Disclaimer: Bleach sigue sin ser mío…
Capítulo XXIII: Revelaciones (parte II)
La expresión de Rukia era de completa incredulidad. ¿Desde cuándo Yamamoto hacia bromas? La muchacha espero y espero, sí, en cualquier instante el comandante revelaría que estaba de broma y que de ninguna manera ella podía ser la próxima Illuminati.
-Hi-Hinamori-kun…-tragó saliva.- He oído mal¿verdad? Ahmmm…No creo que… debe de haber un error… ¿no?- Hinamori asintió vigorosamente.
-Rukia-san no eres capitán, ni sabes usar el bankai aún…-la puerta de la habitación se abrió y apareció Byakuya, con cara de pocos amigos, seguido de Renji y Yamamoto-¡Comandante Yamamoto, capitán Kuchiki, Abarai-kun!-saludó Momo poniéndose de pie. Rukia hubiera hecho lo mismo pero seguía un tanto aturdida por la noticia.
-Teniente Hinamori, necesitamos hablar a solas con la teniente Kuchiki-dijo el anciano con tono autoritario. La chica hizo una reverencia y salió del cuarto, no sin antes girar el rostro para darle una sonrisa de ánimo a Rukia quien en esos momentos sentía el estómago hecho de plomo.
-Así que…el bankai…-murmuró Byakuya, la muchacha se sorprendió un poco. Cuando se dio cuenta de que Hinamori no sabía que había utilizado el bankai esperaba que nadie más lo supiera. Ahora que lo pensaba, considerar eso había sido un poco ingenuo, después de todo había usado el bankai a mitad de hueco mundo. La chica asintió. Yamamoto se aclaró la garganta.
-Kuchiki has usado el bankai y fuiste elegida para ser Illuminati. Espero que tomes la decisión más sabia. Vamos Abarai.
-¿Ah? Sí, ya voy comandante…-lo siguió. Un silencio incómodo llenó la habitación. Rukia no se atrevía a ver a su hermano y él la estaba mirando fijamente. Por fin se armó de valor y dando un suspiro, decidió explicarse.
-Nii-sama… yo…
-No aceptes.
-¿Eh?
-Como miembro de la familia Kuchiki puedes decidir si quieres o no quieres ser Illuminati-sentenció.-Un Kuchiki no puede dedicar toda su vida en algo así y desligarse completamente del clan, además no pueden obligarte. ¿Queda claro?
-Pero…-él alzó una ceja.-Sí, Nii-sama… ¿Y qué hay de la reunión privada, todavía tengo que ir?
-Sí. Será en la sala de reuniones de la mansión-dijo.-Asegúrate de estar ahí a las dos-con esto abandonó el cuarto. Afuera, sorprendió a Renji quien estaba intentando espiar. El teniente se asustó mucho y se resignó a recibir un sermón pero Byakuya no le dijo nada y siguió andando. Una vez estuvo seguro de que no habían moros en la costa entró en la habitación. Rukia tenía tapado el rostro con las manos y parecía estar murmurando algo para si misma.
-Lo que faltaba… Ahora hablas sola…-murmuró Renji, asustando a su amiga.
-¡Renji, no me sorprendas así!-le reclamó.
-¡Tsk! Esos Illuminati deben estar locos para querer a alguien como tú…-comentó.-Que yo sepa ellos son muy quisquillosos a la hora de elegir a alguien… Mmmm… deberían poner en sus requisitos que el aspirante a Illuminati no debe ser enano o por lo menos que tenga buen gusto¡No¡Ya sé cual sería un grandioso requisito¿Qué tal…?-no pudo terminar, Rukia le lanzó una almohada al rostro.
-¡Idiota!
Abarai se frotó la adolorida nariz y se sentó al lado de la morena.
-Creo que deberías hacerle caso al capitán Kuchiki.
-Ah…
-Tú misma me dijiste lo que piensas de los Illuminati ¿quieres convertirte en algo así?
-No te preocupes Renji, obedeceré a Nii-sama… Sólo estaba pensando…
-¿En qué?
