Disclaimer: Frozen no me pertenece. Esta película pertenece a Walt Disney Animation Studios. Lo único que me pertenece es... el amor de Sora S2.


Castillo en el aire

Epílogo: La maldad de Siri.

Olaf salió a caminar muy temprano por los jardines del palacio de Arendelle. ¡Como adoraba los días de verano! Los pájaros cantaban y las flores estaban más bellas que nunca.

Con decisión, cortó algunas de esas flores e hizo un bello ramo. Suspiró y soltó esa risa de bobo que lo caracterizaba.

"Apuesto a que le encantarán", pensó.

¿A quién se las iba a dar? Pues a aquella muñeca de nieve que logró robarle el corazón en el momento en que la conoció hace ya un año.

Recordaba perfectamente ese momento: La guerra había terminado días antes y la paz volvió a Arendelle. Se enteró de que Elsa, su creadora, se había enamorado del príncipe que alguna vez intentó asesinarla. No pudo creerlo, por lo que tuvo que corroborarlo con sus propios ojos. Al verlos juntos, tan enamorados y felices, se dio cuenta de que aquel pelirrojo sí había cambiado y que era amor de verdad. ¿Y cómo dudarlo? ¡Es un experto en el amor!

Hans se presentó amistosamente ante él, algo que en la coronación de Elsa no tuvo la oportunidad de hacer.

Te queremos presentar a alguien –dijo Hans con una sonrisa. De pronto alguien salió por detrás de las piernas del joven. Olaf quedó inmóvil por varios segundos y luego sintió que se derretía y que ni su nevada personal podría salvarlo. Era una muñeca de nieve... ¡Era una belleza!

El pequeño Olaf sonrió al recordar el momento en que la vio por primera vez. Supo entonces que estaban destinados a estar juntos. ¡Era tan obvio!

Se dispuso a encontrar a su amada por todo el palacio. Luego de un buen rato buscando, se rindió y decidió preguntar.

Sin soltar el lindo ramo que él mismo armó, golpeó la puerta que daba al despacho de la reina. Al escuchar un "Adelante", entró a la sala dando alegres saltos.

–¡Hola! –saludó agitando su mano hecha de rama.

–Buenos días, Olaf –respondió Elsa, animadamente –. ¿Qué se te ofrece, amiguito?

–Estoy buscando a Siri para darle esto –y le enseña el ramo.

Elsa rio, cautivada por la ternura del pequeño muñeco de nieve.

–Debe estar en la habitación de Anna y Kristoff –le respondió la reina –. Ellos salieron esta mañana en carruaje rumbo a Tyholmen por asuntos reales... Yo iba a ir, pero Anna insistió en ser ella quien represente a Arendelle mientras yo me encargo de mi papeleo.

Olaf se impacientó al ver como Elsa se desviaba levemente del tema. Trató de imaginar la razón de Siri para estar ahí.

–¡Entiendo! –exclamó, ordenando el rompecabezas –. ¡Entonces Siri está cuidando a April!

La rubia asintió.

–La bebé está durmiendo, pero aún así le pedí a Siri que la vigilara y que si comenzaba a llorar le avisara a alguna empleada del castillo para que se encargara de ella.

–Entonces iré a hacerle compañía. ¡Adiós, Elsa!

–¡Adiós! ¡Traten de no despertar a mi sobrina!

Olaf salió por donde había entrado y corrió lo más rápido que pudo para llegar a la habitación de Kristoff y Anna, quienes ya llevaban más de diez meses casados.

Entró sigilosamente para no despertar a la niña que no llevaba mucho tiempo viviendo en el castillo.

Siri inmediatamente observó a aquel que abrió la puerta.

–¿Qué haces aquí? –preguntó con un volumen de voz considerablemente bajo.

–Te vengo a acompañar –reconoció apenado –. Y quería darte esto.

Olaf le extendió el ramo de flores para poder dárselo. La pequeña muñeca de nieve se sintió encantada con eso y recibió el obsequio con mucha felicidad.

–Gracias –dijo ella mostrando un sonrojo en sus mejillas de nieve.

Se formó un silencio entre ambos.

Olaf, por su parte, se sentó en la cama junto a su amada y se quedó mirando a April, quien dormía tranquilamente en su pequeña cuna. El poco cabello que tenía era anaranjado como el de su madre y, a pesar de tenerlos cerrados, el muñeco de nieve sabían que heredó los ojos marrones de su padre. Otro punto del que todos se preocuparon en su momento era si tenía poderes o no, pero en el poco tiempo que llevaba viviendo no ha mostrado tener dicho don.

–Es tan linda –comentó Siri, suspirando con ternura.

El hombre de nieve en eso miró de reojo a la que había hecho tal comentario. Sonrió con vergüenza.

–Como tú –soltó Olaf, armándose de valor.

Ella lo miró arqueando una ceja y luego volvió a posar sus ojos en el bebé.

