Capitulo 25

La isla cercana a Azkaban fue el punto de reunión, la escasa población de la pequeña comunidad pesquera no se dio cuenta de que cientos de hombres y mujeres se apostaban en el lado poniente de su pequeño paraíso; al aparecerse Severus notó que aun faltaban muchos de los magos y brujas que estaban bajo sus ordenes, Lord Voldemort de pie e inmóvil en la orilla de un precipicio miraba impasible hacia la oscura silueta de la prisión, su túnica ondeaba con furia al viento.

—Mi Señor— susurro Snape poniendo una rodilla al piso –cuando usted ordene—

—Severus… mi querido Severus— giro lentamente sonriendo – estoy tan orgulloso de tu trabajo en la primera parte de nuestro plan – indico con un gesto que se pusiera de pie y camino a su lado hasta donde unas hogueras eran el punto de reunión de los mortífagos convocados, puso en sus manos un pergamino enrollado mientras hablaba sobre los efectos de la epidemia – murieron nada menos que ciento setenta y tres aurores, jóvenes prometedores según el tierno discurso de Fudge en sus funerales— rio con burla por lo bajo – además de casi cincuenta jueces del Winzegamot – el pelinegro atino solo a mirarlo fijamente –si mi querido Snape, quedaron muy pocos jueces… el ministerio no quiso manejar las cifras reales, eso sin contar a los traidores a la sangre, magos y brujas que nos habían dado la espalda—

—son excelentes noticias mi señor— contestó Severus buscando con la mano en el bolsillo de su túnica – le tengo un pequeño presente— le entregó el mismo tubo de ensaye que Nagini le diera días atrás, ahora conteniendo unos pocos mililitros de sustancia roja y espesa, el Lord lo tomo con cuidado, sus largos y finos dedos manipularon curiosos el envase de cristal y lo miro interrogante –sangre de Albus Dumbledore, fue inmune al virus y me permitió revisar su sangre para salvar a otros— se guardó bien de externar su alivio al ver la expresión de Voldemort.

—no puede ser— siseo y después soltó una carcajada que hizo temblar a los demás mortífagos —¡ no puede ser, sangre del mismísimo Albus Dumbledore!— todos lo miraron confundidos y luego miraron a Severus entendiendo la situación —¡vean, partida de mediocres zalameros!— triunfante levantaba en lo alto el pequeño tubo, Snape solo lo miraba sin decir palabra –¡esta…esta es la respuesta a todas sus intrigas!— encaró directamente a Lucius Malfoy plantándole la muestra en el rostro —¡mira esto Lucius! – el rubio abrió los ojos en un gesto de miedo y luego miro a Severus sin saber que hacer o decir –eras el primero en injuriarlo, en decir que me estaba traicionando, pero no… ¡sangre de Albus Dumbledore! –y de nuevo dejo escuchar esa carcajada propia de él, un psicópata, un asesino sin corazón.

—pídeme lo que sea Severus… ¡hazlo!— solo apretó los labios, no podía cometer ningún error en este momento.

—Lo hice solo para servirle amo— susurro –por ahora creo que lo principal es atacar Azkaban y salir triunfantes en ello— se ajustó la mascara de demonio, solo podía escuchar su respiración, los ruidos externos llegaban un poco apagados, el Lord de nuevo le sonrió, un escalofrío recorrió su espalda cuando los ojos viperinos entrecerrados como rendijas lo miraron fijamente.

—¡eres un diamante enorme entre mis tesoros Severus, has servido bien a nuestra causa, a mi sangre misma la has cuidado con esmero, y te juro que serás el mejor recompensado de todos mis fieles seguidores!— puso su mano en el hombro de Snape que de inmediato sintió un peso enorme, una nueva y tremenda responsabilidad más desde ahora.

Los licántropos comenzaron a aullar y la luna salió de entre las nubes, pudo entonces apreciar el tamaño del ejercito; al menos una treintena de gigantes, varones en su totalidad ya avanzaban atravesando el pequeño estrecho marino que separaba a la isla principal de la isla donde se encontraba la prisión, la profundidad del agua no era suficiente para cubrirles hasta el pecho y en sus hombros y brazos llevaban licántropos, algunos ya convertidos, otros todavía con forma humana.

—Fenrir va a atacar primero, algunos de los lobos son magos y tienen la tarea de debilitar los escudos protectores, Lammar por su lado va a atacar para eliminar a los vigías— Voldemort señalo hacia la parte superior de la construcción y Severus revisaba el pergamino que resultó ser el plano del lugar con los nombres de los presos –los dementores se unirán a los vampiros en cuanto inicie el ataque— siseo extasiado – y tu mi querido Severus, junto con tu contingente van a entrar directamente a Azkaban—

—como acordamos mi señor— contesto y miro a sus espaldas, un grupo de aproximadamente doscientos magos y brujas oscuros lo miraban tras sus mascaras —¡Lucius!— llamó y éste dio un paso al frente –toma a cincuenta de los nuestros, ustedes encabezarán el ataque, selecciona a los más diestros y ágiles para matar y destruir; Bellatrix, tu lleva a veinticinco y comienzas a destruir las puertas que se te pongan enfrente, ¿entendido?— la bruja hizo un movimiento afirmativo con la cabeza — ¡Rodolphus!— el esposo de Bellatrix se alejo de ella parándose a su lado –tu llevarás a cincuenta de los mejores en maldiciones imperdonables, van directamente sobre los aurores y las defensas que aún sigan en pie— Lestrange asintió y avanzo para organizar a su contingente.