-¡Mi bankai debe ser mejor que el tuyo!
-¿QUÉ¡No digas eso lo que pasa es que no lo mostré a total potencia porque tú me pediste que fallara a propósito!
-Sí, Renji, sí.
-¡Hey¡No te burles de mí, demonios!
Renji se quedó un rato más charlando hasta que recordó que había dejado una pila de informes sin contestar en su escritorio. La pequeña shinigami puso los ojos en blanco cuando vio a su amigo salir de la habitación apresuradamente. Tras esto, decidió arreglarse para regresar a la mansión Kuchiki. Mientras buscaba su túnica, la chica pensó en lo que le había propuesto su amigo: ir a Karakura y darle un buen susto a Ichigo, mostrándole su bankai.
Sonrió pero sabía que sus planes tendrían que ser retrasados, ya que estaba segura de que después de tremenda falta (aparte de haber puesto en vergüenza al clan Kuchiki por enésima vez) su hermano ya estaría planeando un buen castigo para ella. Y presentía que si Renji no lograba terminar su trabajo a tiempo también sería castigado, bueno, al menos tendría compañía durante el correctivo.
-Oi.-Rukia dio un respingo.
-¡Yo-Yoruichi-san¿Qué haces aquí?-le preguntó al gato negro que estaba sentado en la ventana.
-Que manera de saludar- apostilló al tiempo que entraba de un salto en el cuarto.- Así que… Soi Fong me contó lo que sucedió en Hueco Mundo-suspiró.- Vaya Rukia, me has tenido dando las mil vueltas desde el jueves, para remediar esto pero aún así no pude hacer nada… Siempre te eligieron…
-Yoruichi-san… ¿a qué te refieres¿Ya sabías que me escogerían para ser Illuminati?-el gato asintió.
-Me temo Rukia, que esto es más complicado de lo que parece-la ojiazul lucía confundida.-Desde el principio me temía algo así… No aceptes ser Illuminati.
Rukia frunció el entrecejo. ¿A qué se debía tanta preocupación y advertencias¿Acaso ella no era lo suficiente inteligente o mayorcita como para saber lo que le convenía¿No sabía ella cómo tomar una buena decisión?
-Con la ayuda de Soi Fong he estado investigando unas cosas y creo saber porqué los Illuminati se han interesado en ti.
-¿Interesados?
-Parece que el Illuminati que murió hace poco era un especialista en análisis y estrategias-la ojiazul se encogió de hombros- De todos los candidatos tú eras la más apropiada para reemplazar su lugar.
-Pero yo NO era candidata. Es más ni siquiera sabían que podía usar el bankai, es como si hubieran esperado hasta el último momento para tomar la decisión y…
-¿Por qué no piensas que tal vez ya habían tomado su decisión?- la morena iba a preguntarle a qué se refería cuando escucharon unos pasos que se aproximaban a la habitación. El gato se escabulló hacia la ventana y antes de salir, decidió darle un último consejo a la morena.-Rukia, ten cuidado con el Illuminati número uno
-¿Por qué todos dicen eso¡Espera Yoruichi-san!-exclamó cuando recordó algo.- ¡Él es tu hermano menor, Shihouin Kai!
-¿Qui-quién te dijo eso?-interrogó, sorprendida.
-¿Por qué no me lo habías dicho?
-Rukia-sama ¿está lista?-preguntó el mayordomo de los Kuchiki frente a la puerta.
-¿Eh¡Ah sí, ya casi Takuya-san!- ambas vieron nerviosas hacia la puerta.- Explícame, Yoruichi-san-susurró.
-Este no es el mejor momento, Rukia-murmuró.-Te lo contaré cuando todo esto termine-la muchacha estaba reacia a creer eso pero no le quedó más remedio que aceptar debido a la situación en que se encontraban. Asintió y Yoruichi-san desapareció por la ventana.
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En el camino a casa con el anciano, la ojiazul no podía dejar de pensar en lo que le habían advertido. ¿Qué tenía de malo Kai? Para ella, él era una buena persona, es más debería de darle las gracias por aquella vez en la que le dio ánimos. No sabía por qué pero se sentía un poco nerviosa por verlo. Takuya la escoltó hasta la sala de reuniones de la mansión, con una amable sonrisa, le abrió la puerta.
