Edward Cullen

Eso no está a discusión -se puso de pie y camino hacia la escalera-

Es lo único que te pido amor -puse mi mejor sonrisa- No quiero que tenga ese feo nombre

Pero yo si -hizo un puchero adorable- Recuerda que esta en mi vientre y que el bebé también tiene voto, ósea que somos dos contra uno

Beth, por favor -la seguí a la planta alta- No quiero llamarlo Edward, simplemente no me gusta ese nombre para el

Te amo tanto que nada me haría más feliz que ponerle el nombre de la persona a quien más amo en toda la galaxia -entro al cuarto- Además, tu padre se llamaba Edward ¿no? -Asentí, sin entender a lo que quería llegar- Ya está, lo llamare como a tu padre

Elizabeth Anne Cullen Platt, te suplico, te imploro, te ruego por lo que más ames que por favor no le pongas ese nombre -me arrodille frente a ella- Pide cualquier cosa y la tendrás, cualquier capricho por más loco que sea pero por favor

De estar perfectamente bien pasó a ser un mar de lágrimas.

¿Cómo puedes decir eso? -Se tapó el rostro con una almohada- Vete Edward

Beth yo… -Me lanzo la almohada-

No quiero seguir hablando de esto -Se recostó y no dijo nada mas-

Solo escúchame ¿Si?, mi amor yo… lamento haberte dicho lo que sea que te molesto y… si en verdad deseas llamarlo Edward yo estoy de acuerdo -me recosté a su lado- solo no quiero pelear, menos ahora que estas embarazada

Ella siguió sin hablar. Tan solo veía el techo con los ojos perdidos en algún punto, con su mente divagando… tal vez incluso ni me había escuchado.

¡CHICOS! -Emmett se asomó y noto la actitud molesta de Beth- ¿Metiste la pata, Edward? Hermanita, tengo algo que mostrarte

Ella se puso de pie y lo siguió sin prestarme atención, como si no existiera.

Beth Cullen

Sin que él se diera cuenta, revise con detenimiento cada probable acontecimiento futuro con lo relacionado al bebé.

Él podría decir que aceptaba el nombre que yo decidiera ponerle al bebé… pero al último segundo optaría por ponerle George u otro nombre. Provocando más discusiones y empañando la felicidad del momento.

Tenía que buscar la manera de ponerle a mi hijo Edward. Cualquier forma.

Seguí a Emmett a su habitación y ahí estaban esperándome Alice y Jasper.

Tengo un plan -Emmett cerró la puerta a mis espaldas- ¿Estas dentro?

¿Cómo lo supiste? -susurre atónita-

Puedo ver el futuro ¿lo recuerdas? -Sonrió de lado a lado- ¿Estas dentro?

Si -Mi sonrisa fue igual de amplia que la de ella- ¿Qué tienes en mente?

Emmett llevara a Edward de cacería. Mientras tanto, Alice, Rosalie y Esme te llevaran a un lugar que ni Emmett ni yo sabemos. Ahí te ocultaran de Edward lo que resta del embarazo y cuando llegue el momento tú le pondrás el nombre que desees.

Tomaría medidas extremas. Incluso no sabía si Edward me podrá perdonar por lo que voy a hacerle pero deseaba con todo el corazón llamarlo Edward y las chicas los sabían. Incluso de pequeña, mi más grande deseo era tener un bebé con el nombre Edward.

FLASHBACK

Tenía solo seis años y ya estaba enamorada de Edward. Y ya para ese entonces, Rose ya se había dado cuenta de mis sentimientos por él vampiro.

A mi hermana se le ocurre la idea de regalarme para navidad un nenuco con todos sus accesorios.

¿Te gusto princesa? -mi instinto materno comenzaba a aflorar y un bebé de juguete era buena forma de comenzar-

Es hermoso, gracias Rose -El nenuco tenía los ojos de un verde esmeralda muy bonito-

Una mañana, Edward estaba sentado junto a mí mientras jugaba con el nenuco.

