–Tú también me gustas, Hermione –susurré. La lluvia estaba cesando. Ella no me contestó–, ¿Hermione?
Lo que obtuve por respuesta fue un sonoro ronquido de su garganta.
Capítulo XXV
Días 5 y 6.–
Protegiendo hombrías
Hermione POV
Un dulce ronquido hacía que el señor Morfeo abandonara mi cuerpo. Traté de pensar a dónde me encontraba. Sabía que en Hogwarts, pero no me podía recordar en qué sala, y con quién.
Suspiré y traté de incorporarme, pero un molesto pinchazo en mi espalda me hizo pensar que había dormido algo doblaba. Abrí mis ojos, y vi que mi cabeza estaba apoyada en una camisa blanca. Alcé un poco más mi vista, mientras abría y cerraba mis ojos para que la nebulosidad desapareciera completamente, y vi que el dueño de los ronquidos era Ron. Estábamos en las bodegas abandonadas de educación física.
Me quedé quieta por unos segundos. Una mano de él estaba ubicada peligrosamente en la parte baja de mi espalda. Habíamos dormido abrazados, al parecer. La mitad de mi cuerpo estaba encima de él, y la otra mitad en la colchoneta sucia. Me fui desasiendo muy a mi pesar de su abrazo. Él ni se inmutó, tenía el sueño pesado, supuse.
Mis dientes atraparon mi labio inferior cuando le vi ahí, estirado, durmiendo. Se veía condenadamente hermoso. Sentí como mis mejillas se fueron encendiendo, cuando mi mirada se posó en sus labios levemente abiertos. Roncaba de manera divertida, haciendo que unos mechones pelirrojos se moviesen con el aire que exhalaba. Me di el lujo de contarle cada peca de su rostro, de analizar sus pestañas con determinación. Mi dedo índice se fue hacia su hombro derecho, y le moví para tratar de despertarlo.
No lo conseguí.
Tenía dos opciones entonces. La primera era, despertarlo brutamente, como solíamos tratarnos habitualmente. La segunda, aprovechar el tiempo que él ocupaba en dormir, para apreciarlo mejor. Me hinqué al frente de su rostro, y mi mano comenzó a acariciarle su cabello. Era sedoso y fino, me hacía cosquillas en la palma de mi mano. Su frente estaba sin surcos, dormía tranquilamente.
Fue entonces cuando recordé por qué estaba aquí, cómo llegó Ron, y lo que mi dulce boca había dicho antes de quedarme dormida.
Luego de correr sin un rumbo fijo por el colegio caminé hasta las bodegas. Inconscientemente me había acordado de la vez en que insté a Ron a 'saltarse una clase', y me pareció que era un buen lugar para poder pensar en todas las situaciones que habían acontecido.
Recordé todas las cosas que habíamos vivido al interior del colegio mientras estábamos cursando la toma. Había una buena organización, buenas ideas y grupos de trabajo, pero con lo que había acontecido ayer, sentí que tal vez no estaba haciendo las cosas tan bien como creía. Al pobre Nev casi lo molieron a golpes e insultos. Parvati presentó una crisis, a Dean lo amenazaron, vino Umbridge cuando no le correspondía… si hasta recordé el intento fallido de plantar tomates en la sección de área verde de Hogwarts y el vicio a la nicotina de Pansy.
Lloré como una tonta, y para coronar mi suerte, una lluvia no solamente trajo agua desenfrenada, sino que además, unos truenos horripilantes, que me hicieron acurrucarme en un ovillo en la oscuridad de la bodega, aterrada, tiritando y deseando que todo esto acabase pronto.
Pensé que me quedaría encerrada, sola, pero escuché entonces a alguien llamarme. No me moví de mi sitio producto del miedo, no podía escuchar con mayor atención. Los gritos se iban acrecentando, entonces distinguí que era Ron el de la búsqueda. Él me encontró. Nos abrazamos y sentí que el alma se me venía al cuerpo. No me importó que estuviese empapado. En vez de sentir frío, un calor llenó cada extremidad de mi anatomía. Le comenté todos mis pesares, y él me trató como si yo fuera una princesa de un cuento de hadas. Se preocupó y corrió hacia mí.
Nos comenzamos a acercar de manera peligrosa. Mis labios sintieron el roce de los suyos, fueron unos escasos toques que me hicieron pensar en lo que pasaría si nosotros dos por fin nos besábamos. Mi parte impulsiva me pedía a gritos que acortase la distancia de un momento a otro, que me fundiera en aquel beso que llevaba esperando quizás por cuánto tiempo atrás que ni siquiera yo misma me había dado cuenta. Pero mi otra parte más sensible, quería que pensara en mi corazón y en las consecuencias que después podrían ocurrir si nos besábamos y quedáramos en eso; un simple beso y nada más.
Yo ya estaba clara en cuanto a lo que sentía por Ron. Pero no tenía idea de lo que él sentía por mí. Posiblemente le podría atraer, pero como somos tan distintos de tantas formas, la atracción no podría ser amorosa, sino, por mera curiosidad de conocer a alguien que fuera tan dispar a su vida.
