Gemelos malditos

Capitulo 24

Habia una vez.

Cuentos fantásticos inician con habia una vez… pues quien soy yo para nadar contra la corriente de este hecho, porque no iniciar de igual manera…

Habia una vez un mundo lleno de intranquilos deseos, de ambiciones inmensurables y amores no correspondidos. Y es allí en medio de ese caos que el dos pequeños niños se conocen en un riachuelo cerca del un pequeño pueblo rodeados de pequeñas granjas en valles y colinas. La magia en aquel entonces no era bien vista, era escondida por los afortunados que la poseían con gran recelo he de resaltar.

Sin embargo ese no es punto que deseo abordar… esos dos niños que acabo de mencionar eran como liebres en un campo de flores, corriendo y riendo sin preocupaciones o mal que temer puesto que se encontraban en el arrollo donde todo siempre va bien, y bueno ese día claro de nueves blancas siendo empujadas por el viento no era la excepción. El pequeño niño Marcus contemplo con real fascinación como su amiga Elena de cabellos lacios de un negro profundo era mecido lentamente acariciando sus mejillas de ese hermoso rostro adornado por una dulce sonrisa. Marcus sonrió cuando los ojos grises de Elena como una tormenta se posaron en él. Y fue la primera vez que el corazón del niño latió con tanta fuerza que creyó ensordecer. Y en ese momento el destino presente en aquella escena del primer amor de los humanos pocos comunes ya que en sus venas la magia corría como un fuerte torrente que en no tardaría en manifestarse decidió unir sus almas para siempre.

No obstante un incidente más marcaria su destino.

Los niños crecieron al igual que su magia que como era previsto no tardo en manifestarse, lejos en bosque aprendieron hacer uso de ella maravillándose por lo que podían hacer más allá de inimaginable por sus mentes infantiles. Con el tiempo como se ha de esperar tuvieron dominio de ella, conocieron criaturas magnificas como hadas, duendes, elfos y centauros cada criatura mas fascínate que la anterior. Y cuando ambos niños alcanzaron la madures decidieron unir sus vidas, en aquel pequeño pueblo no se habia conocido un amor como aquel, el nivel de complicidad entre ellos y la confianza ciega que tenían el uno por el otro despertó los celos de algunas criaturas y humanos. Pues no comprendían ese profundo amor…

En el bosque una elfa de indudable belleza fue testigo de la unión, segada por los celos planeo con lentitud una venganza puesto que ella amaba a Marcus desde que el tenia 16 años y le miro con sus ojos mieles mientras luego de tomar un baño en una laguna en el bosque, en el ese momento la elfa quedo encantada del joven humano. Y como era de esperarse le siguió por días desde la distancia hasta que él le ofreció una manzana gesto indudablemente digno de recordar puesto que ningún humano era considerado con ellos. No tardo en reconocerlo con un ser mágico puesto que no tardo en descubrir que en el yacía la magia, no como en ella, era diferente, un mago sin duda alguna. Con el tiempo se hicieron amigos, el siempre le sonría y le contaba cosas del mundo humano y ella de su mundo. Los días que compartió con Marcus se volvieron semanas y las semanas un par de meses hasta que él un día falto a su cita y a la siguiente.

Preocupada por Marcus la elfa camino hacia el pueblo, sin embargo no le encontró en donde él le habia dicho que era su casa, la más grande y lujosa de aquel pacifico pueblo. Con astucia siguió su rastro mágico hasta entrar una vez más aun bosque que era igual a un cinturón de arboles que dividía al pueblo de las granjas. Cuando sintió con fuerza su magia la elfa corrió con una hermosa sonrisa en sus labios hasta la pequeña casa con agilidad atravesó un camino de piedras hasta una de las ventanas iluminadas. La casa olía a enfermedad y muerte lo cual preocupo mas a la elfa.

Y en ese momento que sus ojos verdes espiaron a través de la ventana lo vio, su Marcus frente a una chimenea mantenía entre sus brazos el cuerpo de una humana mágica como él. Y fue en ese momento que sintió celos por primera vez y conoció a su rival. A la unos días más tarde Marcus le presento con el nombre de Elena.

El tiempo transcurrió y el mundo siguió su curso natural cambiando las cosas, lo pequeño se hizo grande y lo viejo desapareció, Marcus y Elena llevaban una vida prospera y la fortuna les sonrió cuando en el vientre de Elena un niño se manifestó años mas tarde de su matrimonio.

Sin embargo una noche turbulenta una presencia mágica se deslizo en la casa del matrimonio y una maldición silenciosa se rezo sobre la pareja que dormía con placidez. Luego de haber derramado su mal la elfa desapareció tras un chasquido.

Unos meses más tarde nació Estefan con el atardecer. Y el destino una vez más se izo presente puesto que el amor que el habia bendecido estaba comenzando a romperse, los celos crecieron entre la pareja y la confianza y se desvanecía como la nieva en los arboles ante la llegada de la primavera. Los celos de Marcus le llevaron a comprar la granja más alejada del pueblo y con él se llevo a su pequeña familia, Elena fue confinada a las paredes frías de una señorial casa al cuidado de su hijo rodeada de solo mujeres. Las cuales se redujeron con el tiempo al igual que las salidas de Elena quien comenzó a debilitarse a medida que Marcus se hacía fuerte. Cuando Estefan cumplió 5 años su madre tuvo una recaída tan fuerte que sus fuerzas se desvanecieron. En ese mismo momento Marcus habia tenido un accidente durante su caza. No obstante ellos no podían imaginar que ese incidente desencadenaría lo que sería un trágico final ya que en ese momento la maldición determino cual él era el eslabón más fuerte… y quien debería ser consumido por el otro.

Marcus cometió el error de creerse invisible, su cuerpo cada vez más fuerte era difícil de ser dañado, las heridas más profundas tardaban escasos días en sanar y era inmune a las enfermedades más volubles. Una noche cuando regresaba de uno de sus largos viajes fue interceptado por elfa y seducido por su sensualidad aquella que no habia apreciado en sus años de juventud. Con voz fuerte ordeno a sus esclavos seguir hacia su casa… y él se quedo en aquel camino en medio del bosque y las sombras de los arboles en los brazos de la hechicera cruel que se burlaba del destino. Marcus cegado por la lujuria poseyó aquella hermosa criatura sobre una alfombra de flores bajo la reluciente luna. Sin saber que cada caricia que le proporcionaba aquel cuerpo era una quemadura para el cuerpo de Elena que gritaba en agonía retorciéndose en su solitaria cama conocedora de la traición de su amado.

Elene exhalo su último aliento cuando Marcus y la elfa llegaron al clímax de su traición. Marcus cerros sus ojos por un instantes tratando de recobrar su aliento, se encontraba aturdido, su respiración se izo lenta, a pesar de poder respirar sentía que ahogaba, sus ojos se abrieron y miro los ojos de la elfa que le miraba con triunfo, sus ojos se abrieron cuando captaron en la distancia una silueta rodeada de una luz fantasmagórica. Por un momento estuvo aturdido sus boca se abrió deseosa de hablar palabras que no podían pronunciar sus labios.

