Esta historia no me pertenece, es una adaptación, su título original es " Amar una sola vez" de la escritora Johanna Lindsey, los personajes corresponde al anime " Candy Candy"
Capítulo 25
Los atardeceres, eran maravillosos. Candy cada día que pasaba allí estaba más enamorada del lugar. Terry era dueño de gran parte de la Isla, como lo había prometido, hizo construir una escuela con dos salones, uno para los más pequeños y el otro para los más grande, mientras llegaban los profesores, tanto ella, como Eleonor y Harris daban clases, aún principio contarón con cuatro alumnos, al mes tenían quince, incluso otros niños de otras islas se habían presentado con curiosidad, Candy con su carisma pudo ganarse la confianza de los niños y de algunos padres. Hizo traer muchos zapatos para los niños, la tía Patty en unión a sus hijas y a algunas amigas habían organizado un baile, con grandes éxitos. A la isla llegó numerosas cajas de ropa. Un veterano matrimonio conocidod de Candy tras de intercambiar varios telegrama accedieron a prestar sus servicios. Martha y Steven, estaban encantados de poder ayudar. Eran un matrimonio sin hijos, el amor que se tenían los había mantenido juntos a pesar de los obstáculos que habían tenido. La oferta echa por los Duques era muy tentadora. Aparte de ayudar al prójimo con su sabiduría, vivir en el Caribe y escapar del frío invierno de Londres era el paraíso.
- Y bien Candy debes estar orgullosa, has logrado en poco tiempo, lo que otros en años no han conseguido.- dijo Harris.
- Sin la ayuda de vuestra, no hubiera sido posible.- dijo ella sonriente.
- Amor, tienen razón, no sé cómo lo haces pero hasta el consultorio lo has levantado, Edward, me ha informado que precisará de la ayuda de una enfermera.
- Esto es gracias al trabajo de todos nosotros, es en equipo que lo hemos conseguido.- sonrió.- sólo teníamos que saber llegar al corazón de ellos.- señaló hacia los trabajadores.
Cuando Terry adquirió esas tierras aún compatriota suyo, se las entregaron con todos los esclavos que ahí trabajaban. Terry les dio la libertad a todos, algunos se marcharon y otros se rehusaron a irse. No tenían donde ir. Terry les pagaba un salario, y a demás ellos, tenían unas hectáreas para sus sembrios, Terry contó las familias que había allí y les repartió por iguales las parcelas. Esto fue motivo de grandes discusiones con los empresarios extranjeros del lugar. Pero Terry se había impuesto, eran sus tierras y él hacía con ellas lo que le daba la gana.
Terry terminó accediendo, a la insistencia de su mujer. Como alguna vez se lo dijo, una mañana le puso sobre su flamante escritorio un dibujo bien detallado. Era una edificación de dos planta, grande e imponente a hora que ya veía con claridad como estaba quedando la construcción. Un hotel le había dicho. Quiero un hotel. Terry casi se atraganta, sabía que su mujer era muy inquieta, no terminaba una cosa y ya tenía en marcha otra. Decía que el sitio era un paraíso y que sería egoísta si no compartía con los demás. Los administradores de Terry, apoyaron la idea cuando él se los planteó, diciéndole que era una buena inversión. El hotel estaba bastante retirado de la casa, prácticamente al otro extremo, las cabaña individuales fueron las primeras en estar terminada.
El tío Archie, había llegado aún buen arreglo con su sobrino político. Como él tenía barcos de pasajeros; Terry envió a construir un barco, como lo exigía Archie, él administraría el barco de gran dimensión y muy bien equipado, haciendo recorridos por algunos países Europeos con destinó las Indias Occidentales. A su hotel.
La inauguración fue un éxito, un año se había llevado en construir el inmenso hotel. Elroy y gran parte de la familia Andley estuvieron presenté. Así fue como el matrimonio Grandchester estaban seis meses en el Caribe y los otros meses del año en Weybridge. Ellos tampoco podían estar mucho tiempo fuera de sus entrañables tierras. A pesar que el administrador junto al ingeniero llevaban estupendamente el lugar.
- Tony, te lo juró, no doy crédito que estemos aquí los dos...
- ...Gatita, un favor, guarda silencio, por qué aún estoy a tiempo de salir corriendo.
- No, eso si que no. Ya estás aquí, aúnque tenga que encadenarte... Hoy Anthony Andley te casas...
