Capitulo 24

- No puedo creer que no me hayas contado nada sobre tu embarazo.

Annie y Candy estaban sentadas en un bar tomando un café, antes de partir hacia el juzgado, donde se definiría el futuro de Terry.

- Lo siento – Le contestó Candy apenada – Pero no es por eso que te he citado hoy.

- Lo sé, lo sé... necesitas apoyo emocional.

- Estoy muy nerviosa. Terry prefirió irse con Albert... dice estoy demasiado susceptible, y que no nos hará bien a ninguno de los tres.

Aunque Candy estaba segura de que a Terry lo ponía nervioso escuchar constantemente sus hipótesis sobre qué pasaría si algo salía mal.

- Suele pasar con el embarazo – Annie se acarició su prominente vientre de casi seis meses – Archie siempre se queja de mí... pero al final terminó por aceptarlo. Planificamos una forma para poder convivir. Ya sabes lo distinto que somos.

- ¿Están juntos?

- ¿No lo sabías? – Preguntó Annie sorprendida – Creí que te lo había contado.

- Supongo que lo olvidaste – Le dijo Candy ofendida.

- Oh... lo siento tanto – En verdad parecía arrepentida – Pero ambas hemos estados muy ocupadas, y para Archie no fue sencillo enfrentarse a Tom.

- ¿A Tom?

- Si – Annie bebió un sorbo de café – Sucedió una semana después de que Archie se mudara a mi casa. Tom vino a visitarme, y como te imaginaras, no le agrado encontrarse a Archie allí.

- Pero Tom sabía de tu embarazo.

- Si, pero tenía la esperanza de que Archie solo se ocupara del bebé, no también de mí. Y ya sabes lo protector que siempre fue con nosotras.

- Imagino que también estará enojado conmigo.

- No. Pero si con Terry, cree que fue él quien te lavó el cerebro para que te quedes a su lado.

- Supongo que tendré que hablar con él luego que todo esto termine.

Desde que Terry había vuelto a su vida, Candy había dejado de lado a sus amigos, y se sentía culpable por ello. Solo esperaba que las cosas se solucionasen rápido, para así poder volver a su vida habitual, con Terry, su familia y amigos.

- Creo que es hora de irnos – Le dijo Annie mirando su reloj.

- Si – Candy se puso de pie y tomó su abrigo – Gracias por estar conmigo en estos momentos.

- ¿Para qué son las amigas? - Annie le sonrió, y ambas se dirigieron hacia la salida.

ooo

- ¿Ya llegó Susana? – Preguntó Terry nervioso.

Él y Albert estaban en una sala, apartados del resto de la gente.

- La última vez que salí, ella aún no había llegado – Contestó el rubio – Imagino que estará planeando una entrada especial.

- Tengo miedo – Se atrevió a confesar Terry. Toda esa situación lo estaba superando - ¿Qué pasará si perdemos el caso?

- Tenemos la verdad de nuestro lado.

- Pero a veces no es suficiente.

- Por eso me tienes a mí – Contestó Albert con suficiencia – No he perdido un solo caso desde hace diez años ¿No confías en mí?

- Sinceramente... a veces pienso que solo has tomado mi caso para hundirme y vengarte por lo que le he hecho a tu hermana años atrás – Bromeó Terry, pero Albert se lo tomó con seriedad.

- Sabes que jamás haría nada que pudiera lastimar a Candy.

- Lo sé... solo era una broma.

Media hora después, el juicio estaba dando comienzo.

Como Albert lo había predicho, Susana espero hasta último momento para hacer su entrada triunfal, apareciendo por la puerta sentada en una silla de ruedas con una escayola en el brazo izquierdo, y barias vendas en diferentes partes de su cuerpo. Pero lo que más llamó la atención a Terry, fue ver a Neil Leegan empujando la silla de ruedas. No le extrañaría que ese maldito bastardo haya sido cómplice de Susana en toda esa mentira. En los días de escuela, Neil siempre había buscado la oportunidad de sacar ventaja de las situaciones. Nunca había sido muy inteligente, pero si una sabandija, y Terry estaba seguro que no se era mera casualidad que se encontrara allí en esos momentos. Probablemente, Neil quería obtener parte del dinero que sacarían a Terry en el caso de ganar el juicio.