La elfa rio bajo él y con lentitud se alejo mirando en su misma dirección como la luz se desvanecía como una vela que es gastada por el tiempo.

"He allí tu amada… la maldición que he puesto en ti la ha consumido… ahora su vida se ha desvanecido cuando has unido tu cuerpo al mío… aunque ha sido una lástima que no pueda alcanzar tu alma ya que esta entrelazada con la de ella he poseído una parte de ti que me ha satisfecho…"

Y con esas insólitas palabras la elfa se desvaneció en la negrura de la noche dejando a Marcus confundido por sus palabras y con dolor profundo en su corazón porque habia traicionado a su amada. Con destreza monto sobre su cabello y corrió al galope hacia su casa avergonzado por su traición jurándose que nunca se lo rebelaría a su amada. No obstante nunca podría revelarlo ya que al entrar a su casa el llanto amargo de los sirvientes le sorprendió. Con lentitud como si su corazón lo supiera el vio a su amada sobre la cama inmóvil, en un sueño profundo del cual nunca más despertaría. Marcus no fue capaz de tocarla sus rodillas le fallaron y los recuerdos sacudieron su cuerpo como una potente corriente que le izo gritar del terrible dolor que lo golpeo hasta consumir su cordura.

Y en ese preciso momento las palabras de la elfa se repitieron en su cabeza en un susurro cerca de su oreja, como si fuera su amante.

Escucho los susurros de las mujeres que cuidaban de Elena decir que sus últimos minutos de vida habían sido dolorosos, escucho destrozado como narraban sobre sus gritos enloquecidos.

El tormento de Marcus fue a tal punto que dejo de comer y cuidar de sí mismo por un largo tiempo. El mago moría lentamente ante la tortura de los gritos de su amada qué podía oír noche tras noche como si fuera una maldición. Y de hecho lo era. Cuando Estefan cumplió los diez años Marcus monto su caballo y se sumergió en bosque en busca de la elfa que le habia maldito. La encontró en lo profundo del bosque recostada sobre un árbol cepillando su cabello largo que caía como cortinas de sedas movidas por el viento, era una visión celestial, hechizante he hipnotizante, sin embargo el no se dejaría engañar una segunda vez por la belleza.

La elfa le miro sin sorpresa, ella le esperaba, sonrió cuando le vio y de un ágil salto quedo frente a él, Marcus sin previo aviso le golpeo con fuerza en el rostro y con ojos enrojecidos como un ser tenebroso exigió con voz feroz la verdad de aquella maldición… lo que escucho Marcus aquella noche cuando su magia amenazaba la vida aquella elfa fue tan cruel que él se quedo en shock por la maldad que atraían los celos. Y lo que un espíritu envenena era capaz de hacer en el nombre del amor. Lo que escucho Marcus aquella noche quedo registrado en un libro donde él y su amada habían contado sus aventuras y lo que aprendían de la magia y las criaturas que conocían… Marcus y Elena Malfoy dos almas gemelas sacudidas por la tragedia y unidas para siempre con un lazo invisible que romperían barreras… la maldición de la elfa Serafina aun reza sobre nuestras cabezas…

Draco levanto su cabeza del regazo de Hermione tenía sueño, la historia susurrada por Hermione mas el suave movimiento de sus dedos sobre su cabello era como un bálsamo.

-Aun no entiendo que pretendes con esta historia Hermione…- susurro con voz enronquecida tratando de no dormirse.

-No he terminado Draco… - suspiro ordenando sus ideas. –solo he tomado una pausa para darle un poco mas de suspenso… después de todo es la historia de nuestra familia.

-No es muy buena historia cuando hemos sido maldecidos por una elfa loca… se que somos hermosos pero ella sí que estaba loca…

-Oh Draco eres muy humilde… -sonrió.- Marcus era un hombre muy hermoso, incluso las criaturas del bosque admiraban su belleza incluso las mujeres de le envidiaban. Sus rasgos eran finos y su piel tan pálida como la nieve. Oh y sus cabellos eran hebras de oro cuando el sol los tocaba. No hay que duda que una elfa se enamoraría de él y sus ojos mieles como las hojas de otoño. Debes agradecer ser su desentiende. –concluyo Hermione levantándose un poco para tomar agua para aclarar un poco su garganta, ya era más de la media noche. Y aun habia mucho para contar… suspiro al recordar una novela muggle que habia leído tiempo atrás cuando sus días se volvían monótonos en medio de sus meditaciones… Las mil y una noches… si mal no recordaba… lo que más admiraba de esa novela era la capacidad de reina para narrar historias y la astucia para mantener su vida. Hermione rio ante la ironía de la situación, ella sin embargo quizás perdería la vida al final de la historia… Hermione aclaro su garganta para continuar pero fue interrumpida por Draco.

-Continuemos mañana… - pidió.

-Esta historia no se desarrollara igual que las mil y una noche Draco… es importante que escuchas hasta el final, no quiero perder el valor…es muy importante que la escuches hasta el final. –susurro tomando una mejor posición para no entumecer su cuento.

-Está bien pero no te molestes si me quedo dormido. – susurro con resignación abrazando un poco más el cuerpo de Hermione deseando quedarse así por mucho, mucho más tiempo, no le importaba si esa historia durada un año, el escucharía todo si podía permanecer junto a ella de esa manera, en el silencio de la habitación en medio de las penumbras.

-Ahora te contare lo que ocurrió unas décadas más tarde cuando Estefan tenía 170 años y vivía sus últimos años de vida ya que una fuerte gripe actuaba como un corrosivo en sus pulmones…

…Estefan vivió lo suficiente para ver a sus tátara tataranietos… un anciano sabio cuya belleza se habia marchitado como el transcurso del tiempo, su vida a pesar de la tragedia que vivió a cuando era un niño fue feliz y plena. Pero eso no es lo relevante de esta historia… lo que realmente nos interesa es lo que vio y escribió en el diario heredado por sus padres aquel libro que hechizo para que escribiera la historia de todo aquel que llevara la sangre de los Malfoy en sus venas… pero me estoy adelantando un poco de nuevo. Ese asunto lo tocaremos mas tarde.

Estefan presencio con el atardecer de una noche de verano como dos pequeños niños hijos de Luciano hombre frio y taciturno, y una amable joven de nombre Petunia de grácil sonrisa con un destello de picardía en sus ojos… los niños eran los primeros Malfoy en ser mellizos, ya que la familia se caracterizaba por solo tener hijos únicos. Los niños gozaban tambien del don de la magia. Que se manifestó a temprana edad, eran cuidados y queridos por todos, siempre les mantuvieron juntos... sus nombres eran Estela y Arthur Malfoy.

