Ningún personaje de Miraculos Ladybug me pertenece. Esto es solo una adaptación de la historia de la autora Susan Elizabeth Phillips.

Comentarios: Advertencia. La historia tiene lemmon y palabras altisonantes. Se recomienda discreción.

Espero que les gustara. Una disculpa por la tardanza recién tengo tiempo libre. Ahora si me concentrare en seguir mis demás historias para terminarlas antes de subirlas. Muchas gracias por su apoyo. Un abrazo a la distancia.

EPILOGO

Lady y Adrien se casaron por segunda vez diez días después en un campo al norte de Tampa. La ceremonia tuvo lugar al amanecer porque la novia insistió en contar con la presencia de un invitado que los demás hubieran preferido que olvidara.

Plagg descansaba a los pies de Lady, y ambos estaban unidos por una larga correa plateada.

Un extremo rodeaba el cuello de la pantera y el otro envolvía la muñeca de la joven. Como resultado de la presencia del felino, el número de personas que asistían a la ceremonia nupcial a las seis de esa mañana de octubre era bastante reducido. Y parecían bastante nerviosas.

—No sé por qué no pudo dejarlo en la jaula —le susurró Chloe a su marido, el hombre con quien se había casado unos días antes en una ceremonia celebrada en la pista central que finalizó con una actuación en el trapecio de los hermanos HawkMoth.

—A mí me vas a hablar de mujeres tercas —repuso él —Estoy casado con una-

Ella le dirigió una mirada de complicidad.

—Tienes suerte-

—Sí—asintió Nathaniel —tengo suerte-

Al lado de ellos, Lila acarició la trompa de Nooro mientras miraba a Lady con aire crítico. Si ésa fuera su boda, llevaría puesto algo más bonito que unos viejos vaqueros, sobre todo

—y Lila lo sabía bien— cuando no podía abrocharlos en la cintura. De hecho, se había puesto una de las enormes camisas azules de Adrien para ocultarlo.

De todas formas, Lady estaba muy bonita. Tenía las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes, y se había puesto una tiara de brillantes en forma de margaritas en el pelo. Adrien se la había regalado por sorpresa, junto con un anillo de diamantes tan grande que era una suerte para todos que aún no hubiera salido el sol o se habrían quedado ciegos.

Ese verano hubo tantos cambios en la vida de Lila que todavía le costaba asimilarlos. Chloe no iba a vender el circo de los Hermanos Bourgeois y a Lila le parecía genial que su padre y ella estuvieran intentando tener un bebé. Chloe era una madrastra genial. Le había dicho a Lila que podía empezar a salir con chicos ese año, aunque su padre había añadido que lo haría sobre su cadáver, y se había convertido en una persona casi tan cariñosa como Lady.

Lady le había comentado a Lila que se matricularía en la universidad donde daba clases Adrien tan pronto como naciera el bebé para poder trabajar después en una guardería, y que los dos se irían a Francia en diciembre para adquirir piezas para ese museo tan grande del que Adrien era asesor. A pesar de todo, harían la gira del verano siguiente con el circo de los Hermanos Bourgeois, y Lady incluso le había dicho que volvería a actuar con Adrien en la pista central. Le había confesado que ya no le daban miedo los látigos porque ya había experimentado lo peor que podía pasarle.

Adrien comenzó a formular sus votos con una voz ronca y profunda y, cuando bajó la mirada hacia Lady, su expresión era tierna como si tuviese ante sus ojos lo que más amaba en el mundo. Lady, naturalmente, rompió a llorar y Alya tuvo que ofrecerle un pañuelo de papel. La joven respiró hondo y se dispuso a decir sus votos.

—Yo, Marinette Cheng Agreste, te tomo a ti... —Hizo una pausa.

Adrien la miró y arqueó una ceja.

—No me digas que has vuelto a olvidarte de mi nombre —Parecía exasperado, pero Lila hubiera jurado que quería reírse.

—Claro que no. Es que no conozco tu segundo apellido y acabo de darme cuenta ahora-

—Ah... —Adrien se inclinó y se lo susurró al oído.

—Perfecto —Lady sonrió entre lágrimas y volvió a mirarlo a los ojos. —Yo, Marinette Cheng Agreste, te tomo a ti, Adrien Agreste Bonaparte...-

Mientras Lady seguía hablando, Adrien le apretó la mano y Lila pensó que él también tenía lágrimas en los ojos.

Plagg se levantó y se estiró hasta alcanzar toda su longitud. Chloe se puso nerviosa y se arrimó al brazo de Nathaniel buscando protección. A Lila no es que le volviera loca la pantera, pero no era tan cobarde como Chloe.

Su madrastra había dado una gran sorpresa a la pareja cuando les entregó a Plagg como regalo de boda. Adrien ya había mandado construir un lugar para la pantera detrás de su casa en Connecticut.

Seguro que era asombroso ser tan rico. Aunque nadie lo hubiera mencionado, Lila pensaba que Nooro pasaría también el invierno en el granero que Adrien tenía en Connecticut en lugar de quedarse con el resto de los elefantes en Tampa.

—Yo los declaro marido y mujer-

Lady y Adrien se miraron el uno al otro y, por un instante, dio la impresión de que se habían olvidado del resto del mundo. Por fin, Adrien recordó que era el momento del beso y se inclinó para besar a su esposa. Lila no pudo asegurar que fuera un beso francés, pero no le hubiera extrañado nada. Mientras se besaban, Nooro los espolvoreó con briznas de heno como si éstas fueran arroz.

Todos se echaron a reír menos Chloe, que seguía pendiente de Plagg.

Lady soltó la correa de la pantera. Luego lanzó un gritito de alegría y rodeó el cuello de Adrien con los brazos. Él la alzó y la hizo girar, aunque lo hizo con mucho cuidado para no lastimar al bebé.

Cuando se detuvo, la besó de nuevo.

—He conseguido a la mejor mujer Agreste de todas-

Lady adoptó esa mirada tan descarada que incluso Lila pensaba que era preciosa.

—Y yo tengo al mejor de los hombres Agreste-

Todo aquello le parecía tan ridículo que Lila comenzó a sentir vergüenza ajena, pero no se contuvo a la hora de vitorear, porque le gustaban los finales felices.

Luego se dio cuenta de que aquello no era un final en absoluto. Al mirar a su alrededor, a todas esas personas que amaba, supo que sólo era el comienzo de una nueva vida.