Hola a tod@s creo wue oficialmente regrese XD

Lamento la tardanza pero mi inspiración esta decidida a darme más ideas nuevas y se rehúsa a terminar los pendientes.

Sin más espero les guste.

«Pensamientos»

—Dialogos —

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CAPITULO XXV

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Ino apreto los párpados al sentir una punzada en su cabeza, intento percibir dónde estaba pero el silencio no era de ayuda. Relajo su semblante y se nego a abrir los ojos, se sentía descansada, tranquila y relajada tal y como se siente dormir despues de un día agotador.

—¿Me dormí? —susurró aun sin abrir los ojos.

«Vaya que lo hiciste»

Ino abrio los ojos y descubrió que aun seguía con la ropa que uso en el entrenamiento, acerco la sudadera a su nariz esperando que algún aroma le dijera donde estuvo.

«Me sigues ignorando ¿por qué no me preguntas a mi?»

—¿Lo sabes? —Ino hablo con incredulidad y burla— si yo duermo tu tambien.

«Solo quería que hablarás conmigo. Me siento feliz de que no tuvieramos esos sueños»

—Tambien yo —se quito las cobijas de encima y dudo un instante al sentir la fria temperatura de la habitación— ¿Cómo lo hicimos? —miro en dirección a la sombra mientras caminaba al baño.

«No lo se»

—¿Y así me serás de ayuda? —sonrió mientras abria la llave caliente, con su mano jugaba con el agua mientras se regulaba la temperatura.

«¿No usarás agua fria?» habló firme mientras la chica llenaba de jabón su cuerpo.

—La temperatura está perfecta, es tibia.

«Ino estás llenado de vapor la habitación y te estas poniendo roja»

Al escucharlo Ino cerro el agua, recorrió su cuerpo con la mirada y descubrió que tenia razón.

—Pero la siento tibia —susurro.

«Esto esta mal»

Ino tomo una toalla para envolver su cabello y tomó otra para secar su cuerpo, al sentir que la temperatura disminuia se apresuro en salir y buscar ropa en el armario.

Sujeto su cabello en una coleta después de ponerse un pantalón grueso y una chamarra. Miro su reflejo y arreglo la habitación, tendio la cama y abrio las cortinas. Se sorprendió por la cantidad de personas en las calles y la posición del sol.

—¿Qué hora es? —se mantuvo contemplando el panorama.

—Pasan de las cinco de la tarde —Sai se colocó a su lado y beso su frente— me tenias preocupado, estaba a punto de llevarte a urgencias.

—¿Por qué? —Ino se giró para quedar frente a él.

—¿Recuerdas qué pasó ayer? —la analizo de arriba abajo mirando la ropa de la chica.

—La fiesta —susurro.

—Despues de eso —se sentó en la cama y espero a que la chica hiciera lo mismo, no quería que al enterarse pudiera perder el conocimiento o hacer algo, el ventanal de la habitación no era lugar seguro.

—Desperte, limpie la casa, arregle el jardín, me recoste en el césped cuando tu llegaste y dije que iría a entrenar, me di cuenta que era tarde y me apresure a regresar, después yo... —cerro los ojos para poder recordar pero fue inútil.

—Te desmayaste —hablo para deshacer el silencio que se formó.

—¿Qué? —lo miro sorprendida y busco en la habitación la presencia para que le ayudará a recordar.

—Te excediste en el entrenamiento.

—No lo recuerdo —miro asustada al chico, su respiración comenzó a agitarse.

—Tranquila Ino —puso sus manos en los hombros de la chica y beso sus labios.

—¿Cómo llegué aquí? —hablo después de corresponder el beso.

—Los Nara te encontraron y llevaron a su casa, despues me llamaron y te traje.

«¿Los Nara?» Ino miro confundida a Sai, intento analizar su rostro pero nada le daba respuesta.

—Y dormiste todo un dia —miro su reloj.

—¿Qué? —lo miro con sorpresa.

—Por eso vine, para saber si estabas despierta o llevarte al hospital. Creo que te exediste demasiado para agotar tu chakra.

—Creo que el embarazo hace que se termine más rápido —acaricio su vientre y sonrió de medio lado «Entonces los sueños utilizan chakra» mordio su labio y sonrió ampliamente al descubrir la respuesta para deshacerse de los sueños.

—Ya no irás sola —el chico puso su mano encima de la de Ino.

—Esta bien —sonrio y quito su mano para que Sai pudiera acariciar el vientre.

Sai sonrió ante la acción pero la abultada chamarra no le brindaba una sensación placentera como sentir su piel, llevo su mano debajo de la ropa y acaricio la piel.

—Estas frío —Ino hablo sin quitar su mano.

—Ino tu estas demasiado fría —se levantó en busca de un termómetro.

—Sai no necesito eso —hizo lo que el chico le pidio y se metió el termómetro en la boca.

