Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada

Las ordenes han sido dictadas, los Cuatro Generales han sido presentados, la verdadera batalla esta por comenzar. El Olimpo será el primer testigo de un encuentro sin igual.

Olimpo

Los primeros rayos de sol iluminan una nueva mañana en el recinto de los Dioses. Entre los inmensos jardines se oculta el enemigo sin levantar sospecha alguna, Iquelo junto con Yumiko, Tsubasa y los Ángeles han logrado entrar al Olimpo sin ser detectados gracias a los poderes de las Furias, separándose por el lugar ante cualquier oportunidad para comenzar el ataque.

Iquelo observa como Hera junto con Athena caminan por los grandes pasillos mientras charlan acaloradamente ya que para la Reina de los Dioses la relación que lleva Athena con sus Caballero de Bronce no es apropiada para ninguno.

-No deberían llamarte por tu nombre terrenal, deberían tener más respeto hacia ti- disgustada Hera por la forma en que ha visto que le hablan y le tratan a la chica le reprocha dicho comportamiento el cual considera que no es el correcto para tratar a una Diosa.

-Tú nunca entenderías- Athena rueda los ojos en señal de frustración pues por más veces que le explique a Hera, esta nunca entenderá.

-No es correcto, Athena, ellos solo son humanos y tú una Diosa, es una falta de respeto, al igual que lo hacen con Hades, ni tú ni él deberían de permitirlo- enojada sigue reclamando Hera.

-Ellos siempre han estado para mi, no solo como guardianes sino como amigos, ellos me conocen desde niña, para ellos soy mas que una estirada Diosa, yo no soy nadie para pedirles que me traten como tu lo deseas en cuanto a Shun sería imposible, jamás permitiría que lo traten diferente - tajante y enojada Athena le responde a la vez que se aleja de ella para seguir por su parte la caminata.

En otro punto del Olimpo Tsubasa mira a Poseidón acompañado de sus Marinas, quienes sostienen una conversación muy interesante.

-Señor Julián, si alguien se entera que se van podrían atacar el Olimpo- Sorrento enojado camina de un lado a otro.

-Tranquilo Sorrento, no pueden dejar desprotegido el Santuario, aquí no hay nada que hacer, nosotros haremos lo mismo, regresaremos a proteger el Templo de Poseidón, tal vez tanto en el Santuario como en el Templo encontremos algo que nos ayude a entender quién es nuestro enemigo- calmadamente Julián trata de convencer a Sorrento.

-Recuerden el dicho, Dividan y conquistarán- habla Isaak muy sonriente.

-Esta decidido cuando Athena y sus Caballeros regresen al Santuario nosotros haremos lo mismo- Poseidón mira a cada uno de sus Marinas con firmeza los cuales asienten con la cabeza ante la orden del Dios.

Tsubasa ha encontrado el momento idóneo para el ataque, las defensas estarán bajas con la partida de dos Dioses a la tierra, su oportunidad de acabar con ellos. Mientras esperan por la partida de los Dioses es enviado uno de los Ángeles Caídos con El Traidor poniéndolo al tanto de la situación.

Atlántida

La paz en el castillo de cristal es perfecta, él sentado en su trono mira a sus dos generales quienes han esperado pacientemente el momento de poner en marcha las ordenes de su señor. El silencio reina la sala hasta que es interrumpido abruptamente por el mensajero quien pone al tanto a todos los presentes sobre lo que sucederá en el Olimpo.

-El momento llego- satisfecho por las buenas nuevas sonríe a la vez que llama a las Furias para que junto con los Generales cumplan las ordenes antes dichas- Vayan y acaben con todos.

-Será mucho más fácil acabar con ellos, ya que se encuentran divididos, la peor decisión, así será más fácil acabar con ellos- sonríe Izanami mientras se retira.

En el salón del trono se ha quedado él satisfecho por las noticias recibidas, la hora de la verdad esta punto de llegar.

Olimpo

Llegado el medio día en el Olimpo, Athena se dispone a regresar junto con sus Caballeros al igual que Poseidón y sus Marinas a sus respectivos templos, en el Jardín se reúnen los Dioses para abrir el portal que los llevará de regreso. Una vez abierto el portal entran los susodichos desapareciendo de su vista.

Una vez que se han ido, los Dioses se disponen a marcharse a la Sala principal, antes de que lo hagan el cielo se oscurece, los presentes levantan sus miradas al cielo, para su sorpresa no hay ni una solo nube que pueda estar cubriendo la luz del sol. Ante este suceso los Ángeles llegan hasta ellos rodeándolos pues saben que el peligro se esconde en la oscuridad.

