Eduardo
-Isabel, Belin, despierta que ya salio el sol…
-¿En que piensas cuando tocas?- le pregunte a Eduardo acariciando las manos que brincaban al ritmo de un tango sobre las teclas de marfil. No tenía ni una hora desde que Eduardo me había dejado en mi cuarto. Pero por mas que traté no pude dormirme. Menos sabiendo que el estaba en el otro cuarto, termínanos sentados enfrente de su piano el tocándome para que me diera sueño y yo pensando en mi vals.
Me dijo que pensaba en su vida, en las cosas que le habían pasado… y en mí.
-mentiroso- le dije sonriéndole.
-De verdad, pienso en ti. En que me gusta lo que veo -
-¿lo que ves o lo que hueles cabron?- le pregunte de repente enojada. Eduardo no me engañaba, pero a veces sentía que me era infiel con mi propia sangre, sentía que a ella la veía mas bonito, que la quería mas. Y si mi sangre tuviera cuerpo propio sentiría que la acariciaba y la besaba con más amor.
-me gustan las dos cosas- me contesto tranquilo. Pero de repente dejo de mirar el piano y se me quedo mirando. –No más que hoy me gusta más lo primero… ¿Sigues sin sueño?-
-si-
-¿Quieres salir a ver el mar?-
-si-
Eduardo.
Las cosas que pasan cuando te enamoras de alguien que tiene un corazón latiendo. Ni cuenta me di de cuando fue que me enamore de la niña que estaba enfrente de mí, corriendo de las olas con el pelo suelto. No era hermosa, ni menos perfecta. Pero eso era lo que mas me gustaba de ella. Verle las pecas que manchaban su piel blanca, mirar sus ojos grandes.
Con la brisa me llegaba su aroma, me quemaba la garganta y sentía como los ojos me iban cambiando de color aunque no los viera. Y me puse a mirarla a ella en vez de pensar en su aroma.
La deseé.
Su playera mojada hacia que sus pechos resaltaran y el short se le habían subido hasta los muslos. "Cuantas mujeres te caben dentro Belin" pensé mirándole todavía el cuerpo y empecé a contarlas: La tímida, la que no se dejaba influenciar, la enamorada, la que hacia que mi cuerpo no deseara otra cosa mas que tocarla, la inocente, la seductora, la tierna. Y faltaban muchas más. A todas quería descubrirlas, pero no ahorita que su sangre me hacia agua la boca y los dedos insistían en acercarme a ella y sentir su calor.
Me paré y camine callado para que no me descubriera y le envolví la cintura con las manos. Sentía que mi piel quemaba por lo calido de la suya, me pegue mas a ella, abrazándola fuerte y poco a poco empecé a escuchar su corazón. Me imagine que el que latía era el mío. Entonces Belin empezó a temblar
-Estas frío- me dijo en un susurro.
-Si quieres me quito- le dije pero no me moví.
-No no quiero-
Me senté todavía abrazándola. No habia tiempo, no había lugar. Solo había latidos. La apreté más a mí.
-mira, tienes lunares- me dijo Belin con la cabeza volteada y mirándome el hombro que estaba desnudo. –ven que te los cuento- me dijo volteándose. Se sentó a mi lado y empezó a besarme el hombro. Me reí
-Estas loca Belin- le dije
-Estoy contándote los lunares. No te muevas que pierdo la cuenta.
Empezó a contarlos en voz bajita. Uno y un beso, dos y un beso, tres y un beso.
Y ahí estaba yo, portándome como un marica cuando me había prometido nunca ser así por una mujer. Cuando estaba seguro de que nunca habría nadie que me cuidara el alma. Y ahí estaba ella, contándome los lunares con besos y haciéndome querer tenerla siempre conmigo.
-Te quiero Alejandra- le dije con fervor justo cuando su boca subió a mi cuello. Pero ahí se quedo, sin mover los labios, sin hacer nada.
ISABEL.
Le sonreí.
