Los personajes no me pertenecen, sólo los tomo prestados durante un ratito.

Capitulo 25.

La charla sobre beber en general y apostar en particular fue legendaria ya que por una vez Lily y Remus se habían puesto de acuerdo en hacer entrar en razón a sus amigos, lo que significó cinco horas de charla y dos pergaminos cada uno donde tenían que escribir que no volverían a apostar sobre cuántas bebidas podrían ser capaces de ingerir antes de caer inconscientes. Sin embargo, Remus tuvo que admitir que gracias a las apuestas que se habían realizado había podido realizar publicidad gratuita para la inminente llegada de San Valentín donde por ahora sus chocolates eran los más requeridos por los enamorados. Por otra parte, Thomas se había llevado una gran bronca por parte de Lily acompañada de una más pequeña por parte de James acerca de la particular porra que llevaba a cabo sobre cuánto duraría su relación, a la cuál Lily obligó a poner fin bajo amenaza de muerte y posterior resucitación para volver a cometer el crimen. No obstante, este intento de Lily de eliminar la apuesta sólo consiguió que Thomas la volviera a activar días después en los bajos fondos de Hogwarts.

La promesa de Elyon a Warren de ir a verlo entrenar se había mantenido hasta la fecha, la rubia siempre acompañada de Lily iba a ver su amigo entrenar cada vez que el equipo debía estar practicando. A ellas se unía Remus de vez en cuando siempre que sus deberes de prefecto se lo permitiesen, y cuando él no iba Kath ocupaba su lugar aunque debía mantenerse calladita a petición de Lily, pero esto no evitaba que el joven cazador hippie se acercase a saludarlas efusivamente, sobre todo a Lily a la que siempre lanzaba algún tipo de piropo, lo que había provocado que James le cortase varios rizos en señal de amenaza.

El día de los enamorados se acercaba peligrosamente y esto se notaba en la decoración del colegio, donde cada día aparecían guirnaldas rosas y rojas en lugares nuevos acompañadas de corazones. También había tres pequeños cúpidos que sobrevolaban los pasillos e iban disparando flechas a todos los alumnos (les daba igual que tuvieran o no pareja) por lo que los éstos tenían que llevar escudos o usar los libros a modo de defensa para esquivar las pequeñas flechas que habían causado que oleadas de estudiantes fueran en masa a la enfermería con flechas clavadas en diferentes sitios. Y era en la enfermería donde se encontraban Lily y James esperando para que éste último fuese atendido por la señora Pomfrey ya que el merodeador para evitar que una flecha le diese a Lily se abalanzó sobre ella recibiendo él el impacto, momento que también aprovechó otro de los cúpidos para lanzar otra flecha. Por lo que James tenía dos preciosas flechas acabadas en corazón en la espalda.

- Hay que hacer un comunicado a Dumbledore, estos "cúpidos" no pueden seguir volando por Hogwarts. Se quejaba Lily sacando un pergamino y escribiendo en él, James estaba tumbado bocabajo en una de las camas.

- ¡Ay! ¡Cuánto dolor! ¡Como sufro! Exclamaba James vociferando y retorciéndose de dolor en la cama, Lily apartó la mirada del pergamino y entrecerró los ojos mirando hacia su novio, James la miraba sonriendo. – He recibido una flecha por ti, no me culpes por esperar toda tu atención.

- Cariño, has recibido una flecha por mí. Lily guardó el pergamino y se abrazó a James que emitió un pequeño auch cuando la pelirroja tocó sin querer la espalda del merodeador donde tenía clavadas dos flechas. – Bueno, dos flechas.

- Y él día antes de San Valentín. Recordó James

- Y él día antes de San Valentín. Repitió Lily dando un beso a James en la mejilla para luego acariciársela, la pelirroja se puso en pie y miró la espalda del moreno, las flechas por suerte no estaban clavadas profundamente por lo que la señora Pomfrey no tardaría mucho en curarlo. - ¿Te duele?

- Sí, mucho. Voy a necesitar mucho amor para soportar algo así. Contestó James mirando a Lily con ojos de cachorrito abandonado, ella sonrió dulcemente antes de revolverle el pelo; luego se asomó por la cortina que separaba la cama de James del resto de la enfermería, las demás camas se encontraban llenas de gente también pero lo que más llamó la atención de Lily fue el alumno que en ese mismo momento estaba siendo atendido por la señora Pomfrey, el chico era un alumno de Slytherin y tenía siete flechas clavadas en la espalda, a su lado había una chica rubia sujetando su mano mientras la enfermera le quitaba las flechas. Lily siguió ojeando la enfermería, la mayoría de las camas estaban ocupadas por chicos y estaban acompañados casi todos por chicas aunque no todas eran sus novias. Lily volvió a la cama con James y se sentó a su lado, el castaño cogió la mano de la pelirroja y se puso a hacer círculos en la palma de su mano.

- Está la enfermería llena, tardaran en atenderte. Lily se soltó de la mano de James y se agachó delante de la cara del castaño para darle un pequeño beso y luego quedarse mirándolo fijamente apoyada con los brazos en la cama y su cabeza sobre éstos.

- No me importaría pasarme aquí hasta mañana si solo estamos tú y yo. James miraba a Lily, sus ojos verdes lo tenían hipnotizado, ella parpadeó un par de veces antes de sonreír y levantarse. Lily se puso a acariciar la espalda de James y reía coquetamente, un hormigueo recorrió la espalda de James de arriba abajo; definitivamente amaba a esos cúpidos. - Lily.

- Vale, ya lo dejo. Contestó Lily quejándose poniendo morritos y pasando los brazos detrás de la espalda para comenzar a balancearse como si fuera una niña de cinco años. James la miraba divertido pero algo lo distrajo, Peter acababa de entrar a la enfermería tenía una flecha clavada en el brazo derecho. Su amigo se dirigió hacia ellos nada más verlos.

- Menos mal, ya pensaba que tendría que estar aquí solo. Comentó Peter tomando asiento al lado de James, éste comenzó a examinar las flechas que tenía James en la espalda. – Veo que también te han dado.

- Si, apareció un angelito de la nada y tuve que empujar a Lily para protegerla. Contestó James con orgullo, Peter abrió la boca de par en par para luego cerrarla y levantar el dedo pulgar hacia James. – Un acto heroico, lo sé. ¿Y a ti que te paso?

- Iba a la sala común y de repente me atacó. Peter se encogió de hombros aunque esto hizo que el chico mostrase una mueca de dolor, ya que no se había acordado de la flecha. – ¿Lleváis mucho tiempo esperando?