Estela heredo la sonrisa de su madre y su tono de piel tostado, sus manos eran pequeñas y al igual que sus pies… su salud era frágil y sus defensas bajas, la mayor parte de tiempo estaba enferma en casa a causa de cosas sencillas como el polvo o un poco de lluvia… mientras que Arthur crecía fuerte como un roble, nada le enfermaba, podía pasar horas en bajo la lluvia o jugar en el lodo y nada le ocurriría. Con el tiempo el crecía haciéndose un fuerte cazador al igual que su padre. A su vez estela se volvía una hermosa señorita, la primera niña Malfoy…

Sin embargo el punto aquí es lo que miro Estefan desde su asiento en calidad atardecer, en la escena no habia nada de malo, todo lo contrario era hermosa de mirar, Arthur le contaba con emoción como habia seguido el rastro de un siervo a su hermana que le escuchaba con atención manteniendo una sonrisa en sus labios.

Tras unos largos minutos Arthur cubrió con una pesada piel a su hermana y acaricio su mejilla con adoración, un gesto muy común en aquella casa, por lo tanto no era mal visto. Aquellos gestos de Arthur hacia su hermana se hizo cada vez más notables, y toda la familia les miraba enternecidos cuando eso sucedía. Pero el tiempo no se detiene ni espera a nadie, ambos niños crecieron cuando cumplieron 15 años un tercer niño Malfoy nació, un varón que recibió el nombre de Lupus… con un nuevo bebe en la familia Estela quien creció en gracia y belleza tuvo menos atención de sus padres y abuelos, pero si mas de su hermano.

Con el tiempo la unión fue más notable, incluso para los menos observadores, los celos que sentía el uno por otro era notables y desconcertantes. El amor entre los hermanos era sin duda alguna posesivo mas allá de comprensión de ellos… cuando Arthur tuvo la edad de casarse lo izo como era de esperarse lo cual lleno de una profunda desdicha a Estela. Cuya sonrisa se borro con la misma facilidad con que la su hermano creaba una familia al otro lado de la colina donde vivía. Pero eso no fue todo lo que debilitaba a la bruja enfermiza, algunas noches despertaba gritando, sintiendo como era torturada, su piel enrojecía y ella durante varios minutos hasta que quedaba inconsciente. Todo llevo al indicio que ella estaba bajo algún maleficio.

Sin embargo fue su abuelo Estefan viejo zorro astuto como una serpiente quien asocio aquella maldición con la de su madre muertas unas décadas atrás, los mismos síntomas mostraba la pequeña Estela… debilidad y un sistema inmunológico poco resistente a enfermedades, y su magia que misteriosamente se debilitaba al tiempo que su hermano ganaba poder y resistencia.

Y entonces ocurrió lo que tenía que pasar, Estela cuya magia se desvaneció como la niebla ante el sol matutino quedo en cama mientras el hijo primogénito de su hermano se crecía lentamente en el vientre de su esposa. Y fue cuando en una tarde lejana seca del invierno cuando las hojas caían de los árboles y el viento se hacía más helado que Estela se puso de pie después de unos meses en su lecho en el solsticio de invierno, cuando una de las fiestas de la honorable familia Malfoy entraba por la puerta grande con todo su fulgor. Y en medio del agasajo y el baile donde las risas era más fuerte que la música y las velas agonizante estela fue tomada en los brazos de aquel que sin duda alguna era su verdadero amor.

Y aquel hombre no era misterioso para ella, ni un visitante ajeno a su familia o un amigo de la misma, aquel hombre a quien ella se entrego luego de luchar contra sí misma y sus valores y el temor que sentía hacia sus sentimientos fue su hermano. El vivaz y fuerte Arthur quien bajo las sombras de la habitación de su hermana tomo su pureza y la cubrió con su calor. Cometiendo ese delito vil que todos llamar propiamente incesto. Sus gemidos fueron acallados por el intenso festejo, los gritos y palabras de amor amortiguados por la música no fueron más que susurros para sus almas que lloraban por su desgracia puesto que ese amor no podía ser más que algo prohibido y vil que los consumía. Luego de aquella noche Arthur abandono la casa de sus padres con su cara llena de pena y vergüenza por lo que habia hecho, esa noche en su desdicha bebió hasta perder la razón y en medio de su turbulenta embriaguez tomo a su esposa y la hizo una vez más su mujer.

Estela quien solo pudo ver la espalda de su hermano al dejarla en medio del nido que se habia vuelto su cama por la intensa pasión de su amor prohibido se hecho a llorar estando consciente que su locura no solo la habia quebrado a ella si no que a su hermano lo habia hundido en un profundo infierno a causa de su atrevimiento, robar su virginidad como un vil ladrón que se escurrió en medio de la noche hasta su habitación y pico a la delicada flor que yacía sin protección abierta a él sin temor del mal que llevaba consigo, esa intensión de consumar un amor que se volvió una maldición que pesaría para siempre en sus almas. Los gritos de Estela esa noche despertaron a todos los que dormían con placidez deslizándose por las nubes más suaves de sus sueños. Pues el dolor que sintió su alma al sentirse traicionada cuando se entrego a su dueño fue tal que se su corazón se rompió para siempre deteniéndose en aquella madrugada cuando el invierno puntual como siempre se izo presente. Y en la distancia en medio del bosque una elfa bailo embriagada por su triunfo una vez más habia logrado con su cometido separar aquel amor que habia envidado desde que fue presente de su pureza e intensidad.

Hermione se puso de pie dejando a Draco sobre la mullida cama completamente pasmado por lo oído.

-Si dudas de la veracidad de mi palabra hermano puedes leer la historia que te he contado en el diario de nuestra familia. – susurro Hermione admirando en la distancia como el cielo comenzaba aclarar tiñéndose de colores suaves y nostálgicos.

-A casa tu y yo…

-Aun hay mas… nosotros a penas somos los terceros gemelos en la historia de nuestra familia a un quedan Electra y Fausto… oh y Sofía e Marcus… ellos tienen historias similares, tambien cayeron en un amor prohibido que se izo intenso con el pasar del tiempo, que fue destructivo y una amenaza para aquellos que le imponían en su camino. Electra y Fausto ellos fueron peculiares… Electra fue la más fuerte de los dos, indomable con una fuerza de voluntad imponente una belleza hechizante en todas los sentidos pues se dice que su madre fue una vela… criatura mística de belleza indudable, sin embargo este relato no se trata de su madre y su sangre mágica. Si no de los celos de Electra quien se volvió un alma vengativa. Debido a la debilidad de su cuerpo Fausto paso los días en la mansión de la familia en medio del jardín inmenso en sus libros de aventuras y magia. Siempre junto a él a pesar de su mal jóvenes de los alrededores no le dejaban de ver como un potenciar partido y su hermosura y caballerosidad pronto le hicieron de una reputación considerable, su conocimiento en los negocios lo hicieron prospero a pesar de estar limitado a su casa. Y su inteligencia y astucia le dieron respeto a su corta edad. Pero algo oscuro habia en él, su mirada que solo brillaba cuando estaba junto a Electra la complicidad de sus gestos. La necesidad de estar siempre uno al lado del otro y muchos otras acciones que se volvieron evidente entre su familia y el círculo de amistades a su alrededor.