-Dioses y Ángeles atentos- Zeus mira a los mencionados.

-Da la cara cobarde, ¿Quién eres?- Hermes con toda la autoridad del mundo, mira a todos lados esperando la respuesta la cual no tarda en llegar.

-¿Acaso no me recuerdan?- apareciendo inmediatamente Iquelo con una sonrisa burlona.

-¿Cómo haz logrado entrar al Olimpo?- Artemisa listo para atacarlo lo mira con desprecio.

- Este será su fin- sin contestarle ríe Iquelo ante el enojo de ella por su falta de respeto.

De pronto los Dioses son atacados, ellos no logran ver sus adversarios lo mismo que paso en el Tártaro al enfrentarse a las Furias sucede en el Olimpo. Los guardianes forman una primera defensa para proteger a los Dioses.

Zeus y Hermes recuerda las palabras de los Caballeros de Athena sobre lo sucedido en el Tártaro por ello esta vez saben a lo que se enfrentan, Los Ángeles Caídos, solo tienen que localizar la fuente de estos ya que la vez anterior el arpa que sostenía Megera era la que los mantenía fuera de su vista.

-¿Qué podemos hacer?- Hera incrédula ante la situación mira los demás.

-Encontrar a quien los protege ya que por ello no podemos verles- Hermes observa de un lado a otro.

Las palabras de Hermes las escuchan los Dioses por ello Artemisa como Diosa de la Caza se propone encontrar a esa persona, cazarla, encendiendo su cosmos logra concentrarse en un punto lejano al jardín donde se dibuja una silueta masculina, lo ha encontrado, lanza su ataque logrando que este deje de proteger a los adversarios quienes inmediatamente se vuelven visibles.

-Eso es, una pelea más justa- Apolo mira a su hermana.

Tsubasa llega hasta donde Iquelo quien le reclama con la vista su falta de concentración, ya que después del ataque de Artemisa no fue capaz de volver a concentrarse y mantener a los Ángeles Caídos fuera de la vista de los Dioses y compañía.

-¿Quién eres?- valientemente la Diosa Afrodita mira de pies a cabeza al recién llegado.

Antes de responderle a la Diosa del Amor, Tsubasa la mira con desprecio, acto que no pasa desapercibido por ninguno de los Dioses, dejando a Iquelo se dirige hacia ella causando miedo a todos, sus ojos llenos de ira, la postura que ha asumido denota superioridad y egocentrismo. Estando a escasos pasos de ella, enarca una ceja junto con una sonrisa burlona la mira detenidamente por unos segundos, en un rápido movimiento la toma del cabello sujetándola fuertemente, ninguno de los presentes es capaz de hacer algo por ella, todos están impactados.

-Soy Tsubasa, Rey de los Ángeles Caídos, - le dice al oído a la Diosa pero no con voz baja ya que su intención es que los demás también escuchen- Soy quién te matará- dicho esto la arroja al suelo, ante el asombro ella deja caer una lágrima, nadie nunca la habían tratado de esta manera ruin.

Iquelo solo observa en acción al Segundo General, mientras que Hefestos se acerca a la Diosa que yace aun en el suelo para ayudarla. Zeus mira con impotencia la escena, listo para acabar con sus propias manos a ese.

Sin percatarse de lo sucedido con la Diosa los guardianes siguen luchando ya que como lo dijo Apolo la pelea se volvió más justa, aunque veloces e invencibles los Ángeles Caídos están pasando un mal rato a manos de los Ángeles.

-¿Por qué no luchan?- mirándolos soberbiamente Iquelo se acerca a los Dioses- tal vez los Ángeles Caídos no son rivales para los "Poderosos Dioses"- todo el cinismo del mundo lo utiliza en su voz- por ello les he traído un presente- los mira Iquelo con una sonrisa más que diabólica.

Tsubasa extiende sus alas negras y rotas, maquiavélica mira a los Dioses, notando enseguida los presentes el purpura cosmos que desprende a la vez que es violento y sofocante.

-Con ustedes el Segundo General - satisfecho Iquelo por la cara que han puesto los Dioses ordena a este acabar con ellos.

El Segundo General con una amplia sonrisa camina hacia los Dioses quienes están sorprendidos por el poder que desprende.

-Vaya, se quedaron congelados- ríe Iquelo - ahora supliquen por su vida- soltando unas ruidosas carcajadas mira con desdén a los Dioses.

Tsubasa aparece en su puño derecho el tridente negro que su amado Señor le ha dado, señala a Apolo, el cual inmediatamente se adelanta unos cuantos pasos del resto.