- Por lo menos tres cuartos de hora. Lily miraba el reloj de muñeca que llevaba y luego suspiró, a este paso no iban a atenderles nunca. La pelirroja asomó la cabeza y vio como la señora Pomfrey había acabado con el chico rubio de antes y había pasado a atender a la chica que estaba en la cama de al lado. James le hizo una señal para que tomara asiento a su lado pero ella declinó la oferta y permaneció de pie. – Peter, ¿sabes donde están Elyon y Kath?

- ¿Ya vas a abandonarme? Preguntó James ofendido mirando hacia la pelirroja que enseguida negó con la cabeza mientras Peter colocó la mano en la barbilla pensativo.

- Creo recordar que vi a Ross con Sirius y Hennings, iban a cazar algo porque llevaban redes. Pero a Jewter no la he visto, debe andar con Remus perdida por algún lugar. Contestó finalmente Peter que se bajó de la cama de James y se sentó en una silla frente a su amigo, el castaño sonrió pícaramente y volvió a hacerle señas a Lily para que fuera a sentarse con él pero ella simplemente lo ignoró.

- Moony le cogió el truco a lo de desaparecerse con Jewter. Comentó James, Peter asintió y se puso a rebuscar algo en su bolsillo tras unos cuantos minutos sacó un puñado de caramelos que ofreció a la pareja, tanto Lily como James cogieron uno.

- ¡Por todos los santos! ¿Qué ha pasado? Exclamó la señora Pomfrey a gritos captando la atención de toda la enfermería, Lily asomó la cabeza para cotillear y lo que vio no le gustó en absoluto. En una camilla llevada por Sirius, Kath y Elyon reposaba un inconsciente Remus acostado de lado del que sobresalían flechas por ambos lados del cuerpo, tras ellos iba Thomas cojeando ya que tenía varias flechas clavadas en la pierna izquierda y una en el estómago. La señora Pomfrey ordenó a los tres jóvenes que colocaran la camilla donde estaba Remus sobre una de las camas y se puso a examinarlo; Lily preocupada miró hacia sus dos amigas, Elyon llevaba puesto su casco de guerra y miraba preocupada hacia una flecha que tenía hincada en la costilla y una herida en el brazo de otra flecha que debió pasarle rozando; Kath tampoco tenía muy buen aspecto, pese a no tener ninguna flecha sobresaliendo de su cuerpo si tenía varios cortes y heridas (posiblemente ella misma se habría quitado las flechas antes de llegar).

- ¿Qué os ha pasado? Preguntó Lily a las chicas saliendo de detrás de la cortina donde estaba con James, las dos chicas la miraron sorprendidas e intercambiaron miradas de complicidad.

- Voy a morir Lil, enterradme cerca de Las Vegas y recordadme como un gran corredor de apuestas. Pidió Thomas antes de que Kath lo obligase a sentarse en una de las sillas, él siguió mirando hacia Lily hasta que la pelirroja rodó los ojos y asintió. Lily miró hacia Elyon esperando una respuesta pero la señora Pomfrey que en esos momentos estaba tratando a Remus les pidió no muy amablemente que se trasladasen a hablar a otro sitio pues su labor iba para rato y la desconcentraban; así que hicieron levantar a Thomas pese a sus protestas y quejas de que estaba moribundo y se fueron todos a donde se encontraba James con Peter.

- Sirius, ¿Qué te ha pasado? Preguntó preocupado James al ver a su amigo yendo hacia él con el pelo revuelto, la camisa rota con manchas de sangre; dos flechas clavadas en el estómago y una en el muslo derecho. Sirius se tumbó como pudo al lado de James sin decir palabra mientras tras él aparecían Lily con Kath y Elyon, ésta última colocó una silla en la que ayudo a Thomas a sentarse. - ¿Pero qué os ha pasado? ¿Y moony?

- Remus está a punto de ir al otro mundo, pero tranquilo yo le daré recuerdos de tu parte. Mirad ya estoy empezando a ver una luz, ¡oh! Dijo Thomas mirando fijamente hacia la pared haciendo que Lily, Elyon y Peter miraran también hacia ese punto sin distinguir nada. Kath se acercó a Thomas y le propició una colleja.

- Es la última vez que te lo digo, ¡no vas a morirte! Chilló Kath en la oreja de Thomas, él se cruzó de brazos molesto. Elyon se llevó las manos a la cabeza y comenzó a acariciarse la sien sin dejar de mirar hacia donde la señora Pomfrey estaba tratando a Remus.

- Ha sido su culpa. Dijo Elyon señalando hacia Thomas, Kath y Sirius; los aludidos se hicieron los despistados pero Lily le hizo una seña a Elyon para que explicará exactamente lo que ocurrió. – Estos tres que no se les ocurre otra cosa que intentar capturar a uno de los cúpidos, cuando Remus y yo los encontramos estaban en medio de una batalla campal contra los cúpidos, el pobre Remus intentó poner orden pero los angelitos del demonio no entraban en razón y comenzaron a lanzarnos flechas; pudimos escapar gracias a que McGonagal llegó y les lanzó un hechizo aturdidor.

Elyon terminó su relato de los hechos contando una versión bastante simplificada de lo que había sucedido. Peter, Lily y James la miraban con la boca desencajada y sin poder reaccionar, los tres intercambiaban miradas de incredulidad mezclada con confusión. Kath se puso a mirarse las uñas distraídamente mientras Sirius fijaba la vista en la espalda de James y tocaba las dos flechas que su amigo tenía clavadas, Thomas por su parte seguía murmurando algo sobre una luz brillante que lo llamaba; todos ellos estaban en espera del grito que iba a dar Lily pero que no llegaba.

- Y queríais secuestrar a uno de los cúpidos, porque… Quiso saber James con curiosidad, Thomas levantó la cabeza con rapidez.

- Black dijo que no sería capaz de capturar a uno y Kath apostó dos galeones a que no era capaz de lograrlo, por cierto luego te los pago. Contestó Thomas mirando hacia Kath, James no pudo evitar soltar una carcajada pero fue fulminado por la mirada verde de Lily que se golpeó la frente con la mano.

- En mi defensa diré que lo planteé en broma, pero éste se lo toma todo en serio. Trató de defenderse Sirius señalando hacia Thomas pero nadie lo creyó, Peter le dio un par de palmaditas en la espalda que no sirvió para animar al pelinegro. Kath se acercó a Elyon y murmuró algo en su oído por lo que la rubia asintió, Lily seguía cruzada de brazos golpeando nerviosamente sus dedos contra el codo y las miraba enfadadas, sus amigas se lo tomaban todo a broma.

