Buenos días, siento la tardanza pero hasta ahora me ha sido imposible pero como lo prometido es deuda aquí estoy con un nuevo capítulo.
Gracias a todos por vuestros comentarios sois increíbles.
También y como no darle las gracias a mi compañera por estar ahí y hacer todo lo posible para ayudarme sin ti esto no sería igual.
Los personajes no me pertenecen…
Capítulo 25
POV RICK
Lo había pensado durante toda la noche. Y solo conseguí que me entrara dolor de cabeza. Pensé sobre todo en las palabras de mi madre, tenía razón en una cosa, decidiera lo que decidiera sobre mi futuro, no tenía que ver con mi salud. Quería estar bien y si esa operación conseguía que lo estuviera pues lo iba a hacer.
Agarre el móvil con fuerza y marque el número que en cierto modo tenía ya olvidado.
- Westlake.
- Damián, soy Castle.
- Estaba esperando tu llamada, me alegro de escucharte.
- Me gustaría hablar sobre el tema, pero cara a cara.
- Perfecto. ¿Nos vemos en la cafetería de la universidad? – allí había firmado mi contrato para mi despegue, allí fue donde emprendí mi carrera en Europa.
- Perfecto. Allí en media hora.
- Te espero.
Fui el primero en llegar al lugar. Me senté en una mesa cercana a la puerta y recordé perfectamente la última vez que estuve ahí. Fue el principio de mi carrera y ahora, unos años después, estaba de nuevo en el mismo lugar, con mi sueño roto.
- Hola amigo - dijo Damián entrando y dándome un abrazo. Es verdad que lo había considerado un gran amigo, pero hacía mucho que no sabía de él.
- Hola ¿Cuánto tiempo?
- Demasiado.
- Sé que tenía que haberte llamado, pero tenía mucho lio. ¿Has visto el chico maravilla nuevo?
- Si claro.
- Lo llevo yo y es una pesadilla. Nada que ver contigo que nunca me te metías en líos.
- Yo solo quería jugar.
- Y ahora podrías, espero que hayas elegido volver.
- No he tomado aún una decisión. Pero quiero operarme o hacer las pruebas necesarias.
- ¿Pero no vas a volver?
- No lo sé. Depende de cómo me sienta y como vaya todo. Si sale bien ya lo pensaré…
- ¿En serio? Venga Rick, ese chico que vivía por y para jugar, no puede ser que hayas abandonado. Te conozco Rick y si pudieras, ahora mismo estarías en el terreno de juego tras una pelota.
- Damián…
- Vale, de acuerdo. Te hare la misma pregunta cuando estés recuperado.
- No se sabe si funcionara o si seré acto para la operación, estamos hablando sin saber aun si funcionara o no.
- Lo hará, ya verás. Te lo mereces y el fútbol merece volver a disfrutar de tu juego, no puedes irte tan pronto, no es justo.
- Ya - dije tragando saliva… lo cierto es que tenía las lágrimas a punto de salir, exactamente igual al día que me hicieron saber que valía y que mi juego era el que buscaban allí donde todos mis sueños eran posibles- Bueno, cambiemos de tema. Me he enterado de que entrenas a un equipo de niños. No me lo puedo creer - dijo riéndose y sacándome una sonrisa - dime que al menos es un equipo ganador - dijo riéndose y aliviando la conversación anterior.
Estaba preparado para luchar por mi rodilla, por una vida mejor y quizás él tenía razón, el fútbol era mi vida, mi sueño, era lo que siempre había querido, pero ahora Kate estaba en mi vida y ella me hacía feliz, tan feliz como era cuando jugaba ¿Podía dejarla atrás y volver a luchar por mi sueño? ¿Podría dejar mi sueño y luchar con la ayuda de Kate? Ojala pudiera tener las dos cosas.
POV KATE
Estaba bastante distraída porque no podía dejar de pensar en lo que Rick tenía que estar decidiendo en estos momentos. No quería negarle el placer de cumplir sus sueños, pero era egoísta, no sabía si podría seguir viviendo sin él.
Hoy tocaba defensa personal y pensar en Rick no me estaba ayudando en nada. No me concentraba en la pelea y había recibido más de lo debido. Estaba dolorida y avergonzada por mis peleas tan malas. Pero lo único en lo que pensaba era en acabar de una vez para ir a hablar con Rick, quería escuchar su voz o ver su forma de escribir para encontrar algo que me dijera si ya se había decidido en abandonarme o no. Que egoísta soy, pensé, no me estaba abandonado, solo cumplía sus sueños, como yo lo había hecho, ahora me tocaba a mi apoyarlo a él tanto como él lo hizo conmigo.
- Beckett - dijo Royce y por su cara no era la primera vez que me llamaba.
- Si señor - dijo tragando saliva.