—33 —dijo mirando el resultado del termómetro.

—Es muy raro —Ino vio el artefacto sorprendida, no había visto que la temperatura del termómetro marcara esa cantidad— tranquilo no me siento mal —tomo las manos del chico que la veia con preocupación.

—¿Estas segura?

—Tu serás el primero en saber —le sonrio.

—Gracias —se levantó para besar su frente, sujeto sus manos y la puso de pie— tienes que comer algo —la jaló hasta la cocina.

—Pero no tengo hambre —protesto la chica al ver el plato de comida frente a ella.

—No comiste en todo un día —la miró serío— no pienses por ti, piensa en nuestro producto.

Ino alzo el rostro mirando confundida al pálido y no pudo contener que una risa escapará de sus labios, después de todo le alegraba que el pálido pusiera atención a lo que ella le contaba sobre los productos de sus amigas y las chicas que atendía en el hospital.

—Tienes razón —tomo los palillos y empezó a ingerir los alimentos.

—Ino —alzo la mirada para verla fijamente.

—¿Qué ocurre? —dejo de comer y lo miro.

—Hable con tu madre.

—¿Y? —mordio su labio.

«¿Cómo que y? es momento de hablar de mi»

—Me contó de tu infancia y la presencia que te hizo cambiar ¿Esa presencia es la que te ha hecho cambiar y no te deja dormir?

«Esto se puso interesante ¿Qué tienes que decir acerca de mi?»

—No —suspiro y lo miro— esa presencia es como mi consejera y estratega.

—¿Por qué cambiaste cuando eras niña?

—Cuando empiezas a manipular las mentes, leer los pensamientos es lo primero que haces y al no saber lo que sucedía con las voces que escuchaba me asusté.

—Y tu conciencia te recomendo alejarte.

—Exacto, más aún porque quienes estaban a mi alrededor no tenían los pensamientos más puros.

—¿Por qué no puedes dormir? —se levantó y se puso frente a ella— ¿Son mis pensamientos?

—No, Sai —se levantó— no es eso, es que yo...

«¿Le dirás de los sueños?»

—¿Tú?

—Yo he tenido... —guardo silencio al escuchar el timbre.

—Yo abró —beso la frente de la chica y camino a la entrada.

«Veo que decidiste pedir ayuda»

—No la necesito, ya se como librarme de esas pesadillas.

«Solo espero que no te arruine más»

—No lo hará —se volteó y miro a Sai con un semblante serio— ¿Qué ocurre?

—Tengo que ir a revisar una explosión, nada grave —la miró.

—¿Y qué es lo malo?

—No quiero dejarte aquí sola.

—Estare bien —intento sonreír pero una punzada en su cabeza hizo que apretara los ojos.

—No iré —la tomo de los hombros.

—Estoy bien, no es para tanto.

—¿Y si te desmayas?

—No pasará, solo es un dolor de cabeza.

—Por cierto —tomo un libro de la mesa y se lo extendio.

—Gracias —sonrio mientras tomaba el libro— Estaré bien. Mientras más rápido vayas más pronto regresarás.

—¿Segura?

—Si, anda —lo beso y camino a la sala.

—No tardo —aviso antes de salir.

Ino sonrió y con el libro en las manos se sentó en el sofá y empezó a buscar los beneficios de cada planta y anotarlas en una hoja.

«¿Qué haces?»

—Necesito algo para aliviar el dolor de cabeza —susurro sin dejar de escribir.

«Eso ya lo se. Me refiero a lo que escribes con rojo»

—Son especies que pueden causar un aborto o alteraciones en el feto —alzó la mirada al escuchar sonar el timbre— ¿Quién puede ser?

«Yo no espero a nadie»

—Que gracioso —sonrio y camino hasta la puerta, abrio la manija y se quedó paralizada al ver de quien se trataba.

«¡Dile que se vaya!»

Ino apreto los ojos ante el dolor que le provocó el grito.

—Shikamaru ¿qué haces aquí? —Ino respiró e ignoró a la voz que le recriminaba.

—Solo pase para comprobar que estabas bien ¿puedo pasar?

«No»

—Claro, pasa —se hizo a un lado y espero hasta que Shikamaru entrará a la sala— comportate —susurro.

«No puedo creer que sigas tratandolo con cortesía después de lo que nos hizo»

—Si yo lo superé también tu puedes hacerlo ¿no lo crees? —camino hasta la sala— No creo que solo vinieras a verme.

—No —espero a que la mujer se sentará— tenemos una charla pendiente.

—¿De verdad? —Ino sintió que como su corazón se acelera.

«No te hagas la tonta, al igual que Sai quiere saber de quien es el producto de tu vientre»

—Ino aun no puedo superar lo que mis acciones provocaron en nuestras vidas y en verdad yo quisiera que ese bebé fuera mio —se acerco y tomo sus manos.