- Pobre Remus. Comentó Peter mirando hacia donde se encontraba el merodeador, la enfermera todavía seguía quitándole flechas de su cuerpo.

- ¡Me encantaría tener dos días seguidos sin que os metieseis en problemas!. Gritó Lily furiosa mirando a Elyon, Kath y Thomas, los aludidos agacharon la cabeza y murmuraron "Si, Lily" Era mejor darle la razón antes de que comenzase a gritar como una loca. – Nada de sí Lily, ¡estáis todos castigados sin cenar! Y tú también Black.

- ¿Qué? ¿Yo? ¿Por qué? Preguntó Sirius pero la mirada verde de Lily lo fulminó, por lo que el pelinegro agachó también la cabeza y asintió. Peter por su parte se alejo de la pelirroja, no fuera a ser que Lily le castigase también sin cenar. James se estiró como pudo y agarró a Lily de la mano para arrastrarla hacia él, ella se hizo la remolona pero finalmente se dejo llevar por el merodeador que la hizo sentarse en la cama y luego él apoyo la cabeza sobre sus rodillas.

Quince minutos más tarde la señora Pomfrey llamó a Elyon puesto que Remus había recuperado el conocimiento y la estaba llamando. El merodeador tenía casi todo el cuerpo lleno de vendas pero apenas le dolía nada, lo que sí tenía era un gran cabreo con Thomas y Sirius a los que trató de ir a golpear pero cuyo intento falló debido a que fue obligado a quedar acostado. La enfermera curó a continuación a Thomas que seguía insistiendo en que veía una luz a lo lejos que lo llamaba por lo que Kath acabo diciéndole que en la luz no podría hacer apuestas, lo que terminó con los comentarios de su primo. Tras él fueron atendidos Sirius, Kath, Peter y por fin James. En la hora de la cena Kath, Thomas, Sirius y Elyon se quedaron cada uno en sus cuartos cumpliendo el castigo de Lily pero tanto Warren como James intentaron subirles comida, algo que no consiguieron debido a que Remus se chivó ya que no dejaría que ninguno de los culpables de que por un breve momento se convirtiera en una diana móvil quedara inmune al castigo.


La mañana siguiente lechuzas cargadas con tarjetas de San Valentín sobrevolaron todo el comedor hasta llegar a sus destinatarios a éstas se les unieron los tres angelitos que lanzaban pétalos de rosas sobre todas las mesas, aunque al pasar por la mesa de Griffindor sacaron sus arcos dispuestos a disparar a Kath, Thomas y Sirius que tuvieron que agacharse y esconderse debajo de la mesa hasta que pasase el peligro.

El día transcurrió entre tarjetas y más tarjetas y algún que otro regalo como flores o bombones a esto se añadía que los pasillos estaban llenos de parejas que demostraban su amor, todos esperaban con ansía el termino de las clases para que comenzasen sus citas.

Sirius abrió la puerta sin tocar primero e instintivamente se apoyó sobre el marco de la puerta, Kath estaba sentada en el suelo leyendo un libro que tenía apoyado sobre las piernas mientras frente a ella había una poción cocinándose. El brebaje comenzó a hervir por lo que la morena apartó la vista de su libro y removió la poción con una cuchara de madera que volvió a colocar al lado del caldero, Sirius carraspeó y Kath dio un respingo sobresaltada, sus ojos se posaron sobre el merodeador que había entrado en la habitación y sonreía.

- ¿Qué haces? Preguntó Sirius poniéndose en cuclillas y removiendo la poción con la cuchara, Kath cerró el libro y lo colocó sobre su cama.

- Buscar una solución para esto. Dijo Kath levantándose el pantalón y mostrando un grillete que tenía en el tobillo y que mediante una cadena metálica estaba unido a la pared. – Esta ha sido la solución de Lily para que no haga nada que pueda causar problemas en San Valentín.

- Creo que se ha pasado un poco. Comentó Sirius tirando de la cadena y viendo que a medida que tiraba la cadena se alargaba automáticamente, Kath entrecerró los ojos molesta.

- ¿Tú crees? .Kath se puso en pie y comenzó a caminar por toda la habitación, la cadena se alargaba a medida que la chica caminaba pero cuando fue a salir por la puerta la cadena dejo de estirarse. - ¿Ves? Puedo caminar por toda la habitación sin problemas, pero no me está permitido salir de ella.

- Evans va a tener que empezar a enseñarme estos trucos tan molones. Comentó Sirius sacando la varita de su bolsillo y jugando con ella antes de apuntar hacia el tobillo de Kath.

- ¡No!. Exclamó Kath pero era demasiado tarde y Sirius ya había lanzado un hechizo contra el grillete, lo que causó que la cadena comenzase a brillar y de ésta apareciese otra que atrapó el tobillo del merodeador. - ¡Idiota!

- ¿Cómo iba a saber que esto sucedería? Preguntó el pelinegro intentando quitarse el grillete con la mano pero sus intentos sólo servían para arañarse la mano. – ¡Agg! ¿Le queda mucho a esa poción tuya?

- Todavía le queda un buen rato y aún no es seguro que funcione. Comentó Kath cogiendo el libro que había dejado sobre la cama, Sirius se puso a caminar hacia la puerta pero le ocurrió igual que a ella minutos antes, la cadena se tensaba y no lo dejaba salir de allí. Así que volvió sobre sus pasos y se puso a observar la habitación mientras Kath lo miraba desde detrás del libro. Finalmente Sirius aburrido se dejo caer sobre la cama de Elyon, luego cogió la almohada y se puso a lanzarla al aire para luego cogerla de nuevo.

- Me aburro. Canturreó Sirius lanzando la almohada hacia Kath, ella no pudo esquivarla y le dio de lleno. - ¿Dónde está Hennings?

- Encadenado en su habitación. Contestó Kath cerrando el libro y lanzándole la almohada a Sirius, la morena se puso en pie y tras echarle un vistazo a la poción se puso a revisar su baúl del que sacó unas cartas. Mientras barajaba las cartas caminó hacia la cama de Elyon y se sentó sobre ella con las piernas cruzadas, Sirius apoyó su espalda sobre la almohada y comenzó a recoger las cartas que Kath repartía.

- ¿Qué es lo que nos apostamos? Preguntó Sirius levantando las cejas mientras Kath se echaba a reír, lo de juntarse tanto con Thomas le estaba afectando demasiado.

- Pues el ganador puede torturar al perdedor, pero sólo un poquito. Kath sonrió maléficamente, Sirius le guiñó un ojo y miró sus cartas.

- Prepárate para sufrir Ross.