Electra con mucho descaro dormía con su hermano la mayor parte del tiempo, pero nadie sabía que ocurría detrás de aquella puerta lejana en corredor menos concurrido de la mansión. Pues allí en medio del silencio una pasión se desataba sin tabús o remordimiento. Ellos no vieron su amor como la maldición que era hasta muy tarde, cuando Fausto tuvo que casarse y darle a su familia el heredero que estaba ha destinado a tener para continuar con el legado familiar. Electra cayó en un mutismo, se sumergió en la magia tenebrosa, su poder decayó al igual que la vigorosidad de su espiritud puesto que su amado hermano tomo posesión de otra mujer, en medio de las penumbras la bruja se marchito y presa de los celos mato a la esposa de su hermano luego de que esta diera a luz a su primogénito, ya con un hijo que heredara la fortuna de su familia prosiguió a volverse la amante de su hermano una vez más, la lujuria se volvió a posesión y esta a su vez se volvió en muerte… muerte dada por aquellos que descubrieron la aberración que era su relación. Por años la familia Malfoy cayó en desgracia al recordar aquellos sucesos que fueron difíciles de olvidar… y una vez más la maldición de la elfa se habia manifestado con mayor fuerza ya que la vida de ambos fue notablemente más corta que sus antecesores.

Y una vez más ocurrió el mundo vio nacer a una nueva pareja de gemelos, esta vez fueron Sofía y Marcus. Con el nacimiento de estos nuevos gemelos la maldición que yacía en sus cabezas se manifestó cuando abrieron sus ojos al mundo, una anciana bruja que habia asistido al parto tenia los dones de la clarividencia. Y fue quien con gran pesar le dijo a los padres el mal que perseguía a los mellizos de la familia Malfoy… y sus palabras enronquecidas por la vejes y sus ojos grises contemplaron con gran desdicha a los pequeños viendo un destello de su futuro en las aguas turbias con sangre de la madre. Cito; "He aquí dos almas gemelas amantes y maldita por los celos de una despiadada elfa que ha sido castigada con la esclavitud y el destino ha encadenado su alma a ser sirviente de aquellos que con tantos celos a maldito, rompiendo ese amor floreciente que los más altos dioses se deleitaban contemplar en la ribera de su primavera. Contemplar una vez más el renacimiento de las almas gemelas que han procedido del mismo vientre, un hombre y una mujer que se han amado desde tiempos inmemorables y que cuyo amor no se extinguirá. He aquí un amor que padecerá en el más profundo de la desdichas, está condenado al dolor y los poderosos lazos de sangre que ningún mortal podrá liberar. Solo uno puede sobrevivir ya que se volverán uno una vez más, la muerte yace sobre sus cabezas y su magia ligada reclama ser parte de un solo individuo. La ley del más fuerte entra en vigencia. Oh desdicha veo en su futuro, tragedia y peligros. La oscuridad se cierne una vez sobre la dinastía Malfoy. La maldición se fortalece con los siglos… oh pobres criaturas que terrible mal les han hecho… se causaran la muerte, la traición reencarnara al igual que la posesión ciega y el odio intenso que poseerá sus almas".

Y como una terrible profecía que no tenía escapatoria Sofía y Marcus cayeron en el amor pasional, se amaron con tanto fervor que fue difícil de ocultar, sin embargo nada puede ser oculto para siempre. El secreto se abrió paso a través de sus puertas cerradas, el susurro de su amor recorrió los pasillos de la mansión. Y los celos se hicieron presentes, Marcus consumió a Sofía lentamente, robo su magia sin ser consciente de ello, tomo su felicidad y la volvió amargura. Arranco sus alas y la encerró en el más profundo poso donde solo él podía llegar y contemplar su alma marchita, Marcus tomo mujeres como amantes cuando su amor no pudo seguir siendo correspondido, tomo una esposa y dio el tan esperado heredero, no escucho advertencia sobre su obstinación al mantener a su hermana. Sin embargo no conto con que un ave astuta puede utilizar su pico para abrir la jaula que la apresa o morir en busca de la libertad que aprecia. Y Sofía como su nombre lo indicaba era inteligente, astuta y llena de determinación. Escucho con atención las viejas historias de su familia, presto atención a esos antiguos relatos donde habían nacido gemelos con sus mismas características y descubrió a su pesar que moriría pronto. Con dolor tomo entre sus manos una daga y con ella apuñalo el corazón de su hermano tomando su último aliento con sus labios. Era la primera vez que moría un gemelo masculino. Sofía tenía la esperanza de romper con la maldición pero que descuidada habia sido, ningún mago o bruja puede romper la maldición pues no está hecha para ser destruida por un mortal, tarde comprendió ese hecho, años más tarde llena de amargura con la misma daga atravesó su corazón sobre la tumba de su verdadero amor con la esperanza que le perdonara allá en ese lugar donde podrían estar juntos hasta que sus almas retornaran al mundo material donde lucharían una vez más por destruir la maldición que les perseguía con saña sedienta de ver como ese amor caía se convertía en destrucción.

Hermione se puso de pie dejando a Draco sobre la cama con los ojos completamente abiertos…

-Lo comprendes hermanos, nosotros dos somos…

-No lo digas… - susurro. – debe haber un error, ¿donde dices que esta ese libro? – pregunto sin emoción sin mover un musculo de su cuerpo conmocionado por lo que Hermione narro con tanta pesadumbre.

-Está en una de las habitaciones de cuarto piso del ala que esta fuera de servicio. –respondió en un susurro apagado…

-¿Nuestros padre lo saben…? - pregunto aun sin mirarla.

-Solo nuestro padre… nuestra madre no pero lo sospecha. – la duda era palpable en sus palabras, pero era de esperarse ante la calma de Draco, aun no entendía porque no explotaba como lo habia hecho ella en su momento, esa calma solo podía ser un mal presagio de lo que se avecinaba, porque él la consumiría si se hacía más fuerte y se obsesionaba con ella, ella podría hacer lo mismo y al final de todo su suplicio uno de ellos debería morir a la mano del otro. La maldición de la elfa era implacable, no habia dejado ningún margen de error. No podrían estar juntos…

-¿Dime Hermione… sientes dolor?- pregunto repentinamente mortificado por el pensamiento.

-No comprendo su pregunta hermano.

-¿Cuando estoy con otras mujeres puedes sentir dolor? –a la mortificación y los hombros de Draco tensos dejaron a Hermione en silencio no sabía que podía responder, la verdad y atormentarlo como castigo por el daño que le habia hecho, o ser misericordiosa y mentirle para aliviar el peso que sentía en ese momento su alma, pero si mentía él no le daría la debida importancia que debía mantener sobre el mal.

-¿Tú qué crees hermano? – interrogo notando como él se mantenía de pie a un paso de la puerta. Y sin más Draco abandono la habitación sin responder a la pregunta de su hermana sin mirar sus ojos grandes y dulces como la miel.

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En la mansión Nott, rodeada de un tétrico bosque y muchos campos de hierbas, el joven Nott se mantenía frente al tenebroso bosque bajo las sombras de los altos y gruesos arboles donde la niebla ocultaba sus raíces retorcidas y los arbustos manteniendo la tierra siempre humedad como un pantano en el cual se podida hundir lentamente al caer en arena movediza ya que nadie podía ver sus propios pies a causa de la espesa bruma, el sol nunca podía llegar hasta la tierra negra.

