Capitulo XXIX
Batalla de recepción.
Siete figuras posaban inertes en la superficie del agua, midiendo sus fuerzas, esperando la señal apropiada para iniciar el ataque que inminentemente parecía imposible de contener por más tiempo.
De los encapuchados, la figura inquieta que parecía querer saltar en el agua unos minutos atrás, era la qué más interesada parecía en iniciar combate, debido a que su cuerpo temblaba ligeramente a pesar de estar cubierto por la sotana, la más alto del trío, parecía aburrida, como si la batalla que estaba ante sus ojos no fuera siquiera digna de su completa atención.
Pero todos sabían que sus manos estaban posicionadas de forma estratégica para extraer su enorme Katana de su cinto. O quizás para arrojar el mismo Jutsu que hace poco empleó en contra de los bandidos.
Los miembros de Akatsuki, tampoco estaban con la guardia baja, Itachi mantenía activado su Sharingan, mientras que Kisame jugueteaba ligeramente con el mango de su enorme espada. Tobi intentaba hurgar en su nariz a través de la máscara sin lograr resultado alguno, emitiendo quejidos de frustración de vez en cuando. A su lado, estaba un hombre completamente rubio, un aire de frialdad y apatía emergiendo de el, como si careciera de interés alguno en los oponentes que estaban ante el.
"¡AH HA, Lo logré!" Gritó de improviso Tobi, mientras esgrimía su dedo a todos sus compañeros en algo cercano a orgullo, mientras este portaba la mucosa evidencia ante todo el mundo para ser vista y apreciada. Nadie dijo nada, de hecho el único sonido que aún podía escucharse era el sonar de la brisa recorriendo el lugar, mientras el obvio idiota esperaba los elogios y el vitoreo de lo que él consideraba era un gran logro.
Fue entonces que todos los miembros de Akatsuki emprendieron en huida, dejando solo al pobre idiota en medio del agua, que tontamente rascaba su cabeza ante la reacción de sus camaradas, antes de que un enorme dragón de agua emergiera desde debajo de sus pies engulléndolo por completo antes de sumergirse de nuevo en las profundidades del río.
Itachi mantenía sus ojos firmes, intentando copiar dicha técnica, encontrando para su enojo, que no había forma de rastrear el Chakra, o siquiera pudo vislumbrar el movimiento que era necesario para poner en marcha el ataque, comprendiendo que quizás, no podría copiarlo o imitarlo, por ahora.
Introdujo su mano en su sotana, sacando de uno de sus sostenedores su confiable Kodachi, esa que no había empleado desde que asesinó a su familia, dándose la vuelta de inmediato para impedir ser dividido en dos gracias al ataque de la figura más pequeña del trío, que curiosamente, portaba un Ninjato en sus manos, finamente tallado en toda su estructura con pequeños dragones, mientras que su mango era blanco, un color peculiar en un arma que constantemente se impregnaba en sangre.
Se apartó de su enemigo, cayendo a unos cuantos metros de distancia, antes de tomar impulso nuevamente y emprender en embestida en contra del osado oponente. Saltó, aprovechando su velocidad y el empuje de la gravedad para que su golpe tuviera mucha más potencia de la usual, portando su espada en su mano derecha, lanzando un golpe con tal de mantener ocupado al sujeto que ahora bloqueaba su embestida con su Ninjato, pero que a diferencia suya empleaba ambas manos para impedir ser lastimado por el golpe.
Itachi aprovechó ese leve descuido en su defensa, formando algo de Chakra en su mano libre y empleando el ambiente que lo rodea como un arma, "Suiton Suiryuudan no Jutsu." Dijo en voz calma y controlada, observando como su oponente alzaba el rostro en su dirección, quizás sorprendido por su ataque, lanzando inesperadamente un fuerte golpe que lo arrojó un par de metros del lugar, mientras su oponente intentaba saltar y alejarse del dragón que rápidamente se le acercaba.