-Nunca me habían dicho que me querían tantas veces. Nomás mis papas- le conteste riéndome y entonces se acerco a besarme. Probo mi lengua, mis labios, probo todo lo que se podía probar y yo nada mas me quede, queriéndolo una y otra vez, cerrando los ojos.
-¿Te llevo a tu cama?- me dijo peinándome el cabello.
- ¿Pero te quedas conmigo?-
Me cargo de regreso a la casa. Subió las escaleras y me puso en la cama y cunado ya estaba casi dormida se fue alejando. Pero lo agarre de la mano tan fuerte como pude. "No te vayas" le pedí pero al principio no me hizo caso. "quédate conmigo"
-No me tientes a hacer cosas Belin- me dijo amenazándome.
-haz lo que se te pegue la gana pero quédate conmigo-
-haber, hazte para allá-
Se medio en mi cama y empecé a respirar rápido. "no andes de calenturienta Isabel" me dijo abrazándome y me puse toda roja.
-lárgate- le dije con los cachetes ardiendo.
-quien te entiende pues-.
-yo solita-
-pues ahora no me voy-
Me encerró en su cuerpo y me quede callada. Los dos nos quedamos mirando al balcón.
-¿Te cuento un secreto?- me dijo de repelente Eduardo.
-si-
- me gusta verte cuando te duermes-
-¿Cómo?- le dije sin entender.
-¿Te acuerdas cuando te volví a hablar?- me pregunto
-¿Cómo no me voy a acordar? Si fuiste un vil cabron-
Se rió y me pidió perdón por eso. Entonces le pregunte que tenía que ver eso con lo que me había dicho.
-Yo ya no pensaba hablarte. Te me hacías una escuincla berrinchuda, me gustabas y un montón. Pero también me caía de la fregada que quisieras saber todo de mí y no podía dejar que mi familia se desprotegiera por lo mucho que me gustaste. Además eras peligrosa condenada –
"No mames" pensé riéndome pero no le dije nada.
-El primer día que te vi. pensé que no iba a aguantar estar a tu lado e iba a tener que matar a todo el salón. Por eso me fui un tiempo-
-¿Adonde? Siempre me entro lo chismosa por saber.
-Tenemos mas familia, me fui con una que vive en el extranjero. No iba a regresar - me dijo apretando mas mi cintura.- te me hiciste difícil de resistir, pero cuando ya me aleje de tu olor y de ti como que la cabeza se me aclaro "no seas pendejo" me dije todo el tiempo que estuve ahí. " es una chamaca que no te va a hacer nada" total que ya viste, termine regresando y ahora estoy aquí apretándote la cintura y besándote los hombros. La verdad trate de no llevarme contigo, pero en eso se te ocurrió no ir a clases ya mi se me ocurrió seguirte y entonces de sonsa te llevaste el carro y ya te iban a atropellar. Total que te salve y fue cuando te enteraste que era diferente.-
-No si diferente ya te había visto – le dije burlándome. Pero después lo deje seguir.