Sin embargo era invierno y se cubría de blanco espectral, sus árboles desnudos parecían esqueletos por la sombras. Y aun a pesar no estar frondosos los rayos cálidos no podían tocar aquella tierras. Sin embargo no era aquello lo que atraía al joven Nott, era algo mas, la curiosidad sin duda alguna, el misterio, la aventura… quizás allí dentro de ese bosque se encontraba una montaña rodeada de espinas venenosas protegiendo a la inmortal flor que se abría cada noche para ofrecer su magnífico poder aquellos humanos y bestias que le querían poseer sin lograr llegar a ella ya que su imponente prisión de espinas de veneno sin igual, letal e implacable no permitía el paso a los débiles mortales.

Theo cerró el libro que habia estado leyendo y acaricio la portada gruesa de cuero marrón y letras de oro, el libro de aventura que leía aquella vez cuando tenía once años y conoció a la bella Hermione Malfoy rodeada de rosas y hadas del jardín de su madre, una ilusión recuerda haber pensando en aquel momento el mago.

Theo sonrió y suspiro dejando que el vapor saliera de sus labios, contemplo el bosque donde aun no se habia aventurado, y no se aventuraría en ese momento. La causa no era el temor por lo que podría encontrar en él, la causa era más humana y sencilla y la podía definir en una palabra singular y esa era "tiempo". Tiempo no lo poseía en esos momentos, Luna necesitaba su ayuda para poder avanzar en su prueba. Y el necesitaba prepararse para la de él.

Theo miro algo blanco moverse entre los árboles, sus ojos se ajustaron mas a la imagen debido a la nieva que cubría aquella basta tierra. Sonrió al contemplar una manada de siervos moverse con sigilo, tratando de comer la corteza de los arboles, pero ellos no fueron los que atrajeron su curiosidad. Fue un unicornio, criatura mística que su madre adoraba retratar sobre sus incontables pinturas. Sonrió al ver la criatura, una madre con su cría muy pequeña, no mucho más de un mes de vida, ajusto al admirar su tamaño.

Con cuidado extrajo una manzana del bolsillo de su abrigo de piel negro que resaltaba su pálida piel y mejillas y labios enrojecidos por el frio y su lacio cabello como el azabache movido con lentitud por el juguetón viento de invierno. La olio con tranquilidad sin dejar de admirar la vista, sin sorprenderse de que aquel bosque tenebroso podría ofrecer un panorama tan hermoso, a la cual catalogo como una trampa para tragárselo en sus profundidades más oscuras y enredarlo lentamente hasta encarcelarlo sin libertad. Theo mordió su manzana jugosa que mojo sus labios con el dulce jugo que se derramo lentamente hasta resbalar por su mentón. Y sin más que admirar se alejo del lugar donde estaba parado sobre una colina donde los rayos del sol podían acariciarlo y volverlo una mancha oscura entre la blancura gélida de aquel crudo invierno.

En otro lugar, Luna miraba con el seño fruncido a Harry que aun que se rascaba la cabeza y bostezaba perezosamente mirando el reloj sobre la mesa de noche con frustración.

-Luna soy tu amigo, porque me tratas de esta manera, a caso no tienes compasión, son las diez de mañana… es de madrugada todavía… - protesto cerrando sus ojos una vez más para regresar a su posición.

Luna por otra parte frunció el seño y cruzo sus brazos bajo sus pechos claramente molesta.

-Fuiste tú quien me pidió venir a esta hora. – le recordó. –los Weasley no están esperando, hoy hablare con Charley, necesito aprender de él, y tú te ofreciste a ir conmigo, Theo debe estar esperándonos…- agrego mirando mortificada el reloj y su enloquecedor tic tac que le enfermaba de los nervios al ver que llegaría tarde.

-¿Hermione?- pregunto manteniendo sus ojos cerrados sin intención de moverse.

-Ella debe estar molesta, ya sabes cómo es, te dará un sermón que tu querida madre no podrá superar nunca Harry Potter.

Harry se estremeció ante el comentario de Luna, su madre ella era terrible, podía pasar cinco horas regañándole sin parar, si no fuera por su padre él seria un adolecente reprimido y traumado por el resto de su vida.

-Tambien debe recordar que la señorita Weasley le está esperando… - probo una vez más suerte Luna haciendo una nota mental de no volver a ir a despertar a Harry. Para la próxima enviaría a Theo el no sería compasivo a la hora de despertarlo, Luna sonrió ante la perspectiva de ese pensamiento, se imagino con malicia a su amigo maldiciendo a Harry con alguna maldición que no pondría en riesgo su vinculo pero que sin duda alguna lograría que Harry siempre despertara de inmediato cuando él le despertara.

Luna fue sacada abruptamente de sus pensamientos cuando fue tirada hacia la puerta por Harry ya listo para salir a pesar de su desordenado cabello, que le daba ese toque rebelde que arrancaba suspiro de las jóvenes Slytherin y porque no de las otras casas tambien. Luna no tuvo tiempo de despedirse de los señores Potter ya que Harry no paró hasta salir de la casa y desaparecer en un chasquido reapareciendo frente a Theo que dejo su libro a un lado cuando les vio.

-Creí que habia oído mal la hora… - manifestó cerrando el libro al ver a la pareja.

-Lo siento Theo por el retraso pero Harry es imposible… no quería levantarse de la cama. –se disculpo apenada Luna con las mejillas enrojecidas. – ¿Donde está Hermione?

-Ella aun no llega. – fue la corta respuesta de Theo.

-Eso es algo que no me esperaba definitivamente. – susurro Harry tomando asiento bajo un árbol cubriéndose del viento helado antes de continuar. –Hermione es muy puntual… aunque sea inusual en ella, últimamente está rodeada de misterios… aunque siempre lo ha estado. –comento Harry perdiendo la vista en el amplio campo cerca de la casa de los Weasley cuyo humo de los fogones y la chimenea podía ser visto desde la distancia.

Hermione apareció a unos pasos de ellos, su cabello no lucia impecable como siempre y unas enormes ojeras cubrían su rostro. Una cesta grande era sostenida con fuerza con sus manos y un abrigo de piel marrón le cubría hasta los pies.

-Buen día. – susurro con voz enronquecida.

-Hermione querida si no he sentías bien no tenias porque esforzarte. – hablo Luna acercándose a ella rápidamente para ayudarle con la cesta que le tendió a Harry que se habia puesto de pie.

Hermione negó con su cabeza con una sonrisa. – No te preocupes estoy bien…

-Bueno es hora de irnos. Vamos 27 minutos tarde. – interrumpió Theo acercándose a Hermione para ponerle su bufanda alrededor del cuello.

-Bien a que esperamos… - Luna comenzó a dar saltitos en dirección a la columna de humo que se perdía en cielo blanco inmaculado.

Con pasos presurosos llegaron a la casa que seguía igual a la vez anterior que la visitaron, la madera chirriaba a causa del viento y la casa parecía que pronto perdería el equilibrio y accedería a la gravedad.

