Capítulo 23: A oscuras


- Elesis: Entonces, ¿tú me trajiste aquí?

- Dave: Bueno, sí. No es que fuésemos a pasar la noche tirados en algún parque o algo.

- Elesis: Ah pues... claro que no. Y gracias. Por cierto, ¿y los demás?

- Dave: Ni idea, cuando me desperté ya no estaban. De hecho, creo que caímos un tanto más lejos de lo que esperaba, así que de seguro se fueron sin nosotros.

- Elesis: Sí, ya veo.

- Dave: En fin (bosteza), me alivia mucho saber que ya estás mejor.

- Elesis: Hum... (mirada sosegada) U-un segundo.

- Dave: ¿Qué sucede?

- Elesis: Tú, solo, me trajiste a esta habitación. Ahora me despierto cambiada y... (se olisquea) ¿limpia? ¿Cómo?

- Dave: Eh... no creo que quieras hablar de eso ahora.

- Elesis: (Ruborizada) De acuerdo... supongo que lo dejaremos para otro día.

Se produce un breve silencio incómodo que Dave tiene que interrumpir.

- Dave: Ah... Descuida, lo que haya pasado entre estas 4 paredes se quedará entre estas 4 paredes.

- Elesis: ¿Lo prometes?

- Dave: Te lo prometería por mi familia o algo, pero hace ya un tiempo que no puedo contar con ellos, así que solo me queda ofrecerte mi palabra. Espero que eso te baste.

- Elesis: Bien, confiaré en ti, pero solamente porque me caes... extrañamente bien (le sonríe).-

- Dave: (Ahora él se ruboriza mientra hace el ademán de rascarse la nuca) Ah... jejeje... ok.

- Elesis: (Risa temerosa) Jajaja... [Ahí está esa sensación otra vez... ¡oish!]

- Dave: Ah, no importa. No me extrañaría nada de hecho.

- Elesis: ¿Por qué? E-es decir... ¿de qué hablas?

- Dave: Bueno, me pareces una persona interesante y una chica fantástica, además que nunca había conocido a alguien que pueda pasarse de mandamás usando una tremenda espada como tú lo haces. Tienes estilo.

- Elesis: Pues... muchas gracias (se hace ilusiones, cabizbaja). ¿Sabes qué? ya has hecho suficiente por un rato. Mejor descansa, digo... mira tus ojeras.

- Dave: ¿Qué? ¿Esto? Me he desvelado muchas veces antes, no importa...

- Elesis: De todos modos, creo que lo necesitas.

- Dave: (Suspiro) Está bien... (se deja caer de costado sobre la cama).

La pelirroja observa a Dave mientras nuevamente cae dormido. Dudas surcan su mente de manera momentánea, pero por alguna razón confía lo suficiente en sus palabras como para olvidar todo rápidamente. Ya más aliviada, se acuesta del otro lado de la cama, siendo ella esta vez quien se queda inmóvil observando a su ocasional acompañante.


**UNAS HORAS ANTES**

La luna llena se mostraba omnipresente en medio del cielo nocturno de medianoche, iluminando con una luz moderada y constante un camino a las afueras del bosque. En él, unas 3 siluetas pueden apreciarse recorriéndolo con notoria fatiga.

- Lire: Aww... estoy cansada y tengo hambre. ¿Cuánto nos falta?

- Arme: (Lleva un mapa al que no le quita el ojo) Según este mapa, el pueblo más cercano se encuentra por aquí cerca.

- Lire: Síiiiii, pero tuvimos que tomar un sinfin de desvíos antes de poder conseguir ese mapa.

- Arme: Por lo menos ahora estamos seguros de a dónde estamos yendo.

- Lire: (Rascando su abdomen) Yo solo quiero unos pastelillos. Tal vez entonces ya no me sienta tan desorientada.

- Ryan: (Su estómago ruge) ¿Podrían dejar de hablar de comida? Ya comenzaba a olvidarme de que no hemos cenado nada a excepción de esas frutas.

- Lire: (Pausa) ¡Hey! ¡Veo algo!

- Arme: (Deja el mapa de lado y señala al frente) Eso es... debe ser el lugar que indica el mapa. ¡Finalmente!

- Ryan: (Alegre) ¿En serio? ¡Sí! ¡Al fin podré comer algo!

Sintiéndose motivados por la cercanía de la civilización, los chasers recuperan fuerzas de súbito y empiezan a correr, esperando encontrar un lugar donde descansar después del largo trajín por el que tuvieron que pasar.