-Una de mis hermanas tiene el don de ver el futuro ya sabias. Y vio que cuando salieras del hospital ibas a contarles a todos lo que habías visto. Toda mi familia menos ella y mis papas se pusieron en mi contra por que te querían matar para guardar el secreto. Pero yo no, yo quería que siguieras viva y haciendo pendejadas típicas de ti – me dijo acariciándome la mejilla y besándome el otro cachete- Entonces termine diciendo que si decías algo lo hacia y nos íbamos lejos. Pero no dijiste nada. Mas tonto no me pude quedar, trate de saber que pensabas pero nunca te pude leer la mente y trate de ver las otras mentes, las que te conocían y hablaban contigo pero nunca hablaste con nadie de mi mas que con tu amiga Angélica. Nunca me sentí feliz como ese día, no tenia que matarte para guardar el secreto de lo que somos. Pero lo único malo era que tenia que alejarme de ti. Hice como que te ignoraba, pero tu seguías muele y muele, oliendo tan… delicioso y metiéndome curiosidad por lo que pensaras. Por eso tuve que decirte lo que te dije. Me la hiciste fácil después, me empezaste a ignorar, pero también me sentí como herido, te avías olvidado fácil de mí. Y luego ese cabron de Miguel, que te quiso conquistar y hacerse el caballeroso desde que llegaste y que tu nunca te diste cuenta hasta que te deje de hablar. Me puse celoso. Pensé que lo ibas a preferir a el y yo ya te sentía mía. Le diste el papelito a Angélica y me entere de lo que decía por que leí su mente, " lo va a invitar" fue lo único que pensé por que no pude pensar. Por mi madre que no pude, por una parte me alegre por que me la ibas a hacer mas fácil como ya te dije aguantarme a probarte. Pero también te quería a mi lado ¿Qué hacia si ya no me querías y si ni te podía querer?. En eso empezaste a hablar con Angélica después de la salida y como siempre empecé a escuchar. Te contó que le gustabas al pendejo eso y tu solo dijiste "Uy". No te emocionaste, ni te pusiste nerviosa. Entonces me diste otra vez esperanzas. te quise de nuevo, te desee y me caíste de la chingada por que no sabia que pasaba por tu cabeza. Ese dia te lleve ¿Te acuerdas?.
-si-
-y me dijiste que si podíamos ser amigos. De pronto el coraje se te fue y pensé que alomejor ni me habías olvidado y te dije que si. y ese día. Cuando empezaste a dormirte, te fui a ver, me subí por tu balcón y me escondí en las cortinas. Me gusto verte dormir. Me gusto que eso me hacia conocerte mas de lo que podías decirme tu.-
-¿y desde ese dia empezaste a verme?- le pregunte sin verlo
-no falte ni una noche-
-¿y que encontraste?- le pregunte
-que siempre lees antes de dormir, que te gusta leer dos veces los párrafos que mas te gustan, que suspiras viendo al balcón. Que le llamas a tu mama por teléfono antes de dormirte y que aunque la extrañas aveces te frustra habla con ella. Que te duermes con la música, como si te arrullara Que te gusta mi vals mas de lo que dejas ver. Que me quieres.
-no tienes que verme dormir para que sepas eso- le dije acariciando su mano
-¿entonces no te enojas?-´
-no… me alegro que me contaras todo eso. Ahora ya se por que me odiabas-
-y te quería al mismo tiempo que no se te olvide-
No le conteste, me voltee para verle la cara. Me miraba con los ojos brillosos. Le acaricie el cachete.
-¿Me haces el amor Cazares?- le pregunte dispuesta a tragarme la pena. Lo quería y mientras lo tuviera me iba a llenar de Eduardo. Pero solo me abrazo y siguió mirándome a los ojos.
-Vales mucho mas que una noche de calentura Isabel- me dijo arrullándome con las palabras – Te quiero mucho mas que eso –
-¿Y entonces?- le dije sin saber nada.
-Entonces conóceme más y después decides si lo que quieres de verdad es la noche de calentura-
No llore, tenia ganas pero no sabia ni por que. No le reclame nada ni lo bese, me voltee y puse su brazo sobre mi cintura. Le pedí que se quedara aunque me quedara dormida. No se si lo hizo. Cuando desperté el seguía ahí. Olvide todo mas que los ojos que me sonreían cuando voltee a saludarlo.
-Ya salio el sol- le dije sonriendo
-Ya salió el sol – me contesto el mas triste.
Todavia nos salimos para jugar una vez mas en el mar. Me hizo de desayunar y me llevo a caminar por la orilla un rato.
-¿Por qué nada mas estamos los dos en esta playa?-
-Por que mi papa la compro para mi mama ya te había dicho-
-¿Y viene seguido?- le pregunte
-Cuando les entra el amor y no se lo pueden aguantar- me contesto riéndome.
-Y cuando tu ya no te lo aguantes ¿ me vas a traer aquí?-
-¿Eso quieres?-
-Lo único que quiero es que ya no te lo aguantes-
-Entonces luego vemos a donde te llevo- me dijo besándome y dándome una nalgada para que me apurara.