-Te crees muy valiente, ¿no es así?- con un tono sarcástico Apolo mira al ex Ángel- veamos de que estas hecho-la fría mirada que le dedica el Dios mientras asume posición de batalla logra arrancarle una sonrisa burlona a Tsubasa.

-Cometes un error al creer que me puedes detener- dicho esto Tsubasa ataca a Apolo

Una pelea sin igual el ex Ángel y el Dios del Sol miden fuerzas en el Olimpo ante la mirada del resto de los Dioses.

-Rayo Solar*- exclama Apolo, técnica parecida al plasma relámpago de Aioria, Tsubasa sin ningún problema esquiva el ataque del Dios quedando de espalda a él.

-Muy lento- de su tridente lanza una esfera de energía golpeando por la espalda a Apolo- Infierno*- un enorme torbellino cubre al Dios levantándolo por los aires, ya que su ataque es mucho mayor en fuerza, el Dios del Sol colisiona con uno de los pilares del lugar.

Hermes corre en dirección de Apolo listo para ayudarlo pero es repelido por otro ataque de Tsubasa arrastrándolo hasta donde se encuentra el resto de los Dioses, mientras que el Dios del Sol se pone de pie apoyándose de un pilar.

-Eres un irrespetuoso, al atacar a un Dios- poco a poco Apolo vuelve a encender su cosmos - Tormenta Solar*- del cielo caen centenares de rayos color anaranjado, uno detrás del otro destrozando todo a su paso, los Dioses buscan refugio, el jardín que alguna vez fue hermoso se haya en total destrucción.

Para sorpresa de los Dioses y del mismo Apolo, Tsubasa ni se inmuta ante el ataque, al contrario con una sonrisa de superioridad camina esquivando cada rayo hacia su adversario, una vez que se encuentra a escasos pasos de él, empuña fuertemente el tridente.

-Muere Apolo- las palabras cargadas de odio logra atraer la atención de los demás- Lamento del Angel*- una lluvia de plumas negras envuelve a Apolo, asfixiándolo a la vez que cada pluma esta cargada de veneno, el dios cae de rodillas ante el ataque.

Tsubasa muestra una mueca macabra de gozo y regocijo al ver al Dios casi en el suelo, Apolo lucha contra el ataque del ex ángel pero le es imposible mientras mas lucha siente como se le esfuma su energía.

Artemisa inundada de rabia por la impotencia al observar el ataque a su hermano aparece en su mano derecha un arco y flecha apuntando a Tsubasa, quien no se ha dado cuenta de las intenciones de la Diosa de la Caza. Dispara la fleca directo al corazón del Segundo General pero para su sorpresa Iquelo detiene el ataque.

-Así que los Dioses son cobardes y atacan a su oponente con la guardia baja- fijando su mirada en la Diosa enarca una ceja mientas que con sus manos parte en dos la flecha.

Tsubasa voltea y mira a Iquelo por las palabras que ha dicho mientras sigue torturando a Apolo.

-Mira bien a tu hermano, quizás sea la ultima vez que lo veas vivo, el primer Dios que morirá- con una amplia sonrisa Tsubasa convierte la simple lluvia de plumas en un tormenta que envuelve al Dios, logrando que este grite desgarradoramente al sentir como las plumas lo cortan como si fueran cuchillos, la sangre comienza brotar de las heridas para que finalmente se extinga la vida del Dios.

Artemisa grita llena de dolor al saber muerto a su hermano, mientras que Zeus lanza sus rayos a diestra y siniestra esperando que por fin uno de ellos hiera al Ángel Caído.

-Así que aun tiene ganas de pelear, no les basto ver como eliminamos a Apolo- Iquelo se planta frente a Artemisa a la vez que la sujeta de un brazo- implórame que te perdón, así evitaras la muerte-de un tirón la obliga a que se ponga de rodillas delante de él.

-Nunca, me escuchaste nunca- arrogantemente Artemisa le responde, logrando zafarse del agarre de este, poniéndose de pie.

-Todos ustedes le pedirán perdón a nuestro Señor por su arrogancia y desobediencia, pronto le pedirán a él por sus patéticas vidas- Tsubasa les mira de uno por uno a la vez que sonríe.

-Primero muerto – Hefestos desafiantemente se adelanta hacia él mientras de sus manos comienzas a nacer flamas, listo para atacar.

-Guarda tus energías- despreocupado por la actitud del Dios del Fuego Iquelo le sonríe sínicamente- ya les he mostrado la fuerza del Segundo General, si lo creyeron poderoso e invencible no saben lo que les espera.

Un rayo cae en medio del lugar dejando ver una figura femenina, contrario al Segundo General su cosmos no desprende ni una sola emoción, ante ellos...

Continuará...