Dentro no estaba uno sino tres Illuminati, la morena se desilusionó un poco ya que eso significaba que no estaría a solas con él. Se abofeteó mentalmente por andar pensando esas cosas. Entró y cerró la puerta tras ella. Los tres estaban sentados en línea, el de la esquina le hizo una seña para que tomara asiento frente a ellos. Para variar, las capuchas negras no le permitían ver sus rostros. Se sentó en el cojín y los observó con aprensión.
-Kuchiki Rukia¿no?-preguntó una mujer con voz desdeñosa, estaba sentada a la derecha del Illuminati del centro. La ojiazul pensó en lo tonta que había sido esa pregunta ¿no era obvio¿Quién más querría hablar con ellos? Asintió y la Illuminati inclinó la cabeza para decirle algo al oído al que estaba a su lado, esto irritó un poco a la shinigami.
-Bien, Kuchiki Rukia.-se quitó la capucha revelando a una mujer rubia, pálida y de ojos verdes.- Mi nombre es Funaki Yuko, el Illuminati número siete.-El de la izquierda hizo lo mismo, era un tipo robusto con cicatrices y aspecto atemorizante.
-Yo soy Ogura Basho, el Illuminati número cuatro-los dos volvieron a ver al de en medio, este giró la cabeza viendo a uno y luego otro, seguido de esto se señaló con el dedo índice como preguntando¿Yo? A sus compañeros casi les da un tic.
-¡Hola peque-chan, supongo que ya conoces mi nombre!-saludó, sin quitarse la capucha.
-Eh… Sí, Shihouin Kai ¿no?
-¡Bingo!
-Mucho gusto-dijo Rukia, recordando las normas de cortesía."Supongo"
-Kai…-masculló la mujer.
-Dime.
-¡Quítate la maldita capucha de una buena vez!
-No-seguido de esto se dio un extraño silencio hasta que Yuko gritó:
-¡¿Se puede saber por qué demonios no te la quieres quitar?!
-Es que… creo que me ha salido una espinilla…-Rukia podría jurar que oyó cantar a un grillo. Kai se dio la vuelta, dándole la espalda a la ojiazul y murmuró-Es que con tanto trabajo… creo que ha sido el estrés…-la Illuminati estaba a punto de explotar y lo hizo, segundos después, cuando se abalanzó sobre su compañero en plan asesino.
-¡Quítatela¡¿Además qué estrés¡Si nunca te tomas nada en serio!
-¡Ahhh suéltame Yuko, no intentes propasarte conmigo!-finalmente, logró descubrirle el rostro.
-¡Pero si no tienes nada, idiota!-le espetó la rubia.
-Y ahora que me fijo, tú sí tienes…-la mujer lo soltó haciendo que él cayera en el piso. Se levantó frotándose la cabeza mientras Yuko, disimuladamente, sacó un espejo, para ver si era cierto. Ogura lucía dispuesto a hacer picadillo a sus compañeros en ese instante.
-Yuko-chan, ya te dije que si te gusto, tengo un horario de consultas en el que puedo atenderte.- Funaki le lanzó el espejo al rostro pero él logró atraparlo-Oye, que puedes tener siete años de mala suerte.-Rukia tosió y los Illuminati se acordaron de ella.- ¡Eh peque-chan, perdona!
-No importa, Shihouin-sama y mi nombre es Kuchiki Rukia.
-¡Jajaja! Claro, Ru-ki-a y tú llámame Kai-dijo con una sonrisa de oreja a oreja, la morena esbozó una sonrisa tímida.
-¡Maldición, Kai¡Que no hemos venido para que coquetees!-lo regañó Yuko, irritada.- ¿Ves, Ogura? Por eso te dije que lo mejor era no dejarlo solo para ésta reunión…-A Ogura parecía que todo eso le importaba un pepino (cosa que era cierta).