Susana y Neil llegaron hasta su logar, donde ya se encontraba el abogado de la parte acusadora, quien parecía tan desleal como sus clientes.

Terry miró hacia atrás, buscando un rostro que siempre lo tranquilizaba. Y allí estaba ella, sentada en la segunda fila. Aunque en los últimos días Candy había estado demasiado irritable, Terry sabía que era producto de su embarazo, se suponía que a todas las mujeres les pasaba lo mismo.

Candy lo miró a los ojos y le sonrió, dándole confianza a Terry y sintiendo que todo saldría bien. Al final del día, él podría regresar a su hogar, junto a su mujer.

El juez hiso su entrada y tomo asiento, para después hacer una presentación del caso. Pero Terry no podía escucharlo. A pesar de saber que era completamente inocente, temía que algo pudiera salir mal.

La primera persona en ser llamada para declarar fue Susana, quien puro su mejor cara de sufrimiento mientras un oficial se encargaba de empujar su silla de ruedas. Hiso su juramento, y su abogado se acercó al estrado para tomar su declaración.

- Señorita Marlowe ¿Desde cuándo conoce al acusado?

- Conocí a Terry en la escuela. Éramos muy jóvenes en aquel entonces.

- ¿Y qué relación los une?

- Terry y yo éramos novios.

- Pero ya no lo son...

- Pues no... Terminamos la noche de la graduación.

- Y después de esa noche... ¿Volvieron a verse?

- Solo hasta hace unos cuantos meses.

- ¿Podría decirnos en qué circunstancias?

- Si – Contestó Susana obedientemente – El colegio al que solíamos ir organizó una fiesta de reencuentro de ex alumnos.

- ¿Y qué fue lo que paso en esa fiesta?

- Llegué acompañada por mis amigos. No tenía idea que Terry iba a estar presente, así que fue una gran sorpresa para mí encontrarme con él. Lo saludé, hablamos y bailamos un rato.

- ¿Y volvieron a verse después de ese día?

- Si.

- ¿En qué circunstancias?

- Terry y yo habíamos quedado en buenos términos, y yo necesitaba un trabajo, así que cuando supe que él se haría cargo de la empresa de su familia, no dude en pedirle ayuda – Susana bajó la cabeza – Creí que solo se trataba de un favor de amigos.

- ¿A qué se refiere con eso?

- Comencé a trabajar como secretaria en la empresa, pero a medida que pasaban los días notaba actitudes extrañas por parte de Terry hacía mí.

- ¿Qué clase de actitudes?

- Me perseguía constantemente – Sacó un pañuelo de su bolsillo y se secó unas lagrimas invisibles – Decía que nunca había logrado olvidarme, y que quería volver conmigo.

Terry no podía creer lo que estaba escuchando, aunque en el fondo, había esperado que Susana dijera algo por el estilo ¿Qué más podía esperar de ella?

- ¿Podemos decir que el señor Grandchester la acosaba?

- Si.

Un murmullo se oyó por toda la sala. Ninguno de los presentes creía en lo que Susana estaba diciendo, pero ya le tocaría el turno a Terry para defenderse.

- ¿Puede explicar al jurado como fueron desarrollándose los hechos?

- Una semana después de haber empezado a trabajar en la empresa, Terry me llamó a su oficina. Me dijo que lamentaba haberme dejado y que le gustaría volver conmigo, a lo que yo le respondí que no me interesaba, que yo ya había rehecho mi vida.

- ¿Y qué pasó luego?

- Se puso violento. Me acosaba día y noche, hasta que un día... – La voz de Susana se quebró y volvió a secarse lágrimas que no existían – Un día...me dijo que si no tenía relaciones con él... me despediría – La gente comenzó a comentar por lo bajo – En verdad necesitaba ese empleo.