— ¡El resto de ustedes van a seguirme!; revisaremos concienzudamente cada celda, cada habitación utilizando nuestras varitas para localizar a los prisioneros ¡Michael vas a acompañarme! ¡Draco tu encabezas el grupo que rescatará los restos del cementerio!— desenfundo la varita que eligió para ese momento, la varita de un mago con quien tuvo un duelo a escasos doce años de edad y afortunadamente para él, el pobre infeliz no conocía tantos hechizos oscuros como Severus; esa varita era de excelente calidad y muy poderosa, apropiada para este momento.

–Al llegar al cementerio, quiero que cada uno de ustedes convoque un ataúd, Lord dio la orden de llevarnos hasta nuestros muertos— ordeno a Draco y su grupo, todos gritaron entusiasmados por este primer ataque, por esa fuerza que los movía a ir en contra de las reglas ministeriales, de las aparentes falacias de su mundo, no podían dar marcha atrás.

Un rugido lejano, proveniente de las costas de la pequeña isla que albergaba la prisión los hizo callar, ansiosos dirigieron la mirada hacia el sitio y la luna ilumino la escena.

Volando por la parte superior de Azkaban, Lammar y los vampiros magos lanzaban hechizos y conjuros a los que guardaban almenas y torres, los cuerpos caían y los chupasangre los atrapaban al vuelo, desgarrándoles gargantas y acallando con eso sus gritos de espanto, en ese momento los dementores se agruparon y comenzaron a volar rodeando la prisión, cuando detectaban a algún guardia entraban de inmediato y dos o tres sombras sacaban volando al pobre desdichado dando alaridos de terror, la cima rocosa en el sureste de la pequeña isla en pocos minutos quedo cubierta de cadáveres destrozados que eran lanzados contra la costa y decenas de tiburones comenzaron a llegar atraídos por el olor de la sangre en el agua salada, dando cuenta de los que se encontraban casi flotando en el fuerte oleaje; Fenrir dio un fuerte aullido, era su señal para que Malfoy Sr. entrara en acción.

Lucius grito un "adelante" y su contingente lo siguió en forma de gruesas volutas de humo negro, en segundos llegaron a la playa principal de la isla y los disparos de las varitas iluminaban las secciones que invadían, los gritos fueron disminuyendo y esa fue la señal para que Bellatrix avanzara con su grupo, los estallidos del conjuro bombarda máxima hacían cimbrar hasta el farallón donde se encontraba Severus con su gente.

Rodolphus siguió casi de inmediato a su mujer, de la que escuchaban sus carcajadas histéricas al destruir la construcción, el grupo que limpiaría el camino ya estaba ubicado en su sitio, pocos aurores y guardias mantenían aún sus puestos, luces verdes de decenas de avadas iluminaban pasillos y ventanas, entonces Snape dio una señal con la varita y su grupo de inmediato se movilizó.

Aparecieron frente a las destruidas puertas principales, Bellatrix es buena cuando hace lo que le gusta, las murallas se encontraban agrietadas y los repentinos conjuros explosivos las hacían vibrar con fuerza.

Entraron y los cuerpos sin vida de algunos aurores fue lo primero que vieron, cuerpos destazados por las garras de los licántropos, aplastados y desmembrados por los gigantes salvajes; pasaron algunas puertas de madera vieja y apolillada, la seguridad física no era tan importante para el estúpido ministro teniendo el efímero control sobre los dementores y sobre todo, a los magos sin varitas y disminuidos emocionalmente para realizar cualquier conjuro sencillo.

Ordeno a tres grupos subir hasta las almenas, mientras se dirigió al patio central donde se encontraban varias puertas de acero según los planos que Nagini obtuvo con uno de sus espías en el ministerio, ahí debían encontrarse los mortífagos más valiosos.

Alecto y Amycus Carrow se encontraban en las primeras celdas según el plano que me entregó Lord Voldemort al principio del ataque.

Un viejo auror gemía adolorido por el ataque recibido por parte de Bellatrix, sus piernas habían desaparecido y un charco sanguinolento corría desde sus miembros mutilados hasta la puerta donde se encontraba presa Alecto.

— ¡A un lado!— grito Snape y la puerta salió disparada hecha trizas, Alecto se encontraba encadenada, sucia y rodeada de insectos y roedores.

— ¡Por fin!— grito con voz afónica — ¡por fin mi Señor!— uno de los magos entro a la apestosa celda y la libero, la saco casi arrastrando mientras una bruja destruía la puerta de la celda de Amycus.

— ¡Mi varita!— chillo Alecto, Severus reviso de inmediato el mapa, las varitas habían sido destruidas y sus astillas se encontraban almacenadas en los sótanos del lugar.