Kai se revolvió el cabello distraídamente y comenzó a hablar. Al principio, Rukia apenas le contestaba, no obstante, sin que ella se diera cuenta, pronto estuvo sumergida en una amena conversación con el Illuminati.
-No cabe duda, te pareces mucho a Yoruichi-san-comentó inconscientemente. Kai la miró confundido.
-¿Yoruichi¿Quién es ella?-le preguntó.
-¿Quién es Yoruichi? Pero si ella es tu hermana mayor-dijo desconcertada. Él se rascó la barbilla y alzó la mirada.
-¿Tengo una hermana mayor? Que fuerte… No la recuerdo…-Rukia no supo que contestar a eso, Yuko, quien no había dicho nada durante un buen rato, decidió intervenir.
-Sí, Kai. Tienes una hermana mayor, llamada Yoruichi, sin embargo, hace mucho no se sabe de ella así que es muy probable que haya muerto.
-¿En serio?-Kai ladeó la cabeza.-Que lástima-murmuró aunque no pareció que le importara.
-¡Ya basta de cordialidades! Es cierto que su apellido es Kuchiki, pero no es para tanto-dijo Yuko, de pronto.-Niña ¿aceptas ser Illuminati?-Rukia se indignó ¿Niña?
-Lo siento pero no-respondió fríamente. Yuko se quedó boquiabierta y Kai se río por lo bajo.
-Sabía que dirías eso, ahora viene lo interesante: convencerte
Y así comenzó cada quien a explicar porqué valía la pena ser Illuminati, Rukia pensó que ellos serían buenos vendedores. Se dio cuenta de algo, Kai estaba actuando como si en el fondo, él no quisiera que ella aceptara.
El teléfono móvil de Shihouin sonó y este se puso de pie, se excusó y abandonó la habitación. Una vez hubo terminado la llamada, el Illuminati no pudo evitar querer echarle un vistazo a la mansión, recordaba la de su familia pero sin duda, los Kuchiki tenían más lujos. De alguna manera, llegó al jardín donde se encontró con un hermoso árbol de cerezo.
-Shihouin Kai-dijo alguien atrás de él.
-Kuchiki Byakuya-replicó con tono burlón.-Ya lo esperaba, le has dicho a tu hermana que no acepte-el capitán no contestó, Kai sonrió.-Pero no lo hiciste solamente porque te preocupara lo que podría pasarle sino también por lo que sucederá si no acepta.
-¿Y si es así qué?
-Que hermano más ejemplar…
-Hago lo que es más conveniente para ella-murmuró con frialdad.-Te lo advierto Shihouin Kai, si le dices lo que sucederá como argumento para que ella acepte, yo…
-Calma Bya-kun, si hago eso mi honor y mi imagen caerán sin remedio-dijo.-No voy a convencer a tu hermana de esa manera.
-¿Alguna vez tuviste honor?
-¿Alguna vez te cambiaste de peinado?
-El Rey ha cometido un error contigo.
-Lamentablemente, él no comete muchos errores que digamos y dudo que haya hecho uno con tu hermana-Byakuya alzó una ceja, malhumorado, ese tonto se estaba burlando de él. "Justo como su hermana" pensó.
Yuko lo había notado, el muy idiota de Kai estaba intentado proteger a la chica. ¿No quería que ella se convirtiera en Illuminati o simplemente, le daba igual? No, Kai, a pesar de lo inmaduro que era, siempre obedecía las órdenes del Rey y éste quería a Kuchiki Rukia en las filas de sus Illuminati.
A la shinigami no le habían contado todo. La mujer sabía que Kai no iba a decirle la verdad y lo más probable es que no permitiría que ellos se la dijeran. Sin embargo, él en esos momentos no estaba ahí y Yuko era conciente de que la ojiazul no iba a aceptar a menos que le contarán la otra parte de la historia. Ogura la observó, conocía esa expresión de triunfo en la mujer, intercambiaron miradas y él asintió.
