XXX 25º 30 de septiembre
Para Carlitos lo mejor de la semana fueron las tardes con las niñas, pues después de comer, Eva o las propias niñas venían a buscarlo, en casa de Eva y Jimena pasaban la tarde haciendo tres mil cosas. Cada día hacían varias cosas, una tienda de campaña en el salón, un campamento comanche en el jardín, un laberinto en las líneas de la ropa, jugaban al escondite, dibujaban, y todo aquello que se les iba ocurriendo.
Durante toda la semana, fue Eva la que se encargó de estar con los pequeños, pues según les explicó, Jimena estaba yendo desde por la mañana al centro por trabajo, excepto el viernes.
Para Blanca y Lucía la semana fue igual de buena, durante los descansos en clase, planeaban que harían esa tarde. Y cada tarde lo ponían en práctica, sólo cuando decidieron hacer un viaje al espacio y para volar, lanzarse desde el respaldo del sillón, encontraron una limitación a sus juegos. En aquella ocasión Jimena llegó justo a tiempo para ver como Blanca se intentaba subir al sillón:
- ¡Blanca! – el grito fue un poco más alto de lo que la mujer pretendía, dejando a los tres niños de piedra – ¿Qué están haciendo?
- Vamos a volar mamá – contestó Lucía – Somos astronautas y Blanca es nuestra primera exploradora.
- Me parece perfecto, pero sin subir a los sillones que pueden hacerse daño. Saltan en el suelo – Jimena contestó seria. Carlitos que era el que menos la conocía, estaba asustado. La mujer se dio cuenta, así que dulcificó su voz al dirigirse de nuevo a los niños – Me gusta que jueguen los tres y se inventen un montón de cosas, pero tienen que tener cuidado, pueden hacerse daño, ¿de acuerdo?
- Si, mamá. Lo siento – contestó Lucía, miró a sus dos compañeros de juego y añadió – Lo sentimos – Carlitos seguía con el susto en el cuerpo.
- Lo siento Carlos, no quería gritar así, pero es que no quiero que se hagan daño – Jimena se acercó al pequeño con una sonrisa, pobre niño, al final lo he asustado pensó la mujer.
- Vale – dijo Carlitos sonriendo – Pero mejor Carlitos, Carlos no me gusta.
- Ah, de acuerdo – Jimena sonreía ampliamente sentada en el sillón rodeada de los pequeños – Carlitos.
- Hablas muy raro – añadió Carlitos ya más tranquilo.
- Si, es que mi mamá no nació en España – contestó Blanca – sino en Colombia.
- Ah, ¿y por eso hablas raro? Porque antes hablabas "colombio" y ahora español – Jimena no pudo aguantarse las risas, aunque los niños no entendían porqué se reía tanto.
- No, en Colombia no hablamos "colombio", hablamos español pero es cierto que hay cosas que suenan muy distintas – explicó Jimena.
- ¿Y está muy lejos? – continuó Carlitos.
- Bastante, bastante, un día con un mapa delante les enseño donde está – dijo la mujer, todavía riendo al recodar la ocurrencia del pequeño.