Itachi se preparó para arrojar otro Jutsu con tal de aprovechar el agua que lo rodeaba para acabar con su enemigo, solo para abrir los ojos en sorpresa al ver a su adversario sellar en su muñeca izquierda el Ninjato, antes de alzar sus brazos en dirección de la bestia, esperando a que esta le embistiera solo para esquivarlo a último segundo, rodeándolo con sus manos y sorpresivamente, manipulando el agua bajo su completo control, al expulsar de forma violenta el Chakra del Uchiha de su cuerpo con tal de reemplazarlo con el suyo propio.
Itachi se apresuró para emplear otro Ninjutsu para cuando la figura tomó control de su Dragón de agua y comenzó a emplearlo en su contra, arrojándolo en su dirección con tal de engullirlo por completo, Itachi estuvo a punto de imitar su maniobra con tal de tomar a su oponente con la guardia baja, cuando sus ojos se abrieron de par en par al sentir una presencia debajo de sus pies, que salía disparada con tal de devorarlo justo como ocurrió con Tobi.
Intentó usar el Shunshin con tal de alejarse rápidamente, solo para ver que su otrora Dragón de hace unos minutos, estaba dividiendo su cabeza en nueve partes, creando uno incluso más grande que el que él había creado con tal de evitar que escapara por alguna otra dirección.
Frunció el ceño, no en frustración sino en completa concentración, observando cada detalle de la fastuosa técnica. Intentando grabar este momento en su memoria por siempre, antes de ser engullido por completo desde sus pies por el mismo dragón que devoró al imbécil de Madara.
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Kisame observaba atento a su oponente, completamente convencido de que saldría airoso de esta batalla. Desenfundando su enorme Zambatou con tal de intimidar al tonto que se atrevía a desafiarlo en un duelo de espadas.
La imponente figura encapuchada, lentamente desenvaino la aparentemente frágil Katana empuñándola firmemente en su mano derecha, mientras la izquierda estaba fija en la posición en la que sería más fácil enfocar Chakra en sus extremidades. Kisame sonrió al comprender que se encontraba justo con el tipo de oponente con el que sus habilidades eran imbatibles, un espadachín que empleaba Chakra para aumentar sus destrezas.
Un ligero temblor en el agua que le rodeaba le alertó de que estaba siendo atacado, pero después de algunos minutos en alerta, nada ocurría por lo que presumía había fallado. A pesar de que su instinto le decía de que quizás, no debía bajar la guardia en caso de que hubiese una sorpresa desagradable.
Fue allí que un ligero movimiento en la superficie del agua le alertó que algo se acercaba desde debajo de la superficie. Por lo que emprendió en rápida huida con tal de evitar se tragado como el tonto de Tobi. Su oponente seguía parado en el mismo lugar, canalizando su Chakra por medio de sus pies hacía la superficie del agua. Lo que le informaba que se estaba enfrentando en contra del sujeto que podía crear esos dragones de agua.
El sonido de una intensa batalla a su espalda le robó la atención por un par de segundos, viendo la enorme bestia que ahora luchaba en contra de su compañero de equipo, comprendiendo que Itachi combatía con quien él hace unos segundos, sospechaba era su oponente.
Saltó, utilizando el Shunshin con tal de alejarse de otro ataque que parecía detenerse justo a apenas centímetros de la superficie, de hecho, ahora que lo notaba, en gran parte del agua que le rodeaba, pequeños círculos de agua emergían de golpe, revelando que algo había desplazado un gran espacio donde hace poco solo había agua. De hecho, sonrió al ver que gran parte del terreno donde luchaban estaba repleto de este extraño fenómeno.
Sonriendo al creer que se encontraba con una alteración de la técnica; Suiton Suijenki no Jutsu, donde varios proyectiles emergen del agua con tal de capturar al enemigo, reunió algo de Chakra arrojando una técnica que quizás arruinaría el escenario que tan elaboradamente preparaba su oponente.
"Mizu no Tatsumaki." De pronto, la superficie del río se arremolinó justo alrededor de sus pies, creando lentamente una enorme espiral que poco a poco devoraba los pequeños círculos en el agua. Kisame sonrió, al menos por algunos segundos hasta que su espiral de agua descubrió que los círculos en realidad no eran ocasionados por una cantidad de agua repleta de Chakra, sino, de hecho, de enormes pilares que roca que yacían a meros centímetros de la superficie. No supo su función hasta que del más cercano, emergió una figura más estilizada del dragón de roca que observó tiempo atrás.