Comencé a reírme por los nervios, y más alegría sentí en mi vida cuando noté que se enfadó un poco al no concretar el beso.
–¿Sucede algo? –me preguntó. Mientras trataba de ocultar mi nerviosismo con risas más estridentes.
–Hemos estado a punto de besarnos –hablé, conteniéndome.
–¿Y eso te causa risa?
–Estoy segura que alguien nos hubiera interrumpido. ¿No lo crees? –traté de desviar el tema de conversación. Al parecer di en el blanco, porque él se quedó callado por unos instantes que me sirvieron para relajarme.
–No creo que Pansy ande por estos sectores del colegio –agregó luego de nuestra pausa.
–¿Quieres besarme? –tendría que salir de mi duda ahora o nunca. Si Ron me contestaba que sí, o se aceraba nuevamente a mí, no tendría por qué temer, y mi sensibilidad y mis sentimientos podrían aflorar tranquilamente. Pero su silencio hizo que me bajara de la nube, y al notarle confuso, decidí relajarme y tratar de hacerle sentir bien. No le obligaría a que me quisiese como le quería yo. Tiempo al tiempo. Analicé–. Cuando quieras besarme de verdad, avísame –me acomodé en su hombro y suspiré. Nos quedamos callados por un buen rato, llegué a imaginar que estaba dormido–, me atraes demasiado, Ron. Al punto de gustarme…
¡Le había dicho lo que sentía por él! ¿Y ahora qué sucedería? ¿Se alejaría de mí? ¿Me diría algo al respecto?
–¡Maldita boca la mía! –grité desaforada. El cuerpo de Ron comenzó a moverse lentamente. Mierda, mierda, mierda, qué haré ahora… ¿me hago la desentendida?
Ron se dio una pequeña vueltecita, lo que hizo que su cuerpo se cayese al piso empolvado de mugre y se sentara con algo de miedo. No era que la altura de la colchoneta y el piso fuera extrema, pero cuando uno está durmiendo y siente esa especie de vacío, actúa de manera tonta.
–¿Hermione? ¿Dónde estamos? –preguntaba mientras se masajeaba las sienes.
–En las bodegas abandonas de educación física.
–¿Todavía seguimos aquí?
–Sí, al parecer nos quedamos dormidos anoche… y no salimos de este sitio. Ya debe ser de día, entra una luz clarita desde la ventana –indiqué con mi dedo. Él comenzó a limpiarse el polvo de su ropa. Ningún atisbo frente a lo que ayer le dije. Todo bien por el momento. O todo mal, muy mal. Dependía de la forma en que mirase la situación.
–¿Cómo te encuentras?
–Bien, ya estoy muchísimo mejor, con todas las energías del mundo –hablé, poniéndome de pie. Él también lo hizo, y su rostro se frunció, al paso que se tocaba la espalda–, veo que no dormiste muy bien.
–Parece que no, siento como si me hubiera arroyado un tren.
–¡Oye! –le dije, mientras le daba un pequeño empujón.
–¿Te crees tren acaso que te molestó lo que dije? –cierto, Ron no sabía que yo había dormido prácticamente encima de él. Y puede que hasta se haya quedado dormido antes de escuchar lo que yo le confesé.
–Disculpa. Ya sabes… me encanta defender a todo. Eso incluye a los trenes –la respuesta más tonta que he articulado en mi vida. A Ron le causó gracia, porque comenzó a reírse. Su estomago rugió con fuerza, lo que hizo que también yo estallase en risas.
Su rostro se tensó, y pensé que le molestó el que me riese de él. Se volteó, dándome la espalda y decidí callarme. Nos quedamos en silencio por unos instantes. La curiosidad invadía toda mi mente. Sé fuerte Hermione, es una simple pregunta. Me decía inconscientemente. Me imaginaba a mi conciencia con un par de pompones, animándome.
–¿Ron? –le llamé, con un tono más agudo de lo normal. Este se dio la vuelta para encararme. Seguía algo tenso. Qué rayos estaría pensando…
–¿Hum? –recibí como respuesta.
–¿A qué hora te dormiste anoche? –todo dependía de su respuesta. Ron abrió un poco sus ojos y sus mejillas se enrojecieron un poco. ¡Vamos, háblame, dime cualquier cosa!
–Cuando te acomodaste en mi hombro…
–¿Eso quiere decir que de inmediato? –guardó otro silencio sepulcral para mi existencia.
–Sí, se podría decir que sí. No me recuerdo mucho –suspiré aliviada, aunque con pena. Eso quería decir que mis sentimientos hacia él aun estaban en mi cabeza, y en las suposiciones de Ginny. Trataría de aquí hasta los inicios de vacaciones de invierno de confesarme de mejor forma. Sé que Ron no lo hará. Puede que me diga que no, muchas gracias, eres demasiado problemática y rompedora de reglas para mi vida. Como también que sí, gracias por confesarte, yo pensaba hacerlo de aquí a unos años más, me viene un poco de dolores de cabeza a mi vida, y me encantaría que llevasen tu nombre–. ¿Te pasa algo?
–No, solamente estaba imaginando situaciones.