- Tú te quedas. Quiero que empieces a estar más atenta en las clases - dijo muy serio y yo suspiré porque ahora por las prisas iba a tardar mucho más.
Sentí como Espo me daba un apretón en el hombro justo antes de salir y Ryan le siguió dedicándome unas palabras.
- Suerte… creo que hoy dormirás como un angelito - dijo con una sonrisa y yo le miré con cara de sorna haciendo que le cambiara la cara - lo siento - dijo antes de irse.
- Bien ahora que estamos solos vas a aprender a darlo todo en cada clase. No me vale que un día seas la mejor y luego no hagas nada durante el resto de clases.
- ¿Qué voy a tener que hacer señor?
- De momento empezarás haciendo 50 flexiones y 50 abdominales. Luego vendrá lo mejor.
Solté todo el aire que tenía retenido y me tiré al suelo para cumplir sus órdenes. Acabé los ejercicios cansada, pero con rabia, porque yo sola me lo había buscado y metido en este lío.
- Bien, vamos a salir a correr un rato.
- Pero está lloviendo señor – dije, pero al instante comprendí que eso a él no le importaba - sí señor.
Salimos a la zona de entrenamiento y la lluvia me caló enseguida. El terreno estaba bastante mal, pero poco a poco nos fuimos alejando de la zona de entrenamiento y metiéndonos en una zona boscosa que se utilizaba para hacer simulacros.
El barro me hacía complicado mover las piernas y cada vez notaba más el cansancio en mi cuerpo. La camiseta se me pegaba completamente empapada pero luchaba contra todo para seguirle el ritmo. Los rayos iluminaban el camino, pero no lo suficiente.
La noche había llegado y apenas podía distinguir nada a unos metros de mí. Las piernas me pesaban, pero el miedo no seguirle el paso hizo que tirara aún con más fuerzas y le alcanzara.
Tal era mi ímpetu, que tropecé con algo y caí al suelo llenándome aún más de barro. El dolor y la rabia a partes iguales me estaban matando. Escuche unos pasos que se acercaban, e intenté levantarme pero la muñeca y el tobillo me fallaron, el dolor me invadió y a pesar de mis intentos no era capaz de levantarme
- ¿Estas bien? – dijo el sargento Royce
- Crees que estoy bien - le grite con toda la rabia que el dolor me provocaba.
Sabía que no podía hablarle así a mi superior, y seguramente esto me traería problemas pero me daba igual. Ahora estaba herida, embarrada, tenía frio y me dolía demasiado para andar con lindezas. Seguramente eso me sacaría de la academia, pero fue culpa mía, por no centrarme en el entreno… todo era por mi culpa.
- Vamos - dijo ayudándome a levantarme.
Lo intente, pero era imposible apoyar mi mano y mucho menos el pie en el suelo. Aquello tenía muy mala pinta.
- No puedo apoyarlo.
- Vamos, estamos cerca de la enfermería - dijo agarrándome por la cintura con fuerza y apoyándome en él, conseguimos llegar enseguida a la enfermería.
Cuando nos vieron llegar, enseguida dos enfermeras se hicieron cargo de mí, estaba temblando, me dolía terriblemente y tenía ganas de llorar, pero me aguante. Me sentaron en una silla de ruedas y me metieron dentro de una sala donde me desnudaron y me metieron en una ducha, me ayudaron a lavarme y después, una vez seca y vestida con una bata de clínica, me metieron en una cama donde espere la llegada del doctor.
- Por suerte, no hay nada roto. La muñeca se te ha abierto y en el tobillo tienes un esguince muy feo.
- ¿Cuándo podré volver a entrenar?
- Dos semanas mínimo. Yo recomendaría un mes pero…
- ¡Un mes! ni de coña. Volveré antes.
- Si no te lo tomas con calma, será peor - dijo Royce con voz autoritaria - espero que esto te lo tomes más en serio que la clase de esta tarde. Porque si no te recuperas rápido, no podrás presentarte a las finales.
- Bien, me quedo aquí, pero, al menos podría ir a las clases teóricas y asistir a las prácticas, saber cómo van las cosas.
- Bueno, por mi está bien. Pero creo que estos primeros días deberías irte a casa. Algo te tiene ausente, así que vuelve allí, arréglalo y luego si vuelves a la academia que sea en plenitud de facultades, sino, no hace falta que vueltas.
- Sí señor.
Quizás tuviera razón. Tenía que hablar con Rick de una vez por todas de todo esto para seguir adelante, para concentrarme en esto tenía que liberarme de aquello tenía que saber que pasaba por su cabeza, saber cuál iba a ser mi futuro y si él iba a estar en él.
CONTINUARÁ…
Nos vemos mañana con un nuevo capítulo, gracias a todos por seguir ahí.
XXOO
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