Este se desplazaba por entre los pilares, moviéndose a gran velocidad mientras ignoraba el remolino de agua, Kisame sonrió a pesar del predicamento en que se encontraba, alzando su espada en dirección de la veloz bestia e impidiendo que esta lo partiera en dos con su filosa y muy letal mandíbula. Samehada, su fiel Zambatou cortó a la criatura en dos como si fuera mantequilla, devorando el Chakra que la mantenía con vida mientras que rebanaba en pedazos la roca que sin la energía que la conservaba firme, regresaba a ser simple lodo, como el que se encontraba en el fondo de este río.
Empleó el Kawarimi con algunas de las rocas cuando en su espalda presintió un ligero movimiento, reconociendo que dicha técnica había salvado su vida al ver que su oponente aprovechaba su momento de descuido para lanzar un golpe vertical en dirección de su torso con su enorme Katana.
Reapareció en su espalda, golpeando a su oponente en su hombro izquierdo con el filo de su espada, hundiendo su peso en el frágil cuerpo humano, solo para maldecir al ver que dicho cuerpo estaba hecho por mera roca. Intentó emplear nuevamente el Kawarimi solo para encontrar que sus pies estaban ahora atrapados por dos manos hechas de piedra de uno de los pilares que aún se mantenían en pie a pesar de todo.
Intentó cortarlo cuando una enorme explosión en el cielo detuvo por algunos segundos la batalla.
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Hikari pateó a uno de sus oponentes mientras este intentaba acercarse a ella por su espalda, respiraba agitada, ambas manos completamente inutilizadas yacían a un lado de su cuerpo, moviéndose descontroladamente a medida que ella esquivaba la brutal embestida de dos de sus enemigos, fallando por completo y recibiendo tres impactos sobre su estómago que de no ser por su entrenamiento Shinobi, le habrían sacado del juego.
Cayó de golpe sobre la pared más cercana, perdiendo por el agotamiento la última ventaja con la que contaba hasta ahora, que era su Byakugan, respiraba agitada, mientras intentaba enfocar su ahora borrosa vista en las tres siluetas que aún estaban en pie.
Aparentemente había derrotado a uno de ellos, pero no estaba del todo segura si fue su primer oponente, u alguien más protegido por la armadura de Bambú. Maldijo su suerte, al ver que estaba demasiado agotada como para oponer resistencia a alguno de ellos, siendo levantada por sus brazos en dirección de su otro compañero, que por su estatura pudo comprender era con quien luchó al comienzo.
Sus oídos e instintos podían presentir la última figura detrás de ella, como un verdugo esperando su orden para decapitarla. Se concentró, intentando reunir su última esperanza, que era el Youki que alimentaba su cuerpo, sabía que gastarlo era una sentencia de muerte, ya que era lo único que la mantenía con vida, pero en esta situación, en que al no usarlo igual podría terminar muerta no tenía otra opción, aún tenía mucho por que vivir, no había visto a sus hijos en años, y definitivamente no iría al otro mundo sin poder verlos una última vez.
Supo que fue el movimiento incorrecto al sentir que sus oponentes se aferraron con aún más fuerza a sus brazos, mientras que el más pequeño del cuarteto iniciaba una serie de complejos sellos de manos que no hacían nada por calmar sus nervios.
Intentó realizar el Kaiten, pero un terrible golpe sobre su estómago impidió que tan siquiera lo intentara, gritó, al ser consumida por un dolor que en mucho tiempo no había experimentado, bajó su mirada para ver que su vientre estaba perforado por los dedos del sujeto que estaba ante ella.
Supo que había perdido toda la energía que estaba acumulando, sus ojos dejaron de ver y lentamente la oscuridad clamó por ella.
Su cuerpo quedó inmóvil mientras aún era sujetada por sus enemigos.
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En el río, la batalla se detuvo por completo, cuando la tercera figura descendía del cielo con un objeto entre sus manos. A sus pies estaba un Dragón sin patas, que lentamente ondulaba su cuerpo a través del aire, bajando a su creador y su victima en la superficie del agua.