–¿Qué tipo de situaciones?
–¡No querrás saber! –alegué reponiéndome, más tranquila si era posible, abriendo la puerta hacia el exterior. Efectivamente el día ya estaba en curso, aunque no se vislumbraba mucho trajín. Debe de ser temprano, es sábado, y todos los sábados en la mañana son para dormir. Tendría que hablar con los dirigentes del colegio, ayer me desaparecí y dejé todo en sus manos, informarle a todo el colegio la situación en la que nos encontramos ahora, además de incitar a más estudiantes para que nos apoyaran en la marcha del día lunes. Sentí a Ron detrás de mí. El rugido de su estómago se hizo presente nuevamente, pero decidí no reírme. Podría enfadarse o quedarse callado otra vez. No pensaré en mi idílica relación con Ron por estos momentos. Tengo otras cosas que atender. Ya habrá tiempo, Hermione–. ¿Vamos a la cocina? Soy capaz de apostar que Ginny ya se encuentra ahí.
–Vamos –ambos fuimos en dirección al comedor del colegio. Nos encontramos en el camino con Dean, el cual seguía disculpándose por haber dejado entrar a los padres desaforados.
–No tienes la culpa Dean, en tu lugar habría hecho lo mismo.
–No. Tú definitivamente no los habrías dejado pasar, y me atrevo a decir que les hubieras amenazado inmediatamente con la policía.
–Tal vez tengas razón. Pero no quiero que te sigas disculpando. Actuaste bien, y estás despierto un día sábado, haciendo guardia –él sonrió y siguió recorriendo los pasillos. Ron y yo ingresamos al comedor, y algo me pareció extraño. Ginny siempre estaba canturreando en las mañanas cuando preparaba la comida con más chicos. Hoy no había nadie preparando las mesas o algo por el estilo, y estaban los trastos sucios repartidos por toda la extensión de nuestra mesa té Club*. Escuché unos sonidos algo extraños para la cocina, y mi mente imaginó algo no muy agraciado para la vista de Ron. Por favor que no sea lo que estoy pensando–. ¿Por qué no me ayudas Ron a ordenar las mesas y juntar todo lo sucio?
–¡Hermione por qué gritas! –me retó asustado. Mi voz se había propagado con eco incluido en la habitación.
–¡Porque hoy tengo mucha energía! –le respondí, diciendo cada palabra lo más lento posible, tironeándolo a la entrada del comedor, indicándole las mesas que quería que acomodara y recolectara los platos y tazas ocupados en el tentempié–, ¡Ginny, voy a entrar a la cocina, no te asustes! –canturreé. Abrí la puerta lentamente, y tal como pensé, la encontré con sus mejillas rojas, su camiseta colocada al revés, sosteniendo unos pantalones que no eran de ella–. Shh, Ron está en el comedor. ¿Dónde está Harry? –susurré, tratando de contener la risa.
–Está debajo del lavaplatos.
–Lo que hace la adrenalina, nunca imaginé que Harry cupiera ahí debajo –comenté dándome vuelta. Escuché como Ginny abría el mueble debajo del lavaplatos y una especie de masa caía hacia el suelo. Escuchaba como alguien trataba de vestirse lo más rápido posible.
–Puedes darte la vuelta, Herms –Harry estaba más rojo que Ginny, y eso era algo difícil de imaginar–, me has salvado el pellejo. Si Ron hubiese entrado junto a ti a la cocina…
–Probablemente ya no tendrías aparato reproductor masculino. Entiendo perfectamente.
–¿Cómo supiste que estaba con Harry?
–El comedor estaba abierto, pero no había ningún alumno dentro, cosa que siempre ocurre porque mientras algunos te ayudan con la comida, otros comienzan a ordenar las mesas y sillas. Además, quedó todo sucio por la tormenta de ayer. A ti te encanta cantar mientras laboras, y el silencio que había no era normal. Supuse que todos estos días has estado junto a Harry en abstinencia, no digo que los dos se la pasen teniendo relaciones, pero a quién no se le ocurre la idea de hacer algo arriesgado en este sitio –comenté, trayendo a mi memoria aquella pequeña sesión de cocina que había tenido con Ron. Luego que acabé de relatar los indicios, nos pusimos a reír energéticamente.
–Te deberemos una Hermione, muchas gracias.
–No hay de qué, Harry. El que te hayas unido a nosotros me alegra demasiado, pero será mejor que te marches. El ambiente no tiene un aroma muy… decente que digamos. Márchate por el portón que da al patio contiguo. Luego vuelve a entrar –este me hizo caso, y Ginny sacó un desodorante ambiental de una de las estanterías.
–Te debo dos, Hermione.
–¿Dos?
–Te arruiné una cita con mi hermano, y has salvado la hombría de mi novio.
–¡Ah! No te preocupes, ya cuando tenga algún problema te pediré ayuda. ¿En qué te puedo ayudar a ti en la cocina?
–Podrías ayudarle a Ron a limpiar los trastos sucios –sugirió alzando sus cejas.
–No… ya he pasado demasiado tiempo con Ron –comenté en voz alta.