Veinte partidas más tarde…

- ¡Gané! Gritó Kath por decimonovena vez, Sirius tiró sus cartas sobre la cama y miró hacia la morena que mostraba una gran sonrisa victoriosa.

- Has trucado las cartas, ¿verdad? No es normal que ganes diecinueve veces seguidas. Dijo Sirius indignado y cruzándose de brazos, ella negó con la cabeza.

- Es que tú eres muy malo, ahora estira el brazo. Exigió la morena, Sirius de muy mala gana alargó el brazo izquierdo que estaba un poco rojo, Kath se acercó a él y le pellizco el brazo durante un par de segundos haciendo que se formara un pequeño circulito rojo. - ¿Otra?

- ¿Para que puedas ganarme de nuevo? Ni loco. Protestó Sirius pero Kath se puso a cacarear y a hacer de gallina por lo que el merodeador cogió las cartas y comenzó a repartirlas. – Esta vez voy a ganarte.

- ¿Cómo las anteriores diecinueve veces? Preguntó Kath con sarcasmo antes de reírse y coger sus cartas, Sirius la fulminó con la mirada antes de voltear sus cartas y sonreír, esta vez si iba a ganar.

Tras diez minutos de intercambio de cartas y miradas por ambas partes, Sirius se alzó vencedor. Kath soltó sus cartas sobre la cama y miró al merodeador esperando por el castigo, él se tumbó relajadamente sobre la almohada y se llevó la mano izquierda a la barbilla para pensar, tras unos segundos Sirius sonrió maléficamente y gateó hasta Kath que lo esperaba cruzada de brazos.

- ¿Y bien? Preguntó la morena arqueando una ceja, él la cogió del brazo y se lo estiró, luego la pellizco como ella había hecho anteriormente. - ¡Ay! Duele.

- ¿No me digas? Dijo Sirius con ironía soltando el brazo de Kath, ella se puso a acariciar la parte donde acababan de pellizcarla; luego fijó sus ojos en Sirius que la miraba con una mezcla de diversión y satisfacción, ella lo fulminó con la mirada. - ¡Oh venga! Si no ha sido para tanto.

Sirius volvió a tomar su brazo entre sus manos y señaló el pequeño círculo rojizo que se había formado en su brazo, luego levanto su brazo izquierdo y lo puso al lado del de ella para comparar. Sin lugar a dudar Sirius era el que había salido perdiendo en el juego y eso lo demostraba su brazo que estaba mucho más colorado, Kath pasó sus dedos cuidadosamente por el brazo del merodeador por lo que el lanzó un grito para asustarla lo que causó que ella quitase la mano con rapidez pero cuando lo miró vio como sonreía de oreja a oreja. Kath entrecerró los ojos mostrando falsa molestia para luego fijar la mirada en Sirius que seguía mirándola divertido, ella sin saber cómo comenzó a acercarse a Sirius reduciendo cada vez más la distancia que los separaba. Se estaban acaramelando y Kath se daba cuenta de ello, pero no parecía que su cuerpo reaccionase y fuese a parar. La morena se apartó un mechón de pelo de la cara y lo colocó tras su oreja, luego sonrió de medio lado e inclinó ligeramente la cabeza, ya estaba empezando a coquetear y eso sólo significaba una cosa.

- ¡La poción! Exclamó Kath en el último momento poniéndose en pie y corriendo hacia el caldero rompiendo así todo contacto visual. Respiró hondo antes de coger la cuchara y ponerse a remover la poción, se tocó las mejillas disimuladamente, seguían ardiendo y seguramente estaba sonrojada. Había intentado besar a Sirius, ¡por el amor de Dios!, esperaba que el pelinegro no se hubiese percatado de sus intenciones sino se reiría de ella durante décadas. Se puso en cuclillas de espaldas a la cama de Elyon, dejo la cuchara en el suelo y parpadeó un par de veces con fuerza, luego suspiró.

- ¿Ya está lista la poción? Preguntó el pelinegro desde la cama de Elyon, se había tumbado bocabajo y tenía la almohada entre sus manos.

- No aún no, pero le queda poco. Contestó Kath sin voltearse.

- Entonces, ¿seguimos jugando? Preguntó Sirius cogiendo las cartas sin levantarse y comenzando a mezclarlas, Kath hundió la cabeza entre sus rodillas.

- No me apetece. Dijo Kath antes de levantarse y meterse dentro del baño, abrió el grifo del lavabo y se mojó la cara. Por suerte Sirius no parecía haberse percatado de lo que estuvo a punto de suceder, ¿por suerte? ¿Ese idiota como no pudo darse cuenta de algo así?, ella todavía respiraba entrecortadamente y su corazón latía con fiereza, y eso que ni siquiera sus labios se habían rozado, pero el pelinegro ni se había inmutado. Definitivamente era idiota y ¿le gustaba? Ahora mismo ni siquiera estaba segura de qué era exactamente lo que sentía hacia él. Cogió una de las toallas y secó su cara para luego mirarse en el espejo. – Kath me parece que tienes un pequeño problema.

- Ross, ¿te encuentras bien? Gritó Sirius desde el otro lado de la puerta, Kath colocó la toalla en su sitio y abrió la puerta para encontrarse de frente con Sirius algo que la sorprendió y que provocó que le diera un empujón para apartarlo de su camino. - ¡Oye!

- Si, si estoy bien. Dijo Kath con más brusquedad de lo que ella esperaba; acto seguido se agachó y rebuscó entre sus utensilios una jeringuilla que utilizó para coger poción del caldero, luego como si de un médico profesional se tratase inyecto el líquido en la obertura del grillete que fue rompiéndose casi instantáneamente. La morena sonrió y repitió el proceso con el grillete de Sirius. – Y ahora a rescatar a Thomas.

Cuando llegaron a la habitación de Thomas se lo encontraron intentado forzar la cerradura de su esposa con una horquilla, a su alrededor había un martillo, destornilladores, clips e incluso hasta una sierra.

- Tranquilo, he venido a rescatarte. Comentó Kath divertida yendo hacia su primo, éste lanzó la horquilla sobre la cama y saludó a Sirius que tomó asiento sobre el escritorio.

- ¡Por fin! Ya pensábamos que no venías. Dijo Thomas con felicidad y sacando una libreta de su bolsillo. - ¡Warren! Te dije que Kath nos salvaría; ven y dame mi dinero.

- Voy, voy. Contestó el rubio saliendo del baño y saludando a su amiga con un abrazo para luego ir a su baúl y sacar un par de monedas que lanzó a Thomas; Kath se fijó en que Warren también tenía un grillete en su pie derecho, seguramente a causa de haber intentado rescatar a Thomas.