"La madriguera…" pensó Hermione ante la curiosidad del origen del peculiar nombre.

Luna toco la puerta con impaciencia, como si fuera perseguida por un horrible trol de las montañas.

La señora Weasley abrió la puerta con una mueca en sus labios claro enfado por el insensato que tocaba la puerta cuándo ella trataba de amasar la mezcla para el pan.

-Disculpe a nuestra amiga señora Weasley. – pidió Theo al comprender la molestia de la mujer que sonrió repentinamente cuando recordó el porqué una vez más cuatro Slytherin de las familias más influyentes y ricas del mundo mágico estaban tocando su puerta en un día festivo.

-Oh queridos que hacen hay parados congelándose pasen, pasen adentro esta calientito… pensé que vendrían más tarde, denme sus abrigos nos los necesitan adentro. – dijo con prisa cerrando la puerta detrás de Harry quien fue el último en pasar debido a la cesta que llevaba en sus manos.

-Señora Weasley espero que no sea importuna nuestra visita a estas horas… -pidió disculpa Hermione dejando ver su vestido rojo que caía con gracia hasta la oscura madera del piso descolorido de la casa.

-Oh tonterías, son oportunos sin duda alguna, una mano extra un día ajetreado como hoy siempre es bienvenida…

-Le hemos traído un presente… - se adelanto Harry con una gran sonrisa.

-No debieron molestarse.- se sonrojo la mujer recibiendo de las manos de Harry la cesta.

-Pero es una muestra de nuestra gratitud por ser recibidos tan cálidamente en su casa en un día festivo. – se adelanto Luna sacudiendo un poco su vestido azul cielo que llegaba hasta sus rodillas ajustado en su cintura enmarcando su delicado cuerpo.

-Ha sido muy amable de vuestra parte en…- la voz de la mujer se contuvo al ver el contenido en la cesta. Múltiples francos de aderezos, y una considerable cantidad de tocino, jamón, queso, pernil, vino y tartas estaban organizadas de tal forma en la cesta que parecía imposible que todo entrara en una cesta tan diminuta. -Esto es más de lo que creía… - dijo sin aliento.

-No, no lo es, su familia es numerosa y nosotros somos cuatro, debíamos ayudar de alguna manera en agradecimiento por su hospitalidad… señora Weasley me permitirá una vez más ayudarla en la cocina… es divertido- Hermione le miro sonrojada apretando sus manos unidas en un gesto de nerviosismo ante la mirada de la mujer sobre ella.

-Claro que la aceptare, hay mucho que hacer en la cocina y un pal de manos mas no me hará mal, tambien voy requerir de la ayuda de todos… las tareas ya han sido repartidas… porque no van ayudar a los muchachos… Luna usted ayude a Ginny y Charlie con decoración, Harry usted puede ayudar a Ron y los gemelos a traer los leños para la cocina y la chimenea y a limpiar la misma. Theo usted puede ayudarnos en la cocina, necesito alguien que lave los platos que están almacenados en el sótano para poner la mesa de esta noche. Luego puede ayudar a Bill, Percy y Arthur a limpiar… hoy es un día muy ajetreado, vamos, vamos manos a la obra. Que el tiempo no espera a nadie. – la regordeta mujer se dirigió a la cocina dejándoles a todos algo aturdido, ellos no estaban acostumbrados a realizar esas labores… a excepción de Hermione que se encogió de hombros y siguió a la mujer sin protesta. Theo por otra parte nunca habia lavado un cubierto en su vida. Y Harry tambien lo habia tenido fácil durante su niñez, en su casa habían elfos y Luna desde luego como hija única habia sido consentida por su padre aunque ella podría decorar una casa con luces y colores… no habia dificulta alguna.

Por otra parte en la mansión Malfoy. Draco temblaba con su cabeza gacha sobre el buro sus lagrimas mojaban las páginas de aquel viejo libro. La puerta de la habitación se abrió y Draco miro a su padre entrar con precaución.

-¿Es cierto? – pregunto en susurro.

-Lo siento, pero debes aceptar tu destino, tu pasado. – respondió Lucios con la mirada fija en aquel libro.

-Mi destino dices, quieres que mate a mi propia hermana si quiero vivir. – rugió con ira temblando sin control.

Lucios se estremeció ante aquellas duras palabras, el no habia estado muy feliz cundo Hermione le dijo donde estaba Draco y haciendo que… -Yo no he dicho eso. – respondió manteniendo su rostro impasible.

-Pero dices que acepte mi destino, la maldición es clara debo tomar la magia de Hermione y su vida tambien si quiero liberarme de este enfermo sentimiento que me roba la cordura… mi amor por ella no producto de esta maldición. Yo no quiero vivir una vida que le pertenece a mi hermana, matarla para vivir yo… ¿qué clase de destino maldito es ese padre?

-Sé que es difícil de aceptarlo. – continuo Lucios manteniendo la distancia.

-¡No! tú no lo entiendes, Hermione trata de protegerme aun, no me rebelo todo porque simplemente ella no era capaz de pronunciarlo, como podía decirme que somos la reencarnación de Marcus y Elena… aun estamos malditos… la única forma de estar juntos era ser hermanos hacia nadie podría separarnos, pero fue un error… eso aumento nuestro sufrimiento porque los sentimientos aún perduran, el amor se hace más intenso, indomable, tan poderoso que no existe magia alguna que lo pueda contener… ella y yo… somos almas gemelas… ¡maldición no lo vez…! es mi hermana… la mujer que amo es mi hermana padre… y esto que siento es real, puedo jurar que no es producto de la maldición… es tan real como usted y madre… yo no puedo tomar su vida… no puedo tomar su esencia… no podre matarla jamás…

-Lo sé… hijo. – Lucios quedo frente a Draco y cerro el libro con cuidado.

-Esto es injusto… yo la protegeré de mi mismo. La protegeré con el conocimiento que me ha sido dado, no cometeré los mismos errores de mis antecesores… yo…

-¿Y cómo lo harás…? – pregunto temeroso de aquella respuesta.

-No lo sé… como quieras que lo sepa si todo este tiempo ustedes me han tenido engañado.

-Te estábamos protegiendo Draco. –señalo.

-A mi… y quien la protegía a ella… quien malditasea estaba protegiéndola… desde que tengo memoria la he visto debilitada en una habitación sin fuerzas para ponerse de pie mientras yo rebosaba de energías, y yo siempre fui el causante… yo era quien la mantenía encerrada en su habitación… y ahora que lo comprendo…

-Estas siendo muy duro contigo… -manifestó Lucios sin saber cómo proceder, el no se sentía capaz en ese momento de enfrentar a Draco, su ira, su dolor y dudas le golpeaban sin parar y el solo podía estar allí de pie mirándole sin hacer nada. Sin darle ese consuelo que su hijo necesitaba tanto.

-Déjeme solo padre… ahora necesito estar solo… -suplico bajando la cabeza.