—Shika yo...—sintio un nudo en su garganta al escucharlo— debo abrir la puerta —se soltó y se levantó al escuchar el timbre.

«Mierda» pensó Shikamaru al ver como desaparecia.

—Chouji que gusto verte —Ino alzo la voz y entro nuevamente a la sala.

—Shikamaru pense que estabas en la oficina —Chouji hizo una reverencia a modo de saludo al ver a su amigo y se sentó.

—¿Qué haces aquí? —fue la unica respuesta de Shikamaru.

—Es verdad, no te esperaba Chouji —Ino entro y les ofrecio bebidas.

—Gracias —Chouji tomo el vaso y sonrio— estaba preocupado, Shikamaru me dijo que te desmayaste.

—¿Shikamaru? —Ino miro al moreno confunfida.

—¿No lo recuerdas? —Shikamaru hablo al ver la cara de preocupación de Ino.

—No —miro fijamente a ambos «Entonces "los Nara" se refería a Shikamaru» arqueó una ceja y miro al moreno.

—¿Cómo te sientes? —Chouji la saco de sus pensamientos.

—Solo tengo migraña, por cierto ¿podrías? —le extendió una hoja a Shikamaru.

—Por supuesto —el moreno tomo la hoja y la doblo para guardarla en su chaleco— lo tendre lo antes posible.

—Gracias Shika.

—Creo que debemos irnos y dejarte descansar, Sai no tardará en llegar.

—¿Cómo sabes eso Shikamaru? —Chouji miro a su amigo.

—Solo iba a levantar un reporte de un accidente, vámonos Chouji —Shikamaru se levantó y miro a su amigo. Se sentía frustrado por no poder hablar con la chica, su plan decsscar a Sai de la casa nonle brindo el tiempo necesario.

—No quiero dejar a Ino sola, esperaré hasta que Sai llegué.

—Como quieras, tengo que irme.

—Te acompaño —Ino se levantó y siguió al moreno que habia emprendido camino a la salida.

—Espero terminar Ino —susurro Shikamaru al sentir a la chica a su lado.

—¿Terminar qué? —Sai entró y miro fijamente al chico.

—Las medicinas para mi migraña ¿Cómo te fue? —Ino hablo rápido y recibió al pálido con un beso en los labios.

—Debo irme —Shikamaru mantuvo contacto visual con el pálido hasta que salio.

—Tu deberias estar descansando —susurro Sai abrazándola y caminando a la sala.

—Creo que ya no hago falta aquí —Chouji sonrió al ver a la pareja entrar.

—Gracias Chouji —Sai hizo una reverencia al ver al chico salir— me alegra que no hayas estado sola.

—Tambien yo.

—Vamos a descansar —la levantó en sus brazos y al llegar a la habitación la colocó en la cama.

—Aunque no concuerdo contigo lo haré —sonrio y recargo su cabeza en el pecho del chico cuando esté se recostó—Descansa —susurro después de un rato cuando el chico se durmió.

«¿Estás dormida?» se acercó a la chica.

—¿Cómo podría? Necesito hacer algo con el chackra —hablo lo mas bajo que pudo.

«Ino, no» intento gritar al sentir que se desvanecia «No duermas» fue lo último que pudo artícular antes de desaparecer.

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«Mierda» mordió su labio inferior al reconocer el lugar.

—Apresurate tonta o terminarás igual que lo que estás limpiando —una voz gruesa la obligó a contemplar la escena.

«No puede ser» sus ojos se cristalizaron al reconocer el bebé que Koga había azotado contra la pared.

—Deberias ser tu él que este limpiando y no yo —Ino solo se limito a contemplar, no podía ni quería hacer algo más.

—Ya cállate y dime tú brillante idea —el hombre se sentó en una silla y con sus pies golpeo el cadáver de la mujer que estaba en la mesa.

—Podriamos realizar una inseminación con la combinación de genes y esperar a los siete meses para sacar los productos, tendríamos más probabilidades de tener buenos resultados debido a que se forman con mas tiempo —mientras hablaba descuartizaba el cadáver del bebé y ponia cada parte en frascos.

«No» Ino se tapo la boca e intentó cerrar los ojos.

—No creo que funcione.

—Entonces sigue desperdiciando el tiempo y material genético —arranco la cabeza y la partio por la mitad.

Ino abrio la boca y camino hacia atrás horrorizada.

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—¡Ino! —Sai movía a la mujer para despertarla.

—¡No! —Ino se sento y soltó un grito.

—Tranquila fue solo un sueño —la abrazo mientras ella cubria su rostro con sus manos intentando detener las lágrimas— ¿Qué soñaste? —quito las manos de la chica para mirarla y con sus dedos limpio las lágrimas.

«Dile ya, si seguimos asi puede que terminemos mal. Necesitamos ayuda»

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CONTINUARÁ

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Nos seguimos leyendo

Besitos