- Bueno libéranos para poder ir a fastidiar a Lily. Expresó Thomas acabando la frase con una risa maquiavélica y mirando hacia el techo con los brazos extendidos. Warren y Sirius intercambiaron miradas de preocupación.

- Vale. Accedió Kath sacando la jeringuilla con la poción y acercándose a Thomas, ella se agachó y vació parte del contenido sobre la cadena de Thomas que se derritió casi inmediatamente. En cuanto estuvo libre se puso a rebuscar en el armario del que sacó ropa negra y comenzó a cambiarse, una vez vestido de camuflaje le tiró a Warren ropa oscura que había separado mientras buscaba para él. El rubio cogió la ropa al vuelo y se la colocó sobre el hombro izquierdo mientras Kath se estaba encargando de liberarlo.

- ¿Sabéis que Lily nos matará verdad? Dijo Warren entonando como si fuese una pregunta pero que los presentes sabían que era una realidad, Kath asintió y Thomas desenfundó su varita.

- Siempre podemos huir antes de que nos pille. Añadió Sirius que estaba cruzado de brazos y seguía sentado sobre el escritorio. Thomas apuntó la idea en un pergamino y Warren comenzó a cambiarse de ropa a toda velocidad, cuánto antes acabasen antes se esconderían de Lily. Sirius se bajo de la mesa y se puso a dictarle a Thomas lo que debían hacer en caso de ser descubiertos, que básicamente consistía en salir corriendo como alma que lleva el diablo; Kath miró hacia los dos chicos pero fijó toda su atención en el merodeador, Sirius se rascaba la cabeza mientras explicaba a Thomas el plan de huída, la morena no pudo evitar sonreír sin percatarse que ella también estaba siendo observada por Warren.


Lily se detuvo en mitad de las escaleras y sacó un pequeño espejo de su bolso en el que comprobó que su pelo seguía estando perfectamente sujetado en un pequeño y bonito moño. Cerró el espejo y miró el reloj, ya llevaba veinte minutos de retraso así que tuvo que acelerar el paso, James debía estar esperándola en la entrada del castillo como le había dicho en la hora del almuerzo. Y así era, el castaño se limpiaba las gafas en la camisa mientras estaba apoyado sobre una de las columnas; Lily lo miró durante un par de segundos antes de llamar su atención. James la saludo cogiéndola en brazos y dándole vueltas en el aire, para luego dejarla en el suelo como si nada hubiese pasado y besar su mejilla.

- Siento llegar tarde. Se disculpó Lily pero James simplemente enlazó sus manos antes de comenzar a caminar hacia la salida del castillo.

- ¿Y qué es lo que te ha tenido entretenida tanto tiempo? Preguntó James interesado mientras caminaban hacia el campo de quiddich, Lily se mordió el labio inferior nerviosa.

- Labores de prefecta, ya sabes. Mintió Lily, obviamente no iba a decirle que había encadenado a Kath y Thomas y posiblemente a Warren también para que no dieran problemas durante toda la tarde, quería que su novio tuviese una buena impresión de ella y contándole eso era seguro que no la tendría. James la miró de reojo pero no dijo nada. - ¿Y qué vamos a hacer en el campo de quiddich?

Pero la pregunta de Lily fue contestada cuando vio el campo de quiddich, estaba precioso. Como entrada había un gran arco blanco adornado con enredaderas donde destacaban unas bellísimas flores rojas, el césped estaba lleno de mantas con cestas de picnic y centros florales que eran distintos en cada manta; además los tres angelitos sobrevolaban la zona y mientras dos tocaban música, el tercero tiraba pétalos sobre las parejas de enamorados o hacía coronas de flores (según la elección de la pareja). James guió a Lily hacia su manta que tenía un pequeño cartel con el nombre de ambos, estaban situados lo suficientemente lejos de las demás parejas como para tener intimidad pero no demasiado para que los cúpidos no se diesen cuenta de que ellos estaban ahí. Lily miró hacia su alrededor, entre tantas parejas pudo distinguir a Bellatrix Black y Rodolphus Lestrange comiendo tarta de manzana aunque por suerte se encontraban bastante alejados de ellos; intentó buscar a Elyon y Remus pero no consiguió dar con sus dos amigos. Volvió a mirar hacia James que en ese momento estaba sacando pastel de cerezas de la cesta.

- Está todo increíble, me encanta. Comentó Lily ayudando a James a sacar la comida de la cesta, el castaño sonrió satisfecho. Para sorpresa de Lily, el cesto contenía más comida de la que aparentaba y al pastel hubo que añadir fresas con nata, mousse de chocolate, tarta de manzana, macedonia, delicias turcas, bocaditos de chocolate y coco y magdalenas rellenas de crema de vainilla.

- No sé por dónde empezar a comer. Dijo James frotándose las manos y mirando con ojos brillantes hacia los manjares, Lily le tendió una cucharita.

- Dumbledore se ha superado a sí mismo este año, todo es precioso. James asintió ante el comentario de Lily y luego se metió una magdalena en la boca mientras la pelirroja probaba un poco del mousse de chocolate.

La pareja siguió comiendo durante un buen rato mientras hablaban y hubo un momento en que los dos cúpidos se pusieron a tocar y cantar para ellos mientras el tercero le hacía una corona de flores a Lily. La pelirroja se dejó la corona puesta y sonrió alegremente, el día estaba siendo perfecto. James se acercó a Lily y la abrazó por la espalda, ella se recostó sobre su pecho y miró hacia el cielo.

- ¡Quema! Exclamó Amos Diggory soltando la tetera con brusquedad y haciendo que todo el té se derramase sobre la falda de Lily. La pelirroja se levantó de golpe mientras Amos se disculpaba y trataba de secarle la falda con servilletas.

- Está bien, no pasa nada. Dijo Lily intentando que el joven se calmase, el se disculpó una vez más antes de retirarse junto a la chica con la que estaba teniendo una cita. Lily sacó la varita de su bolsillo y apunto a la mancha, pero ésta no se fue; la pelirroja repitió el hechizo varias veces, pero la mancha no se quitaba así que cansada intentó tomar asiento al lado de James, pero un crash la horrorizó, Lily miró hacia su falda y vio una gran raja que causaba que mostrase todo su muslo derecho y por muy pocos milímetros no enseñaba sus bragas. El merodeador le rodeó la cintura con sus brazos y le dio un beso en la mejilla, luego cogió una delicia turca y se la metió en la boca, inmediatamente al castaño le comenzaron a salir ronchas del tamaño de garbanzos.

