Nada de lo que aparece aqui es mio (excepto la protagonista) personajes, lugares, etc. son obra de JK Rowling.

Advertencia: Capítulo súbido de tono, leer bajo vuestra responsabilidad.


Digno de ti

En cuanto escucho esas palabras salir de su boca traspasaron su piel como la más profunda caricia que podía llegar hasta su corazón. Su deseo aumentaba y se sentía totalmente preparada para entregarse a él, tan solo respondió lo que sentía.

-Hazlo-dijo sinceramente mientras le miraba.


Los ojos de Severus, negros como la noche, tenían un brillo abrasador como resultado de la palabra de ella, una simple palabra que implicaba que estaba dispuesta a llegar más lejos con él. Se sentía emocionado, sería casi como su primera vez, la primera vez que lo haría con una mujer por la que el sintiera algo y la primera vez que la mujer sentiría algo por él. No pudo evitar sentirse nervioso al pensarlo.


Sidney cogió la camisa y la deslizo por sus brazos quitándosela y arrojándola en dirección a la orilla, pego su cuerpo al suyo y mientras le besaba, una de sus manos se entrelazo con la de él mientras la otra se deslizaba por su torso hasta llegar al elástico de los calzoncillos y metió su mano. No tenía mucha experiencia en esto pero trato de hacer lo que había oído en algunas ocasiones a sus amigas y a algunos chicos. Se guio en parte por su instinto. Acarició su miembro lentamente, lo agarro con delicadeza y comenzó a mover su mano. En cuanto lo hizo Severus la había mordido sin querer el labio haciéndola una pequeña herida de la que brotaba sangre. Suponiendo que iba en el camino correcto continuo, notando como la lengua de Severus se volvía más ansiosa en su lucha con la suya. Cada respiración que el daba golpeaba contra su boca y sus gemidos quedaban apagados en ella.


El no se había esperado que ella tomara la iniciativa así que reacciono tratando de controlar sus gemidos en cuanto ella le estaba acariciando, sin querer al apretar sus dientes la había mordido. Trataba de compensarla besándola mientras su lengua quitaba la sangre que brotaba de su labio. Si ella seguía así no aguantaría mucho más, su mano libre se dirigió hacia la braguita de ella y con algo de duda la acariciaba. Ella pareció entender eso porque le dio el empujón que le faltaba. Cuando sus bocas se separaron ella le dijo sobre sus labios.

-Te deseo, demasiado.

Severus dejo a un lado sus dudas e introdujo su mano entra las piernas de ella acariciándola. El agua no le dejaría saber como de excitada estaba ella pero por la fuerza con que ella apretaba su mano sabia que lo estaba. Mientras jugaba con ella uno de sus dedos se deslizo lentamente a su interior y noto la calidez que allí lo invadía y se imagino extasiado como se sentiría cuando la hiciera suya.

-Ahhhhhh-gimio en su oreja ella.

Aliviado por saber que ella lo estaba disfrutando continuo introduciéndolo esta vez algo más rápido. Sin embargo ella comenzó a revolverse inquieta y Severus supo que algo no iba bien, paro y la beso dándola tiempo a relajarse y a retomar, pero cuando lo hizo ella seguía igual.

-Relájate-le susurro Severus al oído creyendo que así ella se calmaría.

-Está bien-dijo Sidney-Solo no seas muy brusco por favor.

Severus paro de inmediato, no podía ser, no había parado a pensar en esa posibilidad, ¡menudo imbécil! Quiso aclarar sus dudas y comprobar si estaba en lo cierto.

-Sidney-dijo mirándola a los ojos-¿Es tu primera vez?

Sus ojos la delataron y no espero a verla asentir, cerro sus ojos con pesar retirando sus manos de su cuerpo y retirando su mano de su miembro. Ella lo miraba desconcertada pero él estaba decidido en eso, no pensaba ser el primer hombre para Sidney, ella se merecía a alguien mejor.

-Severus ¿qué pasa?

Respiro profundamente y la volvió a mirar.

-Nada.

-¿Entonces por qué has parado?

Como decir las palabras adecuadas en una situación así, tratando de ser lo más honesto posible la contesto.

-Sidney-la agarro de las manos y volvió a unirlas-Yo, yo no puedo ser digno de ti.

-¡Que tontería! Claro que lo eres.

-No lo entiendes, yo-bufo desesperado-Yo no soy digno de ser el primer hombre con el que decidas tener algo tan profundo como eso.

-Oye Severus, es una tontería ¿vale? Eres el indicado, te deseo, estoy más que preparada y tu también lo estas ¿Por qué esperar?