La capucha finalmente se había caído del rostro del sujeto, demostrando un largo cabello rubio, sus ojos estaban cerrados, su nariz era pequeña, sus labios eran color carmín, totalmente tentadores. En sus oídos estaban colgados como aretes un par de colmillos de alguna desafortunada bestia, obviamente carnívora.
A su costado estaba Deidara, totalmente magullado y sangrante, sujetando con su brazo izquierdo el muñón donde hace tan solo unos minutos estaba su mano derecha. "¿Esto satisface tus preguntas Madara-sempai?"
Dicho hombre emergía desde debajo de la superficie, serio y calmado, todo lo opuesto de lo que representaba hace poco. A varios metros de donde él se encontraba, surgió de igual forma Itachi, ambos ni siquiera portaban una gota de humedad en sus vestimentas, a pesar de donde habían emergido.
La figura de la silueta más pequeña alzó sus manos, develando su rostro, delicado y femenino, gran parte de su cabello cubriendo su frente, con una fría sonrisa que adornaba sus labios. "Sus habilidades en combate son sorprendentes." Comentó apacible antes de que la silueta más alta terminara su frase.
"A pesar de ser hombres." Dicho esto, todas las figuras desecharon sus sotanas, revelando tres esculturales féminas con ropas chinas.
"¡Lamento la prueba, pero realmente necesitaba saber si valen lo que les pago!" Comentó Madara mientras lentamente caminaba en dirección de su camarada caído, que rápidamente fue arrojado a un par de metros de la rubia. Qué aún mantenía en su brazo libre el apéndice faltante del sujeto.
La chica de largo cabello rubio, abrió sus ojos, revelando unas irises color púrpura oscuro. "Me sorprende que haya durado tanto en mi elemento, mi intención era despedazarlo por osar creer que sus marionetas son rivales algunos para mí en el cielo azul." Dicho esto, arrojó el apéndice hacia el hombre herido, con cierto disfrute de su condición.
"Te agradezco el haberte contenido, sería lamentable seguir perdiendo a mis subalternos antes de lograr mis planes." Dijo el enmascarado.
La más pequeña del grupo se acercó a sus hermanas, revelando sus ojos verde jade, "No importa si pierdes un hombre o dos, poco a poco descubrirás que una de nosotras vale por cinco de tus hombres." La más alta asintió, mientras mostraba sus ojos color miel. Ambas tenían el cabello de color negro.
"Bien, pero por ahora debemos marcharnos, estoy seguro de que nuestra… actividad, ha atraído la atención de la seguridad local, y por ahora debemos pasar desapercibidos, al menos hasta que el momento sea el propicio."
La rubia asintió, "Mi nombre es Sora, la de los ojos verdes es Mizu, y la espadachín es Tsuchi."
"Aire, tierra y agua, nombres apropiados diría yo."
Y sin decir no más, todos desaparecieron del lugar, empleando su entrenamiento para seguir el paso de Madara, siendo el último de ellos Deidara, quien maldecía en voz baja la humillación que acababa de vivir.
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"¿Crees que exageramos demasiado?"
"Era necesario, recuerda que el plan era sellar el Youki con tal de garantizarle un par de meses más."
"Pero sigo sintiéndome mal por haberla atacado."
Hikari lentamente abrió los ojos a pesar del dolor que esto implicaba, su cuerpo estaba maltrecho, y su vientre parecía estar abierto de par en par gracias al nivel de dolor que ahora circundaba la zona.
"¡MIREN, ESTÁ DESPERTANDO!"
Ella intentó enfocar pero era en vano, aún estaba demasiado débil como para poder lograrlo con éxito. Un fuerte sonido que supo identificar como un golpe resonó en el ambiente, confundiéndola por la manera en que sus enemigos se comportaban alrededor de ella.
"¿Silencio idiota, acaso tienes que ser tan escandaloso?"