-Solo te diré algo Draco… si mueres por tu propia mano o induces de alguna manera tu muerte para protegerla a ella, será Hermione quien muera en tu lugar… solo tenlo en consideración cuando tomes una decisión. – y con esas últimas palabras Lucios adivinando hacia donde se dirigían peligrosamente los pensamientos de Draco. Cerró la puerta detrás de él, Lucios con gran pesar escullo el llanto de Draco. Y le compadeció… quizás hubiera sido mejor que él nunca se enterara de nada… si tan solo Hermione hubiera muerto cuando era una pequeña niña el no estaría sufriendo todo aquello. O tal vez hubiera sido mejor que ella no nunca hubiera regresado.

Lucios sintió una punzada de dolor en su corazón ante sus pensamientos. Sintió la culpa rasgando su pecho porque Hermione tambien era víctima de aquella maldición, ella no tenía la culpa.

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Hermione salió por un par de minutos fueras del vapor de los fogones, camino hasta un pequeño quiosco en los jardines. Y se dejo caer junto a una de sus columnas, puso un hechizo de calor sobre ella para mantener el frio fuera de sus huesos evitando una posible muerte a causa de la hipotermia.

-Es muy imprudente de su parte señorita Hermione. –susurro una voz cercana.

Hermione sintió como el hombre le cubría con una manta caliente. Abrió sus ojos y miro a Charlie Weasley el motivo por el cual ellos estaban visitando concurridamente la madriguera. Le sonrió en agradecimiento por tan amable gesto.

-No soy imprudente como un Gryffindor señor Weasley…

-No soy el señor Weasley, ese título le corresponde a mi padre señorita Malfoy… por favor llámame Charley, solo Charley. – pidió tomando asiento junto a ella con confianza. – Y una cosa que debe tener en consideración para sus próximas visitas, nunca ponerse a la orden de mi madre en la cocina…. Ella concina de todo.- sonrió contemplando a Hermione y su cansancio.

-Lo tomare en cuenta… -susurro volviendo a cerrar sus ojos cansada.

Charley asintió ante las palabras de Hermione y se mantuvo un par de minutos en silencio mirando su casa y escuchando gritos y risas provenir de su interior.

-Ustedes cuatros son curiosos… Bill tambien opina lo mismo… cuatro chicos con runas dibujadas en su cuerpo con magia antigua, no se ve todos los días. – susurro.

Y con solo un parpadeo sintió una varita en su cuello y los ojos de Hermione abierto mirándole con si fuera una amenaza.

-Tranquila si es un secreto no lo revelare, los Gryffindor tambien como leales…- respondió sin pestañar.

-No tanto como los Slytherin. – ataco Hermione con rapidez.

-Tranquila no querrás atacar a un Weasley en sus terrenos y no cuando tus amigos están dentro de la casa. Y debo advertirte que no soy un enemigo que quieras tener. Ahora dime ¿cuáles son sus verdaderas intenciones al venir a la madriguera? Tus amigos se muestran muy interesados en mi trabajo. –argumento sin estar intimidado por la varita de Hermione hundiéndose en la sensible piel de su cuello.

-Haces usted muchas preguntas, mis amigos no necesitan de mi ayuda y le aseguro que ellos pueden salir ilesos de una batalla, es su familia quien debería temer… tambien no he de negar que me encuentro sorprendida de la perspicacia de ustedes y lo aceptada que ha sido sus conclusiones. Sin embargo se ha equivocado en hago nuestras intensiones no son malignas. Venir a compartir con su familia no significa que pondremos veneno en el ponche. Y se le incomodamos con nuestras preguntas en cuanto a su trabajo que es muy interesante entonces les pediré a mis amigos que se abstengan de incomodarle con ellas.

-¿Quienes son ustedes cuatro…? – pregunto sin dejarse intimidar por las frías palabras de Hermione y su dura mirada. Oh y como olvidar la varita que se mantenía firme sobre su piel.

-Yo no tengo por qué responder a esa pregunta cuando usted sabe quiénes somos ahora le recomiendo que se olvide de nuestras runas. No es conveniente para usted inmiscuirse en nuestros asuntos cuando hemos venido en paz. – le advirtió en un susurro bajando su varita para volverla a su cabello.

-Sabe usted que el objeto que lleva entre su cabello es tenebroso… esa magia mantiene a Bill inquieto. –volvió hablar. Los ojos de Hermione regresaron a ver a Charlie.

-Su hermano me tiene gratamente sorprendida. –susurro manteniéndose alerta mas que nunca, eso no era bueno para ellos, definitivamente todo su estrategia estaba dando un giro peligroso. – ahora respóndame esta pregunta ya que he sido amable y respondido a las tuyas… ¿Cómo se derrota un dragón blanco alado? – pregunto sin rodeo.

-¿Es una broma? – se burlo. – No existen los dragones blancos, son un mito, viejas historias para aterrar a los jóvenes domadores de dragones. – Charley iba a burlarse de Hermione y su pregunta cuando noto su seriedad. – ¿es enserio? eso es lo que tus amigos están tratando sacar de mi, ¿cómo derrotar un dragón blanco escamas de diamantes?

-¿Escamas de diamantes…?

-Si todos los dragones blancos que existieron siglos atrás tenían escamas de diamantes tan filosas como navajas, pero es debido a ella que están extintos a pesar de poder sumamente superior a todo dragón incluso más peligroso que un cola cuerno…- Charlie cayó por un momento y miro a Hermione que le miraba atentamente, sonrió y miro la varita que se enredaba en sus cabellos. Y una idea surgió en su mente. – te diré todo lo que se sobre la criatura y los métodos que se usaron para su caza y como se llego a su exterminación si tú me revelas todo lo que sabes de esa varita oscura que llevas entre tus cabellos bajo ese hechizo de camuflaje. –pidió con astucia.

Los ojos de Hermione se opacaron y miro con frialdad al mago que no se mostro temor por su mirada. Contemplo con cuidado aquello que se le estaña pidiendo. Un trato justo sin duda alguna, aunque no le correspondía a ella hacerlo ya que la información beneficiaria a Luna en primer lugar, pero su deber era ayudarla por lo cual se encontraba en una disyuntiva ya que la ayuda tomaría de ella uno de sus más preciados secretos.

-Lo hare siempre y cuanto tu y yo hagamos un juramento inquebrantable… ¿estás de acuerdo?, de estarlo todo lo que te diga no podrá ser repetido nunca y si tu revela mi secreto morirás al instante.

Charlie rio y Hermione frunció el seño sin encontrarle el chiste a la cosa.

-Sabe que no me intimidas, todo lo contrario me insistas a continuar, está bien harems el juramente inquebrantable, pero necesitamos a un mago mas. –sugirió.

-Un elfo está bien. –manifestó distraída mirando una vez más la casa. – Liria ven.- susurro y no más de un minuto más tarde apareció la elfa para llevar a cabo el juramento.

Theo tomo un poco de su chocolate caliente junto a la ventana trasera, miro como aquel lazo se formaba, un juramente inquebrantable pudo notar desde la distancia y debido al color de la magia de la elfa.