-Es que...-trataba de contestar el, pero era muy difícil sin decir que se sentía el peor de los hombres si lo hacía, las acciones que realizaba como mortifago no serian nada en comparación a la culpa que tendría.


Ella seguía mirándolo y al ver duda en sus ojos le pregunto lo que pasaba por su cabeza pero temía por afirmar.

-¿Acaso no estas pasándolo bien? ¿Es porque soy inexperta y no vas a disfrutar?


¿Como había tenido tanta suerte de encontrarse con una chica así, que a pesar de ser infinitamente bella y atractiva, que lo excitaba como nadie lo había hecho, se culpaba a ella misma de ser el problema?

-Escúchame-dijo el mirándola-Tú no eres el problema, créeme cuando te digo que me lo estaba pasando bien ¿sino que era lo que tocabas?-ella se sonrojo-No dudo en que me lo pasaría tremendamente bien contigo...

-¿Entonces? ¿Cual es el inconveniente?-dijo ella exasperada.

-Pero, no soy el hombre que debe tener el privilegio de que te entregues a el por primera vez.


Sin evitarlo volteo la cara y comenzó a darle la espalda, no quería que él la viera así de frustrada llorando. Por supuesto que él era el hombre, estaba segura. ¿Por qué no se daba cuenta? Todo estaba yendo de maravilla y podía haber seguido siéndolo. Noto como sus brazos se cerraban estrechándola desde su espalda. Estaba dolida, pero no como otras veces cuando él la había rechazado, esta vez parecía que no había una solución posible. El no iba a cambiar sus ideas y eso la partía el corazón. Refugiándose como una niña herida se agarro a sus brazos, dejando que las silenciosas lágrimas cayeran por su rostro. Estuvieron así varios minutos, antes de que ella se fuera a dar la vuelta se percato de algo. En uno de sus antebrazos había algo, creyó que era una herida y siguió mirándolo. Con curiosidad giro un poco su brazo y distinguió para su sorpresa una especie de tatuaje. Muy siniestro para su gusto, no pudo admirarlo más porque segundos después Severus había retirado el brazo.

Ella se dio la vuelta y se quedo mirándole, ahora lo que le preocupaba era otra cosa.

-No hace falta que te lea la mente para saber que estas pensando algo.

-Si-contesto ella casi en susurro, le daba miedo preguntarlo por la respuesta-Sí no, bueno...sí se supone que no va a pasar nada entre nosotros ¿que pasa a partir de ahora?


Severus chasco la lengua molesto atrayéndola con sus brazos hacia él, abrazándola y dándole un beso en la frente.

-Todo seguirá como hasta ahora-contesto el seguro y firme.

-¿Amigos? o ¿Amigos con algo más?-dijo ella alzando una ceja.

Para sellar sus dudas el junto sus labios en lo que pretendía ser un tierno beso que ella a los pocos segundos trato de cambiar a uno más profundo. Sin aire se despego de ella diciéndole.

-Te recuerdo que aún sigo como sigo, no lo empeores más.


Ella sonrió, ya se había dado cuenta de ello, rozaba sus muslos tan duro como momentos antes. Su mano se escurrió hasta llegar donde la había tenido antes puesta.

En cuanto el se dio cuenta de lo que pretendía hacer atrapo su muñeca impidiéndole llegar.

-Oh vamos Severus-dijo ella algo más segura de sí misma-Al menos permíteme jugar.


El trataba de resistirse pero una vez que ella comenzó a lamerle el cuello y jugar con su boca se olvido del agarre y la permitió seguir.

Por Merlín, y ¡ella decía que era inexperta! Pues estaba consiguiendo llevarle a la locura, al principio rehusaba de volver a tocarla como lo había hecho antes pero su deseo crecía y no pudo evitar volver a jugar con sus senos. Recorría con su boca toda la piel que podía y parecía no ser suficiente para él.

-Más-susurro él en su oído.


Ella siguió acelerando el ritmo, haciendo que la fuerza con la que él la agarraba aumentara, no la dolía, al contrario, la gustaba.

Estaba entretenida disfrutando de su agarre y viendo lo que él hacía, escuchando cada respiración y gemido que soltaba. Al notar como su ritmo aumentaba ella también lo hacía.


Severus levanto su cabeza y con ambas manos agarro su cara mientras la besaba, si alguien los viera desde fuera parecería que lo estaba haciendo a la fuerza, pero lo único que el quería sentir en ese momento era su pasión. Ella le correspondía con la misma intensidad. No pudo aguantar mucho más hasta que un profundo gemido salió del interior de su garganta y una explosión de placer lo embargo.