Ella reconoció esa voz, o al menos creía hacerlo, por lo que en menos de unos segundos forzó su cuerpo a responder a sus plegarias por saber quien estaba a su alrededor. Lo primero que observó fue el cabello negro, ligeramente más corto de lo que lo recordaba, su rostro era largo y delicado, a pesar de las cicatrices que marcaban su piel. Sus ojos eran negros y fríos, una máscara que supo utilizaba para ocultar el buen chico que ella llegó a ver en algunas ocasiones.
"¿Sa—Sasuke?" Preguntó confundida y esperanzada, el chico, no, el hombre ante ella afirmó ligeramente, antes de que ella girara lentamente su rostro en dirección de los demás intrusos, su corazón latiendo con fuerza suficiente como para casi salir despedido de su caja torácica.
A su lado estaba otro hombre, de gran envergadura, cabello corto erizado hacía el cielo, una bandada cubría su frente, quizás en un intento por ocultar sus enormes cejas, sus ropas para su martirio seguían siendo verdes, aunque en una tonalidad mucho más oscura, al menos el estilo había mejorado notoriamente, siendo un traje marcial chino lo que portaba sobre su cuerpo.
Casi símil al que usaba cuando era un niño, pudo notar. "¿Lee?" El hombre sonrió de oreja a oreja, ella pudo notar con un cierto dejo de tristeza que en esta oportunidad, tal acto no le brindaba ganas de comprar dentrífico.
"¡Es un placer volver a verla Hikari-sama! Aunque lamento haberla enfrentado…"
"¡Ya basta de lamentarte Lee, era necesario para garantizar un poco de estabilidad en su vida!" Ella volteó de inmediato en dirección de esa voz, reconociendo a su hija en el acto, notando su largo cabello negro, sus ojos lavanda, su sonrisa candida, y para su horror, una cicatriz en su mejilla izquierda que descendía justo debajo del ojo hasta su mentón. "¿HI-Hinata?"
Supo que era su hija al ver su sonrisa, "Hola, Okasan." Su voz era melodiosa, símil a la suya pero tan diferente al mismo tiempo. Alguien se acercó detrás de la mujer en la que se convirtió su primogénita, robándole por completo el aliento al ver que tan alto era. Su cabello era largo y su traje era una enorme reminiscencia de lo que usaba Jiraiya, de hecho todo en el parecía emular al hombre, pero existían grandes diferencias entre los dos.
En realidad lo único símil era su cabello y el Hitai-ate que cubría su frente, uno que portaba un remolino en vez del Kanji 'aceite.'
Hikari observó al hombre que abrazaba delicadamente a su hija, quien sonreía y alzaba su brazo con tal de acariciar su mejilla con la palma de su mano. Surcando con sus dedos una cicatriz similar a la de su hija, solo que está se encontraba en su mejilla derecha.
Dejó escapar un par de lágrimas al verlo finalmente, tan parecido a su padre, pero a su vez tan diferente.
"Estamos en casa, Okasan." Dijo sereno, mientras cerraba sus ojos y sonreía ligeramente en su dirección. Hikari lloró, como hacía tiempo no lo había hecho, a pesar del extraño ataque, estaba extasiada, finalmente había recuperado a sus pequeños. Finalmente podía morir en paz después de todos estos años de espera y angustia.
Su mundo se rodeó de oscuridad al perder la conciencia nuevamente.
Hinata lentamente se separó de Naruto, examinando a su madre después de la manipulación que ella había realizado. "Démosle unas horas de descanso, su cuerpo está agotado por emplear algo del Youki que aún reside en ella, mi sello lo mantendrá más estable por unos ocho meses, cinco más de los que tenía si no realizábamos esto."
Sasuke asintió, "Yusuke no estará muy contento con lo que hemos hecho, sabes bien que Hikari ha sido castigada a vivir en el Meikai, junto con Kagami."
Lee asintió, sin embargo Naruto interrumpió, "Bah, sabes bien que no le habrían enseñado esa técnica a Hinata de no saber que la emplearíamos para otorgarle más tiempo a Okasan, Y el Kyuubi ya está pagando su…"
Todos esquivaron rápidamente la gran nube de arena que intentaba engullirlos, mientras que una gran presión e instinto asesino comenzaba a surcar el ambiente.