Llegue a mi casa a las ocho de la noche. Yo ya estaba cansada pero no deje de hablar con Eduardo ni un ratito. Cuando me dejo en el centro de la ciudad, espero hasta que la mama de Angélica viniera por mí. Su mama pensó que me encontró de casualidad. Pero Angie me sonrío como cómplice cuando su mama me pregunto
-¿Adonde vas Isabel?
-a mi casa señora-
-¿te vas a ir sola?-
-esque mi papa no puede venir. Le duele la pierna-
-pues súbete ándale, te llevo a tu casa-
-Gracias señora es bien amable- le dije metiéndome atrás. Angie se metió también para poder platicar bien conmigo. Y antes de que se fuera, me quede mirando el carro de Eduardo, aunque no lo vi. le guiñe el ojo y entonces vi como se fue alejando
-¿Qué paso?- me pregunto Angie
- Conocí el mar- le dije sonriéndole.
-¿y nada más?-
-¿Qué mas iba a conocer-
- a Eduardo como dios lo trajo al mundo Chula, ¿si no que mas?-
-Ganas no me faltaron- le dije hablando mas bajito y agarrandole confianza a Angie.- Pero el se quiso esperar.
-¿A que?-
-a que esté lista o algo así- le dije.
-Nombre- me dijo asombrada. –mejor quédate con ese que no se encuentran a diario- me dijo sonriéndome. No se que cara puse, pero se me acerco y me dijo
-¿Lo quieres mucho verdad?-
-no sabes cuanto-
-y ya se lo dijiste-
-No pero por la cara de pendeja que pongo ya lo ha de saber-
Cuando me baje del carro encontré a mi papa en la entrada sentado en las escaleras. Le dije un muchas gracias señora buenas noches" a la mama de Angie y entonces espero a que se alejara el carro. Me abrazo. Tan fuerte que me dolió pero no le dije anda, la sorpresa me agarro antes de poder reaccionar.
-¿Estas bien?- me pregunto mi papa preocupado.
-Si papa, me divertí- le conteste sonriéndole y rascándole la espalda. –Ya duérmete que mañana te tienes que parar temprano y yo voy a la escuela.-
No fue hasta años después que me entere de que el siempre supo adonde fui y que en todo el fin de semana se la había pasado con el Jesús en la boca rezando para que no me pasara nada. No me imagino que vio en mi cara ese día que me hizo caso y se fue a acostar.
Yo hice lo mismo. Pero cuando ya estaba metida en las sabanas. Se me ocurrio decir
-¿Estas aquí?-
-¿Quieres que me vaya?- me pregunto Eduardo desde el balcon.
-Mejor cantame para que me duerma-
Y asi nos agarro la mañana. Ami dormida abrazando a Eduardo. Cuando desperte no estaba, pero me dejo una nota. " me fui a cambiar, te veo en la escuela".
Cuando llegue el ya estaba ahí. Me beso rapido y me cargo la mochila. Pero antes de que yo pudiera decir algo el empezo a hablar.
-¿Qué vas a hacer el fin de semana?- me pregunto.
-¿Me vas a llevar otra vez al mar?- le dije emocionada
-No al mar no-
-¿entonces?-
-La familia te quiere conocer – me dijo sonriendome.
Yo me atragante. Me quede parada como momia. Y entonces todos sus hermanos empezaron a pasar a nuestro lado. Ninguno nos hablo, pero tampoco fingieron que no existíamos.
Entonces la ultima en pasar .La del pelo corto y negro se me quedo viendo. Me sonrió y me dijo
-Hola Isabel…
Hola a todos! nuevo cap. Espero que les guste. Muchas veces me preguntaron que si va a haber escena de amor entre ellos dos. Sean pacientes, quiero cerrar con broche de oro. Ayer se cumplio un año de haber empezado este fic, muchas gracias a mis fieles lectoras y preparense por que ya viene el final!!!!
El principio del capitulo esta un poco confuso pero ustedes esperen que al final van a poder entender todo!
disfruten el cap!!1 saludos! =)