Su mano busco la de ella y entrelazo ambas descansando su cabeza en el hombro de ella, recuperando la respiración y calmando sus latidos. Sin reprimirlo le dio un dulce beso en el cuello.


Pasaron unidos así largo rato, solo cuando vieron como la luna se empezaba a ocultar para dar paso al sol comprobaron lo tarde que debía ser, ninguno se quería mover de ahí pero debían hacerlo. Cogidos de la mano salieron del agua, solo se soltaron al llegar a la orilla para vestirse. Severus lo hizo en pocos segundos agitando su varita dejándole vestido y seco de nuevo. Cuando se dio la vuelta y vio como ella aún estaba poniéndose la camisa se extraño pero una sonrisa apareció en sus labios. Ella se inclino para ponerse las medias y los zapatos, cuando volvió a ponerse de pie y se dio la vuelta le encontró mirándola con una sonrisa.

-¿Qué?-dijo ella sin comprender viendo su aspecto.

-Nada, solo que te ves muy bien así, empapada.


Entonces se dio cuenta, no tenía la varita así que no podía secarse ni ella ni su ropa y el pelo estaba chorreando haciendo que la ropa se empapara. Con un fingido gesto de enfado le miro.

-No tiene gracia, sécame.

-No.

-¿Por qué?

-Ya te lo he dicho, te ves muy bien así, estas muy atractiva.

Ella saco la lengua y de un salto se arrojo hacia el entrelazando sus piernas a su cadera haciendo que él la sostuviera.

-¡Te voy a mojar!


Entre risas el trataba de librarse de su agarre pero no lo conseguía, y en el fondo tampoco lo quería.

-Vale, vale, me rindo, te secaré-dijo cuando ella comenzó a hacerle cosquillas.

-Eso está mejor.

Se soltó de su agarre y paso su varita junto a ella haciendo que quedara totalmente seca, volvió a pasarla junto a él para secarse de nuevo. Juntos y sonrientes regresaron al castillo, se separaron a una distancia prudencial para entrar y ella miro el reloj a la entrada. ¿De verdad la noche había pasado tan rápido? No podía creérselo. A poco menos de media hora para el desayuno decidió ir hacia la librería para encontrar a la señora Pince y que le devolviera la varita.

-¿Donde vas?-le dijo en voz baja el, confundido por el rumbo que sus pasos habían tomado.

-A la biblioteca, la señora Pince tiene mi varita.

Él lo comprendió y a pesar de que la iba a dar un beso para despedirse de ella no pudo hacerlo porque alguien apareció.

-Buenos días señorita Potter-comento la señora-Profesor Snape.

El asintió la cabeza a modo de saludo.

-Buenos días señora Pince.

-Espero que haya tenido sumo cuidado con los libros y que haya limpiado en profundidad.

-Descuide, he tenido cuidado.

-Veremos-replico ella.

-Si no le importa he venido a por mí varita.

-Oh no, te la daré en cuanto revise lo que has hecho.

La señora se encamino hacia la biblioteca dejándolos atrás, sabiendo que ella también debería estar presente se encamino molesta a la biblioteca gesticulando un adiós al hombre, quien se despidió de ella y fue hacia su despacho.


Con su varita en la mano y tras haber tenido que soportar la mirada de la señora Pince durante bastante rato mientras ojeaba uno a uno los volúmenes y las estanterías, Sidney se dirigía con prisa hacia el gran comedor donde tendría que desayunar con prisa si quería llegar puntual a clases. En cuanto se sentó y cogió las tostadas sus amigas ya la estaban acribillando con la mirada.

-¿Qué?-trataba ella de preguntar mientras seguía comiendo.

-Nada-respondió Christinne rápidamente.

-¿Cómo que nada?-soltó Helena sorprendida-¿Sid nos piensas contar o no?

-¿El qué?-dijo ella molesta sin comprenderlas.

-No has pasado la noche en la habitación-contesto Helena.

-Estaba cumpliendo el castigo-tomo otra tostada-Ya lo sabíais.

-Dudo mucho que hayas pasado toda la noche limpiando libros.

Sus amigas seguían mirándola mientras ella bebía el zumo de calabaza, al notar la insistencia de sus miradas contesto.

-Lo creas o no estuve toda la noche limpiando libros, puedes pasarte a verlo a la biblioteca y veras que no hay tanta suciedad. Te recuerdo que lo tuve que hacer sin magia. Después fui al baño a tomar una ducha porque quede cubierta de polvo y al terminar como ya era tan tarde tuve que ir de nuevo para que Pince me devolviera la varita. Fin de la historia, lamento que no sea tan divertida como lo que te hayas podido imaginar.