— ¡Ustedes tres!— señalo a unos magos que esperaban ordenes – ¡bajen a los sótanos, llévense a Alecto y a Amycus para que localicen los restos de sus varitas y tráiganlos a este patio de inmediato!— las explosiones provocadas por Bellatrix eran ensordecedoras, dudó que después de este ataque el lugar pudiera ser habitado de nuevo.

—Encontramos el cementerio Severus— Draco se acercó discretamente –hemos intentado sacar a los que han sido enterrados pero el ministerio incineró muchos cuerpos—

—Dispersen las cenizas en el mar, que no quede ni uno solo de nosotros en este sitio— gruñó mientras destruía otra de las enormes puertas haciendo saltar el metal fundido.

— ¿Qué demonios?— un hombre delgado y tan sucio como sus compañeros presos colgaba de unas cadenas.

— ¡Eres libre O'Hara!— gritó Snape mientras destrozaba las cadenas y el hombre caía pesadamente – ¡libérenlo y llévenlo con los Carrow a buscar los restos de sus varitas!—

Estaba a punto de abrir una cuarta celda cuando la puerta explotó de adentro hacia fuera; un hombre enorme que solo puede describirse como un semigigante salió enarbolando una varita.

— ¡Malditos mortífagos!— gritaba con voz ronca, lucia confundido y se tambaleaba, Severus logró esquivar un golpe de su enorme rodilla y le lanzó un hechizo petrificador, cayó cual largo era y ordeno que lo tuvieran vigilado, se trataba de un viejo auror que se escondió en las cámaras, era su primer prisionero.

Entro a otras dos celdas donde desgraciadamente los presos murieron varias semanas atrás y ni siquiera se habían percatado los guardianes, los restos resecos y momificados de un hombre y una adolescente colgaban de las cadenas empotradas en la pared; al abrir la puerta de la celda de la joven una corriente de aire movió sus restos, desintegrándolos casi por completo.

— ¡Jugson!— llamó a uno recién liberado que mataba con sus manos al auror mutilado para robarle su varita –toma los restos de esta niña y llévalos a tierra firme— éste obedeció de inmediato las ordenes y Severus salió del circulo del patio.

El ataque aéreo comandado por Lammar continuaba, se podían escuchar gemir a los dementores extasiados en la orgía de almas que succionaban de los aurores que aún daban pelea en la parte superior de la prisión; los vampiros atrapaban a los infortunados que caían ya sin alma y terminaban el trabajo de los dementores, clavando sus afilados dientes en los cuellos tibios, el sonido de la tráquea al romperse, el chorro de sangre en sus bocas les provocaban risas, gritos de triunfo, algunos saboreaban lentamente a sus victimas, tomando tierra cerca de quienes atacaban por tierra, sujetando en intimo abrazo a sus victimas agonizantes.

Por parte del contingente de Fenrir, los licántropos se daban su propio festín; no tenían permiso de convertir a nadie, así que debían aniquilar a quien se pusiera frente a ellos, su trabajo termino mucho antes que el de los magos y los licántropos estaban echados tranquilamente, saboreando entrañas o extremidades como perros callejeros que se han robado un trozo de res en la carnicería. Otros disputaban pedazos de cuerpos con los gigantes, que de un bocado quitaban piernas y brazos a los cadáveres que yacían en las orillas del mar, algunos incluso se atrevían a tomar a los tiburones que se acercaron para robar su botín, la costa ya no tenia cadáveres completos, solo pedazos mutilados, restos irreconocibles, ni siquiera podía decirse que pertenecieron alguna vez a un ser humano.

Las explosiones causadas por los grupos de Malfoy y los Lestrange eran ensordecedoras, mientras atravesaban el patio, restos de paredes y mampostería caían amenazando con lesionarlos, así que entraron de nuevo y ordeno a un grupo de brujas jóvenes que se llevaran a los recién rescatados a la playa para atenderlos, revisarlos y sobre todo, que en el montón de cajas que sacaban de los sótanos fueran buscando los restos de sus varitas, el siguiente paso sería secuestrar a algún fabricante para que las reparasen.

Siguió subiendo con un grupo que poco a poco disminuía hasta que se encontró totalmente solo, faltaban de ese lado solo ocho celdas, según el mapa vacías, cosa que constato con hechizos sencillos para volar las puertas, la última sin embargo estaba más que protegida, intento derribar parte del muro para poder revisarla, lo peor era que el mapa no decía quien se encontraba ahí.

La puerta comenzó a sacudirse con fuerza, gritos apagados salían de la celda, así que primero intento abrirla con un conjuro explosivo sencillo que fue rebotado y le impacto directamente, lanzándolo un par de metros estrellándolo con el muro detrás de él.

Comment.

Ok un nuevo capitulo... les platico que este fic es una reedicion de mi vieja historia inconclusa "wilhemina snape un cambio en la historia" originalmente esa historia iba por el capitulo ochenta y nueve y ya eran dos terceras partes de la misma, pero me di cuenta que faltaban algunos detalles y decidi arreglarlo. por eso van a encontrar algunos errorcitos pues la historia original estaba escrita en primera persona, asi que si ven un error porfi avísenme! gracias y disfruten de la historia.