- Entonces aceptó mantener relaciones con el señor Grandchester.

- Si – Fingió vergüenza.

- ¿Fue Terrence Grandchester quien la atacó la tarde del día 27 de noviembre?

- Si – Volvió a contestar ella.

- Y según usted ¿Qué razones tendría el señor Grandchester para atacarla?

- Yo... yo estaba esperando un hijo suyo – Terry había subestimado a Susana en sus dotes de actriz. Definitivamente, estaba haciendo un buen trabajo personificando su papel de mujer desolada por la pérdida de un hijo – Él no quería que este bebé naciera.

El abogado abrió su portafolio y sacó un folder que contenía las pruebas falsas del embarazo y aborto de Susana. Se dirigió al juez y le entregó el folder.

- No tengo más preguntas.

Neil sonreía triunfal. Solo se trataría de un trámite, y luego, él podría disfrutar de todo el dinero que le quitarían a Terry.

Llegó el turno de Albert para interrogar a Susana. El rubio se dirigió con paso firme al estrado y la miró desafíate, haciendo estremecer a la joven.

- Señorita Marlowe... usted afirma haber sufrido acoso laborar por parte del señor Grandchester ¿Estoy en lo correcto?

- Así es – Respondió ella con todo el valor que pudo reunir, sintiéndose intimidada por la mirada de Albert.

- ¿En qué ambiente se producían esos acosos?

- En su oficina.

- ¿Con que frecuencia?

- Todos los días.

- ¿Y qué fue lo que hiso la primera vez que sufrió este tipo de acoso?

- Le grité y salí inmediatamente de la oficina.

- Entonces según usted... todos los días acudía a la oficina del señor Grandchester.

- Si – Contestó Susana apretando los dientes. No entendía a donde llegar Albert, pero no se saldría con la suya – Me llamaba con excusas... documentos que firmar, citaciones... ya sabe.

- Pero sin embargo, los empleados de la empresa que han brindado su testimonio, afirman no saber nada acerca de una posible relación entre el señor Grandchester y usted. Incluso Mary Ann Grissom, la secretaria de Terrence, atestigua no haberla visto entrar con frecuencia a la oficina.

- Miente.

- O tal vez usted miente.

- ¡Protesto, su señoría! – Saltó el abogado de Susana – El señor Andrey se basa en especulaciones.

- Ha lugar.

- Entonces – Albert cambió el rumbo de su interrogatorio. Después de todo, los testimonios ya habían sido presentados como pruebas - ¿Por qué ha dejado de trabajar para la empresa en cuestión?

- Decidí renunciar. Ya no soportaba sus abusos.

- Sin embargo, en los papeles de la empresa, figura que usted ha sido despedida por abuso de confianza.

- Pues... yo... – Susana comenzó a ponerse nerviosa. Había olvidado ese pequeño detalle.

- ¿Por qué no ha denunciado a la policía los abusos? – Continúo preguntando Albert.

- Yo... tenía miedo.

- ¿Miedo? – Preguntó Albert irónicamente - ¿Y no le daba miedo cada vez que Terrence intentaba aprovecharse de usted?

- Pues... – Miró desesperadamente a Neil, pero él tampoco tenía la respuesta.

- ¿Y por qué decidió hablar con la prensa sobre su embarazo, siendo que Terrence todavía no se había enterado?

Susana quedó en silencio. No tenía la respuesta a todas aquellas preguntas de Albert, así que hiso lo que mejor sabía hacer. Enterró el rostro entre sus manos y comenzó a llorar.

- Señor juez – Intervino el abogado de la parte acusadora – Mi cliente está demasiado exaltada. Solicito un receso.

- Tienen 30 minutos.

Todos salieron de la sala. A Terry le hubiera gustado ir con Candy, pero Albert le había aconsejado que no vea a su susceptible hermana en ese momento, pues solo lograría ponerlo más nervioso de lo que estaba.