Candy era la madrina, del inesperado enlace, Anthony se empeñó en supervisar el casino del barco. Ahí fue donde había conocido la mujer más hermosa del mundo como él decía. Juliette una francesa exótica, de caballera azabache ondulada, su piel blanca como la porcelana, con unos enormes ojos cobaltos, y de un carácter endemoniado, pero a la vez tan sumisa cuando tenía que serlo. Candy estaba muy contenta, Juliette era la mujer perfecta para su tío. Noelia llevaba las flores, Robert los anillos. La recepción se realizó en el nuevo hotel. Terry ya era el propietario absoluto de la Isla. Se lo compró a los herederos haciéndoles un favor a ellos no querían saber nada de esa herencia.
Sus tres primas, ya habían sido bendecidas con unos muy buenos esposos. A hora el dolor de cabeza de la familia eran los varones. Los dos hijos de Stear, al igual que Tom no tenían una novia formal, junto a George. La familia había renovado y aumentado con los nuevos calaveras Andley.
- Candy, ¿ que te ocurre? .- Dorothy le dio alcance al verla inquieta en la playa.
- No se Dorothy... Yo no quería que hoy ellos salieran de pesca.- miró hacia las profundidades del inmenso mar.- Siento horrible aquí en el pecho, que no me deja respirar.
- Vamos, tranquilizate, no es la primera vez que salen de pesca.- Dorothy trató de calmarla.- Y es más mira el cielo está despejado, todo está tan tranquilo.
- Sí tienes razón.- sonrió.- las horas pasan rápido, mañana a primera hora ya estarán aquí.
- Si, Candy, ya lo verás, ven vamos a tomar el té. Noelia está esperando que le leas su cuento, si no ya sabes que no se dormirá, tiene a las muchachas de los nervios.
Candy, sonrió miró hacia la casa, Noelia a sus cuatros años, era un terremoto que tenía al personal de la casa de cabeza, todo lo contrario que Robert, un ejemplo de niño, era la perfección andante, jugaba con niños mucho mayor que él, a sus cinco años tenía una institutriz y un profesor particular para él, su coeficiente intelectual era más alto para un niño de su edad.
Pasado las dos de la madrugada, Candy se despertó sudorosa y asustada el reflejo de un rayo, iluminó su habitación, salió a la gran terraza de su habitación, con el corazón palpitante, su vista se perdió en el mar, sus lágrimas empezaron a emerger de sus ojos a borbotones, su corazón cabalgaba aún ritmo peligroso. Su cuerpo no sentía la fuerte lluvia que caía.
- Candy... .- Dorothy corrió con un albornoz en sus manos.- entra te enfermeras si sigues aquí.- la cubrió con el, ella igual que Candy también había sido despertada por el ruidoso rayo. Arthur con otros hombres habían salido hacía al puerto.
Eran las tres de la mañana. Candy hizo oído sordo a las súplicas de Dorothy cogió el coche de Terry, y se fue para el puerto, ahí encontró a sus trabajadores, nadie le dijo nada, evitaron mirarla, todos pensaban a su pesar, que esa tormenta en alta mar podía traer consecuencias fatales.
- Gatita que haces aquí.- Anthony se acercó a ella, cuándo la vio aparecer. La abrazo, atrayendola hacía él.
- Tony, esto no puede estar pasando...dime que es una pesadilla.- golpeó su pecho.- ellos no... Tengo que salir en su búsqueda, ellos me necesitan...
- No, eso no se puede hacer, sería un suicidio... Hay que esperar...
.. Tú no entiendes.. es mi hijo y mi marido los que están allí afuera... Yo tengo que en ir en su búsqueda.- Candy se soltó de su agarré.
- Espera Candy, tranquilizate, están tratando de localizarlos.
- No yo no puedo esperar, no puedo perder ni un minuto aquí... Ellos me necesitan.- se limpió las lágrimas, se tomó en tres sorbos el té de tila que le habían llevado, en algo tenían razón todos, tenía que tranquilizarse.
Candy miró a su alrededor, anclado estaba el barco grande de mercancía propiedad de Terry, sus grandes ojos se abrieron esperanzadores.
- No, no.. no gatita, no te dejaré hacer lo que estas pensando.- Anthony adivino los pensamientos de ella.