- Qué extraño, no recuerdo ser alérgico a las delicias turcas. Comentó el castaño rascándose de forma impulsiva las ronchas del brazo, Lily le golpeó la mano para que parase. – Me pica.

- No te rasques o se pondrá peor. Ordenó la pelirroja examinando las delicias turcas, James aprovechó para rascarse la espalda y cuando Lily lo miró él sonrió angelicalmente. – Deja de rascarte.

- Pero es que no puedo evitarlo. Se quejó James, Lily se puso a examinar las ronchas de James y notó como algo le subía por la pierna, concretamente una cosa negra y peluda, la pelirroja gritó asustada y golpeó a James en la cara con fuerza sin querer antes de empezar a dar saltitos y sacudirse la pierna. El merodeador cogió un pequeño peluche con forma de ciempiés y se lo enseño a Lily que dejo de dar saltos y se puso a observar el peluche. El peluche comenzó a moverse en los dedos de James hasta que consiguió zafarse y saltar hacia la cara del castaño, allí el ciempiés comenzó a dar vueltas antes de que James lo volviese a atrapar y lo apretara en su mano. – Pero si no es de verdad.

- Pero me da mucho asco. Se defendió la pelirroja agitando las manos con nerviosismo y mirando con repugnancia hacia el peluche. James metió el ciempiés en un tarro que sacó de la cesta de comida, Lily seguía mirando hacia el peluche con asco así que el merodeador decidió esconder el frasco lejos de ellos; aún así tardó un buen rato en convencer a la pelirroja en que debía sentarse que estaba a salvo. Pero para su mala suerte no fue así, el ciempiés se consiguió escapar del tarro y se colocó sobre el pastel de cerezas; James para evitar que Lily se percatase de que el peluche se había escapado distrajo a la pelirroja preguntándole si los que había en unas mantas más lejos eran Elyon y Remus, momento que aprovechó el castaño para intentar coger el dichoso muñeco, sin embargo al acercar las manos la tarta explotó llenándolo tanto a él como a Lily de cerezas y bizcocho.

- ¿Qué diablos pasa? Preguntó James en voz alta mientras se rascaba una de las ronchas de la mejilla, Lily entrecerró los ojos enfadada y comenzó a mirar a su alrededor, la respuesta estaba clara para ella, Thomas y Kath habían conseguido soltarse. Debían de estar escondidos en algún lugar cercano a ellos y si los encontraba ya podían darse por muertos.

- Os tengo. Murmuró Lily apuntando con la varita hacia las gradas, acto seguido parte de las gradas desaparecieron y pudo ver perfectamente a Thomas, Kath, Warren y Sirius, éstos dos últimos con un hechizo de protección que había protegido a los cuatro. - ¡Estáis muertos!

- ¡Corred! Gritó Thomas haciendo que los cuatro comenzasen a correr a máxima velocidad perseguidos por Lily, James y los tres cúpidos que los habían reconocido.

Los cuatro jóvenes llegaron a la entrada de Hogwarts corriendo y con las varitas en la mano.

- ¡Tenemos que separarnos! Exclamó Kath antes de lanzar un hechizo para que las puertas de Hogwarts se cerrasen y los hechizos de Lily chocasen contra ella al igual que las flechas.

- Nos vemos en mi habitación, allí podemos montar una barricada para impedir que entren. Contestó Thomas, los demás asintieron. Warren estiró el brazo para sujetar a Kath pero Sirius se le había adelantado y ya tiraba de la morena hacia el pasillo de la derecha; Thomas le hizo una señal a Warren y ambos corrieron hacia el pasillo de la izquierda. Minutos después James conseguía abrir la puerta de par en par, y mientras él y Lily corrían hacia la izquierda los cúpidos volaban hacia la derecha.


Elyon y Remus caminaban por los pasillos cogidos de la mano, aún sin creerse el día tan maravilloso y romántico que estaban teniendo. Por una vez todos sus amigos estaban desaparecidos y nadie los molestaba y lo mejor de todo era que no habían tenido que esconderse para poder disfrutar de ese bonito tiempo en pareja. Parecía que por fin sus amigos estaban empezando a madurar y a respetar su intimidad. Pero una vez más Remus se equivocaba.

Sirius y Kath corrían hacia ellos a toda velocidad, la morena saludó a Elyon con efusividad y la agarró del brazo, comenzando a tirar de ella.

- ¡Corre! Exclamó Kath pero Elyon permaneció inmóvil. Remus se cruzó de brazos delante de ellos esperando una explicación, el pelinegro rodó los ojos molesto.

- Es una larga historia, ¡ahora corred! Gritó el pelinegro, pero ya era demasiado tarde, los tres cúpidos los habían alcanzado y lanzaron una lluvia de flechas hacia ellos. Kath conjuró un escudo que usó para protegerse ella y a Elyon mientras que Sirius y Remus se escondían con rapidez detrás de una estatua. – Genial.

- ¿Otra vez? ¿¡Vosotros no aprendéis! Remus se giró furioso hacia Sirius que estaba mirando fijamente hacia Kath y Elyon, ésta última se había puesto su ya habitual caso de guerra y lanzaba hechizos contra los cúpidos.

- El escudo no va a aguantar. Dijo Sirius a Kath viendo como los angelitos lanzaban varias flechas a la vez y creaban grietas en el escudo de la morena. Remus lanzó un hechizo hacia uno de los cúpidos para intentar captar su atención y que las chicas pudieran escapar, pero sólo consiguieron distraer a uno de ellos que comenzó a lanzarles flechas con fuego. – ¿Otra genial idea moony?

- Tampoco vendría mal que tu colaborases. Protestó Remus mirando hacia su amigo, Sirius miró pensativo hacia la estatua y luego hacia las dos chicas, mientras tanto Remus apagaba el fuego de las flechas que les lanzaban. - ¡Sirius!

- Estoy pensando, ¿vale?

- Pues piensa rápido que mi novia está a punto de convertirse en un colador.

- Aquí no nos vendría mal una ayudita. Pidió Elyon lanzando un hechizo a los cúpidos que éstos esquivaron sin ningún tipo de problema, por lo que volvieron a la carga. Kath sostenía el escudo que las protegía pero que no les iba a durar mucho más tiempo. – ¡Remus!

Pero fue Sirius el que movió la varita y convirtió la estatua detrás de la que estaban escondidos en un matamoscas gigante que empezó a perseguir a los ángeles e intentar aplastarlos contra la pared, por lo que los cúpidos dejaron de dispararle a las dos chicas y comenzaron a lanzar flechas incendiarias al matamoscas mientras ellos huían, pero su genial huída no duro mucho ya que el hechizo de Sirius no aguantó demasiado, así que tuvieron que apurar el paso hasta llegar a la habitación de Thomas y Warren.