Unos minutos más tarde, se hallaban en la plaza del pueblo. Era un lugar muy callado a esa hora, y no veían prácticamente a nadie afuera. El lugar estaba desierto a excepción de algunos vigilantes. En medio había una fuente con la estatua de un pegaso de al menos dos metros en la típica posición de apoyarse en sus patas traseras, mientras un jinete blande su espada hacia el horizonte. Debajo una inscripción que estaba gastada y era medio ilegible. Los tres jóvenes se sientan sobre el borde de una fuente que rodea la estructura.

- Lire: Oigan, estoy preocupada por los chicos. ¿Dónde creen que estén?

- Arme: Con algo de suerte, por aquí.

- Ryan: No entiendo cómo no los encontramos en la tarde.

- Arme: Yo tampoco, se supone que debían estar cerca.

- Ryan: Ya tendremos tiempo de encontrarlos por la mañana. No hay muchos lugares a donde ir en el bosque, así que lo más probable es que hayan terminado aquí, como dijiste.

- Arme: Sí, pero no sabemos si ellos cuentan con un mapa.

- Ryan: Eh... buen punto.

Los tres miran al suelo por un rato, pensando en cuál podría ser el paradero de la espadachina y el extranjero.

- Lire: ¿Saben? Deberíamos buscar dónde dormir, ya es demasiado tarde, y soy de las perezosas al levantarse.

- Ryan: Podemos dormir sobre algún árbol en el campo. La verdad es que no traigo ni para propina.

- Lire: Por mí no habría lío, contal que pueda dormir en paz.

- Arme: Ah... ¿ok? [Ay no, al menos ese chico había conseguido por sus medios algo de dinero. ¡Maldita pelirroja! Tiene mucha suerte la condenada].

- Lire: ¿Qué sucede? ¿No te gusta la intemperie? Es linda (sonríe).

- Arme: Hm... no, no es que no me guste, es solo que... no estoy acostumbrada.

- Ryan: Supongo que siempre te has dedicado a la magia.

- Arme: Sí, de hecho desde que tengo memoria... y no exagero, jeje.

- Ryan: Ah... eso lo explica.

- Lire: Descuida Arme, si tienes frío yo te puedo dar un abrazo (cara melosa).

- Arme: (Nerviosa) ¿Eh? N-no, no hace falta Lire, pero muchas gracias (intenta fingir una sonrisa, sin éxito).

- Lire: Ok.

- Ryan: Sí, mejor nos movemos.

- Lire: Oki-doki.

- Arme: Bah... ¿ya qué más da?


Mientras tanto, la espesa neblina en otra parte del bosque dejaba ver a duras penas un par de siluetas abriéndose paso. Una pareja, al parecer no humanos precisamente, pues eran de piel púrpura.

- Ley: Oh vaya, cómo disfruto estas caminatas...

- Jeeves: Señorita Von Crimson, me gustaría recordarle que su sarcasmo no nos va a servir de mucho ahora.

- Ley: Al menos impide que me muera de aburrimiento. No he visto nada de acción durante el día de hoy. Recuérdame por qué estamos haciendo esto.

- Jeeves: Tenemos que encontrar el vórtice por el cual nuestras criaturas demoníacas se están escapando y cerrarlo; para ello debemos contactar también al joven Von Canyon.

- Ley: Oh, es cierto. Muchas de mis gárgolas han desaparecido.

- Jeeves: Algo ciertamente muy penoso, señorita Von Crimson.

- Ley: Y ese cretino... no estoy segura de cómo lo haremos colaborar.

- Jeeves: Los Von Canyon no son una familia separatista, probablemente él también esté interesado en cerrar las puertas dimensionales que han sido usadas anteriormente.

- Ley: Da igual. Cuando demos con el responsable me encargaré de hacer que regrese cada uno de ellos, así tenga que usar su energía vital para crear los que falten. Nadie se lleva a mis bebés.

- Jeeves: Y los de su padre, y los del vecino... en fin, varios han estado experimentando este problema.

- Ley: Sí, y es por eso que tenemos que venir hasta estas tierras. Me pregunto para qué tanto rollo, si aparentemente la guerra había terminado.

- Jeeves: Ah, lo dudo mucho en verdad. Yo creo que solo la han llevado a ora parte, quizá aquí.

- Ley: ¿En verdad?... Eso explicaría lo de las gárgolas.

- Jeeves: Descuide, pronto estaremos de vuelta con todas las gárgolas en casa, y estará tomando un relajante baño de burbujas.

- Ley: Pues, no hay mucho a donde volver, de hecho.

- Jeeves: Sí, bueno solo trataba de animarle un poco.

- Ley: Gracias por el intento, Jeeves.