–¿Estuvieron toda la noche juntos?
–Sí, pero no de la forma en que pueda estar pensando tu pervertida cabeza –decidí bajarla de la nube en la que ya se había montado–, me fue a buscar, conversamos un momento, la lluvia no cesaba, y nos quedamos dormidos hasta hace unos minutos atrás.
–Hum –bufó. La enorme tetera empezó a chillar, haciendo que nos fijáramos en ella–, ¿sabes si Ron se unirá a la toma?
–No lo sé, supongo que habrá que preguntarle más tarde. Iré a ver a los chicos, no escucho mucho movimiento en el comedor.
–Bien. Yo sacaré nuevos tazones. Ya después limpiaremos lo que quedó de la tarde anterior.
Salí de la cocina y me encaminé hacia nuestros 'dormitorios' no sin antes, desearle un muy buen día a Harry, que aparecía formalmente por la puerta del comedor.
.
Cuando el reloj marcó las once de la mañana, ya todos nos encontrábamos en movimiento. Un grupo al azar limpiaba la loza utilizada en ambas comidas, otro grupo barría el comedor y los pasillos que habían quedado sucios producto de la intensa lluvia, la mayoría de chicos y chicas biólogos no se daban por vencidos, y trataban de revivir la plantación de tomates, revolviendo la tierra con ciertos minerales que servirían para no sé qué cosa. Unos diez chicos habían ido de compras, necesitábamos utensilios de aseo, algunos víveres y dinero en caso de próximas emergencias.
Dentro de poco queríamos hacer una nueva reunión de información. Para explicarle a todos los presentes de mejor forma qué había acontecido el día de ayer, las nuevas peticiones de Hogwarts, además de los carteles que tendríamos que confeccionar para la marcha del día lunes. Nos quedaba esta tarde y el día de mañana para poder trabajar en aquellas cosas.
Pero antes de aquella reunión, teníamos que hacer una pequeña junta con los dirigentes claves de nuestro colegio. Es por eso que los primordiales, nos encontrábamos en la sala de profesores.
–¿Y Neville? –pregunté. Los chicos me habían dicho que este se había quedado en Hogwarts y no había ido a su casa.
–No lo sabemos. Desapareció cuando estábamos en el comedor –informó Ginny.
–Espero que no haya hecho alguna locura. Tratamos de cuidarlo toda la noche –contaba Cedric.
–¡Luna! –gritamos todos al verla aparecer, junto a Neville. Su ojo estaba menos hinchado, pero la marca morada era mucho más notoria.
–¿Se puede saber qué haces aquí? Si tu padre se entera, es capaz de mandarnos a todos presos, e incluso, hablar con Umbridge para que nos caduque la matrícula a todos nosotros –Katie exponía lo que pensaba.
–Tranquilos. Mi padre no vendrá. Sabe que estoy aquí, aunque no me dio permiso para quedarme, como quisiera.
–¡Lunita! –Ginny corría a abrazarla–, tratamos de llamarte muchas veces. Quedamos todos muy preocupados.
–Ni me lo digas a mí, amiga. Hoy cuando vi a Nev casi me muero de la pena al ver su carita toda machucada. Exigí a mi padre que se disculpara con él –los presentes nos miramos con duda–, luego de que mi padre me llevase a casa, tuvimos una gran conversación, que tuvo de cierta forma matices de discusión, pero en fin –se acomodó en una de las sillas y nos siguió relatando–, le dije que Nev no tenía la culpa de nada, y que si quería golpear a las personas, debería de partir por él mismo. Por su trabajo paso gran parte del tiempo sola, no se podía creer el súper papá. Todo lo qué con respecto a la vida sexual lo he aprendido a través del colegio, nunca se dignó a hablarme de dónde provienen los bebés y todo lo que concierne ese asunto. Después argumenté que tendría que haberme golpeado a mí también. Un feto no se hace de a uno, sino de a dos personas. Si quería culpar nuestra irresponsabilidad, que fuera compartida entonces. Él siguió hablando de más cosas. Ya cuando estuvo más calmado, y le relaté los planes que teníamos Neville y yo, de criar a nuestro hijo y asumir todo esto juntos, pensó en la posibilidad de que siguiera viendo a mi novio, porque cuando me sacó de Hogwarts, iba empecinado a cambiarme de colegio, con todo esto de la cancelación de la matrícula.
–Así cuando Luna me llamó para que la fuese a buscar, él me pidió disculpas por haberse comportado así conmigo, pero que no se arrepentía en lo absoluto. Me sacó en cara la confianza que me había dado con su hija, pero le dejé en claro que haría todo por tratar de que las cosas siguieran tal cual, y eso incluía la matrícula de Luna y Parvati en Hogwarts.
–Mi padre me autorizó a que viniese hablar con ustedes, mas no me puedo quedar. Podría venir a visitarles de vez en cuando. Me preocupa además lo de la academia de radio. ¡Hola Ron, Harry! Ayer no los saludé como correspondía. ¿Por qué siguen aquí? –cambió radicalmente de tema. Algo típico en Luna.
