la observaba desde la puerta con una sonrisa orgullosa.

-Había estado planeando ocupar este lugar cuando descubrí como paralizar al sauce, solo necesitaba que me escucharas.

-¿Por eso estabas tan molesto conmigo?

-¡Por supuesto! ¿tienes idea del trabajo que me costó restaurar todo lo que era rescatable? Por suerte en vacaciones debo ayudar a mi padre a hacer cosas como estas o no habría podido hacer ni la mitad.

-¿Porqué no me dijiste nada el día que hablamos en mi habitación?

-Porque tenía la esperanza de encontrar un lugar que implicara menos arreglos, además tú eres muy quisquillosa.

-¡No soy quisquillosa!

-¡Oh sí que lo eres! –Se burló el albino mientras tomaba la mano de la platina para comenzar a bajar hasta el comedor donde la sentó antes de comenzar a poner la mesa a mano. – Si te hubiera propuesto utilizar la casa, me habrías mandado a Saint Mungo, eso es seguro.

-¡Claro que no! – Respondió la chica ligeramente ofendida.

-¿A no? ¿entonces qué abrías hecho?

Elsa ya no dijo nada, habría descartado la idea por más que Jack insistiera, eso era seguro.

Ambos desayunaron sin problemas, Elsa observó a su novio levantar los trastes sin magia y llevarlos a la cocina donde comenzó a lavarlos utilizando agua que había almacenado en un tambo.

-¿No sería más fácil usar tu magia Jack? – Comentó la chica mientras se asomaba para observar lo poco que había en la cocina.

-No puedo, los hechizos de protección que puse me drenan la magia cada vez que pongo un pie aquí, si permanecemos más de 4 horas aquí terminaré desmayado, si además me pongo a usar magia como normalmente hago, tendrás que llevarme arrastrando a la enfermería dentro de poco.

Elsa observó a Jack sinceramente impresionada, deteniéndolo de lo que hacía para besarlo en los labios antes de ponerse a lavar las cosas a su lado, si el chico estaba dispuesto a llegar a tanto por estar con ella, tendría que acostumbrarse a hacer las cosas como los muggles los fines de semana, después de todo, contaban con menos de 4 horas para disfrutar de su soledad.

NOTAS DE LA AUTORA:

Mil disculpas por la demora, tuve algunos problemas esta semana, además de falta de inspiración, de todas maneras, no se preocupen, ayer la musa vino a iluminarme y llené mi cuaderno de reseñas para los siguientes caps, así que volveremos al ritmo usual, bueno, tal vez me detenga un poco en dos que nomás no logré pensar una trama para colocarles pero algo es algo, por cierto, habrá side story de este cap, no dejen de estar pendientes en el otro fic, trataré de subir el cap nuevo este mismo fin de semana.

¿Y qué les pareció el cap? Me disculpo por disfrazar a Jack de Elsa, pero había que despistar al retrato y a los que pudieran ir a buscarla o algo así xD, jajajajajajajaja, ese Jack es un loquillo, en cuanto a lo de la ocupación de la Casa, me disculpo, le robé la idea a otra autora, sorry sorry, no recuerdo a quien se lo leí en uno de esos fanfics sobre los padres de Harry Potter… bueno, no robé la idea completa, Jack no tiene tanto dinero como los Potter, no podía meterle muebles nuevos o un elfo doméstico xD.

REVIEWS:

MyobiXHitachiin De nuevo me disculpo por la tardanza, yo sé que lo esperabas en jueves, en todo caso, creo que podré volver a subir caps ese día, en cuanto al cap anterior, tenía muchas expectativas de poner a Elsa a jugarle bromas pesadas pero, la malvada musa se me escapó con todo y las ideas, aun así creo que puedo aprovecharme de las circunstancias, en fin, que bueno que te gustara, espero este te haya hecho reír un poco, me parece que quedó más divertido que el anterior.

hiikami McGonagall es la directora, creo que se decepcionó un poco de que Elsa se deje llevar tanto por Jack cuando mantiene el control en otras situaciones, ciertamente que ambos tienen la culpa por juntarse con Flynn, McGonagall lo vigila tanto como Dumbledore vigilaba a Harry, creo que se preocupa por ver que el huérfano al que ayudó alguna vez logre desarrollar todo su potencial, Jack por su parte creo que si se aprovechará de todo lo que tenga a mano, vamos, por algo preparó una "cama" en la Casa de los Gritos xD en fin, espero que te haya gustado este cap.

DeAtH tHe RoSe Elsa también está amenazada, no puede lanzarle nieve a Jack aunque quiera xD vamos, Jack es masoquista con los hechizos congelantes, jajajajajajaja, aunque si, habría que ayudarle a hacer algo con sus hormonas desbocadas, ¿alguna idea? ;)

N. M. Hurtado Corrales Gracias por la observación, tiene algunos caps que procuro tener cuidado sobre el color de ojos de cada personajes, me disculpo por ese primer cap, espero que estés disfrutando del resto de la historia y ojalá pueda volver a leerte entre los reviews, todas las opiniones y comentarios son bien aceptados.

Koizumi Hinata Espero te haya gustado la solución de Jack… aunque implica sus riesgos pero, bueno, como él mismo dijo, corría el riesgo de enloquecer si no hacían algo al respecto… y no veo a Jack conformándose solo con tomar a Elsa de la mano a ratitos y platicar con ella.

A todos ustedes y los que me tienen en favs y follows, mil gracias, recuerden, estoy siempre abierta a todo tipo de comentarios, me gusta leerlos también.

SARABA