Candy no contestó a su tío, se fue directo hacia la zona de control, donde no dejaban de hablar por radio, sólo dos barco le habían contestado y estaba a millas de distancias, del pequeño barco no tenían respuesta.
- Capitán, quiero que aliste a los hombres necesario para partir, los justo, ni uno más.- Candy ordenó con voz de mando, al fin de cuenta ella era la patrona.
- Lady Grandchester eso no es recomendable, los hombres no querrán salir, con esta tormenta.- Candy lo fulmino con la mirada.
- Ya lo veremos, capitán. - Candy salió, miró a todos los presentes, la mayoría eran trabajadores suyos, pocos eran los marineros. Anthony le hablo al oído diciéndole que con seguridad los marineros faltantes estarían borrachos.
- ¿Quien de ustedes tienen capacidad para acompañarme? les habló en general, dirigiéndose hacia el barco.
Para su sorpresa, todos sus trabajadores la siguieron, los cuatros marineros también. El capitán resoplo, que carajos, si ellos no les importaba salir con el mar embrabecido a él tampoco, estaba tranquilo, él como capitán no estuvo obligado a ordenar a nadie, todos los allí presenté iban por su propia cuenta. Ni la Duquesa los había obligado. Así que su conciencia estaba tranquila.
El capitán contó a los voluntarios, se quedó con sus marineros y escogió a los hombres más fuertes, los que necesitaba, no era necesidad de arriesgar la vida de todos. Como bien lo había dicho Candy. Esto fue otro problema, el capitán se negaba a que Candy los acompañará, pero al cabo de unos minutos accedió, no había conocido mujer más terca que ella.
Candy, estaba junto a Anthony en la cabina del capitán, en el radar no se visualizaba ni un barco cerca. Candy estaba al pasó de los minutos más angustiada, la tranquilidad que había recuperado la estaba abandonando. salió de allí a pesar de las protestas de los dos hombres.
- Candy, espera no puedes salir.. créeme el mar no perdona... .- trató de impedir que saliera.
- No Tony sueltame... lo empujó con todas sus fuerzas.
Candy intentó correr, hacía la proa, pero era imposible, el gran oleaje, le hacía difícil el equilibrio, se agarró a la baranda.
- Te lo dije, es peligroso estar aquí.- Anthony la agarró, antes que cayera.
- Pero entonces cuál es la razón de haber salido en su búsqueda.. .- lloró en el pecho de su tío.- yo muero si algo les ha pasado.
Siguieron ahí abrazados. A Tony se le hacía complicado mantener el equilibrio, la llevo hacia un rincón y la fue sentando y se quedó juntó a ella, no supo cuánto tiempo pasó, los dos estaban empapado, Candy no había dejado de llorar, pero la tempestad había dado una tregua. Él sabía que era un milagro que siguieran abordo, la necedad de ella hubiera podido tener fatales consecuencias. Candy se levantó como un resorte, al sentir la tregua del cielo. Se dirigió a proa a toda carrera, con unos prismáticos recorrió con la vista el alrededor, su desesperación aumentaba a cada segundo. Pero reflexionó, no podía perder los papeles, ellos dos la necesitaban. Algunas veces grito sus nombres a todo pulmón, eran gritos desgarradores, los hombres fuertes y fornidos, hicieron tripa corazón para que el compañero no los vea llorar, el dolor de ella era palpable.
Pasado medio día, habían recorrido todos los bancos de peces donde salían ir a pescar y no había rastros del barco. Hasta que unos de los hombres visualizo...No supo si era mucho peor visualizar lo que tenia que avisar lo que había visto, el buen hombre no lo gritó, bajo de las alturas y se dirigió directo hacia la cabina del capitán, Candy lo miró, y lo que vio en su cara no le gustó, empezó a llorar de nuevo.
- Dígame que ha visto, lo agarró de la solapa, anteponiendose a su paso.- Candy lo golpeó con sus puños, pero el hombre no fue capas ni siquiera de mirarle. Anthony si visualizo sus ojos, y supo que la información que tenía ése hombre no eran buenas notícias.
- Sueltalo Candy.- Tony, la agarró por detrás, apartandola del pobre hombre.
- Dios... devuelveme a mi hijo... a mi esposo.- Candy cayó arrodillada.
- Gatita.. No pierdas las esperanzas...