Nos quedamos en silencio unos instantes. Los presentes ya sabíamos la respuesta de Harry, pero no la de Ron.
–Harry y yo nos unimos a la toma de Hogwarts –respondió Ron–, no permitiremos que a ustedes dos le caduquen la matrícula. Lucharemos por sus derechos. El que sean madres no tiene por qué influir en sus estudios –Ginny saltó encima de su hermano, feliz de la decisión de unirse a nosotros. Yo también estaba inmensamente feliz. Lo tendría cerca de mí, luchando conmigo, le vería… ¡qué felicidad más grande sentía!
–Me alegro tanto de escuchar que por fin se unen, chicos.
–¡Draco, Parvati! –Dean los saludaba muy contento, ofreciendo su asiento a Parvati para que se sentara.
–Muchas gracias Dean. Buenos días a todos, chicos y chicas.
–Veo que estamos todos los presentes para comenzar la reunión –animó Katie. Draco y Neville se fueron acomodando y Ginny tomó asistencia.
–Katie, Dean, Cedric, Neville, Draco, Hermione, Luna, Harry, Ron, Parvati.
–Estamos todos –indiqué–, comencemos entonces con esta reunión. Lo que se dirá aquí, se repetirá en el pleno que deseamos realizar para el colegio –los presentes asintieron con obediencia y solemnidad–. Hablaremos netamente de las dos peticiones que tenemos como colegio. La primera, es el regreso de la academia de radio, y que sea dirigida por los propios alumnos, en caso de que no se cuente con un profesor o profesora apta para dicha actividad. La segunda petición y la más importante, es la no cancelación de la matrícula de nuestras compañeras, Luna y Parvati, por el hecho de ser madres.
–Eso nos puede dar a una tercera petición –aportó Draco–, se podría pedir que Hogwarts no discrimine a las alumnas por tener la condición de madres. Eso no significará que se dará rienda suelta a ese estado, y que todas las estudiantes al tiempo estén embarazadas, pero se podría crear una especie de respaldo. Por así decirlo.
–¿Te refieres a un tipo de ley interna? –se cercioraba Katie.
–Podría ser. Lo que importa es que no se discrimine a las chicas por esto, y que cuenten con el beneficio de pre y post natal, por ejemplo –argumentaba Neville.
–Como lo fue en mi caso hace un tiempo atrás –afirmó Parvati.
–Habría que averiguar si en otros colegios está ocurriendo lo mismo. Lamentablemente puede que esté sucediendo algo similar, y podríamos enfatizar el tema en la marcha de pasado mañana –comenté.
–Yo me puedo hacer cargo de eso, llamaré a Oliver y le preguntaré…
–¡Uy Katie!
–No me molestes, Ginny, todo esto es estrictamente profesional –se defendió seria, tomando su cuaderno, aguardando en la puerta–, ¿hago esta pega yo, jefecita? –preguntó con burla.
–Como quieras, pero te aconsejo que partas iniciando tu investigación con otros colegios y dejes para el final el de Oliver, no te quiero pegada al teléfono todo el día con él –recomendé.
–Ok. Estaré en la sala de audiovisuales, le diré a un par de chicas que me acompañen –Katie salió de la sala.
–Tenemos que ver el tema de los afiches.
–Cierto, Cedric. ¿Alguien tiene ideas?
–Eso lo podríamos decir directamente en el pleno. Muchos chicos y chicas tienen muy buenas ideas a la hora de escribir frases cortas, pero con gran contenido.
–¿Opinan lo mismo que Luna? –quise preguntar. Harry y Ron eran los únicos que prácticamente no hablaban–, chicos, queremos saber su opinión.
–Creo que es una buena idea –aportó Harry.
–¡Con más ánimo, amor!
–Lo siento, de cierta forma me siento un poco intruso en esta reunión.
–¿Por qué dices esto?
–Ustedes llevan prácticamente una semana aquí dentro, Ron y yo no estábamos a favor de su manera de hacer las cosas, y ahora estamos aquí…
–Eso es el pasado, amigo –le animó Cedric–, es importante que esté todo el CEAL, con su presidente.
–Y también que esté Ron. Nos faltaba tener a un aguafiestas dentro de todo esto.
–Gracias, Ginny.
–¡Hacían falta sus discusiones! –comentaba Draco riéndose junto a Parvati.
–Ya veo que no soy tan de peso –dijo dolido. Si supiera la alegría que tenía yo de tenerle aquí.
–Yo creo que alguien está súper feliz de que tú estés aquí, hermanito –pronunció Ginny, mirándome descaradamente. Creo que se le había olvidado que hoy le había salvado.
–Ni te imaginas, Ginny –contesté desafiante, dándole mi mejor mirada de, si sigues hablando, yo también hablaré.
–Bueno, bueno. Lo importante es que estamos todos más unidos que nunca.
–Así es Dean –Ron habló feliz.
–Vamos a hablar entonces con los demás estudiantes.
–Déjenme a mí por favor anunciar el pleno a través de la radio.
–Tus peticiones son órdenes, Luna –culminé, mientras todos nos disponíamos a salir de aquella sala.