Estaba molesta porque sus amigas desconfiaran de ella, pero sentía que no podía enfadarse, la felicidad la embargaba de tal modo tras su encuentro con el que todo cuanto dijeran podía resbalarla.

-Oye tratemos de relajarnos ¿vale?-trato de apaciguar Rominna-Bueno ¿qué tal el dia?

Comenzaron a hablar sobre lo que se les presentaba por delante, el ambiente se apaciguo y volvieron a reír y bromear como antes. Con prisa salió hacia su cuarto para coger la mochila y meter los libros y pergamino que le hacían falta. Por pocos minutos llego puntual a la primera clase, donde sus amigas la esperaban guardándole sitio.


Caminaba feliz por el pasillo, durante el almuerzo solamente se había encontrado una vez con su mirada, pero le bastaba para esperar con ansia la clase doble de pociones. A su lado se encontraba Oliver, hablándola mientras ella reía.

-Hoy estas de muy buen humor-le dijo Oliver sonriéndola.

-La verdad es que si, he empezado el dia... animada.

Llegaron al aula y Oliver se sentó junto a ella en primera fila, había tomado esa costumbre y aunque ella no se sentía cómoda con ello, ese dia le resto importancia. Estaba colocando su caldero y los instrumentos cuando el volvió a dirigirse a ella.

-Me gusta.

Se giro hacia el tratando de mirar a su alrededor para ver a qué se refería pero al no encontrar nada pregunto.

-¿El qué? ¿A qué te refieres?

-A ti-hizo una pausa y continuo-Me gusta verte así, contenta y feliz, te ves más hermosa.

¿Por qué? ¿Por qué razón alguien en el universo se empeñaba en fastidiar los pequeños momentos de felicidad que tenia? Bajo la mirada sin saber que decir, y él lo interpreto de otra manera.

-Me refiero a que ya de por si eres hermosa-continuo nervioso-Solo, bueno, digo que cuando sonríes te ves aún más preciosa.

No le dio tiempo a contestar porque alguien ya lo hizo por ella.

-Señor Hicks, ¿acaso se considera tan importante como para comenzar a disponer de manera adecuada los instrumentos y retrasar de esa manera el ritmo de mi clase mientras dedica su tiempo a elogiar a su compañera?-dijo Snape en voz tan tranquila que trasmitía serenidad, a excepción de que como ocurría con Oliver estuvieras frente a él.

-Lo, lo siento profesor-contesto casi en un murmullo Oliver apresurándose a colocar todo.

Ella le miro y le dedico una pequeña sonrisa mientras él la miro unos segundos y camino hacia su escritorio.

-Silencio-dijo en su tono autoritario-Hoy dedicaremos la clase a realizar dos pociones.

Un murmullo se escucho en todo el aula, todos estaban sorprendidos de ello. Una mano se levanto.

-¿Si, señorita Arming?

-Profesor, ¿Cómo dos? ¿Esta usted diciendo que realizaremos dos pociones a la vez?-pregunto Helena asustada.

-Creo haberme expresado con claridad la primera vez, pero para aquellos que no lo hayan entendido, realizaremos dos pociones. Una de ellas es la poción embellecedora, creada por Sacharissa Tugwood cuya elaboración es de escasa duración. Creareis también el Elixir para inducir la euforia. Primero la explicación teórica, después la práctica-El murmullo volvió a llenar el aula y con un tono de voz más alto añadió-En referencia a la anterior pregunta deberían ser capaces de realizar estas dos pociones a la vez, sin embargo...pueden elegir si hacerlas a la vez o realizar una y después la otra, me es indiferente.

El murmullo se relajo y todos estaban más aliviados.

-Ahora, abran sus libros por la página 394.


La lección teórica dio comienzo y se dedicaron a tomar apuntes y leer las páginas del libro de pociones, sinceramente estaba más interesada en mirarle que en lo que decía. Trataba de concentrarse pero no podía, la sonrisa salía sola de sus labios, una de las veces Oliver la pregunto si estaba bien y ella simplemente asintió.

Cuando comenzaron la parte práctica casi todos optaron por realizar primero una poción y luego otra, tan solo un chico de Slytherin, Oliver y ella hicieron ambas a la vez.


Snape comprobó con satisfacción que casi nadie trataba de hacer las dos a la vez, eran demasiado ineptos, sin embargo se enfoco con interés en aquellos que si que las harían a la vez.