Los dos guardaron silencio, al sentir cómo el barco cambiaba de rumbo, Candy corrió hacia donde se veía que el barco retomaría la marcha. Pero con sus prismáticos no veía nada. Se separó de la baranda y dirigió su vista hacia la cabina del capitán. no veía nada, corrió hacía allí, el capitán sabía algo y él no podía negarse a decírselo. A pocos pasó de entrar a la cabina se detuvo en seco. Segura estaba que no eran buenas notícias la que le iban a dar, pero su corazón le gritaba que eso no era posible.
Al entrar Candy estaba callada, al ver el mutismo de ella. Tony fue el que preguntó.
- ¿Capitán tenemos noticias?, ¿porqué hemos cambiado el rumbo?.- El capitán asintió, su cara no reflejaba optimismo.
- Al parecer se ha visualizado... .- guardó silencio, la cara expectante de Candy, le encogió el corazón.- resto de un barco, iremos hacia allí.
Candy, salió, sin decir media palabra, Anthony la siguió en silencio. Ella tenía la mirada perdida, Tony le arropó su mano con la suya se la apretó con ternura, dándole su apoyo.
- Tony... .- la voz se le quebró.- esto no puede estar pasando.. yo no lo aceptó.
- Gatita, verás que todo está bien.- Anthony quiso sonar convincente, pero el mismo ya dudaba de sus palabras.
Se quedaron juntos, sin decir nada, de vez en cuando se escuchaba los sollozos de ella. El barco detuvo el trayecto. Candy, empezó a buscar con los prismáticos, vio como algunos hombres salieron en las barcas de emergencias, los vio remar a los alrededores, pasaron casi una hora, y uno de ellos, regresó con un trozo de madera de color blanco, con letras rojas: Grand
- Nooo... Terryyyy... Robertttt... .- gritó Candy.- Noo... yo no lo aceptó... ellos noo... busquen... ellos tienen que estar bien.
- Candy... .- la abrazo con fuerza, por más, que quería mostrarse fuerte, el dolor de ella le desgarraba. Quería ayudarla pero se sentía un inútil, lo único que pudo hacer es insistir en la búsqueda.
- Capitán, tenemos que buscar a los alrededores, cuál es la isla más cerca de aquí.- le hablo al capitán que estaba juntó a ellos.
- Capitán acaba de llegar un telegrama, de un capitán llamado Harlock. Es un mapa pirata... .- dijo el chico receloso, se acercó dónde ellos, Anthony intercambio mirada con Candy, ella se restrego los ojos para poder ver con claridad.
- Esto es una broma. En este mapa aparecen unas islas que no existen. Es imposible, yo tengo años haciendo estas rutas y jamás he visto ni oído hablar de estas dos islas, el mapa que tengo es reciente, está actualizado.
Anthony cogió el mapa, era un auténtico mapa pirata, el cual tenía la firma de Harlock.
- Una de estas islas está cerca de aquí.- preguntó Anthony.
El capitán volvió a tomar en sus manos el mapa.- según veo sí, pero ya les digo esto no es real, ya hubieran sido descubiertas.
El capitán, dio aviso a sus hombres. Cuando todos estuvieron en cubierta, el naviero se puso en marcha, al ir avanzado, una espesa niebla los cubrió, de pronto visualizaron una gran roca, al ir avanzando, la niebla se disipó del todo, frente a ellos a unas cuantas millas se vio la Isla tal cómo en el mapa lo indicaba.
- Tony, mi corazón me dice que están ahí. Dios mío que sea así.- Candy dirigió una plegaria al cielo.
- Es muy probable, pudieron naufragar y la corriente los pudo haber traído.. .- dijo Anthony con optimismo.
Al ir acercándose, vieron una línea de humo, todas las esperanzas le volvieron a su agitado corazón. Candy no se quedó a bordo, bajo en la primera barca, se tiró al agua cuando estaban más cerca de la orilla, nado hasta donde sus piernas ya podían correr, Anthony se quedó atrás, la carrera de ella era inhumana.
- Terryy... Robert.. Donde están.- Candy corrió alrededor.
- Patrona.- salió un muchacho en su encuentro.- el patrón está al otro lado, hemos echo varias hogueras.
- Dime Efraín están todos bien... Y mi hijo.
- el.. el pantrocito..
- Candy..
- Terry dime ¿dónde está Robert?.- corrió hacía él, los dos se abrazaron.