- ¿Qué habéis hecho esta vez? Exigió saber Elyon al ver cómo Kath abría el baúl de Thomas y se ponía a sacar pociones, mientras Sirius se sentaba en una de las camas y trataba de respirar con normalidad. - ¡Kath!

- Le fastidiamos la cita a Lily. Contestó la morena con tranquilidad mientras metía la cabeza dentro del baúl, ante tal revelación a Elyon casi se le salen los ojos de las órbitas y las piernas le empezaron a temblar por lo que la rubia se apoyó en el escritorio antes de perder el equilibrio.

- ¿¡Te has vuelto loca? Preguntó Elyon mirando hacia la puerta, debía escapar antes de que Lily llegase echa una furia y la matase a ella también.

- La culpa es de ella, si no nos hubiera encadenado no habríamos tenido que vengarnos. Se defendió Kath sacando la cabeza del baúl y mirando por primera vez a la rubia que la observaba con los ojos entrecerrados.

- No la culpo por encadenaros.

- ¡Elyon!

- Chicas, ¿dónde está Remus? Preguntó Sirius agachándose y revisando las pociones que Kath había sacado, Elyon se puso a mirar a su alrededor y por primera vez se dio cuenta de que su novio no estaba en la habitación y que no tenía ni idea de si había llegado a entrar en algún momento.

- ¡Remus! Gritó Elyon preocupada corriendo hacia la puerta para chocar contra Warren y Thomas que entraron a toda prisa en el dormitorio y cerraron la puerta a la que luego lanzaron hechizos de protección y contra la que pusieron dos de las camas; a continuación Kath vació una de las pociones sobre el suelo y comenzaron a brotar sacos de arena como si de plantas de tomates se tratase; Warren y Thomas seguían tirados en el suelo intentando respirar con normalidad por lo que fue Sirius el que se unió a Kath en la vigilancia de la puerta atrincherándose detrás de los sacos de arena. - ¿Habéis visto a Remus?

- No, sólo he visto mi vida pasar ante mis ojos cuando pensé que habíamos llegado a un pasillo sin salida. Está llena de apuestas, me siento orgulloso. Comentó Thomas entrecortadamente mientras tomaba grandes bocanadas de aire, Elyon miró hacia Warren que negó con la cabeza, la rubia se sentó en la cama preocupada pero unos golpecitos en la ventana llamaron su atención, allí fuera volaba una pequeña lechuza marrón con un paquete atado a su pata. Elyon se levantó y abrió la ventana para que la lechuza entrará, ésta sobrevoló el dormitorio antes de descender y aterrizar sobre una de las camas, Elyon alargó la mano para quitarle el paquete pero la lechuza le picó la mano por lo que ella la apartó con rapidez.

- ¡Lechuza mala! Exclamó Elyon a la lechuza que giró la cabeza y la miró, un fuerte estruendo retumbó por toda la habitación y la puerta tembló, Lily acababa de lanzar un hechizo para derribar la puerta.

- ¿Creéis que la puerta aguantará? Preguntó Warren escondiéndose tras los sacos de arena con Kath y Sirius viendo como la puerta volvía a temblar.

- Black, ¿sabes que tienes una flecha clavada en la espalda? Dijo Thomas haciéndose dos rayas negras por debajo de los ojos para luego quitarle el casco de guerra a Elyon y ponérselo él.

- ¿Pero qué dices? Preguntó Sirius volteando la cabeza de un lado a otro para intentar verse la espalda.

- Pues es verdad. Afirmó Kath sorprendida poniéndose en pie para luego comenzar a tirar de la flecha.

- ¡Ay!. Exclamó Sirius quejándose cuando la morena le quitó la flecha de la espalda, Thomas salió del baño con un pequeño botiquín que entregó a Kath. – Eres una bruta.

- ¡Cállate y quítate la camisa! Ordenó la morena, por lo que el pelinegro asintió en silencio y comenzó a desabrocharse la camisa bajo la atenta mirada de Kath que sacó desinfectante y vendas del botiquín.

- Vaya, esta vez sí que está enfadada. Dijo Thomas con una bolsa de palomitas y oyendo como Lily lanzaba todo tipo de insultos a la puerta; Warren se acomodó a su lado y cogió un puñado de palomitas que se metió en la boca. – Suerte que nuestras defensas son resistentes.

- A mí me preocupan más otras cosas. Murmuró Warren mientras observaba a una sonrojada Kath pegando una venda a la espalda desnuda de Sirius con tiritas.

- ¡Listo! Exclamó la morena guardando las cosas en el botiquín, Sirius recogió su camisa del suelo y comenzó a ponérsela, cuando terminó se giró hacia la morena a la que dedicó su mejor sonrisa.

- Normalmente suelo tener más citas con una chica antes de empezar a desnudarnos. Comentó Sirius moviendo las cejas significativamente para luego soltar una carcajada, Kath bufó molesta lo que no impidió que sus mejillas empezaran a tomar color. Sirius se echó hacia delante, lo que provocó que instintivamente ella se retirase hacia atrás, Kath tragó saliva nerviosa y miró fijamente a los ojos al pelinegro esperando alguna reacción pero él sólo le devolvía la mirada con la misma intensidad.

- ¡Kath! Exclamó Elyon sobresaltando a todos los presentes, Kath se giró hacia su amiga al igual que Sirius; la rubia tenía la pequeña lechuza sobre la cabeza y en las manos tenía el paquete sin abrir. – Esto es para ti, pero no pone de quién es.

- No hace falta, esa es la lechuza de Neizan. Señaló Kath antes de ponerse en pie y coger el paquete que Elyon tenía en las manos, la rubia parpadeó un par de veces sorprendida antes de bajar a la lechuza de su cabeza y dejarla sobrevolar el dormitorio, luego fue junto a Kath que estaba sentada en la cama con el paquete entre las manos, todos la observaban. – Estoy bien.

- Deberías abrirlo. Opinó Warren cogiendo otro puñado de palomitas por lo que Thomas apartó la bolsa de su amigo y lo fulminó con la mirada.

- ¡Tonterías! Lo que tienes que hacer es deshacerte de él. Contradijo Thomas cruzándose de brazos por lo que casi tira al suelo la comida.

- Estoy de acuerdo con Hennings. Secundó Sirius poniéndose en pie para quitarle el regalo de las manos a Kath y desenfundando la varita.