Ron POV
A pesar de todo el dolor que sentía en mi espalda y en mis brazos, tuve uno de los despertares más lindo. Hermione y yo habíamos dormido toda la noche juntos. La confesión de ella vino a mi memoria automáticamente, y esperé a que ella retomase el tema, cosa que no parecía que haría. Mi estómago rugió y ella volvió a reírse. Hizo que recordara el beso no beso, y me dio algo de rabia. Ella no tenía la culpa, por lo que me volteé para que no notara mi desconcierto. Ni yo mismo sabía por qué estaba tan furioso.
Cuando me preguntó a qué hora me había dormido anoche me asombré. Sentí como la sangre se aglomeró en mis mejillas, y no sabía qué decirle. Partí diciendo que al sentir su cabeza en mi hombro… y ella de inmediato quiso saber si fue de inmediato o no. Vi su mirada. Estaba nerviosa, ansiosa. Preocupada. Quizás, lo que me dijo ella eso de que le atraía y gustaba, fue un producto de mi imaginación, y nunca ocurrió. Decidí mentir, y decir que no recordaba. Su confesión sonaba como un sueño. Era entendible. Luego de aquello, al ver su rostro con más de una expresión y su silencio sepulcral, decidí saber si le ocurría algo. ella automáticamente sonrió y dijo que no ocurría nada.
Sí… todo había sido un sueño entonces.
.
Aun no estaba seguro de la decisión que había tomado. Unirme a esta movilización. No era que quisiese ayudar a Luna y Parvati, sino por la cercanía que tendría con Hermione. Mi cuerpo se descontrolaba cuando le veía hacer cualquier cosa, desde picar brutamente una cebolla, insultar a Umbridge, sentirse culpable por cosas ajenas a ella, aterrada por la climatología. Cada parte de ella encantaba día a día mi cuerpo, y me hacía sentir tonto. Con miedo. No me podía atrever a dar ese gran salto, para pasar de la extraña relación que teníamos de amistad con mucho odio, a ser algo más que amigos… quizás.
–¿En qué estás pensando? Tienes cara de bobo.
–En nada.
–Eso lo dicen las minas*, Ron.
–En cosas, entonces.
–Eso lo dicen…
–¡En Hermione! –grité. Unas chicas iban saliendo de los baños y se rieron de mí.
–¿Enserio? ¿Y se puede saber qué piensas de ella? –no podía decirle a Ginny lo que estaba pensando. No sabría guardar el secreto.
–En que es la chica más miedosa que he visto en mi vida –dije sin pensarlo detalladamente.
–Oh… no tienes que perder tú tiempo entonces yendo a buscarme cuando ocurra una tormenta o algo por el estilo –¿Por qué aparecía Hermione en este momento? ¡Maldita sea Ginny!
–No es lo que crees –me defendí.
–Me importa un carajo lo que pienses –argumentó volteándose.
–Claro que te importa, mira como te has puesto.
–Lo siento, no puedo dividirme y ver mi expresión. ¿Tú sí?
–¿Están peleando por estupideces nuevamente? –escuché que le preguntaba Tonks a mi hermana. Ella asintió y se comenzaron a marchar.
–¡Hey, que todo esto fue tu culpa, Ginny, ahora huyes como una cobarde! ¡Cobarde! ¡Cobarde!
–¡Despierta Ron! Aquí no has venido a dar la vuelta.
–¡Ginny!
–Sí, y no es mi culpa que no hayas dormido durante la noche. Ahora estamos preparando el pleno. Será mejor que vayas al escenario –le besé la frente y me puse de pie.
–¿Qué fue ese arrebato de cariño?
–Estoy tan feliz de estar despierto –le comenté. A lo que ella me miró e hizo un gesto con sus manos de que estaba loco.
–Última llamada a todos los chicos y chicas, favor de acercarse al sector del escenario –escucha la voz de Luna incitar a que todos nos fuésemos a aquel lugar.
Caminé hacia el escenario y ya había una gran cantidad de gente aglomerada. Luna sacó un micrófono con un cable de conexión lo bastante largo para que se pudieran desplazar con total tranquilidad. Ella, mi hermana y Hermione estaban arriba.
–… –Luna se miró su muñeca para ver la hora–, buenas tardes, queridos compañeros. Hoy tenemos un pleno cargado de informaciones –le pasó el micrófono a mi hermana.
–Partiremos contándoles todas las cosas que se han hecho estos días en la capital. Como saben, ellos están más avanzados en cuanto a trámites y días de toma. Ayer en la noche se supo la cantidad concreta de estudiantes que apoyaron la movilización de colegios el primer día de nuestra toma, a nivel nacional. 800 mil alumnos en todo Chile. Casi el 80% de los alumnos secundarios, o sea nosotros, estamos en paro, se han registrado tomas también en escuelas básicas –todos los chicos que estaban a mi alrededor saltaban de alegría. Realmente, esta movilización jamás nunca se olvidará en el país–. El conflicto se extiende a todas las clases sociales, cien colegios particulares están adheridos en Santiago, todo con tal de darnos su apoyo. Las estrategias son dispares, marchas, actos culturales, clases en las calles, intervenciones artísticas… son algunas de las actividades que se están realizando a nivel nacional, ya que las movilizaciones se extienden por todo el país. Por lo mismo, debemos seguir con nuestros ideales firmemente, el gobierno sigue tirándonos dulces, han dicho que la PSU y un nuevo pase escolar, será gratuito para los jóvenes de escasos recursos, y que ampliarán el horario del pase escolar.