La elaboración de la poción embellecedora parecía demasiado simple, casi surrealista, cuando ella destapo el frasco con pus de bubotuberculo descubrió cual era la complicación. El olor era nauseabundo, le costaba concentrarse sin que le entraran ganas de vomitar. Oliver se veía peor que ella puesto que tapaba todo el rato su boca y se veía pálido. Tras unos minutos de manejo al final consiguió dominar la situación, en el fondo Snape llevaba razón, lo mejor sería hacer ambas a la vez, el olor del pus se contrarrestaba mientras se preparaba el elixir para inducir la euforia cuyo aroma era dulce. Ella parecía haber captado el truco, y por la mirada que él le dio también se dio cuenta y sonrió satisfecho.

Superados los problemas con el pus termino pronto de hacer la poción mientras el elixir seguía hirviendo en el caldero.

-Profesor-llamo ella, el se giro, estaba revisando unos calderos dos filas más atrás y a los pocos segundos apareció a su lado.

-¿Si señorita Potter?

-Tras terminar la poción embellecedora ¿qué hacemos con ella? Me refiero a que su uso ha de ser inmediato y que...

-No se puede comprobar si ha sido eficaz-termino de completar el-Escuchen con atención-dijo en tono más alto-Aquellos que terminen de realizar la poción embellecedora tendrán que avisarme inmediatamente tras terminarla.


Se quedo revisando la suya mientras ella le miraba y el alzo de nuevo la vista.

-Esta correcta-eso fue lo único que dijo, después se fijo en el otro caldero y sin nada que objetar continúo revisando el de Oliver.

-Profesor-llamo Christinne-¿Tras terminar la poción embellecedora podríamos probarla?

Sabía que ese tipo de pociones siempre traían esas consecuencias, decidido a que la gente no estuviera llevándose frascos a escondidas y para evitar posibles accidentes dijo.

-Aquellos que consideren que la han hecho correctamente pueden aplicar una muestra en su mano, no me haré responsable de quien decida ponérsela sin estar seguro de su eficacia.


Sidney se giro y miro a las chicas, tanto Christinne como ella ya habían terminado la crema, ambas sonreían nerviosas, sin saber que hacer aunque con un deseo de probarla que se reflejaba en sus ojos.

-Vamos-les dijo en voz baja Rominna-Solo un poco aunque sea.

Christinne y ella volvieron a sonreír y la primera tomo un poco de la poción, frotándola con fuerza y se la aplico en la mano. Sidney veía al igual que sus amigas como de inmediato la mano comenzaba a cambiar, se había vuelto de un tono cremoso, con brillo y muy tersa, las imperfecciones habían desaparecido. Eufórica llamo al profesor para mostrarle que había terminado y de paso el resultado.

Este examino la poción y viendo el resultado que tuvo no dijo nada más.

Sidney quería probar también, cogió un poco y con fuerza froto y la aplico sobre sus manos, estas empezaron a ser más estilizadas y los rasguños y pequeños cortes que tenían desaparecieron.

-¡Mira!-le dijo alegre a Oliver.

-¡Vaya! Ahora entiendo porque es tan solicitada-contesto él mientras observaba sus manos.

Pero ella quería comprobar algo más, al fin y al cabo las manos pasarían desapercibido, sabiendo que era eficaz, volvió hacia la poción y cogió más cantidad, comenzó a frotar mientras Oliver miraba lo que hacía.

-¿Donde...-cuando vio que ella se disponía a aplicárselo en la cara trato de pararla-¡No! No sabes el efecto que puede tener ahí.

Demasiado tarde, ella ya estaba masajeando su cara con la poción, tratando de no dejar ningún poro sin cubrir. Sus ojos permanecían cerrados pero sabía que estaba siendo observada por sus amigas, por Oliver y probablemente por él.


PROTEGO! Me acabo de refugiar de todos esos Crucio, Avadas o lo que sea que me hayais lanzado por haber dejado la escena íntima ahi xD pero tranquilas, solo os puedo decir eso :P

Bueno deciros que estoy contentisima de que os haya gustado el capítulo anterior (espero que este también) me habeis alegrado tanto que habeis hecho que un dolor de cabeza que tenia desde varios dias desaparezca y que las ganas de escribir aumenten. Gracias.

Por cierto, los datos que pongo sobre las pociones son ciertos, estuve investigando y releyendo los libros de Harry Potter y son esos. Me meto tanto en el fic que investigue las pociones que se daban en sexto curso y demas xD

¿Página 394? =P guiño clarisimo a todas las que hemos puesto mil veces el dvd en esa escena.

Si teneis alguna duda, sugerencia, idea, ocurrencia o lo que sea no dudeis en dejar un coment con ella, que aunque parezca que no, las tomo en cuenta y mucho.

Un fuerte saludo!