–Agradezco las flores y el cumplido, pero sabes que esas cosas no funciona conmigo –le recordó de forma altanera.

Olaf se quedó sin palabras. Rayos... Nuevamente había fallado. "¿Algún día me aceptará?", pensó y recordó nuevamente cuando la conoció.

Un placer, soy Olaf, ¡y amo los abrazos cálidos! –se presentó el pequeño hombre de nieve a la recién llegada, Siri.

Ella saludó de vuelta con una enorme sonrisa.

¿Saldrías conmigo? –le consultó a ella, desviando la mirada y sin perder un segundo de tiempo.

Siri inclinó levemente la cabeza.

Oh, lo lamento, pero mi corazón le pertenece a alguien más –y miró a Hans. Olaf comprendió inmediatamente el mensaje y el pelirrojo no pudo evitar sentirse algo incómodo.

A pesar de ser rechazado un montón de veces, no se daba por vencido. Iba a luchar por el amor de la pequeña Siri.

–¿Qué puedo hacer para que me aceptes? –preguntó por fin, desesperado, pues ya ha estado un año entero demostrando sus sentimientos y ella no parece tener la intención de corresponderlos.

La muñequita de nieve lo volvió a mirar. Mostró una sonrisa con ese comentario. Debía reconocer que adoraba que nunca se rindiera.

–Olaf, eres muy tierno –reconoció sonrojándose –. Me gusta mucho pasar el tiempo contigo, pero no puedo tener una relación contigo si hay alguien más en mi corazón.

El hombre de nieve no supo si estar triste por el hecho de que Hans seguía en los pensamientos de su querida amada, o estar feliz porque ella finalmente reconoció que él también estaba en dichos pensamientos. Esto lo alentó mucho.

–Yo no tengo problema con eso –dijo él –. Dame una oportunidad, ¡te prometo que no te arrepentirás!

Aquel grito logró despertar a April, pero para la suerte de ambos, no comenzó a llorar.

Siri estuvo mucho rato pensándolo.

–Bueno... Como quieras –respondió dedicándole una risita.

–¡Estupendo! –exclamó este –. Te prometo hacerte muy, muy feliz.

El momento se vio interrumpido por el llanto de la bebé.

–Les dije que no la despertaran.

Una voz los distrajo. Era Elsa que estaba junto a la puerta. Rápidamente fue a mecer a su sobrina.

–¿Qué haces aquí, Elsa? –preguntó Siri –. ¿Ya has terminado tu papeleo?

–Claro, y aproveché para venir a ver cómo estaban –dijo mientras acallaba a April –. Además te venían a contar algo, Siri –la muñeca de nieve prestó atención –. Hans está en Arendelle –informó con un sonrojo –. Su barco llegó hace poco al muelle y viene hacia el castillo.

Olaf pudo ver como su querida Siri mostraba mucha felicidad ante eso. Quiso evitar sentirse triste, pero era difícil.


Olaf y Siri salieron de la habitación. Elsa se quedó ahí para pasar tiempo con su sobrina.

Los muñecos de nieve comenzaron a conversar.

–¿No te molesta que Hans no te quiera como quiere a Elsa? –preguntó Olaf lleno de curiosidad.

–La verdad es que no –reconoció sonriendo de una forma que Olaf no pudo interpretar –. Seré feliz mientras él lo sea. Además siempre supe que él es para mi linda Elsa.

–Te envidio –dijo con voz temblorosa y se atrevió a tomar su mano –. Yo no podría ser feliz si tu no estás conmigo. Eres muy valiente.

–Awww, eres tan dulce –opinó ella, dándole un gran abrazo –. ¿Qué tal si me invitas a salir algún día? Hace ya un año me lo pediste y no acepté, pero creo que ya es hora.

–Eso fue porque en ese entonces no me querías –le recordó Olaf –. ¡Y claro que te invitaré a salir pronto si tu quieres!

Entonces Siri se detuvo en seco y comenzó a reír. Olaf frenó también y se quedó quieto observándola... Esa risa no era normal, ¿o sí?

–Te equivocas –le dijo y él no comprendió –. Yo siempre te he querido. Desde el primer momento en el que te vi supe que éramos el uno para el otro.

–¿Qué? –exclamó confundido. Quiso pedirle que se dejara de bromas, pero dichas palabras no fueron pronunciadas –. Pero... Tu me rechazaste.

–Lo sé... ¿No fue divertido? –dijo aún riendo tiernamente –. Lo reconozco: Todo fue una broma maliciosa. La verdad, quiero mucho a Hans, pero a ti te quiero muchísimo más. Solo quise rechazarte al principio para ver si insistías conmigo, pero me gustó tanto verte suplicar a diario que se hizo una costumbre y si te aceptabas temía que se perdieran estos divertidos momentos.