El barco en el qué acostumbra a salir a pescar, no había soportado las embrabecida marea, la tormenta se había enseñado con ellos. Era un milagro que hubieran podido sobrevivir los tres tripulantes. Habían sobrevivido gracias a los chalecos, y a los trozos de madera esparcidos en los cuáles habían podido mantenerse en la superficie. Terry había amarrado a su hijo en su espalda, antes de zambullirse al mar, adelantándose al hundimiento del pequeño la marea se calmó a unos pocos metros había quedado la barca de emergencia, pero sin remos la corriente los había traído hacía aquella isla.
- Cariño estas bien.- Candy besó a su hijo, tres días había pasado con altísima fiebre.
- Sí, mamá, ya no tengo frío, donde está papá...
.. Estoy aquí.- dijo Terry entrando a la habitación.- llevaba en sus brazos a Noelia.- cómo te encuentras, dormilón.
- despertastes Robert, mamá dijo que estabas enfermito.. .- bajó de los brazos de su padre, y corrió a la cama dónde su hermano.
- cuidado cariño, tu hermanito está convaleciente.- dijo Candy, limpiandose una lágrima indiscreta, no pudo evitar recordar el dolor que sintió al imaginar que nunca vería a su família completa.
Eleonor había organizado una fiesta de bienvenida en la mansión de Londres, la llegada de su hijo coincidía con el tercer aniversario con lord Thomson, Elroy estaba muy entusiasmada sus nietos eran su adoración, quería tanto a esos dos muchachos. Sabía decir que Robert sería un extraordinario Duque en el futuro, pero su consentida era el revoltijo castaño, esa niña se le había prendido en el alma, los dos niños le habían traído luz a su vida. Ella igual que el matrimonio permanecía algúnos meses del año en las Indias Occidentales.
- Mira amor están todos aquí.- Candy se fijó en los coches correspondientes a las familias de ambos.
- Sí, Ellie me comentó, que haría una pequeña reunión.- sonrió.- pero con toda tu familia, por supuesto que está lejos de ser pequeña.
- No te pases Terrencce.- resoplo fingiendo frustración.- ¿Nunca cambiaras? Ellos han aprendido apreciarte.
Terry no pudo replicar, los primos de ella salieron a su encuentro. La reunión fue muy grata, Anthony fue el objetivo de las malas bromas, el reciente matrimonio llevaban dos semanas en Londres después de su luna de miel en las Bahamas.
- ¡Hombre... El náufrago! .- Archie se acercó a Terry.
- Hey, Harlock, ya se que habéis tenido que revelar, tu tierra prometida.- Terry siguió con la burla.
- Ya...No quedó de otra.- sonrió.- Era de suponer. Si la tormenta los sorprendió donde acostumbraban a ir a pescar, la marea los llevaría hacia la isla. Ese pequeñajo. - señaló a Robert.- le ha puesto su nombre a la Isla, dice que él la descubrió. Y que va a construir cincuenta hoteles.
- ¿Eso te dijo?.- preguntó sorprendido, mirando a su hijo, lo vio a la distancia, hablando animadamente, rodeados de los primos mayores, quién sabe que les estaria diciendo, al rato se oía las carcajadas de los chicos.
- Robert, es un niño muy vivaz e inteligente.- sonrió Archie.
- Sí, lo es. - dio un sorbo a su copa.- Capitán Harlock, lamentó que haya tenido que revelar su secreto. Esas tierras han de significar mucho para usted.
- Que dices muchacho, no te preocupes, eso es lo de menos. Ahora que ya son públicas, trataré de adquirir legalmente parte de ella.- le sonrió con sinceridad, dándole un par de palmadas en sus hombros.
- Gracias.. Harlock, gracias por qué sin vuestra ayuda, aún estaríamos perdidos.
- Tío Archie.- Candy se acercó interrumpiendo la conversa, abrazando al tío.- Tía Annie, me ha dado la buena noticia.
Pasaron unas horas muy amenas, Todos partieron pronto, el viaje había sido largo y cansado, eran consiente que tenían que descansar los recién llegados y sobre todo por qué al día siguiente partirían para Weybridge.
- Estoy feliz amor, de ver a nuestros pequeños correr en estas tierras.- dijo Candy sentada junto a Terry, bajo la sombra del robusto arbol donde Terry les había construido la casa.
- Yo soy más feliz de tenerlos juntó a mí.. Gracias por todo, por la familia que me has dado, contigo a venido todo lo bueno a mi vida.