- ¡No! Exclamó Kath quitándole el regalo de las manos, el pelinegro la miró furioso.

- Bien, haz lo que quieras. Masculló entre dientes el merodeador, Kath colocó el paquete sobre la cama y lo abrió, en el interior había un osito de peluche de unos cincuenta centímetros de color blanco, iba vestido con traje y en la mano izquierda llevaba una rosa envuelta como si fuera un pequeño ramo.

- Es precioso. Comentó Elyon sacando el peluche de la caja, Kath asintió con melancolía, era el mismo osito de peluche que habían visto en su primera cita en Hogsmeade y que ella había pedido para San Valentín en aquel entonces. - ¿Qué vas a hacer con él?

- Crucificarlo y lanzarle tenedores como si fueran flechas, ¡cincuenta puntos para el que se lo clave en un ojo!. Propuso Thomas pero en cuanto acabó la frase Warren le dio una colleja por insensible, Elyon se había acercado a ellos para enseñarle el peluche al rubio mientras Kath suspiraba desde la cama.

- ¡Lily por dios deja de lanzar hechizos, es que no te aburres! Exclamó Elyon al oír una nueva explosión y ver cómo la puerta y las paredes temblaban.

- ¿Elyon? ¿Qué haces tú ahí? Preguntó la pelirroja desde el otro lado de la puerta.

- Me secuestraron, ¿habéis visto a Remus? Quiso saber Elyon pero fue la voz de James la que contestó que no. – Espero que esté escondido en algún lugar.

- Apuesto a qué está en la enfermería. Comentó Warren divertido a Thomas que aceptó la apuesta estrechando su mano, el rubio le lanzó el osito de peluche a Kath que lo cogió y lo sentó sobre sus piernas.

- Tampoco es tan bonito, es más bien feo. Comentó Sirius cogiendo el oso y dándole vueltas para mirarlo desde diferentes ángulos, Kath intentó quitárselo pero sus intentos fueron en vano así que con los brazos en la cadera lo miró molesta. – No entiendo que veis las chicas en estas cosas.

- Son bonitos. Dijo Kath en voz baja y extendiendo la mano hacia Sirius, él chasqueó la lengua e ignoró a Kath. – Black.

- ¿Por qué simplemente no lo tiras? Preguntó el merodeador entregando el peluche a Kath, ella se encogió de hombros y él suspiro resignado. Kath cogió el peluche y lo guardo en la caja, colocando ésta sobre el escritorio, luego se unió a Thomas y Warren, Sirius se rascó la cabeza un par de segundos antes de unirse al grupo.

- Lily, ¿por qué no lo dejas pasar por esta vez? Preguntó Elyon a la pelirroja. Lily miró a James para pedir su opinión pero el castaño que estaba cruzado de brazos negó con la cabeza.

- ¡Sabotearon nuestra cita, exijo sus cabezas en una bandeja de plata! Explicó James, al otro lado de la puerta Thomas y Kath rodaron los ojos mientras Warren y Elyon golpearon sus frentes con la mano.

- La culpa es de Lily por encadenarnos en los dormitorios. Protestó Thomas, James miró a la pelirroja que le devolvió una pequeña sonrisa tímida y avergonzada. – Teníamos planes, ¿sabes?

- ¿Ah sí? ¿Cuáles? Quiso saber una incrédula Lily.

- Pues… beber hasta olvidar nuestros nombres, capturar un cúpido, ya que nuestro anterior intento fue un desastre, usar a los de primero como conejillos de indias, fastidiar otras citas que no fuera la tuya como la de Elyon (por lo que la rubia protestó), obligar a un elfo a que nos cocinase un pastel de once pisos… cosas de solteros Lily. Explicó Thomas mientras el resto lo miraba atónito.

- Pues no me vendría mal que los de primero probasen unas cuantas pociones que hice. Dijo Kath en voz baja por lo que Thomas asintió orgulloso de la idea que había dado.

- Mmm… tarta. Añadió Elyon mirando hacia la puerta con los ojos brillantes, Warren no pudo evitar soltar una larga carcajada que hizo a la rubia volver en sí.

- Está bien, os dejamos salir. Señaló James, los encerrados gritaron: ¡hurra! Por lo que James se aclaró la garganta para volver a llamar su atención. – Os dejamos salir y no tomaremos represarías contra vosotros sí no nos molestáis en lo que queda de tarde y me quitáis estas ronchas.

- Eso está hecho Potter. Prometió Warren que junto con Sirius y Thomas comenzó a desarmar la barricada mientras Kath y Elyon saltaban y chocaban las manos en el aire como si fueran animadoras.

Una vez que la barricada desapareció Thomas abrió la puerta con lentitud, apareciendo frente a ellos la figura de Lily con los brazos cruzados y golpeando la varita contra su codo, tras ella estaba James rascándose la barriga; de los tres cúpidos no había ni rastro. La pareja entró en el dormitorio y miró hacia Kath, que metió la cabeza en el baúl de Thomas para sacar al cabo de unos segundos un frasquito transparente con un líquido marrón-verdoso en su interior, la morena le dio el frasco a James antes de silbar a la lechuza que alzó el vuelo y coger el paquete con el osito de regalo y salir de la habitación.

- ¡Oh, no irás a hacer lo que creo que vas a hacer! Exclamó Thomas a Kath pero Warren le cortó el paso y señaló a Elyon con el dedo índice.

- Te recuerdo que tenemos una apuesta. Recordó Warren, Thomas chasqueó los dedos y de la nada apareció una libreta, luego miró hacia Elyon que suspiró indignada antes de salir por la puerta seguida de Warren y Thomas, los tres con el objetivo de saber dónde se encontraba Remus.

James se tomó de un sorbo todo el contenido del frasco que empezó a hacer efecto inmediatamente y las ronchas comenzaron a desaparecer poco a poco. Lily se volvió hacia Sirius esperando una explicación, sin embargo el merodeador sólo se pasó la mano por el pelo para revolvérselo antes de salir del dormitorio sin mediar palabra. La pelirroja se giró hacia la puerta extrañada, pero en seguida James captó su atención al cogerla por la cintura y darle una vuelta sobre sí misma antes de dejarla a escasos centímetros del suelo mirando hacia él, Lily sonrió sorprendida y James la atrajo hacía sí para besarla.

Muchas gracias a Siriusila9 , MusicBlack95, Lau Gokudera Abaloni, Maaarxd , G, Giuli-Uchiha93 y Oosaki Nana-chan , porque vuestros reviews me hacen muy feliz. Espero que este capitulo os haya gustado tanto como los anteriores. Nos vemos en el próximo capitulo ^_^