Naruto sonrió al reconocer la presencia en los recuerdos que el Kyuubi le dejó antes de ser separados. "¡Gaara, Shukaku! Que placer es verlos de nuevo." Su sonrisa sin embargó se redujo lentamente al sentir una segunda presencia surgir de entre las sombras. "Hummm… al Jiinchuriki no lo conozco, pero reconocería en cualquier momento la presencia de Orochi no Hachimata."
"Naruto, por favor, no inicies pelea con los aliados de Okasan." Agregó Hinata mientras mantenía activo su Byakugan, observando atentamente a la Kunoichi que intentaba sorprenderlos desde atrás.
El rubio arrojó un largo quejido, bastante infantil a pesar de su edad, "Oh, vamos Hinata, hace más de dos meses que no lucho con alguien así de poderoso…"
"¿Estas diciendo que tu madre no es alguien poderoso Naruto?" Preguntó Sasuke mientras acariciaba el mango de la Kodachi que portaba en la parte posterior de su cintura.
Naruto se paró derecho al notar lo que había emergido de sus labios, "Okasan es muy poderosa Teme, para poder derrotarla tuvimos que luchar los cuatro."
Lee sonrió mientras observaba la escena con meticuloso cuidado. "Pero ninguno de nosotros luchó al máximo de nuestras habilidades, Naruto. Pero viendo cuanto duró además del daño que hemos sufrido, debo admitir que si, es una mujer para no menospreciar."
Hinata suspiró, "Chicos, ya deténganse, Okasan puede despertar y lo menos que quiero es que nos vea discutiendo como niños pequeños."
La carcajada que emergió del cuerpo de la supuesta inconciente reveló, que como todo buen Shinobi, ante la presencia de instinto asesino había recuperado la conciencia con tal de huir o luchar con tal de conservar la vida.
Gaara, jamás demostrando su preocupación, preguntó, "¿Se encuentra bien Hikari-sama?"
"Mejor que nunca Gaara-kun, mejor que nunca."
Continuará…
Este mes ha sido terrible para mi computadora, la cual se ha dañado dos veces y me ha dejado varado con este capítulo. Pero al menos ya está reparada y espero que esta vez dure por mucho más tiempo.
Me sorprendió ver que todos cayeron en la "ilusión" de que los atacantes eran "malos" y los "dragones" eran Naruto y compañía.
Recuerden que Lee también fue llevado al Meikai, por lo que al regresar serían cuatro y no tres. Además que claro, se supone que son los héroes, y masacrar de esa forma a enemigos que bien podían desarmar o ignorar cruzando el río no es muy heroico, ¿o si?
Por fin el reencuentro, y una ligera razón por la cual la atacaron primero y se presentaron luego, que en los capítulos siguientes será explicado el por qué, además de la lenta introducción de los demás personajes. Hummm... Es quizás probable que intente hacer todo eso en un solo capítulo por lo que tarde un poco, al tratar de hacer por fin un capítulo largo como muchos han estado esperando.
O quizás siga haciendo capítulos cortos que tarden entre una semana a semana y media. Ahora que mi musa regresó y con fuerza.
Esté fue un poco más largo que el anterior, no por mucho pero lo es, esperemos que vaya aumentando de tamaño a medida que actualice.
Curiosamente, estoy más interesado en actualizar más Betrayed, por ser el tipo de historia en que me desempeño mejor. Si aún no la han leído, denle un vistazo, porque finalmente decidí hacer una historia que no se desarrolla como muchos lo esperan.
De hecho su lema principal es… "Olvídense del Canon."
Eso y que me está picando la pulga del Comic nuevamente, principalmente Teen Titans, probablemente vuelva a publicar una historia en la sección.
Por cierto mi amiga me ha dicho que vuelva a mirar el Manga de Naruto, pero sinceramente no estoy interesado, al estar leyendo Kenichi el discípulo más fuerte del mundo, Fairy Tail, Soul Eater, One Piece, y terminando con Eyeshield 21, que déjenme decirles, están buenísimos.
Curioso que aún me interesa el Naruto que el mundo Fandom ha creado, y no el Canon.