Fue un buen regalo el que te hizo Rose -tomo al bebé entre sus manos- Curioso

¿Qué? -pregunte-

Así eran mis ojos cuando era humano -me lo entrego- Hace mucho que no veía esa tonalidad

¿Entonces lucias así cuando eras un bebé? -Asintió- ¿Si tuviera un bebé contigo así serían sus ojos?

No lo sé princesa -su expresión cambio un poco- Es hora de que comas, ven, acompáñame a la cocina

En mi mente solo repetía una y otra vez que cuando tuviera a mi primer hijo le pondría Edward. Cuando Edward salió a no sé qué lugar corrí con mis hermanas y les conté mi idea. A las dos parecía gustarles.

FIN FLASHBACK

Parecía tonto. Una locura. Pero que chica no desea llamar a su hijo con el nombre del amor de su vida.

Y Edward me estaba poniendo las cosas demasiado difíciles y no entendía el motivo. ¿Qué hombre no desea ponerle su nombre a su futuro hijo, a su primogénito?

De acuerdo -Asentí con la adrenalina corriendo por mis venas- ¿Cuándo da inicio el plan?

A la media noche -me sacaron empujando de la habitación- Ahora vete antes de que sospeche algo

Camine de vuelta a la habitación y Edward todavía seguía ahí. Recostado en todo su esplendor. En su rostro solo se reflejaba el arrepentimiento.

Edward -me recosté a su lado y acurruque en su pecho frio- Perdóname, yo… no debí comportarme así contigo

No, no, no -Reacciono tomando entre sus manos mi rostro y depositando un frio pero delicioso beso- Beth, discúlpame tu… fui un tonto, no debí haberte prohibido ponerle a nuestro hijo Edward. Me hace sentir muy alagado y feliz semejante privilegio y Te amo Beth, demasiado.

Sus palabras me hicieron sentir muy culpable… pero espera, de haberse modificado el futuro y cancelado el plan, Alice hubiera entrado por la puerta sin ninguna pena y me hubiera avisado. Algo no estaba bien. Tal vez Edward cambiara de opinión en el futuro de todas formas.

Sus manos comenzaron a desvestirme y sentí una lagrima resbalar por mi mejilla. Puse mi mente a trabajar para memorizarme cada roce y beso suyo. Ya que, tendría que pasar los próximos ocho mes que restan sin él.

Lo iba a extrañar con toda el alma.

Edward -susurre en su oído- Te Amo con todo el corazón y jamás te olvides que eres el primer y gran hombre de mi vida. Por favor, no me odies.

Alice había pensado en algo a último segundo y no se lo iba a mencionar a nadie más por seguridad. Solo ella y yo sabíamos que lo que estaba a punto de "confesarle" a Edward era una completa mentira.

¿Por qué te odiaría? -seguía besando mi cuello con una dulzura infinita-

Porque te engañe con Heller -se detuvo y pude sentir como su cuerpo se tensaba- El bebé que estoy esperando es de el

Me miro a los ojos y fue peor que cuando se enteró de que salía con Jacob. Sufría mucho y eso me partía el alma.

Pero no se detuvo. Siguió desvistiéndome y me hizo el amor como jamás. Me tocaba y besaba como si no existiera un mañana. Y esa ternura de veces anteriores se perdió. Las embestidas eran salvajes y sus besos dejaban marca en mi cuerpo.

Gruñía y me veía de una forma indescifrable.

Dieron las 11 y media. Tenía que terminar con esto. El plan daba marcha a las 12 en punto.

Edward -gemí- Detente

¿Para qué Elizabeth? -Su voz sonaba ligeramente entrecortada- ¿Para irte con él?

Me deshice de su agarre y me cubrí con la sabana que tenía a la mano. Me puse de pie y camine hacia el baño.

A mitad de la ducha escuche cerrase la puerta de un golpe y sentí correr lágrimas por mis mejillas. Jamás lo vi comportarse de ese modo conmigo, fue... como si el Edward que conozco de toda la vida hubiera desaparecido. No debí decirle eso. Jamás me perdonara.

Me observe en el espejo y pude notar las líneas de moretones y chupetones que se dibujaban a lo largo de mis brazos, cuello y muslos. Mis labios tenían un color rojo sangre y ni hablar de mis ojos, lucia deprimente. Era un completo desastre.