- Mi amor no tienes nada que agradecerme desde el primer momento que te vi, supe que eras con quién siempre tenía que estar.
- Yo no lo supe entender en esos momentos, pero desde esa noche que te llevé a mí casa. Desde ese día te prendiste en mi alma.
- ¿ Sabes, amor? ¡Me preguntó si el destino, está escrito! ¿ Que crees tú?
- Muy interesante... Creó que sí, Tu siempre serás mi camino. - Ella volteó a mirarlo, él le acarició su cara, le sonrió, se perdieron en la mirada del otro, Terry suspiró.- Te amo Candy.- y la besó con delicadeza.
- Y yo mi amor. Que cosas tiene el amor no crees, llegaste a mi vida, cuando menos te esperaba. Y me enamoré de ti mi amor. Te amo tanto Terry. -le correspondió el beso con toda la pasión de su alma.
FIN.
Ya se que está un poco cursi.. pero me gusta, hoy estoy romántica... jejeje..
Como ya verán tuve un cacao en mi cabeza. En donde los ubicaba para despedir a la parejita.. Pobre familia han estado de aquí para allá.. Me declaró culpable. Jajaja..
Ya se que estoy majara.. por la aventurilla en el mar jejeje... Estuve a punto de borrarla. Y escribir algo diferente para llenar el capítulo y dar fin a la historia, pero no lo hice, así qué ahí les va, sin ninguna corrección jajaja... Y siento muchoo... si no les agrada. Por un momento me arrepiento de no haberlo finiquitado en el capítulo anterior. Me lió solita, porqué soy consiente que los finales para mí son muy complicados. Pero como dice mi abuela. Lo echó hecho está... Esperó me digan algo aúnque sean tomatazos...
Mis agradecimientos a cada una de vosotras:
Coneja... recordando... años atrás, tuve una conocida, amiga de una amiga mía. Ellas compartían departamento en la ciudad donde vivía yo. Bueno que me voy del tema. Ella era super delgada, tenía un novio, con el cuál estuvo saliendo un tiempo, accedió aacostarse con él, al último instante se arrepintió y zass... la obligó, de esa relación quedó embarazada, ella en los meses siguientes tuvo su regla y no fue hasta seis meses que no supo que estaba embarazada... increíble no! Nadie daba crédito. Y nadie supo de donde le salió la barriga en los siguientes tres meses, todos en la U. nos quedamos boquiabiertos... Y por cierto fue niña y si no me equivocó creó que se casó con el chico, meses después salí de mi país y no supe que pasó. Lo había olvidado. Algún dia se lo preguntaré a mi amiga...
Ves amiga, que en la vida real ahí embarazos así, no se enteran de nada hasta cuándo casi van a parir.. Que envidia... Yo a la semana me estoy muriendo, achaques asquerosos jajaja...
Vanmeflo... gracias por el aviso, que despiste jajaja...
May C.L...
Edén Grandchester.
Luz Rico.
Loca x Terry.
LizCarte.
Conny de Grandchester.
Olgaliz.
Iris.
Ster.
Grau Grey.
Clara Grandchester.
Angeliz.
Fati.
Ana.
Sandy.
Mayra.
Alejandra.
Prisi Grandchester.
Edeny Grandchester.
Gatita 21
Janet.
Mercy- got.
Katj4.
Nenci.
Eva Grandchester.
Rgrandchester.
Derryan
María 1972
Sayuri1707
Flor.
Nandumbu.
Karina Zugey.
Noemí Cullen.
nane.
Alondra.
Luna.
Dani.
Geraldin.
Zucastillo.
Klara.
Selenator Gaby.
Rosa Amanda.
Luisa 1113
Abril 34.
Lorenza.
Elsy82.
Arya Miel.
Rebeca.
Lety Luna.
Liz García.
Doris.
Cyt.
Helenne.
Fer.
Bea.
Lebyem1
Rosi White.
Karola.
Alaniuxa.
Esperó no olvidar ni un nombre.
Les agradezco mis hermosas señoras y señoritas por haberme acompañado en está historia, aúnque realmente no sea mía. Cómo ya saben pertenece a la escritora, Johanna Lindsey. un ole por su fabuloso trabajo. Como ya saben ustedes, como se los comenté no tengo ni idea del final real de la historia. Sí una de ustedes lo sabe se los agradecería nos lo haga saber. :-)
Dios las bendiga siempre...
Abrazos...