Los ojos de Theo volvieron a Luna y Harry que estaban en sitios estratégicos dentro de la casa. Cada uno inmenso en sus actividades pero manteniendo su guardia alta, un aprendiz de ermitaño no podía darse el lujo de relajarse completamente. Theo tambien noto y estaba seguro que sus compañeros habían percibido la perturbación de la magia de Hermione por unos minutos, habia sido leve pero notable.

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Draco despertó de su sueño o pesadilla. Miro por la ventana el sol que estaba descendiendo una vez mas de los cielos, bajo su cabeza, allí donde se encontraba sentado con una pierna doblada y la otra completamente extendida, su cabello estaba totalmente despeinado, sus ojos eran rojos y unas moradas ojeras estaban bajos sus ojos tormentosos.

Suspiro sintiendo su boca cerca, no habia comido nada en todo el día, su magia crujió junto a él al notar el libro cerca de una de sus manos donde el nombre de él y su hermana estaban escrito perfectamente moviéndose lentamente como una bandera que es sacudida por el viento.

Draco llevo su mano a su cara y aparto su cabello de su rostro. Se puso de pie con lentitud sacudiendo el polvo de sus pantalones, estaba hecho un despojo. Draco no se tomo la molestia en tomar el libro y devolverlo a su lugar. Lo dejo allí en suelo abandonado, quería olvidarse de su existencia. Perdería su cabeza si lo volvía a leer. Ahora que sus respuestas eran contestadas su esperanza se desvanecían en sus ojos, ahora se sentía vacio. Y como no estarlo, descubrir que todo lo que sentía podía ser una mentira, descubrir que el podía robarle la vida a su dulce miel, su destino era cruel, encadenaba su alma y toda su vida a un verano sin sol… era nefasto ese secreto que derrumbaba sus sueños en esa tormenta turbulenta que se robaba su perfume, y le dejaba en ese jardín invernal de la desdicha de aquella cruel verdad…

Draco cerró la puerta de aquella vieja habitación detrás de ella. Podía escuchar la música resonar por todas partes con fuerza, los violines resaltaban sobre todos los instrumentos de cuerda, tambien la flauta y el piano que se tomaba sus turnos solo. Sonrió con amargura preparándose para una falsa felicidad.

Draco escucho el grito desaprobatorio de su madre detrás de él. Se giro con lentitud para enfrentarla a pesar de su dolor de cabeza y el dolor que causaría en sus oídos ante el castigo verbal de su madre por mostrarse en ese estado en un día tan importante para la honorable familia Malfoy.

El baile se torno cada vez más eufórico, magos y brujas de todas las edades entraban al gran salón de fiestas de la mansión Malfoy, todos vistiendo sus mejores vestidos y sus más costosas joyas.

Lucios hablaba con uno de sus socios cuando todo se sumió en el silencio y la música murió lentamente en sus oídos. Allí frente a él estaban sus hijos en la cima de una escalinata, como reyes mirando a sus súbditos, imponente y de belleza indiscutible.

Los rostros de Hermione y Draco se acercaron y todos contuvieron el aliento. Y el pobre lucios casi sufre un ataque del corazón, pero logro respirar cuando escucho los suspiros de las damas del lugar, puesto que Draco habia besado la mejilla de Hermione con ternura antes de dar inicio con su descenso.

Continuara…

N/A:

Hola queridos y estimados lectores. Como es costumbre les agradezco a todos por sus comentarios, espero que este capítulo haiga sido placentero de leer. Tambien tomo la oportunidad de agradecerles a las siguientes personas por sus comentarios en el capitulo anterior:

Lunatico0030 : hola amor! Porque entro Sirius en la historia? Bueno Sirius en esta historia no está muerto ya que los padres de Harry singuen con vida porque no Sirius, y bueno Sirius es pariente de Narcisa así que es lógico que sea familia de Hermione, él la ayudo, no habrá romance entre ellos dos… solo me gusta Sirius y su actitud y quise reflejarla aquí… eso es todo… U_U oh bueno en cuanto a Theo aun no surge esa petición pero creo que con este capítulo no tardara en llegar jajaja… bueno gracias por tu apoyo… besos.

Vaale lagos: Oh porqué debo de esperar jajajaja… Hola! Bueno espero no haber tardado mucho… besos y muchísimas gracias por comentar…

Effy Malfoy Reck: Hola! Muchísimas gracias por tus palabras hacia mucho tiempo que no me sentía tan alagada por el trabajo, muchisisimas gracias… espero que este capítulo sea de tu agrado.

SALESIA: Hola querida amiga. Tu comentario ha sido muy largo como siempre me ha gustado porque puedo leer todo lo que opinas de la historia. Y que es lo que te esperas de ella y que es lo que sin duda no esperabas jajaja… y te entiendo amiga, hay ocasiones en las que no tenemos tiempo, y yo tambien me he visto últimamente corta del mismo, por lo que no puedo escribir como realmente me gustaría… pero aquí sigo luchando para no abandonar la historia por todas esas hermosas personas que las siguen…

Bueno en cuanto a tu comentario referente al capítulo… la varita de Hermione siempre está a la vista pero solo magos con gran potencial y control de la magia pueden apreciar su magia maligna ya que se encuentra bajo un encanto de Hermione. Por los momentos solo los aprendices de ermitaño, Dumbledore, Sirius, Bill y Charlie son los únicos magos que saben que Hermione posee tal instrumento oscuro. No es conveniente que nadie más lo sepa y es por eso que Hermione le propone a Charlie que hagan el juramento inquebrantable para ella hablar sobre su varita. Bueno en cuanto a Hermione y Theo, su relación por los momentos es algo compleja, ellos en realidad no tienen tiempo para el romance como podrás haberte dado cuenta hasta ahora, a demás ellos serán ermitaños y sus sentimientos por los momentos son un lazo que comienza a fortalecerse, quizás con el tiempo surja algo pero ese es un quizás que no puede darse… T_T bueno y por ultimo tienes razón en muchas cosas como siempre jajaja… fue Hermione quien revelo el secreto y donde podía encontrar el libro ahora hay que esperar la resolución de Draco en cuanto a la situación que ahora tendrá que vivir, las cosas se pondrán un poco tensas. Oh bueno tienes razón en cuanto al final de la historia, se ha hecho más larga de lo esperado, tendré que ser milagros U_U desearía tener más tiempo, pero no cuento con él, mi vida gira alrededor de mis estudios en estos momentos. Y el fanfiction ha pasado a estar en el último lugar de mis actividades diarias. ¬¬, oh no te preocupes por los errores yo siempre tengo aunque me avergüenza decirlo jijiji… besos y abrazos amiga, cuídate mucho…

Uiiohns Malfoy: Hola impertinente! Me temo que este es el primer comentario que leo de usted. Y me he dado cuenta que no sabe realmente de que va la historia, si usted ha leído bien esta historia es un dramione… y le agradecería que no se vuelva a dirigir hacia mí en esa forma, si no le gusta la historia simplemente ignórela su comentario no me hace falta. Gracias.

En fin muchas gracias a todos, les quiero… besos.