Todos sabían que el receso no había sido más que una jugada por parte del abogado de Susana, para tapar la desesperación de su clienta por haberse vuelto enredada en un mar de declaraciones falsas.

30 minutos después, el juicio se reanudo, y todos debieron volver a sus lugares.

- ¿Estás segura que puedes con esto? – Le preguntó Annie a Candy – En tu estado no deberías estar aquí.

- Estoy embarazada, no convaleciente.

- Lo sé... pero tantos nervios no pueden ser buenos para el bebé.

- Estría peor si me quedara en mi casa esperando noticias. Debo estar aquí – Dijo ella con firmeza – Terry me necesita más que nunca.

- Si... claro – Contestó Annie no muy convencida – Mira – Señaló hacia el frente – Es el turno de Terry para declarar.

Terry subió al estrado, y el abogado de Susana se acercó para comenzar con su interrogatorio.

- Señor Grandchester ¿Afirma haber tenido una relación con la señorita Susana Marlowe durante su adolescencia?

- Si – Nunca se había arrepentido de algo tanto como de aquello.

- ¿Y es cierto que le ofreció trabajo en su empresa cuando ella fue a pedirle ayuda?

- Si.

- ¿Mantuvo relaciones sexuales con la señorita Marlowe?

Terry comenzó a sudar.

- No.

- Entonces... ¿Por qué ella afirma haber estado embarazada de un hijo suyo?

- Pues...

- Recuerde que está bajo juramento.

- Una mañana me desperté en el cuarto de un hotel junto a Susana – Dijo con vergüenza, provocando sorpresa entre todos los presentes, excepto Candy y Albert, quienes estaban al tanto de lo sucedido.

- Entonces sí afirma que ustedes dos mantuvieron relaciones.

- ¡No! – Exclamó él – No recuerdo nada de lo que sucedió aquel día. Ni siquiera estoy seguro de haberme acostado con ella.

- Usted lo ha dicho – Dijo el abogado triunfante – No está seguro. Lo cual significa que el bebé que la señorita Marlowe estaba esperando sí podía haber sido suyo.

- ¡Protesto, su señoría! – Exclamó Albert – El abogado está asumiendo hechos no probados.

- Solo me baso en las pruebas, su señoría.

- No ha lugar.

Albert volvió a tomar asiento, completamente frustrado. Sabía que aquello podía suceder, pero esa era la única prueba que tenía el abogado de Susana, y ni siquiera era contundente.

- Entonces, señor Grandchester ¿Sabía usted de la existencia de ese embarazo?

- Me enteré de la misma manera que todos: por los periódicos.

- ¿Y cuál fue su reacción?

- Me enfade.

- ¿Tanto que decidió acabar con el embarazo de la señorita Marlowe?

- ¡Por supuesto que no! – Exclamó Terry - Siempre tuve dudas acerca de ese embarazo. Y a decir verdad, aún tengo dudas.

- No tengo más preguntas.

El abogado de Susana se retiró, y Albert se acercó para interrogar a Terry.

El juicio continuó con testimonios y pruebas de los hechos. Las cartas ya estaban echadas, y solo quedaba esperar la sentencia que tendría lugar al día siguiente.

Continuará...


Bueno... antes que nada quería agradecer a todas aquellas que se toman su tiempo para leer mis historias y dejar sus comentarios. Los leo a todos, y me gustaría poder contestar uno por uno, y la verdad es que no tengo tiempo. Pero siempre los leo y tomó los consejos que me dan =)

Por otra parte, como ya había dicho anteriormente, esta historia está llegando a su final. Perdón si para algunas les pareció demasiado corta, pero es que no me gusta darle larga a las historias, sin llegar nunca a ningún lugar.

Igualmente pueden seguir mis otras dos historias "Un mundo para dos" y "Los piratas"

Estaré esperando sus comentarios!

Besossssssssssssss