–Que cruel eres –dijo algo ofendido, pero no dejaba de sonreír –. ¿Por qué no me aceptaste desde el principio? –consultó.

–Ya te dije, pensé que sería bueno que me suplicaras para ver cuánto me querías –reconoció –. Lo lamento. Supongo que la maldad de Hans se me traspasó a mí –y volvió a reír.

Ese comentario también provocó risas en el pequeño Olaf. No podía estar enojado con ella. Después de todo, esperó mucho por este momento.

"Eres un diablo disfrazado de ángel", pensó él. "Pero sigues siendo perfecta".

–¿Quieres tener esa cita ahora? –preguntó, volviendo a tomar su mano.

Siri aceptó feliz.

Pero antes de poder salir, vieron a Hans frente a sus ojos.

–¡Hola, Siri! ¡Hola, Olaf! –exclamó el pelirrojo, agachándose para quedar a la altura de ambos.

–Hola, Hans. Es bueno que vengas a visitarnos –dijo Siri.

–Sí. Adoro venir a verlos. Por cierto, Lizzy te manda saludos.

–Oh, me gustaría verla algún día, pero siempre está ocupada como para venir de visitas –dijo ella, algo triste.

–Lo sé. Antes de venir a Arendelle me pasé por Weselton para ver a mi amigo John y, obviamente, a Lizzy, y la verdad el trabajo de reina es duro y no tiene tiempo para otras cosas, pero se lo ha ido tomando muy bien. Hey... Hablando de reina, ¿saben dónde está Elsa? –preguntó ansioso.

–Aquí estoy –dijo la mencionada, llegando al lugar con una bebé en brazos.

Hana se puso nuevamente en postura recta. La saludo con un largo e intenso beso. Olaf y Siri solo observaban sin dejar de reír en voz baja.

Al separarse, Hans fue el primero en hablar.

–Entonces, ¿tú eres la hija de Anna? –dijo dirigiéndose a la bebé –. Espero que no hayas heredado el carácter de tu madre.

–¡Hans! –regañó Elsa. Él se disculpó inmediatamente –. April, él es Hans.

La niña sonrió al verlo bien.

–Hola, April, es un verdadero placer. Es tan linda como su tía –opinó.

–Oh, Hans, no exageres –pidió mientras su rostro se ponía rojo –. ¿Quieres cenar? ¡Serás nuestro invitado de honor!

–Hey, antes de ir a comer, quería decirte algo.

La seriedad con la que habló asustó a la rubia. Creyó que se trataban de malas noticias o cosas peores. Pero su expresión cambió radicalmente cuando vio a su amado Hans... arrodillándose frente a ella.

–Elsa de Arendelle –sacó una pequeña caja de su bolsillo y la abrió. Un anillo reposaba en ella –, ¿quieres ser mi esposa para convivir juntos, amarnos y hacerme el hombre más feliz del planeta?

Los muñecos de nieve miraron la escena más que maravillados.

A Elsa le comenzaron a caer las lágrimas involuntariamente. Sonrió llevando sus manos a su rostro. No cabía en sí de gozo.

–¡Sí, sí! –exclamó –. ¡Claro que acepto!

Hans no podía creerlo. Por un segundo sentía que iba a desmayarse. Se puso de pie como pudo y le puso el anillo que sellaba su compromiso. Elsa lo abrazó fuertemente, tratando de tener cuidado con April.

Siri y Olaf los felicitaron y luego de un rato terminaron alejándose de ellos para dejarlos solos. Tenían mucho que contarse.

–Anna se querrá morir –rio Siri –. Les costará mucho convivir juntos a esos dos.

–Ni que lo digas –dijo Olaf –. Pero bueno... Mientras ellos celebran, ¿te parece si comenzamos nuestra cita?

–Nada me gustaría más. ¿Qué haremos?

Olaf sonrió como nunca. A él le gustaban mucho hacer travesuras, aunque no las hiciera con mucha intención.

–¡Vayamos a robar pasteles a la cocina!

Siri accedió eso. ¡Nada mejor que los pasteles! ¡No podían faltar en una cita!

A final fue un gran día para Olaf. Tenía a la chica y se ha confirmado un matrimonio.

El tiempo dirá las sorpresas que nos traerán la nueva pareja del palacio.


Hello!

Epílogo definitivamente no podía faltar xD. No me he quedado 100% conforme, pero lo importante es que les guste a ustedes :). Siri si fue bastante cruel, pero era algo que siempre quise que hiciera jojojo. Y pues una pequeña mención de HansxSiri como regalo para mi Beta Reader e_e.

Pero ojo... ¡Esto no se acaba aquí! Tengo en mente dos epílogos más. ¿Quién no quiere ver hijo(s) Helsa? S2

Nos vemos a la próxima, en el sgte. epílogo. No sé cuándo lo traiga, pero de que lo haré, lo haré :3.

Tapitey.