–¡Igualdad para todos! –gritó un chico de tercero medio, de inmediato, todos le secundaron–, ¡igualdad para todos! ¡Igualdad para todo!
–Porque exigimos igualdad, nosotros los estudiantes no cedemos y estamos dando el ultimátum al gobierno, pensamos dar mayor presión con la marcha que realizaremos el lunes –ahora era Hermione la que hablaba–, como sabrán, el 2 de Junio la Presidenta Bachelet* intervino en cadena nacional. Ella reconoció la oportunidad abierta para los estudiantes, anunció la creación de una instancia permanente de reflexión y participación para la Reforma en Educación. Argumentó además que los profesores deberán ser evaluados y contar con una paga justa. Mencionó al pasar el tema de la descentralización y la revisión a los sostenedores privados –resumía con seriedad. Se le veía tan segura de sí misma. Me costaba creer que ayer le había visto temerosa y descolocada–, pero además de nuestras demandas que son a nivel nacional, tenemos dos que nos conciernen a nosotros como colegio.
Todos los presentes fueron desasiéndose de los murmullos que traían comentarios acerca de lo que había dicho la presidenta.
–El día de ayer, vino a este colegio la señora Umbridge –nadie le quería en el colegio, todos abuchearon con rabia–, la cual tuvo el descaro de tomar una determinación realmente desastrosa. Decidió cancelar la matrícula de dos de nuestras compañeras, porque son madres –era de esperar que los chicos se descontrolasen ante lo que acababan de escuchar. La mayoría sabía el nuevo estado de Luna, pero no todos manejaban la información de manera seria–, la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, que conocemos como LOCE, es aquella que establece todo el marco estructural del sistema educativo en todos sus niveles actualmente existente en nuestro país. Sabemos que esta ley fue dictada el último día de la dictadura de Pinochet* por parte de la Junta de Gobierno y para ser modificada, por su carácter de constitucional, requiere los 4/7 de ambas cámaras del Parlamento. En muchas ocasiones las diversas demandas estudiantiles se han visto truncadas en su posible realización producto de los amarres que establece esta ley. Por ello, en innumerables ocasiones los estudiantes hemos manifestado la necesidad de derogar la mencionada legislación. Ahora con más ímpetu, y estamos logrando aquello –nuevamente la gente se alegraba, para ponerse prudentes–. Desde la vuelta a la democracia se han realizados algunos cambios a esta ley, los que han permitido quitarle el original tinte militarista y conservador, en particular en lo referido a eliminar todos los artículos que permitían la intervención a las instituciones de educación por parte de los organismos de seguridad nacional, así como la prohibición a expulsar o evitar el ingreso a alumnas en estado de maternidad. Umbridge no está tomando en cuenta estos ajustes, y tiene el descaro de no apreciar la lucha de antiguos estudiantes que dieron lucha para que las jóvenes madres también sigan estudiando. Por lo mismo, nosotros queremos en la marcha de este lunes, expresar todo nuestro desagrado frente a la decisión de esta señora, que además se cree la directora del colegio. ¡No pueden cancelarles la matrícula a nuestras compañeras!
–¡Claro que no! –gritaban al lado mío–. ¡Todos lucharemos juntos!
–Lucharemos por nuestras compañeras, y por la academia de radio –acotó Ginny–, ¿están de acuerdo?
–¡Sí! –gritaban eufóricos.
–Muy bien, hoy, después de almuerzo, comenzaremos a hacer los afiches y carteles que llevaremos a la marcha del cinco de junio. Mañana continuaremos, y veremos qué actividades haremos además a modo cultural. Con esto, queda finalizado el pleno del día de hoy –la masa de gente comenzó a desplazarse, cada uno a sus respectivos labores, Luna colocó los éxitos de ayer hoy y siempre de Shakira y junto a Draco, Neville y Harry nos acercamos a donde estaban ellas.
–Un pleno bastante acalorado.
–Así son todos nuestros plenos, amor. Aunque este tuvo tintes más importantes.
–Umbridge lamentará haberse involucrado con cosas que no debía.
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Durante la tarde, Harry y yo fuimos a nuestras casas a buscar nuestra ropa correspondiente. Cuando les mencioné a mis padres el hecho de unirme a las movilizaciones, ambos se sintieron más orgullosos de mí, y me felicitaron por apoyar las ideas de mi hermana. Pasé a buscar a Harry a su casa, y él le dejó escrita una nota a sus padres, en caso de que ambos fueran a la casa y no lo encontrasen allí.
Llegamos nuevamente a Hogwarts y Luna ya no estaba. Todos estaban cercanos al escenario, pintando vistosos carteles que hacían referencias a las peticiones que estaban escritas en un cartel más grande, de forma que todos supiesen los temas que nos involucraban.
1. Derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza LOCE
2. Fin al sistema de financiamiento compartido
3. Reformulación de la Jornada Escolar Completa JEC
5. Fin de la municipalización
7. Una educación de calidad para todos
8. Regreso de la academia de radio
9. Derecho de estudio para las madres jóvenes.
Hermione tenía increíblemente todo su rostro manchado con pintura verde, se veía divertida. Luego caí en cuenta de la posición en la que se encontraba, arrodillada en el piso, dibujando qué se yo en el cartel que confeccionaba con unos niños de primer año. Si me agachaba un poco, podría ver el nacimiento de sus senos. Un pensamiento lo bastante pervertido se cruzó por mi cabeza, las imágenes que le secundaron no fueron precisamente de ayuda, porque pensar en que la tuve a mi lado toda una noche, en que nos hemos casi besado ya varias veces, la cocina, su pieza, la puerta de mi casa…
–¿Interesante vista, no crees? –Cedric se quedó al lado mío, y tuvo el descaro de agacharse–, aunque desde aquí se ve mejor. Un arranque de celos recorrió por todas mis venas, lo agarré de su chaqueta y lo empujé, haciendo que perdiese el equilibrio.
–Ni se te ocurra volver a hacer aquello si no quieres que te golpee.
–¿Qué está pasando aquí? –preguntó mi hermana seria–, llevas un día aquí, Ron Weasley, y no hemos tenido ningún tipo de pelea, vas a comportarte, ¿entendido?
–Tranquila Ginny. Fui yo el de la culpa –habló Cedric, de forma reservada, arreglándose la chaqueta–, pero te digo algo, Ron. Yo aquí no fui el único descarado.
Cedric se marchó hacia otro grupo y se agachó para colaborar pintando.
–Explícame qué fue lo que pasó.
–Ron comenzó a verle las tetas a Hermione, Cedric le propuso que se agachara...
–¡Hey! Que yo no le estaba viendo nada a Hermione –grité enrojecido por la rabia, y por la vergüenza.
–¿Y cómo sabes eso, Harry?
–Ron se desconectó apenas ingresamos a Hogwarts.
–Gracias, amigo.
–De todas formas actuaste bien, supongo… porque eres el defensor de los senos de Hermione.
–¡Argh! –me quejé. Preferí darme la vuelta e irme a un grupo de chicos de mi academia de ajedrez a ayudarles con su cartel. Sentado ahí, sosteniendo un bosquejo que había hecho uno de los chicos, vi como mi hermana hablaba con Hermione, la cual se sobresaltaba y se cubría su pecho con ambas manos. Espero que Ginny no le haya dicho algo malo de mí. Pensé.
Nota de la autora:
Por fin puedo subir la actualización. Ahora que mi abuela tampoco tiene internet en su casa, me es más complicado acceder a este servicio, y por ende, no subir las actualizaciones con la rapidez que desearía.
Espero de todo corazón que todas las lectoras y lectores chilenos que siguen este fic, hayan pasado unas muy buenas vacaciones dieciochenas. Yo me la he pasado leyendo libros para la universidad, por lo que no he disfrutado mucho. Además, aprovecho el poquito de tiempo libre para poder escribir las actualizaciones correspondientes.
Capítulo dedicado también de forma especial a Pequeña Weasley, la cual me ha enviado al mail una imagen que creó referente a este fic. La acabo de subir a mi perfil, la pueden ver, y también, conocer el playlist de Breaking Rules. Tiene música que fue muy pegajosa en el 2006, como también, en años anteriores.
¿Qué les pareció el capítulo de esta vez? Este estuvo más centrado en la relación no relación de Ron y Hermione, y expliqué un poco más los cambios que ha tenido la LOCE desde que se dictó. (Imagínense como sería si nunca los estudiantes se hubiesen organizado)
Muchas gracias a los nuevos lectores de Breaking Rules, cada vez llegan más y más, muchos no tienen cuenta en por lo que no puedo contestarte a sus comentarios. Crearse una cuenta es bastante fácil, pero por lo demás, puede dejar escrito su twitter, facebook o correo electrónico (recuerde que todo link debe de dejarlo c o n e s p a c i o s para que la página no los borre)
¡Se viene la marcha! :D
Vocabulario:
Mesa té Club: en Chile hay una marca de té llamada 'Té Club'. Cuando era pequeña, esta marca tenía un comercial televisivo donde se apreciaban a muchas personas compartiendo una taza de té en una mesa bien larga. Lo lindo era que se veía a lo largo de todo el país, y daba la sensación de que todas las mesas estuviesen unidas.
Minas: se le suele decir así a las chicas. Minos es la terminación para chicos.
Presidenta Bachelet: primera presidenta que tuvo nuestro país. En su mandato ocurrió la revolución pingüina.
Augusto Pinochet: dictador que tuvo Chile durante una gran cantidad de años (no entraré en política, así que me evitaré dar más comentarios con respecto a este personaje) él fue el que dictó la tan nombrada LOCE, un día antes de dejar el mandato del país.