-Kuchiki Rukia… Hemos llegado a la conclusión de que hacerte aceptar no será tan fácil…-masculló la rubia.-Estamos de acuerdo, entonces, con tu decisión.-Rukia la miró sorprendida.-Puedes irte. Ains… Ogura, que lata tener que ir a buscar al reemplazo de la chica.-la morena sintió una punzada de curiosidad y de angustia ¿Y si era Renji? El no podría decidir si quería o no.- Te veo interesada. ¿Quieres saber su nombre?
-Kurosaki Ichigo.-Ogura sonrió cruelmente.
¡No, él no!
-Desde un principio el Rey estuvo interesado en ese tipo pero el hecho de que fuera humano y su relación con los Vizard hizo que se decidiera por ti, aún así dispuso que si en dado caso no aceptabas, tendríamos que llevarle a Kurosaki.
-¡Ninguno de los dos participamos en la ceremonia¡No nos puede escoger así por así, va contra las reglas!-exclamó Rukia, fuera de sí.
-El Rey ha creado las reglas, si él quiere cambiarlas que así sea.
-¡Ichigo no puede…¡Ichigo no debe…!
Cuando Kai regresó a la habitación se encontró con una Rukia cabizbaja, Yuko lucía muy ufana, al tiempo que Ogura estaba bostezando por el aburrimiento. La Illuminati alzó la cabeza cuando lo vio entrar, sonrió maliciosamente.
-Kuchiki Rukia ha aceptado ser Illuminati… Mmm… ¿Qué número?
-Quince-dijo en un susurro.
-Quince será, entonces. ¿Qué te parece Kai? Lo logramos.
Lo habían hecho, se lo dijeron, y con eso, le habían desobedecido. Se colocó la capucha y salió de la sala sin decir nada, era lo mejor, se estaba volviendo difícil luchar contra las ganas que tenía de matar a ese par.
"Número quince ¿eh? Interesante…"
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-Como ves… No sé qué fue exactamente lo que pasó con Rukia… Sigo sin saber lo que le dijo para convencerla…-musitó Yoruichi, terminando su explicación. Ichigo estaba viendo su té como si fuera lo más interesante que hubiera en el mundo, no sabía que decir. La mujer vio con compasión al chico y agregó:
-Puedo hacer que la vuelvas a ver. Me refiero a que…
-No lo sé…-masculló.-No lo entiendo ¿por qué Rukia aceptaría ser eso?-volvió a concentrarse en su té. Yoruichi suspiró y volvió a ver a su amigo.
-Sí, Kisuke, sé que a ti también te debo una explicación… Esto será difícil de confesar pero… Es cierto, sin que tú lo supieras… Te hemos puesto a dieta…
-Yoruichi-san… ¿Cómo pudiste?-lloriqueó el hombre. De pronto, Tessai, Jinta y Ururu irrumpieron en la habitación.
-¡Lo sentimos, Taichou-dono!-sollozó Tessai.- Pero desde hace días hemos notado que ha subido de peso y…
-¡Fue idea de Yoruichi-san!-gritó Jinta. Ururu murmuró algo pero nadie entendió lo que dijo.
-¡Bien, Kisuke¡Que lo hayas sospechado ha sido bueno¡Desde ahora dieta más rigurosa y ejercicios!
Ichigo apenas se dio cuenta del alboroto que se estaba armando a su lado.
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Rukia abrió los ojos. ¿Qué había soñado? Ya no podía recordarlo, sólo sabía que había comenzado con el día en que usó el bankai para salvar a Hinamori y luego… En blanco. Nada. Se acomodó en la cama, intentando recordar su sueño pero en el instante en que se dio la vuelta, se quedó dormida.
¡Hola, de nuevo! Espero les haya gustado el capítulo. A mí sí, la verdad, jajaja. También espero que cada vez vaya resolviendo más las dudas acerca de lo que pasó y lo que está pasando. Bueno¡nos vemos y gracias por sus comentarios!
Adelanto:
Capítulo XXIV¿Te parece?
La vida de un Illuminati no es tan fácil... sobretodo cuando le caes mal a Yuko (seguro son celos)
La vida de un ex shinigami sustituto no es tan fácil... sobretodo cuando (resumen de todo el fic aquí) ¿Nueva misión?
